Ed, Edd y Eddy son propiedad de Danny Antonucci.

Nathan Kedd Goldberg es propiedad de c2ndy2c1d.

Esta historia es mía para ustedes.

*Lemon en este capítulo*

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Tiempo había pasado desde que Kevin admitió sentirse atraído por Edd, desde que el año escolar inició, 6 meses atrás. El primer semestre estaba a nada de terminarse, solo quedaban 2 semanas de clases para las vacaciones de navidad, y los alumnos tenían más tareas y trabajos de lo normal.

En casa del chico más tímido y listo de la escuela, se encontraba el chico más popular. Pero a pesar de ser tan diferentes ellos se entendían muy bien, eran felices estando juntos, aunque no hicieran nada interesante, la simple presencia del otro los hacía sentirse plenos.

Kevin trataba de entender las ecuaciones de álgebra, esas que tanto odiaba y que Edd se había molestado en explicárselas cientos de veces, pero no tenían sentido. Por más que se esforzara no comprendía mucho ese tema.

—Me rindo. –dijo el pelirrojo. —No entiendo estas ecuaciones, son demasiado complicadas.

—Oh Kevin, es que tú y las matemáticas no se llevan. Permíteme hacerlas por ti.

—Gracias Eddward. –le dijo sonriendo.

—¿Solo te falta terminar esto? –preguntó mientras resolvía las ecuaciones con rapidez.

—Sí, sería todo. –Exclamó sonriéndole a Edd. Le causaba mucha ternura observarlo tan estudioso. —Gracias bebé. –Le dijo de pronto, cosa que sonrojó a Edd al máximo. —No tienes por qué apenarte siempre que te digo algo cariñoso.

—Es que… me da pena, es raro que me hables así.

—Si te molesta lo dejo de hacer.

—No me molesta en absoluto, solo que ya sabes como soy. –Le dijo sonriendo. —Además sabes que me gusta.

—¿Te gusta tanto como yo? –preguntó Kevin con voz sensual abrazando a Edd por la espalda y susurrando en su oído, provocándole escalofríos.

—Kevin… ¿Qué haces? –cuestionó nervioso al sentir los suaves y delicados besos con los cuales el pelirrojo acariciaba su cuello.

—Tan solo te agradezco por hacer mi tarea. –Susurró con voz grave, sin apartarse de su piel, mientras sus manos recorrían por debajo de la ropa el abdomen y pecho de Edd.

—Mi… mi madre…

—No nos escuchará, recuerda que el embarazo le provoca mucho sueño… además hace tiempo que no nos damos amor.

La excitación de Edd crecía cada vez que Kevin le hablaba en ese tono tan sexy, sus besos lo relajaban por completo y lo dejaban deseando más cada vez. Las caricias del pelirrojo por debajo de su ropa no ayudaban en la tarea de mantenerse sereno, inconscientemente las ganas de un contacto más íntimo se apoderaron de él, giró para quedar frente al atleta, Edd se sentó a horcajadas en el regazo de Kevin, rodeándolo con los brazos. Los ojos de cielo hipnotizaron los ojos esmeraldas, con suavidad, el moreno acarició el rostro de Kevin, aproximándose a sus labios sin prisa ni ansiedad. Se exploraron sus bocas, primero con timidez y suavidad, luego un poco más atrevidos, deslizando sus lenguas en húmedas caricias que arrancaron varios suspiros ahogados a Kevin. Edd se detuvo, sonriendo con inocencia, su mano se deslizo a cierta parte alterada del pelirrojo, no se sorprendió al encontrar el bulto firme y pulsante. Entretuvo a Kevin con más besos mientras corría con torpeza la cremallera; las manos de Kevin tampoco estuvieron quietas, pasearon por la espalda del moreno subiendo y bajando sin mucha delicadeza hasta sus firmes glúteos, los cuales no tuvo mucho recelo en apretarlos y tocarlos.

Edd se apartó y se hincó en el suelo, mientras sus manos se entretenían en la parte más alterada de la anatomía de Kevin. Acaricio suavemente la punta con sus dedos, sonrojado porque no se acostumbraba a ser desinhibido, pero no le importó. Su lengua se deslizó con lentitud, Kevin tuvo un sobresalto pero mantuvo la compostura, cerró la boca con fuerza y se llevó una mano al rostro, nervioso, hacía tiempo que Edd lo hizo que había olvidado como se sentía. Edd se alegró que Kevin estuviera disfrutando, su boca dio cabida a todo el miembro de Kevin, al principio con un poco de dificultad, pero luego de acomodarse bien, las cosas transcurrieron con mayor facilidad.

No era la primera vez que Kevin recibía ese tipo de placer, claro, pero Edd no lo había hecho desde la primera vez que estuvieron juntos, las otras veces fueron solo sexo, pero debía admitir que esta vez era una agradable sensación, más allá de lo que esperaba. La tibia lengua resbalaba por toda la longitud de su miembro, acomodándose en el interior de aquella boca que le arrancaba inapropiados suspiros. Sonidos indecentes se propagaban por la habitación silenciosa, húmedos, lascivos. De pronto, lentamente sus dedos se deslizaron por entre los suaves y oscuros cabellos de Edd, acariciándolo con suavidad, lo mismo con sus orejas y su rostro. Edd un poco ruborizado siguió con su tarea.

Luego de unos minutos, las manos de Kevin apretaron con fuerza las sábanas de la cama, y dejó escapar un entrecortado gemido al llegar al orgasmo, fueron pocas las veces que había sentido algo así en intensidad y duración. Los brillantes ojos de Edd se encontraron con los suyos, mientras el otro, sin detenerse, limpiaba todos los residuos de fluido seminal.

Edd se puso de pie y sonrió con toda la inocencia del mundo, si alguien entrara en la habitación en ese momento, jamás imaginarían que acababa de cometer tal acto. Kevin se recostó con pesadez, pero la realidad era que estaba bastante relajado, podría quedarse dormido hasta el día siguiente.

—Vamos Kevin, no es para tanto. –Le dijo Edd con seriedad.

—Amo que seas tan impredecible… y tan bueno…

—¿Qué te parece si… –Edd se vio interrumpido por el insistente sonido del celular de Kevin, que sin mucha prisa ni entusiasmo atendió.

—¿Si?... Hola Nathan... No, no hago nada... ¿Ahora?... No lo sé viejo, es algo tarde... Mmm... Es que… Está bien, llego en 15 minutos. –Kevin terminó la llamada sonriendo, se levantó de la cama y se puso su chaqueta.

—¿A dónde vas Kevin? –Le preguntó Edd confuso y algo sorprendido.

—Nathan y los demás están en casa de Mike, iré un rato.

—Kevin… –Edd miró el reloj de pared, marcaba las 10:25 pm, al parecer estuvieron un buen rato "ocupados".

—Nos vemos luego Eddward. –Kevin le dio un beso en la frente, se miró al espejo y salió de la habitación rápidamente.

Edd estaba atónito, ni siquiera se movió de donde estaba sentado, escuchó el sonido del motor de la motocicleta del pelirrojo, y se quedó ahí, divagando. Le entristeció el hecho que Kevin saliera corriendo de su casa, antes Nathan tenía que rogarle mucho para que saliera, pues prefería pasar tiempo con él, y eso lo hacía feliz. Pero bueno, al fin de cuentas Kevin tenía esa vida antes de empezar a salir con Edd, aunque eso no evitaba que se sintiera un poco mal, pues lo hizo a un lado justo después de haber comenzado a provocarlo. Con ese triste pensamiento, se dispuso a dormir.

Ni siquiera se vistió su pijama, simplemente se quitó sus zapatos y su gorro, se metió a sus cobijas y se quedó pensativo, hasta que el sueño lo venció.

~•*○*•~

Lunes.

El fin de semana pasó volando, como cualquier fin de semana. Pero lo interesante era que en solo 2 semanas le dirían adiós a la escuela, a los profesores, a las tareas y exposiciones, a los exámenes y a levantarse temprano.

En una semana el equipo de football de "los durazneros" se enfrentaría a la escuela rival y el equipo de "los cuervos", como al final de cada semestre, y por ese emocionante partido que se avecinaba, los jugadores entrenarían todos los días al terminar las clases.

