CAPITULO 21
Antes de nada…. Feliz Navidad y Feliz año nuevooooooo para todooos! :D :D
Espero que hayan disfrutado de las fiestas (y que aun las estén disfrutando, que todavía tenemos felicidad hasta reyes) jejeje Pues bueno aquí les dejo este capítulo, no es demasiado largo porque entre pitos y flautas no me he sentado a escribir demasiado xD Pero bueno quizás esta semana suba la continuación que tengo ya a la mitad con mi querido Erik, que ya lo echo de menos
Espero que les gustee!
Eva P.O.V
Durante toda mi vida me he sentido distinta al resto... siempre he sido el bicho raro, la gente nunca se ha sentido a gusto a mi lado... y ahora entiendo el por qué. Papá me decía que yo era especial, y por ser él quien lo decía... lo creía, aun sabiendo que nadie más podía ver nada bueno en mí. Pero ahora todo es diferente, mi vida es distinta y yo también soy distinta. Por fin he encontrado mi lugar en el mundo y la sensación es maravillosa.
Todas las mañanas me despertaba al amanecer y enseguida me ponía en marcha rumbo a la cueva de los sheks para mi entrenamiento diario. Me había trasladado a vivir al otro lado de isla, en una zona resguardada por la vegetación y con unas instalaciones mucho mayores que el triste cobertizo que habíamos compartido Shizuko y yo la primera noche. Ahora vivía con Klaus, mi "tutor", por así decirlo y teníamos un estricto horario de trabajo que yo seguía a raja tabla y que él muchas veces descuidaba.
- Adónde vas a estas horas?- oí el refunfuño de Klaus desde su habitación al otro lado de la sala donde teníamos una suerte de cocina que hacía las veces de sala de estar también.
- A entrenar... a qué sino?- Lo vi salir de la cama enseguida con el pelo revuelto y con cara de zombie hacia donde yo me encontraba. Mi corazón se aceleraba cada vez que lo veía así, no porque me resultara atractivo ni mucho menos, sino porque me recordaba demasiado a mi hermano. Lo echaba muchísimo de menos, tanto.. que me dolía el pecho cada vez que pensaba en él. Pero sabía que estaba a salvo y que nada malo le iba a suceder y eso me reconfortaba lo suficiente para poder seguir con mi día a día sin comerme demasiado la cabeza.
- Por dios Eva son las seis y media de la mañana! Podemos ir más tarde, no hay prisa.
- No te estoy pidiendo que vengas conmigo, simplemente me voy con o sin tu permiso - dicho esto metí en mi maleta unos sandwiches que había preparado el día anterior y salí con paso ligero hacia nuestro escondite.
El aire frío del amanecer me reconfortaba y me hacía sentir más viva que nunca. Aquellos paseos me sentaban de maravilla y a pesar de que le decía a Klaus que iba directa a mi entrenamiento, lo cierto es que me tomaba mi tiempo para llegar a la cueva, dando largos paseos por la playa para contemplar el amanecer en todo su esplendor. Todavía no sabía a ciencia cierta donde me encontraba, pero por lo poco que había conseguido sonsacar a Klaus, no estábamos demasiado lejos de la costa norte de Japón, en la isla de Hokkaido.
Sin embargo, mi ubicación ya no me preocupaba en absoluto. Quería ver a mis padres, eso era cierto. Pero tenía asuntos más importantes que atender aquí, y tenerlos cerca no me iba a ayudar a resolverlos. Ya eran casi las siete y media cuando decidí dar por terminado mi paseo y me dirigí a mi habitual "espacio de trabajo". Utilicé una pequeña galería de entrada donde solía dejar escondida mi maleta con el abrigo y las linternas y en menos de quince minutos recorrí las estrechas galerías hasta dar con la hermosa zona del lago donde la cueva se abría como un palacio de cristal. La primera vez que lo vi me había dado miedo, pero ahora me parecía un lugar hermoso al igual que las criaturas que se encontraban en él.
Antes de comenzar, siempre aprovechaba un rato antes de que Shizuko y Klaus hicieran su aparición, para saludar a las crías y jugar un rato con ellas en la zona de los nidos. Las madres solían salir por las mañanas a cazar y sus retoños quedaban al cuidado de alguna shek más mayor que les echaba un vistazo, así que era el momento oportuno para que yo pudiera acercarme a ellos, sin la mirada acusadora de sus madres encima de mí, a las que no les hacía demasiada gracia que me relacionara con los pequeños.
- Niña, te están esperando en el lago- La voz de Akshass resonó en mi mente con fuerza, aunque no era una amenaza ni una orden, simplemente una observación. Me había costado acostumbrarme a ellos, pero cada día se me hacía más natural aquel tono tan frío y distante, que en muchos aspectos me recordaba al de mi padre. Sin dudarlo un segundo me despedí de las crías y me dirigí al lago donde distinguí la estilizada silueta de Shizuko que me esperaba como todas las mañanas.
