ANTES DE LEER!

Este capítulo es un poco especial, tiene tres temas de fondo:

Coleccionista de canciones - Camila

Pieces - Rob Thonas

Bésame - Camila

Si los pudieran conseguir antes de leer sería genial.

Avisare en qué parte va cada canción ;)

Espero les guste este capítulo.

Aún hay muchas dudas y espero poco a poco se vayan aclarando conforme avance la trama, hemos aclarado algunas en la página de Facebook (está en el perfil)

Ahora si, vamos con el capítulo :D


Cuando te recuerde.


Su corazón latía tan rápido que le costaba respirar, literalmente no se podía mover, ni siquiera parpadear.

—¡Meiling!

Syaoran corría hacia ella, estaba igual de pálido, por uno momento pensó que iba a fracasar —de nuevo— en salvar a una persona cercana a él.

Finalmente parpadeó varias veces, la escena se repetía una y otra vez en su cabeza, en verdad creyó que iba a ser su fin.

—¿Estás bien? —Syaoran le preguntó una vez que llego a ella.

Pero Meiling no contestó nada, se podría decir que estaba en shock, sintió las manos de su primo en sus hombros y su voz como a lo lejos.

—¡Meiling! —Syaoran trató de regresarla a la tierra.

Finalmente sacudió la cabeza.

—Eso... Casi...

Syaoran la abrazó, agradecía a lo que fuera que haya detenido ese ataque, no hubo nada que él pudiera hacer, todo pasó tan rápido que cuando se dio cuenta la esfera de energía ya había explotado a escasos centímetros de su prima.

—Estás bien —susurró.

Meiling subió sus manos y abrazó a su primo aún tratando de comprender que seguía viva, su mirada subió a la sala de audio por unos momentos.

Lien se recargó en la pared junto al ventanal, estaba seguro que no lo había visto, llevó una mano a su frente y suspiró lentamente, aún sentía su corazón latir a gran velocidad.

A nada, estuvo a nada de perderla.

Sying estaba furioso, lo podía sentir, iba a tener que inventar una maravillosa excusa para lo que había pasado.

Se quitó los lentes y frotó sus ojos tratando de borrar la imágen de Meiling a punto de ser eliminada.

La chica Li se había metido en su corazón sin darse cuenta y ahora estaba en grave peligro, y ya no por ser una Li... Sying no iba a dejar pasar lo sucedido.

Había terminado de arruinar las cosas y lo sabía.


Eriol observaba pensativo a la chica que se había quedado dormida después de llorar.

Sakura estaba cargando con mucho, su nivel de magia bajaba con cada carta robada, la situación de Syaoran con Void la había puesto mal y el miedo de que Sying fuera por Meiling y Tomoyo había incrementado.

Y si era sincero, el pensar en que Sying podría tomar represalias en contra de Tomoyo lo puso inquieto.

Suspiró mientras miraba hacia el techo, había tramado un plan con Sakura, no era algo muy seguro pero debían intentarlo.

Iba a poner un escudo alrededor de Syaoran en los próximos días por cierto tiempo para que ella tratara de acercarse a él, si después de cada acercamiento Void no lo atacaban seguirían esa línea para liberar a la carta.

Si no...

Sacudió la cabeza, estaban jugando con fuego y seguro Syaoran iba a sentir su magia alrededor de él e iba a exigir explicaciones... Le sorprendía que no lo hubiera hecho ya.

Suspiró y cerró los ojos, las palabras de Sying no dejaban de darle vueltas en la cabeza, esperaba que llegado el momento él no actuará de forma egoísta para proteger a su ser amado.

Ojos amatistas aparecieron en su mente y se sintió un poco culpable, las cosas con Kaho habían acabado relativamente bien pero hace días que no respondía sus mensajes porque sentía que estaba haciendo las cosas mal.

Cuando terminaron la relación, más por ella que por él, prefirió irse de Londres, había estado en Hong Kong esos últimos meses para tratar de apaciguar el dolor de la ruptura.

Algo que nadie sabía.

Y al llegar a Tomoeda y pasar tiempo con su pasado... Con aquellos que lo consideraban "amigo", empezó a bajar la guardia... Hasta que la presencia de cierta chica empezó a ser como una bálsamo sobre sus heridas.

Abrió los ojos y observó de nuevo a Sakura.

Resulta que no solo la relación de Sakura y Syaoran lo había tomado por sorpresa, también su propio corazón lo estaba sorprendiendo... Y no sabía si eso era algo bueno o malo.


—Pero están bien.

Meiling asintió mientras Tomoyo la miraba preocupada, Syaoran se encontraba recargado en la pared del salón con los brazos cruzados, era la hora del receso y el sol se empezaba a poner en el horizonte.

—Eso no fue obra de una carta, fue ataque directo —murmuró Syaoran.

Meiling se estremeció y se abrazó a sí misma, no quería creer que Lien había sido capaz.

—Tal vez deberían ir a descansar, puedo justificar su ausencia con que Meiling se sintió mal —susurró Tomoyo notando como su amiga se había deprimido.

—Tal vez —replicó Syaoran notando lo mismo.

Tomoyo mandó un mensaje y luego se levantó.

—Shuji me preguntó por Sakura, voy a hablar con él.

Syaoran empuñó sus manos y apretó la mandíbula, Tomoyo fingió no notarlo y salió del salón.

—Meiling... —Ella lo miró cansada—. Parece que sabes quién nos atacó.

Ella hizo girar los ojos y se levantó de manera abrupta.

—Tu paranoia me está cansando Xiao Lang, no sé todo y no tengo porqué contarte todo —espetó saliendo del salón.

