Holita. Siento la tardanza. Jijiji. Disfrutad el capítulo es el penultimo...Igual que Sweet Baby, este también se acaba, y Just Katie le quedan 2... Vamos que me voy a descansar después de esto. :)

Espero que os guste. Gracias por leer y comentar.


Rick bufó y caminó a las puertas del restaurante durante un buen rato. Finalmente accedió dentro del local y se volvió a sentar.

-He hablado con ella… No podrá venir-dijo a Jim y su madre, para tranquilizarlos y así no ponerlos nerviosos sin antes hablar con el ruso o con Kate.

Comió todo lo prisa que pudo y tras el postre que prácticamente lo devoró se disculpó diciendo que tenía una cita, pero en realidad, lo único que quería era saber la verdad de todo lo que estaba sucediendo.

Se tiró más de dos horas al teléfono hablando con una persona que le debía un favor, mientras jugaba con la cajita de su bolsillo.

Y esperó. Daba igual la hora, daba igual el frío. Esperó hasta que su contacto apareció, en la entrada sur de Central Park.

-Rick he venido lo antes posible.

-¿Lo tienes?

Mike, su contacto asintió serio. Le entregó un historial.

-¿Qué vas a hacer con eso?

-Necesito encontrar a una amiga… Esto me ayudaré.

Abrió la carpeta con varios papeles.

-¿Necesitas algo más?

Rick alzó la vista.

-Todo eso de ahí… Parece serio. No es que hayas perdido la pista de tu amiga Por que se haya mudado.

Castle se quedó serio y pensativo y finalmente negó.

-¿Un arma?

-No, Si me equivoco no me hará falta un arma… Si no… Ya te llamaré.

Los dos se despidieron intentando no llamar la atención, a pesar que estaban reunidos en medio de la noche en la entrada de un parque.

Castle no pudo esperar y empezó a revisar todos los papeles.

Allí sólo había información personal sobre Sven. Nada que no pareciera correcto.

Se subió a su coche y fue a su apartamento intentando localizarlo, pero una vez allí… Lo recordó: Sus abuelos. Estaba fuera de la ciudad.

Revisó las miles de hojas que su contacto le había conseguido sobre el ruso y finalmente dio con la dirección. Aquella dirección estaba a casi cuatro horas de Manhattan. No le importó.

Casi cuando amanecía aparcó frente a la casa de los abuelos de Sven.

Se acercó y golpeó con firmeza. Le daba igual despertarlos, necesitaba encontrarse con el ruso, necesitaba su ayuda para encontrar a Kate.

Esperó varios minutos y no respondió nadie.

Insistió golpeando hasta que finalmente un chico moreno, alto, de ojos claros y bastante musculado apareció frente a él.

-¿Sven?

-¿Quién busca?-preguntó con marcado acento ruso y casi sin comprender su idioma.

-Richard. Es urgente, estoy buscando a Kate, algo ha ocurrido.

Castle hizo amago de entrar en la casa, pero el moreno le paró con apenas un movimiento de su mano contra su pecho.

Castle alzó su vista.

-Tengo que ver a Sven… Tengo que saber si sabe algo de Kate…

El muchacho que no movía su mano para dejarle pasar se giró y empezó a hablar en ruso con alguien dentro de la casa.

Aquello no le dio buena espina. Castle se movió inquieto y trató de explicarle lo que le pasaba… Sin embargo, no se fijó que el estado del musculado portero había cambiado cuando había nombrado a Kate.

Tampoco se fijó que alguien se acercaba por detrás a él hasta que un ruido lo alertó. Demasiado tarde. Lo siguiente que Castle notó fue como perdía fuerzas.


Entreabrió los ojos recibiendo tan sólo oscuridad. Sintió la dureza del suelo bajo su cuerpo. Podía sentir como sus bolsillos habían sido vaciados.

Intentó moverse pero la atadura que rodeaba sus muñecas se lo impedía. Cómo pudo rodó hasta chocar con algo.

Al principio pensó que sería una pared, pero cuando escuchó un gemido lastimero, dedujo que no estaba solo.

-Ten más cuidado.

-¿Kate?-reconoció la voz.

Sacando fuerzas como pudo quedó sentado y la buscó en la semi oscuridad de la habitación fría, oscura y hostil.

-¿Qué…? ¿Dónde estamos? ¿Qué ha pasado?

-No sé… a juzgar por la leve luz que entra por esa ventana-señaló hacia una pequeña ventana en la pared- Yo llevo horas aquí… Dime que haces tú aquí…

-Kate… Yo te estaba buscando… Mierda Kate, ¿En que nos hemos metido? ¿En que nos has metido?

-¿Yo?-Kate exclamó sorprendida.

-Fui a la supuesta casa de los abuelos de tu novio… ¡A buscarte! ¡Me drogaron!

-¿Quiénes?

-Unos rusos, qué más da quienes… ¡Nos han secuestrado!

Kate puso cara de circunstancia, a pesar de que había escuchado a algunos hablar al otro lado de la puerta en ruso… Ella no quería pensar que Sven era parte de todo eso, no quería pensar que la había traicionado.

Suspiró. Tras una acalorada discusión sobre si Sven era parte de ello o no, agotados y molestos se quedaron callados mientras dejaban las horas pasar.

Castle se distraía dando golpecitos en el suelo con su pie.

-¿Puedes parar?

-No.

-Eres un cretino.

-Me gusta golpear el suelo… Tal vez en unas horas este muerto, tengo derecho a golpear el suelo.

-Cállate, saldremos de esta-Kate llevaba rato intentando zafarse de las ataduras de su muñeca.

-¿Si? ¿Dime, tienes alguna idea?

Kate le miró con enfado y al mismo tiempo tristeza. Eso último hizo que Castle se arrepintiera.

-Kate…

-No… No quiero sermones.

-Kate…-él apoyó su hombro en el de ella- Lo siento.

-¿Qué?

-Siento que estemos aquí.

-No es tu culpa.

-No, la verdad… Lo siento por que… Por que tal vez-escucharon la voz de sus secuestradores acercarse- Tal vez no salgamos de esta y perdí mi oportunidad…

-Castle

-No, déjame hablar. Lo que pasó

-Tenía que pasar-le interrumpió-.

-¿Qué?

Ambos se quedaron mirándose.

-Tienes razón, tal vez no salgamos de aquí… No entiendo nada de lo que esta pasando-una lágrima se deslizó por el rostro de Beckett- Pero tengo algo claro.

Castle esperó que siguiera.

-Tu y yo… Somos algo.

El escritor alzó una ceja.

-Disculpa, no soy escritora para tener facilidad de palabra-dijo molesta.

Castle rió y se acercó a ella besando sus labios.

-Es lo más bonito que me han dicho nunca.

Kate sonrió sobre sus labios y luego se separó, escuchando las voces cada vez más cerca.

-Escucha…-miró los ojos azules de él. Pero justo cuando fue a hablar, la puerta se abrió.

Dos robustos rubios de ojos azules y vestidos con pantalones militar y camiseta negra se acercaron a ellos y a pesar de sus quejas, los arrastraron a fuera.

Por lo visto estaban en un edificio cerca del puerto por el olor a salitre que les llegaba. Hacía frío.

El lugar estaba sucio y era bastante grande.

Los dos rusos les arrastraron por un pasillo hasta un anexo de aquel edificio, al parecer una fábrica abandonada, polvorienta e iluminada por la luz que se filtraba por las ventanas.

Ambos quedaron tirados en el suelo.

-¿Qué mierda queréis?-gritó Castle desesperado tras miles de suplicas- Dejadla. Os daré lo que queráis.

-Soy policía-exclamó Kate a pesar que aun no estaba graduada- Os encontraran…

-Becks, tal vez eso no es lo mejor que podías decir, nos van a matar seguro…

Ambos vieron como los dos tíos, con armas se situaban detrás de ellos sin hacerles caso. Frente a ellos habían varias cajas de madera.

-¿Qué crees que hay?

-¿Droga?

Kate se encogió de hombros. Estaba claro que fuera lo que fuera era algo ilegal y que los rusos tenían algo que ver.

Ambos se miraron. Kate le hizo un gesto a Rick. Éste sonrió.

Una de las puertas laterales se abrió dejando paso a una mujer de cabello caoba y por los hombros, ojos extremadamente verdes y pinta de dura.

Iba enfundada en un traje negro y le acompañaba un grupo de fornidos hombros.

Beckett abrió la boca cuando se percató que uno de ellos era Sven.

Rick apretó los labios y se revolvió intentando levantarse para ir con todas sus fuerzas contra él, sin embargo recibió un golpe en la espalda que lo dejó tirado en el suelo sin fuerzas.

-Eres un hijo de puta.

-Lo siento…-dijo con una sonrisa cínica y acento ruso.

-Me traicionaste. Confiaba en ti-dijo esta vez Kate.

-Todo esto es muy bonito… querida-intervino la mujer, aplaudiendo y también con acento ruso, más marcado que el de Sven- Pero esto es por negocios, querida Kate.

Kate enfocó su mirada en la mujer.

-Siempre metiéndote donde no te llaman… Pero fue una suerte… encontrarte en Kiev para Sven… ¿Verdad?

Sven asintió.

Kate frunció el ceño.

-Y sin embargo… Tuvimos que secuestrarte por que… Ibas a meter la pata en la operación… Sin siquiera darte cuenta…

Kate intentó moverse, pero estaba presa en los brazos de un tal Iván.

-Y ahora morirá tu amigo… o tu noviecito… ¿No es cierto? No te lo follaste en su casa… ¿Qué opinas de eso, Sven?

Sven miró a Rick y a Kate con seriedad esta vez.

-Sabes… Si tu madre no hubiera metido las narices en la operación que Vulcan y yo teníamos… Los rusos no se hubieran encargado de ella… -Kate apretó los labios y se movió con rabia, hasta que perdió las fuerzas tras recibir un rodillazo en el costado- Sois igualitas… Pero tranquila, morirás como una perra como ella…

Castle y Beckett se miraron mutuamente, diciéndose todo con la mirada. Era la última oportunidad de decirse lo mucho que se amaban.

Se olvidaron completamente de la situación. De sus captores. Del arma que los apuntaba.

-Nunca te olvidé, Rick.-susurró.

-Ni yo a ti.

-Que romántico. Mátala-indicó.

Sven se acercó a ella apuntándola con el arma.

-Kate.

Beckett le miró.

Kate asintió. Ahí estaba la segunda señal. Castle aprovechó esa milésima de segundo, golpeó con su pie al girarse al captor de Kate, y ella se deshizo del agarre de sus muñecas, dejando graves marcas en su piel.

Todo sucedió rápidamente.

Castle se abalanzó contra uno de ellos, embistiendo y empezó a golpearle con sus piernas, cayendo al suelo y rodando entre golpes. Acabaron detrás de las cajas.

Kate se vio inmersa entre puñetazos y patadas con un par de los narcotraficantes rusos mientras un montón de disparos se escucharon alrededor suyo mientras las balas y los cargadores no dejaban de caer al suelo, resonando en toda la fabrica.

Todo estaba sucediendo demasiado rápido.

Sven saltó delante de Beckett para evitar que recibiera un disparo proveniente de su jefa, y cayó al suelo, derribado.

Sven levantó su camiseta viendo su herida y le enseñó un micro tirándolo al suelo.

El ruido cesó salvo por los tacones de la mujer alejándose a toda prisa.

-Sukin syn-exclamó mientras corría y seguía gritando todo tipos de improperios en su lengua natal.

El suelo estaba lleno de sangre y balas.

Un montón de cuerpos estaban esparcidos por el suelo. Muertos.

Castle salió detrás de las cajas como pudo y buscó con la mirada a Beckett.

-Aquí-exclamó la joven, al lado del cuerpo de Sven, herido.

-Trrranquila-escuchó la voz del ruso- Enseguida llegaran…

-¿Qué coño…?-dijo Castle con la camisa rota, un feo golpe en la cara y las manos aun atadas.

-Kate…

Castle miraba a ambos sin comprender.

Beckett intentaba taponar la herida sin éxito, cada vez manchándose más de sangre.

-Lo siento-decía el ruso con dificultad- Lo siento mucho…

-Shhh. No hables. No hables, Sven.

El ruso tosió y su rostro se contrajo de dolor.

-Van a llegar…enseguida, estaréis a salvo…-Sven miró a Rick- Siempre fue tuya…

Castle no dijo nada. No lograba comprender todo aquello.

-Cállate, saldremos de aquí los tres-susurró Kate viendo como salía sangre. En cuanto lleguen… Llamaremos a una ambulancia, Sven.

-No… ya no hay tiempo… Kate-buscó su mano y la acarició, manchándose con su propia sangre- Te quería… En eso no te engañé… Que fuera un agente doble…no significaba… Jamás me hubiera perdonado…

-Shhh-Kate no dejaba de llorar.

Castle que por fin comprendió lo que acababa de suceder caminó levemente hacia atrás para dejarles su espacio.

-Kate… Conocí a tu madre… Johanna… Jamás me lo habría perdonado…-volvió a toser con fuerza y se retorció. Kate acarició su rostro y le dio un suave beso en los labios- Richard… cuídala.

Rick asintió.

-¡No te despidas! ¡Ya están aquí!

Kate escuchó a lo lejos las sirenas de los coches de policía que habían recibido la señal de Sven. Cada vez estaban más cerca.

-No te mueras. Me salvaste… ¡Nos salvaste!-gritó molesta viendo como el rubio había cerrado sus ojos. Intentó reanimarle varias veces hasta que los policías invadieron la zona y Castle, quien fue liberado de su amarre, y se agachó junto a Kate para separarla del cuerpo sin vida del ruso.

-Vamonos a casa, Becks…


Continuará…