Lo que pedían varios, aquí está en este capítulo, aunque al final. Ha sido un viaje divertido para Jet, pero es momento de que retome sus obligaciones.

One Piece, su mundo y sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.

–Debíamos llegar juntos –reclamó Jet al peliazul cuando arribó al último barco de la flota.

–Tú ya te luciste, ahora déjame a mí –respondió Osore al tiempo que se ponía en guardia para comenzar su pelea con Dirgen, mientras que Jet era abordado por los otros dos sujetos, de nombre Aka y Ao, quienes atacaban en un patrón perfecto para parejas, lo que no lo hacía fácil para el pirata.

Dirgen era rápido, fuerte e incisivo en sus ataques, y aunque Osore podía mantenerlo a distancia, las garras del primero lo protegían a la perfección de la lanza de este último. Luego de algunos movimientos, finalmente Dirgen rasgó el pecho del peliazul. Jet tampoco la pasaba demasiado bien, no era fácil pelear contra dos al mismo tiempo y menos que eran hábiles y con armas tan rápidas de usar.

El espadachín entonces se dispuso a correr por la plancha del navío, como si estuviese huyendo. Osore por su parte había hecho un par de rasguños a Dirgen, y lo hizo retroceder, pero cuando pensó que ya lo tenía, el guardia logró atrapar la lanza con sus dos garras, se suponía que era una situación donde ninguno podía atacar, por lo que Osore pensó tener ventaja e ideaba finalmente acabar con las garras de Dirgen girando y haciendo un pequeño truco con su lanza, pero el guardia se le adelantó, al darle una soberbia patada en las costillas. Gracias a esto, la pelea se volvió prácticamente de un solo lado.

Jet se dio cuenta de que era momento de actuar y dejó de huir. Su plan había funcionado, pues Aka era un poco más rápido que Ao y tocó enfrentar al pirata de forma solitaria, por lo que mucho no duró, su sable fue rápidamente destrozado por la Kangaiishi de Jet, y el turno tocó al otro guardia, quien no duró demasiado tampoco. Jet entonces cargó hacia Dirgen evitando que sus afiladas garras hicieran más daño en Osore.

–¡No te pedí que me ayudaras!

–¡Cállate! Este sujeto no es cualquier cosa y no es nuestra prioridad acabar con él. Sólo hay que llegar a Yottsu y ya –respondió Jet al peliazul, dándose además cuenta de que lo que decía, era totalmente cierto. Dirgen era mucho más fuerte que cualquiera de los otros guardias que los que se habían enfrentado antes. Sin embargo, al verse en desventaja numérica, y en lugar de forzar su suerte, decidió retirarse pues algo le decía que volvería a verse con esos piratas.

Estás respirando raro, seguro que te ha roto una costilla –señaló Jet al ayudar a Osore a levantarse.

–No te preocupes por mí, estoy bien. Mi orgullo está más herido –se hizo el fuerte, quitándole las manos a Jet, quien lo intentaba poner de pie tomándolo de los brazos. Justo en ese momento, el pesquero se abría paso por los pequeños veleros ya sin tripulantes, o destruidos. Roshi saludaba desde la proa, aunque con sus manos un poco ensangrentadas. Al llegar a Yottsu, Osore se dispuso a curar primero al viejo, al tiempo que una multitud de personas llegaban tras percatarse de la batalla.

–Deberías tratarte primero, apenas si puedes respirar –le decía Jet, pero el peliazul no hacía caso alguno. Terminaba de poner las vendas a una mano del viejo y rápidamente se apresuraba con la otra, luchando contra sus propios gestos de dolor.

Entre la muchedumbre de aquella isla boscosa, pero con una playa bastante rocosa, llegó un hombre algo gordo, con bigote negro y vistiendo una ropa de militar color verde, y el cual no parecía ser muy listo –¿dónde está Dirgen? –buscó con su vista por todos lados.

–¿El tipo con las garras? Se fue, al menos por ahora.

Cuando Jet respondió eso, el pobre sujeto abrió sus ojos grandes y dejó su boca entrecerrada para luego temblar y caer de rodillas y ponerse a llorar –si se ha ido… ¿quiere decir que somos libres? –y al decir esto, la multitud enmudeció, para luego enloquecer de alegría y regresar, al menos la mayoría de ellos, a sus casas y a sus pueblos, para avisar de lo sucedido, mientras que otros se quedaron para hacer las preguntas.

–Soy el alguacil de este pueblo. Bueno, al menos lo era antes de que la Federación invadiera y matara a los líderes anteriores, y en este tiempo sólo traté de proteger a la gente de Dirgen y los suyos. Mi nombre es Clay –se presentó y Jet entonces explicó brevemente lo que hacían ahí –¿sólo por pescar? Deben gustarles mucho los camarones arcoíris.

–No importa mucho, ¿sabes si ha llegado o pasado por aquí un barco, una fragata con vivos azules y una serpiente marina como proa? –cuestionó Jet, refiriéndose al Steeler. Clay entonces puso su dedo en su boca y empezó a pensar, o a tratar de recordar, pero no lograba reconocer si ese barco había pasado días anteriores por Yottsu, hasta que miró al horizonte, a la espalda de Jet.

–¿Se parece a ése? –señaló Clay. Jet volteó entonces y con incredulidad, vio a dicha serpiente marina de color azul, a esas enormes velas y el casco de madera sin ninguna pintura. El espadachín caminó un poco, mojándose la parte baja de sus pantalones al entrar en el agua de la playa para más tarde derrumbarse haciendo que el agua llegase a sus muslos. Sabía que eran ellos.

El Steeler se acercó cada vez más. Cerca de la proa había una figura, sus cabellos eran azules de un tono muy claro y miraba de un lado hacia otro, azorada por ver la flota destruida –Fuu… –musitó Jet al reconocer a la chica, aunque se preguntó dónde estarían los demás, quienes no se veían por ningún lado. Él se levantó y miró fijo a la serpiente marina que fungía como proa, llamando así la atención de la mirada de Fubuki, quien afinó sus ojos y no tardó en reconocer al espadachín. No esperó a que el barco se detuviera, aunque ya estaba éste en vías de hacerlo, y saltó desde donde estaba hacia el agua. Nadó un poco y luego ya pudo ponerse de pie para correr y abrazar a Jet. Él sonrió y luego puso sus brazos alrededor de la chica, quien estaba llorando.

–¡Estás bien! –levantó ella su cabeza para verlo a los ojos.

–No llores, ¿no te dije que lo más importante es tu isla? Te preocupas demasiado.

–¡Cállate! ¡No voy a perdonarte si vuelves a hacer esto! ¿Me escuchaste? ¡No lo vuelvas a hacer!

Los piratas se han reencontrado con Jet. Aún faltan detalles, pero estamos cerca de Yuki y el arco está por entrar a su clímax. Espero les haya gustado el capítulo.

Agradezco las lecturas hacia la historia y en especial el review de Ofidus, a quien he respondido ya por mensaje, muchas gracias y un saludo.