Simplemente justificar que ayer era imposible subir el capítulo porque la pagina me decía que había un error. Pero hoy en un momentito ya lo pongo.

Un beso a todos: Yedra

CAPÍTULO XXI

Se notaba que el mes de diciembre estaba a la vuelta de la esquina. El frío se hacía notar cada día más. El invierno estaba tan cerca…

Esa mañana, después de desayunar decidieron volver a la Torre Gryffindor. Nadie en sus cabales podría salir a ver el partido de Quidditch que enfrentaría a Ravenclaw y Hufflepuff sin ir convenientemente abrigados.

— ¡Hermione, eres peor que mi madre! – se quejó Ron al sentirse acosado por la castaña que le colocaba la bufanda alrededor del cuello.

Hermione lo calló haciendo un gesto hacia un lado de la Sala Común. Ron miró en esa dirección y vio que Gabrielle no perdía ni un detalle de lo que hacía él. Comprendió lo que hacía su amiga por ayudarle.

— Gracias, eres un encanto – le dijo Ron a Hermione y le dio un abrazo.

— Venga Ron, no seas empalagoso – despegándose del pelirrojo. – Harry si quieres ir a ver el partido haz el favor de cerrarte la chaqueta.

— ¡Qué haríamos sin ti! – dijo Harry subiéndose la cremallera.

Ron, Harry y Hermione salieron de la Sala Común de Gryffindor siendo observados de cerca por una mirada curiosa.

Llegaron al campo de Quidditch y tomaron asiento en la grada de Gryffindor. Hermione estaba sentada entre Harry y Ron.

— Gracias Hermione –le dijo Harry a la chica.

— ¿De qué? – preguntó extrañada.

— Si no nos hubieses obligado a abrigarnos ahora estaríamos helados de frío.

— No volveré a decir que eres una pesada – aseguró Ron.

— El partido está a punto de empezar – observó Harry. – Quiero que hagamos un seguimiento de este partido. Ron tú tomarás notas sobre la defensa de ambos equipos.

— ¡Yo pensé que veníamos a divertirnos! – se quejó Ron.

—Si queremos estar bien preparados hay que fijarse bien en los contrincantes, así que ¡toma notas! Hermione tú fíjate en las intenciones de los golpeadores, yo estudiaré si usan algún tipo de jugadas establecidas.

— Jamás habría dicho que haría esto al ver un partido – comentó Ron.

— Pues lo mejor es que sigas así porque a ti también te están observando – le murmuró Hermione – mejor no te gires.

— Ya te dije yo que sí se había fijado en ti – le dijo Harry.

El partido estaba bastante reñido. Hufflepuff iba por delante aunque no es que se viera mucha diferencia entre los dos equipos. Tanta igualdad estaba alargando el partido.

— Los buscadores podrían espabilar y ver la snitch de una vez – se quejó Hermione. –Tengo la espalda congelada.

— Verás como ahora te sientes mejor – le dijo Ron frotándole la espalda con la mano. – ¿A que así entras en calor?

— Sí, pero no pares todavía. Un poquito más a la izquierda… – le dijo ella girándose a mirarlo.

— Te puedo poner mi bufanda…

— Creo que no hará falta – dijo Harry avisándoles – mirad sobre el campo de Hufflepuff.

— ¿Qué hay? – preguntó Ron.

— Lo que brilla… es la snitch. El buscador de Ravenclaw la acaba de ver. Y el de Hufflepuff ha reaccionado al ver al otro ir en su busca… Mirad, Ravenclaw ha ganado el partido.

— Hay veces que pienso que tus gafas son las que hacen que veas tan pronto la snitch – observó Ron.

— Lo tienes fácil. ¡Ponte gafas!

— Ni hablar, perdería mi encanto…

— Pues yo opino que Harry se ve muy atractivo y lleva gafas… Vámonos al castillo, necesito tomar algo caliente para entrar en calor.

Los alumnos de Ravenclaw estaban eufóricos. Sabían que habían obtenido una gran victoria contra Hufflepuff. La suerte había estado de su parte pues el encuentro había sido muy igualado.

­— Ron, deberías ir a animar a tus amigas de Hufflepuff. Se las ve muy desanimadas – sugirió Hermione.

— Ahora os alcanzo en la mesa de Gryffindor. No os vayáis a acabar la comida…

— Hermione, me extraña que le des ese tipo de consejos a Ron – dijo Harry sentándose a la mesa.

— Tú no eres su único amigo. Esta semana cuando hacíamos la ronda pillamos a Dean y Gabrielle en una actitud bastante cariñosa… - le explicó Hermione – y me dio tanta pena ver a Ron tan afectado que he decidido ayudarle a sobreponerse.

— Ahora comprendo… por eso tu preocupación por el frío – recordó Harry – y la cara de Gabrielle durante el partido…

— ¿Ella estaba pendiente de Ron?

— Pues claro. ¿Qué no te diste cuenta? – preguntó Harry incrédulo.

— ¡Cómo querías que me estuviese girando a mirarla! Se habría notado demasiado.

— Esta tarde tenemos que practicar y comenzar a estudiar para los exámenes del trimestre – dijo Harry – ¿te va bien?

— Te miro y no te reconozco.

— Debo aprovechar bien mi tiempo…

— Ya estoy aquí – saludó Ron tomando asiento. – Pobres, están inconsolables. Tendré que aplicarme a fondo.

— Deberían ver que jugaron muy bien – dijo Harry sirviéndole un plato de sopa caliente a Hermione. – No siempre se puede ganar.

— Y ¿de qué hablabais en mi ausencia? – preguntó Ron pícaramente.

— Hablábamos de estudiar y preparar la reunión del ED – contestó Harry.

— Estudiar, estudiar… ¿no os cansáis de hacer siempre lo mismo?

— Mira, Ron. Te advierto que debes comenzar a estudiar tú también y si tus notas no son por lo menos aceptables, te aseguro que pasarás los próximos dos trimestres sin socializarte ni un momento– amenazó Hermione.

— Hermione, me asustas. Ese es un castigo cruel y despiadado –dijo Ron. – ¿No podríamos llegar a un acuerdo?

Harry y Hermione practicaban Oclumancia en la biblioteca sin mucho éxito, la verdad, mientras esperaban que Ron llegara a estudiar con ellos.

— Harry debes concentrarte más.

— Te aseguro que lo intento.

— Debes poner más de tu parte…

— Hermione, me es imposible. Yo no estoy hecho para la Oclumancia …

— Harry, la diferencia entre lo posible y lo imposible está en la determinación de la persona.

— ¿Ehh?

— Cuando te des cuenta de lo importante que es que lo consigas, hallarás la forma de hacerlo.

— Venga, intentémoslo otra vez – dijo Harry.

Hermione y Harry se miraron a los ojos. Ella era la que tenía que entrar en su mente y él debía evitarlo. Le encantaba leer sus pensamientos. Era tan dulce… le faltaba una pizca de mala intención. Ni siquiera quería intentar engañarla, era como un libro abierto.

Harry conocía tan bien esos ojos castaños. Se sentía en paz mirándolos. Confiaba en ella plenamente… estaba perdido en ellos… la notaba en su mente. Intentó cerrarla con todas sus fuerzas…

— ¡Ehem¡Parejita! – interrumpió Ron al verlos mirándose embobados – ¿se puede saber que hacéis?

— Nada en especial – contestó Harry haciéndose el despistado.

— Es un juego muggle. Nos miramos y pierde el primero que se ríe.

— Si que me extraña – dijo Ron incrédulo. – No le veo la utilidad.

— Es simplemente un método de relajación – justificó Hermione sin conseguir convencer demasiado al pelirrojo.

Aprovecharon para estudiar hasta la hora de la cena. Esa semana estaría llena de exámenes y comenzarían a ponerles el trabajo para las vacaciones de navidad y además el siguiente sábado tenían la última reunión del ED del año 97.

— Tendremos que hacer una lista con el material que necesitaremos para trabajar estas vacaciones en la madriguera – dijo Hermione.

— Hermione, las navidades en la madriguera están hechas para preparar los adornos, hacer batallas de nieve, abrir los regalos, - enumeró Ron con nostalgia.

— Ronald Weasley, eso dependerá de tus notas – le recordó Hermione.

Las distintas pruebas que habían hecho les habían salido bastante bien, sobretodo a Ron que nunca había estudiado tanto.

El sábado 13 celebraron la reunión del ED del mes de diciembre. Ron estaba muy tranquilo pues estaba convencido de que asistiría a la reunión como un miembro más del grupo. Se moría de ganas porque llegara el final de la reunión y enfrentarse a Dean Thomas.

Comenzaron la reunión a la hora convenida.

— Hoy continuaremos con los hechizos defensivos que vimos en la reunión anterior. Pero con la diferencia de que deberán ser no verbales – informó Harry.

— Los únicos que pueden hacer algún hechizo verbal serán los alumnos que pertenecen a cursos inferiores a quinto – dijo Hermione.

— No intentéis engañarnos como soléis hacer en las clases, aquí a quién engañáis es a vosotros mismos – les recordó Harry.

Comenzaron a practicar como la vez anterior y cuando iban a empezar en el dos contra dos Harry los reunió en el centro de la Sala:

— Ahora vamos con el entrenamiento en equipo. Recordad que lo más importante es el trabajo en grupo, preocuparse del compañero tanto como de uno mismo – dijo Hermione.

— Y ahora, si vemos a alguien hacer hechizos verbales deberemos intervenir para intentar evitarlo – advirtió Harry.

Luna y Neville practicaban contra Seamus y Dean, por más que Ron intentó enfrentarse a Dean Thomas no lo consiguió. Los dos equipos estaban muy igualados y cuando Ginny y Gabrielle se detuvieron a ver como lo hacían, Dean intentó hacerse notar ante Gabrielle ganándoles a Luna y Neville pero se dejó llevar y lo hizo intentando utilizar un hechizo verbal. Inmediatamente recibió un hechizo que le pegó la lengua al paladar impidiéndole hacer más hechizos verbales.

El resto de los allí presentes se quedaron asombrados por la rapidez con que había salido el hechizo de la varita de Hermione. ¡Casi no habían tenido tiempo ni de oír el hechizo que había intentado pronunciar!

Ya comenzaban a salir de la sala cuando Dean se acercó a Hermione.

— Hermione, quería disculparme, no sé como se me pudo escapar el intentar hacer un hechizo verbal – se disculpó el chico.- Te aseguro que intentaré que no se vuelva a repetir. Por cierto, tu hechizo ha sido una pasada.

— Gracias por el cumplido – dijo sonriendo. Mentía bastante bien este chico, no se le escapó el hechizo ni le había parecido buena idea lo que ella había hecho, ventajas de usar la Legeremancia…

Ya sólo quedaban Harry, Ron y Hermione en la Sala de los Menesteres.

— Hermione¡quiero aprender a ser tan rápido como tú! – le dijo Ron.

— ¿Cómo lo has hecho? – preguntó Harry.

— No lo sé – contestó mirándolo. – Simplemente vi en sus ojos la intención de transgredir la regla de hoy.

— Recuérdame que no te prometa nada Hermione, porqué si no lo llego a cumplir ¡no quiero ni saber lo que me puedes hacer! – pidió Ron.

— Te recuerdo que tienes que sacar buenas notas y el castigo ya sabes cual será si no lo consigues.