Y qué dijeron, ya no lo dijo, pues sí, tengo que hacerlo :P Nada me pertenece, los personajes son de la increíble Stephanie Meyer, y la hermosa historia es obra de la autora Chicklette, yo solo traduzco.

Y ya saben que ella no puede faltar, mi fiel compañera, amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda, aunque me duelan las jaladas de orejas :P


Capítulo 21 – El Final, y El Principio

.

.

Llega la mañana de Navidad y me siento tan entusiasmada como una niña. Estoy envuelta en la cama de Edward, envuelta en Edward y la sensación de sus piernas desnudas contra las mías es sencillamente perfecta.

"Es muy temprano," dice él con un puchero.

"Pero es Navidad," susurro.

Me vuelvo para verlo y un ojo se abre. Le sonrío y lo cierra, pero me responde con una sonrisa antes de enterrar su rostro en la curva de mi cuello. Un momento después levanta su mano, enterrándola en las mantas buscando mi piel hasta que la deja justo debajo de mis senos. Anhelo que la siga moviendo, e incluso trato de moverme contra él pero es inútil.

En las semanas que hemos pasado juntos, nuestra relación se ha revertido a lo que alguna vez debería haber sido: largos besos lentos que provocan deseo y nos dejan a ambos frustrados, pero él se rehúsa a tomar más incluso si lo ofrezco. Tiene miedo de lastimarme, y aunque mi piel sigue sensible, han pasado seis semanas y la doctora Sable me dio de alta en mi última cita.

Sintiéndome atrevida, tomo su mano en la mía y la llevo a mi seno. Su mano lo envuelve y suspira de una forma que indica satisfacción. Me retuerzo contra él, tratando de crear algún tipo de fricción, pero él se mantiene alejado.

"¿Qué estás tratando de hacer, Swan, robar todas las mantas?"

"No, bobo. Estoy tratando de que me manosees."

Se mueve hasta dejarme espaldas y él se cierne sobre mí. Sus ojos están de un verde oscuro y serios, y quiero perderme en ellos y nunca salir. En vez de eso, paso mi mano por la ligera barba en su mandíbula. El aire está frío y su piel también, con manchas rosadas salpicando sus mejillas.

"Casi perdimos todo una vez por ir demasiado lejos, demasiado rápido. No quiero cometer ese error otra vez."

"Lo sé," digo, sintiéndome avergonzada. Odio esta sensación—como si fuera una buscona por presionarlo. Tal vez son las hormonas que quedan, o tal vez es él, pero lo deseo todo el tiempo. Ansío su piel, solo para tocarla, pero entonces tocarla no es suficiente. Sin importar lo mucho que recibo, quiero más.

"Nena," susurra. "Por favor, intentemos hacer esto bien." Le sonrío mirándolo a los ojos, pero sé que no puedo ocultar mi decepción. "Además," dice, "si haces puchero no te daré tu regalo."

"¿Regalo? ¿Me compraste un regalo?"

"Tal vez."

Le doy mi mejor sonrisa y se echa a reír. "Vaya, eres fácil."

Sonrío y asiento. "¡Eso es lo que he estado tratando de decirte!"

Los dos nos reímos y él me acerca, besando el tope de mi cabeza.

"Em y Rose van a venir para el postre," dice. Asiento contra su pecho. "¿Vas a estar bien?"

Las lágrimas humedecen mis ojos al pensar en sostener a Elise en mis brazos. Ella es mía, y sin embargo, no lo es.

"¿Tengo opción?" Pregunto.

"Siempre, nena. Podemos dar un paseo en coche, o ir a caminar. No tienes que quedarte si no quieres."

"Creo que debería. Ellos no… no lo entienden, ¿sabes? No entienden que es difícil, y no quiero parecer que envidio su felicidad."

"Oh, Bella," dice, y se aleja para mirarme. "Es normal que sea difícil, y está bien que cuides de ti. Nos quedaremos un rato, y luego iremos a caminar, ¿de acuerdo?"

