Taiyou Yagami (9 años, hijo de Taichi y Akane)

Aiko y Yuujou Ishida (9 y 5 años, hija e hijo de Sora y Yamato) *-*

Chikako Izumi (8 años, hija de Koushiro y Mina)

Michael Kiyoshi "Mishi" Barton (8 años, hijo de Mimi y Michael)

Makoto Kido (10 años, hijo de Jyou y Momoe)

Musuko Motomiya (11 años, hijo de Daisuke y Keiko)

Minako, Osamu y Yoshi Ichijouji (11, 8 y 7 meses, hija e hijos de Ken y Miyako)

Shizuka Hida (11 años, hija de Iori y Yuuna)

Tenshi Takaishi (11 años, hijo de Takeru y Nicolette)

Kibou Hayashiba (11 años, hijo de Hikari y Yuuto)

.


Un deseo, ¡ahora todos juntos!:

Fue algo majestuoso que recobró de energías a todos los digimons, y por supuesto devolvió las esperanzas a los niños. Se podría decir que se trataba del digimon más poderoso que habían visto jamás. Su aspecto no dejaba lugar a duda de que se trataba de un digimon sagrado; con sus cuatro pares de alas de ángel y su brillante casco cubriéndole los ojos, solo que a diferencia de su versión anterior, el brazo derecho de este lo componía una espada de luz y el brazo izquierdo portaba un gran escudo en el que estaban incrustados los trece emblemas.

Los chicos estaban en shock por todo lo que había ocurrido, en especial Yagami, cuyos ojos todavía estaban humedecidos de haber llorado la muerte de su amigo. Dejó que ese poderoso digimon se reflejase en sus lágrimas y pese a que en teoría era un momento de felicidad, él no pudo esbozar ninguna sonrisa, para él esto había llegado demasiado tarde.

-¿Psychemon?.- preguntó la siempre inocente voz de Yuujou.

Tenshi, que era quien lo abrazaba, lo estrechó aún más contra su cuerpo, este sin poder contener sus sonrisa de felicidad.

-Está bien Yuujou, él nos va a salvar.

-Waa… te prometo que nunca lo volveré a echar de la cama cuando duermas conmigo.- añadió Aiko alucinada por el ser tan poderoso en el que se había convertido el pequeño Tsunomon.

-Me da miedo, pero es genial.- lloriqueaba Makoto.

-Alucinante.- fue lo único que logró articular Osamu.

-Lleva el poder sagrado de Azulongmon y el de los emblemas, ese digimon acabará con él.- comentó Gabumon, sintiéndose orgulloso de su pseudo hijo.

-¿Este digimon es el Baransu del que nos hablaron?.- preguntó Minako con desconfianza.

Esa simple pregunta hizo que todos quedasen pensativos. Pensaron que ese ser denominado Baransu era el único que podía detener a Akuma, pero Psychemon había digievolucionado sin su ayuda. ¿Podría acabar con el demonio que tenía en frente?

Tenshi ya no sonreía, mientras su mano manoseaba el emblema que seguía conservando en el bolsillo de su pantalón, el de Kibou. No todos los emblemas habían brillado.

-¡Que importa como lo consigamos lo importante es que lo hemos conseguido!.- anunció Musuko con júbilo, para después mirarse el digivice.- ¡y a tiempo para llegar a la cena!

Dejaron de especular, porque una potente voz retumbó en los corazones de todos, una voz cálida que transmitía un enorme sentimiento de paz.

-Akuma es hora de acabar con esto, ¡ríndete!.- exigió el digimon sagrado.

La sombra retrocedió un poco, para acto seguido enviar una horda de digimons creados por su extensión de maldad.

"¡Nunca!, ¡acabad con él!"

-¡Espada sagrada!

Blandió su brazo derecho, el formado por la espada y de ella un potente haz de luz arrasó con todos los seres de oscuridad, dejando solamente a Akuma.

-Ese sí que es fuerte.- susurró Tentomon, viendo el espectáculo con cierta envidia.

-La verdad que a su lado me sentiría un debilucho aun con cuerpo de Seraphimon.- acotó Patamon.

-Todo lo que sabe se lo he enseñado yo.- recalcó Gabumon, acto seguido se llevó la mano a la barbilla pensativo.- bueno, menos lo de transformarse en un súper digimon absorbiendo el poder de los emblemas, pero todo lo demás se lo enseñé yo.- finalizó, haciéndose el importante.

-Tu reinado de destrucción ha finalizado, es hora de que se haga justicia.- prosiguió UltimateSeimon con determinación.

"No es a ti a quien le corresponde hacer justicia".- fue la contestación de la sombra.

Seguidamente, volvió a formar cientos de prolongaciones, pero el digimon sagrado, agitando nuevamente su espada, impidió que esto sucediese.

-¿No te arrepientes de tus actos?.- preguntó UltimateSeimon.

"Yo no respondo ante nadie"

Dicho esto, el cielo parpadeó con fuerza un par de veces, el monte Infinito desapareció y una gran bola de oscuridad se dirigió velozmente al digimon ángel.

-Tú lo has decidido. ¡Portal sagrado!

La milagrosa digievolución de Psychemon colocó el gran escudo que llevaba, justo en frente de Akuma. Entonces los dibujos de los emblemas empezaron a brillar, a desplazarse como si creasen una combinación, para que finalmente un agujero se abriese en el mismo escudo.

Al verlo, la mancha demoníaca trato de frenar pero ya era demasiado tarde.

"¡No!, no puedes, ¡NOOO!"

La siniestra voz se escuchó por todo el Digimundo, pero ya no era escalofriante sino desgarrada, trataba de aferrarse como fuese a este mundo, pero ya era tarde, el portal abierto por UltimateSeimon lo absorbía sin remedio. Cuando el escudo dejó de brillar y los dibujos de los emblemas retomaron su posición inicial, Akuma ya había desaparecido para siempre.

Los niños observaron atónitos la pelea y parecía que era cierto, que el demonio Akuma había sido absorbido sin dejar ni rastro. Fue entonces cuando la alegría empezó a invadirles.

