Duro como la Roca


Nuestros Pokémon, Serena y yo, estábamos sentados en una plaza, con un mantel a cuadros sobre el césped, y varios bocadillos encima. Serena preparó especialmente unos macarons y Pokélitos, para comer acompañados con té Citrus. La plaza estaba ubicada frente al Palacio Cénit, el antiguo hogar de la realeza de Kalos, y un importante punto turístico de la zona. Estábamos disfrutando el tiempo que sobra, antes de que arranque la Conferencia Lumiose, en un par de meses.

Mi idea es pasar esos meses junto a mi novia, y aprovechar para entrenar muy duro, antes de que sea hora de volver a Lumiose. Por lo tanto, decidimos quedarnos en el hermoso Pueblo Camphrier, que está conectado al palacio por la Ruta Siete. Dado el ambiente tranquilo y medieval que transmite el lugar, decidimos que nos serviría para que nuestros Pokémon llegaran tranquilos y descansados a la capital, y de esa forma yo pueda rendir mejor en la liga.

Claro que ganar en el gimnasio de Ciudad Shalour no fue sencillo, pero logré superar al Mega-Lucario, de Korrina, la líder experta en tipo Lucha, con el poder de mi Metagross, que otra vez pudo hacer la faena sin necesidad de mega-evolucionar. En general esa batalla fue sencilla, y Pikachu lidió bien con el Mienshao y el Hawlucha de la chica rubia; la situación se complicó con el repetido uso de Puño Incremento, que ocasionó que el ataque físico de Lucario se fuera por las nubes, venciendo al fin a mi roedor. Pero Metagross obligó a Korrina a usar su mega, y de pasó despachó al chacal luchador.

El resto de nuestra estadía en Shalour no fue para menos, ya que la chica líder, de la cual nos hicimos rápidamente amigos Serena y yo, nos llevó a Torre de la Maestría, lugar donde es ampliamente estudiada la mega-evolución. Fuimos un caso especial, pues el acceso al público a tal lugar fue cerrado luego de las reformas de la Liga Pokémon, que básicamente borraron los rastros de la antigua mega-evolución, y despreciaron la seguridad de los Pokémon y la esencia de realizar lazos de amistad con ellos.

En la torre nos encontramos con Gurkinn, el abuelo de Korrina, que fue el antiguo líder de Shalour, y el maestro de la mega-evolución en Kalos. Al parecer él me reconoció por mi triunfo en la Conferencia Plateada, de hecho, Korrina también dijo haberlo hecho, explicándome que por eso decidió llevarme a ese lugar, eso, y porque vio que ahora usaba mi piedra llave; y fue extraño, pues nadie parecía haberme reconocido por ello desde que luche contra Valerie en Laverre. Laminosamente, Serena no recibió el mismo trato por parte del señor de escaso pelo y frondosas cejas rubias, que reclamó que parte de la pésima situación se debía a su participación como Reina de Kalos.

Cuando al fin pudimos explicar las razones y la situación de Serena, sin tocar temas muy personales, Gurkinn permitió que ella se quedara. Pasamos una semana en ese lugar, donde me enseñaron que el origen de la mega-evolución se dio cuando el rey de la región, tres mil años atrás, usó una máquina que succionaba la energía del aura de los Pokémon para purgar el mundo, tras haber perdido a su amado Floette durante la primera Gran Guerra, que sucedió entre Unova y Kalos. Con dicho ataque, murieron millones de personas y Pokémon, he incuso varios se extinguieron, formando algunos de aquellos que hoy conocemos como Pokémon Fósiles.

Luego de que el destrozado mundo se asentara y las cosas volvieron a la normalidad, la energía que fue lanzada en la atmosfera se asentó en minas de piedras evolutivas normales, que se terminaron convirtiendo en las megapiedras y las piedras llave. Además, dice la leyenda que un Aura Guardián, una persona capaz de controlar su energía interna y de relacionarse con la misma de otros seres vivos, venido de Sinnoh, llamado Sir Aaron, fue el primero en mega-evolucionar a su Pokémon, un Lucario, que a su vez se convirtió en la primera mega conocida.