El equipo ya se encontraba en la cancha, corriendo alrededor siguiendo indicaciones del entrenador, que se limitaba a sonar su silbato y rascarse el trasero. Nazz y sus porristas también tenían rivalidad con las porristas del equipo contrario, por esa razón las chicas trataban de aprenderse una complicada coreografía que requería de muchas piruetas y mucha sincronización. Ed por su parte, ayudaba a las chicas a cargar a las demás, trataba de divertirlas bailando ridículamente y haciéndolas reír, por supuesto no le costaba ningún trabajo, incluso algunos alumnos que se encontraban en las gradas como espectadores, reían a carcajadas de las ocurrencias de la mascota.

Justo en esas gradas se encontraban Edd y Eddy, el primero había recibido un mensaje del capitán del equipo donde ponía "¿podrías quedarte al entrenamiento?" Y aunque aún estaba algo sensible por lo que paso el fin de semana, no podía negarle nada a Kevin.

—¿Qué hay Doble D? –Lo saludó Marie mientras tomaba asiento junto a él.

—Hola Marie, ¿Cómo estás?

—Genial Doble D. ¿Y tú?

—Me encuentro bien gracias. –Exclamó sonriendo. —¿Te quedaras al entrenamiento?

—Me muero de frío, pero debo esperar a May.

—No entiendo cómo pueden entrenar con esos diminutos uniformes. –Le dijo Edd algo preocupado.

—Esos uniformes son la razón por la cual no me molesta esperar al tonto de Ed. –Dijo Eddy con una sonrisa pervertida.

—¿Lo dices en serio?

—Claro cabeza de calcetín, solo míralas, que belleza.

—Podrían ensayar en el auditorio, ahí no hace frío.

—Vamos no le hacen daño a nadie… iré a ver si necesitan ayuda. –Le dijo Eddy. Se puso de pie y corrió gradas abajo.

—Ese tonto es un completo pervertido. –Se burló Marie.

—Solo es algo… observador…

—¿Estas esperando al idiota de Kevin? –Le preguntó directamente. Edd se sonrojó, pues la chica no lo había mencionado en voz baja.

—Marie… por favor te pido algo de discreción en cuanto al tema. –Susurró frotando sus manos con ansiedad.

—No entiendo porque rayos se tienen que esconder, pero si eso quieres no diré nada más.

—Si no te molesta. Hablemos de otra cosa ¿te parece?

—Está bien, dime… ¿Qué hay de nuevo en tu vida Edd?

—Pues… no mucho en realidad, creo que mi vida sigue en su misma rutina, excepto que mi madre está embarazada, y eso me tiene algo emocionado.

—¿De verdad? Oye que linda noticia, felicidades tonto. –Marie abrazó muy fuerte a Edd, quien recibió el abrazo gustoso y con una enorme sonrisa.

En el campo de juego, Kevin se preparaba para lanzar el balón a sus compañeros, cuando miró por un segundo hacia las gradas, y lo que vio no le gustó para nada; su querido ángel abrazaba con mucha efusividad a ese demonio femenino. Su estómago se revolvió. Muerto de celos arrojó el balón con todas las fuerzas que sus brazos le permitieron, directo hacia las gradas. Pero la chica de cabello azul, tenía excelentes reflejos, el balón que se dirigía hacia ellos fue atrapado por sus delgados brazos, provocando aplausos de los jugadores y los demás alumnos que se encontraban a su alrededor.

—¡Excelente atrapada Marie! –La felicitó el entrenador. La chica miró a Kevin a los ojos y sonrió con altanería. Él sabía que ella se había dado cuenta que fue a propósito, que había muerto de celos y que estaba furioso por fallar. La detestaba.

—¡Lánzalo muñeca! –gritó Nathan alzando sus brazos.

—¡Corre! –contestó Marie, tomando una posición con las rodillas flexionadas y su brazo derecho hacia atrás, lista para lanzar el balón. Nathan y los demás jugadores se dispersaron por la cancha, pues no sabían la fuerza que tendría la chica. Marie lanzó el balón con todas sus fuerzas, y bastante elevado. Los chicos sorprendidos solo vieron la forma en la que pasaba por encima de ellos, y que se dirigía hacia Kevin.

—¡Mío! –gritó Nathan mientras corría con la vista hacia atrás. Kevin también tenía la vista fija en el balón, y corrió hacia adelante. Ambos estaban seguros que lo atraparían, pero no se percataron que corrían el uno hacia el otro. Nathan y Kevin chocaron de frente, con tanta fuerza que cayeron al suelo resbaloso, Kevin cayó sobre su espalda, mientras que Nathan le cayó encima.

—Outch. –Exclamó el entrenador —Eso debió doler.

Nathan que se encontraba sobre el cuerpo de su amigo, alcanzó a sostenerse con sus manos, que estaban a los lados de Kevin, y éste último se apoyaba en sus codos, con el torso levantado. En pocas palabras, estaban en una posición muy comprometedora, si uno de los dos se acercaba un centímetro más, podrían besarse. Kevin se puso nervioso al observar el rostro de su mejor amigo, tan pálido y suave, sus enormes ojos color miel, y esas pecas que le daban un aspecto inocente. Estaba avergonzado, no había duda, sus mejillas tomaron un color rosa pálido, mientras que Nathan no sabía que decir. El observar el nerviosismo en los ojos de Kevin lo hizo sentirse exactamente igual, quería decir algo gracioso para romper la tensión, pero estaba paralizado.

"Vaya vaya… que interesante." –pensó Marie con satisfacción al observar la escena.

—¿Crees que estén bien? –preguntó Edd preocupado.

—No te preocupes Edd. Están acostumbrados a ese tipo de caídas. –la chica le sonrió. "Eres muy despistado Doble D." –pensó tratando de disimular. Mientras que en la cancha…

—Oh rayos chicos, ¿están bien? –les preguntaron al momento de ayudarlos a ponerse de pie.

—Si… no se preocupen no fue nada. –agradeció Nathan.

—Pues caíste encima de tu hombre.

—Kevin te protegió. –se burlaban los jugadores, pero esta vez, Kevin y Nathan no siguieron el juego. Evitaban mirarse y trataban de actuar normalmente, pero por alguna extraña razón estaban algo avergonzados.

Kevin dirigió su vista hacia Edd, que le sonreía con ternura, en cambio Marie, sonreía con malicia. Tratando de disimular el bochorno, siguió con el entrenamiento, pero estaba muy distraído, cometió algunos errores y causaba confusión entre los otros. Algo lo estaba molestando.


La tarde de ese día, las hermanas Kanker recibirían la visita de la abogada Laura, pues ya se habían mudado a una gran casa y necesitaban asesoría por parte de la mujer. Mejor dicho, Lee necesitaba ayuda, pues solo ella tenía el control sobre el dinero de la herencia.

Lee estaba aburrida de esperar, sus hermanas no pasaban mucho tiempo con ella, pues estaba muy ocupada últimamente. Entró a la habitación de Marie, que estaba frente a su tocador delineando sus ojos.

—¿Vas a algún lado Marie? –Preguntó Lee curiosa y extrañada.

—Iré al centro comercial a comprar ropa decente.

—¿Tu sola?

—No, Lee, iré con tu amiga Nazz. –contestó con burla.

—Déjate de bromas.

—No es ninguna broma, iré con ella.

—¿Es enserio?

—Sí, ¿algún problema Lee?

—¡Por supuesto que sí! Después de todo lo que la maldita me ha provocado ¿Cómo puedes juntarte con ella?

—Pues resulta que la chica es bastante agradable, además realmente no te hizo nada Lee.

—Claro, robarme a mi hombre no es hacer nada. –Le dijo molesta con las manos en la cadera.

—Sé realista. –Marie por el espejo la miró a los ojos con enojo. —¿Cómo pueden robarte algo que no es tuyo? Eddy no te pertenece, nunca te ha pertenecido.

—Me lo dice la que odia a todo aquel que se le acerque a Doble D. –Trató de defenderse.

—Eso ya quedó atrás, me di cuenta de mi obsesión y decidí quererme más a mí. Tú deberías hacer lo mismo, olvídate del idiota de Eddy, no merece que lo quieras tanto.

—Eddy es otro tema, sabes perfectamente que esa rubia no es de fiar, puedes salir con quien quieras pero no entiendo porque esa descerebrada.

—Probablemente no es la chica más buena, pero me ha tratado como amiga, nadie hace eso aparte de May y tú…

—¿Y desde cuando te importa lo que piensen de ti?