-¡Lo hemos conseguido!.- gritó eufórico Musuko, no pudiéndose controlar más.

-¿Akuma ha desaparecido y no estamos muertos?.- preguntó Kido, mirando entre sus dedos, mientras por precaución aún permanecía en la posición avestruz.

-Yo sabía que lo lograríamos, ¡yo lo sabía!.- gritaba Minako, estrujando a Osamu entre sus brazos, como si se tratase de su resignado Poromon.

Mike miraba la escena con una radiante sonrisa, porque así era como debían acabar todas las historias, con un final feliz donde el bien venciese al mal y él fuese el héroe. Solo le faltaba una cosa para que este final fuese perfecto.

Sin más preámbulos, tomó la mano de la chica que pasaba a su lado, y que a él le pareció su princesa Ai, la medio volteó y recostándola un poco le dio un beso de película. Al más puro estilo cine americano de los años 60.

Entre el jaleo, casi nadie se dio cuenta de eso, solo un digimon.

-Mishi.- llamó Tentomon, dándole en la espalda al joven.

No quería que nadie le interrumpiese por nada del mundo. Este era el momento más romántico y feliz de su vida, el que le contaría a sus hijos y nietos y hasta bisnietos, en su imaginación, ahora era cuando iban pasando las letras de créditos y todo el cine daba una gran ovación.

Sin dejar de besarla, se limitó a hacer un pequeño aspaviento con la mano para espantar a quien osase molestarle ahora.

Tentomon era un digimon paciente, no se enfadaba con facilidad, pero esto estaba empezando a cruzar el límite.

-¡Aparta tus manos de la hija de mi compañero!.- gritó por todo lo alto, haciendo un potente rayo, que hizo que todos se volviesen para verlo, quedasen de piedra por la escena, y por su puesto que casi mata a Mike del susto.

Dio un pequeño bote sobresaltado, abrió los ojos y empezó a palidecer al ver unos ojos azabache que nada tenían que ver con los zafiros de su amada, pero que también le parecieron los más hermosos que había visto nunca. La chica en cuestión, por fin pudo respirar, todavía estaba como en shock por esta inesperada acción, pero en seguida enrojeció.

-La niña bonita pelirroja.- susurró Tachikawa, dándose cuenta de su error.

Rápidamente se separó de ella y se disculpó con nerviosismo.

-Ah… uh… perdóname… no…- balbuceó sin saber donde meterse hasta que su mirada se cruzó con la de Aiko, que miraba la escena con cierta indiferencia.- ¡Ai-chan no es lo que parece, no me dejes!

Mientras "Mishi" corría en busca de su amada para intentar enmendar su error, la pequeña Chikako poco a poco iba saliendo de su trance. Inconscientemente se llevó los dedos a los labios y supo que no olvidaría este día, ya no por la gran batalla contra Akuma y la destrucción de los mundos, sino porque era el día en el que le habían dado su primer beso, por equivocación, eso sí, pero beso al fin y al cabo.

-Yo no sé muy bien ejercer de padre súper protector pero, ¿tengo que matarlo o algo así?.- preguntaba Tentomon confundido.

Izumi ni lo escuchó, estaba a años luz del mundo, con una inexplicable sonrisa tonta dibujándosele en la cara conforme recreaba el beso.

Volvió a tierra firme cuando escuchó un sonoro "uuuh" y se dio cuenta de que tenía a Shizuka y Minako a cada lado.

-Vaya con la mosquita muerta.- la zarandeó Ichijouji con diversión.- dime, ¿Qué tal besa el principito?, ¿ha abierto la boca?, ¿no habrá abierto la boca, verdad?.- terminó con voz amenazante. Por fin se había metido en el papel de hermana mayor de Chikako, con la preocupación y ultra protección que eso conllevaba.

La portadora de la tenacidad empezó a sonrojarse.

-¿Cómo te sientes?, ¿ha sido romántico?, a mí me ha parecido muy romántico.- comentaba también Shizuka.

Chikako ya estaba como un tomate, sin poder dejar de mirar a Mike, como de vez en cuando sus miradas se cruzaban y en seguida apartaba la vista sonrojado. Por primare vez en su vida Chikako miró a un chico y pensó que se veía adorable, se podría decir que hasta sintió esas mariposillas revoloteando en su tripa, ¿acaso "Mishi" a parte del primer beso también le había robado el corazón?

Tan inmersa estaba descubriendo el mundo de la felicidad eterna que ni se enteró de la presencia del chico que tenía al lado.

-A… ¿a que ha venido eso?.- logró articular, tratando de guardar la compostura, aunque se percibió claramente su enfado.

La pelirroja lo miró un segundo, solo eso, porque en seguida su vista volvió a quedar clavada en Barton.

Osamu apretó los dientes ya claramente molesto, encima lo ignoraba. No supo lo que le pasó por la mente en ese momento, solo que si no lo hacía se sentiría idiota el resto de su vida, y así fue como, Osamu, por primera vez se dejó llevar por sus impulsos y sus emociones, dándole un corto, inocente, pero romántico, beso en los labios a la ida Chikako.

Al sentirlo, la hija de Koushiro abrió los ojos al máximo y por fin salió de su burbuja de felicidad y viendo su penetrante mirada Osamu fue consciente de lo que había hecho y se sonrojó en el acto.

-¡Lo siento!.- gritó sin atreverse a mirarla, para salir corriendo lo más lejos posible.

Confundida y sin poder articular palabra, así fue como quedó Izumi, que por fin empezó a entender como se sentía Musuko teniendo a dos chicas tras él.

Y otra que pensaba en Musuko, como casi siempre, era Minako.

-Que espabilado es ese Mishi.- comentaba divertida.- aunque el enano molesto no se ha quedado atrás, ojala todos los chicos fuesen así de lanzados, ¿crees que Musuko sería así de lanzado?.- terminó su reflexión, compartiendo una mirada con Shizuka.

-Eh… no sé yo si Musuko…- tartamudeó Hida, no sabiendo que responder.

En cuestión de segundos, Ichijouji mayor corría al encuentro de Motomiya y cuando Shizuka se dio cuenta de que se le adelantaba, en seguida siguió sus pasos.

