Por la explocion que cayo justo a su lado Applejack salió volando hacia un lado y Freeice igual, solo que esta última se cayó del lomo de la poni Granjera, que a su vez se golpeó la cabeza contra una roca antes de terminar en el suelo y cayo desmayada.
La potranca había abierto las alas, y aunque le sirvió para no salir despedida de forma tan violenta como le haya pasado a la poni terrestre de todas maneras choco contra la pared de una casa y esto hizo que se lastimara un ala y el hombro quemado. Cuando al fin toco el suelo no se podía parar en cuatro patas.
Sentía que la cabeza le daba vueltas y en vez de oír con normalidad a sus orejas solo llegaba el sonido de un pitido. Se trató de parar, solo para caer de nuevo al dar tan solo unos cuantos pasos. Desesperada se froto las orejas con ambos cascos para comprobar que aún estaban ahí y para hacer que estos volvieran a oír.
Aun así siguió escuchando el pitido, pero los sonidos llegaban ya, aunque de forma apagada. Miro a su alrededor buscando con la mirada a Applejack para irse las dos juntas a la parte segura del pueblo. A lo lejos vio como dos Guardianes se enfrentaban contra el pequeño escuadrón que las había ayudado a escapar momentos atrás.
El hombro le dolía junto con el ala, trato de plegarla, pero esta le dolió tanto que chillo de dolor. No sabía hechizos de curación ni sabía usar el de luz interior aun. Necesitaba salir de ese lugar y rápido, pero primero quería encontrar a la poni granjera.
Con trabajos se apoyó en una roca que había sido parte de la estructura de una casa para poder levantarse. Cuando al fin se había podido poner en pie trato de apoyar con la pata con la que tenía el hombro, pero no la pudo apoyar. Sentía como si se le hubiera dislocado la extremidad.
Se apoyó un momento en la pared para tomar aire y para buscar con la mirada Applejack. La vio como a unos cinco metros, pero ella no se movía. Freeice con cuidado de no apoyar la pata lastimada empezó a caminar apoyándose en la pared, aún estaba mareada y veía todo como si lo estuviera viendo en un sueño no en la realidad.
Sintió como se volvía a caer, pero esta vez no había sido por culpa suya, algo la había aventado lejos de la pared y le había rasguñado la espalda. Cayó con un resoplido al suelo boca arriba, mientras sentía como los rasguños le ardían y se ensuciaban por la tierra del suelo.
Justo en ese momento sus oídos reaccionaron y sus demás sentidos también. Se tardó un par de segundos para darse cuenta de que estaba enfrente de dos Guardianes. Uno era un unicornio y el otro un pegaso. Angustiada la pequeña alicornio se quedó paralizada del miedo, esperaba que los Guardianes la atacaran, pero eso no paso. Solo se le quedaron viendo.
Aprovechando ese momento Freeice se levantó tan rápido como pudo y se alejó con rapidez. Ignoro el dolor del hombro pero aun así la velocidad que llevaba no era muy grande. Se dirigió hacia donde estaba Applejack, pero entonces un pegaso Guardián se le puso justo en frente.
Freeice se dio la vuelta para rodear al pegaso, pero casi en seguida cuando encontró una ruta alternativa apareció del suelo un unicornio. Freeice sintió como empezaba a temblar. Se dio media vuelta, le dolía el dejar a la poni terrestre ahí, pero no quería que la atraparan. Con las fuerzas que le quedaban y aguantándose el dolor de hombro mientras caminaba se fue hacia la única salida que veía, ya que había aparecido mas Guardianes alrededor de ella.
Se estaba a punto de meter en el callejón que la sacaría de esa calle, pero antes de llegar a poner un caso dentro de él, vio los ojos rojos de los guardias de la Reina y supo que nos sería una opción salir por ahí. Retrocedió, estaba vez cojeando mientras estos salían a su encuentro.
La niña asustada miro a su alrededor y solo se encontró con un montón de pares de ojos color rojo que la observaban.
"No, por favor de nuevo no" Pensó mientras se retrocedía un poco cuando los guardianes dieron un paso adelante hacia su encuentro. Sintió como chocaba con la pared de la casa que estaba al lado del callejón. Horrorizada la alicornio sintió como si estuviera reviviendo la misma situación que había tenido en el bosque Everfree después de que su abuelo la dejara.
Pero esta vez no se veía que ningún poni la fuera a salvar como esa vez. Sintió como las piernas le fallaban y cayó al suelo de nuevo pero esta vez de miedo. Se tapó los ojos mientras sentía como las lágrimas salían de sus ojos y sentía una horrible soledad en su corazón.
