Después de tantísimo tiempo sin aparecer, aquí me tenéis. Estas semanas he estado super mega hiper ocupada ! No tenía tiempo para nada. Así que saqué tiempo de esta noche par escribir un capítulo.
Disclaimer: J.K y Stephenie son las creadoras de personajes y paisajes...Solo lo no reconocido es mío.
19.-Quinto año III
Nissa PoV
-¡No puede despedirme! ¡Hogwarts es mi hogar! ¡No tengo ningún lugar al que ir a vivir!-Chillaba la profesora Trelawney botella de jerez en mano, las lágrimas bajaban furiosamente por sus hundidas mejillas.
-La verdad querida, puedo hacerlo, como Suma Inquisidora de Hogwarts-Umbridge sonreía, vestida de verde, parecía un sapo-Ahora, váyase de est…
-¡No, ella no se va!-Gritó una voz a mi lado, Lyon salió de entre la multitud y agarró a la profesora-¿Estás bien, tía Sybill? Deja la botella, por favor…-Abrazó con cuidado a la profesora, alejando lentamente la botella de su mano-Tranquilízate, impediré de alguna manera que te vayas del castillo…
-Señor Accolti, no de falsas esperanzas…Aléjese de ella, debe de irse-Siguió extendiendo su sonrisa de sapo, la muy malvada-Ahora-Terminó apuntándolo con la varita
-Pérfida, malvada y vieja gárgola-Dijo furioso, Umbridge borró de su cara la sonrisa, apretando más fuerte la varita-Espero que alguien te eche a patadas de Hogwarts…
-Está a tiempo de callarse-Sugirió, más bien amenazó, mirándolo con odio-Sin ser castigado
-¡Me da igual! ¡Con tal de no ver humillada de esta horrible manera a mi familia, me da igual!-Alzó sus brazos, con una fea mueca en sus rasgos de niño, una muchacha rubia abrazaba ahora a Trelawney, debía de ser la hermana de Lyon
-¡Expelliarmus!-Vociferó Umbridge con la cara completamente roja
No me dio tiempo a reaccionar, pero Bastet salió a defender a Lyon. Recibió el impacto del hechizo justo a tiempo. Anubis se puso delante de ella rugiendo, enseñando sus colmillos con fiereza, para protegerla.
-Un asqueroso animal no me impedirá nada… ¡Desmaius!
Vi como a cámara lenta el rayo rojo salió de la varita. Se dirigía hacia Anubis. Salí corriendo y, esta vez, fui yo la que se interpuso entre medias. Cuando pensé que el hechizo me lanzaría por los aires, un destello de luz lo absorbió. Me impresioné, había salido de mi colgante.
-Usted, como no…Siempre metida en todos los líos sin que la llamen…-Sus pequeños ojos estaban abiertos al máximo, por lo que acababa de hacer.
-¡Si alguien intenta matar a mi gato, me meto profesora!-Ahora fui yo la que la apunté con la varita, Anubis estaba a mi lado, rugiendo todavía
-Baje la varita en este mismo instant…
-¡Ya basta!-Gritó Dumbledore saliendo de entre la gente-Minerva, acompañe a Sybill y a los señores Accolti al castillo. Dolores, me temo que no puedes expulsar a mis profesores del castillos…Suspenderlos sí, expulsarlos no.
-Haré que saquen una nueva ley…
-No servirá de nada-Me miró de reojo a mí, sorprendido-Y menos, permitiré que ataque a mis alumnos y sus mascotas, por muy grandes que sean-Acarició con cariño la cabeza de Anubis, un grave ronroneó salió de su garganta.
Para mi satisfacción, se dio la vuelta con la cara roja de furia y entró al castillo farfullando improperios contra Dumbledore. Éste, me guiñó un ojo y con un movimiento de varita, alzó por los aires a Bastet, llevándosela dentro.
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Harry PoV
Era el último día que nos reuníamos antes de Pascua. El ED iba muy avanzado, estaba orgulloso de ello. Hoy les estaba enseñando como conjurar un patronus. Todos lo intentaban con grandes sonrisas en sus caras, parecían felices.