La semana entera me la pasé estudiando respecto a la mega-evolución, incluso me enteré que el profesor Sycamore empezó sus estudios ahí mismo, haciendo lo que yo hacía. Claro que Serena también me hizo compañía en ello, pero entre que no estaba tan interesada como yo, y en que Gurkinn no le dio acceso a ciertos pergaminos, al final no se metió mucho en el tema. Al parecer lo que había sorprendido a nieta y abuelo, fue mi capacidad de lidiar con las megas sin usar una de estas u objetos de batalla X o potenciadores químicos. Y claro, lo que más señalaron, además de que hacía lo necesario para proteger a mis Pokémon, fue que poseía una megapiedra autentica y una piedra llave; se sorprendieron bastante al enterarse que fueron regalo de Sycamore.

Para finalizar mi estadía en el lugar, pude luchar contra varias megas que hasta el momento no había conocido, de algunos de los estudiantes de Gurkinn, obteniendo bastante experiencia para la liga. Tras todo eso, nos despedimos de los rubios, y prometiendo que pondría la mega-evolución original, o sea por lazos emocionales, en alto, salimos de la Torre de la Maestría, cruzando la franja de arena que apareció con la marea baja, que en otro caso sería mar abierto, dejando la torre como una isla.

El viaje hasta Ciudad Cyllage fue bastante relajado, incluso nos dimos el lujo de alquilar una habitación de hotel en Pueblo Geosenge, donde por primera vez dimos rienda suelta a nuestros instintos, y yo perdí la virginidad; Serena no era virgen, y aunque si me disgustó, preferí guárdamelo. Admiramos los monolitos apilados a las afueras del pueblo, que según Gurkinn, sirvieron para absorber la energía de los Pokémon para el Arma Definitiva, que acabó con el mundo como era conocido hace tres mil años. Yo sentí una energía residual extraña en ellos, pero cuando Serena me afirmó no sentir nada, lo atribuí al estrés de estar cerca de mi última batalla de gimnasio.

Al llegar a la costa, justo antes de Cyllage, nos encontramos con unos pescadores a punto de sacrificar un pequeño Skrelp. Cuando estaban por apuñalarlo con un cuchillo, los detuve ordenándole a Pikachu que lanzara un Atactrueno a la mano del agresor. Los pescadores se asustaron a muerte, así que no se guardaron nada cuando, furioso, los interrogué. Al parecer, según ellos eso era el accionar piadoso a seguir, pues mientras pescaban Remoraid para alimentarse, el Skrelp quedó atrapado en la red, lastimándose mortalmente, y como es venenoso y no les servía, pretendían acabar con su dolor.

Yo tomé en manos al pequeño Pokémon con forma de hipocampo, y les dije que en caso de que volviera a pasar, la única opción piadosa es llevar a los Pokémon al Centro Pokémon; claro que cuando lo dije había olvidado que dichos lugares son solo gratis para los entrenadores profesionales, pero los sujetos estaban muy asustados para reclamar al respecto. Y tratando de ignorar al montón de cadáveres de Pokémon tipo Agua que había en su embarcación, comprendiendo que eran su única fuente de alimento, me adentré a la ciudad, con Serena tras de mí.

Pasé una semana entrenado en Ciudad Cyllage, y dado que al final decidí quedarme con el Skrelp, y éste se recuperó en tiempo record, finalmente tomé la decisión de unirlo a mi equipo para enfrentar el gimnasio, y que así adquiera experiencia. Entre todos mis Pokémon, decidí que lo cambiaría por Toxapex, obligándome a no usarlo hasta que volviera a seleccionarlo como parte de mi equipo. Esto lo hice no solo porque ambos comparten los mismos tipos, Agua y Veneno, sino porque además consideré que Toxapex ya está listo para la liga, y no necesita más experiencia de batalla, solo táctica y estrategia.