Syaoran vio su espalda con sorpresa, no se había esperado esa reacción de ella.

Pero solo había terminado de confirmarle que sí le estaba ocultando algo... Como todos.

Bufó con enojo, era tiempo de hablar con Eriol.


Sakura veía la bebida frente a ella con detenimiento y el ceño fruncido.

—¿Sakura?

Observó los ojos azules de Eriol por unos momentos.

—Al primer indicio...

—Me detengo, no lo arriesgaría Eriol, sabes que no.

—¿Y cómo piensas que tomará que te acerques y alejes sin explicación alguna?

—Si me odia nos hará más fáciles las cosas en caso de que Void lo ataque —murmuró.

Eriol suspiró frustrado.

—¿Le dirás a Tomoyo y Meiling?

Sakura asintió.

—Si las cosas salen mal ellas también correrán peligro, pienso ponerlo a votación...

—Menos con Syaoran.

Bajó la cabeza avergonzada.

—Sé que se ve mal... Si Void no reacciona con lo que haremos, prometo decirle todo, romperé el trato inmediatamente pero estarás listo.

Eriol asintió.

—¿Cuántas cartas quedan?

Sakura lo pensó un poco.

—Veintitrés.

—Tiene las de ataque.

Sakura asintió y se quedó pensativa unos momentos.

—Ayer... Light y Dark aparecieron, impidieron que me llevara.

Eriol se sentó frente a ella pensativo.

—¿Crees que esas cartas...?

—Son de las más fuertes y por lo tanto las más apegadas a ti, mientras no las tenga no podrá controlar a Void del todo.

Sakura asintió.

—Pero si rompemos el sello...

—Las cartas están luchando, no sé cómo reaccionarán, no es como cuando Void las tomó, las cartas sabían que Void no quería dañarte solo ansiaba dejar de estar sola, pero en esta situación es alguien que te quiere destruir.

Sakura lo escuchó con atención, era complicado entender qué pasaría.

—Cuando Syaoran recupere sus sentimientos no te dejará sacrificarte —murmuró Eriol.

Ella bajó la mirada, ya lo había pensado.

—Es por eso que si llega el momento lo tendrás que retener.

—Sakura, su magia es poderosa.

Ella asintió, recordó cierto conjuro.

—Yo me ocuparé de que en ese momento no lo sea.

Iban a jugarse todo por el todo, esperaba que su viejo hechizo sirviera como antes.

"Estoy segura de que todo estará bien"


Meiling caminó entre pasillos, después de explotar con su primo decidió faltar a las clases pero permanecer en la escuela, todos ya se había ido a sus casas pues era un poco tarde, pero ella no quería afrontar a su primo y no podía olvidar lo que había pasado.

Suspiró y sacudió la cabeza, ella lo había alejado, nunca se imaginó que eso lo llevara a atacarla —si es que había sido él—, ahora debía afrontar las consecuencias, se iba a obligar a sacar a ese chico de su corazón a como diera lugar.

Se metió a un salón vació, la luz de la luna era lo único que lo iluminaba, se sentó en el piso y recargó la cabeza en la pared, suspiró con frustración.

—¿Qué haces aquí? —Escuchó a su izquierda.

Volteó con lentitud y miró a Lien, la veía con irritación mientras que ella lo observaba con cansancio.

—Es un país libre, puedo estar aquí —respondió tratando de imponerse, pero la realidad era que estaba agotada, si la iba a matar mínimo esperaba que lo hiciera rápido.

Lien entrecerró sus ojos.

—En la escuela no aplica.

Meiling se encogió de hombros y regresó su mirada a la ventana.

—¿Me va a denunciar profesor? —Regresó su mirada a él—. ¿O va a terminar lo que no pudo en el gimnasio?

Lien pasó una mano por su rostro con frustración, Meiling era demasiado perceptible, no le debió sorprender que lo acusara.

—¿Me crees capaz?

Meiling se rio con cierto sarcasmo y enojo pero se encogió de hombros.

—Es más que obvio que eres capaz.

Lien la miró con dureza.

—Se nota lo poco que me conoces, Meiling, tuve oportunidades para terminar contigo y no lo hice.

Ella se levantó del suelo y lo miró enfurecida.

—Hasta que te diste cuenta que ya no sería tu juguete, si vas matarme ¡hazlo de una vez! Ya no me importa, tarde o temprano lo harás.

Lien la vio con dureza, ella respiraba de manera ajetreada por el enojo y al no verlo reaccionar sacudió la cabeza.

—En la clase de deportes coqueteaste con otra frente a mí y luego trataste de eliminarme, es obvio lo mucho que le importo, profesor. —Su voz se quebró de nuevo y bajó la mirada, no lo dejaría disfrutar de verla así—. Mínimo Sying se ha mostrado como el ser despreciable que es.

Trató de salir del salón pero Lien la tomó del brazo y prácticamente la azotó en la pared encerrándola en sus brazos.

Se miraron fijamente por varios segundos, el latido de ambos estaba desbocado, su respiración era errática a pesar de no estar haciendo nada.

—Aléjate de mí —susurró.

—Eso intento. —Ella dijo con firmeza.

Notó un ruego en aquellos ojos grises.

—Hablo en serio, Meiling, has visto... —Sacudió la cabeza como queriendo borrar algo de su mente—. Mientras más lejos estés de mí será mejor.

Meiling desvió su mirada y notó que sus brazos temblaban un poco, sintió una molesta esperanza en su interior y lo miró de nuevo a los ojos.

—¿Por qué? —preguntó en un susurro.

—Tú lo dijiste, no estamos en el mismo bando. —Le recordó apartando sus brazos con cierta dificultad y dando un paso hacia atrás, necesitaba alejarse de ella, tal vez Sying le creería su pretexto pero si no...

Meiling lo analizó, él suspiró y con toda la fuerza de voluntad que pudo reunir comenzó a alejarse de ella.

—Lien. —Meiling le llamó en un susurro.

Él se detuvo de golpe y empuñó sus manos con fuerza, su espalda se tensó, ¿cómo era que tenia ese poder sobre él?

—Por favor, Meiling —imploro.

Ella lo abrazó por la espalda, no sabía porqué lo había hecho, lo sintió estremecerse y suspirar.

—Sólo... Dame un minuto —susurró.

Lien miró hacia el techo, trató de mantener su resolución, pero ella lo abrazó con más fuerza y puso la cabeza en su espalda.

—¿Fue real? —La escuchó preguntar.

Lien estuvo a punto de aceptarlo pero recordó el ataque, tomó sus manos con delicadeza y giró para mirarla.

Se vieron por varios segundos que parecieron ser una eternidad, él pasó una mano por su mejilla con cierta ternura que nunca creyó poseer.

Cerró los ojos y suspiró.

—No preguntes lo que no estás lista para escuchar —dijo en un susurro.

Meiling lo estudió, podía notar que estaba tenso, que traía una carga enorme en su espalda y que en realidad el ataque de la tarde había sido algo fuera de su conocimiento y control.

¿Cómo lo podía leer tan fácilmente si llevaban tan poco de conocerse?

Lien bajó la mano y sacudió la cabeza.

—No lo fue —admitió con pesadez.

Meiling sintió un vacío abrirse bajo sus pies, luego lo miró con detenimiento, no se lo había dicho a los ojos, y si algo había comprendido de su profesor era que sus ojos eran exageradamente expresivos.

—Abre los ojos y repítelo. —Ella dijo con la voz ligeramente ahogada.

Lien sacudió la cabeza y trató de alejarse, pero Meiling tomó su brazo.

—Me merezco la verdad, Lien. —Casi le gritó.

Él por fin la miró, había un enojo y desconcierto en sus ojos que no esperaba.

—¿La verdad? —Se acercó a ella de manera imponente—. La verdad es que todo lo que tenga que ver con la magia es destructivo, tus amigos, yo... Tu primo, todo termina en desgracia Meiling, esa es la verdad —dijo con dureza.

Meiling lo vio con sorpresa, parecía estar furioso.

—Fue en serio cuando te dije que te podía destruir —susurró—. Ya lo viste así que no me obligues a repetirlo. —Dio la vuelta y se alejó de ella lo más rápido que pudo, sintió la magia correr por sus manos, las apretó con fuerza y trató de concentrarse y usar una de las técnicas de relajación que Sying le había enseñado.

Meiling lo observó alejarse, esperaba sentir miedo y enojo por sus palabras pero en vez de eso se llenó de una profunda tristeza.


Eriol abrió la puerta, ojos miel se fijaron en él.

—Busco a Sakura.

El chico de lentes miró al visitante por unos momentos y asintió haciéndose a un lado.

—Está en la sala. —Le informó.

El otro chico no le dirigió una mirada al pasar pero Eriol si notó otro par de ojos ambarinos que lo veían con enojo.

Era curioso —o llamativo— lo mucho que se parecían ambos chicos.

—Sakura, regreso en un momento —dijo.

No escuchó lo que respondió pero salió y cerró la puerta detrás de él, Syaoran veía desde la reja con enojo la ventana de la sala.

—Supongo que viene a ver porqué no contestó sus llamadas —espetó.

Eriol lo vio con confusión.

—¿Tuviste algo que ver en eso?

Syaoran se encogió de hombros.

—No importa, ¿podemos ir a hablar a tu casa? Estoy seguro que Sakura estará bien con su compañía.

Eriol arqueó una ceja, sonrió como antes lo hacía cada que Syaoran se mostraba celoso.

—Bien, solo le aviso a Tomoyo que llegue allá.

Syaoran lo vio con interés.

—Para que no distraiga a la pareja. —El chico de lentes continuó mientras escribía en su celular, notó de reojo como Syaoran empuñaba las manos y volvió a sonreír.

Acababa de poner la protección alrededor de su descendiente y hasta el momento no lo había notado, iban por buen camino.

Ahora sólo lo iba a empujar un poco a sus celos para ver qué pasaba.

Sonrió de nuevo mientras Syaoran casi marchaba junto a él, definitivamente había extrañado despertar los celos de su descendiente.


Shuji caminaba de un lado a otro mientras Sakura lo observaba con culpa.

—Yo sé y entiendo que tienes un mundo con ellos pero... No me puedes culpar por sentirme así —dijo.

Ella no intervino, lo dejaría sacar todo lo que pensaba.

—Te llamé y no contestaste, vengo en la mañana y Li sale de tu casa, vengo en la tarde y...

—Eriol me estaba haciendo compañía por mi pie.

Shuji la miró y ella se estremeció, sus ojos se habían vuelto fríos e intensos por un segundo, después regresaron a su estado de siempre.

—Me pudiste llamar, soy tu novio, eso hacen las parejas se apoyan en situaciones, pero tú siempre acudes a tus amigos...

—Shuji...

—¡No! Escucha, he sido tolerante, te he esperado pero no me dejas entrar. —Se hincó frente a ella poniendo ambas manos en sus rodillas—. Una relación no puede funcionar con secretos y verdades a medias.

Sakura lo miró a los ojos, se veían una profunda tristeza en ellos y se odiaba por ocasionar aquello.

—¿Qué quieres decir? —preguntó sospechando la respuesta.

Shuji bajó la mirada por unos momentos antes de suspirar.

—Te quiero Sakura. —Su corazón se dolió ante aquellas palabras—. Pero no lo sueltas.

Sakura lo vio extrañada mientras él sacudió la cabeza, levantó un poco el rostro y depositó un beso en su mejilla antes de incorporarse.

—Lo intenté —susurró antes de darle la espalda y salir de su casa.

Sakura parpadeó varias veces, sentía cálido dónde había depositado aquél beso, se llevó una mano a su mejilla sin dejar de ver la puerta por la que había salido Shuji.

Sentía que había roto algo muy preciado en el chico, como si le hubiera quitado la esperanza de algo...

Se estremeció y sacudió la cabeza, no entendía porqué sentía que había cometido un grave error.


—¡Me desafiaste!

Lien no desvío la mirada, sabía que estaba caminando sobre hielo frágil.

—No puedes acabar con la vida de una alumna en medio de la escuela, estabas dispuesto a matarlos —alegó tratando de controlar su voz.

Ojos que destellaban un morado intenso lo miraban con furia.

—¿Crees que es un juego? Estamos aquí para acabar con ellos no para probarlos, ¿qué carajos estabas pensando?

Lien empuñó las manos.

—No quiero atraer atención, querías las cartas, tienes más de la mitad, querías venganza de los descendientes de Clow...

—¡Es una Li!

—¡Una que no tiene magia! —gritó, muy tarde notó que estaba respirando de manera ajetreada y que su magia se había alterado.

Sying lo vio fijamente, de pronto movió su mano y azotó a Lien en la pared, su magia lo comenzó a rodear, asfixiándolo.

—La magia es voluble, los sentimiento la controlan, deberías saberlo, Lien. —Se burló.

Él cerró los ojos e hizo la cabeza hacia arriba, podía sentir su cuerpo arder en llamas, sabía que era el recuerdo de ese día.

Sying le dio una sonrisa maquiavélica, podía ver el sufrimiento en el rostro de su pupilo.

Lien soltó un grito de agonía, los terribles gritos de sus padres resonaban en sus oídos con fuerza casi podía oler la piel quemada, sentir el ardor.

—¡Basta! —gritó.

Sying llamó su magia de regreso, Lien cayó al suelo de rodillas, jadeaba y temblaba.

—No olvides de dónde vienes y lo que me debes —murmuró su tutor saliendo de la habitación.

Lien puso una mano en su rostro y trató de ahogar un grito, aún podía escuchar los gritos en su mente.

«Los maté» pensó sintiendo la culpa devorarlo mientras los recuerdos de la muerte de sus padres se repetían una y otra vez en su cabeza.


Syaoran miró a su alrededor con interés, estaban en la biblioteca de Eriol.

—¿Y bien?

—Estan ocultando algo.

Eriol no se inmutó, se había preparado para la inminente confrontación.

—¿Algo como qué?

Syaoran lo vio con dureza, no pensaba caer en sus juegos.

—Lo que pasó con Void ese día, sé y sabes que había un precio y que se cubrió o la carta no estaría sellada.

—Y te dije que Sakura no te dijo por algo.

—Incluso si ese algo tiene que ver con lo que pasa ahora, no me vengas con patrañas Eriol si hay una manera de detener a Sying debo ayudarla.

Eriol hizo la cabeza de lado, de hecho lo iba a hacer, ahora a encaminarlo y esperar que no le estuvieran dando la ventaja a Sying.

—Sakura quiere liberar a Void para volver a sellarla y que lleve a Sying de regreso a su dimensión.

Syaoran lo vio con sorpresa, luego frunció el ceño, su corazón se había acelerado solo de escuchar aquello.

—¿Cómo?

Eriol se encogió de hombros.

—No me dijo. —Mentira—. Solo sé que hay que estar listos para cuando lo haga.

Syaoran frunció el ceño, algo dentro de él le gritaba que no podía dejarla hacer eso.

Void tomaría represalias si el pago es violado.

Eriol lo miró fingiendo estar tranquilo.

—No estamos seguro de ello, y de ser así, intervendré. —Otra mentira.

Syaoran lo estudió, odiaba no conocer a la perfección al chico frente a él, no podía saber con certeza si le estaba mintiendo o no.

—Aquél día, ¿contra quién fue?

Eriol entrelazó sus manos y se inclinó hacia el frente.

—Sakura. —Verdad a medias, al final sí la afectó.

—¿Por qué no recuerdo?

Eriol se encogió de hombros, si todo salía bien, Syaoran lo iba a odiar por tantas mentiras.

—Tu mente es tuya, solo tú y Sakura saben qué pasó dentro de esa torre.

Syaoran frunció el ceño, había una tercera persona, o presencia.

Void...

Si la carta había ido en contra de Sakura, ¿por qué la presencia de Void por momentos le hacia compañía?

—¿Syaoran?

—Sé que me estás mintiendo, pero fingiré que no lo haces —murmuró pensativo.

La obra, Tomoyo y Meiling, había huecos en todo aquello, frunció el ceño, habló con Sakura del pago, estaba seguro de ello.

Eriol lo observó mientras trataba de unir piezas, sentía la magia de Void presionando su protección, no tenia mucho tiempo así que sacó su celular y mandó un mensaje.

Syaoran miraba a la nada sintiendo su corazón latir a gran velocidad, recordaba la obra, la mirada gentil y... de cariño que Sakura le había dirigido mientras bailaban.

Sintió su bolsillo vibrar y sacó con confusión su celular, era un mensaje de Sakura.

"¿Puedes venir?"

Se extrañó al leerlo pero su respiración se entrecortó, Eriol lo miraba con atención mientras un sonrojo se formaba en sus mejillas.

—Debo irme.

Eriol asintió y lo observó salir de su estudio.

—Espero estemos haciendo lo correcto —susurró.


Meiling salió de la escuela y se fue corriendo al departamento, una tormenta se había desatado y el departamento estaba más cerca que la casa de Sakura.

Además Tomoyo le había avisado que estarían en casa de Eriol pues Shuji quería hablar con su amiga.

Llegó corriendo hasta la entrada del edificio, la lluvia había aumentado de intensidad en el trayecto, sacudió su cabello con irritación, de haber sabido que el clima iba a cambiar tan bruscamente hubiera cargado con una sombrilla.

Estaba a punto de entrar cuando vio a unos metros de ella una figura parada debajo de la lluvia, estaba totalmente mojado pero solo la veía.

—¿Lien? —exclamó con sorpresa en un susurro.

Desde ahí podía ver sus ojos grises que la observaban con una profunda tristeza, pero no hacía nada por acercarse, él metió las manos en las bolsas de sus jeans y Meiling frunció el ceño.

—¿Estás loco? Llueve a cántaros —gritó.

Pero él la seguía mirando a distancia sin decir nada.

Meiling sacudió la cabeza con molestía.

—Ni lo pienses, no caeré en tu juego de nuevo, no, no, no...


Salió del baño vestida de pants rosa y una blusa blanca, notó inmediatamente que él se había quedado en la misma posición que cuándo entró a cambiarse, no se había movida para nada, suspiró con tristeza y se acercó a él.

Lo ayudó a salir del sweater que traía, parecía estar ido, solo se movía cuando ella lo movía.

—Estas empapado —murmuró.

No se preocupaba por qué Syaoran pudiera llegar, estaba con Eriol y seguro después iría a cuidar a Sakura.

No prendió ninguna luz al entrar, con tan solo el brillo de la luna podía ver bien, Lien se quedó con tan solo una playera sin mangas y jeans.

Meiling de pronto vio una lagrima recorrer el rostro de Lien, puso la mano en su mejilla y con su pulgar la limpió.

—Lien —susurró con tristeza.

Él bajó la mirada avergonzado, un momento había deseado alejarse de Sying y al otro se encontró frente al edificio donde vivía, nunca deseó que lo viera así, derrotado, menos después de lo que habían hablado.

Ella tomó su mano y lo guió a su cama, él se acostó dándole la espalda y ella lo abrazó por detrás pasando su mano sobre su brazo con ternura.

Podía sentir a Lien temblar por las lágrimas.

—Shh, no me tienes que decir nada —dijo abrazándolo con fuerza, jamás se imaginó verlo asi—. Todo estará bien.

Lien tomó la mano con la que frotaba su brazo y entrelazó sus dedos.

—No te vayas —rogó en un susurro.

Meiling acomodó su cabeza en su hombro y suspiró.

—Jamás.

Estaban jugando con fuego y lo sabían, pero en esos momentos entendieron que lo que había entre ellos era algo de lo que no podían escapar, algo por lo que tal vez valía la pena luchar.

Aunque el precio por hacerlo podía ser muy alto.


Syaoran observaba frente a él con el ceño fruncido, Sakura había puesto las cartas que aún tenía frente a ella en el suelo, le habían hecho una cama en el suelo de su sala para que no anduviera bajando y subiendo escaleras, aunque ella aseguraba que el pie ya no le dolía como antes.

—¿Qué opinas? —Sakura preguntó en voz baja.

—Aún tienes cartas de ataque, Thunder y Sand pueden ser de ayuda si las juntas, los rayos al golpear la arena crean cristales, tendrías que actuar rápido pero tanto juntas como separadas son de ataque.

—¿Lo suficientemente para vencer a Sying?

Syaoran la estudió con la mirada, ella trató de no estremecerse.

—Si liberas a Void puedes perder las cartas, no habría forma de que las utilices.

Sakura bajó la mirada, Eriol ya le había dicho.

—No sabemos cómo van a reaccionar las cartas, puede que no las tome...

—No puedes andar probando la magia, bien Void podría tomar represalias porque rompiste el trato.

Sakura suspiró y se recargó en el sillón detrás de ella.

—No hay otra manera Syaoran, debo arriesgarme, además Eriol y tú estarán ahí, estaré bien.

Syaoran sintió una calidez posarse sobre su pecho, sintió que se sonrojaba así que se levantó con cierto nerviosismo.

—Voy por agua —dijo antes de casi huir a la cocina.

Sakura sonrió levemente, después de todo, Syaoran no había dejado de ser ese niño tierno que se sonrojaba cada que ella le hacía un cumplido.

Suspiró y cerró los ojos.

«Por favor, que esto funcione» rogó en su mente.


(Aqui comienza "Coleccionista de canciones)

Tomoyo llegó a casa de Eriol con la lluvia cayendo con fuerza, sus guardaespaldas le ayudaron a bajar de la camioneta y la dejaron en la entrada, ella les agradeció y luego buscó en una esquina la llave extra que Eriol había dejado afuera por cualquier cosa.

Se adentró a la casa y notó que todo estaba oscuro, sin embargo, podía escuchar una melodía al fondo del lugar, provenía de una guitarra acústica.

Eriol se encontraba tocando, estaba totalmente absorto en la música así que no notó los ojos amatistas que lo observaban desde la puerta.

—¿Lo tuyo no era el piano? —Tomoyo le preguntó con curiosidad.

Eriol la vio con sorpresa, tras unos momentos negó con la cabeza, desvío su mirada y siguió tocando.

Tomoyo se acercó a él, estaban en el estudio, había un sillón frente al librero y ahí es donde el chico de lentes estaba sentado tocando, ella tomó asiento a su lado, la canción le sonaba conocida.

—Es una bella tonada —murmuró Tomoyo cerrando los ojos y dejando que la música la envolviera.

Eriol no dijo nada, siguió tocando, de pronto suspiró y sin mirarla comenzó a cantar en voz baja.

—Solamente quiero que seas tú, mi locura mi tranquilidad y mi delirio, mi compás y mi camino. Solo tú, Solamente quiero que seas tú, te pongo en tus manos mi destino porque vivo para estar siempre... Siempre... Contigo amor...

Tomoyo se estremeció y puso las manos en su regazo, abrió los ojos y notó que Eriol no había desviado su mirada de la guitarra en ningún momento.

—Estoy segura que la maestra Mizuki la amara —susurró.

—No estaba pensando en ella —comentó Eriol dejando de tocar y cerrando los ojos.

Tomoyo miró hacia la ventana que estaba detrás de ellos.

—Entonces estoy segura que tu musa la amará. —Trató de asegurar.

Eriol suspiró y dejó la guitarra a un lado, evitaba mirarla a toda costa y eso causaba una ligera decepción dentro de ella, creía que se habían hecho algo cercanos, parecía que estaba equivocada

—A veces encuentras inspiración en el lugar menos esperado —susurró Eriol.

Tomoyo se quedó pensando unos momentos antes de hablar.

—¿Hablas de Tomoeda? —preguntó en voz baja.

Eriol finalmente dejó de evitarla y la miró a los ojos.

—No —contestó, giró su cuerpo de tal manera que sus rodillas se tocaron—. ¿De verdad no sabes de lo que hablo? —preguntó en voz baja.

Ella empuñó las manos en su regazo y frunció el ceño, Eriol era tan inverosímil que de hecho no sabía qué pensar.

—A veces creo que hablas de cosas que me son ajenas o que puedo mal interpretar —comentó.

—¿Cómo esto? —preguntó y ella asintió.

Tomoyo suspiró y miró sus rodillas juntas de pronto sintió la mano de Eriol sobre la de ella.

—Tomoyo. —Ella lo miró con confusión, la estaba viendo de una manera que no lograba entender, era casi como Syaoran solía ver a Sakura—. Siento algo por ti —confesó.

Tomoyo se quedó pasmada, él no desviaba su mirada para nada, de pronto el sonido de la lluvia se desvaneció, eran solo ellos dos.

—¿Algo? —preguntó en un susurro.

Eriol asintió y con mucho cuidado puso la otra mano en su mejilla, la acarició con delicadeza como si temiera hacerle daño.

—No sé cómo pasó, pero lo hizo y ahora no te puedo sacar de mi cabeza —susurró.

Tomoyo no sabía qué decir, había pasado años viendo a sus seres amados amar a otros, así que descubrir que por fin uno de ellos sentía lo mismo que ella era algo nuevo que la llenaba de miedo.

—Eriol, no sé... —Desvió la mirada a sus manos juntas, sentía que su cuerpo temblaba—. No sé que siento —confesó con la voz llena de incertidumbre.

—Entonces déjame ayudarte. —Él dijo acercando su rostro al de ella y depositando un ligero beso en sus labios.

Ella cerró los ojos, Eriol no insistió en hacer el beso más profundo, solo se quedó a milímetros de sus labios casi esperando a que ella hiciera algo, de pronto Tomoyo dejó de empuñar la mano, permitió que sus dedos se entrelazaran y se acercó a él, finalmente sus labios se volvieron a encontrar en un lento y tierno beso.

Eriol bajó sus manos hasta su cintura y la acercó a él, el besar a la chica frente a él se sentía diferente a todo lo que había experimentado en su vida —y otras— ni siquiera lo podía describir, solo sabía que se sentía como si por fin perteneciera a algún lado... Como si Tomoyo fuera la mujer que toda su existencia había buscado.


(Aqui comienza "Pieces")

Lien abrió los ojos con cierta dificultad, pudo notar por la ventana que aún seguía lloviendo y de seguro era de madrugada.

Se incorporó en la cama y enredó ambas manos en su cabello, suspiró con pesadez.

Giró un poco para ver a la chica en la cama, ella respiraba con tranquilidad, su cabello negro se extendía por la almohada y estaba tapada con una pequeña cobija.

Pensó un momento en lo hermosa que se veía con la luz de la luna reflejada en su rostro y ella totalmente relajada.

Se levantó de la cama y se acercó a la ventana, sabía que no debía estar ahi, pero solo había podido pensar en la paz que Meiling le brindaba y acudió a ella sin pensar en las consecuencias con Sying o su primo.

Cerró los ojos y trató de organizar sus ideas, Sying ya no tenía duda de qué era Meiling para él y debía decidir qué haría, la había marcado y eso le pesaba en gran manera.

Sintió unos brazos rodear su cintura y tras suspirar entrelazó sus dedos con los de ella.

—¿Estás bien? —preguntó en un susurro.

Lien apretó un poco sus manos.

—No debería estar aquí —respondió.

—Xiao Lang no llegó, no sabrá...

—No es por eso. —Se giró para observarla—. Te estoy poniendo en peligro al permanecer aquí —murmuró juntando sus frentes.

Ella lo abrazó y puso la cabeza en su pecho, el sonido de su latido la llenaba de tranquilidad.

—Ya estaba en peligro por ser una Li —susurró.

Lien puso la barbilla sobre su cabeza.

—Viste lo que pasó hoy...

—Me salvaste. —Levantó ligeramente su rostro para mirarlo—. Lo estuve pensando, al final fuiste tú el que impidió que eso me...

Él corazón de Lien se aceleró al recordar la escena, sacudió la cabeza.

—Lo arruiné, te expuse y ahora Sying sabe.

—Lo resolveremos.

Lien suspiró, ella le dio una pequeña sonrisa, tomó su mano y lo guió de regreso a la cama, ella se sentó en medio con las piernas en posición de mariposa, él se sentó en la orilla.

—No estás con él por gusto. —Lien negó con la cabeza—. Sea lo que sea lo podemos resolver.

—Meiling...

Ella sacudió la cabeza y puso la mano en su mejilla.

—Dijiste que la magia destruye, pero no solo eres mago, ayer vi que eres humano, te preocupas por las personas... Por mí.

La miró fijamente a los ojos, de hecho ese cambio en él era por ella, al llegar a Tomoeda no le importaba el daño que tuviera que causar con tal de ser libre de su deuda... Pero ahora...

—No puedo darte seguridad.

—Me gusta el riesgo.

Él le dio una mirada irritada.

—Fue tu culpa, me enamoré de la moto.

Lien sonrió un poco y se acercó a ella.

—¿Solo de la moto?

Meiling sonrió, había buscado una manera de disipar la tristeza de los ojos de Lien.

—Solo de la moto —susurró.

Lien se acercó más hasta que pudo depositar un beso con facilidad en sus labios.

—Nos vamos a meter en millones de problemas —susurró pasando un mechón de cabello detrás de su oreja.

—Mínimo voy a exentar una materia.

Lien rio y puso una mano detrás de su cabeza, enredó los dedos en su cabello y la atrajo a ella para besarla con lentitud, después de unos segundos de besarse se separó de ella y juntando sus frentes suspiró, la miró a los ojos.

—Meiling... Yo...

Ella sonrió y lo volvió a besar con ternura.

—Yo también, Lien.


(Aqui comienza "Bésame")

Syaoran dejó el vaso en la mesa y frunció el ceño, la lluvia había aumentado de intensidad así que era imposible que Tomoyo y Eriol llegaran.

Su corazón se aceleró al darse cuenta de que estaba solo con Sakura.

Cerró los ojos y sacudió la cabeza, aún tenía el recuerdo de Mirror dando vueltas por su cabeza.

Además de que casi la pierde a causa de una neumonía, sintió un tirón en su corazón al pensar en Sakura dejando de respirar y llevó una mano a su cabello con nerviosismo.

Afortunadamente ella estaba bien, no sabía que haría si algo —más— le llegara a pasar.

Regresó a la sala y notó que Sakura estaba con su cabeza recargada en el sillón, parecía estar viendo hacia el techo pero tenía los ojos cerrados y una sonrisa en su rostro.

Entró y sin hacer ruido se sentó contrario a ella en el suelo, parecía estar debatiendo consigo mismo algo.

Sakura estaba recordando cada momento en el que Syaoran de chico había huido sonrojado, eran momentos que a veces extrañaba y que pensó que jamás regresarían, de pronto escuchó a Syaoran suspirar y abrió los ojos para observarlo.

—¿Qué sucede? —preguntó con curiosidad.

Syaoran la veía de una manera muy extraña.

—Si tuvieras la oportunidad de hacer algo, sin pensar en las consecuencias, sabiendo que solo será por un momento, entendiendo que no cambiaría nada... ¿Qué harías?

Sakura lo vio confundida, él la veía de una manera tan intensa que se estremeció y decidió desviar la mirada.

—Perdón, es un pregunta fuera de lugar —susurró.

Suspiró de nuevo y cerrando los ojos, recargó la cabeza en el otro sillón, desde aquel día que Mirror se hizo pasar por la chica frente a él no podía dejar de preguntarse cómo sería besarla con esa intensidad sin drama de por medio.

Sintió una mano en su mejilla y abrió los ojos con sorpresa, Sakura había gateado hasta él.

—¿Sin consecuencias? —preguntó en un susurro.

Syaoran la veía a los ojos, había cierta desesperación en ellos, tragó saliva con nervios y asintió lentamente.

—Solo un momento —susurró, sentía su corazón latir a gran velocidad y con fuerza, su respiración era entrecortada.

Se miraron a los ojos por varios momentos, Sakura pasó una mano por el costado de su rostro, lo sintió estremecerse bajo su tacto y algo en su corazón se llenó de emoción, no recordaba lo que había sentido antes, sin embargo ahí estaban y él la veía de una manera tan intensa que le robó el aliento.

Sakura dudó un poco antes de poner ambas manos en sus mejillas y acercar su rostro al de él.

—Haría esto —susurró antes de bajar el rostro y tocar con sus labios los de Syaoran.

Él sintió el mundo desaparecer a su alrededor, en su corazón sintió una extraña emoción a la que no le pudo poner nombre, se sentía irreal el momento.

Sakura lo besó lentamente, como si quisiera alargar eso lo más que pudiera, Syaoran no se pudo contener y puso una de sus manos en su nuca y la otra en su hombro, ella estaba casi arrodillada a su lado, estaba de tal manera que él tuvo que hacer su cabeza ligeramente hacia atrás para poder besarla.

Sus mentes dejaron de pensar en las consecuencias, habían ansiado ese momento desde hace tanto, Syaoran bajó las manos hasta su cintura y la presionó a él hasta que ella prácticamente se acomodó sobre sus piernas.

Sus labios no se separaban más que para retomar el aliento, sus lenguas se encontraban por momentos, pusieron todos sus sentimiento en aquél beso.

Sakura pasó los brazos alrededor de su cuello, no quería pensar en nada, ni en Void ni en lo que pasaría, lo amaba, esperaba que nada malo le sucediera por lo que estaban haciendo, de ser así se alejaría sin dudarlo.

Syaoran metió su mano por debajo de su blusa y recorrió su espalda, ella se estremeció en sus brazos, la sintió suspirar en su boca y aferrarse más a él.

Rayos iluminaban el lugar, su estómago se encontraba dando vueltas y su corazón estaba acelerado.

«Por favor» pensó desesperado apretando a Sakura más a su cuerpo.

Su cuerpo la llamaba, parecía que su alma y todo en él querían aferrarse a ese momento, a sus labios y a su cuerpo, ella se separó un poco y él besó su cuello con ternura, la sintió abrazarlo con más fuerza, ambos estaban temblando por la intensidad del momento.

Ojalá eso pudiera ser eterno y en realidad no hubieran consecuencias por revivir ese amor que indudablemente ambos sentían.


Lien miró a su alrededor con los ojos entrecerrados, no dudó en mover la mano frente a él, símbolos amarillos aparecieron y luego una katana se materializó en su mano.

Una risa resonó a su alrededor y el empuñó con fuerza su arma.

—Siempre lo supe. —La voz de su tutor se escuchó detrás de él.

Lien giró pero no lo encontró, sabía perfectamente bien que estaban dentro de su mente, era algo que había hecho muchas veces antes de que escapara de la dimensión de Void.

—Si crees que es tan fácil darme la espalda, no me conoces —dijo Sying.

Lien volvió a girar, no lo encontraba por ningún lado.

Entonces frente a él apareció un cuerpo cubierto en hielo, Lien abrió los ojos con temor.

—Sabes a dónde nos llevara tu traición.

Lien trató de acercarse pero escuchó como vidrio quebrarse y una grieta aparecer.

—¡No! —gritó.

Sying rio con fuerza, más grietas aparecieron hasta que un fuerte sonido de vidrio quebrarse resonó en sus oídos.

Observó la figura de Meiling partirse en mil pedazos de cristal con impotencia.

—Completa tu traición. —Sying lo retó.

Lien se estremeció, sabía que hablaba sobre su creación, si le mencionaba algo a cualquiera de ellos, Meiling lo pagaría.

Ahora le tocaba entrar al juego como víctima, Sying trataría de controlarlo en cualquier momento y tendría que callar el plan de su tutor.

Jadeó y abrió los ojos, estaba sudando, sintió un movimiento en los brazos y bajó la mirada, Meiling estaba acurrucada en su pecho y él la abrazaba.

Cerró los ojos con fuerza y exhaló aire con lentitud, apretó más a Meiling a su cuerpo tratando de asegurarse de que estaba ahí sin ningún daño.

Solo una vez había sentido el inmenso miedo que ahora lo abarcaba, aquella vez terminó con la vida de su familia.

Le dio un beso en la cabeza a Meiling, ella dijo algo inentendible pero no despertó.

Tendría que usar todo su entrenamiento para proteger a Meiling.

Se estremeció y abrió los ojos con sorpresa, Sying lo había bloqueado...


Escuchaba gritos en su cabeza, muchos gritos.

Abrió los ojos con pesadez y llevó una mano a su frente, sus lentes habían quedado en una mesa junto al sillón, bajó la mano hasta llegar a sus ojos y presionó con su pulgar e índice.

Sentía que la cabeza le iba a estallar.

—¡Eriol! —resonó en su mente.

Esa voz, la podría identificar en cualquier lado a pesar de todo.

Más gritos, cosas estallando, un ardor se expandió sobre su piel.

—No —gimió.

Sintió a Tomoyo moverse, había estado con la cabeza sobre su pecho.

Escuchó una fuerte explosión, sintió a sus guardianes desaparecer.

—Eriol. —Tomoyo lo llamó.

Abrió los ojos y la observó, los gritos en su cabeza disminuyeron, detrás de ella observó una sombra moverse y se incorporó, Tomoyo lo veía con desconcierto.

«Una vida por otra, Clow»

Un brillo detrás de Tomoyo se vio, era su celular, sin perder un momento se levantó para agarrarlo, una imagen desde un número desconocido le había llegado.

Al abrirla sintió el estómago caer a sus pies... Era la casa en Inglaterra, dónde habían vivido Kaho con sus guardianes.

Estaba en llamas.


Jadeó con sorpresa y llevó una mano hasta su pecho.

Dolor como ninguno otro, sentía que lo estaban quemando por dentro, que le estaban arrancando las entrañas.

Gimió por el dolor, trató de moverse pero sus músculos se habían puesto tan tensos que no los podía controlar.

Su corazón latía con una velocidad descomunal, su respiración era ajetreada, sentía que los pulmones le iban a estallar.

Arqueó la espalda al sentir otra fuerte punzada de dolor, la cabeza le estaba dando vueltas, ni siquiera podía abrir los ojos.

Un grito lleno de agonía escapó de sus labios, sintió unas manos en sus brazos, luego en sus mejillas, él se arqueó de nuevo y empuñó las manos con fuerza, el dolor era intolerable.

Una voz lo llamaba a lo lejos, logró mover su cuerpo de lado, sentía un vacío consumirlo, su cuerpo ardía y sentía como si sus huesos se estuvieran quebrando al mismo tiempo.

Otro grito escapó de sus labios.

—¡Shield! —escuchó antes de perder el conocimiento.


Se esconde detrás de Josh* ¡Fue su culpa! Me dijo que si iba a juntar a las parejas también juntaría las consecuencias :'(

No nos odien... Mucho ^^'