- Klaus sigue en el refugio- me apresuré a decirle antes de que preguntara por la ausencia de mi "profesor". Aunque todavía no dominaba la comunicación telepática intentaba utilizarla siempre que podía, forzándome a mi misma para agradar a Shizuko en la medida de lo posible.
- Lo imaginaba... puedes empezar tú sola de todas formas - dicho esto se despidió con una leve inclinación de cabeza y desapareció por una de las galerías - Recuerda que cuanto antes aprendas a controlar la magia, antes podremos salir de esta isla y llevar a cabo nuestra misión... - sus últimas palabras sonaron en mi mente aun cuando yo ya no podía verla por los alrededores.
Me centré en su mensaje y me esforcé lo máximo posible por ser útil. Quería terminar con esto, quería ir a Idhún y ayudar a los sheks, esa era mi tarea, o por lo menos lo que Shizuko esperaba de mi.. y yo no pensaba decepcionarla.
Me acerqué a la orilla del lago y extendí la mano sobre la superficie cristalina del agua como Klaus me había enseñado. Intenté relajarme, dejando que mi magia fluyera a través de mi mano, pero no pasó nada. Volví a repetir el proceso durante casi media hora, una y otra vez sin resultado.
- Sigue sin funcionar? - Klaus había llegado a mi lado y yo me encogí en el suelo abrazándome las rodillas con los brazos para intentar ocultar mi fracaso.
- No puedo... no soy capaz - tenía ganas de llorar, odiaba sentirme como una inútil y más aún cuando toda una especie estaba depositando su confianza en mí .
- Has dormido bien? quizás la falta de sueño y el estrés no ayudan a que tu magia haga efecto... - Alzó la mano como yo había hecho anteriormente y esta vez la superficie del agua brilló por un momento y comenzó a helarse poco a poco.
- Tu eres mago... yo no.
- Tu eres la hija del último unicornio - me dijo casi riéndose- Ya has visto que a veces funciona, lo que pasa que es no tienes suficiente práctica todavía - Eso era cierto... algunos días había conseguido llegar a formar una pequeña película de hielo en el lago, aunque no con la rapidez ni la facilidad con la que Klaus lo había hecho ahora, pero bueno... era algo.
- Crees que lo conseguiré algún día?
- Yo creo en ti. Los dioses saben a quien eligen, no son estúpidos.
- Pero por qué yo? Cómo están tan seguros de que yo les voy a ayudar?
- La profecía habla de ti, Eva.
- No habla de mí, habla de una humana... humanas hay muchas y no creo que yo sea la más indicada cuando ni siquiera puedo usar la magia correctamente!
- Tampoco tus padres se creerían al principio la profecía y mucho menos que podrían acabar con alguien tan poderoso como Ashran…. Pero así lo hicieron– dijo con una sonrisa siniestra. Hablar de aquellos episodios del pasado me revolvían el estómago. Shizuko me había intentado explicar demasiadas cosas en muy poco tiempo y todavía me costaba asimilar algunos conceptos.
- Pero ellos eran el unicornio y el dragón de la profecía… yo solo soy una humana que de vez en cuando hace cosas raras.
- Eres mucho más que eso Eva, solo necesitas tiempo para despertar – dicho esto me ofreció la mano, que después de unos segundos acepté para que me ayudara a incorporarme del todo.
- No vamos a seguir en el lago?- le pregunté inquieta al ver como se alejaba por una de las galerías dejándome sola.
- Ven! Quiero probar algo nuevo contigo…
(Salto espacio-temporal)
- Estás locoo? - dije esquivando por los pelos uno de los hechizos que Klaus había dirigido hacia mí a traición.
- Venga Eva, relájate - sus manos volvieron a brillar y me preparé para esquivar lo que fuera a venir a continuación. Estuvimos así un rato muy cerca de la orilla de la playa a la que habíamos ido al salir de la cueva para "practicar" magia.
- Para por favor! - volví a suplicarle cuando uno de sus ataques me acertó en la pierna - No quiero seguir con esto!
- Vaya...- dijo examinándome con aire crítico- pensé que esto funcionaría como pasó con tu hermanito. Quizás debería decirle a Shizuko que eres una pésima maga y que quizás Erik nos sirva de más ayuda que tu - aquel comentario me dolió. No solo porque pensara que era una inútil sino porque ni muerta iba a dejar que le pusieran la mano encima a Erik.
De nuevo le oí susurrar las palabras de una hechizo y me encogí sobre mí misma esperando el ataque, pero esta vez no tenía miedo, sino rabia. Cerré los ojos y apreté los puños con fuerza en un intento de hacer frente al hechizo, pero a los pocos segundos noté el golpe seco que me empujó hacia detrás haciéndome caer estrepitosamente sobre la arena. Lo vi venir hacia mí con cara de suficiencia y me tendió la mano sonriendo decidido a ayudarme.
- Hey, estás bien muñeca? - aprovechando el impulso de su mano al levantarme le arreé un puñetazo con la otra con todas mis fuerzas y antes de que pudiera defenderse le di una patada en la entrepierna que le dejó doblado sobre la arena.
- No me gusta que jueguen conmigo - le dije enfadada viendo cómo se revolvía en la arena por el dolor - así que no vuelvas a pasarte conmigo jamás. Si quieres enseñarme magia, por mi está bien, pero este método no funciona... así que busca otro.
- Vale, vale…. Tu ganas – se levantó con esfuerzo y levantó las manos en son de paz- Tendré que hablar con Shizuko para ver que hacemos contigo. Vas demasiado lenta…
- Pero si acabo de empezar! – le dije indignada- No puedo ir más deprisa.
- Quizás necesites un empujoncito –me respondió pensativo- Si tuviéramos el báculo de tu madre todo sería más sencillo.
- El báculo?
- Sí, ya sabes, el báculo de Ayshel… Supongo que Shizuko te habló de él en su día. Canaliza la magia del ambiente así que en teoría podría ayudarte a progresar.
- Qué propones, que le robe el báculo a mi madre? – le dije sorprendida
- Podemos hacer un pacto. Si ella nos da el báculo, terminaremos con todo esto antes y tú podrás ser liberada y volver sana y salva con tu familia – me dijo sonriendo de forma extraña.
- No van a aceptar…
- Por qué no? Tu padre lleva semanas tratando con Shizuko en Wakkanai…. No me extrañaría nada que estén intentando llegar a un acuerdo.
- Mi padre ha venido a Japón?
- Sí
- Por qué no me habías dicho nada? – le dije furiosa
- Para qué? Acaso iba a cambiar algo la situación?
- Por supuesto que sí! Pensaba que no tenían noticias de mí, que no sabrían donde estaba… pero resulta que mi padre sabe exactamente donde estoy y encima se reúne con Shizuko! – Ahora no sabía muy bien qué pensar… no sabía si debía estar enfadada con ellos o con mi padre. Cómo es posible que viniese a ver a aquella mujer pero no a mí?
- Tu padre sabe más cosas de las que parece…- respondió con cara de desprecio- Y su relación con Shizuko tampoco es que sea un secreto para nadie– dijo sonriendo sarcásticamente
- Su relación?!
- Venga ya! en serio no lo sabías? Por qué crees que tu papaíto pasaba tanto tiempo en Japón sino? – No era capaz de articular palabra… mi padre estaba con esa mujer?
- Desde cuándo?- logré decir con voz temblorosa
- Probablemente desde antes de que nacieras. No me extrañaría nada que también hubiesen planeado esto hace años y que tu padre forme parte del plan.
Me senté en la arena y me encogí sobre mí misma intentando ocultar mi tristeza de la mirada atenta de Klaus. Tenía que ser mentira. Mi padre nunca engañaría a mamá… jamás y mucho menos jugaría con la vida de su hija por nada del mundo.
- Después de todo… - continuó hablando- tu padre era el hijo de Ashran, el gobernador del imperio shek. Fue su mano derecha hasta el día de su muerte; un asesino que acabó con muchas vidas inocentes para defender a su raza y su imperio – intenté dejar de prestarle atención, pero con cada palabra que decía, más me hundía en la miseria- Si fue capaz de matar a su propio padre… crees que tendría algún tipo de problema en vender a su propia hija para salvar a los sheks?
No llegué a contestarle. Pasamos mucho tiempo en silencio mirando el atardecer en la playa. No había nada que decir, al menos por mi parte. No quería ver a nadie ni hablar con nadie en aquel momento… bueno en realidad sí. Necesitaba ver a mi padre para exigirle la verdad. No podía ser cierto que hubiese jugado a dos bandas durante todos estos años, no quería creerlo.
- Quieres que hablemos con Shizuko? – dijo Klaus cuando el sol ya casi había desaparecido en el horizonte y yo empezaba a tiritar de frío.
- Sí, pero no sólo con ella. Necesito que mi padre esté presente también para que me explique de que va este juego y qué demonios pinto yo en él.
- Eso ya es más complicado Eva. No creo que nos permitan verlo.
- En ese caso no cooperaré más con los sheks. Me quedaré de brazos cruzados sin hacer nada.
- Eso puede ser peligroso- me dijo algo preocupado- quieres que te maten?
- Que lo hagan si quieren. Se supone que soy una pieza fundamental para este plan no? Pues bien… si yo les voy a servir a ellos, necesito algo a cambio – dije decidida.
- Puede que funcione – respondió al cabo de un rato con una sonrisa- Podemos intentar utilizar el báculo en el acuerdo. Eso nos ahorraría mucho tiempo y complicaciones en tu entrenamiento.
- Pues ya tenemos un plan entonces – le ofrecí la mano de buena gana para cerrar el pacto.- Mañana nos pondremos a ello.
- Trato hecho muñeca.
REVIEWS! :D