—Nunca me ha importado, por esa razón saldré con Nazz a pesar de tus berrinches. Nos vemos, suerte con Laura.

Marie tomó su mochila y salió de la habitación, dejando a una furiosa Lee. May que había escuchado todo desde la puerta, la despidió con una sonrisa, demostrándole que le daba gusto que su actitud hacia los demás cambiara, aunque fuera un poco. La rubia después observó a su hermana mayor, realmente estaba más triste que enojada, por lo que decidió abrazarla sin decir nada.

—¿Qué haces May?

—No te enojes con Marie, solo hace nuevos amigos.

—¿Pero por qué tiene que ser esa tonta?

—Son más parecidas de lo que crees, y aunque no lo creas Nazz también es un poco solitaria.

—Estás mintiendo.

—No, de verdad, Nazz es la líder del equipo pero no tiene una mejor amiga, muchas la envidian y son un poco hipócritas, ella no confía en nadie.

—Parece que tú también te llevas de maravilla con ella. –le dijo Lee en tono molesto.

—Estoy en el equipo, y he notado eso. –May se sentó en la cama. —No te enceles, Marie sigue y seguirá siendo nuestra hermana, deja que tenga amistad con Nazz, no seas tan terca.

—Supongo que no puedo hacer nada, aunque quiera, si yo soy terca Marie me gana por mucho.

—Eso sí. –May rió divertida. —¿Por qué no consigues nuevos amigos Lee? Tú estás en otro salón, estás con ese tal Rolf. –Al decir el nombre, Lee se sonrojó muy levemente.

—Es un chico muy extraño. Prefiero mantener mi distancia. –contestó tratando de sonar indiferente.

—Eso no fue lo que escuché. –exclamó May con un tono de niña pequeña cuando se burla.

—¿Qué escuchaste May? –Lee se exaltó un poco.

—Ustedes se besaron en la fiesta… y Eddy los vio…

—¿Eddy? –La pelirroja cambió su semblante y se sorprendió. —¿Cómo sabes eso?

—Pues, Eddy le contó a Ed… y Ed a mí… pero eso ¿te importa? –Lee rápidamente cruzo sus brazos y trató de disimular.

—Por supuesto que no. Y respecto a Rolf… eso no significó nada, solo fue un momento de ocio.

—Ya veo. –le dijo de forma seria. —Sé que no te importa pero, Eddy le dijo a Ed que no podía creer que ustedes se hayan besado, al parecer se sintió algo incómodo al verte con él.

—No tienes que decirme eso May, Eddy no me interesa.

—Claro eso lo sé. Pero, al parecer tú a él si le interesas un poco.

—Pues es demasiado tarde.

—¿Estás segura de eso Lee? –preguntó la rubia levantando sus cejas con desconfianza, Lee miró por la ventana, suspiró, se quedó unos minutos callada y perdida en sus pensamientos, al parecer esa pregunta no podía ser contestada de forma negativa, porque pasara lo que pasara, Eddy era importante para ella, aunque a esas alturas había perdido todo rastro de esperanza una cosa era segura; quería a Eddy a pesar de todo.

~•*○*•~

Martes.

Las clases estaban a nada de terminarse, había mucho estrés y todos los alumnos trataban de entregar sus trabajos finales lo mejor posible.

Edd se encontraba en total tranquilidad, pues era de los pocos alumnos que exentaba al final por su excelente promedio, tenía todas sus materias aprobadas y su única preocupación en ese momento era su adorado pelirrojo. Lo llamó con el pensamiento aparentemente, pues de repente sintió como unos fuertes brazos lo rodearon de la cintura, y una respiración rozaba su cuello.

—Buenos días bebé.

—Kevin… buenos… buenos días. –lo saludó nervioso. —Llegaste temprano.

—Sí, quería verte antes de entrar a clases.

—¿En serio? Qué lindo.

—No tanto como tú. –Kevin lo hizo girar para mirarlo de frente. —Me gustas demasiado. –Edd se sonrojó ligeramente, incapaz de verlo a los ojos volvió a girar hacia su locker, lo abrió para meter algunos libros sin dejar de sonreír, porque por mucha vergüenza que sintiera, adoraba que Kevin le dijera cosas bonitas, pero ¿a quién no le gustaría? Era hermoso que lo hicieran sentir amado.

—Date prisa Doble tonto. –Exclamó Kevin de repente. Edd se confundió, pues el tono de voz del atleta había cambiado a un poco más agresivo. El de gorra giró la cabeza y comprendió ese cambio de actitud, pues algunos amigos de Kevin lo miraban con curiosidad.

—¿Kevin? –Se atrevió a preguntar.

—Mi tarea de cálculo. Espero por tu propio bien que la hayas terminado.

Edd entendió. Kevin había fingido estar pidiéndole tarea, una tarea inexistente y un pretexto absurdo para justificar su compañía frente a sus ignorantes amistades. Edd se sintió incómodo y no supo que hacer o que decir, se limitó a mirar el suelo y seguirle el juego a Kevin.

—Claro Kevin. –Fue lo único que dijo, ante la mirada aburrida de los demás, que al parecer ni siquiera habían notado su molestia.

—Genial. Nos vemos después Doble tonto. –Kevin se despidió por así decirlo.

Minutos después, el timbre de la escuela resonó por los pasillos, dando inicio a la primera clase del día. Un poco desganado, Edd caminaba hacia literatura, clase que amaba pero sus ánimos habían caído notoriamente.

—Deberías dejar de ser tan patético. –una voz femenina pero muy conocida lo sorprendió. Al girar la vista se encontró con los grisáceos ojos de Marie, que tenían una mirada fuerte y penetrante, incapaz de resistirla, Edd bajó la cabeza.

—Sé que lo hizo para fingir con ellos.

—Y al parecer tú estás de acuerdo con eso.

—Le seguí la corriente pero no me siento a gusto con eso.

—Pero si no haces nada, las cosas serán así siempre. Escucha, sé que no debería meterme, pero no soporto ver la forma en la que ese idiota te trata cuando todos los miran, es un maldito cobarde que solo piensa en sí mismo.

—Marie por favor hablemos de otra cosa. –ambos entraron al salón de literatura, Edd se sorprendió al ver a Kevin ahí, pues acostumbraba llegar tarde.

El pelirrojo le hizo una seña con la cabeza, mostrando un lugar vacío a su lado, pero Edd lo ignoró por completo, tomando asiento junto a la chica de cabello azul que le sonreía. Por supuesto que esa acción hizo enfurecer a Kevin, Marie volteó su rostro por encima de su hombro, mirando a Kevin con burla, el chico moría de celos, era obvio.

—Marie…

—¿Qué sucede Edd? –la chica lo miró con curiosidad ignorando a Kevin.

—¿Kevin se avergüenza de mí? –le preguntó con tristeza.

—Vaya, no creí que llegarías a verlo… siendo sincera, yo digo que es muy posible que si esté avergonzado, pero no de ti, sino de él mismo.

—Me gustaría que tratara de aceptarlo.

—Deja de preocuparte, las cosas que tengan que pasar van a pasar más pronto de lo que crees. –le dijo con seguridad.

—¿Qué cosas?

—Sinceramente, no le veo futuro a tu relación con Kevin, él terminará rompiendo contigo por cuidar su reputación, o tú terminarás rompiendo con él por su egoísmo, lo que suceda primero.

Edd miró fijamente a Marie con mucha sorpresa, como si le hubiera dado la peor de las noticias.

—Oh vamos no me mires así. –le dijo la chica al notar su inmensa desdicha. —Alguien tenía que decírtelo. Además acabas de admitirlo, es un egoísta.

Edd no dijo nada más, ni siquiera trató de mirar a Kevin en toda la clase, aunque sabía que el pelirrojo no le quitaba la vista de encima, sentía su mirada justo en su cuello. Kevin sabía perfectamente que Edd estaba ofendido, y en realidad tenía razón, lo trató como un idiota. Y la entrometida de Marie no ayudaba en absoluto. Bueno, ya hablaría con él a la salida de la escuela.


Los alumnos se amontonaban en las mesas de la cafetería, pues el invierno no era agradable para comer a la intemperie, todos preferían estar calientitos dentro de las instalaciones.

En la fila para la comida, Rolf llenaba su bandeja, le encantaba la comida de ese lugar a pesar que no lucía nada apetitosa. Alguien tocó su hombro, al girar se alegró de ver a Eddy saludándolo.