Durante mi estadía en la ciudad, el agente de Ion, Case, me contactó y me mostró como estaban reincorporando a Zapdos en un área protegida y apartada de Kanto. Yo le agradecí satisfecho por la información, y aproveché la oportunidad para hablarle del Fraxure que había arrebatado a su entrenador. Habiendo comprendido la situación, el agente aceptó gustoso hacerse cargo del Pokémon, así que, mediante el sistema de trasferencias, le entregué a la creatura. Después de ello me despedí y me enfoqué en mi batalla contra Grant.

Así que convencido de que usaría a Skrelp, Pupitar y Pikachu, tomando en cuenta que ya sabía que el tipo que maneja Grant es Roca, caminé el sendero que lleva a la entrada de su gimnasio, en la base de un risco pedregoso. Y aunque existía la opción de usar un ascensor para llegar hasta donde está el campo de batalla, yo preferí realizar la prueba para los entrenadores principiantes, en parte para probar que tal eran, y porque constaba de trepar una pared rocosa, y se me hacía emocionante. Cuando terminé de ascender hasta la cima, me encontré a Serena, que estaba sentada en las típicas gradas para espectadores, con Pikachu en sus brazos; el roedor a penas me vio, se zafó del agarre de mi novia, y se acercó a mí, listo para sorprender a Grant, que estaba épicamente colocado en el lado contrario del salón.

Ash Ketchum, he estado esperando este momento desde que me enteré que estabas retando a los líderes de gimnasio por las medallas, aquel día en la fiesta en el gimnasio de Viola. –Dijo Grant, apenas saqué la primera Poké Ball de mi cinturón. –Veo que algunas cosas han cambiado. –Comentó ahora mirando a Serena. –Solo espero que la batalla esté a la altura de mis expectativas.

¡Lo hará! ¡Skrelp, ésta será tu primera batalla, confío en ti, yo te elijo! –De mi Poké Ball apareció el caballito de mar venenoso, con protuberancias mimetizando algas alrededor de su morado cuerpo. Esa resultó una decisión arriesgada, pero tenía confianza en mis estrategias.

En ese caso, Golem, es momento de aplastar a nuestro rival. –El pokémon con forma de esfera rocosa, con extremidades y cabeza cortas, apareció frente a mi más reciente Pokémon. "Ahora solo debo cuidarme de los ataques tipo Tierra, y buscar un golpe directo con Surf", pensé al ver a aquel tipo Roca/Tierra.

Esta es una batalla oficial entre el líder del gimnasio Cyllage y el retador Ash Ketchum. Será una batalla de tres contra tres, solo retador tiene permitido intercambiar Pokémon durante la batalla. Además, el líder se ve obligado a hacer uso de la mega-evolución en caso de necesitar dar uso a todo su equipo. Cuando todos los Pokémon de alguno de los dos entrenadores caigan derrotados, se declarará al ganador. –Explicó el árbitro, que ya estaba ubicado a un costado del campo, alzando dos banderas con sus manos, apuntando tanto al líder como a mí.

Golem, usa Terremoto. –Grant se adelantó, lanzando la primera orden al aire. Su lenta mole se preparó para golpear el suelo.

Skrelp, usa Descontrol, ¡ahora!

Justo antes de que la mole de rocas pudiera golpear el suelo con toda su fuerza, mi hipocampo empezó a realizar gestos burlones, y a decir un montón de palabras en su idioma, provocando que la bestia rocosa se enfadara y empezara a golpear el suelo, aumentando su ataque, confundiéndolo por la ira en el proceso. Los próximos segundos sabría si arriesgarme daría sus frutos; una sonrisa se dibujó en mi boca cuando, en un arranque de furia, el Golem empezó a girar, golpeando su cuerpo contra la barrera en repetidas ocasiones.

¡Maldición, Golem! Necesito que te calmes y me escuches, deja de golpearte y usa Terremoto. –Pero fue inútil, la mole rocosa no paraba de auto infligirse daño, ignorando a su entrenador.

¡Es ahora o nunca, Skrelp! ¡Usa Surf! –Una gran cantidad de agua salió del hocico de mi Pokémon, inundando el campo de batalla. Cuando el agua se filtró en el piso de tierra, Golem ya se había detenido y se miraba bastante dañado.

Golem, parece que ya te recuperaste de la confusión. Usa Terremoto. –Esta ocasión, con la suficiente ventaja de tiempo y distancia, el monstruo de roca pudo saltar, girar en el aire y caer, golpeando la superficie del campo de batalla con fuerza.

¡Surf! –Mi orden fue inútil, ya que la potencia del Terremoto fue superior, las grietas creadas por el fuerte golpe dado por Golem al piso, provocaron que se filtrara el ataque de Skrelp, y de paso, varias piedras golpearon a mi Pokémon, dañándolo bastante.

Mierda, todavía no hemos tenido tiempo de mejorar mucho tu defensa, si recibes un ataque más de esos, no podremos seguir.

Golem, no vamos a perder el tiempo, usa Puño Trueno.

Skrelp, protégete con Camuflaje.

Mi hipocampo logró cambiar de color, logrando que varias rocas del campo se adhieran a su cuerpo, ahora de un color café grisáceo, mi Pokémon pasó de Veneno/Agua, a tipo Roca. Golem se abalanzó a Skrelp, que no tuvo tiempo de desaparecer en el terreno, recibiendo el poderoso golpe recubierto en electricidad, aun así, logró sobrevivir al impacto, gracias a su cambio de tipo. Aprovechando la posición, ordené de nuevo Surf, que, a quemarropa, golpeó con gran fuerza al tipo Roca/Tierra, que cayó hacia atrás, sobre su caparazón.

Muy ingenioso, debo admitirlo, pero no me vencerás con eso. Golem, gira usando Rizo Defensa y ataca con Terremoto. –El poderoso Pokémon roca empezó a girar a gran velocidad, logrando una posición con defensa mejorada, aun girando, saltó y cayó en el suelo, creando otro fuerte movimiento de tierra.

Skrelp, golpea el suelo con tu cola para evitar el campo, y de cuando estés en el aire, usa Surf.

¡No tan rápido! Golem, usa Avalancha. –Tomándonos por sorpresa, el aún rotatorio montículo de piedras, empezó a escupir rocas hacia el cielo, como un mortero, en dirección a Skrelp. Mi Pokémon, incapaz de reaccionar cuando ya había usado su cola para impulsarse al aire, recibió una pedrada, que lo lanzó contra el piso, donde para rematar, recibió el daño de las fisuras del Terremoto. Para un Pokémon poco experimentado como él, el resultado era esperable, y sucedió como pensaba, ahora Skrelp volvía a recuperar su color morado y tipos originales.

Skrelp está fuera de combate. Retador, elija su siguiente Pokémon. –Ante las palabras del árbitro, apenado, devolví a mi hipocampo venenoso a su Poké Ball, agradeciendo su gran esfuerzo, y felicitándolo por su primera batalla oficial.

Muy bien Grant, esto está muy lejos de acabar. ¡Pikachu, yo te elijo! –Mi roedor salió de al lado mío, y se colocó frente a mí, en nuestra mitad del campo de batalla.

Sentí un campo eléctrico recorrer mi cuerpo, al recordar que así empecé mi vi viaje, usando a Pikachu contra Brock, el líder de gimnasio de Ciudad Pewter; esa ocasión fue una derrota dolorosa y humillante, de la que aprendí mucho, aunque luego desperdiciara todo aquello después de salir de Kanto; aún evocación las burlas de Gary. Evoqué que Brock me dijo que jamás debe usarse un tipo Eléctrico contra entrenadores que usen Pokémon tipo Roca, pues es un tipo que se suele mesclar bien con la Tierra. A pesar de eso, con los años, aprendí a lidiar con ellos. Así que, si mi primer gimnasio fue tipo Roca, venceré sin problemas al último, que también resultó del mismo tipo, usando un Pokémon débil a la Tierra.

¿Ash, estás seguro de haberte preparado para mi gimnasio? La verdad es que cuando dije que el tipo en el que me especializo sería una sorpresa, aquella ocasión en la fiesta de Viola, realmente no pensé que vendrías sin haber investigado antes. Porque venir a mi gimnasio con un tipo Veneno y un tipo Eléctrico, es una muy mala elección.

No es así, Grant. Yo investigué bastante antes de tomar esta decisión. Por eso mismo te demostraré el poder del Pokémon con el que empecé mi aventura. Pikachu, usa Hierva Lazo.

La mierda, Golem, esquiva eso a como dé lugar, usa Rizo Defensa para rodar lejos de las hiervas que salgan del piso.

Sonreí al notar su reacción, ahora solo debería provocar que hiciera lo de antes, y sería su fin. Sabía que se pondría nervioso, pues no esperaría que un Pikachu usara Hierva Lazo. La particularidad de dicho moviendo, es que su daño se basa en el peso del Pokémon que lo recibe, pues provoca que su caída sea más fuerte, al buscar que tropiece con el lazo de hiervas que se enredará en sus pies. Tomando en cuenta el peso de Golem, y su gran debilidad a los ataques tipo Planta, solo un Hierva Lazo bastaría para que quede fuera de combate.

Pikachu, usa Poder Oculto para frenarlo. –Varios orbes blanquecinos de energía gélida se formaron alrededor de Pikachu, que apenas consideró que el movimiento estaba preparado, los lanzó en dirección del Pokémon de roca.

Golem, sigue girando con Rizo Defensa y usa Terremoto para contraatacar. –Me mantuve serio, pero por dentro sonreía; todo estaba saliendo de acuerdo al plan.

Pikachu, has como hizo Skrelp, usa tu cola para impulsarte al aire.

Pensé que eras más listo, Ash. Golem, Avalancha. –La sonrisa confiada del moreno con peinado extravagante se apagó, cuando vio, estupefacto, que las rocas lanzadas hacia mi roedor, en vez de golearlo, eran usadas como plataformas para impulsarse en el aire.

¿Sabes, Grant? Eso que vez es una estrategia diseñada por mí, la llamé Escala Rocas, y desde hace unos meses deseaba usarla, pero no había tenido la oportunidad. La primera vez con Skrelp, me tomaste por sorpresa, pera ahora no. ¡Pikachu, usa Cola de Hierro!

Pikachu, que ya se encontraba bastante alto tras saltar sobre todas las rocas, se avanzó directo hacia Golem, que se había visto en la necesidad de detenerse tras usar Avalancha. Sonreí una vez más, satisfecho por haber cambiado temporalmente Sustituto por Cola de Hierro, sabía que, en un gimnasio tipo Roca, no bastaría solo con Hierva Lazo. El Golem, que se encontraba bastante cansado por su batalla contra Skrelp, nada pudo hacer para evitar el poderoso golpe férreo que impactó en toda su cara, lanzándolo de nuevo sobre su caparazón.

Ahora sí. Pikachu, usa Hierva Lazo. –Usando el movimiento de manera distinta a lo acostumbrado, las hiervas cubrieron los pies de Golem, reincorporándolo, para luego volver al piso, de donde vinieron, provocado que cayera de cara contra el piso, fuera de combate.

Golem no puede continuar. Líder de gimnasio, elija su próximo pokémon. –Acaricié la cabeza de Pikachu, que se había acercado a mí a modo de descanso, en lo que la batalla continuaba.