Los personajes de OUAT no me pertenecen.
Capítulo 20
(Bosque Encantado hace un año)
POV Narrador
Tinker estaba apoyada en la baranda del Jolly Roger mirando hacia el horizonte, donde el cielo se encontraba con el océano y los primeros rayos del sol empezaban a despuntar el alba, cuando oyó una voz acercándose que reconocería en cualquier lugar del mundo y que pensó que tardaría más tiempo en volverla a oír cuando se separaron algunas semanas antes. Pero no venía sola, la acompañaban Ruby, la loba, la mejor amiga de Snow White y un hombre al que no conocía. Se acercó a la pasarela y espero a que llegaran.
-Pero que ven mis ojos. -Tinker posicionada en el extremo de la pasarela con sus piernas entre abiertas y sus brazos arqueados en la cadera, elevo un poco la voz para que la escucharan. -Una Reina mezclándose con el populacho. ¿Quién eres tú y dónde está mi Reina Malvada? -Pregunto directamente a Regina con una sonrisa ladeada.
-La tienes delante, querida, y con unas ganas enormes de asar polillas. -La contesto la ex -Reina Malvada, siguiéndola el juego, subiendo por la pasarela contoneando sus caderas sinuosamente, como lo hacía en su época de esplendor malvado, hasta detenerse a la altura del hada.
Se quedaron observándose intensamente largos minutos, poniendo algo nerviosas a las dos figuras que seguían atentamente la interacción de las dos mujeres sin saber que estaba pasando exactamente. La tensión se podía cortar con un cuchillo, y con el miedo de que pudiera pasar algo desafortunado, Ruby empezó a subir la pasarela mientras Robín sacaba una flecha de su carcaj.
-Colibrí, tesoro, ¿dónde te has metido? Ya sabes que me encanta jugar, pero… - La voz del hombre, que procedía desde la puerta que daba a los camarotes, paro inmediatamente de escucharse al ver este como de detrás de su amante aparecía la cabeza de la Reina Malvada y lo estudiaba de arriba abajo. Cubrió rápidamente su desnudez y entre maldiciones y reniegos volvió por donde había venido.
- ¿En serio? ¿Con el capitán Eyeliner? -Pregunto Regina a Tinker con su ceja levantada.
-Que te puedo decir… tiene un buen gancho. -Contesto Tinker, guiñándole un ojo, enfundando esa frase de un doble sentido.
-Lo he podido ver… colibrí. -Dijo Regina, poniendo un rintitin en la forma en la que Hook llamo a su hada madrina. -Me alegro de verte. -Dijo ahora abrazando a Tinker, que la devolvió el abrazo, mientras ambas reían por lo sucedido.
Después del momento tan tenso que, Ruby y Robín, habían creído presenciar, las presentaciones fueron rápidas. Tinker ya conocía un poco a Ruby de su leve estancia en Storybrooke, pero a Robín no lo conocía de nada, o casi, porque cuando extendió su mano para saludar al hombre, lo vio. Ahí estaba ese tatuaje del león en su brazo derecho, aquel mismo que una vez le mostro a Regina, el que le señalaba como su segunda oportunidad de amar de nuevo. Una vez saludo a Robín, y tras un leve desconcierto, miro a Regina esperando alguna explicación. Regina que había observado toda la interacción entre ellos, se dio cuenta de lo que su hada madrina debería de estar pensando, pero no tenía fuerzas para hablar de ello ahora mismo, asique en un murmullo la dijo que más tarde hablarían.
Los cuatro se dirigían al camarote en busca de Hook, pero antes de que llegaran este salió, eso sí, ahora vestido y con su garfio en la muñeca. Regina le explico del porqué de su visita, y Hook confeso que la estaba esperando.
- ¿Por eso no hemos partido todavía? -Le pregunto Tinker.
