Capitulo 20

El bosque permanecía en silencio. El amanecer estaba a punto de romper en el cielo púrpura y la temperatura, aunque fresca, era agradable para aquella época del año. No se oía ningún ruido, ni una brizna de aire, como si el tiempo se hubiese detenido.

Bella se quedó paralizada cuando vio aparecer en lo alto de un montículo a Alice y a Edward. Se quiso morir. De repente ya no le importaba si aquel vampiro que la tenía sujeta por los brazos le partía el cuello como una ramita seca y su vida terminara para siempre. Estaba tan sorprendida que hasta las lágrimas se le congelaron en sus ojos.

-Déjala ir -repitió Jasper con la voz ronca, amenazante. La situación se había hecho tan tensa que el aire a su alrededor se podría cortar con un cuchillo.

La joven notó como las manos de Randall, el guapo vampiro de larga melena lacia se aferraban más a sus brazos, dolorosamente. Dejó sus músculos laxos, como si no le importase lo más absoluto. Cerró los ojos y agachó la cabeza. No sabía qué pensar. No quería pensar.

Silencio de nuevo. Era casi imperceptible, pero todos ellos adoptaron posiciones de ataque. Jasper se concentró justo en Randall, la principal amenaza para Bella; pero sabía que era a Mortimer a quien no deberían perder de vista. De pronto, Irina quedó al margen.

-Esté bien, está bien... Mort, Randall, sigamos nuestro camino -dijo la rubia fingiendo hastío mientras se cruzaba de braxos- Esto me está aburriendo... no vale la pena perder el tiempo con estas tonterías.

De repente, Mortimer se movió. Fue tan rápido que todo sucedió en el transcurso de un suspiro. Bella notó una ráfaga de viento huracanado pasar por su lado y al momento un fuerte golpe a su espalda. No se atrevió ni a pestañear. Cuando abrió los ojos y miró a su alrededor la imagen le aterrorizó. Jasper había desmembrado a Randall y aplastaba su cabeza con ambas manos, deshaciendola como si fuese un terrón de arcilla. Acto seguido acudió a ayudar a su hermano. El menudo vampiro era muy veloz y extraordinariamente fuerte. De un terrible golpe lanzó a Edward a una distancia considerable, haciendo que cayera rodando por el suelo. Pronto se recuperó y entre él y el rubio comenzaron una pelea de movimientos demasiado rápidos para la percepción del simple ojo humano. Alice había ido a por Irina. Esta no había hecho nada. Simplemente se había limitado a parecer contrariada, e incluso temerosa.

-Vete, Irina -Alice le habló seriamente- regresa con tu clan.

-Pero... pe-pero... ¡no es justo! -señaló a Bella con un gesto con la cabexa- ¡Yo le amaba!¡Laurent era mi compañero! ¡Ella tiene la culpa de todo!

-Irina... -Alice la sujetó firmemente por los hombros- por el vínculo que nos une, por el respeto que os profesamos al Clan Denali. Vete de aquí.

La rubia vampira se soltó violentamente del agarre e inesperadamente salió corriendo, internándose en el bosque, como una estela dorada que se perdía a lo lejos.

Edward fue el primero que se acercó a Bella e intentó abrazarla.

-No -dijo simplemente la castaña- Déjame, por favor... No puedo, no puedo ni mirarte a la cara.

El vampiro compuso un gesto de angustia en su rostro, pero Alice se les acercó y puso una mano sobre el hombro de Edward. Jasper permanecía a distancia. Se había puesto una camiseta y un jersey de lana, y esperaba expectante.

-¿Estás bien, cariño? -le preguntó Alice a la chica- ¿Te ha hecho daño?

-Sí, estoy perfectamente. No me preguntéis nada más, por favor -contestó ella bruscamente- Necesito estar sola.

Edward miró preocupado a Alice, pero ella lo tranquilizó.

-Será mejor que os deshagais de los restos de esos dos -le dijo- Yo me quedaré aquí con Bella.

Bella estaba hecha un lío. Todo había sido como un dulce sueño que se había convertido en una pesadilla. Tenía sentimientos encontrados; por una parte deseaba gritarle a su amiga por haberse inmiscuido entre Jasper y ella... pero, ¿con qué derecho? ¡el era su marido! Por otro lado, también había traído consigo a Edward, traicionándola... ¿o era ella la que estaba engañando a su prometido? Parecía a punto de explotar. Necesitaba que la dejaran sola. Miró a su alrededor, buscando no sabía muy bien qué. Comprobó que no había rastro alguno de la pelea que se había producido allí hacía sólo unos momentos. Demostrando una gran eficiencia, Edward y Jasper fueron lejos a deshacerse de los restos de sus enemigos.

Caminó hacia la tienda de campaña, pero la morena la siguió.

-Os vi en peligro -musitó Alice sabiendo cual era la causa del enfado de su futura cuñada- No podía permitir que...

-Jasper habría cuidado de mi -la cortó ella bruscamente- el podría haberse enfrentado a ellos.

-No, Bella. Él solo no. No con Mortimer Lassangue -Alice parecía abatida.

-Y no podías haberte traído a Emmett, o a Rosalie... no, tenías que traerte a Edward contigo -la castaña se estaba enfureciendo cada vez más, y sus palabras sonaban frías como el hielo.- No me lo esperaba de ti, Alice. Gracias, has destrozado mi relación.

Bella se dio media vuelta y caminó hacia la tienda. Le hubiese gustado chasquear los dedos y desaparecer.

-Edward no es como tú crees... -dijo Alice.- Te quiere por encima de todo.

Bella se giró hacia la morena.

-Se lo has contado todo, ¿verdad? -la furia se había transformado en decepción, lo cual era aún más doloroso.

-Sí -admitió Alice.- Lo hice. Lo hicimos.

-Eres... eres... ¡una pedazo de zorra! -Bella levantó los brazos exasperada, encarándose a ella- Me lo debí haber imaginado, ¿cómo pude ser tan tonta? Has estado maquinando la venganza por lo que sucedió entre Jasper y yo aquel fin de semana.

-No, no, eso no es verdad -Alice intentó explicarse.- Esto no ha sido una venganza. Amo a Jasper, pero Edward y tu sois mis hermanos, y os quiero también. Pensé que os estaba ayudando, pero no era así. Lo siento... Carlise y Esme me lo hicieron ver.

-¡¿Carlise y Esme?! -Bella estaba confundida y sorprendida- ¡¿Pero qué demonios os pasa?!

La joven no se lo podía creer. Se imaginó como en el hogar de los Cullen habían debatido largo y tendido sobre su pérdida de la virginidad. Cerró los ojos y sacudió su cabeza como si así pudiese hacer desaparecer aquellos incómodos pensamientos. Sea como fuere, en breves regresaría Edward con Jasper y tendría que enfrentarse a una complicada situación. Sintió tanta presión que se echó a llorar.

Alice se conmovió y acudió a consolarla.

-Tranquila... tranquila... -la arrulló- Lo siento, lo siento mucho. Te prometo que todo se arreglará.

-No acabo de entenderos -admitió Bella entre sollozos- De verdad, se me escapa... ¡¿por qué todo es tan complicado?!

-En realidad no lo es -contestó Alice.- Es más sencillo de lo que parece.

-Sí, tienes razón -dijo Bella- Es simple, ¡he estado engañando a mi prometido con su hermano!¡qué además está casado! Soy la mayor zorra del mundo. ¿A quién pretendo engañar? No tengo derecho a estar enfadada contigo, ¡eres tú la que tendría que odiarme!

Alice giró sus bonitos ojos marrones.

-¿En serio?¿es que no hemos aclarado ya ese tema? -la miró directamente a los ojos.- Yo me importa que Jasper y tú... ¿por cierto? ¡¿lo habéis hecho?!

Alice se fijó en el atuendo de Bella. La humana llevaba puesta la sudadera del guapo vampiro rubio tan sólo. Como era alto la prenda le servía casi de vestido.

-¿Tú que crees? -Bella la miró alzando una ceja.

Alice esbozó una sonrisa pícara.

-NO -aclaró la castaña- pero casi... hasta que él pronunció tu nombre.

-¡Oh, bien! -la vampira sonrió satisfecha.

-Alice, ¿de verdad no te molesta que Jasper y yo...? -Bella la miró desconfiada ante aquella reacción.- Porque no lo parece.

-No, no, no me refiero a eso -dijo ella- me refiero a que no debimos haber dejado a Edward al margen de todo esto. Siento que no he sabido manejar bien la situación.

Bella no supo qué decir. Era ella la que debería sentirse mal por no haberle contado la verdad desde el principio a su novio.

-¿Qué clase de matrimonio vamos a ser si ya empiezo a mentirle desde el principio? -Bella se lamentó.

Alice sonrió y la miró con afecto. Aquello sin embargo, no suponía ningún tipo de consuelo a la joven castaña que de pronto pareció acordarse de algo tremendamente importante.

-¡Oh, Dios mío!¡Edward sabe lo mío con Jasper! -casi chilló mientras agarraba a la morena por los hombros.- ¡¿Por qué no han regresado ya?!¡Lo va a matar!

Alice rió.

-Jajaja, tranquila... Edward lo sabe y no le importa -dijo como si tal cosa.- Y, ¿en serio crees que podría con Jasper? Pfff... ni de broma.

-¿Estás segura? Casi mata a Jacob sólo porque me besó.

-No es lo mismo -replicó Alice.

-No, no es lo mismo, ¡esto es peor!.

-¿Cómo puede ser peor que lo tuyo con ese asqueroso chucho?

-¿Cómo podría ser peor un simple beso que una sesión de sexo oral en una tienda de campaña?

-Uuuh, ¿y qué tal?¿te gustó? -preguntó ella curiosa.

-Aún no lo sé, pero a él parecía que sí -murmuró Bella mientras su cara enrojecía hasta la raíz del cabello.

Alice hizo un gesto de sorpresa y contuvo una carcajada, pero no dijo nada.

-Todo esto parece divertirte mucho -le dijo Bella molesta- pero conozco a Edward y no creo que esté muy conforme...

-Vaaale -Alice se negó a seguir discutiendo con ella. En algunos momentos podía ser demasiado cabezota. La vampira la olfateó- Te sentaría bien tomar un baño, el olor de ese vampiro es repugnante, ¡puag! Los chicos no tardarán en regresar.

Jasper y Edward terminaron de quemar los restos de los vampiros en un claro apartado del bosque en silencio. El rubio se quedó mirando las llamas absorto.

-Edward... -comenxó.

-No sé tú, pero yo me muero de hambre -le interrumpió su hermano resueltamente.

Jasper lo miró y asintió.

-Sé donde hay unas magníficas presas -informó al cobrizo.

Emprendieron la marcha corriendo veloces por el bosque, subiendo como una exhalación por rocas y montículos. Siguieron el rastro de unos pumas de montaña que iban hacia el oeste, muy cerca de la frontera con Canadá.

En cuanto estuvieron saciados, enterraron los cadáveres y se dispusieron a regresar junto a las chicas. Jasper procedió a sacudirse la suciedad que se le había adherido a su ropa, demorándose más de lo normal. Edward sabía que había estado dándole muchas vueltas a su cabeza en cuanto al tema y que necesitaba hablar sobre Bella. Podía leer su mente y parecía un torbellino, además a consecuencia de su don, el ambiente parecía enrarecido, como si estuviese a punto de estallar una tormenta. Pensó que era hora de hablar con él y no torturarlo más, pero el rubio se le adelantó.

-Edward, tienes que saber que si Bella reaccionó así antes no tiene nada que ver contigo.

-Pues yo creo que sí... -contestó tranquilamente.

-No. No nada de eso -se explicó Jasper.- Es culpa mía, y debí habértelo contado todo desde el principio...

-Lo sé -informó Edward- Alice me lo contó todo. Sé por qué Bella ha estado comportándose de forma tan rara últimamente... desde que tú... ella... Bueno, desde aquel fin de semana.

Jasper lo miró con atención. No percibía enfado ni rencor por parte de su hermano, asombrosamente parecía avergonzado.

-Puede parecer que soy un tipo chapado a la antigua -continuó- Y en cierto modo, lo soy. Pero también os entiendo.

Jasper no dijo ni una palabra. No se había esperado aquello. Pensaba que Edward se sentiría engañado y traicionado por los miembros de su propia familia. Pero aquella "comprensión" lo descolocada.

-Bella está pasando por una fase muy intensa -continuó- No sólo vamos a casarnos, sino que también va a perder su vida. Literalmente. Tendrá que abandonar a los suyos, nunca más volverá a ver a Charlie, ni a su madre... estará muerta para el mundo. Ella cree que está preparada, pero sé que no es así.

-Ed, ¿de qué estás hablando? Hemos tenido sexo... -le espetó Jasper.

Ambos se quedaron mirando el uno al otro. El rubio calibró la reacción del otro con cuidado.

-Le has dado lo que yo no supe -concluyó Edward- Le has hecho sentir. La has hecho sentir más viva en estos días que yo en todo lo que la llevo amado.

Silencio.

-Realmente te entiendo como te sientes con respecto a Bella -aclaró Jasper al final.- En apenas estos dos días ha estado al borde de la muerte en tantas ocasiones que casi me vuelvo loco. Es como cuidar de una preciosa pieza de cristal. Su cuerpo es frágil, pero su interior es fuerte como una roca.

-Lo sé... -asintió Edward.

-No, no lo sabes. -contestó- La sigues viendo como a una delicada doncella y no te das cuenta el tipo de mujer que es.

-Es una humana... -Edward se mostraba confundido ante aquellas declaraciones.

-Humana o vampira -dijo Jasper seguro- Una mujer es una mujer. Me gustaría que la vieses como yo la veo. Todo sería diferente.


Proximamente: Capítulo Final