Capítulo 21: En medio del silencio de los vagones más alejados, unos turistas habían sido atacados por los Quirópteros, los cuales avanzaron hacia donde estaba Saya con los demás, en medio de toda esa confusión, empezó la batalla.

- ¡Rayos y centellas, otra vez estas ratas gigantes! Gritó Haddock, mientras que envainaba su sable familiar de su tatara abuelo y se defendía de uno de los enemigos.

- ¡Ustedes, Hernández y Fernández! Les señaló David.

- ¿Nosotros? ¿Qué ocurre? Preguntó uno de los gemelos

- Evacuen a todas las personas de este sitio, ahora. Les ordenó el rubio americano, mientras que ambos gemelos iban al rescate de los civiles que podrían ser atacados por los enemigos.

Mientras que esto sucedía, Kai había escondido a Riku en uno de los vagones de más adelante y estaba con el arma reglamentaria de su padre George, la cual había sido cedido por él a su hijo adoptivo.

- "Protegeré a Saya y a Riku de los que intenten hacernos daño, lo juro" Se dijo pensativo el hermano mayor de Riku, mientras que se escuchaba el fragor de la batalla en el salón comedor del tren a Siberia.

Justo en ese momento, una de las puertas cedió y entraron Haddock, quien protegía al Profesor Tornasol del peligro, mientras que los combatía a los enemigos con el sable de su tatara abuelo, Sir Francis Haddock

- ¡Atrás, mercenarios, ratas gigantes, piratas de agua dulce, pirañas! Les insultó el Capitán, mientras que los iba atacando y heria con el arma de filo grueso, pero estos seguían avanzando, Kai se aproximó hacia donde estaban ocurriendo los hechos, empuñando la pistola reglamentaria de su padre, dejó a Riku en el vagón, como modo de refugio y avanzó en silencio, así donde uno de los Quirópteros estaba rodeando a Haddock y a Tornasol

Haddock trató de ayudar a Tornasol, pero tenían el camino bloqueado y sin salida.

Pero fueron salvados por la campana, por así decirlo, ya que Kai estaba disparandole al enemigo con el arma, para así atraer su atención y permitirles escapar.

- ¡Huyan! ¡Rápido! Les pidió el chico, mientras que Haddock le cortaba el brazo a uno de los Quirópteros para luego ser destruido por Saya con su katana.

- ¡Te lo mereces, rata miserable, perro sarnoso, escoria, basura de lo más bajo! Le dijo el Capitán Haddock, mientras que ingresaba para ayudar a Tintin, quien con Milu, estaban combatiendo al segundo Quiróptero enemigo que estaba dentro del tren.

El Quiróptero que estaba en el pasillo, arrojó a Kai contra una de las puertas, destruyéndola y ante la mirada atónita de un grupo de estudiantes, los cuales gritaron al ver a tan terrible criatura allí presente.

- ¡Escapen, de prisa! Les pidió el hermano mayor de Riku, mientras que lo escuchaban y salían de allí.

Haddock, quien llevó a Tornasol con los demás, de pronto, el científico recordó algo muy importante: Había dejado sus libros de investigación en uno de los vagones, entre los cuales estaba una de sus tesis para encontrar la cura para el mal de los Quirópteros.

- Debo volver allí. Dijo Tornasol, pero Tintin le detuvo.

- No, Profesor, espere, es muy arriesgado si va, uno de esos monstruos está allí aún. Le advirtió el joven periodista.

- Si lo llego a perder, no habrá vuelta atrás, no podré curar a los enfermos. Le dijo el científico, mientras que se cerraban las puertas de ingreso.

David había ordenado preparar una defensa y así atacar a los Quirópteros por sorpresa, uno ya estaba muerto pero quedaban otros dos más allí afuera, cuanto terror estaba presente, nunca habían experimentado algo tan terrible como eso, era como vivir una película de terror en la vida real.

- Silencio, van a entrar. Pidió la calma Saya, mientras que de golpe, las puertas cedían.

En el máximo momento del climax, Saya se lanzó hacia donde estaba el último Quiróptero, mientras que Tornasol iba a por sus pertenencias, sus libros y las investigaciones que estaban en el vagón donde se habían instalado anteriormente.

En medio del combate, Saya y el Quiróptero pelearon en el techo del tren, en medio de la tormenta de nieve que había allí en los páramos de la Siberia Oriental, el frío era cortante y parecían como cientos de millones de cuchillas afiladas que lastimaban la piel y hasta causaba sangrado.

- De prisa, Hernández, abre esta escotilla. Le pidió Fernández a su gemelo, pero la misma cedió y casi los golpeaba a ambos.

- Creo que alguien lo solucionó. Mencionó Hernández, mientras que con Tintin, Milu y Haddock iban a ver a Saya, Kai fue con ellos, mientras que David con Julia, Lizz y Lewis registraban el sitio por si habían heridos. Tornasol llegó al salón comedor y vio que el lugar estaba desierto.

- Qué raro. Se dijo el hombre, cuando vio afuera, por el reflejo de una de las ventanas, vio a Saya pelear contra el Quiróptero.

- ¡Profesor! Le alertó Tintin a lo lejos y el hombre evadió los cristales de las ventanas, las cuales explotaron por la violencia del impacto que había causado el Quiróptero en su combate contra Saya.

- Dios, será mejor que vaya a verlos. Mencionó Tornasol, mientras que ponía sus libros e investigaciones a salvo del peligro.

Mientras que Tornasol llegaba a la sala donde se estaba produciendo la pelea, Saya logró vencer al Quiróptero, arrojándolo fuera del tren, ya muerto, pero antes de ser derrotado, agarró a Saya por sorpresa y la arrastró fuera del tren.

- ¡Saya! Gritó Riku, mientras que trataban ir por ella.

- ¡Sigan, iré por ella, nos veremos en Ekaterimburgo! Les dijo Hagi, mientras que se lanzaba a por su chica.

- ¡Rayos y centellas, llamen al conductor, que detenga el tren, rápido! Pidió Haddock a los Detectives, pero David le detuvo.

- Debemos ir hacia Ekaterimburgo, como nos dijo Hagi. Le respondió el rubio americano, debían estar pegados al plan que el Caballero de Saya les había dicho.

A regañadientes, volvieron adentro, Lizz iba a ir por un camino separado para encontrar a Saya en Ekaterimburgo y luego les informaría a los demás.

Esa noche, mientras que Kai y Riku estaban preocupados por su hermana, Tornasol se les acercó a ellos para darles ánimos.

- Ánimo, Caballeros, ella estará bien. Llegaremos a Ekaterimburgo y se reencontraran con su hermana. Les dio ánimos Tornasol, Kai le agradeció como Riku, pero un temor les invadía por dentro.

A su vez, Lizz, la agente enviada por el "Red Shield" se estaba dando una ducha, pero de golpe, escuchó un extraño ruido a cristales estallando, cuando cerró la canilla del agua, una fuerza misteriosa cegó su vida y una de las ventanas del tren estalló de nuevo y su cuerpo aterrizó en la nieve blanca de los campos y en medio de la tormenta de viento y nieve, su cuerpo quedó allí tirado, sin vida, mientras que la fuerza misteriosa, tomaba su lugar y su forma para infiltrarse en las líneas del Red Shield.