-¡Musuko ¿quieres celebrar la victoria conmigo?.- corría la desbocada Minako.

-¡Mina-chan, dijiste que nada de chicos!, ¡no seas tramposa!.- le seguía la otra pretendiente del joven completamente indignada.

Ajenos a estos desvaríos, se encontraba el grupo que en su tiempo fue denominado "Los Angemones y Koromon mola más que todos juntos, Ishida power", eso sí, con un acoplado, el niño minino que seguía pidiendo el perdón de su "prometida".

-Fue sin querer, te prometo que no soy un chico infiel… perdóname.

Sobra decir que Aiko cada vez se encontraba más temerosa por el pequeño teatrillo.

-Mishi, no tienes que darme explicaciones, tranquilo solo somos amigos y…

-¿Quieres que te compre un pony para compensarte?.- interrumpió el muchacho.

La chica calló en el acto. Sabía que no era correcto aceptar regalos de alguien a quien no correspondías y mucho menos para tratar de enmendar un supuesto error. Su parte racional lo sabía, pero por ahora la parte que más dominaba en ella era la de niña de nueve años, y ¿Qué niña de nueve años diría que no a un pony?

-Blanco y con las clines doradas, como mi pelo.- señaló a cada palabra más ilusionada, dibujando la sonrisa en Mike, había conseguido comprar el perdón de su damisela.

Viendo la escena estaba Taiyou, que rezongó molesto.

-Que patéticos sois los dos, casaos ya e iros a vivir a un rancho de Texas.- refunfuñó de mala gana, lo suficiente bajo para que Aiko no le escuchará y por tanto no le caponeara.

La mente de Yagami estaba en cosas mucho más importantes y primordiales que la futura granja de ponys de Aiko, todavía estaba muy afectado por el fatal desenlace de Agumon, por lo que no estaba de ánimo para celebrar nada.

Encontró con la mirada al otro chico que parecía sin nada que celebrar, cuya cara de preocupación aumentaba a cada segundo, Tenshi.

-Primo Psychemon es el mejor, ¿a que si Psychemon?.- corría Yuujou ilusionado a los fuertes brazos de su nuevo mejor amigo y digimon favorito UltimateSeimon.

-Ajá.- asintió el rubio inmerso en sus pensamientos.

-Tenshi, esto no me gusta.- compartió su preocupación el portador de la amistad con, en teoría, el chico más cabal del grupo.

-Ajá.- repitió el muchacho sin salir de su modo reflexivo.

Obviamente que sentirse tan ignorado, dinamitó la poca paciencia del compañero de Koromon.

-Tenshi hazme caso.- exigió, colocándose en su campo visual.

El chico ni se inmutó.

-Ajá.

El moreno gruñó y se cruzó de brazos.

-Mi primo tiene razón, Takaishi no es más que una nenaza, ¡nenaza!

Cuando volvió a mirar al hijo de Takeru empezó a temer seriamente por su integridad física, porque ya había abandonado su pose de pensador y su mirada seria estaba fija en él.

-Que era broma, si a mí me caes bien, a pesar de que juegues a un deporte de nenazas, porque mi padre siempre me ha dicho que el béisbol es de nenazas, bueno y el basket, y la lucha, y el tenis, y el voleibol, bueno y en general todos los deportes que no se jueguen en un campo de futbol dando patadas a un balón…- ahora era Taiyou el que se había perdido por su estrafalarias ideas y por supuesto que Tenshi no estaba por la labor de escuchar más a ese estridente niño.

-Cállate.- dijo con seriedad y al segundo el moreno se calló. No le gustaba Tenshi enfadado.

-¿Qué te preocupa, Tenshi?.- preguntó Patamon, volando sobre su cabeza.

-¿Qué, que me preocupa?, mira a tu alrededor, ¿en serio crees que lo hemos conseguido?.- preguntó con escepticismo.

Al escuchar sus palabras, todos dejaron sus riñas y celebraciones personales y se reunieron con él. Tenía razón en lo que decía, porque su alrededor no había cambiado en absoluto, aunque siempre había chicos que veían la situación con más optimismo.

-Es normal Tenshi, el Digimundo necesitará repararse y esas cosas, pero lo importante es que hemos matado a ese demonio. Hemos cumplido nuestra misión.- comunicó el portador del valor con convencimiento.

El rubio dio un chasquido molesto, seguidamente sacó la mano del bolsillo del pantalón, donde la había mantenido durante toda la batalla, mostrándoles a todos el emblema que solo había visto y tocado él, el de la oscuridad.

-¡Y esto que es!.- dijo con enfado.

Los niños lo miraron con temor, porque esa esfera era negra como la noche, incluso parecía que tenía vida propia.

-¿Ese es el emblema de la oscuridad?.- cuestionó Osamu, sin atreverse a acercarse demasiado, cuando en otras circunstancias habría sido el primero en ir a curiosearlo.

-Es el emblema de Kibou y está aquí, esperando a su portador, ¿Cómo se supone que lo hemos conseguido si no estamos todos juntos?

Cuando Tenshi se ponía en ese plan, pocos se atrevían a hablarle o contradecirle y entre esos pocos se encontraba su temeraria prima.

-No lo sé primo.- se encogió de hombros con naturalidad.- pero los demás emblemas han brillado y lo hemos conseguido, deja de preocuparte, seguro que Kibou ya está bueno y nos está esperando en casa con nuestros papás…

-¡Kibou está muerto!.- cortó el portador de la luz, sin poder controlar las lágrimas.- nadie nos espera…

Hubo un silencio demoledor, nunca se habrían esperado esa afirmación tan rotunda. La mayoría agitaron la cabeza tratando de procesar la información, les resultaba demasiado increíble, sin embargo, Taiyou no despegó su mirada desafiante de Tenshi.

-No está muerto, me dijiste que no está muerto.- manifestó con contundencia.

El rubio bajó la cabeza incapaz de aguantar esa mirada acusatoria, sintiéndose terriblemente despreciable por haberles ocultado la verdad a sus amigos, por haberles hecho creer que había esperanza cuando hacía ya mucho tiempo que Kibou se la había llevado con él.