-Bueno… cuando recuperamos la memoria, supuse que su majestad querría hallar a su madre… y sabía que tarde o temprano acudiría a mí. -Contesto el pirata, encogiéndose de hombros, como si aquello no tuviese importancia.
Pero sí que la tenía, para Regina tenía mucha importancia y aunque Hook hubiese quitado importancia al asunto, también la tenía para él. Esos dos habían creado una fuerte amistad basada en el respeto mutuo. Sus comienzos fueron de lo más desastrosos, entre intentos de asesinato, peleas, amenazas y traiciones, lo único que conocieron el uno del otro fueron sus ganas de venganza. Pero todo cambio en Nunca Jamás, en ese lugar aprendieron a trabajar juntos y no el uno para la otra, se dieron cuenta que eran las dos caras de la misma moneda, tan diferentes y tan parecidos a la vez. Por supuesto que no dejarían que nadie supiera de dicha simpatía y por eso intentaban esconderlo tras motes despreciativos y sobrenombres dichos de forma sarcástica, pero cuando se miraban, sabían que lo dicho no iba en serio.
Dos horas después de que Regina, Ruby y Robín llegaran al barco, hablaran con Hook, y este accediera a ayudarlos, uniéndose a ellos en la búsqueda de Cora, el Jolly Roger se alejaba de la costa, en dirección al último lugar en el que el Capitán vio a la Reina de Corazones.
Llevaban casi un mes en aquel barco cuando por fin pudieron ver la costa delante de ellos. La distancia que tenían que recorrer y lo poco que les ayudo la meteorología, apenas corría viento, fueron la causa de que tardasen tanto en llegar al lugar en el que Cora fue vista por última vez. Después de romperse la maldición y de que Cora rompiera su promesa de que podría vengarse de Rumpelstinkin, Hook la dejo abandonada en la isla donde se refugiaron de la maldición oscura, partiendo hacia Nunca Jamás en busca de alguna otra forma de llegar al mundo donde se encontraba el cocodrilo. Allí fue donde se unió a Peter Pan.
Nada más desembarcar, se dirigieron a la pequeña aldea en donde varias personas habían sobrevivido y recomenzado una nueva vida. A unos metros de llegar, Regina y Hook se encontraron con el filo de unas espadas fijadas a sus cuellos, Ruby y Tinker paralizadas sin saber qué hacer y Robín apuntaba con su arco a las otras dos personas que habían aparecido de la nada detrás de ellos.
-No sé qué os ha llevado hasta aquí foráneos. - Dijo uno de los hombres. - Pero si venís acompañados del Capitán Hook y la Reina Malvada, no creo que sea por algo bueno.
- ¡Os equivocáis, solo venimos en busca de alguien! - Esa respuesta no pareció calmar a aquellos hombres, como pretendía Tinker, porque aumentaron la presión en los cuellos de Regina y Hook.
-No ayudas… amor. -Susurro Hook al notar como una gota de su sangre se escurría garganta abajo.
- ¡No venimos a hacer mal alguno! -Intervino Ruby acercándose lentamente al hombre que amenazaba a Regina, con sus manos levantadas sobre su cabeza de forma inofensiva.
- ¿Red? -Un quinto hombre salió al camino sorprendiendo a las cuatro personas que seguían retenidas.
- ¿Lancelot? -Ruby entrecerró sus ojos para enfocar bien su mirada he intentar reconocer al caballero que se paró delante de ella, aun con su yelmo puesto. Creía reconocer aquella voz, pero todavía no estaba segura.
El caballero se quitó el yelmo que protegía su cabeza dejando al descubierto el rostro de, como bien reconoció Ruby, Lancelot. El hombre era un antiguo aliado y amigo de Snow y David, y ambos habían coincidido en más de una ocasión, creándose entre ellos un lazo de amistad. Lancelot no se lo pensó mucho y atrapo entre sus fornidos brazos a la morena encerrándola en un fuerte abrazo que la mujer no dudo en devolverle.
-Oh… es tanta la emoción… que albergo… por vuestro reencuentro… que me cuesta… respirar. -Las palabras sarcásticas, desafiantes y entrecortadas, que salieron de la boca de Regina, hicieron reaccionar a Ruby.
Después de una dura negociación, en donde se cuestionó la fiabilidad de las dos personas que seguían con sus cuellos en vilo, de la promesa de que habían llegado con buenas intenciones y la palabra de que ella se hacía responsable de sus actos, Ruby y Lancelot llegaron a un acuerdo. Así fue como finalmente las espadas dejaron el hueco de los cuellos de Regina y Hook, y todos partieron hacia la aldea en donde posiblemente Cora aun residía, o eso esperaba la Reina.
Al llegar fueron inmediatamente conducidos hacia el centro del poblado que, para su sorpresa, estaba bastante bien organizado. Allí había una cabaña, ni muy grande ni muy pequeña, en la que se reunirían con su líder. Lancelot les había ido contando todo lo que había sucedido desde que despertaron de la maldición. Como, poco a poco, varias personas se fueron encontrando y, sin la posibilidad de salir de la isla, empezaron a formar lo que ahora veían ante sus ojos. Con el tiempo fueron capaces de construir pequeñas embarcaciones que les permitió llegar al continente y poder comerciar, y aunque muchos decidieron no regresar a la isla, la mayoría no tenía ningún otro lugar al que volver. A medida que Regina escuchaba la historia, la esperanza de encontrar allí a Cora se desvanecía, pensando que su madre al igual que muchos otros, ya se habría ido de allí.
Por ese mismo motivo se fue rezagando de los demás, siendo así la última en entrar en la cabaña, y quedando completamente conmocionada al escuchar la voz de Cora. Lentamente se fue haciendo paso empujando a las pocas personas que se interponían entre ella y la figura que estaba ante todos. No era la única que estaba asombrada de encontrarse a Cora allí siendo la líder de aquella gente, Hook también parecía bastante sorprendido.
Cora, informada por Lancelot de los últimos acontecimientos, todavía no había reparado en la presencia de su hija y sus acompañantes. Al escuchar que entre las personas que habían interceptado se encontraba su hija, por fin presto atención a sus visitantes haciendo a un lado al caballero y viendo delante de ella a Regina, con una expresión de no saber que esperar de ella. Sin pensarlo intento acercarse a su hija, pero al ver como inconscientemente Regina daba unos pasos hacia atrás alejándose de ella, se detuvo manteniendo las distancias.
Ante el silencio incomodo que se hizo en la cabaña, Robín decidió romperlo acercándose hasta Regina para contar la historia y los motivos que les había llevado hasta la presencia de Cora, mientras ponía su mano en la espalda de la ex- Reina Malvada de forma amparadora. Este gesto no pasó desapercibido por Ruby y Tinker, que sonrió esperanzada de que su antigua predicción aún se pudiese cumplir, mientras que la loba fruncía el ceño no gustándole nada. Una vez acabada la historia, el silencio se hizo otra vez presente, aunque esta vez fue terminado rápidamente con la aceptación de Cora de ayudar a su hija.
- ¿En serio? - Pregunto Regina saliendo del enmudecimiento en que permanecía desde que oyó la voz de su madre.
- ¿De verdad lo pones en duda? - Contesto Cora, suspirando. - Ya sé que no he sido la mejor madre del mundo Regina, y nada de lo que haga o diga podrá hacer que algún día me perdones, o me perdone a mí misma por lo que te hice. Pero me gustaría ganarme la oportunidad de ser una abuela decente.
-Tienes razón Cora, nada de lo hagas o digas hará que te perdone. - Regina, que se había recuperado del shock al oírla hablar de ser abuela, se fue acercando a Cora. -Y si te he buscado es porque me he visto en la necesidad. Y aunque hayas accedido a ayudarme… no pienses ni por un instante… que dejare que te acerques a mi hija.
Tras esas palabras, Regina se dio la vuelta y salió apresuradamente de la cabaña, dejando a una Cora imperturbable y al resto de los presentes paralizados.
-Bueno. -Se pronunció Cora. -Sera mejor que descanséis este día. Mañana empezaremos a discutir lo que necesitaremos. Lancelot, haz que lleven a nuestros huéspedes a una cabaña para que se instalen. -Dicho esto último se despidió con una leve inclinación de cabeza y desapareció por una puerta lateral.
Al salir de la cabaña no vieron a Regina por ninguna parte. Decidieron esperar un poco a ver si aparecía, pero cuando uno de los aldeanos les informo de que había visto a la Reina adentrarse en el bosque, estuvieron de acuerdo en ir primero al lugar donde se hospedarían. La cabaña que les había sido asignada era bastante simple y práctica. Constaba de una sola planta, con dos habitaciones, un baño y un salón en el que la cocina estaba incorporada.
-Yo iré a buscar a Regina. Vosotros ir instalándoos. - Dijo Ruby dirigiéndose a la puerta para salir.
- ¿Por qué tienes que ir tú? -Cuestiono el arquero, con un tono impertinente. -Yo puedo seguir su rastro, también como tú.
-Y no lo pongo en duda. Pero creo que lo que necesita ahora Regina es una amiga, y no un proyecto de galán adulador. - Ruby estaba claramente molesta con el ladrón, y no podía quitarse de la cabeza la imagen de este con su mano en la cintura de Regina.
-Yo iré con ella. -Se apresuró a intermediar Tinker al ver que Robín se envalentonaba hacia Ruby. -Ruby tiene razón, ahora Regina necesita a personas que conozcan su historia con su madre.
Robín accedió de malas ganas, y Ruby y Tinker salieron en busca de Regina. Habían vuelto al centro del poblado y desde allí empezaron la búsqueda. Cuando empezaban a adentrarse en bosque, siguiendo el olor de la Reina que Ruby podía percibir gracias a su olfato lobuno, Tinker rompió el silencio que se estableció desde que salieran de la cabaña.
- ¿A que ha venido eso? - Pregunto el hada.
- ¿El qué? -Ruby se hizo la tonta, mientras seguía el rastro de Regina.
-La pelea con Robín.
-No lo sé. Simplemente no me gusta su actitud… y si vas a mencionar la maldita historia esa del polvo de hadas… te diré que no me parece fiable. -Ruby estuvo presente en la conversación que mantuvieron Regina y Tinker, en el barco, sobre el famoso tatuaje de león y de lo que aquello significaba, y la negativa de Regina a prestarle atención a ello, alegando que para ella lo único que importaba era volver junto a Mia.
-Pero Robín es su segunda oportunidad…
- ¡Vasta Tinkerbell! Eso fue en otra vida… ahora Regina tiene Mia, Henry y…-Ruby se calló antes de decir el nombre de Emma. Era evidente que ella sabía que había algo entre la rubia y la morena, pudo olerlo un millón de veces, pero no tenía tan claro si alguien más lo sabía o si sus amigas querían que alguien lo supiese, mucho menos después de que Regina se viera obligada a dejarlos marchar, para salvarlos a todos.
-A Emma… -Ruby miro a Tinker con los ojos abiertos como platos, no sabía qué el hada lo supiese. Sin saber que contestar simplemente afirmo con su cabeza. -Ya sé que entre ellas había algo especial… pero Emma no está aquí… y no sé si Regina quisiera buscarla a ella y Henry si podemos regresar…
- ¿No crees que quiera encontrarlos?
-No lo sé. Creo que, después de darles los recuerdos de la vida que ella hubiese querido para ellos, no tenga el valor de hacerles volver a recordar todo el sufrimiento que pasaron…
-Creo que tienes razón… Regina ya no es egoísta, y de verdad pienso que no sería capaz de hacerles eso por mucho que les…
-Quiera. -Tinker concordó. - Por eso mismo pienso que Robín la haría bien, si por desgracia no podemos regresar, tendría una posibilidad de ser feliz.
-Siento discrepar. No creo que Regina pueda volver a ser feliz. No desde que recordamos a Mia. - Ruby dio por finalizada la conversación y regreso a perseguir el olor de la morena.
-Espero de verdad que estés equivocada. - Dijo para sí misma Tinker, siguiendo a Ruby en silencio.
Cuando al fin dieron con el paradero de Regina, la encontraron sentada frente a un lago, abrazándose las piernas, con la cabeza apoyada en sus rodillas y mirando hacia la profundidad de este. Se acercaron lentamente hasta ella y se sentaron a su lado. No fueron capaces de interrumpirla al ver como las lágrimas secas iluminaban su rostro al ser reflejadas por la luz de atardecer. Simplemente se quedaron allí ofreciéndola su apoyo en silencio, queriendo demostrarla que no estaba sola.
Cuando se hizo de noche y la tenue luz de la luna creciente se reflejó en el lago, Regina se levantó y bajo la atenta mirada de sus acompañantes empezó a quitarse sus ropas. Sin saber que hacer o pensar, Ruby y Tinker solo podían observar a la ex –Reina Malvada deshacerse de hasta el último trozo de tela mientras se dirigía al lago. Regina fue adentrándose lentamente en las mansas aguas del lago y cuando el líquido trasparente le llego a la cintura, se zambullo en él.
Ruby y Tinker se quedaron allí sentadas observando maravilladas como Regina se movía con soltura por las tranquilas y oscuras aguas del lago. La morena parecía tan sosegada, tan pacífica. Era evidente que las tranquilas aguas, tenían el efecto de apaciguarla. En un momento dado Regina dejo de nadar y, tendida boca arriba, se dejó llevar mansamente flotando sobre las aguas.
Regina finalmente salió del lago, se vistió y con un susurro les indico a sus acompañantes que estaba lista para volver. Pero el camino lo hicieron en un reconfortante silencio, era obvio que Regina no quería hablar y, Ruby y Tinker, le concedieron ese deseo permaneciendo en silencio a su lado.
Llegaron a la cabaña y antes de poder entrar, Robín salía de ella y cogía a Regina por los hombros preguntándola si se encontraba bien. La reina le contesto cortésmente que se encontraba perfectamente y le agradeció su preocupación. La era extraño que el arquero mostrase esa preocupación hacia su bienestar. Es cierto que durante la travesía en el Jolly Roger habían empezado a llevarse mejor, e incluso habían empezado lo que podría llamarse amistad, pero eso no justificaba su repentino interés. Regina lanzo una mirada significativa por encima del hombro a Ruby y Tinker, que estas interpretaron como "¿qué bicho le ha picado a este?", ellas simplemente se encogieron de hombros y los siguieron adentro de la cabaña. Una vez dentro repartieron las habitaciones. Como solo había dos decidieron que una fuera para las damas y la otra para los caballeros. Hook no parecía muy conforme con esta decisión, él quería compartir dormitorio con su preciada Tinker.
Una vez todo estuvo hablado y planeado para el día siguiente, en el que empezarían la búsqueda de una solución para volver con Mia, todos se fueron a sus respectivas habitaciones a descansar. En la habitación que compartían las tres mujeres la última en dormirse fue Regina, no sin antes dar las gracias a las dos personas que allí estaban con ella y sin pensar en cómo iba a poder convivir con su madre. Y aunque todo lo que estaba viviendo tenía su cabeza saturada, también tuvo un pensamiento para Henry y Emma antes de que los brazos de Morfeo reclamaran su consciencia, y la atraparan en un hermoso sueño en que tenía abrazada a Mia, mientras Henry y Emma la abrazaban a ella.
