El martes habré terminado con ésta.
Lo Que Quede De Mi
Capítulo 20
"El asesino"
- Tienes que irte Dean, yo… - el castaño levantó el rostro, y su hermano sintió como la furia lo volvía de hielo al darse cuenta de que lo habían golpeado – vete, si te cogen te matarán.
- Estoy soñando ¿no? No me van a coger en sueños tranquilo Sammy, tienes que resistir ¿vale? – al no poder liberarlo se arrodilló a su lado y lo abrazó – vendré por ti, te lo prometo renacuajo.
La animadora mostró a sus acompañantes del equipo de fútbol americano al chaval de trece años que charlaba con otros dos chicos sentado en el césped. El niño levantó la cabeza para recibir la patada que uno de ellos le dio en el pecho tirándolo de espaldas. Los otros dos niños salieron corriendo mientras otro de los "deportistas" levantaba al muchacho por los brazos.
- Le vas a dar un recado a tu hermano, nadie se ríe de Claire Dashiell – le dijo la muchacha recogiéndose el cabello dorado tras la oreja
El niño no dio nada, se lo había advertido a Dean, que esa chica estaba mal de la cabeza, que no coqueteara con ella, y el mayor sólo se había reído, ahora tendría que pagar él las consecuencias.
Fue peor de lo que había pensado, no porque llegasen a tocarlo de nuevo. Fue peor porque sus amigos encontraron a su hermano y éste llegó. Había pocas ocasiones en las que Dean Winchester podía aterrorizar a Sam, verle golpear con esa furia, sin medir las consecuencias, sin mirar a quién…
Envió a Claire y a tres de los jugadores al hospital y su padre tuvo que sacarlos del colegio y huir de la ciudad con ellos antes de que la policía lo detuviese. John Winchester estaba tan furioso con su hijo que durante unos meses no le permitió ni tocar el coche ni salir de la habitación del motel donde se alojaran si no iba acompañado por él mismo o por Sam.
- No me malinterpretes Dean, te agradezco tu ayuda, pero pudiste matar a alguien – le dijo una de aquellas eternas noches de encierro.
- Lo se
- ¿Por qué lo hiciste?
- No permitiré que nadie te haga daño Sam, eres mi hermano.
- No podrás protegerme siempre, además tu tuviste la culpa, te dije que esa animadora estaba loca
- Si, yo tuve la culpa – respondió pensativo, pero después se estiró en su cama con los brazos tras la nuca - con lo incordio que eres no se ni porqué me molesto
- Porque me quieres
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Ni el ángel de la gabardina ni el cazador prestaron atención a la vez doscientos treinta y uno que Balthazar se quejaba "Es posible que la vara no funcione en el mundo de las hadas". La invocación no había funcionado, o eso creían los dos ángeles hasta que vieron como el inflexible humano parecía aplastar algo en una mano.
- Abre la puerta – no había alzado la voz y sin embargo el tono empleado asustaría al mismísimo Lucifer
Una intensa luz brotó del techo iluminando a la criatura que se retorcía dentro del puño del cazador. Ambos seres celestiales cruzaron una mirada preocupada "Dean, quizás no sea buena idea que…" les cortó con un "No os necesito allí, solo quiero la vara"
- Nunca he estado en otro Plano – Balthazar sujetó el arma sagrada con determinación – vamos contigo chico.
La apertura de una puerta dimensional sacó al leprechaum de sus tareas. Había sido una de las sílfides a su cargo. Una novata. Palideció al percibir las entidades que cruzaban, esto iba más allá de su seguridad.
Dio la voz de alarma un segundo antes de ser atravesado de parte a parte por un extraño bastón. La última cosa que vio Wayne Whitaker fue el odio frío y decidido con que el mayor de los Winchester arrancó la vara de su cuerpo.
Enarbolando el arma sagrada el inmisericorde cazador corrió hacia dónde había visto en sueños a su hermano, seguido por los dos ángeles que empuñaban sus espadas. La conmoción por la muerte de un ser mágico se sintió en todo el reino, haciendo que Oberón ordenase a su guardia personal que detuviesen a los extraños, sin imaginar siquiera que uno de ellos era el que había indultado poco antes.
Un grupo de seres acuáticos, "wallanos" identificó el cazador, custodiaban a Sam. Parte de la determinación del pecoso flaqueó al comprobar que su hermano no se movía. "Si me lo devolvéis no destruiré vuestro mundo" ofreció.
- Eso no va a ocurrir humano, él está aquí para pagar por ti – replicó el que parecía el jefe.
- Vosotros lo habéis querido
La pelea fue brutal, sin decir una palabra más, Dean Winchester se lanzó contra los seres mágicos que le impedían acercarse a su hermano. Sin ninguna duda golpeó a uno de aquellos seres en la cabeza, sin pararse a ver cómo reventaba como un melón maduro atravesó a otro de parte a parte. En menos de un minuto ocho wallanos yacían muertos o moribundos sobre la mágica tierra.
Los dos ángeles ni siquiera habían tenido que intervenir. El de ojos azules asistía impasible a la demostración de dureza del humano mientras su compañero, asombrado, era incapaz de creer lo que estaba viendo. Hacía poco que conocía a los cazadores y lo que había hecho el rubio no se lo habría creído si alguien se lo hubiese contado.
- ¡Quieto asesino! – la impresionante voz dio paso a un más impresionante personaje de más de tres metros de altura - ¿Cómo te has atrevido a atacar a mis criaturas?
- Devuélveme a mi hermano – si el cazador estaba impresionado no lo parecía
- No, se te indultó bajo la condición de que no pisarías mas este reino – con un gesto del soberano unas ramas de glicinias surgieron del suelo atrapando a los ángeles hasta que el cazador clavó la extraña vara que portaba en el suelo.
- Si me lo devuelves ahora no acabaré con esta mierda de sitio.
- Si no tiras ese bastón y te rindes, el espíritu de tu compañero se unirá al de los seres que has asesinado – el cuerpo fornido y bien formado del joven cazador parecía el de un niño indefenso entre las enormes manos del Rey de las hadas
- Dean Winchester arrancó su arma del suelo y la arrojó a los pies de Oberón, "Déjale en paz, esto es entre tú y yo".
Continuará...