—Hola Eddy ¿Qué estás tramando ahora?

—Hola Rolf. No estoy tramando nada, apenas quiero hablar contigo.

—¿Hablar con Rolf? ¿Y de que puede hablarte el hijo de un pastor?

—Solo quería saber cómo has estado, ya sabes algo nuevo en tu vida.

—Rolf ha estado muy bien, esta mañana Wilfred amaneció mejor, estaba enfermo del estómago, hubieras visto como dejó el granero, no podías pisar ningún lugar que no tuviera rastro de sus desechos. –le dijo riendo, mientras tomaban asiento junto al resto de sus amigos de Cul De Sac, excepto Kevin que ya se encontraba en la mesa de los jugadores.

—Eso es asqueroso Rolf. –le dijo Eddy haciendo una mueca de asco.

—Tal vez, pero con el invierno no puedo dejarlos fuera. –exclamó al momento de morder una enorme pierna de pollo, llenando sus mejillas de salsa. Era un chico muy agradable, pero bastante asqueroso, ¿Cómo era que Lee lo había besado?

—Y dime Rolf… ¿Qué hiciste en la fiesta de Nancy? La verdad es que no te vi…

—Al principio estaba aburrido, pero luego Lee y yo comenzamos a hablar, es bastante agradable.

—Bueno… no es que me importe ni nada pero, ¿estás saliendo con Lee? Digo, no me interesa lo que hagan en verdad… supe que se besaron. –le dijo tratando de fingir indiferencia, y con el tono de voz más bajo que su garganta se lo permitió, pues de ninguna manera alguien podía escuchar que estaba preocupado por una Cruel… o mejor dicho, interesado.

—Oh así fue, pero solo fue un momento de debilidad, ella me dejó muy claro que no quiere volver a tener contacto conmigo. No importa, la verdad es que no significó nada.

—Vaya que interesante. ¿No crees que te besó porque le gustas?

—De ninguna manera, Rolf no le gusta a las chicas, estábamos algo ebrios y solitarios, es una chica muy linda en realidad, y déjame decirte mi buen amigo Eddy, que Lee Cruel besa muy bien… ahora entiendo porque siempre has dejado que te llene de besos desde niños. –le dijo en tono gracioso, abrazándolo con entusiasmo.

—Entonces… ¿a ti si te gusta ella? –preguntó Eddy ignorando sus últimos comentarios.

—No me molestaría conocerla un poco más, pero realmente no estoy interesado, las chicas son un dolor de muelas, una piedra en el zapato, un golpe en el trasero, una noche sin dormir…

—Ya entendí Rolf.

—Pero eso al parecer no es problema para ti Eddy.

—¿A qué te refieres?

—No trates de disimular con Rolf, si la chica Lee te gusta deberías hacer algo para que funcionara.

—¿Qué Lee me gusta? ¿Acaso has perdido la cabeza? –lo dijo lo suficientemente alto como para que todos en la mesa lo miraran extrañados, sin saber de qué rayos hablaba.

—¿Pasa algo malo Eddy? –le preguntó Jimmy.

—N..no nada. –Eddy trató de controlar su euforia, sonriendo de forma fingida, los otros realmente no habían puesto atención a sus palabras, pues estaban muy distraídos, cada quien en sus pensamientos. —No vuelvas a decir esas cosas Rolf.

—No te mientas a ti mismo Eddy, esa chica es completamente tuya y lo sabes.

—Bueno… tal vez es un poco tarde para mí.

—¿A qué te refieres?

—Creo que ella ya se olvidó de mí, y con justa razón, es decir… cuando tienes algo no lo quieres, pero cuando ya no lo tienes, lo quieres… ¿Por qué somos tan idiotas? Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

—Te equivocas, como mi nana decía; todos saben lo que tienen, pero nunca pensaron que lo perderían.

—Supongo que yo creía que nunca se iría. –le dijo con tristeza.

—No lo entiendo, yo creí que te gustaba Nazz, y que odiabas a Lee. ¿Estaba equivocado?

—Yo también pensaba eso Rolf, pero últimamente extraño a esa maldita…

—Hehe Rolf lo sabía. –le dijo en tono triunfante mientras mordía su desayuno con desespero. —Ella piensa lo mismo, estoy seguro.

—¿Tú crees?

—Por supuesto, solo está dolida, por eso se alejó. Es cuestión de que la vuelvas a conquistar.

—¿Cómo sabes tanto de mujeres y sigues soltero?

—Simple; no me interesa nadie en absoluto, la mujer de mi vida llegara cuando tenga que llegar.

—Entonces… ¿Qué me aconsejas? ¿Crees que deba hablar con ella?

—No creo que ella quiera hablar de nada, mejor intenta volver a pelar con ella.

—¿Pelear? ¿Estás loco?

—No, piénsalo, ustedes se pelaban por todo, esa era la relación que llevaban y la forma en la que se pensaban el uno al otro, si vuelven a pelear como antes te aseguro que poco a poco las cosas serán como antes y tal vez hasta mejor.

—Aunque suene descabellado, tiene mucha lógica… creo que lo intentaré. –le dijo sonriendo. —Gracias Rolf, te contaré como me vaya, pero por favor no digas una sola palabra a nadie sobre esto, ¿ok?

—Sí claro, no hay problema Eddy. –Ambos se miraron con complicidad, Eddy sabía que podía confiar en Rolf.


Cuando la última clase del día terminó, Edd decidió tomar sus pertenencias rápidamente e irse de inmediato del plantel. No quería encontrarse con Kevin, estaba muy voluble en ese momento, cualquier comentario fuera de lugar lo haría enfurecerse o en el peor de los casos lo haría llorar.

En la parada del autobús se encontraban ya varios alumnos, muchos desconocidos a decir verdad, que se limitaban a mirarlo con indiferencia, pues desde hacía mucho que todo el alboroto de la pelea con Marie en la cafetería había pasado, lo recordaban vagamente. El autobús llegó, Edd contó sus monedas y se las entregó al chofer, buscó un lugar disponible con la vista, había muchos lugares, era el primer camión que llegaba y no muchos alumnos lo tomaban, pues la gran mayoría se quedaba unos minutos más hablando con sus compañeros. Mirando con tristeza por la ventana suspiró pesadamente, ¿realmente era feliz con ser el secreto de Kevin?

El pelirrojo por su parte, estaba algo pensativo, de repente Edd se le perdió de vista, cosa que lo perturbó un poco, pues Ed y Eddy ya estaban a punto de irse, no estaba con ellos y eso era muy extraño.

—Oye tonto ¿Dónde está Eddward? –le preguntó a Eddy que se vestía con su chaqueta azul.

—¿Qué soy su niñera?

—Es en serio, no lo he visto desde la primera clase.

—Pues yo no he estado al pendiente del cabeza de calcetín, si su novio no lo cuida yo menos.

—Ah no tengo tiempo para esto idiota. Si lo ves dile que lo estoy buscando.

—Claro capitán. Vámonos Ed. –ordenó el menor.

—No puedo Eddy, Nazz me dijo que el entrenador quería hablar con el equipo de la porra.

—¿Tardarás mucho?

—Eso no lo sé, pero tengo que ir a la reunión.

—Oye Ed. –lo llamó Kevin. —¿Sabes de que se trata la reunión? No me comentaron nada.

—Parece que el juego del domingo será fuera de la ciudad.

—Oh entonces no puedo saltarme la reunión… pero no he encontrado a Eddward.

—¿Ya lo llamaste genio? –preguntó Eddy.

—Por supuesto que lo hice idiota, pero su celular está apagado. Pareciera que quiere evitarme. –dijo rascando su nuca, pues sabía perfectamente la razón, su comportamiento de esa mañana no fue muy amable que digamos.

—Bueno ahora que lo dices hoy estuvo muy serio, más de lo normal, si tuvieron una pelea es obvio que no te contestará… bueno iré a su casa, probablemente Doble D ya se fue.

—Si lo encuentras ¿le podrías decir que me llame? –le pidió Kevin.

—Está bien, pero no prometo nada. Nos vemos Ed.

—Cuídate Eddy, abrígate muy bien. –se despidió Ed con una sonrisa. —¿vamos Kevin?

—¿A dónde?

—A donde el entrenador.

—¡Oh! Cierto, lo siento.

—Estás muy distraído capitán, apuesto a que piensas en Doble D.

—Nada se te escapa tonto. –le dijo con media sonrisa. —Lo que pasa es que hoy en la mañana tuvimos un momento… algo incómodo.

—Pues yo te aconsejo que vayas a visitarlo al terminar la reunión.

—Eso es lo que haré.

Kevin y Edd llegaron al auditorio, pues con el frío de la tarde de ninguna manera esperaban que la reunión fuera a la intemperie. Afortunadamente ahí se encontraban ya la gran mayoría, las porristas también estaban ahí, mientras que el entrenador hizo una seña con la mano para que Kevin y Ed tomaran asiento.

—Genial, ahora la reunión puede comenzar.

—Lo siento, nadie me dijo sobre esta reunión para empezar entrenador.

—Claro que lo hice, el lunes en el entrenamiento se los dije.

—Es cierto, pero al parecer esa caída con Nathan te afectó la cabeza, viejo. –dijo un chico mientras todos reían divertidos, excepto Nathan que se sonrojó levemente al recordar tan bochornoso momento. Kevin notó esto y sus mejillas también se encendieron.

—Basta de juegos, hagamos esto rápido para poder irnos temprano. –los tranquilizó el entrenador. —Verán, como ustedes saben cada final de temporada, los equipos de la ciudad con más victorias se enfrentan en un emocionante juego final, ustedes Durazneros han llegado a casi todas las finales desde hace 2 años, y este semestre no fue la excepción. Permítanme felicitarlos sinceramente, el trabajo en equipo es cada vez mejor. –los chicos aplaudieron y gritaron emocionados. —Escuchen por favor. Esta temporada, el juego final será fuera de la ciudad, iremos a Los Ángeles para el campeonato.

—¿Los Ángeles?

—Imaginen lo bien que la pasaremos.

—Tenemos que hacer una fiesta en el hotel.

—¡Que buena idea!

—No van a hacer ninguna fiesta en el hotel, no podrán jugar si beben la noche anterior. –los reprendió el entrenador.

—¿Cuándo nos iremos?

—El viernes en la noche iremos en el autobús, el juego es el sábado en la tarde, nos regresaremos el domingo en la mañana para que puedan asistir a clases el lunes. ¿Alguna duda?

—Todo indica que podemos celebrar en el hotel el sábado en la noche.

—Es verdad, y si ganamos tendremos una razón mayor para embriagarnos sin parar. –los jugadores insistían en festejar.

—Ustedes me van a volver loco. Pueden hacer lo que quieran pero después del juego, no quiero que estén cansados, desvelados y mucho menos ebrios…

—Debemos prepararnos para el juego, debemos entrenar mucho el resto de la semana, vamos chicos. –los animó Kevin

—¡Hagamos nuestro mejor esfuerzo!

—¡Todos al centro! –gritó el pelirrojo extendiendo su brazo con el puño cerrado, los demás lo imitaron, juntando todos sus puños sobre el suyo. —¡Vamooooooos!

—¡DURAZNEROS! –gritaron todos al unísono.

Las porristas gritaron emocionadas, todos aplaudieron brindándose ánimos, ignorando la petición del entrenador de tomárselo con calma, pues estaban celebrando antes de jugar y eso nunca era bueno. Pero los chicos estaban emocionados de más, tal vez era el hecho que jugarían la final en una ciudad diferente, o que las clases ya estaban a nada de terminar, seguramente Nathan y Kevin juntos los harían ganar sin problemas… fuera cual fuera la razón, los chicos no dejarían ese ánimo.

~•*○*•~

Miércoles.

Edd había estado ignorando a Kevin desde el día anterior, su celular estaba apagado, sus clases fueron bastante tensas ya que Edd estaba mucho más participativo en todas, evitando toda oportunidad para Kevin de hablar un poco, sin contar que no se había despegado de la odiosa de Marie, no por darle celos, pero que esos dos fueran amigos lo enfermaba. El pelirrojo no se había molestado en insistir, Edd estaba triste o tal vez enojado, quizá ambas. Se sentía culpable sí, pero no estaba seguro que era lo que debía hacer, podría ir y disculparse, pero no quería tener que discutir con Edd por seguir fingiendo frente a todos, aunque afortunadamente las clases terminarían en una semana, no tendría que ocultarse de nadie y claro, no podía irse a Los Ángeles si Edd seguía mal.

Guardando sus libros con paciencia, Edd divagaba en su mente, estaba seguro que Kevin lo buscaría para arreglar las cosas, pero lo único que hizo fue mirarlo fijamente toda la mañana, eso no solucionó nada, tal vez exageraba, pero odiaba sentirse como si Kevin se avergonzara de él.

—Doble D ya no estés triste. –le dijo Ed con una sonrisa. —Kevin te quiere.

—Oh Ed, eres muy buen amigo al decirme esas palabras para levantar mis ánimos, te lo agradezco mucho.

—Tú eres muy buen amigo, y no me gusta verte con esa carita de cachorrito triste.

—Lo siento. Prometo que trataré de olvidar esto. –Exclamó Edd mientras se ponía su abrigo.

—¿Qué tal una noche de videojuegos en casa de el gran Ed? –sugirió Eddy que acababa de llegar.

—Eddy, eso me parece buena idea. –Siguió Ed. —Vamos de una vez, comamos algo que mi pancita gruñe desde la clase de literatura.

—No tan rápido Ed. –una voz femenina los detuvo, el trío giró para encontrarse con una chica bajita de cabello rubio que los miraba sonriente, acompañada de una pelirroja y una peli azul. —¿No irás a casa sin mi o sí?

—May. –el chico la abrazó y la levantó para poder besarla. —Claro que no pensaba irme, apenas planeábamos lo que haremos esta noche.

—Lo sé, solo estoy bromeando grandote. Diviértete.

—Gracias pequeña, espero que tengas linda tarde.

De la mano, ambos se dirigieron a la salida de la escuela, detrás de ellos caminaban Edd y Eddy, seguidos de las hermanas de May, ya no los molestaban como antes, Edd estaba feliz de poder ser amigo de Marie, pero Eddy… pues seguía siendo ignorado por Lee. Recordó la plática que tuvo con Rolf, miró de reojo como la pelirroja se limitaba a caminar con los brazos cruzados sin dirigirle la mirada siquiera, y decidió hacer una pequeña prueba.

—Un Ed y una Cruel enamorados… mátenme ahora. –dijo con tono sarcástico.

—No eres el único desdichado por eso. –contestó Lee. Bien, al parecer eso funcionó.

—¿Qué clase de brujería hizo tu hermana para enamorar a mi amigo?

—¿Qué? Más bien ese bobo la hipnotizó o algo similar, me enferman.

—No mientas, ella ha estado enamorada de Ed desde que eran niños.

—Pues tu amiguito nunca le fue indiferente, además déjalos en paz, pareciera que estas celoso de la felicidad de esa pareja. –le dijo con notoria molestia.

—¿Qué? ¿Celoso? ¿De una cruel? Brincos dieras Lee.

—¿Eso te encantaría, no? Lo siento pero eres cosa del pasado. –dijo Lee con una ligera sonrisa.

—Eso quisieras, admite que no te has olvidado de el gran Eddy.

—Ese Eddy de grande no tiene nada, si sabes a lo que me refiero…

—¡Oye como te atreves!...

Los 6 chicos esperaban el autobús de la escuela, para sorpresa del resto, Eddy y Lee no dejaban de pelear, incluso compartiendo asiento, porque ese tipo de peleas hacía mucho que no las tenían, discusiones sin sentido donde ninguno se molestaba realmente. Marie notó la forma en la que Lee miraba a Eddy, una cosas era segura, aun lo quería.

—Pareciera que están hechos el uno para el otro ¿verdad?

—¿Ah?

—Conozco a Eddy, sé que extrañaba a Lee. –Dijo Edd mientras tomaba asiento junto a Marie.

—Tienes razón, esos dos no pueden estar separados, aunque nunca lo vayan a admitir. Pero me alegra que vuelvan a tener esa relación donde se molestaban mutuamente.

—A mí igual, solo espero que algo lindo salga al final.

—Al final, todo sale a la luz Edd, eso tenlo por seguro. Yo todo lo sé.

—Definitivamente todo lo sabes Marie. –afirmó Edd, pero lo dijo con un tono tan triste que la chica no pudo evitar preocuparse.

—¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué me dices eso ahora Doble D?

Edd suspiró. La miró a los ojos y le regaló una sonrisa nostálgica.

—Kevin… creo que tienes razón… podría ser algo cobarde.

—¿En serio? –preguntó con su característico sarcasmo.

—Lo siento, sé que siempre me dijiste la verdad, todos defienden a Kevin y me dicen que debo entenderlo, pero nadie me entiende a mí… excepto tú Marie.

—Cielos Doble D yo…

—Así que soy un cobarde, vaya, gracias por pensar eso de mí Edd. –le dijo Kevin con molestia, pues estaba justo detrás de él cuando lo dijo.

—¡Kevin!

—No puedo creer lo que acabas de decir, y para colmo se lo dices a esta maldita.

—Lenguaje Kevin. –le dijo Edd.

—Claro, ahora son mejores amigos ¿no? Genial Edd, quédate con ella. –dijo Kevin notablemente furioso, dando media vuelta listo para irse, pues se sentía humillado.

—Si te vas solo confirmarás mis palabras Kevin, eres un maldito cobarde, y no eres capaz de enfrentar a Edd porque tiene razón. –le dijo Marie, causando que se detuviera en seco, apretando sus puños, odiaba que siempre tuviera razón, la odiaba.

—Marie por favor, no hagas este problema más grande. –suplicó Edd.

—¿Yo? No me quieras culpar a mí, tú mismo dijiste que Kevin era un cobarde, me diste la razón Doble D.

—Sí pero no es razón para molestarlo, solo quería dar mi opinión, pero no quiero pelear y mucho menos que se sienta mal.

—Entonces fue una gran idea hacerte amigo de Marie Eddward, ella me odia y ahora le das la razón, ¿Cómo quieres que no me sienta mal?

—No eres el único Kevin, yo también me sentí mal hace un día…

—Por eso estaba tratando de hablar contigo, pero has estado todo el día con ella.

—Eso fue desde ayer, creo que pudiste ir a mi casa si te hubiera interesado un poco.

—No querías verme, y yo no pensaba rogarte.

—No esperaba que me rogaras Kevin, apenas una simple disculpa.

—Chicos no quiero interrumpirlos pero… están llamando un poco la atención. –les dijo May haciéndoles ver que varios alumnos los miraban desconcentrados, sin entender que pasaba.

—Ok, vayamos a otro lado Eddward. –le ordenó Kevin mientras se alejaba rápidamente hacia su motocicleta.

—Cielos… espero que nadie haya sospechado nada. –dijo Edd preocupado.

—No puedo creer que sigas preocupándote por la reputación de ese estúpido. Te quejas de ser un secreto pero no haces nada al respecto. –le dijo Marie bastante enojada.

—Yo…

—¿Sabes qué? No vale la pena, yo creí que serías un poco más firme, en fin. Allá tú Edd. Eres mi amigo y pase lo que pase lo serás, si quieres seguir con esto no tengo otra opción más que apoyarte.

Marie se puso de pie y subió al autobús que acababa de llegar, seguida de sus hermanas, Ed y Eddy, este último lo miró con cierto recelo.

—Es la primera vez que estoy de acuerdo con lo que una cruel dice Doble D, no tengo otra opción más que apoyarte, aunque no me guste la forma en la que ese idiota te trata. Nos vemos más tarde, no olvides que iremos con Ed.

Dicho esto, Eddy subió, Edd sin embargo se quedó estático, no tenía idea que su relación con Kevin les molestara a sus amigos, nadie excepto Marie le había dicho algo, ¿Qué debía hacer?

Sin pensar mucho alcanzó a Kevin, subió a su motocicleta y lo abrazó con cuidado, el pelirrojo arrancó y aceleró, Edd lo apretó con fuerza a su cuerpo, Kevin acarició sus dedos con una mano, y ese pequeño roce fue suficiente para tranquilizarlo y demostrarle que lo cuidaba.

Pararon en un solitario parque, y se quedaron unos momentos en silencio, no sabían bien que decir. Edd no había dejado de abrazar a Kevin, su cabeza reposaba en la espalda del atleta y sus ojos estaban cerrados, mientras que Kevin tomaba las manos de Edd y trataba de calentarlas, pues eran pequeñas comparadas con las suyas. A pesar de ser tan diferentes, esos dos se amaban en verdad.

—Creo que debemos hablar de lo que pasó. –dijo por fin Kevin.

—Supongo que tienes razón.

—Primero que nada… discúlpame por lo de ayer… te juro que no sé porque me comporté tan patán.

—Me sorprendiste… entiendo que es difícil para ti, entraste en pánico por tus amigos. –le dijo Edd en tono tranquilo, esto le dio confianza a Kevin para continuar con su disculpa. Se puso de pie y giró a verlo a los ojos.

—Escucha, no entré en pánico, simplemente actué sin pensar…

—Eso es entrar en pánico.

—Bueno está bien entré en pánico, pero eso no significa que sea un cobarde como le dijiste a esa perra de Marie.

—No la llames así Kevin, por favor evita insultarla.

—Odio que la defiendas, ella habla mierda de mí pero yo no puedo decirle nada, eso me hace enojar bastante Doble D.

—Ella no dice nada de ti, solo dice que no le gusta que te escondas pero no se mete entre nosotros, solo me escucha.

—Genial, hablas de mí con ella, eso es genial, ambos piensan que soy un cobarde, ella era una maldita acosadora desde que te conoció, y ahora son muy unidos.

—No deberías ponerte celoso Kevin… además el pasado ya quedó atrás, y discúlpame pero ella es mi amiga solamente, así que te pido que hablemos de nosotros, no la metas en esto.

—No son celos, sé perfectamente que nunca estarías con ella, pero entiende, la detesto y ella me detesta, y que seas tan confianzudo con ella me hace enfadar como no te imaginas.

—Kevin es que no todos mis amigos te agradan… Eddy no es tu gran amigo y sin embargo respetas que pase tiempo con él y Ed.

—Pero ese idiota es diferente, él nunca estuvo obsesionado contigo, ni trató de separarnos.

—Marie no trató de separarnos Kevin.

—¿Y ya te olvidaste del ridículo que hiciste cuando te obligaron a confesarte frente a toda la escuela?

—Ella y Lee se disculparon conmigo, además al final a nadie le importó, soy feliz de admitir que soy gay, eso es algo que tú también deberías hacer.

—¿Qué quieres decir con eso Edd? ¡Yo no soy gay!

—¿Cómo puedes decir eso Kevin? Entonces es completamente comprensible que salgas conmigo. –exclamó con cierto sarcasmo muy inusual en su persona.

—Porque me gustas, no porque sea gay, aun me gustan las mujeres tonto… además eres el único hombre que me ha gustado, eso no me hace gay ¿ok?

—Tampoco te hace heterosexual.

—¿Y qué quieres que haga? ¿Qué le diga a todo el mundo que me gusta un hombre? Te dije que mi padre me mataría, no pienso tener problemas con él.

—No te estoy pidiendo eso Kevin, pero al menos podrías tratarme bien frente a los demás, haces que todos piensen que te aprovechas del chico nerd, ¿ni siquiera puedes fingir que soy tu amigo? ¿Así como lo hace Nathan? Él me trata como su amigo frente al equipo, y nunca he visto que lo molesten por eso.

Kevin se quedó callado por dos razones: Uno, nunca había visto a Edd hablar de esa manera, y dos, tenía toda la razón del mundo. Avergonzado y cabizbajo, dejó de lado su enojo.

—No te pido que me presentes como tu novio, porque estoy consciente que no lo soy, pero hay algo más entre nosotros, al menos podrías saludarme o hacer de cuenta que te agrado…

Esta vez la voz de Edd era tranquila, con cierta ternura. Kevin tomó las manos de Edd y las besó.

—¿Sabes que te quiero verdad? –le dijo Kevin después de estar unos minutos en silencio.

—Lo sé Kevin.

—Lo lamento Eddward…

—Kevin está bien. No te preocupes por eso, yo sé que me quieres a pesar de todo.

—Y tú… ¿me quieres?

—Por supuesto que te quiero Kevin, pero eso no evita que me decepcionen tus acciones…

—Eso ya lo sé, pero no es a propósito. No quiero que estemos mal Edd, quiero que me perdones, ¿Qué puedo hacer para remediarlo?

—Creo que no tienes que hacer nada realmente Kevin, apenas abrázame.

Kevin obedeció sin chistar, rodeó el delgado cuerpo de Edd con sus brazos y besó su frente. Edd lo rodeó por la cintura y hundió su rostro en su pecho, aspiró su aroma, tan masculino. La verdad era que ambos estaban un poco confundidos, ambos tenían miedo de perder al otro, pero al mismo tiempo no estaban seguros de que fuera lo mejor para la relación… sin decir nada se quedaron ahí, abrazados bajo el nublado cielo.

~•*○*•~

Jueves.

En el jardín de la casa Goldberg, o mejor dicho, la mansión de los Goldberg, Kevin se encontraba de visita con su mejor amigo. El equipo saldría esa noche hacia la ciudad vecina para su juego del domingo. Esa mañana se preparaban para ir a la escuela, Kevin pasó la noche con su mejor amigo, mirándose al espejo peinaba sus rojizos cabellos, bastante pensativo.

—¿Estás listo Kevin? –le preguntó su amigo sacándolo de sus pensamientos.

—Claro Nath, vámonos.

—¿Vendrás conmigo o irás en tu motocicleta?

—Mejor voy en moto, quiero despejar mi mente antes de ver a Eddward.

—Sé que harás lo correcto, y no te preocupes demasiado, sea cual sea tu decisión yo estoy aquí para apoyarte. –dijo Nathan mientras le daba una palmada en la espalda.

—Gracias viejo. –dijo sonriendo.

Ambos salieron de la mansión, Nathan entró a su lujoso auto y pisó el acelerador, pues Kevin siempre conducía rápido y no quería quedarse atrás. Pero esta vez el pelirrojo no aceleró, apenas subió a su motocicleta y se puso su casco, divagó, de su mente no podía salir la plática que tuvo la noche anterior con su némesis, Marie Kanker.

Flashback

Justo después de haber llevado a Edd a su casa, Kevin se despidió del chico de gorra pero no fue a su hogar, se dirigió directamente a casa de Nathan, el mejor amigo que tenía, la persona que lo escuchaba cuando lo necesitaba y el mejor consejero que había tenido en su vida.

Llegó a la mansión, que por sus constantes visitas y por petición del joven Goldberg, Kevin entraba ya sin identificarse. Una suerte que su amigo se encontraba en el jardín encerando su auto, le sonrió al verlo y no supo que fue exactamente, pero su sonrisa le dio esa tranquilidad que estaba buscando desde su pelea con Edd.

¡Kevin! No te esperaba hoy, ¿pasa algo?

Si, pasan muchas cosas y si no me desahogo me voy a volver loco. –le dijo mientras bajaba de su motocicleta y se quitaba el casco.

Déjame adivinar… ¿Eddward?

Siempre es él.

¿Ahora cuál fue el problema? –preguntó al mismo tiempo que pasaba un trozo de tela con cera por el capó de su auto.

Pues, ayer fingí que le estaba pidiendo tarea cuando el equipo se acercó a nosotros… Edd se sintió conmigo, dice que no le gusta que lo trate así frente a los demás.

Mmm pues yo creo que no es para tanto, además está consciente que nadie sabe lo de ustedes dos, bueno excepto sus amigos de la cuadra y yo.

No lo entiendes Nath, él no quiere que lo presente como mi pareja, simplemente pide que lo trate bien, incluso dijo que tú lo tratas como amigo, y la verdad me sentí culpable.

Pues entonces trátalo como yo, no entiendo el alboroto, después de todo defendiste a Jimmy cuando lo querían golpear por espiarlos, ¿Doble D porque no puede ser tu amigo?

Es que Jimmy en realidad es mi amigo, con Eddward supongo que entré en pánico como él me lo dijo…

¿Pero ya solucionaron las cosas?

Algo así, me disculpé y fui a dejarlo a casa, estamos bien…

¿Pero?

Pero sé que quiere que sea valiente y admita que lo quiero.

Kevin, ¿Por qué no lo haces? –esta vez Nathan dejó de lado su tarea, se puso frente a su amigo dedicándole su completa atención. El pelirrojo lo miró confuso.

¿Por qué tengo que hacerlo?

No te enojes, solo es una pregunta, es decir… ¿Por qué te da tanto miedo que lo sepan?

Nathan es que no es fácil, tal vez no les importe mucho cuando se trata de cualquier otra persona, pero yo soy el capitán, el chico más popular, el que tiene muchas pretendientes…

Esas son cosas superficiales, no creo que los chicos te trataran diferente.

Vamos Nathan sabes que sí. No querrán compartir las regaderas por pensar que me gustan todos los hombres, no me invitarán a las fiestas, incluso algunos podrían salirse del equipo, y no creo que muchas chicas se sientan atraídas por un chico bisexual, no creo que mi vida siga igual y sinceramente no quiero que eso cambie.

Está bien tienes razón, no todo será igual pero, tus verdaderos amigos lo entenderán, como por ejemplo todos los que ya lo saben. ¿Necesitas más?

No lo creo viejo…

Entonces ¿Por qué no lo intentas? Digo, después de todo quieres a Edd ¿no es así?

Lo adoro Nathan, es muy importante para mí. –Kevin se recargó en su motocicleta, metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta y miró el cielo. Suspiró. —No sé si estoy listo para que el mundo sepa lo nuestro.

No es necesario que todos lo sepan para demostrarle que lo quieres.

Eso lo sé, y él lo sabe, pero no le gusta que me avergüence y lo esconda, me dijo que lo lastimaba… y eso es lo último que quiero. No quiero seguir haciéndole daño.

Entonces aléjate de él.

Una chica había dicho eso, era una voz muy familiar, y para desgracia y sorpresa de Kevin, conocía muy bien esa voz. Marie Kanker, los observaba desde el otro lado, con una sonrisa burlona.

Ambos chicos giraron hacia la cerca de madera que se encontraba en el jardín, justo donde Nathan estacionaba su auto, pues a pesar de que la mansión estaba rodeada por un gran muro, el jardín delantero solo contaba con esa pequeña cerca, por esa razón la chica pudo saltarla con habilidad de deportista, quedando justo frente al pelirrojo.

Siempre tan oportuna Marie, no puedes dejar de meterte en mis asuntos.

También me da gusto verte Graells. –le dijo Marie con sarcasmo. —Pero realmente odio que juegues con Edd.

Oye nena no pienses que me desagrada tu visita, al contrario me gusta pero, ¿hay una razón por la cual estas aquí? –le preguntó Nathan

Tengo más de un mes siendo tu vecina Goldberg, por cierto no me has dado la bienvenida a tu vecindario de ricachones.

¡¿Vecina?! –Nathan y Kevin preguntaron con sorpresa.

Así es, mis hermanas y yo ahora vivimos en esa casa. Larga historia, luego les cuento. En fin. Como te decía Kevin, odio que juegues con Edd.

Oh cierra la boca Marie, no sabes nada, no te metas en esto, en serio.

Créeme que no me he metido, y he tenido posibilidades, pero ahora Doble D es mi amigo… y si le haces daño voy a meterte la paliza de tu vida.

No me amenaces, solo eres una chica, una chica obsesionada. Hazte a la idea, Eddward nunca va a ser tuyo. –le dijo de forma cruel, y vaya que le dolió escucharlo.

Marie por primera vez le bajó la mirada a Kevin, cosa que lo sorprendió al igual que Nathan.

¿Sabes lo que se siente dejar ir a alguien que realmente amas durante mucho tiempo… solo para que sea feliz?

Kevin se sorprendió mucho, sus ojos se abrieron al ver como Marie derramaba una lágrima y lo miraba con las cejas fruncidas, con mucho resentimiento. Nathan posó una mano sobre el hombro de la chica, tratando de consolarla sutilmente.

Yo no estaba obsesionada, mi actitud hacia Edd siempre fue parte de un juego, mis hermanas y yo nos divertíamos molestando a los Eds, pero realmente yo amaba a ese tonto, lo suficiente como para dejarlo ir.

No siempre fue así, lo hiciste miserable cuando te admitió que era gay.

Eso fue por el impacto de la noticia… no tienes idea de lo que se siente, amar toda tu niñez y parte de tu adolescencia a alguien que nunca te corresponderá. ¿Sabes cuál es la peor parte? Cuando llega un cobarde, una persona que nunca lo amara como yo y solo le demuestra su supuesto amor a escondidas.

Cuando dijo eso, Kevin se sintió como el peor, no tenía idea que Marie le diría algo como eso, Nathan sin embargo la miraba con cierta tristeza, Marie estaba demasiado dolida como para admitir semejante cosa frente a ellos, estaba claro que quería hablar sin pelear.

No tengo porque escucharte Marie. Yo lo amo… tal vez no de la misma forma que tú pero si lo amo.

Entonces ¿Qué esperas para demostrarlo? Kevin, ni siquiera le has pedido que sea tu novio.

No tengo que decirle al mundo lo nuestro para demostrárselo.

Eso fue lo que te dijo Nathan, y tiene razón, pero también admitiste que lo lastimas.

Escucha Marie, no quiero ser grosero, pero esto no es tu asunto, por favor deja de entrometerte.

Kevin... –lo llamó de forma tranquila, como suplicante. —No quiero que lo lastimes, yo sé perfectamente que no vas a hacerlo tu novio, y mucho menos decirle a tu equipo que lo quieres, ni siquiera estás seguro de que valga la pena arriesgarlo todo por él, ya tienes dudas y eso provoca que Edd salga dañado… si no puedes darlo todo entonces no hagas que se enamore más de ti y termina con todo de una vez. Tú mismo dijiste que no querías seguir haciéndole daño.

Dime una cosa Marie… ¿aún lo amas?

No. –se apresuró a responder. —Pero no quiero verlo sufrir.

Tampoco yo, pero si lo dejo también va a sufrir y lo sabes… porque él me ama.

Haz lo correcto y ya, déjalo o hazlo tu novio, pero hazlo ya.

Viejo, Marie tiene razón, creo que eso mismo te hubiera aconsejado yo. –le dijo Nathan con media sonrisa melancólica.

Kevin sostuvo su mirada en ambos, no sabía qué hacer, y odiaba que Marie tuviera tan buen punto, como le dijo Edd, ella siempre tenía razón.

Fin del flashback.

Kevin por fin llegó a la escuela, después de pensar toda la noche en las palabras de Marie estaba seguro que había tomado la decisión correcta. Vaya ironía que la persona que le provocaba tantos celos fuera la que terminaría aconsejándolo sobre su "relación".

Decidido, buscó a Edd, a quien no tardó nada en encontrar. El de gorra negra estaba como cada mañana tomando los libros de su primera clase, riendo amenamente con Ed y Eddy. Esa sonrisa, esa sonrisa tan inusual que lo hacía feliz, amaba a Edd, de eso no había duda, por eso debía hablar con él y aclarar todo de una buena vez. Tomó el collar con forma de hoja que Edd le había regalado después de su accidente, como si le diera valor para hacer lo que había pensado.

—Entonces nos encontraron besándonos en la bodega y nos despidieron. –les contaba Ed a sus amigos como había perdido su empleo en la tienda de comics. Eddy no dejaba de reírse mientras que Edd ponía su cara de ofendido.

—Ed no debiste, en ciertos lugares hay que mantener la distancia, debiste ser más profesional.

—Pero Doble D, May se veía tan linda con ese disfraz de maid, no pude resistirme.

—Vaya, hasta que por fin estas dejando salir tu lado pervertido ¿no Ed? –le dijo Eddy.

—Cielos Eddy como dices esas cosas. –lo reprendió Edd

—Eddy tiene razón, la verdad es que pensé en besarla, y también pensé en hacerle muchas cosas. ¿Eso me hace un pervertido Doble D?

—No Ed, eso es normal es tu novia y ya tienen mucho tiempo juntos… solo por favor cuídate en ese aspecto…

—Claro Doble D.

—Yo puedo darte consejos también Ed, solo pídelos. –le dijo Eddy sonriendo.

—Supongo que sí. Pero tú si eres un pervertido.

Los Eds ya se iban, pero Kevin los alcanzó. Tocó el hombro de Edd, quien sonrió sonrojado al verlo, al parecer le había dado mucho gusto que lo buscara antes de entrar a clases.

—Buenos días Kevin. –lo saludó con alegría

—Eddward… ¿tienes unos minutos? Quisiera hablar contigo.

—Claro Kevin. Ed, Eddy, los veo en cálculo ¿está bien?

—Si claro, pero no llegues tarde, necesito que te sientes delante de mí en el examen. –le dijo Eddy

—No tardaremos. Bien, vamos Edd, vayamos afuera.

Para su enorme sorpresa, Kevin lo tomó del brazo, mejor dicho de la muñeca, y lo guio hacia un solitario árbol.

—¿De qué quieres hablar Kevin?

El pelirrojo estaba demasiado nervioso, nunca había hecho lo que estaba a punto de hacer, tratando de relajarse, cerró sus ojos, inhaló profundamente y exhaló despacio.

—Escucha Eddward… yo…

*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•*~*•

¡Hey hey! ¿Cómo están? Espero les haya gustado mucho este capítulo c: dejen review que es lo que me anima a seguir escribiendo.

A partir de esta parte, el clímax de la historia viene, y viene muy bueno (no es por presumir pero les aseguro que se van a enganchar) así que no dejen de leer.

Les comunico que ya técnicamente tengo finalizada la historia, serán 34 capítulos aproximadamente, así que aún falta para que termine, quédense hasta el final les prometo que no lo dejaré inconcluso, y mi meta es terminarlo antes de que el año termine.

Otra cosa, subí el fic en wattpad, es una página de fanfics, y muchos prefieren leer ahí porque es para celulares, y fanfiction no tiene versión para móvil. Si prefieren leerla ahí ya lo saben, soy SkinnyBunny.

Sin más que decirles comenzaré con sus reviews.

MeroNiakeehl. Creo que todos esperan que Kevin se decida a salir del closet haha n.n tu siempre estas presente gracias por eso!

Bethy Alien. Odias a Nazz? Hahaha en este capítulo no salió la perra c: Solo lees las partes Kevedd? Bueno pero todos los demás también tienen buena historia, bueno eso creo, que genial que sigas el fic c:

Tierra del eterno sufrimiento. Que interesante Nick tienes, yo también amaba ver la serie cuando era niña :') Oh también amas a Jimmy? Jimmy de filofobia tiene muchos fans hahaha y que leo… eres fan de KevNath n.n genial! Y claro que me quedo claro tu review en verdad te agradezco que haya sido tan largo! Espero que sigas la historia hasta el final, muchas gracias c: nos leemos!

Sebastian Delaney. *las choca* leí el segundo review, dices que deseabas ser el review 200 haha pues gracias! No puedo creer que sean tantos :') Oh y gracias por tu crítica respecto a que doy muchas pistas sobre lo que pasará, no lo había notado y te agradezco que lo mencionaras c: nos leemos pronto!

FranChessk. Yo amo que los reviews sean largos haha aquí vas a seguir verdad? Me gusta que te guste tanto :') me siento satisfecha cuando me dicen "amo tu historia" gracias en verdad!

Fin el humano. Muchas gracias por tus palabras! Me dieron mucho animo, que hayas notado una simple frase como esa me alienta a seguir escribiendo cositas asi, muchas gracias por leerme en serio, c: nos leemos pronto!

Jaki801. Hahahaha gracias a ti por el review n.n espero ver mas! Nos leemos!

Mose-Uchiha. Gracias por leerlo en un día! Eso quiere decir que te gusta mucho aww gracias!

C Javier. Oww gracias por tus palabras, adoro que me digan que aman mi fic :') espero que estes al pendiente como dijiste, y que este capitulo te haya atrapado mas haha nos leemos y bienvenido!

BlueeSkellintong. Bienvenido! Que bueno que te hayas enamorado del fic c: yo te amo por eso. Pues actualizo cada mes aproximadamente, pero espero poder hacerlo cada semana, es que es difícil desarrollar las ideas, aparte que me gusta que queden super largos n.n pero claro que hay actualizaciones y siempre las habrá! Gracias por leerme, espero que este capitulo haya dejado un buen sabor de boca.

Chinita-sama. Gracias por leerme! Y por tu review n.n verdad que Nath y Marie son lindos juntos? Haha nos leemos pronto!

Charlyrocks. La canción de Creep me gusta mucho, no se si ya hayas llegado hasta este capitulo, si es asi gracias por leerme n.n nos leemos!

Kun-Cun. Extrañaba leerte n.n sé que dejaste comentario en el one shot, pero como no tienes una cuenta no pude contestarte, espero que leas esto: yo puedo betear el fic del que me cuentas, seria un placer hacerlo! si gustas hablar un poco mas personal hazmelo saber c: