Disclaimer: Frozen no me pertenece. Esta película pertenece a Walt Disney Animation Studios. Lo único que me pertenece es... el amor de Sora S2.


Castillo en el aire

Capítulo 21: ¡Conozco tu secreto! Parte II

Se mostró rápidamente sorprendida por las palabras de la rubia. Abrió sus ojos como platos perfectamente redondos y negó varias veces con el rostro, evidenciando lo confundida que estaba. Quiso decirle que estaba mintiendo, e incluso que ya había perdido la cabeza, pero Elsa se veía ya muy convencida. Suspiró y miró a la rubia a los ojos y decidió que no podía seguir engañando a su gran amiga.

Lizzy se cruzó de brazos y arqueó un ceja, adquiriendo seriedad para enfrentar el asunto.

–¿Cómo es que sabes esto? –preguntó de manera demasiado cortante.

Elsa tragó saliva.

–Lo vi en tu libro... Ese libro de dibujos que guardabas bajo la almohada –confesó avergonzada la reina de Arendelle –. Ahí decía... algo que lo comprobaba, pero no lo recuerdo exactamente. Además había una fotografía ahí... –decía ella, tratando de explicar cómo se enteró, pero le costaba trabajo decirlo.

–En otras palabras –la interrumpe Elise –, tomaste mi libro sin permiso –regaña la chica –. Pero está bien, ya no importa –guardó silencio y una lágrima cayó por su rostro –. El libro... lo dejé en el barco de Hans... No pude rescatarlo –confesó en un hilo de voz –. El único recuerdo que tenía de él... se ha ido.

–¿Él? –suelta Elsa, despreocupándose del estado de su amiga, pues la curiosidad ya le gana a estas alturas –. Hablas del chico de la foto, ¿no es así?

Lizzy asiente sin dejar de llorar. Bajó su cabeza, creyendo que así podría ocultar un poco su tristeza, pero obviamente no le funcionó.

Elsa suspiró y abrazó a la chica con fuerza. Sentía como Elise se desahogaba y como sus lágrimas caían lentamente en su hombro.

–Lo lamento –dijo la reina de Arendelle de repente, rompiendo el hielo –. Lo lamento...

Lizzy se separó lentamente y secó sus lágrimas. Intentó regular su agitada respiración, lo que le llevó un par de minutos.

–No volvamos a mencionar el tema, y si nuestra amistad significa algo para ti, no dirás nada de lo que sabes, ¿vale? –dijo muy seriamente, dándole la espalda para abandonar la habitación.

–¡Lizzy! –exclamó la rubia –. Por favor, eres crucial para el fin de todo esto. ¿Por qué te niegas a ayudarme? ¡Ambas queremos lo mismo! Estás viva, milagrosamente no falleciste en ese accidente en el río. Aún no puedo creerlo, pero aquí estás, ¡y podemos usar esto a nuestro favor!

–Elsa...

Elise la miró una vez más, entendiendo perfectamente el punto de vista de su amiga, pero no fue suficiente para hacerla cambiar de opinión. "Si tan solo supieras que no fue un accidente", pensó.

–No conoces toda la historia. No insistas –y deja el cuarto, dejando a una confundida Elsa dentro.


La luna brillaba con intensidad esa noche. Lizzy estaba apoyada en el barandal, observando aquella maravillosa vista. La luz de la luna que se reflejaba en el océano hacían un paisaje digno de ver.

En ese entonces ella ya no lloraba. Se había tranquilizado y solo atinaba a mirar hacia el cielo estrellado. No dejaba de pensar en la charla que sostuvo con Elsa en la tarde. Nunca pensó que alguien descubriría que ella era princesa de Weselton. La que todos creen muerta.

Sintió pasos detrás de sí misma, pero no se inmutó en lo más mínimo. De todos modos ya sospechaba de quién se trataba.

Ahí apareció Elsa, quien se puso cerca de Lizzy, comenzando a contemplar tambien el mar.

–Elise Solberg –dijo Elsa, tratando de sonar amable –, yo soy tu amiga, y me gustaría que me dijeras todo. Así podría entenderte. ¿No te parece? –dice, mirándola y notando que ella ni siquiera pensaba en hacer algo –. Perdóname si soy insistente, pero estoy preocupada por ti. Por todo esto... Todos te creen muerta.

Lizzy sonrió con tristeza y cerró los ojos.

–Es una larga historia –se excusó.

–Bueno, la noche es joven –dijo Elsa, acercándose un poco más a ella.

Lizzy soltó una risa e inhaló con todas sus fuerzas.

–Pues... Esto fue hace mucho tiempo. Yo tenía ocho años en ese entonces –comienza a relatar –. Y teníamos pensado con mis padres ir a recorrer el reino en carruaje:

Recuerdo que mi padre comenzó a apresurarme porque estaba tardando mucho.

¡Elise! –exclamó él desde el carruaje.

¡Ya voy! –le grité de vuelta, obviamente de buena manera.

Corrí por los pasillos del castillo y en uno de ellos me encontré a mi amigo Louis. Me intentó saludar pero apenas pude hacer un ademán. Seguí corriendo y comenzó a seguirme.

¡Elise, espera! –me dijo él, tratando de alcanzarme –. ¿A dónde vas con tanta prisa?

Iré de paseo con mis padres –le dije sin detenerme.

Salí del castillo y vi el carruaje. Antes de poder subirme, Louis me tocó el hombro.

Hey, pero se supone que hoy me ibas a enseñar los nuevos movimientos de esgrima que aprendiste –me recordó con tono triste.

¡Oh, lo olvidé! –exclamé, apenada por mi falta de memoria –. Lo siento, tendrá que ser mañana... Esto es más importante.

P... Pero...

Louis se vio interrumpido por mi padre, quien estaba dentro del carruaje.

¿Qué tenemos aquí? –pregunta con una sonrisa –. Oh, Louis, ¿qué se te ofrece?

Mi amigo se sorprendió ante la presencia de mis papás y rápidamente se arrodilló.

Rey Bernard, buenos días –dijo mirando a mi padre. Luego miró a mi madre –. También para usted, reina Evangeline.

Mis padres rieron y le dijeron que se levantara.

Pues... Nos vemos –le dije a él –. Tendremos que posponer nuestros planes –bajé la cabeza, avergonzada.

Eso supongo –me respondió con el mismo tono de tristeza –. Entonces... Que disfrutes el paseo y... cuídate, por favor.

Me incliné en señal de despedida, pero mi madre me detuvo.

Elise... ¿Por qué no le dices a tu amigo que nos acompañe? –ofrece ella, haciéndome sonreír.

Y pues... Ni Louis ni yo dudamos en aceptar tal ofrecimiento.

Recuerdo que quisimos irnos junto con el chofer para poder ver mejor el paisaje. A pesar de que mis padres dudaron en darme permiso para eso, aceptaron al cabo de un rato.

A veces el conductor nos daba el control de los caballos, pero solo por unos escasos segundos porque era bastante peligroso. Luego Louis me prestó su libro para que viera su último dibujo. ¡Nos estábamos divirtiendo mucho ese día! Pero...

Elsa observó a Lizzy, notando la gran pausa que su amiga había hecho en pleno relato. No quiso presionarla a ir más rápido.

La chica pelinegra tomó un respiro largo. Miró hacia el horizonte, ensimismada. Una lágrima cayó lentamente por su mejilla.

–Pues... Lo que pasó después fue muy triste –continúo Lizzy –. Nos atacaron:

Estábamos pasando cerca del río, el cual estaba a metros de distancia bajo nosotros. De repente algo me llamó la atención: Una flecha fue directo hasta un árbol muy cercano a nuestro carruaje. Creí que fue solo casualidad, pero luego fueron lanzadas muchas más como esa. Una de ellas logró darle a uno de los caballos. Debido a esto el carruaje se descontroló, pues el pobre animal estaba con dolor y además los otros caballos estaban asustados por las flechas que comenzaron a llegar a ellos tan repentinamente.

No supe como reaccionar, estaba demasiado asustada... De pronto sentí que Louis me abrazaba de la cintura y saltaba del carruaje, llevándome con él. Me di un gran golpe que me mantuvo atontada un rato. Cuando me levanté di media vuelta para notar que el carruaje ya no estaba... Yo... me asusté mucho. Corrí hasta donde el suelo me lo permitía, vi hacia abajo y observé al carruaje y a los caballos siendo arrastrados por el salvaje río.

Retrocedí violentamente y comencé a llorar sin entender absolutamente nada. Miré hacia todas las direcciones posibles y nada me llamó la atención.

Louis... Tengo miedo –le comenté a mi amigo, pero él no me respondió.

No me había dado cuenta que desde que saltamos del vehículo, Louis no se había levantado. Me acerqué a él rápidamente y me horroricé al ver que había una flecha en su estómago.

Me arrodillé junto a él, lo tomé de los hombros e hice que su cabeza se recostara en mis piernas que estaban cubiertas con mi vestido.

Louis... ¡Respóndeme! –le grité, tomándole ahora el rostro.

Pero nunca me respondió. Quise quitar la flecha de su cuerpo pero no tenía suficiente fuerza... Me estaba desesperando.

Luego, mientras me encontraba ahí, escuché pasos que se venían acercando.

Deberías dejarlo. Ya debe estar muerto –dijo un hombre que se aproximaba caminando a paso veloz.

Noté que era un grupo de cuatro hombres armados con ballestas. Parecían ser ladrones. Tragué saliva y, dejando a mi amigo ahí -arrepintiéndome casi al instante por mi acto egoísta- me puse de pie y empecé a retroceder lentamente.

Solo falta ella para que nuestro trabajo esté listo.

Exacto. El príncipe Klemens estará muy complacido al saber que cumplimos con lo que él nos pidió.

Escuché lo que aquellos hombres conversaban y me puse a correr. No logré mucho haciendo eso. Una flecha me rozó la pierna y me hizo caer en el río.

Elsa tragó saliva y miró hacia abajo, apenada por cada palabra que oía.

–Sobreviviste a eso, ¿no es así? –comentó al ver que nuevamente reinaba el silencio.

–Sí –afirmó Lizzy –. Al parecer tuve suerte. Desperté y me encontraba a orillas del río, donde las aguas no eran tan bravas, y el libro de Louis se encontraba a mi lado algo estropeado. No sabía cuanto tiempo había pasado, pero no me importaba. Estaba... asustada. No quería regresar, así que con las fuerzas que me quedaban, abordé un barco hacia Las Islas del Sur. Obviamente a alguien de la tripulación le pedí ayuda, y le tuve que pagar con mi brazalete de oro para que me dejara abordar. Él me ayudó a no ser descubierta por nadie más, hasta que llegamos. Realmente soy suertuda... Nadie logró verme.

–¿No sospechó que eras princesa?

–Nunca lo supe... De todos modos mi vestido estaba muy estropeado. No parecía una princesa, así que supongo que no me reconoció.

–¿Y por qué fuiste a Las Islas? –cuestiona Elsa.

–Fui a buscar a John para que me ayudara –dijo Lizzy como respuesta –. Fue simple: Me dirigí al palacio del reino y esperé a que saliera de ahí rumbo a su casa. Sabía que estaba trabajando para Hans, así que encontrarlo no fue complicado.

–¿Conocías a John? –interrogó la rubia, sintiendo cada vez más curiosidad.

–Por supuesto –respondió Lizzy –. John fue mi tutor –le informó a Elsa, quien se lo tomó por sorpresa –. Me encariñé mucho con él, como si fuera mi verdadero hermano. Un día se presentó para renunciar, pues la reina de Las Islas del Sur le había ofrecido empleo por más dinero. Me sentí mal... pero no podía obligarlo a quedarse. Recuerdo que me dijo "Si necesitas algo, ya sabes donde estoy. Ven a visitarme algún día". No dudé en ir con él cuando se me presentó esa gran dificultad en mi vida.

–Entiendo... Y entonces él te acogió.

Lizzy asintió.

–Al principio me regañaba diariamente para que regresara, pero yo jamás volví. Nunca tuve el valor... Temía que me mataran –hizo una pequeña pausa antes de seguir –. Así que me quedé a vivir con él indefinidamente. Salía poco de su casa, apartada del mundo. Al cabo de un tiempo comenzó a decir que era su hermana, y así me considera hasta el día de hoy.

–John fue muy bueno al recibirte. Realmente es un buen hombre –dijo Elsa. Ahora entendía muchas cosas. No sabía qué más preguntarle. Supongo que ya había investigado suficiente.

–Recuerdo que un día... John vino a informarme que habían encontrado el cuerpo de los reyes de Weselton, pero el de la princesa nunca apareció –comentó soltando una risa en plena tristeza –. A veces... Me siento terrible de haberlo dejado ahí... tirado, solo... Fui mala amiga al dejarlo, ¿no? –soltó un suspiro, cambiando el tema de repente –. Hasta hoy sigo arrepentida.

–No te preocupes por eso –dijo la reina de Arendelle –. No te culpes. Tú en esos momentos estabas desesperada. Además... No podías hacer mucho para ayudarlo –Elsa le tomó el hombro a Elise –. Apuesto a que él, desde donde esté, está feliz de que sigas con vida, o sino te habría ayudado en vano a salir del carruaje.

Las palabras de Elsa hicieron reflexionar por un buen rato a Lizzy. Estaba amaneciendo y ninguna se percató de lo larga que fue la conversación. Elise se apartó de repente y comenzó a alejarse.

–Gracias –exclamó mientras seguía caminando.

Elsa lo comprendió. Después de recordar y relatar una parte muy dura de su vida, era natural que quisiera estar sola.

–¡Arendelle a la vista! –exclamó un marino, quien observaba a lo lejos con un catalejo.

La reina no sabía qué sentir en ese instante. Muchas emociones encontradas la confundían. Estaba en su hogar, pero la situación no era la mejor.


El ambiente era bastante tenso en el reino. Se oían balas de cañón, espadas chocando con otras, gritos de soldados...

Afortunadamente el barco de Corona llegó sin ningún daño. Elsa y Lizzy se pusieron una capucha para ocultarse y, resguardadas por un grupo numerable de soldados, lograron llegar a el Valle de la Roca Viviente sin ser vistas por hombres de Weselton. Una buena señal para que pensaran que seguían muertas.

La gente del reino que estaba viviendo en el hogar de los trolls recibió a su majestad con un gran aplauso. Esto hizo que Elsa comenzara a derramar lágrimas de alegría.

–¡ELSA! –un grito interrumpió el paso de la reina y de pronto sintió un peso extra que la hizo caer con fuerza al suelo. Alguien se le había lanzado encima para poder abrazarla.

Ese alguien era Anna.

–Anna... –dijo Elsa con voz casi apagada. No solo por felicidad o sorpresa, sino porque los brazos de Anna que rodeaban su cuello no la dejaban respirar.

–Estás aquí... ¡Bienvenida, hermana! –exclamó la peli-naranja llena de alegría. Soltó a Elsa y la ayudó a levantarse.

Entonces Anna vio como Lizzy observaba la escena algo conmovida.

–Hola –saludó Anna –. Tú debes ser la princesa de Weselton, ¿no? Es un placer, mi nombre es Anna –dijo ella, extendiendo su mano para estrecharla, formando una sonrisa en su rostro.

Lizzy retiró el gorro de la capucha de su cabeza y miró a la parlanchina arendelliana con extrañeza.

–¿Cómo sabes que yo...? –no terminó de preguntar su duda, pues inmediatamente miró a la rubia –. ¡Elsa! ¡Te dije que era secreto!

–¿Qué? –preguntó la acusada –. Yo no le he dicho nada... Acabo de llegar y solo he tenido tiempo para saludarla.

–Me enteré por otro medio. No culpes a mi hermana mayor –pidió Anna amablemente. Esto hizo sonrojar de vergüenza a Lizzy por sacar apuradas conclusiones –. El anciano de este grupo de trolls es el más sabio del bosque. Él me dijo quién eras.

De pronto Lizzy notó como las rocas comenzaban a girar y como tomaban forma. Se alteró al ver por primera vez a los trolls. Criaturas que no existen.

El troll mencionado se acercó al grupo de chicas.

–Su majestad, bienvenida a casa –se inclinó Grand Pabbie frente a Elsa. Esta correspondió el saludo. Luego el troll hizo el mismo gesto formal ante Elise, lo que la incómodo –. Y bienvenida a Arendelle, alteza.

–Yo no... –intentó decir Lizzy, pero fue interrumpida por una Elsa decidida.

–¡Lizzy nos ayudará a terminar con la guerra!

Todos los presentes estaban atónitos con aquellas palabras, sobre todo la chica mencionada.

–Creo que logro entender... Puedes destronar al actual rey, porque la princesa Elise es la verdadera heredera al trono –concluyó Gran Pabbie –. ¿Ese es acaso tu plan, querida?

–Exacto –afirmó la reina de las nieves.

–¡Entiendo! –exclamó Anna –. Bien pensado pero... Ya sabes, ella es de Weselton. ¿Será ideal confiar en ella?

–Por supuesto –aseguró Elsa –. Ella...

Pero no terminó la frase. Al dirigir su vista hasta el lugar donde debería estar su amiga, notó de inmediato que no estaba ahí.

Anna y Grand Pabbie también lograron darse cuenta al ver la expresión de la rubia. Buscaron en todas direcciones pero no había señales de ella.

Elsa exclamó con todas sus fuerzas, sintiendo como se derrumbaba emocionalmente.

–¡Lizzy!


WOOHOO QUÉ TAL, BITCHES? okno.

Nuevamente perdón por demorar tanto, pero estuve viendo una serie y cuando la comencé no me pude detener TnT ni tiempo había para escribir, pero bueno... terminé la serie hace dos días y ahora escribí el cap S2 Espero lo hayan disfrutado :3.

Cada vez más cerca del final jojojo!1 estoy emocionada :'D y triste a la vez xD.

Bueno nos vemos en el sgte capítulo S2

No sé si alcance a actualizar antes del 25 así que por adelantado les digo: Feliz navidaaaaad! (?

Bye bye :3

Tapitey.