-Son muy bonitos ¿Verdad Harry?-Comentó Hermione mirando su nutria danzar a su alrededor
-No solo son bonitos y ya está, están para protegernos de lo desconocido…-Observé a Ginny conjurar a un gran caballo plateado, mientras Jacob la miraba junto a su enorme lobo
-Vamos Draco tu puedes…-Escuché a Nerissa susurrar mientras Malfoy alzaba la varita y sin éxito, conjuraba el patronus
-Lo intenté mil veces…Y no sale-Rezongó tirándose del pelo-Ningún recuerdo es suficiente…
-Mira, busca entre alguno de estos meses pasados-Nerissa pasó sus dedos por el lacio pelo platino de Malfoy, relajándolo-Te servirán…
-Inténtalo tú mientras tanto, a ver si es tan fácil
-¡Expecto Patronum!-Exclamó, de su varita salió una pantera plateada que comenzó a pasear cerca de la liebre de Luna y la foca de Lyon
Oí de pronto una explosión. Todos los patronus que se hallaban en la sala desaparecieron. Dobby apareció frente a nosotros y gritó:
-¡Ella está aquí! ¡CORRED, CORRED!
Cada uno salimos por direcciones diferentes, despavoridos. Nerissa y yo íbamos junto a Malfoy corriendo por el pasillo desierto. Un desmaius salió de la boca de Nerissa cuando se giró y dio un latigazo con su varita. Malfoy también soltó un reducto contra los que nos perseguían. En cambio, yo me limité a lanzar un expelliarmus hacia atrás. Lo más probable es que nos atraparan, no teníamos escapatoria.
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Harry PoV
Sirius. Sirius estaba en peligro. Tenía que correr. Salvarle. No permitiría que lo mataran. Respiraba entrecortadamente, había corrido demasiado. Sujetaba con firmeza mi varita, sentía palpitar la profecía en mi bolsillo y con la otra mano cogía la de Nerissa. Sí, la había arrastrado. A ella, Ron, Hermione, Luna, Neville, Ginny, Jacob, Bella y Malfoy, al que le habían hecho un hechizo de transformación poniéndole más o menos como Hermione. Miraba hacia todas partes asustado, los mortifagos que nos perseguían no tardarían en llegar. Todos estábamos en unas condiciones no muy buenas, pero después de haber destruido la sala de profecías había algo que me inquietaba.
"El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca...Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el señor tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes..."-Una voz mística y vagamente familiar oía en la lejanía-'La única que con su decisión marcará nuestros futuros, la nacida en el bando del mal, de aquellos que son leales al señor Tenebroso…Podrá salvarnos o condenarnos en la última batalla.''
Nerissa apretó mi mano con fuerza. Ella también escuchaba lo que decía la profecía, ahora, más o menos, también tenía un pequeño cometido en esto. De repente todo se volvió oscuro a mí alrededor, gritos y risas se escuchaban de fondo, la mano de Nerissa ya no apretaba la mía, yo solamente me pegué al suelo para cubrirme. Noté demasiada tranquilidad, por lo que abrí los ojos para ver que ocurría. Estaba solo, bueno, en el lugar donde antes estábamos todos juntos. Habían llegado todos. Cada uno había cogido a uno de mis amigos y lo había agarrado firmemente. Bellatrix Lestrange sujetaba con fuerza y una sonrisita malévola a Nerissa. Un hombre de ojos castaños que había a su lado sujetaba a Malfoy. Y los demás, oponían resistencia contra sus opresores.
-Potter, dame la profecía…Hazlo y ninguno será dañado…Por favor-Lucius Malfoy estaba frente a mí, demacrado, con ojeras y su rostro de un tono lechoso. No estaba en sus mejores condiciones tampoco.
-¿Cómo sé que lo harán?
-Te doy mi palabra Potter, ahora la profecía…-Estiró su mano hacia mí, ansioso.
-¡Harry no se la des! ¡Da igual, no lo hagas!-Me gritaba Nerissa-¡No dejes que él la tenga!
-¡Cállate niña!
Bellatrix lanzó violentamente a mi amiga contra el suelo. Esta estuvo a punto de ponerse de pie, pero un latigazo seguido de chispas rojizas hizo que chillara. Y aquel chillido fue el peor que hube escuchado en la vida. Era agudo, afilado y hacía daño. Al igual que hacía daño ver el rostro de Nerissa contraído de dolor. Mi corazón subió a mi garganta, latiendo desbocado.
-¡Harry!-Chilló, arqueando su espalda por las sacudidas de dolor-¡NO!
-Tomad, no les hagáis daño, tomad, dejarla en paz…
Apunto estuve de dársela, entonces, la Orden apareció. Fue todo tan deprisa, que de pronto me vi envuelto en la pelea.
Nissa PoV
El dolor punzante que sentía desapareció. Respiré, cansada, por un momento. Me levanté como pude, alcancé mi varita y lancé hechizos a diestro y siniestro. Me daba igual estar mareada, o darle a los de mi bando. Quería salir de aquí. Mi mirada se cruzó por un momento con la de Lucius, le vi luchar contra Sirius, un hechizo le dio en el pecho y salió despedido hacia mí. Me aparté, antes de que me derribara. Remus le inmovilizó con un hechizo y yo le dije:
-Déjale escapar profesor Lupin…Déjale…
-¡A estado a punto de mataros!¡Él también es un asesino!
-¡Él no mataría ni a una mosca Remus Lup…!
-¡Avada Kedavra!
Un chorro de luz verde cruzó la sal circular. Impactó en Sirius y cayó a través de aquel arco del que salían voces. Miré el origen del rayo y vi a Bellatrix riéndose a carcajada limpia. Grité, claro que lo hice. Jacob cayó de rodillas, con sendos caminos de lágrimas bajando por su exótico rostro. Harry pataleó, chilló y maldijo en los brazos del profesor Lupin. Entonces, se zafó y salió tras Bellatrix. Yo le seguí, no me quedé quieta viendo como dos de mis mejores amigos se quedaban destrozados. La mataría con mis propias manos.
-Yo maté a Sirius Black, yo maté a Sirius Black-Se carcajeó desquiciada, saltando por el Hall del Ministerio
-¡Crucio!-Harry enherboló las varita, lanzando un rayo rojo que impactó en el pecho de Bellatrix
Ella gritó, claro que lo hizo. Al escuchar su chillido me quedé aturdida. Por un momento, me tambaleé. Sentía como un líquido congelado subía por mi columna, paralizándome. Entonces, simplemente, algo en mi cerebro se activó, dejándome en la inopia.
Dumbledore PoV
Salí de la chimenea. En el suelo, Bellatrix hablaba con Harry, él sostenía la varita apuntándola. Detrás, Nerissa apretaba la varita en su mano, sonriendo de una forma muy extraña.
-Mátale, ahora…Mátale-Una siseante voz salió de la mente de Nerissa
-Ahora-Oí con la misma voz-¡Potter! ¡Mírame!
Harry se dio la vuelta asustado. Nerissa había hablado con una estridente voz, que me sonaba bastante. Bellatrix la miró, carcajeándose.
-¡Cállate!-Ordenó ella, haciendo que la bruja se callase-Te das cuenta, Harry Potter, ahora os tengo a los dos…Os puedo destruir. Qué curioso es estar en el cuerpo de una inocente chiquilla, tan vulnerable, tan fácil de controlar…Con un solo movimiento, todo desaparece-Alzó la varita, apuntando a la cara de Harry.
Bellatrix comprendió que no era una broma, yo me di cuenta de lo que pasaba. Voldemort, la había controlado. Al fin, lo había conseguido.
-Tom, basta
-¿O qué? ¿Matarás a la chica, viejo estúpido?-Me miró, detrás de los ojos grises pude ver los rojos de Voldemort-¿Matarás a lo que has protegido?
-Nadie va a salir herido esta vez…No-Sentencié, dispuesto a luchar contra él, aun estando en el cuerpo de Nerissa.
-¿No crees que ya has herido bastante?-Rió, helándome la sangre-¿Solo por apartarla de mí, la apartaste de sus padres?
-Lo hice por su bien-Lancé un hechizo hacia Nerissa/Voldemort, se protegió y siguió riendo-Para qué no se convirtiese en alguien como tú.
-Demasiado tarde-Envió un fogonazo tan fuerte que lo contrarresté evaporándolo, no me dio tiempo a parar las sogas que me lanzó, apretándome-Ahora que por fin la teng…
Cayó al suelo de rodillas. Chilló, muy fuerte. Sus manos volaron hasta su cabeza. Entonces, un tono afeminado, agudo y que reconocí como la voz real de Nerissa gritó:
-¡Sal! ¡Sal de mi cabeza! ¡No volveré a caer en tus trampas!-Se sacudió con violencia, luchaba internamente con Voldemort-¡FUERA!
Una luz salió del colgante que llevaba puesto. La rodeó entera y tras un sonido estruendoso, una masa negra salió de su cuerpo. Se quedó inmóvil en el suelo. Como una muñeca rota. Como un repiqueteo, escuchaba su corazón latir. Bum. Bum. Bum. Ahora Voldemort estaba frente a ella, dispuesto a matarla. Harry se interpuso entre ellos dos, protegiendo con su cuerpo el de Nerissa.
-Mátame a mí, déjala a ella-Gruñó con fiereza-¡Tú me quieres a mí!
-Si fuera todo tan fácil Harry Potter, lo haría…Pero os necesito muertos a los dos. Despedíos, de vuestro amigo Dumbledore.
Harry extendió los brazos, intentando protegerla frente al hechizo que iba a lanzar. Algo, sucedió. Algo que hizo que Tom Riddle retrocediera aullando de dolor. Algo que el odiaba y por lo tanto no creía en ello. Me zafé de mi agarre, aproveché el momento y lancé un hechizo repulsor lo suficientemente fuerte para que saliera volando. En ese mismo momento llegó el Ministro y más gente, Tom simplemente desapareció antes de tocar el suelo. El sonido del corazón de Nerissa latía más despacio, como si le costase. Bum. Bum. Bum. Me acerqué a ella y a Harry, que la examinaba mientras la daba palmaditas en la mejilla. Los flashes no se hicieron esperar a nuestro alrededor. El Profeta iba a tener buena principal mañana por la mañana.
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Draco PoV
Padre estaba en la cárcel. Madre estaba hundida. Yo, estaba en una encrucijada. Camino con rapidez hasta la enfermería. La luna y las estrellas me miran desde arriba, culpándome de lo que voy a hacer. Entro con sigilo, ojeo las camas y la encuentro. Nerissa yacía sobre el camastro, estaba en un pequeño trance del que la estaba constando recuperarse debido a lo ocurrido en el Ministerio. Me senté con ella en la cama y entrelazando nuestros dedos la susurré:
-Hey rubia, hace como 7 horas que no nos vemos-Reí amargamente-¿Sabes qué? Me gustaría que supieras que soy un cobarde…O quizás no.
Me revolví el pelo, rascándome la cabeza mientras tanto. Parecía tan tonto visto desde fuera.
-Él me quiere entre sus leales-Tragué saliva-Quiere que sustituya a mi padre, que pague por el fallo que cometió…Debo de proteger a mi familia. ¿Tú lo entiendes, verdad?
Apreté su mano, esperando que me devolviera el apretón. Observé con curiosidad su anillo. Era de plata con una pequeña esmeralda incrustada. La rocé con la yema de los dedos, sintiéndome mejor de lo que nunca antes me había sentido.
-Ojalá estuvieras despierta para gritarme que estoy cometiendo un error-Sentía las lágrimas bajar por mi cara-Que soy un tonto, que hay otros medios para protegernos…Pero lo debo de hacer. No voy a permitir que les pase nada malo-Me restregué los ojos con los puños-Protegeré también a Hermione, ella va a ser la más afectada en todo esto…Aunque no te caiga bien, sé que nunca le desearías el mal a nadie.
Besé su frente con cautela. Como si se fuera a romper de un momento a otro. Me levanté de la cama. Quité de mi dedo anular el anillo que mi padre me había regalado en estas Navidades. Era de plata, como el de Nerissa, pero era una especie de sello con forma de serpiente y con sus ojos de esmeralda. Se lo puse con delicadeza y salí de la enfermería. Ya estaba decidido todo.
Bien todo parece apuntar a buen puerto. La parte del Ministerio a sido la más curiosa de escribir. Que mono Draco cuando va a la enfermería a hablar con Nerissa/Lynx...Ya queda menos para que los hermanos se reencuentren...No os preocupeis ! Siento subir tan de vez en cuando...Pero es que tengo todo petado de examenes y necesito estudiar un montón...!
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