-Él… no…- balbuceó sin apenas voz. No quería recordar su encuentro en la cueva y mucho menos las palabras de Akuma en ese bosque.

Por suerte se libró de hacerlo cuando, dejando al feliz Yuujou en el suelo, UltimateSeimon se colocó en medio de todos, con la mirada fija en el horizonte.

-Guarda eso ahora mismo.- ordenó con su imponente voz.

A Tenshi no le dio tiempo ni a procesar sus palabras, porque de repente su mano sintió un intenso ardor, el emblema de la oscuridad le estaba quemando y rápidamente lo tuvo que soltar. Los digielegidos palidecieron viendo como la esfera se turbaba cada vez más y se sobrecogieron tratando de resguardarse al escuchar y notar una potente explosión proveniente de donde se supone que debía estar el monte infinito.

-¡Cuidado!.- advirtió el digimon sagrado, creando un escudo protector.

-¿Qué pasa ahora?.- lloriqueó Kido.

"Ese es mi emblema".- resonó esa conocida voz escalofriando a todos los presentes.

Escuchar eso, hizo que Tenshi se apresurase a recogerlo y volver a esconderlo.

-¡Oye tú!, se supone que estás muerto.- señaló Minako, teniendo un ataque de histeria.

-¿Es que no te has leído el guión?.- preguntó "Mishi" indignado.- los buenos siempre ganan, acepta tu derrota y desaparece.

"¡Silencio!"

Un gran remolino se había formado en el epicentro del Digimundo, absorbiendo todo lo que había a su alrededor, cada vez con más potencia, tanta que la ráfaga de viento no tardó en llegar a los niños.

-Nos va a absorber.- gritó Gabumon apurado.

-¿Pero a donde?.- preguntó Chikako, tratando de cubrirse.

-No sé, pero tampoco me apetece averiguarlo.- contestó Gomamon.

-¿Es al mar de la oscuridad?.- se atrevió a especular Palmon.

-No.- contestó UltimateSeimon con sobriedad.- nos va a descomponer para siempre, si eso nos traga formaremos parte de él, de su maldad.

-¿Y que hacemos?.- cuestionó Aiko.

-Oye, ¿no se supone que eres un digimon sagrado súper poderoso?, haz algo como bloquear ese remolino o matar a Akuma de verdad.- exigió Musuko, totalmente decepcionado.

-El demonio Akuma solo puede ser ajusticiado y destruido por el emblema Baransu, yo solo podía atraparlo, pero ha conseguido salir de la dimensión a la que lo he enviado porque ya se ha apoderado de ella, al igual que lo ha hecho del Digimundo.- sentenció el cuerpo digievolucionado de Psychemon.

-¡Pues vaya mierda de digimon sagrado que eres!.- se llevó las manos a la cabeza el desquiciado Motomiya.

-Cállate, es muy bonito y a mí me gusta, envidioso.- sacó la cara por su compañero el inocente Yuujou.

-Tenéis que iros, yo trataré de sellar ese remolino.- dijo con autoridad UltimateSeimon.

-¿Y a donde se supone que nos tenemos que ir?, ¡está absorbiendo el Digimundo!.- gritó Minako, zarandeándole y salivándoosle todo el rostro. Se podría decir, que esa chica le metió más miedo en el cuerpo que siete docenas de Akumas.

"Idiotas, jamás podréis escapar de mí, pero dadme el emblema y os perdonaré vuestras insignificantes vidas"

-¡Cómeme el rabo!.- gritaron Armadillomon y Taiyou al unísono.

La fuerza con la que esa espiral se tragaba todo iba incrementando a cada milésima y por lo tanto la distancia de los niños a ese lugar también. Si nadie lo remediaba, serían absorbidos en pocos segundos.

-¡Chicos!.- llamó Chikako, teniendo una gran idea.- ¿y si huimos a Witchelny?, tengo amigos ahí.

-No lo creo viable.- informó Osamu.- si el Digimundo está desapareciendo, ese lugar también desaparecerá.

-¿De que están hablando?.- preguntó Musuko, sin enterarse de nada, para él, era como si le hablasen en ese extraño y complejo idioma que era el inglés.

-Además tampoco sabemos como abrir una puerta a ese lugar.- informó la portadora de la bondad.

La situación era crítica, tenían que pensar una solución ya o sino serían absorbidos por Akuma para la eternidad. A UltimateSeimon cada vez le resultaba más difícil resguardarles y cuando la espiral llegase hasta ahí, se los tragarían a todos, por mucho campo protector que tuviese.

Como todo momento desesperante que se precie, el caos se había adueñado de los chicos, con gritos, lloros, acusaciones y sobre todo mucho pánico y miedo que alimentaban al detestable ser de la oscuridad causante de todo esto, pero entonces todos quedaron en silencio, porque Tenshi tomó la palabra.

-Debemos ir a un lugar donde podamos luchar, pero no solos, con nuestros compañeros, un lugar donde si lo deseamos podamos estar con ellos.- habló de forma críptica, porque casi todos le habían entendido.

-El lugar donde tus deseos se hacen realidad.- repitió "Mishi" pensativo.- ¿Disneyland?

Los demás le ignoraron, estaba claro que él era el "casi" y pese a la furia que aún tenía en el cuerpo, sobre todo con Tenshi por ocultarle la verdad, fue Taiyou quien dijo en voz alta lo que la mayoría había pensado.

-El libro de nuestros padres hablaba de un mundo así, donde tuvieron la última lucha con MalonMyotismon.

-Sería genial, ahí no estaríamos solos.- dijo Aiko empezándose a ilusionar con la idea de poder volver a Yokomon.

-Sí y yo desearía no tener estos pelos tan sucios pero, ¿Cómo se supone que vamos a ir?.- como de costumbre, Minako explotó la burbuja de sus compañeros.

Estaban cansados y tenían muy pocos segundos para pensar, ¿Cómo iban a descubrir una forma de abrir una puerta al mundo de los deseos? Cuando esa pregunta pasó por la mente de ellos, fue cuando todos tuvieron la misma idea y todas las miradas quedaron fijas en un mismo chico.

