Capitulo XXI: Pasado y Presente se reúnen.

"Padre… ¿porque?… ¿Qué significa esto?..." Kamemaru había presenciado el encuentro de sus padres, su padre no se había tomado muy bien la noticia y su madre, ella lucia triste. Se sentía un poco mal, no quería saber así la verdad, sus padres estaban juntos por compromiso, sus clases habían pasado muy rápido, mejor dicho, él estaba demasiado distraído como para darse cuenta de los cambios de clase.

Kamemaru… ¿Qué te pasa?—Keiko noto la tristeza de su amigo—no te ves muy bien, ya vamos a hacer el intercambio. —había olvidado por completo el intercambio, debía reponerse, actuar normal; como si nada pasara.

No sucede nada kei, es hora de dar nuestros regalos—estaba más serio de lo normal, su mirada no irradiaba la calidez de siempre, estaba fría.

Está bien kame, si tu lo dices…—su amigo ocultaba algo y por lo frio de su mirada era mejor no cuestionarlo.

El maestro Hojo, llego a la ultima hora de clases para el intercambio, Kamemaru había olvidado su obsequio en casa, iba ir a traerlo con su súper velocidad cuando fue sorprendido.

Disculpen—la voz de su madre en la puerta de su salón, altero a todos, pocos la conocían y quienes la conocieron ese día jamás olvidarían lo bella que era, Aome seguía teniendo casi la misma apariencia de cuando tuvo a su hijo, lucia demasiado joven para su edad—Kamemaru olvidaste esto durante el desayuno—extendió la bolsa con el obsequio, cuando su hijo la tomo ella acomodo los cabellos en su frente.

Mamá estas avergonzándome—la voz tan monótona y carente de emoción de su hijo le advirtió que algo andaba mal—gracias por traerlo, no debiste molestarte.

Hijo…—no sabía que perturbaba a su hijo, pero de algo estaba segura—recuerda que te amo—sonrió. Su madre siempre desde antes que naciera le decía esas palabras.

Eso lo sé madre… llegaré a tiempo para la cena— Aome acarició sus cabellos y cuando estaba a punto de irse Hojo se les acerco.

Higurashi, hace tanto que no te veo, casi no has cambiado nada…—ella sonreía un poco incomoda, su hijo ardía en furia— ¿como sigues con tus enfermedades?

Mucho mejor Hojo-kun gracias por preguntar… ¡pero mira la hora! como corre el tiempo—ya no quería seguir ahí—me voy tengo una cirugía dentro de poco… adiós—la vio alejarse muy rápido.

De verdad que no ha cambiado nada—susurro—pero sigue igual de linda—estos susurros fueron oídos por el Inu que tenia un aura asesina a su alrededor. —Bueno muchachos es hora del intercambio…

Fueron pasando uno por uno de los estudiantes del salón, hasta que llego el turno de Keiko, cuando se acercó a Fuku Gaara, le entrego su obsequio y él entrego su obsequio a Akemi Akazagawa. Era una chica alta de cabellos largos que llegaban hasta su cintura completamente lacios de un color negro, su flequillo estaba sujeto por una diadema de color plateado, sus ojos eran de lo mas extraños porque eran rojizo, una joven aplicada pero muy tímida. Ella se levanto y camino en dirección a Kamemaru, él estaba muy distraído, pero regreso a la realidad cuando ella puso el obsequio enfrente de él.

Feliz día Taisho-kun—ella se acercó hasta su oído—Que lo pases bien…—susurro y se fue a sentar.

Akazagawa-san —dijo cuando ella se iba. Ella volteo a verlo— Gracias…—ella asintió y él se levanto a entregar su obsequio.

Que tengas un buen día Kashin-san—la chica se ruborizo cuando él le entrego el otro obsequio.

Gracias Taisho-kun…—ella se quedo prendada de Kamemaru unos momentos y luego se fue.

Kamemaru salió del salón a buscar a Akemi, por alguna extraña razón se le hacia conocida, la encontró en el último piso del edificio, en la azotea viendo salir a los demás estudiantes, no sabia que dejaba a una triste Keiko detrás de él. Se acercó al borde del barandal ella estaba a su lado.

¿Crees en el destino Kamemaru?—pregunto ella sin despegar la vista del horizonte.

No lo sé, ¿tú en que crees Akemi?—ambas miradas se encontraron.

No me creerás… yo creo en la magia… y creo que hay una persona destinada para otra, que nacieron para conocerse. —era una tarde gris, el sol no salía detrás de las nubes.

Te creo—siguió viendo la profundidad de sus ojos—… y eso me recuerda a mis padres…

Eso es bueno, tu madre es muy bonita, nunca la había conocido ahora veo que complementa a tu padre…

ah… ¿porque lo dices?—esta tan inmerso en lo triste del pasado que no había notado los cambios en sus padres, habían pasado casi quince años… suficiente tiempo para cambiar.

Se nota—ella se acercó al chico y planto un sonoro beso en su mejía—buen día Taisho-kun—la vio alejarse, se le escapó.

Kamemaru…—Keiko salió de su escondite, lo vio a los ojos —kame…—salió corriendo escaleras abajo. Kamemaru se quedo ahí, estático. ¿Qué había pasado? Keiko es su amiga, pero ella siente algo especial por él y aunque él no sintiera lo mismo, era su única amiga. La siguió.

Comenzó a lloviznar, era una tarde gris, había perdido su rastro por la lluvia, estaba empapado, ella no estaba en su casa, ¿Dónde estaría? Recordó el templo que estaba en el parque central y corrió hasta llegar al parque, sabía que era perseguido, pero no le presto importancia; su teléfono comenzó a vibrar así que se detuvo en una estación de buses. Contesto.

¿Diga?—dijo un poco dudoso.

Kamemaru, hijo son casi las 6:00 pm, pronto será de noche… ¿donde estas?—Aome estaba muy preocupada por su hijo, pronto se transformaría.

Estoy buscando a Keiko, creo que esta en el jardín de Kazuo-sama—suspiro—fue por un mal entendido. ¿Puedes venir por mí?

Claro hijo, estaré ahí dentro de poco—se sentía más tranquila, pero aun seguía perturbada por esa energía maligna que creyó sentir fuera del pozo.

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Estas atrapado, te dije que tú y tu padre caerían—se escuchó como tumbaban la puerta y muchos oficiales entraron a la habitación, al final un imponente hombre de ojos ámbar entraba.

Crees que has ganado Taisho, aun tengo un haz bajo la manga…—rio de forma maniática—espero que tu familia tenga seguro de vida…

Ni siquiera lo pienses Yang—amenazo el youkai de mirada ambarina—o me encargare de que te sea aplicada la pena de muerte.

Ya es tarde Taisho, tu familia morirá…

Sesshomaru no espero, que siguiera hablando para salir corriendo a busca a su familia.

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¡Ya es el momento! hay que cruzar el pozo—grito el youkai en el trono.

Sí, señor — tres sombras desaparecieron en la oscuridad abriéndose paso atreves del bosque.

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El sol comenzaba a ocultarse y la lluvia no ayudaba mucho, cuando Kamemaru llego al templo de Kazuo-sama la chica estaba con él. Él se acercó hasta ellos y vio el rostro de ella perlado en lágrimas que se confundían con las gotas de lluvia que caían de su cabello.

No quiero hablar contigo—advirtió Keiko— ¡no te me acerques!

Kei…—su voz se oía suplicante—déjame explicarte todo. —el monje se mantenía al margen de la conversación.

No tienes que explicar nada—las lágrimas siguieron fluyendo—solo soy tu amiga… no me debes explicaciones.

Escúchame—Kamemaru la tomo de los hombros y la obligo a mirarlo—tu eres lo mejor que tengo kei, pero entiende que no soy para ti… daría mi vida por ti, porque eres mi amiga—no eran las palabras que quería escuchar, pero le bastaron para hacerla feliz.

Vaya, ¿interrumpimos algo?—la voz de un hombre los alarmó. Vestía un elegante traje azul oscuro y estaba acompañado por otros cuatro hombres también vestidos de saco y corbata.

¿Qué quieren?—gruño el Inu, su tiempo acababa y debía terminar pronto con ellos—será mejor que se larguen o aténganse a las consecuencias.

kame…—Keiko tomo el brazo de su amigo que estaba como escudo delante de ella. —kame-kun no les hables así.

Deberías hacerle caso a tu novia chico… eres tu quien debe atenerse a las consecuencias—Un sexto hombre entro al lugar con una desmayada Aome en brazos y una sonrisa maléfica en el rostro.

¡Madre!—grito el joven al ver así a su madre su yuki creció— ¡suéltala!—exigió ya no aguantaba más y pronto el sol terminaría de esconderse, en dos minutos acabaría con ellos.

Tú no estás en derecho de exigir muchacho—tomo el rostro de la miko y paso su lengua por su mejía.

El Inu youkai no soporto, sus garras aparecieron al igual que sus marcas en el rostro. Todos veían asustados el nuevo rostro del joven que ahora tenía una mirada oscura. Un látigo de energía se hizo visible, era de color azul.

Huye Keiko—la chica asintió y salió corriendo a busca una salida. Kamemaru vio como un hombre levantaba un arma dispuesto a darle a su amiga, levanto su brazo y usando su látigo partió en dos el arma.

Disparen—fue la orden dada por aquel hombre que parecía ser el encargado de ese grupo. Kamemaru se movía a una velocidad increíble golpeando a cada uno de los bandidos, el último que quedaba tenía a su madre en brazos y amenazaba con un arma el matarla.

No te acerques monstruo—su miedo inundo el lugar—la matare si das un paso más.

Kamemaru no se acercó, cuando iba a actuar sintió todo su ser temblar, y su transformación empezó, sus cabellos se volvieron negros con destellos azulados y sus marcas desaparecieron al igual que sus garras. El hombre vio fijamente al chico y luego vio a la mujer en sus brazos.

¿Qué eres?—pero un repentino golpe lo saco de su meditación.

