Sorpresa! Volví. Después de milenios de haber estado desaparecida, les traigo más :) Este capítulo es casi enteramente obra de mi copilota, yo le ayudé en algunas pavadas. Y antes de dejarlos para leer quiero pedir nuevamente disculpas, por los atrasos. Estoy pasando una etapa bastante dificil, con mi abuelo enfermo, que necesita atención las 24hs y es prácticamente invalido ahora, lo cual me reduce bastante mis tiempos. También en el deporte estoy bastante complicada, ya que me subieron de categoría y tengo que estar a full para poder cumplir. Y además mi viaje de quinto año! Al cual me voy mañana! Asi que no voy a poder contestar reviews ni mensajes hasta dentro de dos semanas. Pero lo hare.
Bueno las dejo para que lean. Y quiero aclararles que podremos tardar en actualizar, pero nunca vamos a dejar la historia. Al menos no por mi parte...
Bueno, ya, me fui :)
Capitulo XX: Escapando al ojo de la serpiente II
"Nadie logra mentir, nadie logra escapar, nadie logra ocultar nada cuando se mira directo a los ojos de la serpiente..."
1.
- Ron cálmate, quieres?- Ginny se acercó a su hermano y posó una mano sobre su hombro.
- Que hace este aquí?- su tono de voz no era elevado, pero su agitada respiración y su rostro rojo de ira hacían de esa pregunta una amenaza.
Nadie se atrevió a decir nada…nadie salvo Severus Snape.
- Esta haciendo lo mismo que tú, Weasley. Si quieres rescatar a tus amiguitas va a ser mejor que te calles y dejes el melodrama para más adelante. No tenemos tiempo para peleas estúpidas. Debemos concentrarnos- el semblante cansado de Snape evidenció que su paciencia había llegado al límite. Ni siquiera cinco segundos pasaron para que casi todos entendieran el mensaje y se pusieran a trabajar. Algunos ayudando a Harry, otros sentándose de nuevo en silencio. Severus se sentó cerca de Moody, refunfuñando en voz baja, Draco, Theo y Pansy hicieron lo mismo. Una vez todos acomodados, el silencio se instauró nuevamente.
- Esto tiene que ser una broma- dijo Ron en voz baja mirando a su familia con incredulidad y sin haberse movido de donde estaba.
- No lo es, Ronald- le dijo su padre.
- Acaso perdieron completamente la cabeza? Que se supone que es esto?
- Están aquí para ayudarnos, maldita sea! Que no lo ves? Porque no te callas y escuchas?- Ginny estaba fuera de sus casillas; sus manos temblaban escandalosamente y después de enterarse que Voldemort andaba tras de ella y de ver a Harry en aquel estado, aquella situación no ayudaba a sus nervios.
- Y a ti que te pasa? Desde cuando estas de su lado?- la reacción de su hermana lo sorprendió y enojó a la vez, definitivamente perdieron la razón…
- Basta!- la voz de Moody se hizo escuchar entre los gritos y murmullos de la habitación- Se callan los dos! Me están haciendo perder la paciencia. Ronald deja de gritar, siéntate y deja que se te explique la situación, porque hoy no estoy para escuchar estupideces- y elevando la voz en cuanto Ron comenzó a protestar le dijo- ¡No me hagas enojar!
Todos conocían a Alastor Moody. Sabían que la paciencia duraba poco en su ser y que no dudaría de usar una imperdonable en el momento oportuno. Todos callaron, asombrosamente, Ron también, y con movimientos bruscos encontró su lugar en las mesa.
A partir de allí, el pelirrojo no volvió a decir palabra alguna, a pesar de que las explicaciones que le daban estaban lejos de ser aceptadas o entendidas por el. No confió, confiaba ni nunca iba a confiar en un Malfoy, y menos en el que estaba frente suyo.
En cuanto Harry despertara, las cosas se iban a poner feas, contaba con su apoyo, eso no lo dudaba.
2.
- ¡¿Estás loco?¡- Ron se estaba cansando de aquella reunión…mala idea Severus, mala idea… Sacudiendo repetidamente la cabeza hacia los lados, miró a Snape ridículamente, incapaz de comprender lo que escuchaba- ¡¿Está loco?
- A ver, chicos, tranquilicémonos- la tranquila voz de Remus se hizo lugar en aquel mar de discusiones, haciendo que todos los presentes le prestaran atención- Es…una situación complicada, estamos todos cansados, lo sé, pero debemos mantener la calma. Se están planteando ideas solamente, Ron. Nada está decidido y todas sus opiniones son recibidas. Pero tampoco lleguemos al extremo de plantear hacer un rescate por demás fantástico y…
Las voces no lo dejaron terminar, las discusiones habían retomado su cause natural. En todos los extremos de la mesa, los distintos grupos que se habían formado, discutían tanto que nada se les entendía. Ron estaba completamente reacio a aceptar alguna de las propuestas planteadas por los mortifagos (incluyéndolo a Snape…traidor, solía decirse en su cabeza); los gemelos llegaron al punto de sacar de quicio a prácticamente todos en la habitación, con sus planes ilógicos e inverosímiles ( ¿de dónde diantres sacarían graphorns para atacar a los mortifagos durante el rescate?, esa pregunta les había valido un gran pedazo de pan en la cabeza y la amenaza de Moody de lanzarles crucios si no se callaban); las mujeres ni siquiera se molestaban en hablar; y el resto simplemente discutía hasta quedarse sin garganta.
- Esto no está llegando a ninguna parte, Alastor- el Sr. Weasley sentado a la derecha del auror lo miraba con el seño fruncido- Tenemos que decidirnos de una vez por todas.
En las primeras dos horas de la reunión, no mucho pudieron adelantar con respecto al plan, pero sí los de la Orden tuvieron acceso a información sumamente útil que no debían dejar pasar. Alli, en la cabecera de la mesa, Moody, Arthur, Remus, Snape y Draco, formaban parte del grupo silencioso. Sus voces apenas se escuchaban, salvo para calmar al resto.
- No hay muchas opciones. Lo único a lo que debemos abocarnos ahora es a dividir los grupos, marcar sus posiciones, sus funciones y demás detalles.
- Pero necesitamos la fecha, Severus. Va a ser imposible sin la fecha y la hora exacta. Y debemos pensar sabiamente la cantidad de hombres que estarán involucrados; que seamos menos que ellos va a ser casi inaceptable, no puede haber errores en esto- tras pronunciar la ultima frase, los cinco hombres se quedaron cada uno inmersos en sus pensamientos.
Errores, pensó Draco con desconsuelo, ¿Qué pasaría ante el mas mínimo error?
- Estoy casi seguro que no mas de dos días tarden en sacar a las chicas de la mansión, pero estamos averiguando datos más precisos. Tenemos que estar preparados. Lord Voldemort es completamente impredecible.
- Tenemos que organizarnos entonces. Dentro de poco será medianoche y no tenemos nada prácticamente.
Moody tomó la montaña de papeles delante suyo, tomó la pluma y el tintero y se los pasó a Draco.
- Tú, escribe- con tono autoritario, lo miró por arriba de sus anteojos desafiándolo a que lo desobedezca. Draco lentamente tomó el pergamino y demás tratando de no hacer ninguna mueca…todo sea por Hermione.
Se pasaron alrededor de una hora poniendo todo los datos que tenían sobre la mesa, discutiendo posibles maneras de proseguir y decidiendo quienes y que serían necesarios para el plan.
Draco escribía todo a la velocidad de la luz todo lo que decían; tarea difícil, ya que las ideas fluían rápidamente y el ambiente bullicioso tampoco ayudaba.
- ¡Andrew, pásame aquel cuaderno!- gritó Remus, y los cuatro hombres se callaron unos minutos mientras Remus lo ojeaba, dándole así un respiro a la mano de Draco.
Un suave suspiro a su lado lo devolvió a la realidad. Pansy, recostada en la silla a su lado, apoyaba un codo sobre su hombro. Draco la miró, su mirada perdida evidenciaba que en estos momentos no se encontraba en la Tierra. ¿Cómo podría haber sido tan idiota y egoísta?, se reprochaba Draco. La pobre no debería estar pasándola muy bien allí. Ni siquiera se había detenido a pensar en lo que la estaba metiendo, a ella y a Theo…Esperaba que todo saliera como deseaba…
- Le diré a Theo que te lleve a tu casa- le dijo al tiempo que le tocaba una mejilla para captar su atención.
- ¿Dijiste algo?
- ¿Qué te pasa?- le preguntó él, serio y con el semblante marcado por la preocupación.
- Nada…que…?- su rostro se iluminó cuando entendió hacia donde se dirigía la conversación- Estoy bien, Draco- levantó el mentón, con ese aire orgulloso y aristócrata que tan bien le salía, y dirigió su atención hacia el otro extremo de la mesa concentrándose en la discusión de Theo y los gemelos Weasley.
- No me engañas- suspiró Draco. Y sin obtener respuesta alguna, volvió a prestar atención a la discusión.
Cinco minutos antes de medianoche, tres capas negras desaparecían en el perímetro de la Madriguera.
3.
Después de una hora de ayudar a la Sra. Weasley con las heridas de Harry, se dirigió hacia el jardín, permitiendo que el frío del ambiente calara sus huesos. Ni le importó. Necesitaba respirar, necesitaba pensar, estar sola. Toda aquella situación era demasiado agobiante. Desde la habitación de Harry había escuchado gran parte de la acalorada reunión que se había producido en el comedor. Al parecer las amigas de Ron y Harry estaban sufriendo y era casi imposible sacarlas de allí. Hubo más asesinatos y desapariciones en el transcurso de esa semana, y los ataques ya se habían convertido en algo diario. Mientras curaban a Harry, la Sra. Weasley no dejaba de sollozar y varias veces tuvo que dejar lo que estaba haciendo para calmarse. Ginny repetidas veces subió donde estaban, incapaz de aguantar por mucho tiempo la conversación de abajo; pero al rato volvía, tomando aire y preparándose para escuchar lo que se decía. Todo era tan…desesperante, que hasta el más fuerte podía sucumbir al dolor. Y ahora aparecieron aquellos chicos. Algo en sus miradas le abrumaba, pero no había nada malo en ellas. Tan solo le había sorprendido el grado de madurez que encontraba en ellas. Era como si hubiesen visto y sufrido todos los pesares que pueden existir en el mundo y a duras penas hayan salido a la superficie; sobre todo en el rubio, su rostro demacrado y adulto lo evidenciaba.
Cerró los ojos y respiró lentamente. Se quedó un buen tiempo así, hasta que sintió unos pasos detrás suyo que se acercaban. No se movió, ni abrió los ojos…ya sabía quién era. Una tímida sonrisa se dibujó en sus labios y segundos después una gruesa manta caía sobre sus hombros.
- Te vas a enfermar- le dijo casi susurrando.
- Gracias.
Se quedaron mirándose un rato y Nyx desvió la mirada para posarla en el cielo nocturno completamente despajado.
- Es hermoso- dijo ella maravillada con las estrellas.
- Sí- le respondió Ron sin dejar de mirarla. Nyx se sintió observada, volvió a mirarlo y sonrió divertida. El pelirrojo rápidamente desvió la mirada totalmente rojo de la vergüenza y se aclaró la garganta repetidas veces- Ssí, muy lindo…es…Sí
- ¿Estas más tranquilo?- preguntó Nyx después de un largo silencio.
- Tranquilo sí. Contento no.
- Sigo sin entender tu reacción, Ronald. Sinceramente los vi con ganas de ayudar, y el hecho de que sean mortifagos no significa que no puedan estar con nosotros. El Sr. Snape lo hace.
- Ya lo sé!- exclamó Ron pasándose una mano por el cabello- Pero es más complicado que eso. Ya no son peleas infantiles, se convirtió en odio con los años. Por Nott y Parkinson no puedo hablar mucho, poco y nada los conozco. Pero Malfoy…ese…canalla…Ah! Lo estrangularía con mis propias manos. Todavía no puedo creer que hayan permitido que participe en esto. No me gusta para nada, Nyx…- le dijo con tristeza en los ojos- Ese tipo lastimó a Hermione a más no poder, y yo juré que lo iba a hacer pagar todo su sufrimiento…Jugó con todos nosotros en el pasado, ¿Qué hay de diferente ahora? Pero yo no puedo hacer nada…Estoy tan cansado…- suspiró- Lo único que quiero es volver a ver a Loony y a Herm…Las extraño, sabes?
Nyx lo observó detenidamente y miró hacia otro lado. Todo el dolor y la tristeza de Ron eran tan grandes que no pudo sostenerle la mirada. Permitió que una lágrima cayera por su mejilla sin darse cuenta.
- ¿Cómo puedes soportar todo esto? ¿De dónde te salen las fuerzas para seguir caminando con tanto dolor y rabia en tu corazón? Todos los días ves como se llevan a tus amigos, ex compañeros, conocidos; y vives con el terror de que tus padres o tú sean los siguientes. ¿Nunca te preguntaste porque todo tiene que ser de esta manera? ¿De dónde sale tanto odio?- su rostro se fue mojando cada vez más a medida que hablaba y su voz terminó siendo un débil susurro- ¿Cómo es posible que en una sola persona cupiera tanta maldad? No lo entiendo, y lo peor de todo es la impotencia que uno siente por no poder hacer nada… ¿Cómo haces para afrontar tanto sufrimiento con una sonrisa en el rostro?
Lo siguiente que sintió fueron las tibias manos de Ron tomándola por el rostro y secándolo. Sin soltarla, la observó pensando en que decirle.
- Una vez Hermione me dijo una de sus frases favoritas de un autor que nunca aprendí el nombre; era algo así: "Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera". Cada vez que me siento mal pienso en esa frase. Pueden causar temor en las personas, pueden matar, destruir, hacer lo que se les canta, pero nunca van a poder apagar la llama de esperanza y amor que hay dentro de todas las personas. Aprendí a vivir esperando lo mejor, a ver un futuro mejor. Y no importa que tan insignificante uno se crea, siempre va a ver algo que se puede hacer para parar con esa maldad de la que tanto desconsuelo salió y sigue saliendo. No dejes de creer, Nyx. No puedes vivir llorando por lo que pasó, piensa en lo que va a pasar y sueña, ten esperanzas. Eso es lo único que tenemos para aferrarnos.
Besó tiernamente en su frente y la soltó, volviendo a posar su mirada en las estrellas. Nyx no dejaba de mirarlo completamente embelesada y agradecida por sus palabras. Abrazó el brazo del pelirrojo y apoyó su cabeza en su hombro. Es cierto, se dijo,…no podrán detener la primavera, sonrió y miró al cielo.
- Gracias, Ron…
4.
Tan pronto terminó de cenar, Ginny dejó la cocina disculpándose y subió las escaleras corriendo. No había sido gran cosa, había comido más por obligación que por hambre.
Llegó al tercer piso con la respiración acelerada. Esta era la tercera vez que iba a visitar a Harry en el día, pues la fatiga y los golpes lo tenían durmiendo desde el día anterior, cuando habían regresado.
Suavemente giró la perilla e ingresó a la habitación de huéspedes. Usualmente, Harry compartía habitación con Ron, pero Molly había decidido separarlos para poder atenderlos mejor por separado.
La claridad que rociaba la Luna se colaba por la ventana, dejando vislumbrar tenuemente la habitación.
El dormía, mirando hacia la ventana; pero al escuchar sus pasos ingresando, sus ojos se abrieron rápidamente y se posaron en ella.
-Hola.
- Despertaste- se sentó a su lado, sin quitarle mucho espacio- Como te sientes?
- Magullado… pero bien- le contestó, mientras ella revisaba su brazo quemado. Una sonrisa algo fría fue su respuesta.
Se había jurado mantener la calma, guardar sus miedos y sus enojos bien adentro, solo para ella. Pero al parecer ni atando su lengua podría. Se sentía inutil, cada vez que veía una herida, cada vez que veía el sufrimiento, el dolor, de esa guerra interminable, y en la que no podía intervenir. Sentía su interior desgarrarse de miedo cada vez que el desaparecía, y cada segundo de incertidumbre era un martillo en su cabeza y una daga en su pecho; abriendo un agujero gigante. Era asfixiante. Harta de esa oscuridad gobernando sus vidas, harta de despertar cada día con el temor de verlo con los ojos desorbitados y velados de muerte.
Se levanto y camino a la ventana. No quería mirarlo. Se sentía impotente. Las manos le temblaban de pura rabia. Respiro profundo mientras vislumbraba la calle desierta abajo.
Harry desde su cama, se sentó más derecho y la observó. Sus hombros bien arriba, tensos, con una respiración rápida.
- Ginny… qué sucede? ¿Están todos…
- No quiero que vayas más- soltó de repente, dándole todavía la espalda.
- Cómo?
-No quiero que sigas con estos…estas misiones…- esta vez lo dijo de frente, con una mirada herida, preocupada.
- Estas bromeando, verdad? Por favor, dime que estas bromeando!- Harry la miró esperando ese milagro, que nunca se presentaría. Ginny seguía firme, sus brazos cruzados para evitar que sus manos temblaran. No lo podía creer- Cómo me pides que lo deje? Que no estas harta de esto? Te gusta vivir en esta dictadura? En esta guerra de porquería? No te entiendo…
- Claro que quiero que termine. Pero no quiero que la termines tú- para ese momento el moreno se reía de incredulidad ante lo que escuchaba- No quiero que la termines tú, por temor… temor a que también tu encuentres el fin allí! Puede matarte y tu lo sabes!
- Lo que dices no tiene pies ni cabeza! Y no olvides, que también hago esto por mis padres. Ellos murieron por su culpa, Ginny. Lo hago por ellos, por Sirius, por Dumbledore y por cada uno que murió bajo su maldito poder. Y también es por nosotros. Para que podamos vivir sin miedo a ser asesinado a cada paso!- a cada palabra se enojaba más. Por qué salía con esos desplantes ahora? Cuando todo esta más que claro. Que era todo ese escándalo!- Pelearé hasta el último por ello. No importa como, que, nada. Y si he de sacrificarme, también lo haré.
- Por qué tienes que sacrificarte? Por qué tu? No eres el salvador de nadie! No debes serlo!-a como una cascada sin fin las lagrimas fluían. No era solo rabia. Era miedo. Se acercó de nuevo a el y se arrodillo- No tienes que sacrificarte…- le susurró.
- Ginny!- la tomo de los hombros, obligándola a sentarse en la cama, y la miro de frente- No entiendo tus desplantes! Por qué de repente sales con estas cosas? Es como si mezclaras todo y de repente… no entiendo nada….
- No quiero que mueras!- susurró llorando.
- No tengo planeado hacerlo.
- Cada vez que te vas a tus "misiones", esas de las que nunca revelas nada, temo que lo hagas. Todo el tiempo vivo con esta opresión- sus manos en su cabeza, tratando de controlar todo- y la incertidumbre! En donde estas? Vives, o te atacaron? Cada segundo es una condena. Y ya no lo soporto. Te quiero aquí conmigo, donde yo pueda verte y sentirte- le dijo tomando su rostro- Aquí donde nadie pueda herirte. Porque me mata el solo pensarlo. Y cuando llegaste ayer semi-inconciente… Merlín! El aire me faltaba cuando te vi colgando en el hombro de Ron. Sangrabas y volabas de fiebre. No quiero verte así! Hoy vuelves con heridas menores, pero mañana podrían ser heridas mortales! Y no lo quiero! Me entiendes! No lo quiero!
- Está bien- susurró Harry, tratando de serenarla. La abrazó tan fuerte como pudo, y ella se aferró a el también.
Veía todo ese dolor que ella manifestaba, y su preocupación… sentía tanto todo aquello. Deseaba encontrar una manera de poder alivianar todo aquello, pero sencillamente, no había nada. Su relación estaba en punto muerto por el bien de ambos, pero eso no significaba que dejaran de sentir.
- Lo siento mucho- murmuro sobre su cabeza- De verdad lamento que tengas que pasar por esto. Pero no hay otra salida. Siempre fue así, lo sabes.
- Tiene que haber otra manera- testaruda ella- O déjame ir contigo, así será men..
- De ninguna manera- dijo tomándola de los hombros y volviéndola a ver de frente- Tú te quedas aquí, con los de la Orden a ayudar a los demás.
- Puedo cuidarme sola lo sabes.
- Ginny… No.- la respuesta fue definitiva. Su mirada seria, y su semblante duro y decidido.
La pelirroja, dolida, miro solamente la ventana. Muchas lágrimas todavía paseaban por su rostro. Se las secó, y lentamente se puso en pie. Fijó la mirada en el suelo, y salió sin decir nada más.
Harry suspiró, y su cabeza cayó hacia delante. "Demonios".
5.
Hermione despertó tiritando fuertemente. El frio del suelo calaba sus huesos y un denso vapor salía de su boca. Sin poder mover demasiado su cuello entumecido, miró alrededor tratando de encontrar formas en la oscuridad.
- Luna?- susurró, y el sonido de su voz retumbó por toda la estancia.
- Estoy aquí- contestó ella. Hermione siguió el sonido de su voz y la encontró arrodillada frente a las rejas de la celda con ambas manos en el suelo y mirando algún punto en el vacío.
La castaña se acercó lentamente, como si tuviera temor de asustar a su amiga. La observó detenidamente…
- Algo anda mal…- su característica voz angelical era casi inaudible- Lo siento en el aire y hay mucho movimiento. Como si se estuvieran preparando…
- Preparando? Para qué?
- No lo se…pero no me gusta, es como si…
Pero no pudo terminar lo que decía. Una lúgubre risa al final del pasillo heló la sangre de amabas chicas que se incorporaron y se alejaron de las rejas. Al poco tiempo, el demacrado rostro de Bellatrix Lestrange se hizo visible, sin poder dejar de reír y al tiempo en que abría e ingresaba a la habitación acompañada de cinco hombres más.
- Vamos a jugar un pequeño juego, les parece?- el falso tono de ingenuidad que usó, les comunicó a las chicas el acierto de los comentarios anteriores de Luna: algo anda mal…. Inmediatamente, Hermione tomó una de las manos de Luna y la sujetó con fuerza.
- No, no, no, no- se apresuró a decir Bella en cuanto observó el movimiento de Hermione- Esta vez será diferente…los cambios son buenos y si hacemos siempre lo mismo se nos van a aburrir, y eso es lo que no queremos…verdad?- preguntó observando a sus compañeros.
Sin borrar la escalofriante sonrisa de su rostro, se acercó a las chicas y, clavando sus uñas con rudeza en sus muñecas, las separó, pero solo soltó a Hermione.
- Tú vendrás con nosotros- le dijo a Luna- Daremos un reconfortante paseo. Y tú,- dirigiéndose esta vez a Hermione- no tendrás la misma suerte. Pero seguirás disfrutando de nuestros servicios cinco estrellas, querida.
Y con un brusco movimiento, empujó a Luna hacia dos de los mortifagos parados detrás suyo, que la ataron y amordazaron con un simple movimiento de varita.
- Te diré las reglas del juego solo una vez, mocosa: salimos, tu te portas bien y nos dan la información que te pedimos, volvemos y, si todo sale bien y mi señor esta de buen humor, te encuentras con tu amiguita…- y a modo de confidencia no pudo dejar de agregar:- Pero intentaré de que esto último no pase; para agregarle mas diversión al asunto, sabes?
- No!- gritó Hermione desesperada, no la podían separar de Luna- Por favor, por favor- y en un impulso, agarró a Bellatrix del brazo impidiendo que se vaya- No se la lleven, por favor…
- No me toques, maldita asquerosa!- y con una rápida bofetada en el rostro de la castaña logró tirarla al suelo. Mientras, Luna luchaba para zafarse del agarre de los dos mortifagos, y con lágrimas en los ojos, observaba con miedo a su amiga.
- Llévenme a mi…no la lastimen…por favor- Hermione sollozaba y era casi imposible entenderla. Sobre su rostro colorado por el golpe, gruesas e incontenibles lágrimas caían.
- A ti?- preguntó Bella con una carcajada- Lo siento, corazón, pero Lovegood es más divertida…Andando.
- Nooo!- el desgarrado grito de Hermione los acompañó mientras salían de la celda arrastrando a Luna que trataba de zafarse sin que sus gritos se escucharan por la mordaza.
Poco a poco, los pasos se fueron apagando hasta desaparecer completamente. Y en el silencio que dejaron, los gritos de Hermione rogaban por ser escuchados…
- Luna…
Los pasos de los mortifagos que la acompañaban retumbaban por todo el pasillo. Después de un buen tiempo de ajetreada actividad por toda la mansión, esta finalmente había recuperado su respectiva frívola tranquilidad.
Luna sollozaba sin cesar; no iba a ocultar el miedo que sentía. Cada tanto, intentaba soltarse del fuerte agarre de los mortifagos, pero lo único que conseguía era lastimarse aun mas las muñecas y brazos atados.
- Va a ser mejor que te calles, Lovegood- le advirtió con un suspiro- No quieres que me enoje, verdad?
Caminaron apresuradamente hacia el salón principal. Cada tanto, alguna descarada ventana se encontraba abierta, pero con un simple encantamiento volvía a cerrarse y a colmar de oscuridad al ambiente…oscuridad…siempre había sido una constante en su vida…indiferente, imperturbable oscuridad…
La estaba pasando en grande. Aquella excursión que iban a hacer auguraba un entretenimiento excitante y divertido. Casi como bailando, moviendo la cabeza y brazos igual que una niña, aceleró el paso mientras la letra de su nueva canción ciertamente no le auguraba un entretenimiento excitante y divertido:
Tengo una muñeca
con una capa azul,
con su camisita
y su canesú
la saque de paseo
pero me mintió
y ahora la tengo en la cama
con mucho dolor…
Tengo una muñeca
con una capa azul,
Buscando el tesoro
Ella se enfermó,
La quise ayudar pero nos mintió
Y con un solo hechizo
Así ella aprendió…
- No serás como la muñeca de la capa azul, no Lovegood?- le sonrió a Luna seguido de una sonora carcajada.
Se alisó apresuradamente el cabello en cuanto se encontró cerca del salón. Hizo una seña a los mortifagos que la seguían y automáticamente estos se detuvieron. Avanzó hacia la puerta y la golpeó dos veces con manos temblorosas por la expectativa. Aguardó. Nadie salía del interior, ninguna voz la hacía pasar. Era extraño, su amo nunca la hacía esperar, no a ella. Volvió a alisarse el cabello con ademanes nerviosos y suspiró varias veces hasta que de un brusco tirón, la gran puerta del salón principal se abrió, dejando ver a la sombría figura de Severus Snape.
- Oh, Severus, eres tu!- exclamó ella con falsa alegría-Ya te vas? Tan pronto?
- Algunos tenemos una vida Bellatrix…
- Tu una vida?- rió ella- Discúlpame si te ofendo, pero no concibo otra vida que no esté al lado de mi Lord…Acaso tu sí lo haces? No creo que las dobles vidas estén permitidas, Sev- le dijo bajando peligrosamente el tono de su voz, siempre buscando el menor atisbo de debilidad, la menor confesión, algo, por muy pequeño que sea…nunca iba a confiar en aquel hombre…
- Siempre provocando, no Bella?
- Solo preguntaba, tranquilo- y de nuevo aparecía la falsa ingenuidad.
- Bella, querida, te estoy esperando…
Los oscuros ojos de la mortifaga brillaron al escuchar su nombre desde el interior de la habitación y con un guiño se despidió de Severus antes de cerrar la puerta.
Todavía en el pasillo, Snape observó a Luna con indiferencia. Los celestes orbes de la rubia le pedían a gritos ayuda pero no había nada que hacer…no todavía.
Dio media vuelta y salió apresurado de la mansión. Las cosas se estaban complicando.
6.
- Donde está?- se escuchó una voz aguda entre las penumbras. El murmullo de varias capas acompañado de la grava crujiendo por los pasos era lo único que se escuchaba. El ambiente estaba cargado de una electricidad y pesadez agobiantes que ni siquiera el mismo Lord Voldemort podía aguantar.
Un rayo de luz que despedía una varita a unos metros suyos, le reveló el lugar donde se encontraba Luna, atada de manos y amordazada con sogas que en el menor intento de zafarse la estrangularían sin piedad. Gruesas lagrimas caían de sus ojos y estos evidenciaban el terror que sentía. Temblando de pies a cabeza sin siquiera intentar disimularlo, se dejó arrastrar hasta la gran figura amenazante en el medio del improvisado circulo en aquel bosque. Las fuertes manos que la agarraban, la tiraron al suelo haciendo que se arrodillase ante él haciendo milagros para no perder la estabilidad.
Voldemort soltó un suspiro. Odiaba ver a las personas llorar, las lágrimas lo ponían histérico. Levantó su varita y al tiempo en que gritaba ¡Cállate! un rayo salió disparado hacia Luna, provocándole un horrible corte en el medio de su mejilla que no dejó de sangrar por un buen tiempo y que choreaba por su cuello. Varias risas se escucharon a los lejos.
Los temblores aumentaron, pero hizo lo imposible para no emitir ningún sonido o seguir llorando. El miedo que sentía en ese momento era indescriptible. Sabía en lo que se estaba metiendo pero ya no había vuelta atrás. Había tenido algunos atisbos de esperanza cuando Snape fue a verlas, pero ya habían pasado más de 24 horas desde su último encuentro y cada hora que pasaba mataba cada luz que veía al final del túnel. Pero, ¿Qué era lo peor de todo? Ciertamente su situación no. Sufría y sufría no por los maltratos, ni las torturas, ni las risas y burlas o el inminente final que se le acercaba; no, era Hermione quien le preocupaba. ¿Sería capaz Snape o el resto de la Orden sacarla de allí cuando ella ya no estuviera? ¿Soportaría Hermione todo eso sola? Rogaba al cielo que pudieran rescatarla antes de que sea demasiado tarde. Para ella lo era, pero Hermione todavía tenía esperanzas.
El rostro de su amiga apareció ante sus ojos y se fue borrando tras un mar de lágrimas. Pero bajó la mirada e impidió que salieran. No podía soportar que la siguieran torturando. Cada vez que ella sufría un pedazo de su corazón se caía en el vacío. Tanta impotencia, rabia, dolor… Ya no lo soportaba.
- Bella…- la llamó Voldemort tratando de controlar su voz.
- Sí, mi señor- con una mirada cautelosa, se acercó rápidamente a su lado y miró con asco a Luna.
- Creo que hasta acá ya podemos seguir solos… Somos muchos, no quiero levantar sorpresas.
Con una significativa mirada, Bella designó a los que se quedarían y, en menos de tres minutos, tan solo quedaron ocho personas, incluyéndola a la rubia.
- Ustedes irán delante- señaló a dos mortifagos completamente tapados por sus capas y mascaras- Y ustedes dos…- tardó unos segundos en decidirse quienes, y después de varios idas y venidas de su largo dedo lo posó sobre Selwyn y a Jugson- detrás.
Todos se pusieron en marcha, mientras Fenrir se dirigía a levantar a Luna del suelo, pero una seña de su amo hizo que se detuviera. Voldemort dio dos pasos hacia la chica y, apoyando una rodilla en el suelo, acercó su cara a la de ella. Una mirada amenazante y peligrosa se vislumbraba debajo de la capa que llevaba…solo se veían esos aterradores ojos, nada más, como si flotaran en un mar de oscuridad profunda, hueca, vacía. Un brillo misterioso apareció en ellos y Luna supo que estaba perdida.
- Espero…Lovegood…que este pequeño paseo sea…como decirlo?...productivo quizás?
Y con una tenebrosa carcajada que retumbó por todo el bosque se alejó… El juego estaba en marcha.
7.
Severus Snape avanzaba apresuradamente por el pasillo del edificio. Su corazón latía sumamente rápido pero no por el ejercicio. El juego estaba en marcha, lo sabía. Y tenían muy poco tiempo para ponerse en marcha ellos también. Todo empezaba a suceder antes de lo previsto. A estas alturas, los de la Orden ya estaban leyendo la nota que envió y esperaba que comenzaran a moverse.
Reunirse. Era lo primero que debían hacer. Tocó la puerta rápidamente y por ella se asomó la persona que consideraba su mano derecha en aquel asunto. Su protegido y copiloto a la vez.
- Draco, tenemos problemas…
La respiración de Draco se cortó al instante. No había tiempo para problemas. No podían tener problemas. No si Hermione estaba en el medio.
- De que estás hablando?- su voz era casi un susurro.
- No hay tiempo para muchas explicaciones- le dijo él, al tiempo que miraba a ambos lados del pasillo con desconfianza- Solo te adelanto que ya las sacaron, o están por hacerlo- empezó mientras entraba por la puerta y se daba vuelta enfrentándolo- Solo pude ver a Lovegood con Lestrange y unos mas. Estamos hasta el cuello con el tiempo. Debemos irnos de inmediato…
- Y Hermione?
- No lo sé, no la vi.
- Pero ella también saldrá, no?- la cabeza de Draco daba vueltas y vueltas; estaba empezando a desconfiar, había gato encerrado en aquel asunto.
- No lo sé, Draco. Pero debemos concentrarnos y esperar que ambas salgan de la Malfoy Manor- Severus lo miró con inquietud unos instantes, pero debió la mirada para recorrer la estancia- Debemos avisarles a Nott y Parkinson.
- Están en la cocina, ven.
Caminaron hasta ella y Draco ingresó soslayando los malabares que Theo hacía para sacar comida del refrigerador y se sentó al lado de Pansy, que flácidamente se encontraba acostada sobre la mesa.
- Sev!- gritó Theo con entusiasmo exagerado- Ven, siéntate, comamos algo…
- No hay tiempo para tus estupideces, Nott- lo miró con antipatía- Debemos movernos ya…Levántate, Parkinson!
Pansy levantó cansinamente la cabeza con los ojos entrecerrados. Se incorporó completamente refregándose los ojos, lo miró a Draco.
- Por un momento me sentí en Hogwarts otra vez…- ambos rieron mientras se disponían a seguir a Snape y Theo que discutían yéndose hacia el hall del departamento.
Segundos después el grupo de mortifagos encapuchados desaparecían en la penumbra de la calle dejando un remolino de polvo que desapareció lentamente con el vaivén del viento invernal.
8.
Suspirando y levantándose lentamente del suelo, con las rodillas adoloridas y algo embarradas, fijó su vista hacia el frente y un escalofrío recorrió por completo su espalda. Podía sentirlo inquieto detrás suyo, pero era incapaz de mover sus piernas. Sabía lo que le esperaba una vez que cruzara por esa débil puerta.
Algunas sombras negras sobrevolaban el sitio, pero prácticamente eran invisibles en el cielo nocturno.
Hacía años que no la veía. Estaba tan diferente a como la recordaba en su niñez; mucho mas colorida y alegre. Hoy, se elevaba en el descuidado suelo al igual que las antiguas y olvidadas ruinas de civilizaciones pasadas. Era incapaz de evitar que un par de lágrimas cayeran sobre su rostro sucio y lastimado. No quería que todo terminara así, en ese lugar. Tantas cosas para hacer, tantos sueños que cumplir, tantos lugares y personas que conocer. Todo quedaba en el olvido, y el peor final posible se abría paso. Qué pasaría con todo lo que había armado cuidadosamente en su mente? El alma gemela con la que siempre había soñado, una casa con un jardín enorme para todas sus fantásticas criaturas, hijos a los que amar, cuidar y enseñarles todas las cosas que había aprendido de sus experiencias y de los seres maravillosos que había conocido…Todo se esfumaba sin consideración frente a sus ojos. Sus amigos y metas, ya nada importaba.
-Muchos recuerdos, no Lovegood?- su fría voz salió como un susurro, acomodándose al silencio del lugar- Y espero que sean de un objeto en particular, no me gustaría perder mucho tiempo en este sitio…hay muchas cosas que hacer- observó el cielo nocturno con una mirada que vislumbraba preocupación, no le gustaba el cielo de ese modo.
-Camina- gritó Bella empujándola bruscamente.
A paso lento avanzaron hacia la gran casa. Algo espeso en el aire les ponía los pelos de punta a todos allí. Y a Luna le era imposible mantenerse calmada; todo su cuerpo temblaba, su corazón latía mas fuerte a cada paso y era le era difícil respirar. Bellatrix abrió la puerta con una fuerte patada y todo el polvo en ella quedó flotando en el aire un buen rato. Con la punta de su varita retiró las telarañas que le impedían el paso e ingresó, tomándola a Luna por el cabello y llevándosela con ella. La arrastró y la empujó hacia la oscuridad. Sin prender luz alguna, volvió a salir por la puerta y desde el marco de la misma observó al señor oscuro en el extremo del camino de la entrada apoyado sobre la reja. Miraba a su alrededor con un gesto extraño en el rostro; estaba actuando algo raro, o eso le parecía a Bella.
- Mi señor…-su tono de voz cambió automáticamente a uno más suave y cuidadoso al dirigirse a su amo- No va a entrar?
- Si, Bella, es solo que…
- Que, mi señor? Hay algún problema?
-…-desvió su mirada del paisaje y la posó sobre su fiel compañera- No, entremos.
Rápidamente entraron a la casa y de sus varitas fuertes haz de luz automáticamente salieron. Caminaron por el gran recibidor que había y Luna pasaba casi inapercibida, apoyada sobre una ventana, viendo el exterior con una débil sonrisa en sus labios.
- Bien, Lovegood, terminemos con esto.
Ambos la miraron fijamente, algo impacientes, algo exaltados, pero guardando la calma en todo momento, salvo Bellatrix que era incapaz de dejar de sonreír y balancearse continuamente muy cerca de su señor.
- Esta bien…yo…- nada quería salir de su boca; sabía que todo lo que podía decir era mentira, pero qué decir era la pregunta…sin dejar de mirar la ventana de reojo y apretándose las manos atadas con nerviosismo, se obligó a inventar algo convincente…hacer tiempo y esperar el milagro…- Lo que recuerdo es que…cuando era niña…bueno yo…siempre…bueno…a veces…yo…
- SIN VUELTAS, LOVEGOOD!- nada de eso le gustaba, y ahora ya ni podía contralarse…la paciencia estaba al límite de acabarse.
- Lo siento…es que…mi madre pudo haber escondido la esfera en algún lugar de la casa pero…
- Pudo? Pero?- intervinió Bellatrix- No nos estarás diciendo que no sabes dónde está la esfera, verdad?- a medida que hablaba se acercaba a Luna con la varita apuntándole y una expresión demoniaca en el rostro.
El sollozo de Luna cortó el silencio que se había formado después de las últimas palabras de Bella. Sus temblores inesperadamente aumentaron, aun cuando lo creía imposible.
- No, no…yo sí se…mi madre cuando yo era niña, siempre me la mostraba antes de dormir…
- No necesito que me cuentes tus repugnantes recuerdos nostálgicos, Lovegoog…necesito la esfera…Donde esta?- Bellatrix impaciente, buscó a su alrededor buscando la mirada de su amo y su autorización para usar un poco de fuerzas y no tanto las palabras…pero no lo encontró a su alrededor…- Señor? Dónde…?
La figura de Voldemort se estaba acercando a otras de las grandes ventanas en el salón y su respiración se agitaba cada vez más.
- Ocurre algo?- la voz de Bella tembló ligeramente al pronunciar aquella pregunta.
Tom apoyó ambas manos sobre el marco de la ventana y asesinó con la mirada el vidrio delante suyo. Una frustrada risa se escapó de sus labios y dejando ver solamente su perfil, con voz contenida dijo:
- Cambio de planes, Bella…cambio de planes.
9.
- Estas seguro de que es aquí, Severus?- Pansy caminaba unos pasos de tras de Draco, Theo y él, luchando con las ramas y el barro del camino.
- Sí, Parkinson, yo mismo estuve cuando lo organizaron.
- Y como es que siendo tú la supuesta mano derecha del señor oscuro no te involucraron en esto?
- Lo mismo me pregunto yo.- intervino Draco por primera vez en la conversación. Su frio y serio semblante no había cambiado desde que salieron…algo en el aire no estaba bien; Pansy fue la primera en notarlo.
- Quizás…no lo se…no es fácil mantener en secreto la naturaleza de traidor durante tanto tiempo.- sin detenerse y manteniendo el mismo tono de voz escueto, la respuesta de Snape fue recibida con algo parecido a la sorpresa y preocupación por sus interlocutores.
- Que significa eso?
- Lo que escuchaste, Parkinson…y baja la voz, lo que menos necesitamos es que nos descubran.
- Están sospechando de ti, Severus? Como lo sabes?- preguntó Malfoy, mirándolo con preocupación.
- Son solo suposiciones…pero cada vez las veos más viables. Pero era de esperarse…además creo que hoy terminaremos por delatarnos a pesar de todas las precauciones que podríamos tomar.
- Esto va a ser divertido!- la sarcástica risa de Nott retumbó por todo el terreno; el era el único que podría divertirse con una situación como aquella.
- En el nombre de Merlín…eso no es para nada bueno.- Pansy era una mujer fuerte en todos los sentidos, pero sabía cuánto había en juego aquel día…no pudo evitar que se le formase un nudo en la garganta…desde allí, siguió callada todo el trayecto.
Preocupación, ansiedad, y millones de sentimientos a la vez. El camino se hacía interminable, pesado, aburrido. Sus manos temblaban ligeramente acompañando el acelerado ritmo de sus corazones.
Varios metros después, se detuvieron en el lugar de encuentro que habían pactado con la Orden. Desde allí, a lo lejos, se podía observar una casa bastante descuidada y algunas sombras sobrevolándola. La tenue niebla del lugar lo hacía todo más sombrío. Esperaron varios minutos, vigilando la casa y las personas que estaban en la entrada. Draco pudo vislumbrar vagamente el rubio cabello de Luna y la prominente silueta de Voldemort, sabía que Bellatrix estaba con ellos pero no veía a nadie más. Su preocupación fue aumentando más y más a medida que pasaban los segundos.
- Severus, no la v…
- Allí están- escucharon un susurro a lo lejos; y al instante Remus, Alastor, Kinsgley, Arthur Weasley, Molly, Fred y George, Harry (el cual logró hacer su voluntad y poder intervenir después de varias peleas y discusiones sobre el asunto), Ron. Tonks y Andrew aparecieron entre los árboles que bordeaban el oscuro sendero.
- Debemos actuar rápido…hay tres mortifagos volando sobre la casa, trajeron sus escobas?- Snape se dirigió a Fred, George, Andrew y Ron, los cuales rápidamente asintieron- Bien, bordeando la casa hay uno más y cerca de la entrada esta otro. Las chicas, Lestrange y Voldemort acaban de entrar…Vayamos todos a nuestros puestos y actuemos lo mas silenciosamente posible…ya saben qué hacer.
Todos comenzaron a moverse. Las cuatro escobas se elevaron y algunos se prepararon para atacar desde la distancia, pero la voz de Harry los detuvo:
- Las vieron, a Hermione y Luna?- preguntó algo desconfiado.
Los cuatro mortifagos se miraron y durante unos segundos nadie dijo nada, segundos en los que varios dejaron de respirar…
- Solo a Luna- respondió Draco de forma cortante, dando la vuelta y yéndose a su puesto lo más rápido que pudo. Pansy y Theo se miraron unos segundos y se tranquilizaron mutuamente; tenían que estar las dos, era imposible que no. Theo lo siguió a Draco y Pansy quedó en su lugar; y como era de esperarse su mirada se posó en la figura de Andrew, que la miraba serio unos pasos más atrás. Moviendo los labios y formando una palabra silenciosa, le pidió que se cuidara. Él no le dijo nada, pero no pudo evitar la pequeña sonrisa que iluminó su rostro por unos instantes. Agachó la cabeza reprendiéndose mentalmente y subió rápidamente a su escoba.
Todos volvieron a moverse, pero con una nube extraña rondando en sus cabezas. Pero no había tiempo para aquello, y el primer rayo rojo salió disparado impactando acertadamente en uno de los mortifagos que volaban sobre la casa. El resto fue rápido y a los pocos minutos ya estaban preparados para atacar adentro y terminar de una vez por todas.
10.
Un rayo verde salió disparado por la ventana, haciendo que Draco y Nott tuvieran que tirarse al suelo y rogar por que no haya alcanzado a nadie. Miles de trozos de vidrio quedaron esparcidos por el pasto y en ellos podían reflejarse los rayos que iban y venía desde dentro y fuera de la casa. Draco giró la cabeza y vio como Snape se protegía detrás de las rejas de entrada y lanzaba hechizo tras hechizo a uno de los mortifagos que volaba sobre la casa. Con una señal rápida, el ex profesor les indicó que trataran de entrar, el los seguiría en cuanto pudiera.
Al ser ellos dos los que más cerca estaban de la puerta de entrada, les era imposible levantarse del suelo, ya que cualquier descuido supondría una baja para su bando. Arrastrándose lo más rápido que podían y lanzando o esquivando de vez en cuando algún hechizo, lograron llegar a la puerta de entrada y con algo de dificultad entraron por ella. El polvo en la habitación les impedía ver bien y gracias a su suerte salida de quien sabe dónde, esquivaron un rayo que se dirigía directo a sus caras.
- Esto tiene que ser una broma!- el descomunal gritó de Bellatrix fue escuchado hasta fuera de la casa y su cara sudorosa y deformada por la rabia evidenciaba un peligro inminente. Lo observó a su sobrino unos segundos y sin quitarle los ojos de encima le dijo- Que me perdone mi hermana, pero no soporto a los traidores…¡AVADA KEDABRA!
Nuevamente la suerte estuvo de su lado. Esquivó el maleficio y éste impacto sobre la pared rompiéndola y haciendo volar escombros por todas partes.
Theo aprovechó la distracción de Bellatrix con su sobrino, y al mismo tiempo en que Snape entraba a la casa él se adentró aun mas en la habitación pasando desapercibido. Pudo observar como del otro lado de misma, en el gran hueco que se había formado en la pared, se encontraba el mismísimo Voldemort luchando con todos aquellos que se encontraban afuera.
Era un dictador sin piedad, perverso y digno de una parcela entera en el infierno, pero no podía dejar de envidiar su destreza con la varita. Si aquellas dotes y sabiduría fueran usadas para un mejor fin…suspiró Theo…
11.
Sus ojos estaban algo ofuscados por el polvo, los rayos y la oscuridad momentánea del lugar. Ninguno de los que estaban adentro lo vieron entrar. De un lado, Draco enfrentaba a su sádica tía y gracias al cielo el chico era rápido con la varita, de lo contrario no pasaría mucho tiempo hasta quedar fuera de batalla. Y del otro lado, enfrentando a cinco adversarios, Lord Voldemort se desplazaba imponentemente sobre el lugar.
Cuidadosamente se movió sobre la estancia y así ganar la mejor posición para ayudar a Draco allí dentro. Rayos y más rayos salían despedidos por todas partes por lo que los reflejos se convertían en parte esencial del asunto. Pero a pesar de los suyos, el lugar no era lo suficientemente grande para semejante evento, por lo que se le hizo imposible esquivar el centenar de escombros y maderas que salieron despedidos de la colisión en la escalera.
Tardó unos instantes en volver a situarse en el tiempo y espacio correspondiente, y mientras lo hacía un haz de luz blanca enceguecedora iluminó el lugar y los terrenos adyacentes dejando un silencio algo raro para la situación. Comenzó a levantarse lentamente, por alguna razón sus músculos no le permitían moverse con rapidez y una extraña opresión en el pecho le hizo vivir como una especie de dejavú de los momentos mas duros de su vida. Sin vacilar levantó la vista y lo vio, sintiendo que todo el aire de sus pulmones salía expulsado precipitadamente.
No pasaron ni tres segundos, y Severus Snape sabía que mirar a aquellos ojos podría producir el mismo efecto que si se tratasen de los ojos de un basilisco. Tres segundos más y todo el cólera que veía en ellos se trasladaba a su cuerpo, produciéndole el dolor más horrible que alguna vez haya sufrido. Mezcla de dolor físico, lúgubres recuerdos y desazón, angustia, pavor. Y lo que pareció una eternidad fueron solo otros segundos más y al terminar, arrodillado en el suelo, una ola de espasmos y temblores lo atacaron y no pudo más que buscar aquellos ojos que ahora lo miraban con decepción. Decepción y algo más que no pudo descifrar.
Se acercó a él lentamente, como si dispusiera de todo el tiempo del mundo. Se agachó lo suficiente para quedar cara a cara con Severus y con su aguda voz le susurró:
- Te mataría con mis propias manos…pero Nagini está aburrida, no le puedo negar esta oportunidad a una hambrienta serpiente, verdad Severus?
Después, grandes colmillos atravesaron su torso y un manto negro cubrió sus ojos.
12.
Recorrió la habitación con la vista y no las vio por ningún lado. Su preocupación aumentó pero decidió ir arriba, allí tenían que estar. Corrió hacia las escaleras pero a la mitad del trayecto, uno de los hechizos desviados de Lestrange, rompió parte de esta y Theo estuvo a punto de quedar atrapado en un mar de de escombros y pedazos de madera. Tratándose de olvidar el dolor de la herida que un hierro de la escalera rota le había producido, tomó carrera y saltó hacia el otro extremo de la escalera y llegando al fin al primer piso.
- Luna!- gritó con todas su fuerzas, a medida que avanzaba con dificultad por el pasillo sin dejar de apuntar con la varita.
La casa temblaba debajo de sus pies, tenía que encontrarlas y sacarlas de allí cuanto antes o todo se vendría abajo con ellos adentro. Siguió avanzando lentamente pero apuró el paso lo mas que su pierna le permitió hacia la ultima puerta del pasillo que se había cerrado casi imperceptiblemente. Frenó delante de ella y con la mano izquierda la abrió lentamente. Con su varita siempre en alto, ingresó a la habitación mientras escuchaba más estallidos y gritos desde la planta baja. Dio tres pasos dentro de ella para descubrir que no había nadie allí dentro y el alma se le fue a los pies. Respiró profundo un par de veces y sin que se lo viera venir, sintió como un objeto duro colisionaba con su cabeza tirándolo al piso y haciendo que perdiera unos segundos la noción del tiempo. Primero su pierna y ahora su cabeza, el dolor era insoportable…¡Qué carajo…!
- Por las barbas de Merlín!- exclamó Theo una vez que recuperó la visión y el habla, tomándose la cabeza algo húmeda por la sangre que salía del golpe- Luna? Por qué has hecho eso? Estás loca?
Intentó levantarse un par de veces pero le fue imposible. Todavía atontado por el golpe, cerró los ojos y trató de ordenar sus ideas.
- Vengo a sacarte de aquí, y me lo pagas rompiéndome la cabeza de un golpe?
- Yo…yo…que?- Luna tartamudeaba en el otro extremo de la habitación, sobresaltándose de vez en cuando con los estruendos que se escuchaban de abajo y afuera.
- Ayúdame a levantarme- le pidió Theo, pero sonó a algo parecido a una orden.
Luna vaciló ante esa petición. Por alguna razón, aquel muchacho le transmitía tranquilidad y confiaba en Draco, pero en él? Sabía que tenía muchas razones para mantenerse alejada de ese sujeto, pero la había ayudado en varias ocasiones…rogaba no equivocarse.
- No pretendo hacerte nada malo, Luna- le dijo, mirándola con sus cálidos ojos, con aquella mirada con que conseguía que Pansy le diga que sí en todo.
Lentamente, la rubia se acercó a él y se arrodilló a su lado. Con sus manos atadas todavía, trató de ayudarlo a pararse pero el se lo impidió.
- Espera- sacó su varita y apuntó a las manos de Luna- Finite Incantatem
Al instante sus manos quedaron liberadas y se frotó las marcas que le habían dejado las cuerdas; varias líneas rijos habían quedado marcadas en sus muñecas.
- Gracias- sonrió Luna- Oh!- exclamó al ver la pierna de Theo- Estás lastimado!- lo miró con preocupación y tristeza, odiaba ver a las personas sufriendo, lastimadas o algo por el estilo…personas o animales, eran su debilidad.
Theo sonrió al verla preocupada por él siendo ella la mas lastimada y en mayor peligro. La miró a los ojos, aquellos terribles ojos celestes, y le dijo:
- No es nada…además, lo que sea por salvarte el pellejo, chiquita.
Luna quedó helada ante el comentario del muchacho, y su rostro se tiño de rojo al instante; bajó la mirada y un nuevo estruendo abajo les recordó donde estaban.
- No tenemos mucho tiempo para salir de aquí. Ayúdame y luego trae a Hermione. La casa está a punto de derrumbarse.
- Hermione?- preguntó inocentemente Luna, todavía temblando.
- Sí…acaso…ella no está aquí?- la respiración de Theo fue mermando lentamente, eso no podía ser bueno…Que le diría a Draco? Oh, cielo santo!
- No, no vino conmigo. Solamente…me sacaron a mí de donde estábamos… Po por qué?
- Por qué todo tiene que ser tan complicado? Se suponía que las iban a sacar a las dos…Draco nos va a volver la vida imposible cuando se entere…- se lamentaba mientras Luna a duras penas lo ayudaba a incorporarse.
- Que yo qué?- ambos quedaron tiesos al oír la jadeante voz de Draco en la puerta de la habitación. Ambos se dieron vuelta y lo vieron recostado en el marco de la puerta. Su aspecto era terrible: moretones en varias partes del cuerpo, el rostro y labio inferíos con varias cortaduras, una enorme herida en el torso del lado izquierdo, el cual se agarraba con su brazo para mermar sin éxito el dolor, polvo y barro en su ropa y cabello y una expresión increíblemente cansada.
