(P.V. de Mac)
H: ¿Dónde vas? –Me
susurra, mientras me sujeta por los hombros-.
M: A levantarme.
Quiero hablar con Chegwidden.
H: ¿Sobre qué?
M: Mis dones.
–Al final, consigo incorporarme y me apoyo en el cabecero-. Por eso
me perseguía, Harm. Brumby dijo que soy inmune a algunos dones, y
también tengo visiones.
H: ¿Y no puedes esperar a mañana?
–Niego con la cabeza-. Mac, aún no han cogido a René. Si está
enterada de la muerte de su compañero, intentará vengarse. Además,
no deberías salir del edificio.
M: ¿Y quién ha dicho que vaya a
salir? Solo quiero llamar a Chegwidden y preguntarle si puede venir.
–Sonrío maliciosamente y me siento en su regazo-. Bueno, pero
puede esperar un poco.
H: No pensé que se fuera a pasar tan
rápido la morfina. –Me sonríe-. ¿Te molesta, te duele,…?
M:
No…
H: ¿Sabes que Harriet puede vernos?
M: Lo sé… y sé
que Bud puede sentir el deseo que siento… pero ellos están
bastante ocupados ahora mismo como para pensar en nosotros dos.
Comienzo a desabrocharle los botones de la camisa mientras le miro a los ojos. Acaricio lentamente su torso, que ahora no me parece frío. Me sorprendo al notar su piel caliente. Él me mira sonriendo y parece entender mis pensamientos.
H: Se te hace
extraño, ¿no?
M: Si. Es… diferente, pero me gusta. –Le
sonrío-. Te quiero.
H: Yo también, Sarah.
Acerca sus labios a los míos y me besa. Paso mis brazos alrededor de su cuello y me pego a él. Poco a poco Harm se ha ido tumbando, conmigo encima. En un abrir y cerrar de ojos estamos totalmente desnudos debajo de las sábanas.
Con un movimiento rápido me coloca boca arriba, quedando él encima de mí. Acaricia cada parte de mi cintura mientras me besa.
Al día siguiente…
Me despierto y lo primero que hago es ver el día de otra forma. Ahora no me preocupa morirme, pues sé que eso es casi imposible. Sé que la felicidad que me llena al estar al lado de Harm durará eternamente.
H: Buenos días.
–Sonríe-.
M: Lo mismo digo. –Le devuelvo la sonrisa-. ¿No
decías que solo dormiríamos unas horas?
H: Si. Nosotros hemos
aprovechado las horas de la noche en otras cosas más…
entretenidas. ¿Tienes sed?
M: Un poco… ¿tengo los ojos rojos?
H: No… -Me vuelve a sonreír-. Eso solo ocurre cuando has
bebido sangre humana. A nosotros las pupilas se nos vuelven doradas
cuando tenemos sed.
M: Así que… de caza, ¿no? –Asiente,
mientras se viste-. ¿Y qué cazaremos?
H: Bueno… hay bastantes
osos por la zona. Es lo que solemos cazar nosotros. Iremos tú y yo,
¿te parece?
M: Creo que sería más prudente que alguien más nos
acompañara. ¿Y si nos encontramos con un humano? ¿Y si no me
controlo? ¿Y si…?
H: Mac, yo estaré a tú lado. No pasará
nada, lo sé.
M: ¿Cómo puedes estar tan seguro? –Se encoge de
hombros-.
H: Simplemente lo sé. Pero, para que estés más
tranquila, le pediré Keeter y a Kate que nos acompañen. ¿Te parece
bien?
M: Gracias. –Le sonrío-.
H: De nada. Si te sientes
mejor… podremos ir solos otro día.
Mientras él bajaba para avisar a sus hermanos, yo abrí el armario y busqué que ponerme. Me sorprendo bastante al comprobar que toda mi ropa está aquí. Harm no me había dicho nada, aunque tampoco le había dejado tiempo para hacerlo.
Sonrío al recordar lo que hicimos ayer. La verdad es que entiendo porqué cuando era humana se controlaba tanto cuando intimábamos. Ayer, por fin, pude conocer a Harm en su estado 'más salvaje'.
De mi ensoñación me saca el sonido de la cerradura de la puerta. Veo a mi marido, acompañado de sus dos hermanos. Kate, al verme, avanza deprisa hacia mí y me abraza. Yo le sonrío cuando se separa de mí.
Ka: Me alegro de
verte bien, Mac.
Ke: Si, y además de que quieras que te
acompañemos en tu primera cacería. –Sonríe-. ¡Y nada menos que
a cazar osos!
Ka: A Keeter le encantan los osos. Prácticamente se
alimenta solo de ellos. Yo prefiero los ciervos. Son más fáciles de
coger y también abundan en esta zona. -Camino junto a ellos por el
pasillo y bajamos las escaleras-. Harm prefiere a los pumas, pero no
hay tantos como los osos.
H: Son más difíciles de coger, y más
rápidos. Por eso me gustan.
Al bajar, Kate y Keeter me sonríen y echan a correr. Por su lado, Harm espera pacientemente a mí lado y me sonríe. Estira la mano hacia mí y yo le doy la mía. De pronto, nos encontramos corriendo a gran velocidad por el bosque. Vamos los dos casi volando, cuando me suelta. Dejo a mi instinto salir y en menos de dos segundos le he alcanzado.
No nos costó nada encontrar un par de osos cerca del río. Según me comentó Keeter, fue pan comido cazarlos gracias a la fuerza que tengo. Yo lo atribuía también a mi instrucción como marine. Pasamos todo el camino de vuelta bromeando sobre todas las formas de matar con las manos que conozco.
So: ¿Qué tal os ha
ido? –Nos pregunta, cuando Harm y yo estamos a punto de entrar al
apartamento-.
M: Muy bien. Ha sido una experiencia increíble.
Nunca pensé que pudiera cazar a un oso con mis propias manos. –La
sonrío-.
So: Me alegro. Quería decirte que Harriet, Kate y yo
vamos a pasar una tarde solo para chicas en mi apartamento. Vamos a
ver una película y a comer palomitas. ¿Quieres venir?
M: Yo…
no sé… -Me giro a Harm y me sonríe-. Está bien. Voy a darme una
ducha y enseguida os acompaño.
So: Vale, te esperamos.
Pasamos al interior de nuestro apartamento y cuando él cierra la puerta, me agarro a su cuello y le beso con pasión. Antes de que pueda hacer nada tiro de Harm hacia la ducha y antes de entrar, le sonrío.
M: Dúchate conmigo,
Harm.
H: Será todo un placer, cariño. –Me sonríe y comienza
a desnudarme-.