Eso no te interesa—tomo a su madre. Daba gracias poseer sangre de su padre, casi no pesaba nada.

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Inuyasha—un grito de Kikyo advirtió al hanyou lo que presentía.

Sango estaba cenando junto con su familia, cuando sintió la extraña presencia cerca de la aldea. Se acercaba a toda velocidad y de pronto ya no sintió nada. Vio al monje frente a ella, habían sentido lo mismo.

Miroku y sango salieron de su casa y fueron a la que era la casa de la anciana Kaede, ahí se encontraban Inuyasha y Kikyo.

¿Lo sintieron?—pregunto la exterminadora—ha desaparecido de pronto.

Esa energía ha entrado al pozo—advirtió Kikyo.

— ¡Oh no!—susurro Sango— Aome.

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Aome—grito el youkai entrando a la casa, fue en vano, sabía que estaba vacía y la lluvia no ayudaba en nada. — ¿Dónde estás?

Subió hasta el templo Higurashi donde encontró a su hija y suegra. La niña se encontraba en su estado humano y veía fijamente el pozo del templo.

Selene ¿Qué sucede?—lo desconcertaba el hecho de que su hija estuviera anonadada.

Hoy asesine a un humano padre…—ella le daba la espalda—quiso asesinarme a mí y a Obaa-san… nos apuntó con un arma, pero yo fui más rápida.

Sesshomaru estaba estático, su hija aún tenía seis años y no debía experimentar tales crueldades que él había vivido en su niñez. Pero aún seguía viendo fijamente la pagoda del pozo. Lo que lo intrigo y lo llevo a preguntarle por el resto de su familia.

¿Dónde está tu madre y hermano?

No lo sé, cuando regresamos no estaban, solo Kirk… el sintió lo mismo… una extraña energía ha emergido del pozo, padre, son youkais, puedo sentir su olor…—la niña volteo a ver a su padre, Sesshomaru contemplo a su hija, en esa forma era muy parecida a su madre… a excepción de su mirada fría. —ellos corren peligro.

En ese momento apareció Kirk, completamente lastimado y en su forma de Ryu youkai, traía en su lomo a Kamemaru completamente herido.

Tienen a mi Ama… están en el parque del árbol sabio—el Ryu descendió y Sesshomaru tomo al chico en brazos, Naomi vio a su nieto muy mal herido y sintiéndose impotente, lloro.

Selene quédate aquí con tu hermano, iré por Aome. — salió volando convertido en una esfera de energía.

La niña vio a su hermano y solo pudo acercarse a él y susurrar a su oído.

Lucha por vivir hermano.— Kirk se acercó hasta el chico y con una de sus garras hirió su otra pata, he hizo beber al joven de su sangre.

Esto hará que mi amo Kamemaru mejore pronto—explico el Ryu a la niña y Naomi.

No soy ignorante Kirk, se de lo que tu sangre es capaz—dijo la niña.

Mi amo Kamemaru lucho con todas sus fuerzas, logro purificar el brazo de uno de esos youkais, pero estaba indefenso sin sus armas y sin su lado youkai— guardo silencio un momento— la chica y el monje, por defenderlos salió muy herido.

Hay que llevarlo dentro la lluvia aún no ha cesado—sugirió su abuela. La niña y el Ryu asintieron.

Una gran energía maligna se acercaba velozmente hasta el templo Higurashi, el Ryu se puso alerta ya que era el único que podía defenderlos, las heridas del chico se iban cerrando lentamente. Una explosión hizo que todos se pusieran alerta. Y luego todo se volvió calmo. La lluvia cesó.

¿Que ha sido eso?—pregunto Naomi.

Cruzaron el pozo—respondió Kirk.

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En la era feudal un grupo estaba acampando cerca del pozo devorahuesos, esperaban impacientes aquello que hacia unas horas habían sentido entrar y ahora sentían salir.

Se acercan—hablo Shipoo

Ese aroma…—dijo el hanyou, arrugo la nariz y el entrecejo—son… Aome y Sesshomaru.

Una nube de polvocubrió el pozo cuando de el salió un extraño youkai que traía a la miko del futuro en brazos desmayada. Luego aparecieron otras dos figuras junto con él y restándole importancia al grupo se alejaron volando.

¡¿A dónde crees que vas con Aome?!—grito el hanyou

Uno de los youkais saco una extraña alabarda y agitándola al viento una ventisca de truenos cayó sobre aquel extraño grupo. Cuando hubo terminado el ataque los extraños youkais no estaban al igual que su aroma, habían desaparecido.

Otra energía aún más poderosa que las anteriores, salía de aquel viejo pozo, tras una ventisca de polvo la figura del poderoso señor del oeste se irguió en toda su estatura frente al grupo.

Sesshomaru—dijeron todos. Jaken contemplaba atónito a su amo, vestido en un extraño traje (N/A= saco y corbata negros con un abrigo largo del mismo color) portando sus espadas en mano.

CONTINUARA

Próximo capítulo: Verdades increíbles

No tengo perdón… ya lo sé prometo actualizar pronto, se los prometo.