- Wow- exclamó Theo con una sonrisa- No te la hizo nada fácil Bellatrix, verdad?
- Perra…- gruñó Draco- La próxima te juro que me las va a pagar…
La observó a Luna con una débil sonrisa, se alegraba enserio que estuviera de pie y a salvo. Examinó al habitación buscándola a Hermione pero a parte de ellos estaba vacía. Su rostro se tornó serio en un pestañeo. Rápidamente se dio vuelta y contempló la habitación de enfrente…estaba vacía. Corrió, rengueando sutilmente, hacia las otras habitaciones. Abrió violentamente con su pierna todas y cada una de las puertas del primer piso.
Una, dos, tres, cuatro puertas…nada. Eran solo ellos tres allí arriba. Él venía de abajo donde solo estaban los de la Orden y demás. No…no…no…
- Draco…- gritó Theo desde el extremo opuesto del pasillo con Luna a sus espaldas; el rubio no le contestaba y seguía registrando las habitaciones- Draco, escucha…Draco…- nada- ¡Draco!- el ruido de sus pasos y puertas abriendo y cerrándose se dejó de escuchar- ¡Ella no está!
Silencio y mas silencio…y luego algo pesado cayendo en el suelo de madera. Theo suspiró, aquello no iba a ser nada fácil. Avanzó unos pasos por el pasillo hacia la última habitación en la que se encontraba su amigo pero Luna pasó corriendo a su lado e ingresó a la habitación antes que él, acto que lo extrañó bastante. Mas intrigado aún, avanzó aceleradamente hacia la habitación.
La rubia, con los ojos llenos de lágrimas, lo miró a Draco arrodillado en el suelo y su corazón comenzó a deshacerse en miles de pedazos. Lentamente se acercó a él y con suavidad se arrodilló detrás suyo y lo abrazó por la espalda. Las lágrimas de Luna acompañaban las suyas mientras con ellas le empapaba la camisa. Ni Theo ni Luna se atrevieron a pronunciar palabra, y en el resto de la casa ya no se escuchaba movimiento alguno. Los sollozos de Draco eran lo único que se escuchaba y algunas palabras que salían de su boca y que eran inteligibles. Theo recostado sobre la puerta observaba la escena tratando de recordar algún momento de acercamiento entre ellos dos. Lo que él no sabía era que en los momentos más oscuros y los últimos en Hogwarts, Luna había sido el máximo soporte que Draco y Hermione tuvieron. Luna encontró en Draco un fiel amigo para ella y un digno guardián del corazón de su amiga. Y por otro lado, Draco dejó a un lado las excentricidades de la rubia y así acercarse a ese angelical ser del cual siempre obtuvo los mejores consejos, apoyo y predisposición que ni sus amigos más antiguos podían darle.
Con impotencia y preocupación, Theo abandonó la habitación dejándolos solos y temiendo más que nunca en la salud mental del hermano que nunca tuvo y encontró en Draco; todo parecía una maldita broma sin fin.
- Dime que no es verdad…- intentaba obligarla a Luna a decirle lo que él quería escuchar- Dime que está aquí…por favor…
- Lo siento, Draco…- lo soltó, lo dio vuelta hacia ella y le tomó el rostro con ambas manos obligándolo a mirarla- La vamos a sacar de allí, te lo prometo…Va a estar bien, es fuerte…
Draco la miró a los ojos y por alguna razón en ellos encontró un resquicio pequeño de tranquilidad y le recordó a los últimos momentos que ambos pasaron juntos, llenos de risas todo el tiempo y una nostalgia penetró su pecho sin ningún aviso. Apoyó su cabeza en el hombro de la chica y cerró sus ojos con fuerza.
- Es que estoy cansado, Luna…es agobiante ver como todo lo que toco se destruye delante mío sin que pueda hacer nada…no quiero verla sufrir…no doy más…
Luna lo abrazó con todas sus fuerzas y le susurro algo al oído que Theo no pudo escuchar. Sintió pasos en la escalera y los dejó solos cerrando la puerta. Caminó por el pasillo y se encontró con Pansy que terminaba de subir.
- Estas bien!- gritó la pelinegra al verlo allí; corrió hacia él y lo abrazó unos instantes- No te encontraba por ninguna parte! Dónde estabas? Y Draco? Y las chicas?
- Una pregunta a la vez, Pansy- le dijo tomándose la cabeza y cerrando los ojos.
- Estas lastimado… Lo siento… Qué te pasó?
- No es nada…Draco está peor.
- Que?
- Está vivo, no hagas un escándalo.
- Donde está?- preguntó Pansy mirando por todas partes buscándola preocupada.
- Está con Luna…no los molestemos, no es un buen momento.
- Que quieres decir?
- Granger no está.
Pansy lo miró asustada unos minutos sin poder hablar. Detrás suyo aparecieron Ron y Harry jadeando y esquivando los escombros.
- Donde están?- inquirió apresuradamente Harry; Ron ya estaba registrando las habitaciones.
Pansy y Theo se miraron sin poder decir nada.
- Donde están?- les gritó Harry sin poder controlarse; no tenía paciencia para nada mas, estaba cansado, herido y preocupado…necesitaba paz y quien mejor que sus amigas para dárselas.
- Tranquilízate, Potter…Para nosotros no es nada fácil tampoco.- Theo vaciló antes de darle la noticia-…Luna está con Draco y…
- Y Hermione?- intervinió Ron al dejar de revisar todo.
- Granger…
- Granger no vino con Lovegood- terminó la frase Pansy- Debe de estar en Malfoy Manor.
- Que? No…no puede ser…No!- Ron ya estaba completamente colorado- Vayamos a buscarla, Harry…tenemos que hacer algo!
Harry miró a su amigo sin nada que decirle. Sabía que no podrían ir hacia la Mansión de los Malfoy y no tenía idea de que hacer en el futuro. Estaba completamente perdido y desorientado. Se recostó sobre la pared más cercana y se deslizó sobre ella hasta el suelo.
- Harry!- siguió insistiendo Ron sin ningún éxito- No nos podemos quedar de brazos cruzados!
- si quieres que te maten entonces ve tu solo!- reaccionó el moreno sin ganas de seguir escuchándolo.
- No puedo creer que te resignes a dejarla allá sola…piensa en todo lo que le pueden hacer!
- No se puede hacer nada por ahora, Weasley…Potter tiene razón- trató de hacerlo razonar Theo.
- Tú no te metas! Gracias a asesinos como tu estamos metidos en esto!
- Repite lo que has dicho- lo amenazó Nott con la varita en alto.
- No te tengo miedo, Nott- rió Ron sin ganas.
- Deberías…
- Paren ya!- les pidió Harry sin levantarse del suelo- Lo que menos necesitamos es que nos matemos entre nosotros.
- Sabes bien que nunca mataría a uno de los nuestros…- dejó en claro el pelirrojo- pero no me molestaría hacerlo con un mortifago- y se fue malhumorado escaleras abajo.
- Maldito idiota…- gruñó por lo bajo Theo.
- Déjalo, ya se le pasará.
Los tres quedaron en silencio. Pansy se sentó delante de Harry y Theo siguió parado con el seño fruncido. Faltaban algunas horas para que saliera el sol pero sorprendentemente ninguno en la destruida casa estaba cansado. Varios heridos pero ninguno grave. Varios llantos y peleas siguieron después, miradas tristes y otras resignadas. Recuperar a Luna fue un bálsamo transitorio en sus corazones y cabezas…Pero todavía faltaban los comentarios de Hermione en la mesa; el espacio vacío de ella seguía siendo doloroso pero de sus mentes no salía ninguna solución. Esperar era lo único que tenían. Algunos tardaron más que otros en resignarse a la idea pero no había otra. Esperar el milagro se había dicho Luna antes de que la rescataran; confiaba en que pasaría lo mismo con Hermione.