-Yo tengo entrada VIP para todo el año, pero solo puedo pasar a uno… bueno si me mirarías así a dos.- explicó Barton, pensando en que eso era lo que querían sus amigos, entradas para Disneyland.

-Si alguien pueda abrirla tiene que ser él.- musitó Shizuka temerosa, ¿su futuro en manos de ese niño tan extraño?

-¡Eso es, hazlo!.- exigió el portador del valor, zarandeándole de la cabeza.- ¡confiamos en ti demuestra que eres un héroe!

Mike lo miró extrañado sin entender que pasaba, mientras todos sus amigos lo rodeaban esperando que hiciese una especie de milagro.

-¿Qué queréis de mí?

-Maldita sea baka.- lo tomó de la camisa Taiyou.- eres el portador de los deseos, tienes que abrir una puerta a ese mundo antes de que eso nos trague a todos.

Le tomó tan de sorpresa que ni se revolvió para librarse de su agarre, ni tampoco le respondió, ¿eso era lo que querían sus amigos de él?, ¿Qué abriese una puerta como por arte de magia a no se sabe donde?

-It´s crazy!.- espetó revolviendo la cabeza.- ¿Cómo esperas que haga eso?

-Niños, no hay mucho tiempo.- advirtió UltimateSeimon, viendo como la espiral ya estaba a escasos metros.

Nuevamente las miradas se clavaron en el pequeño Barton-Tachikawa y el niño, incapaz de soportarlas, bajó la mirada abatido, porque esos ojos de sus amigos reflejaban demasiada desesperación que él estaba seguro que no iba a ser capaz de hacer desaparecer. ¿Qué clase de héroe era? A la primera de cambio se rendía, pero es que no tenía ni la menor idea de cómo hacer lo que le pedían, les iba a fallar, estaba seguro, en ese momento descubrió que no era el héroe que pretendía ser, el que en su imaginación había deseado tanto, solo era un niño indefenso y para que seguir engañándose, con miedo.

-Michael K.

Todos se volvieron atónitos hacia el chico que se había atrevido a hablar, porque era increíble que en estos momentos no estuviese con la cabeza escondida bajo tierra rezando sus últimas plegarias. Hasta "Mishi" lo miró incrédulo.

-Casi seguro que estas serán mis últimas palabras antes de que nos desintegremos convertidos en oscuridad como todo el Digimundo, pero, tengo que decírtelo. Antes de empezar esta aventura no habría tenido el valor de hablar, ahora estaría llorando subido a la espalda de Musuko para que me protegiese, pero ahora soy un Makoto diferente, puede que no sea el más valiente del mundo pero sé lo que soy y hasta donde puedo llegar y eso lo sé gracias a un chico que me ha ayudado a superarme desde el principio. Sino es por ti, ni siquiera habría venido al Digimundo, así que MK, demuestra que eres un héroe de acción.- concluyó con determinación, que sorprendió de sobremanera a los presentes, sobre todo a "Mishi".

Lentamente lo fue viendo, de nuevo se estaba sumergiendo en su mundo ideal, de nuevo volvía a ser es héroe capaz de hacer todo, a su manera, Makoto le había abierto los ojos, o lo que para él era abrirle los ojos, es decir, meterlo de nuevo en su fantasía. Todos recobraron la esperanza al verlo tomar una de sus poses heroicas.

-No te preocupes boy-scout, yo os salvaré.- anunció con superioridad, alzando su digivice.

Sus amigos sonrieron, sin perder detalle de cada movimiento que hacía, esperando que pronto ocurriese algo, porque no sabían exactamente que esperaban que ocurriese, pero por lo menos que les sacase de ahí. Aunque empezaron a extrañarse y desesperanzarse al trascurrir unos segundos y ver que no sucedía nada.

-Mishi, ya sé que te gusta darle emoción a las cosas pero venga hazlo ya, que no tenemos tiempo.- pidió Aiko con cierto optimismo, de verdad se pensaba que su heroico amigo lo estaba dejando todo para el último segundo.

-Eh… ah, claro princesita.

Tampoco sabía que ocurría, pero si Aiko confiaba tanto en él, se esforzaría al máximo para conseguir lo que todos esperaban.

-Hermana, la espiral se acerca.- comunicó Yuujou totalmente asustado, escondiéndose tras la pierna de la rubia.

Ella miró donde indicaba su hermano con preocupación para después compartir la misma mirada con todos sus amigos.

-Venga Mishi, concéntrate.- suplicó Minako, fraguando uno de sus ataques.

-MK, ¡todos contamos contigo!.- añadió el líder.

Todas esas palabras le entraron directo al corazón, haciéndole sentir más débil y fracasado a cada segundo porque era incapaz de hacer lo que le pedían, pero esta vez no se detendría ni se rendiría. Si debían ser absorbidos al menos lucharía hasta su último aliento.

-¡Ábrete ya!.- gritó, dejando visible un casi imperceptible haz de luz.

-¿Habéis visto eso?.- preguntó Chikako asombrada.

-¡Ayudémosle!.- ordenó Takaishi, sacando su digivice.

Los digielegidos lo siguieron, concentrándose lo máximo posible, tratando de dar lo mejor de sí. La luz se hizo un poco más visible, pero todavía era muy pequeña para pensar que lo habían conseguido. Entretanto, la espiral de Akuma ya les había alcanzado.

-¡Niños huid!.- ordenó UltimateSeimon poniéndose delante.- ¡yo sellaré eso!

-Psychemon.- llamó Yuujou intentando seguir sus pasos, pero Aiko lo detuvo.

Los que sí siguieron sus pasos fueron Gabumon y los demás digimons.

-Nosotros te ayudaremos.- dijo el digimon de la amistad.- ¡por Agumon y todos los demás digimons que han dejado su vida en esta lucha!.- gritó, seguido de los demás, flanqueando al poderoso digimon sagrado.

"Idiotas".- se escuchó.