Suspiro y asiento otra vez, acomodando mi cabeza contra su pecho. "Carlisle me dio el número de alguien en Seattle. Una terapeuta."

"¿Vas a llamar cuando lleguemos a casa?"

"Creo que debería."

"También lo creo. No tienes nada que perder."

"Sí, pero…"

"¿Pero?"

"¿No te importa salir con una mujer loca?"

"Oh, nena," dice, riéndose entre dientes. "¿Crees que un poco de terapia va a cambiar eso? ¡Estás loca!"

Me doy la vuelta en sus brazos y pellizco su costado, y se echa a reír acercándome a él.

"Rufián," digo, soltando una risita en sus brazos.

"Te encanta."

Me rio, porque es cierto.

Después de unos momentos, Edward se disculpa para ir al baño del pasillo. Me tomo un momento para entrar sigilosamente a mi habitación y sacar el regalo que tengo para él: Un suéter que había tejido a mano en las últimas semanas. Esme tuvo que ayudarme con el moldeado, pero al mirarlo mientras lo metía en una caja para envolverlo. Me sentí muy orgullosa.

Suspiro cuando mis dedos tocan otro regalo. La caja blanca cuadrada no estaba envuelta, solo atada con un simple cordel blanco. No está envuelta porque incluso anoche, no estaba segura de dárselo. Quería que lo tuviera, solo que no sabía si podría dárselo.

Edward camina por el pasillo, sacándome de mis pensamientos. Se ve increíble, alto y delgado en sus pantalones de pijama, con su perfectamente delicioso torso desnudo. Se arroja hacia las mantas, sacando una vieja sudadera descolorida de UCLA.

"Todavía tienes eso," digo, tocando el cuello deshilachado.

Asiente. "No podía deshacerme de ella."

"Se ve un poco andrajosa."

"Oye, sé buena con la sudadera. Me parece recordar que hacía muy bien su trabajo manteniéndote caliente en las noches frías de verano en la playa."

Sonrío y le guiño un ojo. "No solo la sudadera me mantenía caliente."

Sonríe y luego se asoma por detrás de mi espalda. "¿Qué tienes ahí?"

"¿Mmm? ¿Dónde?"

"Justo-" Se inclina sobre mí y luego me acorrala con un gruñido, tomando la caja de mis manos. "Ahí."

"Oh, eso," digo. No puedo ocultar la sonrisa burlona. "Solo algo que compré para tu papá."

"Mi papá, ¿eh?" Le da la vuelta a la caja en sus manos. "Aquí dice que es para mí."

Me echo a reír y luego asiento afirmativamente. Él la abre con entusiasmo y me encanta—la expresión infantil en su rostro mientras sus dedos se meten bajo el papel. Cuando levanta la tapa, su rostro se arruga, luego emerge el asombro. Las puntas de sus dedos pasan sobre el suéter con suavidad, con reverencia.

"Tú hiciste esto," dice, reconociendo la lana.

Asiento. "¿Te gusta?"

Lo saca de la caja y lo pega a su mejilla. "Huele a ti," dice. "Bella, me encanta."

Mi sonrisa es amplia—no, radiante—y él me sonríe en respuesta. Nos besamos por un largo y lento momento antes de que lleve su mano hacia atrás para sacar un paquete.

Lo coloca en mi regazo. Es grande, rectangular y pesado. Se siente como, y luce como…

Lo miro a los ojos, preguntando. Él solo sonríe y hace un gesto hacia el paquete.

Mis dedos son lentos al remover el papel, pero él no me apura, solo me observa.

Cuando termino de desenvolverlo, me le quedo mirando con incredulidad: es un álbum de fotos.

Le doy vuelta a la primera hoja y hay una foto de Edward, Alice, Emmett y yo de nuestro primer verano juntos. Todos traíamos puestos trajes de baño, nuestro cabello grueso por el agua y todos manchados de lodo. Emmett me había dado una rana, retándome a besarla. Cuando se orinó en mi mano, la limpié en su brazo, y luego corrí al arroyo para liberar a la rana.

Emmett me persiguió mientras Edward se reía y Alice gritaba. Para cuando Esme nos encontró, era toda una pelea en lodo. Nos bañó con la manguera en la entrada de la casa, pero no antes de que Carlisle nos tomara una foto.

Este fue el día en que me enamoré de ti. La letra bonita de Edward danza bajo la foto con tinta sepia.

Doy vuelta a la página. Hay fotos de Alice y yo, fotos mías con todos nuestros amigos y familia de los primeros días de nuestra amistad, durante el instituto. Ha incluido la foto de todos nosotros en las escaleras el último día de escuela, en su último año.

La primera vez que te abracé. Todo en lo que podía pensar era en que de verdad no quería irme.

Mi garganta se cierra al recordar ese momento, como se sintió el que al fin me abrazara de esa forma, y lo agridulce que fue saber que se iba.

La siguiente foto es de la boda de Rose y Emmett. Es una toma formal de Edward y yo, sonriéndole a la cámara. Él tenía su brazo alrededor de mi cintura, y se veía tan guapo en su esmoquin que me había pasado la mitad de la noche recordándome no quedarme mirándolo.

Cada momento de esa noche está grabado en mi mente. Volteaste mi mundo de cabeza. Nada jamás volverá a ser lo mismo.

Trago con fuerza y siento que lágrimas calientes pican en mis ojos. "Edward." Susurro su nombre, pero no puedo mirarlo a los ojos. Su mano cubre la mía y juntos, le damos vuelta a la página.

Colocadas en las siguientes tres páginas están fotos de Los Angeles. Son muchas imágenes—de nosotros en las playas, con el sol danzando en el agua en el fondo. Puestas de sol y nosotros besándonos, una foto mía con una sombrero de paja de ala ancha, sosteniendo una flor entre mis dientes e improvisando para la cámara.

En la última página de esas fotos, está una simple y sencilla leyenda: Estos fueron los días más felices de mi vida.

Lo miro, con lágrimas cayendo por mis mejillas. No solo me ha dado un regalo, me ha dado su corazón. Bajo el papel y los moños, desnudó su corazón para mí. Cada momento capturado en foto, me da más confianza que cualquier palabra podría.

Esto es nosotros. Esta es nuestra vida, juntos y separados. Esto somos nosotros.

"Tú hiciste esto." Me siento abrumada por su regalo, y lucho por no derrumbarme. "Es muy hermoso." Tu corazón es muy hermoso.

"Hay más," dice, y su voz es intensa y gruesa. Si veo sus lágrimas estaré perdida, así que en vez de hacer eso le doy vuelta a la página.

Hay fotos distantes y sombrías de Italia, la mayoría de ellas en blanco y negro. No albergan alegría, pero si una belleza silenciosa que me deja sintiendo triste y con frío.

Cuando doy vuelta a la página, hay una copia grande de Primavera de Botticelli.

Esto fue lo más cercano a la belleza que pude encontrar sin ti.

Le doy vuelta a la página y está en blanco, salvo por una oración en la parte inferior: El futuro es nuestro para escribir.

Sujeto el libro a mi pecho, cerrando mis ojos y el libro. Es demasiado, el pasado, su corazón, todo ello. Es demasiado, y me doy cuenta que no es suficiente.

"Espera," digo y corro a mi habitación. Agarro la caja blanca sin dudarlo un segundo más. Es suyo. Lo compré para él. Y lo que simboliza lo es todo.

Cuando vuelvo con él, mi corazón revolotea en mi garganta.

Le ofrezco la caja y la toma, mirándome con ojos inquisitivos. No puedo hablar, solo puedo ver mientras sus dedos deslizan el cordel sobre el cartón y separa el papel de seda que está dentro.

Lo saca de la caja. Es grande, rojo y pesado, pero frágil. Es un corazón de vidrio soplado, hecho en Italia, y es tanto fuerte como fácil de romper.

Lo sostiene en una mano y ocupa la mayor parte de su palma. Acaricia con su dedo el vidrio rojo.

"Siempre te perteneció," le digo.

Acuna el corazón en su mano al mismo tiempo que se levanta de la cama para alcanzarme. Sus brazos son fuertes y me atraen a él con fuerza, y puedo sentirme pequeña y débil porque, en el refugio de sus brazos, estoy a salvo.

"Te prometo," me dice. "Que nunca permitiré que se rompa. Lo prometo."

Asiento. Lo sé. Él nunca volverá a romper mi corazón.

.

Enero

"¿Sabes? La doctora Sable me dio de alta hace cuatro semanas."

"Lo sé, es solo que… esta vez quiero tomarme las cosas despacio."

"Lo sé, pero esto parece… como si te contuvieras."

"Lo hago. No quiero cometer los mismos errores de nuevo. No quiero perderte otra vez."

"Lo sé. Solo me siento… ansiosa. Qué pasa si no es… qué pasa si no soy…"

"Ni siquiera lo pienses, Bella."

"Como digas. Entonces… ¿te veré el jueves?"

"Oye, no estés triste por esto. No se trata de que no te desee."

"Lo sé."

"¿Estás segura? Porque, nena, pienso en ti todo el tiempo."

"¿Sí?"

"Oh sí."

"Muy bien, guapo, llámame mañana."

"Buenas noches, Bella. Dulces sueños."

.

Febrero

"Oh, Dios, eso se siente-"

"Lo sé… tan… jodidamente-"

"Bien. Dios, se siente tan bien, cariño, por favor no te detengas."

"No puedo detenerme, nunca me detendré. Es asombroso, tú eres asombrosa."

"Dios, ¿cómo es que olvidé lo bien que te sientes? ¿Cómo pude olvidar…?"

"Es perfecto, nena. Tú eres perfecta, lo amo. Te amo."

"Amor, amor, oh sí, justo ahí, ¡oh, Dios!"

"¡Oh, mierda! ¡Bella!"

.

Marzo

"No olvides que tenemos que pasar-"

"A la panadería por un pastel de queso. Bella, lo sé. Ahora, vámonos."

"Dios, esto se siente muy extraño."

"¿Qué?"

"Ir a la casa de tus padres."

"Nena, creciste en esa casa. ¿Por qué ahora es extraño?"

"Por," beso. "Esto," beso.

"Mmm. Eso se sintió bien. Tal vez no tenemos que salir corriendo en este momento."

"¡Pero llegaremos tarde!"

"Llama a Alice y dile que lleve el pastel. Te necesito desnuda. Ahora."

.

Abril

"Dios, ¿podrías parar?"

"No, no, no—esto no es por mí, Bella. Esto es totalmente culpa tuya."

"¿Porque tiene que ser la culpa de alguien?"

"¡Porque no te mudas conmigo!"

"Entonces, ¿qué es lo que estás diciendo? ¿Qué porque no vivo contigo no… te amo?"

"No estoy diciendo eso. Es solo que no entiendo por qué no lo consideras."

"No lo considero porque creí que estábamos tomando las cosas despacio."

"Lo estábamos, pero Bella, ya no quiero esperar. Quiero iniciar nuestra vida juntos. Quiero… quiero despertar contigo en las mañanas. Todas las mañanas."

"Pero he vivido aquí por cinco años, Edward. Además, tiene más sentido que-"

"¿Qué?"

"Nada."

"Escúpelo, Swan."

"Tiene más sentido que tú te mudes aquí."

"¿Me estás pidiendo que me mude contigo, Swan?"

"Tal vez algún día, Cullen. Si dejas de ser tan cretino y dejas que yo tome la decisión."

"Oh, oh, ¿es una sonrisa la que veo? Será mejor que tengas cuidado, podría creer que te gusto."

"Cierra la boca y bésame."

.

Mayo

"¿Qué pasa, boca de pescado?"

"Nada, um… ¿estás lista para irnos?"

"Sí. Llamé a papá, y le pedí que él y Sue fueran a la parrillada el domingo."

"¿Y Seth?"

"Sí, y Seth. Tu mejor amigo de Xbox estará ahí."

"Oh, cierra la boca. Mira, antes de que lleguemos, ahm…"

"¿Sí?"

"Mamá preguntó si debería preparar el cuarto de huéspedes. Le dije que no."

"Oh Dios mío. No lo hiciste."

"Lo hice. No te pongas nerviosa, Bella. Estoy muy seguro que sabe que tenemos sexo."

"Oh Dios mío. Pero… tu madre."

"Oye, prácticamente es tu madre también."

"Oh, Dios. No le digas a Charlie."

"Ni en sueños, preciosa. Ahora, pongámonos en marcha."

.

Junio

"Feliz cumpleaños, cariño."

"Mmmm, ¿esos son arándanos?"

"Sip—treinta en cada panqueque."

"¿Estás bromeando con mi edad, Swan?"

"Bueno, ahora eres un viejo."

"No muy viejo como para agotarte."

"Oye, con cuidado. Vas a tirar jarabe-"

"A la mierda el jarabe. Sé de algo que sabe mucho mejor."

"Oh, cariño…"

.

Julio

"¡Está aquí! ¡Llegó!"

"Vamos a verla."

"Oh, mira qué bonita. Oh, me encantan los colores que ella eligió."

"No puedo creer que finalmente logró que Leah dijera que sí."

"Lo sé, ¿verdad? Él dijo que se lo pidió cada día por tres meses antes de que finalmente cediera."

"Van a ser felices."

"Mucho."

"Pero no los más felices."

"Ni de cerca."

.

Agosto

"Cariño, detente."

"No quiero. Sabes bien."

"Pero voy a perder mi ferry."

"¿Mmmm?"

"Oh, Dios, cariño."

"Mmmm."

"A la mierda con el ferry. No te detengas."

.

Septiembre

"Bree va a renunciar."

"¿En serio? ¿Cuándo?"

"No estoy segura. Va a tratar de quedarse durante la Navidad, pero cree que puede que despachen a Riley antes de eso, así que tal vez tenga que irse en noviembre."

"Entonces, ¿qué vas a hacer?"

"No sé. Dependo mucho de ella. Odio la idea de tratar de remplazarla."

"Tal vez no deberías."

"Lo sé, pero mis clientes—no sé cómo puedo mantener el ritmo sin ayuda."

"Tal vez deberías bajar el ritmo, realmente pensar en tus opciones."

"¿A qué te refieres?"

"Bueno, si bajas el ritmo podrías tomarte algo de tiempo y hacer ese libro del que siempre estás hablando."

"Sí, pero-"

"¿Pero qué? Puede que puedas pasar algo de tiempo haciendo algo que de verdad te gusta."

"Pero va a ser difícil lidiar con las facturas con menos ingresos."

"Entonces, tal vez no tienes que hacerlo por tu cuenta."

"Espera— ¿estás diciendo…?"

"Estoy diciendo que tomamos las cosas despacio. Y cada mañana que despierto solo duele. Y no hay una buena razón para ello. Estoy diciendo que creo que estamos listos."

"Creo que tienes razón. ¿Sabes? Eres el hombre más increíble."

"Talento natural, nena. Un talento puro y natural."

"¿Así es como los niños lo llaman estos días?"

"Cierra la boca y bésame."

.

Octubre

"Juro por Dios, Cullen, si arrojas esa toalla al suelo voy a ahorcarte con ella."

"¿Qué? ¿Eso te molesta?"

"¡Sí! Me estás volviendo loca con eso. ¡Las toallas húmedas en el suelo, todo el tiempo! ¡Basta!"

"Muy bien, muy bien. ¡Cielos! ¿Algo más?"

"Para de dejar tus calcetines sucios bajo el escritorio."

"Siempre y cuando empieces a enjuagar tus tazas de café por la mañana."

"¿Qué?"

"Bella, es asqueroso. La leche cortada y llena de grumos y solo… me da asco."

"¡Bien!"

"¡Bien!"

"¿Todavía me amas, aunque deje que mis tazas de café se pongan grumosas?"

"Sí. Pero por favor, no olvides enjuagarlas."

"Lo prometo."

"Y prometo recoger mis toallas. Te amo."

"También te amo, cariño."

.

Noviembre

"¿Estás bien?"

"Sí. No es… ya no me pone triste."

"Oh, ¿sí?"

"De acuerdo, un poco. No triste, solo—no lo sé."

"¿Tal vez es agridulce?"

"Es—ellos son perfectos, una familia perfecta. Pensé que si los ayudaba a conseguir eso, entonces parte de ello podría ser mío. Pero entonces recordé que no tengo que estar al borde de su felicidad, porque…"

"¿Por qué?"

"Porque tengo la mía. Quiero decir, porque estamos construyendo juntos la nuestra."

"Exactamente, Bella. La estamos construyendo juntos. Estamos construyendo nuestro para siempre."

"Tengo mucha suerte."

"Tú y yo, cariño."

.

Diciembre

Es la mañana de Navidad, y estoy tan envuelta en Edward que no puedo distinguir su cuerpo del mío. Estamos enredados en su cama de la infancia, la cama en la que dormimos cada vez que visitamos Forks. La cama donde todo comenzó, ambas veces, la primera y la segunda.

Me quedo ahí, escuchando su respiración regular y constante. Es reconfortante. Por la noche, cuando tengo problemas para dormir, apoyo mi cabeza en su pecho y escucho los ritmos—el latido de su corazón, su aliento, como la marea—y me calma hasta que me pierdo en mis sueños.

Sin embargo, esta mañana estoy contenta de yacer envuelta en él, envuelta en felicidad. Somos felices. Somos tan felices que algunas veces quiero congelar un momento, tratar de capturarlo con mi lente, tratando de marcarlo para siempre para cuando haya malos tiempos o difíciles, podamos recordar y ver lo felices que éramos y descubrir cómo volver a serlo. Me encuentro pausando mientras rio, pensando recuerda esto. Es esto. Esto es lo que has estado esperando, toda tu vida.

Edward nunca me deja perderme mucho en mis pensamientos. Me encuentra cuando estoy perdida en mi interior y me devuelve al momento. Es una de mis cosas favoritas de él.

Sonrío cuando otra de mis cosas favoritas empieza a endurecerse contra mi trasero. Me pego a él y doy cuenta que tiene los dedos de una de sus manos entrelazados con los míos, mientras los dedos de la otra aprietan mi antebrazo. Sonrío y beso su brazo, y su mano se mueve a mi cadera, antes de explorar más allá.

Jadeamos bajo y lento. Sus dedos hacen eso que me hace olvidar mi nombre, y tengo que presionar mi rostro en la almohada antes de gritar. Su mano pasa por la mano de atrás de mi muslo, luego levanta mi pierna, abriéndome para él. Sé con una caricia lo que quiere, y él sabe con el jadeo de mi aliento lo que necesito. Sin una palabra, está dentro de mí, su mano en mi seno, la otra todavía entrelazada con la mía y su mueve dentro de mí, con un ritmo lánguido y lento, hasta que los dos nos perdemos en el ritmo, hasta que muerde mi cuello, hasta que me hunde aún más en el colchón, los dos jadeando, los dos anhelando, empujando y retrocediendo, penetrando y estremeciéndose, jadeando y temblando hasta tensarse.

Besa mi hombro donde me mordió. Deja un rastro de besos por mi cuello, bajando por mi columna, y luego me da la vuelta y me besa hasta que me siento frágil y adorada y repleta de su amor.

"Feliz Navidad," susurro. Me siento luminosa y resplandeciente—no solo por estar juntos sino por su amor. Edward se cierne sobre mí, sus ojos verdes brillantes y llenos de algo que no puedo descifrar.

"¿Qué pasa?" Pregunto. Me mira con algo entre frunciéndome el ceño y una sonrisa, y luego lleva mi mano, mi mano izquierda a su boca y besa mi palma. Es un movimiento que nunca falla en enviar un escalofrío por mi espalda, pero esta vez no lo hace. Esta vez me quedo pasmada. En mi dedo está un anillo de diamante, uno que nunca antes había visto, pero sé sin lugar a dudas lo que es.

Lo miro a los ojos, y puedo ver que me está suplicando. No he visto está expresión en su rostro en más de un año, esta expresión desesperada y anhelante.

"¿Lo harías?" Pregunta. "Nena, ¿te casarías conmigo?" Las últimas palabras salieron casi en un susurro, y alcanzo a escuchar el temblor en su voz.

La sonrisa en mi rostro es tan grande que duele, y siento mis ojos húmedos con verdaderas lágrimas. Nunca antes había llorado de felicidad, y no sé por qué lo hago ahora. Él es mío y yo soy suya, y un anillo no puede cambiar eso, no puede hacerlo más fuerte, pero lo hace. Asiento y digo que sí. Digo que sí, sí, sí y él dice sí, sí, sí, y es una llamada y una respuesta, las palabras susurradas contra los labios del otro, y sus ojos están brillosos, y nada de ello importa porque es para siempre. Esto es amor, amor verdadero, y es para siempre.

Nos quedamos en la cama y hablamos de cosas tontas y agradables.

"¿Podemos hacerla pequeña?" Pregunto. No quiero algo grande, solo a quienes amamos más y ellos corresponden a ese amor.

Asiente contra mi mejilla y descansa su cabeza en mi pecho. "¿Podemos ir a Florencia para nuestra luna de miel? Quiero mostrarte todo, nena. Te encantará."

Suspiro de felicidad, visiones de catedrales y besos en los puentes danzando detrás de mis párpados. Edward posa su palma contra mi estómago.

"¿Dejarías de tomar la píldora?" Pregunta. Mi respiración se atora en mi garganta y él me mira, sus ojos verdes ardiendo radiantes e intensos, y sin arrepentimiento. "Quiero embarazarte."

"¿Cuándo?" Digo, pero solo estoy comprando tiempo. Es algo que no me he permitido considerar—tener otro bebé. Tener un bebé propio. Nuestro.

"Tan pronto como sea posible," dice. "Justo ahora." Su rostro toma una vez más esa expresión seria, y se levanta sobre sus codos, cerniéndose sobre mí. "Cariño, quiero darte todo. Quiero tener una familia contigo, y quiero tener un futuro contigo. Tú eres… mi vida."

Por segunda vez esta mañana, mis ojos se llenan de lágrimas. Es algo que deseo tanto que no he podido pensar en ello, y aquí está él, entregándomelo. No sé cómo tuve tanta suerte, cómo una persona podía ser tan feliz.

No puedo hablar, solo asiento, y su rostro esboza la más hermosa sonrisa que haya visto. Me deja sin aliento, lo guapo que es él y al cerrar mis ojos cuando cubre mi rostro con besos, veo mi futuro. Veo niñitos de cabello desordenado con sus mismos ojos verdes, y lindas niñitas con vestidos rosas, aferrándose a la mano de su papi. Veo a Edward arrojando pelotas y bebiendo té imaginario, y lo veo atendiendo la puerta y mirando a jóvenes asustados cuando vienen a buscar a nuestras hijas.

"Te amo muchísimo," susurra. "Muchísimo."

Nos quedamos acostados en la tranquila mañana, esperando a que la casa se despierte y se ponga en movimiento. Su cabeza está en mi pecho, y puedo sentir por el ligero movimiento de sus dedos que se está volviendo a quedar dormido, pero estoy demasiado feliz, demasiado emocionada para hacer lo mismo. Mis pensamientos concentrados en el futuro, y el pasado.

El amor se ve de diferente forma en diferente gente. En Charlie, se ve como un primer coche parecido a un tanque, con llantas para nieve cada noviembre, y hoscas charlas con muchachos que quieren el futuro de su hija. En Alice, el amor se ve como una pintura, un nuevo vestido, o un experimento de cocina que se sale de control cuando trata de revivir un plato favorito (la cacerola de ensalada griega no tuvo éxito, Dios la amo). En Renee, se ve como alguien que se marcha porque sabía que haría más daño que bien si se quedaba. En Jasper, se ve como quedarse y aguantar, sin importar qué.

En algunas personas, se ve como la postal que crees que debería ser. Se ve como una familia feliz, apenas comenzando, una madre y un padre haciéndole cariñitos a un bebé en sus brazos. Se ve como lavar los platos juntos una noche entre semana, chocando caderas mientras Sue lava y Charlie seca. Se ve como una montón de ropa recién lavada, con los dobleces perfectos de Esme encima de tu cama, o la forma en que Carlisle sostiene tu mano mientras siente tu pulso cada vez que no te sientes bien.

En Edward Cullen, el amor se veía como desamor. Y se vio como los tropezones de una amistad que fue frustrada por deseos de más. Se veía como perfectas tazas de café, con sus lágrimas en mi cabello, durmiendo tarde y tocando el piano para mí. Se vio como huir, pero luego volver a casa otra vez. Se vio como frotar la espalda y ojos que no se habían cerrado en dos días, mientras tomaba mi mano y esperaba a que despertara.

En Edward Cullen, el amor se ve como el pasado y el futuro, y cada dulce y difícil momento de por medio. Se ve como el anillo de diamante que usó su bisabuela, con su mano extendida en mi vientre mientras habla de nuestro futuro, y la cima de su cabeza contra mi pecho mientras se queda dormido, sin esfuerzo, escuchando el latido de mi corazón.

En ocasiones, me siento como si hubiese pasado toda mi vida tratando de demostrarle a la gente a mi alrededor que los amo. Estaba tan familiarizada en cómo el amor se veía en mí, que nunca había tratado de ver cómo podría verse en ellos. Fue necesario que Edward me abriera los ojos y me mostrara que el amor que necesito, el amor que anhelo, ha estado en torno a mí, todo el tiempo. ¿Qué podría haber más hermoso que eso?

.

.


Llegamos al último capítulo de esta historia, todavía quedan tres outtakes pero prácticamente este es el final. La autora puso en su nota que su propósito fue explorar los diferentes tipos de amor en la vida de una persona, el de familia, el romántico y el de amistad. Para mí creo que logró su objetivo, ¿ustedes qué creen? Bella no solo mostró su amor hacia otros sino que al fin se permitió disfrutar del amor que la rodeaba, de parte de amigos, de familia y por supuesto, de Edward. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para ver qué les pareció el capi final y no lo olviden, todavía faltan esos outtakes así que, sigan usando el cuadrito de abajo para poder darle fin a esta historia :)

Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: nydiac10, Raque, PRISOL, aliceforever85, freedom2604, Manligrez, Say's, Summer Suny, Gibelu, somas, Milh Llop, kaja0507, lagie, Ali-Lu Kuran Hale, terewee, Ericastelo, Adriu, Niny96, injoa, Pera l.t, bbluelilas, Cathaysa, debynoe, rjnavajas, tulgarita, Sther Evans, Gabriela Cullen, Vanina Iliana, Chayley Costa, Coni Lizzy, krisr0405, Lady Grigori, saraipineda44, Maria Swan de Cullen, JessMel, Pau, ELIZABETH, BereB, Pili, Annel, Marie Sellory, Lorenita22, Tata XOXO, Liz Vidal, rosycanul10, lizdayanna, Noir Lark, Yoliki, Mary de cullen, Sully YM, alejandra1987, Merce, Mafer, Ceci, glow0718, Pam Malfoy Black, Laliscg, Techu y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente.