Bienvenidos a todos de nuevo a otro capítulo. Estoy escribiendo inmediatamente después de subir el otro capítulo, que espero que os gustara, para poder subir este capítulo por la noche. En este capítulo se descubrirá que le pasa a Quinn y porque sus padres la han echado de su casa. Y ya os dejo con el capítulo.

-Quinn ve al grano. ¿Por qué te han echado de tu casa?- preguntó Rachel agarrándola por las manos.

-Rachel… estoy… embarazada- dijo agachando la cabeza sin poder mirar a su amiga- No sé cómo ha pasado, siempre usamos protección. Mi madre me descubrió el test de embarazo en mi mochila y cuando llegué a mi casa se puso a chillarme y me dijo que me marchara de casa, que jamás consentirá que tenga ese hijo… y yo no puedo abortar Rach. Es un error este niño, pero va contra mis principios abortar, no podría es una personita lo que llevo dentro- dijo tocándose el vientre.

-Bueno… supongo que mis padres no tendrán inconveniente en dejar que vivas con nosotros- dijo Rachel intentando calmar un poco la situación- ¿Puck que ha dicho de todo esto?

-Esto…- respondió y volvió a agachar la cabeza- Me he enterado de esto esta mañana. No se lo he dicho aún a Noah. No sé cómo. Tengo miedo de que me deje, ha madurado mucho desde que salimos juntos pero… no creo que para convertirse en padre cuando tenga diecisiete años, yo apenas tendré los dieciséis.

-Tienes que decírselo. Mañana le verás en su fiesta.

-¿Cómo sabes lo de la fiesta?- dijo secándose sus lágrimas, y antes de que dijera nada se respondió ella sola- No me digas más, fue Kurt.

-Sí… fue Kurt- mintió ella.

-En verdad no tengo ganas de ir mañana de fiesta y esperaba poderme quedarme contigo tranquila en tu casa si me dejan tus padres.

-Seguro que no tienen problema. Subamos a mi cuarto. Te prepararé la cama de invitados.

-Rachel, ¿puedo dormir contigo? Si estoy sola no creo que tarde más de treinta segundos en ponerme a pensar en todo lo que me está pasando y llorar.

-De acuerdo- dijo y la dio un fuerte abrazo y subieron a su cuarto.

El portátil de Rachel no paraba de sonar. Finn no paraba de mandarle mensajes a Rachel. Quinn no lo escuchó, pero Rachel fue corriendo a mirar los mensajes y decirle que no podía hablar que mañana le llamaba y justo después de escribir eso, apagó su portátil.

-¿Con quién hablabas?- preguntó ella curiosa.

-Con Kurt. Quería saber si iré a la fiesta mañana. Le dije que ya le llamaré mañana por la mañana. Toma- dijo entregándole un pijama, ya que Quinn no tenía su ropa- No será tan bonito como los tuyos, pero es cómodo- dijo bromeando.

-Es bonito Rachel, no te preocupes. Cuando le cuente a Puck lo de mi embarazo intentaré ir a mi casa a coger mi ropa cuando no estén mis padres.

-Me parece estupendo, voy yo también si quieres.

-Gracias Rachel. No sé qué hubiera hecho si no fueses mi amiga- dijo y se lanzó a sus brazos.

-Tienes muchas más amigas, estoy segura que Santana te apoyará cuando sepan de tu embarazo.

-Estoy segura… pero no quiero contarlo de momento.

-De acuerdo. Será mejor que no lo sepa todo el mundo, pero el Glee Club piensa que ahora es tu familia.

-Lo es, pero faltas tú.

-De ese tema no voy a hablar. Vamos, ponte el pijama y metete a la cama, necesitas dormir.

Entonces Rachel se metió a su cama, que por suerte era de matrimonio y entraban las dos perfectamente, y esperó a que Quinn saliera del baño para poder dormirse.

-Buenas noches- dijo Quinn metiéndose en la cama.

-Buenas noches Quinn.

El día de nochevieja amaneció con mal tiempo. No iba a ser un buen día para salir de fiesta. Rachel en parte se alegró. Se despertó temprano, recordando lo sucedido la noche anterior. Quinn embarazada y en la calle. No tenía otra opción, era su amiga y tenía que quedarse en su casa. Bajó las escaleras y se dirigió a la cocina, que para su sorpresa sus padres estaban ya despiertos y haciendo el desayuno.

-Buenos días princesa- dijo Leroy dando un beso en la frente de su hija- Tu padre me contó que anoche llegó Quinn llorando a casa.

-Sí.

-¿Qué la pasaba?- preguntó Hiram mientras hacía tortitas para desayunar.

-Está embarazada.

-¿De verdad?- preguntó Leroy sin creerlo- Tan solo tiene un año más que tú, ¿no?

-Sí, repitió un curso en otro instituto y se cambió aquí. Y el padre tiene tan solo dieciséis años. Cumpliría los diecisiete para cuando nazca el bebe, pero Quinn aún no sabe si Puck querrá estar con ella estando embarazada.

-Qué lástima. ¿Qué opinan sus opinan sus padres de todo esto?- preguntó Hiram.

-Eso es lo que quería deciros. Sus padres no aceptan que esté embarazada, pero ella no quiere abortar, es algo que no puede hacer. La dije que se podría quedar aquí si vosotros la dejáis.

-Es una gran responsabilidad Rachel. Está embaraza, tendrá que pagar muchas cosas del embarazo.

-No os preocupéis, si el padre acepta estar con ella durante el embarazo podrá ayudarla a pagar las cosas del bebe. Y si las cosas no son así, yo misma buscaré un empleo para poder ayudarla o como sea.

-Está bien- respondió Hiram ignorando la mala cara de su marido- Se podrá quedar, pero tendrá las mismas normas que para ti.

-Se pondrá contentísima cuando se entere.

Quinn tardó un poco más en despertarse que Rachel, pero poco después de que Rachel hablara con sus padres, Quinn bajó a la cocina que era donde suponía que estaría Rachel.

-Buenos días- dijo y se sentó junto a su amiga en el hueco libre de la mesa.

-Buenos días- respondieron Hiram y Leroy al unísono.

- Quinn, ya hablé con mis padres, comprenden tu situación y te dejan quedarte en casa el tiempo que sea necesario.

-Muchas gracias- dijo con lágrimas en los ojos- Lo agradezco mucho. No sabría qué hacer si no pudiera quedarme, mis padres no quieren que me quede en casa si voy a tener al bebe.

-No te preocupes preciosa, te puedes quedar el tiempo que quieras. Podrás estar en la habitación de invitados cuando tengas a tu bebe, de momento podrás estar en la habitación con Rachel, que estoy seguro que te cuidara.

-No lo dudes- dijo Rach y dio un pequeño abrazo a su amiga.

-¿Y tu ropa querida?- preguntó Leroy.

-Se quedó en mi casa, no tuve tiempo de coger nada.

-¿Quieres que te acerquemos a por tu ropa? Conocemos a tus padres.

-No quiero que tengáis problemas con ellos.

-En verdad ya saben que estás aquí y están muy molestos porque te acojamos en nuestra casa, pero no te vamos a dejar en la calle, si ellos no lo comprenden habrá que aceptarlo.

-Hemos perdido dos amigos, pero hemos ganado una hija- dijo Hiram a Quinn.

-Desde luego vosotros sois lo más parecido a una familia que tengo- se levantó y abrazo a ambos- Esto jamás podré agradecéroslo.

-No tienes que hacerlo. Por el momento vamos a tu casa, tus padres salieron a hacer la compra me lo dijeron cuando llamaron. Así que puedes ir a coger tus cosas y trasladarte aquí.

-Está bien, subo a vestirme y vamos.

-Antes de eso come algo, tienes que cuidarte.

Quinn hizo caso y desayunó algunas de las tortitas que había preparado Hiram y un zumo. Después de desayunar, Quinn subió al cuarto para que le prestara algo de ropa y poder ir a su casa a recoger sus cosas. Quinn se puso una de las sudaderas de Rachel para hacer gimnasia y unos leggins que Rachel tenía abandonados al fondo de su armario. Fueron los cuatro a por la ropa de Quinn, por si los padres volvían que no encontrasen a Rachel y Quinn solas. Efectivamente, cuando llegaron, no había nadie en la casa. Sus padres probablemente estarían haciendo la compra para la cena de esa noche. Quinn cogió la maleta que habían llevado de casa de Rachel y metieron allí sus cosas. Ropa, libros, fotos, cogió todo lo que pudo meter en su maleta que le fuese necesario. También cogió el poco dinero que tenía ahorrado y que le serviría para pagar las cosas de su bebe y las facturas de médico. Miró a su cuarto por última vez, y se le escaparon algunas lágrimas pensando en que no volvería a ver su cuarto y que sus padres habían renegado de ella después de enterarse que estaba embaraza. Metieron la maleta al maletero y las chicas se sentaron en la parte de detrás del coche. Ellas se quedarían a comer fuera y a comprar algo al centro comercial, ya que Quinn necesitará ropa ancha para dentro de unos meses. Los padres de Rachel las dieron algo de dinero a modo de regalo de Navidad atrasado. Mientras estaban aún yendo al centro comercial, Rachel recibió una llamada. Era Finn. Había olvidado que le había prometido llamarle por la mañana y ya era tarde. Le cogió el teléfono, pero no podía contar ni que su padre se había enterado de su relación, ni que Quinn se había mudado a su casa, cosa que sería difícil de ocultar.

-¿Sí?- respondió Rachel.

-Hola cariño, me dijiste que me llamarías pero es tarde ya. Anoche hablé con Puck, me dijo que te diría Quinn de ir a la fiesta.

-No creo que pueda ir. Me quedaré con mis padres, han surgido unos problemas- dijo mirando a Quinn y sonriéndola.

- No Rachel… tienes que venir. Si no vienes voy yo a por ti y no querrás que tus padres se enteren de lo nuestro.

-Fi… Kurt- casi se le escapó su nombre delante de Quinn y sus padres- No puedo. Es difícil de explicar.

-Te echaré tanto de menos… prométeme que mañana nos veremos.

-Lo intentaré. Si no puedo no te preocupes en una semana comenzaremos las clases.

-Una semana es muy larga Rachel, necesito verte antes.

-Y yo- dijo Rachel poniéndose tontorrona y llamando la atención de las personas que estaban en el coche- Bueno Kurt, te tengo que colgar. Nos veremos lo antes posible, un beso.

-Te quiero…

Rachel colgó el teléfono y contó que Kurt la estaba intentando convencer para salir durante la noche, pero se negó. Lo raro sería que Quinn no fuese a la fiesta.

-Bueno chicas, no gastéis mucho. Pasarlo bien- dijo mientras las dos chicas salían del coche- ¡No lleguéis muy tarde!- dijo gritando Hiram cuando las chicas estaban a unos pasos del coche.

Quinn y Rachel fueron por todas la tiendas mirando y probándose la ropa, sin comprar nada, por si en otra tienda veían algo que les gustase más. Rachel siempre se decantaba por suéteres o blusas muy elegantes que quedarían geniales con algunas de sus cortas faldas. Antes de ponerse a comprar nada decidieron irse a comer algo. Optaron por un restaurante de ensaladas. Pidieron una grande para compartir.

-¿Cómo crees que se tomará Puck que no vayas a la fiesta?- preguntó Rachel, mientras comían.

-Eso no es lo que me preocupa. Me preocupa más como se tome lo de mi embarazo. No sé cómo decírselo Rach.

En ese momento escucharon dos risas muy conocidas muy cerca de ellas y ambas se giraron. Se encontraron con las dos personas con las que menos ganas tenían de encontrarse en ese momento. Allí estaban. Puck y Finn. Los chicos se dieron cuenta y saludaron a las chicas.

-Hombre, que casualidad- dijo Puck acercándose a Quinn para besarla- ¿Qué hacéis aquí?

-Es evidente, ¿no?- respondió Rachel.

-Comiendo y comprando. Ensalada… que rico- dijo Puck irónico.

-Puck- dijo Quinn sin que apenas se la escuchase- ¿Podemos hablar?

-Sí cariño, ¿qué ocurre?

-A solas- dijo para que Finn y Rachel se marcharan.

Finn y Rachel se fueron lejos, pero teniendo visión de lo que pasaba. Estuvieron encantados de que les echaran de allí. Aunque Rachel no lo estaba tanto. Estaba muy preocupada por Quinn, sabía lo que le estaría contando en ese momento. Puck de repente se dirigió a donde estaban los dos y pidió a Finn marcharse sin dejar ni despedirse de Rachel. Los dos chicos se fueron rápido y en apenas segundos apenas se les veía.

-¿Qué paso?- preguntó Rachel recuperando su sitio.

-Se enfadó. No me mencionó nada ni de que iba a hacer con el bebe, ni que me dijeron mis padres, nada. Simplemente se quedó embobado y se marchó. No creo que quiera estar conmigo durante el embarazo…

-Dale tiempo. Seguro que necesita asumir todo esto. Todos los días no viene tu novia y te dice que está embarazada.

-Ya pero, me espera algo.

-No te preocupes seguro que en unas horas te llama.

Pero las horas pasaron y Quinn no recibió ningún tipo de llamada ni mensaje. Las dos chicas volvieron a casa de Rachel, eran ya más de las ocho. Rachel y Quinn se fueron a duchar para arreglarse un poco. Aunque no fuesen a salir, ambas se habían comprado un vestido precioso. Quinn fue la primera en ducharse. Rachel aprovechó ese tiempo para llamar a Finn.

-¿Finn?

-Hola Rach, ahora mismo estoy un poco ocupado- dijo Finn que se notaba en su voz que debía estar vistiéndose o algo similar.

-No me cuelgues por favor, Quinn está duchándose ahora y es el único momento que podemos hablar.

-¿Está en tu casa?- pregunto Finn desconcertado.

-Sí. Sus padres la echaron de casa y los míos la dejan vivir en mi casa el tiempo que sea necesario.

-Madre mía, Quinn embarazada.

-¿Qué te dijo Puck?

-Estaba asustado.

-¿Estará con Quinn durante el embarazo?

-No estoy seguro. Había momentos en que lo vi feliz diciéndome que sería padre, pero otros me decía que tenía miedo y que no sabía si sería capaz de hacer esto.

-Es normal, no es normal tener hijos a esta edad.

-¿Quinn está segura de tenerlo?

-Sí, completamente. Hoy en el centro comercial, compró algo de ropa para más adelante.

-Eso me sorprende aún más. Jamás pensé que Quinn quisiera ser madre.

-Sabe que es un error, pero no puede abortar. Hoy estaba contenta, creo que ella no tiene miedo de ser madre en verdad.

-Puck está acojonado- dijo Finn y los dos se rieron- Así que, ¿por eso no sales esta noche?

-Ni Quinn tampoco. Por favor cúbrenos, Quinn no quiere que se enteren que está embarazada tan pronto.

-Lo intentaré, pero que sepas que más te vale poder salir mañana.

-Tengo que estar con Quinn. Aunque con todo lo que está sucediendo, creo que sería mejor que le contásemos que estamos juntos. Así podemos ayudarla los dos juntos con su embarazo.

-Lo veo perfecto. Me siento mal, ser su amigo y no poder ir a verla porque supuestamente tú y yo nos odiamos.

-No te preocupes, estará bien.

-Contigo seguro. Cariño, me tengo que ir. Tengo que ayudar a mi madre.

-Vale. Te echaré de menos. Por cierto, cuidadito con lo que haces, tengo a Kurt de espía.

-Yo solo puedo pensar en ti boba. Te quiero.

Finn colgó y Rachel preparó sus cosas. Había escuchado el grifo apagarse y poco después Quinn salió del baño.

-Ya puedes pasar- dijo Quinn secándose el pelo con una toalla.

Rachel entró y se desnudó, y se dio una ducha rápida. No quería dejar mucho tiempo a Quinn sola. Salió a los diez minutos con el pijama puesto para no estropear el vestido mientras se secaba el pelo.

-Qué rápida Rachel.

-Es tarde ya. Ponte el vestido. Yo solo me secaré el pelo.

Quinn y Rachel estuvieron listas a la media hora. Lo que sería secarse el pelo al final fue ondulárselo entero y no solo Rachel, también Quinn. Antes de que bajaran Rachel quería hablar con Quinn.

-Quinn espera. Tengo algo que contarte.

-Soy toda oídos.

-¿Recuerdas que quedé con Finn para comer en su casa en Navidad?- ella asintió- Pues ese día solucioné las cosas con Finn y desde el día de Navidad estamos juntos. No quisimos decir nada porque pensamos que sería más complicado si lo sabía todo el mundo y mi padre claro. Con esto de tu embarazo hemos decidido que lo mejor sería que supieseis Puck y tú que estamos juntos para poder ayudar los dos juntos y poder estar los dos contigo.

-Me alegro mucho Rachel- dijo abrazándola- Necesito a mis dos mejores amigos juntos y cerca.

Y hasta aquí el capítulo de hoy, que si sigo un poco más se hará larguísimo el capítulo y subiría el capítulo tardísimo. Mañana intentaré sobre las cuatro subir un capítulo y después si me diese tiempo otro por la noche, ya que no sé si me dará tiempo porque tengo asuntos de clase que resolver. Espero que os gustara el capítulo, ha sido un poco intenso y nos vemos mañana en el capítulo de las cuatro.

P.D. DISCLAIMER, NO ME PERTENECEN NI LOS PERSONAJES DE GLEE NI LA HISTORIA DE GLEE.