Capítulo XXI

Conflictos

La navidad fue uno de los días más alegres que había pasado en su vida, los Weasley eran realmente grandiosos, deseaba que esos días no terminaran.

El regreso a Hogwarts llegó de forma fortuita, viajarían en el autobús noctámbulo escoltados por Tonks y Remus. La despedida con la familia Weasley fue más afectiva que nunca, desde que Ginny se enteró que habían perdido una hija sentía que en cierta parte ella podría llenar ese vacío. Sirius le dio su palabra, hacer todo lo posible en cumplir su promesa, la mantendría al tanto de cualquier novedad y trataría de escribirle en medida que pudiera.

La llegada a Hogwarts resultó bastante tranquila y sin novedad.

Las siguientes semanas fueron bastante apacibles, febrero se acercaba y todos se preocupaban de quién sería su cita para San Valentín.

Sentada en la sala común estaba Ginny hablando animadamente con unas chicas de su año, cuando un joven de quinto año se le acercó.

Hola ¿eres Ginny? — preguntó el joven mirándola. Ella asintió extrañada — ¿podrías darme un minuto?

Ginny se levantó dejando a sus compañeras en una entretenida charla y alejó a un rincón apartado con el joven de quinto año.

Me llamo Dean Thomas — se presentó — Y desde que llegaste quería presentarme contigo pero… — comenzó a rascarse la cabeza bastante nervioso. Ginny le sonrió ayudándolo a animarse a continuar — soy un poco tímido.

Sí sabias quién era ¿por qué me preguntaste si era yo?

Lo siento es que tuve la excusa perfecta para acercarme a ti y cuando lo hice me animé a presentarme — respondió bastante apenado.

¿Y cuál era la excusa? — preguntó sin entender.

Pero antes de contarte mí excusa. Quería preguntarte algo.

Bueno, dime.

¿Te gustaría salir conmigo a Hogsmeade este catorce de febrero?

Lo siento Dean, tengo novio y aunque no me ha pedido, iré con él.

Bueno, me imaginaba que esa sería tu respuesta. Pero no perdía nada con preguntarte y sobre todo antes que lo hiciera tu novio, el que por cierto está afuera esperando que yo te avise que él te espera.

Ginny lo miró molesta y sin decir nada se giró para ir a la salida de la sala común.

Debía intentarlo — gritó Dean mientras Ginny salía por el retrato de la dama gorda.

Michael estaba apoyado en la pared del pasillo mirando sus pies mientras la esperaba, Ginny lo miró y se acercó lentamente hacía él, estaba segura que algo le ocurría, estaba nervioso.

Hola — lo saludó cuando estuvo a unos pasos de él.

Hola — el chico se acercó a ella y la besó de lleno en la boca — te he extrañado.

Yo también te extrañé — quedaron en silencio unos segundos hasta que Ginny hablo nuevamente — ¿Sucede algo?

No nada, sólo veía para invitarte a Hogsmeade para san Valentín. ¿Te gustaría ir?

Claro que me gustaría. ¿Estás seguro que no te sucede nada? — el semblante de Michael era bastante triste y Ginny estaba segura que algo le sucedía.

Nada, ya te dije que nada. No sé porqué insistes — dijo exasperado.

Está bien. Sólo te preguntaba porque me preocupas y te pones así. — Ginny se volteó y comenzó a caminar de vuelta hacía su sala común — Mejor nos vemos después cuando no andes con ese genio.

oo00oo

Habían pasado unos días desde que conoció a Dean Thomas, cada vez que lo veía o se topaba con él, él trataba de llamar su atención, pero Ginny estaba más preocupada de Michael, sabía que algo raro le había sucedido ese día y a pesar de que ya había vuelto a comportarse igual con ella, no dejaba de olvidar ese curioso comportamiento.

Mientras se preparaba para bajar a tomar desayuno, una lechuza le llegó con la típica carta revisada por la profesora Umbridge, estaba segura que debía ser de su padre, pero se equivocó, la carta venía desde Francia, la familia Fournier le mandaba cariños y esperaba pronto tener noticias de ella. Bajó más tarde que el resto de sus compañeros, entretenida leyendo la carta de la familia de sus amigos. Recordó momentos que compartió con ellos, mientras caminaba alegre por los pasillos de Hogwarts, para llegar al gran comedor.

Una vez adentro del comedor, vio que sus compañeras estaban sumergidas en lo que parecía una interesante plática. No había dado ni siquiera tres pasos cuando los alumnos de las cuatro casas se giraron a mirarla, sorprendida por las miradas curiosas siguió su camino hasta la mesa de Gryffindor, pero no alcanzó a sentarse cuando Hermione la detuvo tomándole el brazo y susurrándole en el oído:

Acompáñeme.

No fueron necesarias más palabras para entender que era lo que había sucedido en el gran comedor, Hermione había extendido el Profeta mostrando la portada de ese día. Se podían ver los rostros de varios magos pero el que más le llamó la atención era el de la única bruja y aunque tuviese el rostro demacrado, el cabello desaliñado y despeinado, la había reconocido de inmediato. Bellatrix Lestrange, declarada culpable por la tortura e incapacidad de Frank y Alice Longbottom. Y en letras más grandes leyó "EVASIÓN EN MASA DE AZKABAN EL MINISTERIO TEME QUE BLACK SEA LA CLAVE POR LOS VIEJOS MORTÍFAGOS"

Mi madre está libre — susurró en un tono poco audible.

oo00oo

Día tras día la noticia iba quedando en el olvido de los alumnos, ya no miraban mal a Ginny cada vez que llegaba al gran comedor, pero ella no podía olvidar los recientes acontecimientos, al contrario, se distraía en clases pensando en cómo sería el encuentro con ella, con su madre, de la que no tenía recuerdos. Pensaba en la forma de tener noticias de que era lo que realmente había sucedido en el escape, sobre todo quería saber ¿por qué culpaban a Sirius? Miles de sentimientos le nublaban la razón y las dudas que tenía necesitaba sacarlas de una buena vez.

La primera opción para quitar alguna de sus preguntas de su cabeza, fue enviarle una carta a su padre, pero al pasar los días y ver que no había respuesta, decidió tratar con Draco, el cual no fue de mucha ayuda ya que alegó que sus padres se encontraban de viaje, pero que estaba seguro que ellos no sabían nada.

Por otra parte el catorce de febrero se acercaba, tarde que ya tenía planeada pasar con Michael, darían un paseo por los alrededores de Hogsmeade y luego irían donde Madame Tudipié, para pasar el resto de la tarde. La sola idea de ir a ese lugar le revolvía el estomago, pero no quería más problemas y menos cuando Michael, la había apoyado tanto con lo de su madre.

Albergada en sus pensamientos se sentaba todas las tardes sola en la concurrida sala común de Gryffindor, necesitaba pronto una respuesta pero ya no sabía cómo averiguar más. Tenía ganas de escribirle a Sirius, pero eso sería un riesgo para él.

¡Lestrange! — el grito de Angelina la sacó completamente de sus arrebatadas ganas de saber la verdad a costa de poner en riesgo a Sirius — Te estado hablando hace rato — continúo al ver que por fin le ponía atención.

Disculpa no te había oído.

Te vuelvo a repetir; No hagas planes para este sábado, entrenaremos.

Pero este sábado es catorce de febrero.

Por lo mismo, no hagas planes.

Pero ya tenía planes con mi novio…

Tendrás que cancelarlos, no puedes faltar al entrenamiento, debemos practicar mucho. — Angelina no la dejo seguir replicando ya que se había dado vuelta dejándola sola — Nos vemos el sábado.

¿Ahora cómo se lo diré a Michael? — se preguntó una vez sola al ver el problema que tendría al hablar con él.

¿Hablando sola?

No estaba con ganas de bromas y menos de humor para que se burlaran de ella, miró a su interlocutor para responderle de inmediato una pesadez, pero su desconcierto fue total, al ver que el emisor de esas palabras había sido Harry que estaba parado frente a ella mirándola divertido.

Tranquilamente se sentó junto a ella, provocando nuevamente estragos que pensaba superados, no quería que le gustara Harry y estaba decidida que debía olvidarlo.

Sólo estaba pensando en voz alta — respondió lo más tranquila que pudo.

Me he dado cuenta que has estado muy sola estos días — dijo luego de unos minutos de silencio.

No sabía si sus oídos le habían jugado una mala pasado o acababa de escuchar que Harry Potter se había dado cuenta que esos días había estado sola.

No pensé que tú… quiero decir, que las personas — la voz le salía nerviosa — se fijaban en mí y en lo sola que he estado estos días.

Desde de que llegaste has estado rodeada de personas y verte sola no es muy común. — Ginny no sabía que decir a lo que Harry le decía, estaba segura que estaba soñando. Harry la miró esperando alguna respuesta de su parte, pero al ver que no pensaba hablar y sólo miraba un punto fijo en la pared, continuó — Además Canuto, me dijo que estuviera pendiente de ti, por si necesitabas algo.

Ginny se atrevió a mirarlo por primera vez desde que se había sentado con ella esa tarde.

¿En serio te pidió eso? — Harry asintió en señal afirmativa, mientras él le mantenía la mirada por primera vez — Nunca pensé que haría tal cosa.

Se encariñó bastante contigo esta navidad.

Me encantaría que todo se aclarara. — dijo volviendo su vista al punto en la pared que encontraba tan entretenido y había perdido hace un rato — Pero ahora con lo de la fuga, no creo que sea tan fácil.

Ya verás cómo se resuelve todo.

Eso espero.

Estás así por la fuga ¿verdad? — se atrevió a preguntar. Ginny nuevamente volvió su vista a él, al parecer quería hablar.

No me imagino cómo será verla.

Eres su hija, así que me imagino que debes estar contenta. — dijo con cierto tono cargado de sarcasmo.

No sé que sentir. Tengo sentimientos tan contradictorios. — Harry la escuchaba atento, tratando de comprenderla — Siempre he querido saber cómo es, ya sabes, conocerla. Pero por otra parte odio saber que ella es la responsable de lo que le sucedió a los padres de Neville, no sé como perdonarle eso — se confesó sin pensarlo.

Harry se quedó en silencio, no respondió nada a las incertidumbres y confidencias que le había hecho. Ginny agradeció la compañía y la falta de prejuicios de su parte, más que consejos en ese momento, necesitaba apoyo, apoyo que nunca pensó que recibiría de Harry. Estuvieron largo rato sin decir palabras, cada uno envuelto en sus pensamientos.

¿Puedo hablar contigo?

La interrupción sorprendió a ambos dando un respingo al mismo tiempo, Ginny se paró dándose cuenta de que ella estaba de más en esos momentos.

Los dejo solos para que hable. — dijo mientras se disponía a ir a las habitaciones de las chicas.

Quiero hablar contigo, no con Harry — la detuvo Neville, con el rostro aún serio.

Ginny se sorprendió al oír sus palabras, estaba segura que la insultaría por todo lo de la fuga de su madre y la verdad es que no tenía ganas eso. Así que se le adelantó.

No quiero insultos y menos reproches de tu parte — varios alumnos se giraron a mirarlos — no ando de humor para hablar contigo.

Harry aún estaba sentado mirando el rostro serio de los dos, Neville miraba a Ginny esperando, tragándose las palabras que tenía para decir. Harry se paró y detuvo a Ginny, la que nuevamente partía hacía las habitaciones de las chicas.

Sería bueno que hablaran — Ginny miró la mano de Harry que la tenía aprisionada. Dio un tirón soltándose de él. — para que aclaren las cosas.

Está bien — Ginny miró alrededor de la sala común — pero no aquí — miró ahora a Neville y dijo — será mejor que hablemos solos.

Pueden ir a la sala de menesteres — propuso Harry — ahí pueden hablar más cómodos.

Me parece bien — fue lo único que respondió Neville.


N/A: Les pido mil disculpas por el retraso y espero que hayan pasado una Feliz navidad y que pasen un mejor año nuevo.

Espero sus tomatazos...

Besitos.