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Deseo.
La casa de los Granger se encontraba llena de gente que tranquilamente bebía vino tinto, charlaba en los sillones y en las sillas que habían sido colocadas y otros más, miraban fijamente el reloj con la emoción marcada en sus caras.
-¿Cómo la estás pasando, Draco?-preguntó la madre de Hermione ofreciéndole una copa de uvas -demasiado grandes para su gusto-.
-Muy bien, Jane, gracias.-contestó el chico sonriendo falsamente mientras miraba a su esposa que le lanzó una mirada de advertencia.
Dicho esto y con una sonrisa sincera, Jane Granger se marchó para dejar a la pareja sola.
-Podrías ser un poco más cortés.-dijo Hermione. Y era una afirmación, no una pregunta.
-Lo siento cariño, pero no acostumbro a mezclarme con todo tipo de muggles-agregó el rubio mirando a su alrededor-Y aunque sé que son tu familia, mis principios me superan.
-Pues dile a tus principios que dejen de poner cara de asco, porque así vas a pasar todos los años que nos queden de matrimonio.-contestó la castaña con el entrecejo fruncido.
Draco puso los ojos en blanco y dio un pequeño suspiro que nadie escuchó. Sabía que tenía que hacer un esfuerzo y convivir con toda la familia de Hermione porque, después de todo, eran una pareja y tenía que llevarse decentemente con sus familiares.
-Esta bien, esta bien, prometo portarme mejor-dijo el ex slytherin mientras le daba un beso en la mejilla a su esposa y observaba cómo ella esbozaba una sonrisa de felicidad-Si eso te hace feliz…
-Sí, me hace feliz, gracias.-contestó Hermione devolviéndole el beso.
-¡Ya casi es hora!-gritó Albert, el tío de la castaña mientras se levantaba apresuradamente del sillón y tomaba su respectiva copa de uvas-Faltan tres minutos.
Fue ahí cuando el rubio se dio cuenta de la copa que tenía en sus manos y la miró extrañado. ¿Así de raros eran los muggles¿Bebían uvas¿Y cómo se beben las uvas? Y Hermione, como si le hubiera leído la mente, giró la cabeza hacia su esposo, y cuando vio la mirada que le echaba a las uvas, dio una pequeña sonrisa y prosiguió a explicarle.
-Por si lo estás pensando, las uvas no se beben-explicó la chica tomando su copa también-Es una tradición muggle el comerse doce uvas durante los sesenta segundos que dura el minuto desde las doce en punto hasta las doce con uno.
-¿Y para qué voy a querer comerme doce uvas en un minuto?-inquirió Draco mirando fijamente su copa aun con la mirada extrañada-Estoy seguro que me voy a atragantar antes de llegar siquiera a la número dos.
-No seas dramático, no están tan grandes-aclaró la chica mirándolo con una ceja alzada-Como te iba diciendo, por cada uva que te comes, pides un deseo de año nuevo, entonces debes pensar doce deseos y decirlos en tu mente, después de cada uno, comes una uva y listo.
-¿Y todo eso en solo un minuto¿Y con éstas uvas tan enormes?-dijo Draco.
-No tienes que hacerlo si no quieres.-dijo Hermione dándole la espalda y queriendo parecer indiferente, pero Draco sabía que ese acto iba a significar mucho para la castaña, pues si él lo hacía, sería cómo aceptar algo muggle y eso la hacía feliz.
-Yo solo estaba preguntando, jamás dije que no lo iba a hacer.-aclaró el rubio inocentemente mientras tomaba una uva en sus manos y le daba vueltas sin dejar de mirarla atentamente.
Hermione giró la cabeza hacia su marido y sonrió cálidamente. Sabía cuanto le costaba al chico el aceptar todas esas costumbres, el convivir con un montón de muggles y tal, así que ella estaba muy orgullosa, solo que sospechaba que él no lo sabía.