"¿Por qué?" Se preguntó "¿Por qué me quieren a mí? ¿Por qué siempre estoy sola? ¿Por qué no puedo ser como Rainbow o como Scootaloo y enfrentarme a ellos?" En ese momento algo hizo clic en su cerebro. La Freeice que estaba ahí en el pueblo, llorando, no era la misma potranca que había estado en el bosque Everfree. Ya no era la misma potrilla asustada.
Ahora sabia usar su magia, sabía volar… Se había enfrentado al rechazo de los ponis del pueblo, había ganado contra una pelea dentro de la Resistencia creada por Ancientdust, había encontrado una familia con Rainbow, Soarin y Scootaloo. Ya no era la misma niña temblorosa que los Guardianes habían tratado de llevar hacía semanas. Ahora ella era fuerte, poderosa, capaz de enfrentarse contra esos Guardianes.
Se limpió las lágrimas y levanto. Abrió los ojos y frunció el ceño, mientras examinaba a sus enemigos. Siguiendo sus instintos, Freeice en vez de concentrarse en la magia que salía de su cuerno, se concentró más en lo que sentía en el pecho. Concentro esa magia en su casco derecho, imaginándose una luz alrededor de este y a los pocos segundos sintió como esta aparecía.
La luz de Freeice era la más fuerte y luminosa que cualquiera había podido crear jamás. Esta era cálida y suave y a diferencia de las demás, estaba danzaba como si fuera fuego encima del casco de su creadora. Loa Guardianes al ver tal luz retrocedieron incluso antes de que esta hiciera ademan de atacarlos.
Un unicornio se acercó hasta ella, pero la niña ya estaba preparada y antes de que este llegara a tocarla para transformarla Freeice lo rozo con su luz, haciendo desaparecer al instante al Guardián. El resto de estos se inquietaron al sentir como esa luz acaba tan rápido de con ellos. Pero controlando su miedo todos al unísono se abrieron sus bocas enseñando los dientes afilados de forma amenazadora. Estaban todos a punto de saltar sobre niña, y Freeice lo sabía, pero no le importaba. Sabía que iba a ser capaz de acabar con ellos.
— ¡Alto! — Grito una voz completamente desconocida para la potranca. — Ella es mía.
Todos los Guardianes incluyéndola a ella voltearon hacia arriba y con horror la pequeña se dio cuenta que el recién llegado y el que había dado las órdenes de detenerse había sido un Guardián Alicornio.
Se veía imponente y era mucho más alto que el resto de sus compañeros, además que este hablaba. Aterrizo justo enfrente de Freeice, que estaba tratando con todas sus fuerzas de ocultar el terror que estaba experimentando y controlando el temblor que le recorría el cuerpo.
El alicornio aterrizo enfrente de ella, haciendo que el resto de Guardianes se apartaran. Ambos se examinaron mutuamente, y la potranca no pudo evitar pensar en lo insignificante que se veía comparado con el enorme alicornio a su lado. Este después de unos minutos sonrió de forma maliciosa.
— Así que tú eres la que tiene tan preocupada a mi Reina— Dijo con voz cavernosa, mientras se acechaba un poco más a la niña— Eres tan… Pequeña.
Hizo ademan de acercarse más a Freeice, pero esta levanto el casco donde estaba su luz y el alicornio la miro divertido.
— Es la luz más brillante que cualquier poni haya visto, pero aun así, es insignificante. — Dicho esto soplo sobre el casco de la niña y la luz de esta desapareció y se apagó. Freeice sintió como un escalofrió le recorría la espalda y quiso gritar. El Guardián soltó una risotada. — Te vez asustada Freeice, espero no ser yo la razón.
— No te preocupes, podre hacer otra. — Contesto con voz clara y firme, mostrando una fortalece que la niña no sentía para nada.
— Vaya, vaya. La verdad esperaba algo más fuerte, grande… No a una niña. — Parloteo el Guardián mientras rodeaba a la potranca para examinarla. — Sin duda tienes un poder muy grande pequeña, no le diste al Guardián, pero aun así hiciste que se esfumara. Los alicornios somos seres incomparables.
— ¿A qué te refieres?
— Veras, así como tú eres capaz de crear esa luz tan impresionante, yo soy capaz de controlar mis propios Guardianes. Algo que ningún otro poni puede hacer. — Dijo sonriendo el alicornio. — Freeice, sé que tienes miedo… Lo puedo oler y sentir. Vengo con órdenes de matarte, pero pienso que hacerlo sería un desperdicio de potencial y de magia. Eres más poderosa de lo que crees o de lo que cualquiera pueda creerlo.
— Ve al grano— Exigió Freeice.
— Como quieras. — Murmuro este, mientras volvía a ponerse enfrente de la potranca. — Tienes dos opciones niña, la primera es aceptar mi oferta, irte conmigo y ponerte a disposición de la Reina, siendo su estudiante. Tendrías el privilegio de convertir toda esa magia en verdadero poder, en algo que vas a poder usar de verdad y que te va a servir…
— ¿Cuál es la otra opción?
— Bueno, en caso de que rechas mi oferta, me veré obligado ha que matarte. — Contesto el alicornio volviéndole a dirigir una sonrisa a la potranca. — Pero te daré el privilegio de pelear contra mí para salvar tu pellejo. Aunque no creo que seas tan idiota como para rechazar mi oferta.
Freeice sonrió. No sabía de donde estaba sacando ese valor que no había sentido nunca en su vida.
— Entonces lamento decepcionarte. — Contesto mientras se ponía en posición de defensa.
— Es una lástima. — Contesto el Guardián mientras la sonrisa desaparecía de su rostro. — Matarte solo será un desperdicio.
Dicho esto desapareció y apareció detrás de la niña empujándola.
La pequeña como pudo hizo aparecer su luz alrededor de ella, no sabía cómo lo retaba haciendo, pero no le preocupaba. Si alguien la hubiera visto en ese momento hubiera comparado a la pequeña con un algún de poni divino por como refulgía y por la sensación de ver que esta como envuelta en llamas.
Ella no era tan rápida como el alicornio, pero sabía que tarde o temprano alguno poni tenía que llegar ayudarla. Solo estaba haciendo tiempo.
El Guardián volvió a atacar esta vez lanzando un rayo por su cuerno, Freeice lo logró esquivar y a su vez con su casco lanzo una bola de luz contra él. Esta fue tan rápida que no le dio tiempo al alicornio de esquivarla y lo hizo chillar de dolor.
Enfurecido miro a la pequeña contra la que estaba pelando, era mucho más fuerte lo que parecía a primera vista y si no tenía cuidado podía perder esa pelea. Enseño los dientes y le rugió a la niña antes de abalanzarse contra ella, pero esta de un brinco en el último segundo alcanzo a esquivarlo.
El alicornio rápidamente se dio la vuelta, pero demasiado lento, ya que Freeice había vuelto a lanzar una bola de luz contra su espalda. Otra vez grito, pero esta vez fue de rabia ¿Cómo era posible que esa pequeña niña le fuera a ganar? Volvió a ir en contra esta, pero justo cuando la niña estaba por esquivar, le hizo una finta, muy parecida a la que le había hecho a Escótalo cuando pelearon.
Inmovilizo a la niña contra la pared de la casa y sonrió. Le dolía el contacto de la pequeña, ya que estaba envuelta en su luz, pero lo ignoro.
— Tu espíritu me impresiona niña. Muy parecido al de la General Rainbow Dash… E igual de inútil.
— ¡Ella te hubiera dado una paliza! — Exclamo la potranca mientras forzaba contra el alicornio.
— ¡Ella se rindió a mis pies y no fue rival para mí! — Grito el alicornio acercándose a la cara de Freeice. — ¡Fracaso mientras trataba de proteger este estúpido pueblo! ¡Al igual que el resto de sus habitantes! ¡Su sacrificio fue en vano y su muerte será olvidada! Al igual que la tuya.
Dicho esto levanto su otra pata y la dirigió al pecho de la niña. El escudo de luz que tenía alrededor Freeice le dolía mucho al alicornio, pero aun así utilizo todas sus fuerzas y todos sus poderes oscuros para poder atravesarlo. La niña miro asustada como el casco de este entraba por su escudo, también a ella le dolía, ya que esa luz era como una expansión de ella misma, quiso gritar pero se tranquilizó.
La piel y la oscuridad alrededor del Guardián se descarapelaba por el simple hecho de estar en contacto con la luz de Freeice, pero estaba enojado y sentido. No iba a permitir que esa niña lo pusiera en ridículo enfrente de sus subordinas o a volver con los cascos vacíos.
La potranca pataleo para soltarse del agarre que tenía este sobre ella, peros su fuerzas parecían no surtir efecto. Finalmente el casco del alicornio llego a su pecho, este sonrió, la niña lo vio aterrorizada.
- Ahora viene la mía. - Dijo en voz macabra el Guardián Oscuro Mientras la luz de la niña desaparecía casi de forma automática.
Freeice lo miro con la barbilla volteando a ver hacia arriba, mostrando un leve signo de altanería, pero sabía lo que significaba el hecho de que el Guardián atravesara sus defensas. Sintió como la oscuridad de este empezaba a caminar por su pecho, extendiéndose poco a poco por el pequeño cuerpo de ella.
Sentía como se la iba el aire y que las fuerzas le fallaban, en un último esfuerzo trato de volver a encender sus cascos, pero solo consigo crear una leve luz que se fundió enseguida en cuanto los puso encima de la pata del alicornio. Este empezó a reír de forma histérica e hizo que la oscuridad fuera poco a poco por el cuerpo de la pequeña niña para ver como esta perdía la luz de sus ojos.
- Pero que tonta fuiste, pudiste haber aceptado mi trato y conservar tu conciencia, pero ahora pagaras por esa equivocación.
La potranca sintió como su cara estaba siendo absorbida por la oscuridad y sus ojos dejaron de ver. Ya no sería ni oía lo que pasaba a su alrededor, tan solo estaba esa sombras a su alrededor, sabía que estaba dentro de su mente, según le había dicho Bluesky sobre los Guardianes, la última parte en ser trasformada era la mente. Trato de correr y esconderse de esas sombras que la perseguían para acabar completamente con ella y fue a aparar al único rincón de su cabeza en la cual aún no había nada.
Se escondió ahí y se hizo un ovillo mientras dejaba que las lágrimas rodaran por sus mejillas, al parecer no era tan fuerte como había pensado. Las sombras ya casi la tenían entre sus garras y en un último momento levanto la mirada para verlas. Estaban regodeándose antes de acabar completamente con ella.
Pero entonces apareció una poderosa luz detrás de ellas que hizo que se desvanecieran, la pequeña volvió a cerrar los ojos de nuevo asustada, ya que no sabía que era eso o si era bueno o malo.
— Tranquila. — Le dijo una voz desconocida pero calmada. — Ya se han ido.
Algo aturdida la potranca levanto la vista y vio a una poni que caminaba lentamente hacia ella, esta era de color morado, muy parecido al lavanda y sus ojos eran purpuras, su crin y su cola era de color azulado, con una franja violeta y otra de color rosa, en medio de su cabeza tenía un cuerno que sobresalía por mucho. La niña no sabía si tomarla como algo bueno o malo, pero la poni le sonrió de forma tranquilizadora y cuando llego hasta donde estaba se sentó enfrente de ella, sonriéndole.
Freeice no pudo evitar el soltarse a llorar y se lanzó a las patas delanteras que le acaba de ofrecer esa poni anónima, está la abrazo y la consolaba mientras la pequeña lloraba y lloraba. Cuando la potranca al fin se pudo controlar se fijó en la espalda de la poni y se fijó en que tenía un par de alas. Se separa y la volvió a ver de frente para ver si el cuerno no había sido una ilusión.
— ¿Eres… Una alicornio?
— Vaya, parece que lo notaste. — Dijo el poni volteándola a ver aun con una sonrisa. — Si, si lo soy. A mí me las otorgaron después de mucho estudio y dedicación ¿Y a ti?
— Nací con ellas.
— ¿Cómo te llamas pequeñita?
— Freeice. — Contesto esta mientras se limpiaba las lágrimas. — ¿Tu quién eres? ¿Qué haces en mi mente?
— Yo… — Dijo está perdiendo la sonrisa que había tendió hasta ese momento. — Soy Twilight Sparkle. Y la verdad no se bien cómo fue que llegue aquí, pero supongo que fue para ayudarte.
— ¿Twilight Sparkle? — Repitió la potranca, mientras hacía memoria. — ¡Tú eres la amiga de Rainbow Dash! Tu… Tú eres la Reina Oscura.
Ante esto, Twilight frunció el ceño y dejo con cuidado a la niña en lo que parecía ser el suelo. Se dio la vuelta alejándose un poco y luego la volteo a ver.
— Soy yo a la que llaman Reina Oscura, pero no soy ella. — Dijo con amargura. — Solo compartimos un cuerpo, yo no soy parecida a ella… O tal vez tengamos algo de parecido, pero no lo quiera ver. Pero te aseguro algo Freeice, no tengo intenciones de dañarte.
— ¿Entonces qué haces aquí?
— No lo sé. — Dijo con sinceridad la antigua princesa de la Amistad — Hace unos días las oleadas de una magia luminosa y pura pasaron por el castillo de Canterlot, eso la preocupo mucho y por eso lo envió a el — Contesto Twilight mientras la imagen del alicornio Oscuro aprecia en la mente de la potranca. — Con esas oleadas me despertarse Freeice. Yo estaba replegada en lo más profundo de la mente de la Reina y hubiera seguido así por mucho tiempo… Si no hubiera sido por esto.
La alicornio color morado saco de su pecho una bola de luz que parecía ser una llama, tenía tres colores diferentes, el color de hasta abajo era de color azul oscuro, el siguiente era de color azul más claro y el ultimo blanco. Todos estos niveles se combinaban y le daban una forma fantástica a la llama.
— ¿Lo reconoces? — La potranca negó, lo cual hizo que la princesa de la amistad se riera. — Es una parte de la luz que expulsaste ese día. Y creo que él fue el que me trajo hasta aquí cuando sintió que te estaban a punto de hacer daño. Y me dio la fuerza de poder espantar a las sombras que estaban por llegar a ti.
— De todas maneras no importa, ellos ya ganaron Twilight, no me queda luz… El alicornio la evaporizo.
— Supongo que por eso el quería volver. — Respondió con una sonrisa la aludida mientras le ofrecía la luz a la pequeña. — Es tuya, tómala.
— ¿Si la tomo no te quedaras tu sin nada?
— No, durante este poco tiempo que estuvo conmigo me dio algo que no había tendido durante años, esperanza. Y esa luz brillara más si sé que hay alguien allí afuera capaz de acabar con los Guardianes. Tómala.
— ¿Segura?
Twilight asintió y Freeice extendió su casco.
….
….
Cuando su oscuridad tapo por completo a la niña, el alicornio la dejo caer al suelo, esperando que en cualquier momento la conciencia de esta queda sometida a la suya, pero esto no pasaba. Desesperado empezó a patear el cuerpo de la pequeña, pero esta no respondió.
Se le acercó para darle otra ración de sombras cuando esta abrió los ojos, pero en vez de tenerlos de color rojo como una guardián, sus ojos brillaban de un color blanco mostrando la luz de esta. Horrorizado el alicornio se alejó un poco, sin comprender que estaba pasando.
La luz de los ojos se extendió por la cara de Freeice seguido de todo su cuerpo, haciendo que toda la oscuridad del Guardián se desvaneciera casi de forma inmediata. Los escuadrones del alicornio se asustaron tanto que se desaparecieron dejando solo a este.
Freeice no se parecía en nada ella, la luz que emanaba era tan poderosa y era tanta quien se veía muy parecida a una llama de luz (Se parecía mucho a la bola de luz que Twilight le había enseñado) y parecía verse difusa a la distancia de tanto poder que había alrededor de ella. Se acercó poco a poco hasta el alicornio que se estaba empezando a sentir aterrorizado
— ¡Aléjate! — Chillo mientras le lanzaba un rayo a la potranca, el cual se desvaneció incluso antes de entrar en contacto con ella.
Freeice le lanzo un rayo de luz con su cuerno a la pierna, el cual dejo inmovilizado al alicornio. Sentía como su terror crecía conforme veía como la niña se acercaba hasta ella. Ningún poni había hecho ese tipo de magia jamás, era mucho más fuerte que cualquier cosa jamás vista.
— Tu oscuridad es poderosa, pero es alimentada por miedo, por terror y odio. — Dijo la potranca con una voz que no se parecía en nada a la suya. — Y en cambio la luz siempre se preserva, incluso en los peores momentos siempre hay algo que la mantiene viva, la esperanza.
— ¡Cállate! ¡No te atrevas a acercarte más! — Exclamo el Guardián mientras lanzaba más rayos hacia la potranca.
Esta sonrió y llego hasta donde estaba el.
— Te daré una probada de tu propia medicina. — Dijo mientras metía su pata derecha en el pecho del alicornio.
Este empezó a gritar de dolor y a retorcerse, pero eso no la inmuto. Dejo que su luz fluyera atra vez de su pata hasta el cuerpo del Guardián, quitándole toda la oscuridad que lo envolvía y limpiándolo de esta. Sintió como esta era primero dirigida hacia la piel del alicornio para luego ser redirigía a su cabeza ya la espalda, finalmente hacia el corazón de los dos ponis que estaban atrapados en ese cuerpo.
El alicornio empezó a birlar como si fuera un sol de tanta energía y luz que estaba recibiendo, hasta que de repente exploto la luz recorrió el pueblo. Los Guardianes que había en este desparecieron y de su amo, no quedó nada más que dos ponis, uno pegaso y el otro unicornio.
Freeice agotada sintió como la luz se desvanecía y caía rendida y acostada justo en el lugar donde había estado parada. Sentía como se le cerraban los ojos, pero vio a la lejanía como un punto de color azul llegaba hasta ella desde el cielo.
— Freeice. — Dijo la voz de Rainbow Dash mientras la acunaba antes de que la niña perdiera el conocimiento.
