Lo mío con esta historias está alcanzando cuotas de penosidad alarmantes. Me imagino el capítulo, empiezo a escribirlo, me lo dejo a mitad y cuando he ido a recuperarlo resulta que no me acuerdo de él. Pero nada de nada. Llevo una semana intentando acordarme de lo que quería decir y al final he terminado escribiendo otra cosa para poder continuar con la historia.

CAPÍTULO XXI: IMPOSIBLE

Gottlieb se dejó caer sobre su silla. Notaba las miradas de todos los presentes en él. Expectantes. Como si necesitasen su confirmación para darse cuenta de que la operación había sido un desastre.

Nunca tendría que haber accedido a aquello. No con una probabilidad de éxito tan baja. Tendría que haber confiado en las matemáticas en vez de dejarse llevar por la insensatez de las emociones.

¿A quién quería engañar? Había aceptado con gusto; puede que su relación con Raleigh no fuese intima pero sin duda, le tenía gran aprecio. Raleigh siempre había sido amable con él y disfrutaba sorprendentemente de su compañía. Hace algún tiempo habían descubierto que a pesar de sus diferencias, tenían una afición en común: el Hockey. Así que cuando se veían, solían dedicar unos minutos para comentar los resultados. Alguna vez, incluso, Raleigh se había acercado al laboratorio y habían visto algún que otro partido juntos.

En fin, sea como fuera, ya estaba hecho. Había tomado la decisión de abortar. No le había quedado más remedio, cuando Herc y Yong también habían caído no le había quedado otra opción. Si hubiera tardado apenas unos segundos más Mako habría entrado también en coma. Y quien sabe, si ese hubiera sido también el destino de Herc y Yong, de haberse demorado todavía más.

En cuanto a Raleigh, no habían podido hacer nada por él. Viendo cómo se habían desarrollado los acontecimientos, ni siquiera parecía que hubieran podido establecer contacto con él.

Podía verle a través del ventanal. Seguía vivo, o al menos así lo indicaba el monitor, pero a estas alturas el daño cerebral debía ser masivo.

Mako, por su parte colgaba también inmóvil. No estaba en coma, como Raleigh, tan sólo había perdido el conocimiento, seguramente despertaría en unos minutos.

Y en cuanto a sus otros dos compañeros, estaban bien, al menos físicamente. Afortunadamente no habían estado más de unos segundos en el abismo. No tardarían en llegar al centro de control. Y entonces tendría que explicarles lo sucedido, aunque ya debían hacerse una idea.

Primero llegó Yong, con el rostro desencajado. Ni rastro de su habitual sonrisa. Unos instantes más tarde, debido a su cojera, llegó Herc. Su rostro una máscara.

-Lo siento- les dijo Gottlieb nada más verles, conteniendo unas lágrimas de las que no se sentía digno.- lo siento mucho.

-Está bien, hiciste lo que debías.- dijo Herc, que sabía lo que significaba tomar una decisión así.

Gottlieb asintió, no sabía que añadir.

-¿Mako? - preguntó Yong con un hilo de voz.

-Casi la perdemos también. Pero tuvimos suerte y pudimos sacarla justo a tiempo.- les explicó Gottlieb.

-Había empezado a arrastrarnos, ni hubieras esperado habríamos caído nosotros también. Tomaste la decisión correcta, sabía que lo harías- dijo Herc

-Pero Raleigh…

-Hemos hecho todo lo que hemos podido por él.- aseguró Herc fríamente- ahora tenemos que centrarnos en los kaijus.

-¿Y ya está? ¿Pasamos a otra cosa? ¿Cómo si nada?- preguntó Yong enfadado.

Herc y Gottlieb se miraron.

-¿Qué ocurre?- preguntó Yong.

Herc miró a Gottlieb y asintió.

-Los datos indican que la probabilidad de un ataque Kaiju en las próximas 24 horas es superior al 90%.- le informó Gottlieb.

-¿Qué? ¿Y qué vamos a hacer?- preguntó Yong en shock

-Lo que podamos- respondió Herc.