-¡Ya casi, ya casi! Vayan pensando sus deseos.-gritó el papá de ex gryffindor mientras tomaba asiento en el sillón y miraba fijamente el reloj que ya marcaba las once con cincuenta y nueve minutos con algunos segundos más.
Y antes de que los demás pudieran comenzar a pensar, el segundero se acercó peligrosamente al número doce y comenzó la cuenta regresiva.
-Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Feliz año nuevo!-exclamaron todos a coro mientras chocaban sus copas de uvas y se abrazaban felizmente.
-Si me atraganto, será culpa tuya.-aclaró Draco a su esposa antes de cerrar sus ojos pensando en el primer deseo.
"Deseo…hum…una túnica nueva". El rubio se preguntó mentalmente si las cosas materiales se podían incluir en la lista de deseos.
Comió una uva. Casi se comía una semilla. Se la tragó, muy a su pesar.
"Deseo que Hermione ya quiera irse a la casa".
Comió otra uva. Una semilla casi le rompe el diente. Masticó y dejó que el jugo de la fruta degustara en su paladar.
"Deseo…Hum ¿qué más puedo desear?". Y mientras Draco pensaba, Hermione giró la cabeza hacia él y no pudo evitar soltar una risa cuando vio la cara de concentración de su marido. Sigilosamente se acercó y le habló en un susurro apenas audible:
-Puedes pedir por la salud, la paz mundial, tus amigos…
Draco la miró y frunció el ceño. Hum, sonaba tentador pero eran pensamientos demasiado gryffindor para su gusto. Se encogió de hombros y miró el reloj: ya casi iban a ser las doce con uno, tenía que darse prisa.
"Deseo…hum… ¿Un perro?" y justo cuando se había echado la uva a la boca con gesto indiferente, escuchó a Hermione:
-Deseo tener un bebé-dijo la chica con los ojos cerrados, para después tomar una uva de la copa y echársela a la boca. Al parecer, por su cara de concentración, no se había dado cuenta de que había hablado en voz alta.
Pero lo hizo y su marido la había escuchado. En ese momento, la uva que el rubio tenía en su boca decidió irse por el lado equivocado de la garganta, provocando que el chico comenzara a toser violentamente y a ponerse de un color morado no muy saludable, a decir verdad.
-¡Draco¡Respira, Draco!-gritó Hermione en cuanto vio que su esposo se estaba ahogando-¡Papá! Ayúdame, se ahoga.
Algunos minutos después, el ex slytherin se encontraba sentado en el sofá, con un vaso de agua fría entre las manos y con el rostro un poco sonrosado.
-¿Seguro que ya te sientes bien?-preguntó Hermione preocupada haciéndole una pequeña caricia en el brazo-Bueno, por lo menos pasaste más allá de la segunda uva.-agregó la chica sonriéndole cálidamente.
Draco solo asintió y una sonrisa divertida afloró en sus labios.
-Bueno, será mejor que nos vayamos a casa.-dijo la chica tomando su abrigo y su bolsa.
En ese momento, el chico sonrió al comprobar que, efectivamente, su deseo de año nuevo se había cumplido.
Y nueves meses después, se daría cuenta de que no eran solo sus deseos los que se habían hecho realidad.
N/A: ¿Se acuerdan de mí¿Saben quién soy? Sí, soy la chica mala que prometió una viñeta para fin de año pero hasta ahora ha podido traerla. Lo que pasó fue que me enfermé en Navidad, estuve todas las fiestas tirada en cama y hasta hace poco me alivié (y aun tengo secuelas de gripa ¬¬). En fin, un poco tarde, pero la viñeta de Año Nuevo llegó. Sinceramente espero que la hayan disfrutado :)
Pues nada, les deseo un estupendo 2008, que lo pasen genial y que siempre tengan un pensamiento positivo :) No tengo mucho que decir, más que agradecerles por los más de 300 reviews que he recibido. Jamás pensé que la historia fuera a pegar así.
Nos vemos pronto, espero.
Atte. Bianca
