Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K.R.
El Gran Comedor, después de las palabras de Kat, se había quedado en silencio. Y entonces, antes de que Harry pudiese evitarlo, seis maldiciones se estamparon contra su cuerpo.
-¡Bill! -exclamó Fleur.
-¡Charlie! -chilló Viorica.
-¡Percy! -gritó Audrey.
-¡Fred! -gritó Molly, enfadada.
-¡George! -chilló Angelina.
-¡Ron! -exclamó Hermione, con los brazos cruzados.
Harry estaba en el suelo, con la piel de un tono verde grisáceo. Se le había caído el cabello, unos enormes dientes le habían surgido de la boca. Estaba ligeramente arqueado y soltó un eructo. Una babosa, grande y brillante surgió de su boca, y cayó al suelo, arrancando varios gritos de asco de algunas chicas.
Ron se abalanzó sobre Harry, y empezó a golpearlo.
-¡Ron! -gritó de nuevo Hermione, intentando separar a su dos amigos. Neville fue a ayudarla, pero desistió cuando el pelirrojo le dio un codazo en la nariz, rompiendosela.
-¡Au!
-Lo siento, Nev -se disculpó Ron, sin dejar de golpear a Harry, que se defendía como podía.
Por su parte, Fay Dunbar, esquivaba los maleficios que una furiosa Ginny le lanzaba. Fay retrocedía, asustada ante la cara homicida que tenía la menor de los Weasley, que se acentuaba cada vez que la morena esquivaba un maleficio de ella.
-¡Defiéndete, Dunbar! -chilló Ginny, lanzandole otro maleficio-. ¡No entiendo que haces en Gryffindor! ¡No eres más que una cobarde!
Algo dentro de Fay hizo click. Ella siempre había considerado que el Sombrero Seleccionador se había equivocado al mandarla a la casa de los valientes. Siempre había pensado que encajaba mejor en Hufflepuff. Al fin y al cabo, su mejor amiga era de esa casa.
Sin embargo, que Ginny le hubiese recordado que Gryffindor no era para ella, había hecho que algo estallase dentro de Fay. Antes de que se hubiese dado cuenta, Fay tenía su varita en la mano, y había empezado a lanzar maleficios a la pelirroja.
-¡¿Quién decía que era una cobarde, Weasley? -le gritó Fay-. ¡Melofors!
El malefició cabeza de calabaza, paso rozando a Ginny, y se estampo contra Harry. Su cabeza fue rodeada por una calabaza. El chico, que había dejado de recibir golpes de Ron (Dudley sujetaba al pelirrojo), empezó a removerse. Y es que las babosas, al no tener sitio al que ir, se quedaban dentro de la calabaza.
-¡Tú eres una cobarde! -gritó Ginny-. ¡Y no solo eres una cobarde! ¡También eres una zorra!
-¿Me has llamado zorra? -chilló Fay, furiosa-. ¡No es mi culpa que Harry se haya tenido que buscar una amante en el futuro! ¡Seguro que debes de ser malisima cuando se trata de sexo!
Ginny frunció el ceño, mientras su cara enrojecía.
-¡Expelliarmus! -la varita de Fay salió volando. La chica no pudo evitar tropezarse, y caer de culo. Ginny levantó la varita, pero entonces, Dumbledore se puso de pie.
-¡BASTA! -gritó el anciano director.
¡GROOOOAAAAAAR!
La sala se quedo paralizada. Encima de la mesa de Gryffindor, un león adulto acababa de soltar un rugido aterrador. Sus ojos marrones brillaban. El león saltó de la mesa, y se convirtió en James.
-¡Dejarlo ya! -ordenó el chico. Se acercó a su madre, y le quitó la varita.
-James Sirius...
-No, mamá -la cortó James-. Escucha antes la historia de Kat, y luego decide -James se giró hacía su media hermana-. Kat, cuando quieras.
La chica asintió, y sacudió su varita. Una pantalla apareció en la pared del fondo. Después de que Harry hubiese sido curado (el pobre había cogido un trauma hacía las babosas), todos prestaron atención a la pantalla. Esta se puso en blanco, y unos números aparecieron.
-¿02/05/1998? -leyó Hermione-, ¿Qué significa?
-Es la fecha de la Batalla de Hogwarts -respondió Ted, dejando a algunos nerviosos.
Hubo una vista de Hogwarts. Pero no era el que todos conocían. Varias de las torres estaban rotas, y en el suelo y paredes se podían ver restos de sangre.
Los del presente observaban la imagen horrorizados. ¿Qué le había sucedido a su escuela?
Entonces la imagen cambio. Se mostró un pasillo, que algunos de ellos reconocieron.
-Hay esta la oficina de Dumby -dijo Sirius.
Tres personas bajaron por las escaleras. Un chico de pelo negro, ojos verdes y gafas; un chico pelirrojo, de ojos azules y pecas; y una chica con el pelo y los ojos castaños.
Las bocas de la gente se abrieron, al reconocer al Trío Dorado. No por que fuesen ellos, sino por el cambio que habían hecho. Los tres parecían muy maduros.
Se vio como el trío caminaba por los pasillos de una destrozada escuela. Ron y Hermione caminaban juntos, mientras Harry caminaba por delante de ellos, sumergido en sus pensamientos. Llegaron a los jardines del colegio, que estaban llenos de cadáveres de criaturas mágicas.
-¿Eso son acromántulas? -preguntó Hagrid, al ver algunas arañas gigantes.
-Sí -respondió Isabelle-. Se unieron a Voldemort y a su ejercito.
Hagrid dio una especie de gemido.
Un gemido sonó. El trío se miró, y sacaron sus varitas.
-¡ALERTA PERMANENTE! -gritó Tonks, sobresaltando ha algunos.
Se acercaron hacía donde sonaba el ruido. Era un perro, que estaba acostado en el suelo, sangrando por el lomo.
-¡Fang! -gimió Hagrid, al ver a su perro en ese estado.
-Fang -susurró Hermione, agachándose junto al perro y acariciándole la cabeza. Fang le lamió la mano.
Hermione no pudo evitar soltar un par de lágrimas.
-Creo que tiene rotas las patas traseras -informó la castaña.
-Será mejor llevarlo a Hogwarts. Hagrid sabrá que hacer -dijo Harry, sacando otra varita del bolsillo.
La gente miró a Harry confusa. ¿Por qué tenía dos varitas?
Los ojos de Dumbledore se iluminaron. Esa era su varita. La varita de saúco.
Harry la agitó, y una camilla apareció debajo de Fang, levantándolo. Los tres, junto a Fang volvieron al castillo.
La imagen cambio, y se pudo ver como el trío había llegado al Gran Comedor, y un lloroso Hagrid les daba las gracias.
-¿Fang esta...? -preguntó Hagrid a los del futuro, con temor.
-En nuestra época esta muerto -respondió Regulus-. ¡Pero descuida! -exclamó al ver la cara de Hagrid-. Murió de vejez. Y tuvo una camada de cachorros.
Hagrid, aunque triste, estaba feliz de que su perro hubiese vivido una larga vida, y hubiese tenido cachorros.
-Mi familia tiene a uno de ellos -le dijo James al semigigante.
Se pudo ver como Ron se acercaba a un grupo de pelirrojos.
-¿Donde están mamá, Fred, George y Ginny? -preguntó Ron.
-Fred ha entrado en coma -respondió Arthur, lúgubre.
-¡Freddie! -exclamó Molly, abrazando a su hijo.
-Tu madre y George están en San Mungo con él.
-¿Y Ginny? -preguntó Harry.
Ginny sonrió ligeramente, al ver que Harry se preocupaba por ella.
-Esta en la sala común de Gyffindog -le dijo Fleur-. Dijo que estaba espegando a alguien.
Harry asintió, antes de salir a buscarla.
La imagen volvió a cambiar, mostrando la sala común de los leones.
Los de Gryffindor se veían contentos de que su sala común siguiese estando bien. El resto de casas observaba la sala común de Gryffindor con interés.
Ginny estaba de pie, mirando por una de las ventanas. Harry se acercó a ella, y se colocó a su lado.
-Creía que habías muerto -dijo Ginny, sin mirarlo.
-Tenía que fingir que Voldemort me había matado -explicó Harry. Ginny levantó la vista.
-¿Donde has estado todos estos meses? -preguntó la pelirroja. Harry abrió la boca, pero entonces la imagen parpadeo.
-Y eso es lo que ocurrió -explicó Harry.
-¿Qué ha pasado? -preguntaron algunos.
-Eso es información clasificada -explicó Molls-. Ya que es muy horrible. Solo algunas personas lo sabrán.
-¡No es justo! -protestaron algunos.
Ginny se quedó en silencio, antes de atraer a Harry hacía ella, y darle un beso.
Algunos en el Gran Comedor se pusieron a silbar, mientras los Weasley miraban mal a Harry, que se había ruborizado.
La pantalla se puso otra vez negra: 09/04/2002
La pantalla mostró una casa que estaba ligeramente inclinada.
Los Weasley sonrieron al ver su casa.
Dos estallidos resonaron y todos pudieron ver como Harry y Ron aparecían en la verja de entrada.
Algunas chicas empezaron a babear. Esos dos en el futuro estaban muy bien.
-Vamos, Harry -dijo Ron-. Mamá ha echó estofado para cenar.
-Me encanta la cocina de tu madre -comentó Harry.
-Gracias, Harry -dijo Molly, sonriendole al chico.
La imagen cambio, y se pudo ver a Harry en el jardín de la Madriguera. Ginny se acercó a él por detrás y le dio un beso.
-Por fin a solas -dijo Ginny. Parecía molesta. Harry rió ligeramente.
-Ya sabes que Ron es algo sobreprotector -le dijo Harry. Ginny bufó.
-Pues que deje de serlo. Ya soy lo suficientemente mayorcita para decidir por mí misma -resopló Ginny-. Además, yo no le digo nada cuando se besa con *pitido*
-¿Qué ha sido eso? -preguntó Charlie, frotándose los oídos.
-No podemos dejar que se sepa quien es la esposa del tío Ron antes de tiempo -respondió Louis.
Harry rió más fuerte. Entonces sus ojos se iluminaron.
-¡Vayámonos a vivir juntos! -propuso.
-¿Qué? -exclamó la sala.
-¿Qué? -exclamó Ginny con sorpresa.
-Siempre te estas quejando de que tenemos poco tiempo para nosotros, y si vivimos juntos tendremos más para nosotros -explicó Harry.
Ginny sonrió, antes de besar a su novio.
-Me parece genial.
La pantalla se puso negra: 03/03/2003
Algunos rieron.
La imagen mostró lo que parecía un apartamento de algún piso. Había comida sobre la mesa. Por la disposición, todo parecía preparado para una cena romántica. Pero eso no les llamó la atención, sino el hecho de que Harry y Ginny estaban de pie, a pocos metros de la mesa, discutiendo.
-¿Y a ti, ha qué hora te importe que yo llegué? -preguntó Ginny, o más bien gritó.
-¡Me importa porque tu eres mi novia! -gritó Harry-. ¡Y no me grites!
-¡No te estoy gritando! -gritó Ginny.
-Lo haces, Gin-Gin -dijeron los gemelos.
-¡No me llaméis Gin-Gin! -exclamó Ginny.
-¡Eres tú el que gritas!
-¡A lo mejor grito, porque tú gritas! -exclamó Harry.
Ginny apretó los puños, parecía dispuesta a pegar a Harry. Pero solo se recostó en la pared.
-Siempre discutimos -susurró Ginny.
-¿Ginny? -la expresión de rabia de Harry, había desaparecido, mostrando una de preocupación-. Ginny, ¿qué...
-Desde que nos fuimos a vivir juntos, siempre nos pasamos el día discutiendo -respondió la pelirroja-. Todos tenían razón. Eramos demasiado jóvenes.
-Tonterías -dijo Sirius-. James y Lily se fueron a vivir juntos al acabar Hogwarts, y les fue muy bien.
Una expresión de pánico surco el rostro de Harry.
-¿Qué quieres decir?
-Que sería mejor si rompemos -respondió Ginny.
El Gran Comedor se quedo en silencio.
-¿Es una broma? -preguntó Harry con algo de pánico en la voz-. Ginny, dime que es una broma, por favor.
Ginny le acarició la mejilla.
-Lo siento.
La pantalla se puso negra: 08/05/2003
La imagen mostró un bar, y ha dos hombres sentados en la barra, bebiendo cerveza. Eran Harry y Ron.
-¡Harry! ¡Ron! -exclamó Hermione-. ¡Solo tenéis quince años!
-Eh... ¿Hermione? -dijo Harry, tímidamente-. Técnicamente ahí tenemos veintitrés años.
-Yo veinticuatro -dijo Ron.
Hermione se ruborizo.
-Vamos, colega -dijo Ron, colocando una mano en el hombro de Harry-. Ginny y tú hace dos meses que rompisteis. Las parejas siempre tiene peleas, pero lo acaban solucionando.
-Eso es muy profundo -se burló Harry. Ron le lanzó una mirada, arrepentido por haber pegado a su amigo.
-Eso es muy profundo -se burló Harry.
-No cambias en el futuro, ¿eh, padrino? -se burló Ted. Harry se ruborizo.
-Pero ya esta echó. Tu hermana y yo hemos roto, y no volveremos.
-Claro, y por eso yo no estoy aquí -dijo James con guasa, aunque miró a Kat, preocupado. Si sus padres sabían esta historia, jamás romperían, y Harry jamás e fijaría en Fay. De manera que Kat nunca nacería. La sola idea de que su media hermana no nacería se le antojaba horrorosa.
-Harry -intentó decir el pelirrojo, pero Harry se puso de pie.
-Nos vemos mañana, Ron -se despidió Harry.
La imagen cambio, y mostró una librería.
Fay sonrió. Esa era la librería de su padre.
Se vio a Harry entrando en ella.
-¡No! ¡Harry! -gritó Sirius-. ¡Te has pasado al lado oscuro!
Hestia le pego un zape.
Vieron como Harry caminaba entre las estanterías, cuando una voz femenina le interrumpía.
-¿Busca algo, señor?
Harry se dio la vuelta.
Las caras del Gran Comedor mostraron sorpresa.
Se trataba de Fay Dunbar. Los ojos azules de Fay se abrieron de la sorpresa.
-¿Harry Potter?
La pantalla se puso en negro: 13/06/2003
Se vio a Harry delante de lo que parecía una sala de cine. Miraba su reloj. Entonces, Fay entró en escena.
Varios hombres abrieron sus bocas. ¡Estaba preciosa!
Harry le echó un vistazo, haciendo que Fay se ruborizara.
-Estas preciosa -declaró Harry. Fay se sonrojo aún más, si eso era posible.
-Gracias -dijo Fay-. Tú también te ves bien.
Harry sonrió.
-¿Vamos adentro? La película empezará pronto.
La imagen cambio. Bueno, en realidad no. Seguía siendo el mismo lugar, pero todos se dieron cuenta de que debía ser de noche.
Harry y Fay salieron del cine, y comenzaron ha andar por la calle.
-Te digo que Gandalf se parece a Dumbledore -le dijo Harry a Fay.
-Tampoco creo que se parezca tanto -dijo la otra. Harry se detuvo, cogiendo a Fay del brazo.
-Creo que ya se que va a pasar -le dijo Megan a su amiga. Fay se ruborizo.
-Cállate -le espetó Fay.
-Fay... yo -Harry se veía nervioso.
-¿Si, Harry? -Fay hacía grandes esfuerzos para no sonreír.
-Yo, desde hace un tiempo, siento cosas por ti, que no había sentido antes. Tú has echó que mis días se iluminen como si un faro los alumbrara. Eres mi estrella que me guía en mis noches de soledad...
-Awwwww -dijeron las chicas-. ¡Es precioso!
-Veo que Harry ha encontrado el libro -dijo Remus.
-¿Qué libro? -preguntó Bill.
-Uno que escribió mi abuelo -respondió James-. En él, salen todas las frases que a las chicas les gusta oír.
A cada frase de Harry, los ojos de Fay de humedecían. Una lágrima silenciosa se derramó por su mejilla. Harry se la limpió.
-¿Quieres ser mi novia? -preguntó, al fin.
Fay simplemente lo besó.
La pantalla se puso en negro: 14/02/2004.
-¡San Valentín! -exclamaron algunos.
La imagen mostró un apartamento. Fay, con un vestido negro,
-Te queda genial -le dijo Megan.
caminaba alrededor de una mesa, dándoles los últimos retoques a lo que parecía una velada romántica. El timbre sonó, y Fay se dirigió ha abrir, no sin antes mirarse en el espejo, para asegurarse que seguía bien maquillada.
Megan y Fay estaban algo sorprendidas. La segundo jamás se había preocupado mucho por su aspecto físico.
Fay abrió la puerta. Harry estaba al otro lado, con una sonrisa ladeada.
-Buenas noches, señorita -dijo Harry-. Iba a casa de mi novia para cenar con ella, pero decidí pasar a verla a usted.
-Me siento halagada, señor -dijo Fay, atrayendo a Harry hacía ella para besarle.
-Nunca me llegué a imaginar que Harry sería tan casanova -comentó Seamus a Dean.
-Lo lleva en los genes -explicó Sirius-. Los Potter siempre han tenido un talento natural para halagar a las chicas.
La imagen cambio de nuevo. Se vio el mismo apartamento, pero la comida de la mesa había desaparecido, y a la botella de vino le faltaba la mitad del contenido.
Harry y Fay estaban recostados en el sofá. La chica estaba encima de Harry, besandole. Las manos del hombre se habían colado bajo el vestido de su novia, y le acariciaba la espalda.
Harry y Fay se ruborizaron. Y entonces, sucedió algo, que hizo que se ruborizaran más.
Qué acabe pronto pensaban ambos.
Fay le quitó la camisa a Harry y paso su lengua por el pecho de él.
La pantalla se puso negra:
-¡Queríamos ver más! -se quejaron algunos, haciendo que Harry fulminara a los hombres, y Fay y Ginny a las mujeres.
01/03/2004
-¡Mi cumpleaños! -gritó Ron.
-Lo sabemos -dijeron sus hermanos.
La imagen era la cocina de la Madriguera. Habían varias personas allí, como Harry, Hermione, Ron, Fay, Ginny y Molly. Harry y Ginny procuraban no mirarse.
-Harry, Ginny ¿podéis ir a buscar una mesa para la cena en el cobertizo? -preguntó Molly, que tenía algunas canas en el pelo.
Molly se miró el pelo, buscando canas.
-No tienes ninguna, cielo -le susurró Arthur.
-Claro, mamá.
-Por supuesto, Molly -dijo Harry. Ambos salieron de allí.
La imagen volvió a cambiar, mostrando el cobertizo de los Weasley. Ginny se acercó a una mesa.
-Vamos, usemos esta -dijo la pelirroja.
-¿Cuantas mesas tenéis? -preguntó Luna, curiosa.
-Unas cuantas -respondió Ginny.
En ese momento, Ginny se tropezó con una cuerda, y Harry la agarró del brazo atraiéndola hacía él. Inconscientemente, ambos acercaron sus labios.
Harry y Ginny se ruborizaron. Pero Harry miró a la mesa de Hufflepuff, donde estaba sentada Fay. Ella tenía la mirada agachada, y Megan le susurraba cosas al oído. Cuando esta se dio cuenta de que Harry las miraba, le lanzó una mirada molesta.
-Harry, Ginny; Molly me ha pedido que os eche una mano.
Fay entró en el cobertizo y se quedó paralizada ante la imagen. Su novio, y la ex-novia de él, a punto de besarse. Los ojos de Fay se humedecieron.
-Lo siento -dijo la chica con voz fría-. No quería interrumpir.
Harry miró a la Fay de su época con arrepentimiento. A pesar de que apenas le conocía, le había cogido cariño.
Fay salió del cobertizo. Harry se quedó quieto, antes de reaccionar y salir detrás suyo.
La imagen cambio, mostrando el apartamento que había salido en el recuerdo de antes. Fay estaba en el sofá. Harry apareció y se acercó a ella.
-Fay...
-¿La amas? -preguntó Fay-. ¿A Ginny?
-Te quiero a ti -respondió Harry. Fay sonrió con tristeza.
-Ese es el problema. Me quieres, pero la amas a ella -dijo Fay, antes de besarle la mejilla-. No podemos seguir juntos.
La pantalla se puso negra: 12/03/2004.
Era el jardín de la Madriguera. Era de noche, y la luna brillaba con fuerza. Harry estaba sentado en el césped, con un cigarro en la mano.
-¿Fumas? -le preguntaron Ron y Hermione.
-No -fue la respuesta de Harry.
-No sabia que fumabas -dijo una voz. Era Ginny. Harry se encogió de hombros.
-Me relaja -respondió Harry. La pelirroja se sentó a su lado.
-Lo siento -dijo ella-. Por mi culpa, Fay y tú habéis roto.
Harry negó con la cabeza.
-No -replicó Harry-. Siempre tuve la sensación de que Fay y yo acabaríamos rompiendo. Esperaba equivocarme, por supuesto.
-¿Ahora eres vidente, Harry? -le preguntó Lee. Harry rodó los ojos.
-No, Lee. No soy vidente -replicó Harry.
Ambos permanecieron en silencio.
-Fay me dijo algo que me lleva persiguiendo desde que ella y yo rompimos. Digo que yo jamás te podría olvidar, y creo que es cierto -dijo Harry-. Desde que rompimos hace una semana, no dejo de pensar en ti. Sé que esta mal, ya que acabo de dejarlo hace poco con Fay, pero es lo que necesito hacer.
Y sin decir nada más, Harry besó a Ginny.
La imagen cambio, mostrando la pantalla en negro: 09/11/2004
-El día en que nací -declaró Kat-. Este es el último recuerdo.
Era una habitación de hospital. En la cama, se hallaba Fay, llevando un bulto envuelto en sábanas rosas. Megan estaba sentada en una silla, mirando a Fay.
-No vas a poder ocultárselo para siempre, Fay -dijo Megan-. Harry al final sabrá que tiene una hija contigo.
-No voy a ocultárselo para siempre -replicó Fay-. Cuando empiece Hogwarts, se lo explicare todo.
Megan suspiró.
-¿Por qué eres tan testaruda? -preguntó a su amiga.
-Parece que en el futuro aún no lo sabré -dijo Megan, esquivando un zape de su amiga.
-Por cierto, ¿como se llama?
Fay le dio un beso en la frente al bebé.
-Katherine Megan Potter Dunbar.
La pantalla despareció.
-Y eso es todo -dijo Kat-. Conocí a papá cuando tenía cuatro años en un supermercado, y desde entonces me paso algunos fines de semana en su casa.
Los Weasley se miraron.
-Harry -dijo Ron-, Siento haberte pegado, pero creí que habías engañado a mi hermana.
-No pasa nada -Harry sonrió, ante la disculpa de su amigo-. Entiendo que estuvieses molesto...
Ron le cortó.
-Y ahora, ¿qué hacemos? -preguntó James-. Papá y mamá ya saben que acabaron juntos, así que no romperán.
-No me importa dejar de existir, James -le dijo Kat. James la atrajo contra él.
-¿Y quedarme sin mi molesta media hermana? Ni hablar -dijo él-. Encontraremos la manera, ay lo verás, para que estés aquí.
Kat le sonrió, pero entonces la esfera comenzó a soltar humo blanco.
Hola gente,
vigésimo primer capítulo... 21 ya. Como pasa el tiempo.
Aquí os presento la historia de Kat. Claro que esto no es todo. Todavía queda saber lo que hará Harry para no perder a su hija.
Ahora: Taurus Malfoy.
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO.
Se despide,
Grytherin18