Y todo fue cuestión de segundos, UltimateSeimon se abalanzó a la espiral, soltando su escudo, en el que los emblemas volvieron a brillar. Gritos llamando a sus amigos, también porque ya sentían ese remolino arrastrándoles, y entre ese ajetreo trece luces llegaron hasta ellos, sus medallones.

No les dio tiempo a mirar que había pasado, que había sido del digimon sagrado si ya no estaba en posesión de los emblemas, porque en cuanto el emblema de los deseos llegó a las manos de Mike, la pequeña abertura se hizo enorme y los niños desaparecieron de ese lugar.

...

Por muy penoso que resultase, ya se estaba empezando a acostumbrar a estar por los suelos, sentir este aturdimiento en la cabeza y ese gran peso en su espalda. Sin moverse demasiado, debido a su inmovilización, escaneó lo que tenía a su alrededor y pensó que ya había perdido la cabeza del todo, porque estaba en el interior de una gran habitación de lo más lujosa. Miró estupefacta esa decoración; paredes blancas, marcos recargados y una elegante mesa de madera con un águila incrustada flanqueada por dos banderas. Aiko Ishida no sabía mucho de geografía, política e historia en general, pero reconoció esa bandera blanca, roja y azul al momento, sin duda era la de los EEUU de América.

-Que demonios.- masculló tratando de levantarse. Como no lo consiguió, le dio un codazo a ese peso muerto, que al sentirlo sonrió como un idiota y se apartó.

-Aiko que bien huele tu pelo.- susurró, todavía con los ojos cerrados revolviéndose.

La pequeña Ishida hizo como si no lo hubiese escuchado y apresuró a ponerse de pie para poder mirar ese lugar con más detenimiento.

No había sido una alucinación, estaba en el interior de lo que parecía un despacho. Iba a despertar a Yagami de una patada y lo hizo, pero quedó atónita al verle el rostro, tenía una cicatriz en todo el lado derecho de la cara.

-¿Que te ha pasado?.- se inclinó para inspeccionarlo.

Entonces el moreno despertó, Aiko dio un paso atrás al ver su mirada, ya que era de maligno de manual y el compañero de Koromon volvió a reír.

-Waa Aiko, estás muy chica.

Fue una afirmación tan chocante que no pudo evitar mirarse, dándose cuenta de que en verdad, iba vestida como una princesita disney. Llevaba un vestidito rosa y un lacito en el pelo, además de que su muñeca estaba perfectamente curada, pero ella no era la única que había cambiado de indumentaria, su compañero iba embutido en un traje de cuero negro bastante cutre la verdad.

-Que pasa aquí, ¿me has puesto tú esto desgraciado?.- bufó Ishida llena de ira, tomando a Yagami tan fuerte que lo levantó.

El portador de la amistad todavía estaba desorientado, sin darse cuenta de que le rodeaba, y la chica, pesé a su extraño rostro percibió su expresión de despiste. Era obvio que estaban en la misma situación.

La hija de Sora lo soltó, mirándole con desconfianza.

-¿Tú eres mi amigo Taiyou, de verdad?

Taiyou se miró extrañado, viendo ese atuendo digno de malo de serial, rápidamente se llevó las manos a la cabeza. Sonrió al comprobar que mantenía su peinado, pero le preocupó no notarse algo que para él era muy valioso.

-No tengo mi cinta de pelo, ni la camiseta de estrellas de mi papá.- susurró con tristeza.- ¡Ai-chan, que pasa!

Sus sospechas se esfumaron en el acto, no había duda de que ese agobiado chico era su Taiyou.

Con la debida cautela pero sin perder la determinación, comenzó a deambular por ese lugar. Lo primero que le llamó la atención fue la gran ventana, se asomó comprobando que el cielo seguía igual de oscuro que en el Digimundo, aunque pudo vislumbrar alguna que otra estrella, ¿acaso estaban bajo la bóveda celeste que tanto le gustaba y no bajo esa masa de oscuridad en la que habían vivido los últimos días de su vida?

-Esto es muy raro.- dijo pensativa. Lo siguiente que vislumbró fue el amplio jardín que se extendía, parecía que estaba metida en una mansión.

Se volvió a Taiyou al escucharlo intentando leer algo.

-Des-despacho… Oval.- dijo mirando unos papeles que había sobre la mesa. Al segundo reconoció ese nombre.- ¡despacho Oval!, este es el despacho del presidente de EEUU.

-¿Huh?.- le miró Aiko alzando una ceja, lo había dicho como si almorzase todo los días con él y teniendo en cuenta que Yagami no sabía ni donde estaba el palacio del Emperador de su patria, le extrañó que conociese tal información.

-¡Es verdad!, mi padre se reunió una vez con él por trabajo y me trajo un llavero de este despacho, ¿sabes?, es muy importante, imagínate la cantidad de decisiones importantes para el mundo que se habrán tomado aquí.- empezó con ilusión, no pudiéndose resistir a abrir todos los cajones en busca de tesoros.

La chica lo miró con indeferencia. Definitivamente esto era absurdo.

-Taiyou esto es ridículo, ¿me puedes explicar que hacemos en este lugar?

-Igual cuando una persona es absorbida por una espiral negra en el Digimundo viene aquí y se convierte en presidente de los EEUU.- dedujo, mientras inspeccionaba todo el lugar. En ese momento, su vista quedó clavada en una foto.- ¡mira Ai-chan!

Solo lo había escuchado tan emocionado cuando su equipo marcó un gol en el último segundo llevándose así la liga, cuando su madre le preparó una súper tarta de tres pisos en su cumpleaños y en la enésima repetición de Son Goku matando a Majin Boo con la Cho Genkidama. Con estos antecedentes, supo que ese chico había descubierto algo de gran importancia.

Pero al ver la foto que sostenía Yagami se empezó a preocupar seriamente, porque se trataba de una foto ¿familiar?, en la que salía Musuko con un elegante traje de corbata, Shizuka con un elegante traje de falda y americana y ella con el vestido rosa que llevaba.

-Que es esto….- balbuceó totalmente atemorizada.

-Me da que Musuko llegó el primero y lo han hecho a él presidente o igual lo es Shizuka y él es primera dama, pero lo que no entiendo es que pintas tú aquí, porque está claro que tú nunca serías presidenta.- dedujo el compañero de Koromon, sin saber que por esa afirmación tan despectiva estuvo a punto de llevarse un capón.

-Esto no me gusta ni un pelo, salgamos de aquí.- ordenó Ishida, yéndose hacia la puerta con total decisión. Se quedó blanca al comprobar que no se abría.

-Aiko Ishida que debilucha eres.- rió Yagami, acercándose a ella con fanfarronería mientras se remangaba las mangas.

La portadora del amor lo miró con despreció y no pudo evitar dibujar una sonrisa de complacencia al ver que por mucho que se esforzase él tampoco fue capaz de abrirla.

-Seguro que está bloqueada de fuera.- dijo, dando a entender que ni Superman podría abrirla desde su posición.

-Seguro.- rió la rubia con superioridad.- debilucho.

Lo dijo lo suficiente alto como para que le escuchase y frunciese el ceño. Todo hacía indicar que iban a tener una de sus características luchas, pero un extraño sonido captó la atención de Ishida, dejando a Yagami discutiendo solo.

-¿Tienes un reloj?.- preguntó, tratando de encontrar de donde provenía ese inquietante tic-tac.

En seguida, Taiyou también lo escuchó.

-No y tampoco suena como mis tripas.

-¡Aaah!

Nada más escuchar su grito, el moreno fue directo a su encuentro. Estaba pálida, con las manos en la boca y una gran cara de angustia. Yagami entendió su silencio y sin hacer preguntas se asomó debajo del sofá, que era donde estaba mirando Aiko antes de ese agónico grito.

Una vez más, Taiyou Yagami se quedó sin ningún comentario ridículo que hacer, porque esto era demasiado serio como para bromear.

-Parece una bomba.- fue lo único que acertó a decir, en un tono más angustioso que el de su amiga.

...

-¡Cuidado!.- se tiró Tenshi como una exhalación derrumbando a Musuko.

Quedaron un segundo ahí, mientras Makoto corría hacia ellos hablando por una especie de pinganillo.

-Todo controlado el presidente está a salvo.- dijo, para luego revolver la cabeza.- ¿Qué estoy diciendo?.- se preguntó atemorizado.

-Eso es lo que yo digo.- apartó Motomiya a su amigo con molestia.- ¿se puede saber a que ha venido todo esto?

-No lo sé, sentí la necesidad de hacerlo.- excusó el rubio totalmente confundido.

Entonces fue cuando quedaron frente a frente y casi no se creyeron lo que vieron.

-¿Qué haces vestido con traje y corbata?.- se preguntaron el uno al otro.

Hicieron los mismos gestos, se miraron a ellos mismos y se sobresaltaron al darse cuenta de que era cierto, también iban en traje. Concretamente Tenshi y Makoto eran los uniformados, con trajes negros, gafas de sol y pinganillo, en cambio, el traje de Musuko era gris, pero eso sí, más elegante incluso que el de sus amigos.

-Esto me da miedo.- susurró el portador de la sinceridad quitándose las gafas de sol.- si lo llego a saber no animo a Michael K. a abrir ese portal.

Los otros chicos, todavía aturdidos, miraron a Makoto al pronunciar ese nombre, recordando así que estaban haciendo antes de aparecer aquí con estas vestimentas.

-Entonces, ¿abrimos la puerta?, ¿este es ese mundo que nos dijiste?.- preguntó Motomiya mirando a su alrededor con cierta decepción.- menuda cutrada de mundo mágico.

Bueno, que una de las habitaciones de la Casa Blanca sea considerada cutre por Musuko dice muy poco a favor de los decoradores de ese lugar, porque en efecto, ahí era donde se encontraban.

-¿Y si fallamos?, ¿y si hemos ido a otro mundo?.- comentó Tenshi en su pose pensativa.

-Genial, ya me daba suficiente miedo ir al mundo de los deseos como para perdernos en otro desconocido.- se desesperó Kido, adoptando su querida posición avestruz.

Fue entonces cuando la televisión que había en esa sala captó la atención de los chicos.

"Última hora, nos informan del secuestro de la hija del presidente en la Casa Blanca, aunque nos alivia saber que según los servicios secretos el presidente está a salvo"

Foto de archivo de Musuko, Shizuka y Aiko como la típica familia feliz.

Al verlo, evidentemente que todos quedaron sin habla, en especial el portador del valor.

-Soy, ¿el presidente?

-¿Estás casado con Shizuka?.- cuestionó Makoto, que había mirado la noticia por el hueco de sus dedos.

-¿Y mi prima es tu hija?.- se llevó las manos a la cabeza Takaishi, sintiendo que iba a enloquecer.- ¡que mierdas es esto!

Pegó un grito tan fuerte que las chicas que estaban en la habitación contigua lo escucharon y apresuraron a reunirse con ellos. Eran como no, Shizuka y Minako, las cuales ya estaban de lo más histéricas porque ellas también habían visto la noticia.

-¡Que es esto!, ¡me niego!, ¿casados?, ¡es absurdo!.- gritaba como una desquiciada la portadora de la inocencia, mientras Shizuka no sabía donde meterse.

-Chicos, ¿sabéis que está pasando?.- preguntó Hida completamente apurada.

A los chicos les costó reaccionar, simplemente porque la hija de Iori estaba espectacular, por lo menos a Musuko y Makoto les pareció así. Sin duda ella era la primera dama. Tenshi en cambio se quedó sin palabras viendo a Minako, la cual lucía una aspecto bastante inusual, con un recogido, también un elegante traje y una especie de i-pad de última generación, al parecer ella era la secretaria personal de la primera dama.

-Minako estás… muy interesante.- trató de hacerle un cumplido para apaciguar su ira, aunque al momento deseó no habérselo hecho nunca, concretamente cuando sintió el súper i-pad impactándole en la cabeza.

-¡Alguien puede decirme que demonios pasa!, Akuma, ¿es uno de tus juegos, verdad?.- gritó alzando los brazos y mirando al cielo.- ¡da la cara cobarde!

Pronto se dieron cuenta de que lo mejor para todos sería ignorar a esa chica y juntos comenzaron a pensar las posibles variantes de lo sucedido.

-Es decir.- recapitulaba Musuko las conclusiones.- esto puede ser, a) una ataque de Akuma, b) que nos sentaron mal las chuches de mi cumple y toda esta aventura nos la estamos imaginando en conjunto.- miró a Makoto al decir esa posibilidad, ya que era su optimista idea. El pobre todavía soñaba con, de repente, despertarse en su camita con sus luces de colores.- c) nos hemos equivocado de mundo y estamos en vete a saber donde, d) nos tragó la espiral y nos llevó a una realidad paralela donde yo soy presidente de los EEUU de América.- concluyó, poniendo una mueca de complacencia.- hubiese preferido ser capitán de la selección de futbol japonesa y estar ganando el mundial pero, no me puedo quejar.

-¡Dejad de decir absurdeces!.- se levantó Ichijouji haciendo un gesto de desprecio con los brazos.- oh venga, ¿en que realidad paralela Musuko sería presidente, Shizuka la primera dama y yo una simple secretaria?, en tal caso yo tendría que ser la primera dama, o mejor, ¡presidenta!

Hida la miró de reojo con temor, estaba casi segura que después de esto, se volvería a enfadar con ella. No dijo nada, porque el chico avestruz sacó la cabeza de entre sus piernas por fin.

-Yo estoy de acuerdo con lo que dice mi prima, es absurdo, yo nunca podría ser un agente secreto guardaespaldas del presidente.

Y fue al escucharle, cuando todos asintieron. Lo de las realidades paralelas fue descartado al momento ya que de todo lo sucedido, que Makoto fuese un valiente era lo más inverosímil con diferencia.

-Entonces que pasa aquí.- se llevó las manos a la cabeza el rubio echándose hacia atrás, como tratando de hallar una respuesta en el cielo.

Nadie sabía que pensar porque era tan surrealista la situación que no se la terminaban de creer, pero entonces la televisión nuevamente les volvió a dar la respuesta.

"Es la mayor alerta de nuestra nación en mucho tiempo, necesitaríamos un héroe que nos salvase, un héroe que rescatase a la hija del presidente, Aiko, y acabase con el malvado Taiyou Yagami para siempre. Pero, ¿Dónde están los héroes de acción cuando se les necesitan?"

Todo por fin parecía encajar, por lo menos para Takaishi, las piezas se unieron al momento.

-Eso es.

-Sabía yo que ese Taiyou no era de fiar.- susurró Makoto muerto de miedo.

-Está claro.- repitió el rubio, mirando a sus compañeros. Kido era obvio que no lo había pillado, confiaba en que los demás sí.

Por la cara vio que Shizuka había llegado a la misma conclusión, pero solo ella.

-Lo conseguimos, abrimos la puerta al mundo de los deseos.- sonrió de satisfacción.

Al momento, Minako removió la cabeza con desconcierto.

-¡Eo!, no sé cual es tú deseo pero te aseguro que el mío no es ser la secretaria de estos.- señaló con cierto desprecio a la "pareja".

-Es que este no es nuestro deseo.- siguió Hida.

Motomiya pegó un gruñido, mientras se pasaba los dedos masajeándose las sienes, sentía que su cerebro iba a empezar a arder de un momento a otro.

-Oye, explicaos de una vez o os hecho de mi país, que por algo soy el presidente.

Takaishi sonrió con diversión.

-Si es bien fácil, ¿Quién de nosotros quiere ser un héroe de acción?

Musuko lo miró arqueando una ceja todavía sin entender.

-¿Y sueña con ser el rescatador de Aiko y se lleva de mal con Taiyou?.- prosiguió con el juego Shizuka.

Minako y Musuko se miraron entre ellos encogiéndose de hombros, ni se imaginaban por donde iban los tiros. Takaishi exhaló con cansancio.

-¿Y está obsesionado con el cine de acción americano?

El compañero de Chibimon alzó la mano por acto reflejo, con una gran sonrisa de ilusión, como cuando en el colegio se sabía las pregunta del profesor, cosa que por cierto no pasaba a menudo.

-Yo, yo me lo sé, es ¡Mishi!.- exclamó con júbilo, llevándose las felicitaciones de sus amigos.- ahora me toca a mí, es histérica, llama a su hermano enano molesto y le gustan las gorras de mercadillo, ¿Quién es?

Tenshi y Shizuka se miraron con cierta resignación, el pobre Musuko ya estaba en su mundo todo feliz con el juego "Adivina de quien estoy hablando", menos mal que Minako lo devolvió a la realidad con un coscorrón.

-¡Yo no me compro la ropa en el mercadillo!, bien que te gustó que te regalase la camiseta original de los Tokyo Verdy, que por cierto son unos paquetes, ¡paquetes!

Minako estaba muy enfurecida y como para Musuko meterse con su equipo de futbol era la peor blasfemia que podía escuchar, era obvio que en seguida compartió el enfado de su mejor amiga.

-Ah sí, pues el cantante oxigenado de ese grupo que te gusta tanto hace play back, es un mierda y que sepas que tenía en casa una púa firmada para ti que me dio una vez que estuvo cenando en un restaurante de mi padre y ahora, por lista la voy a tirar por el inodoro…

-Serás…

La discusión se tornó cada vez más acalorada, hablando uno por encima del otro y echándose en cara cosas que no venían a cuento desde jardín de infancia. En un principio sus amigos intentaron separarles pero viendo que era inútil decidieron ignorarlos y hablar entre ellos en busca de algún plan.

-A ver si lo he entendido bien.- salió Makoto de su auto impuesta e imaginaria burbuja de protección.- queréis decir que… ¿estamos dentro del deseo de Michael K.?

...

Muy lejos de ahí era donde nuestro protagonista se encontraba retirado, prácticamente en clausura desde que ocurriese un terrible suceso que le llevaba atormentando toda su vida. Se trataba de MK Van Damme, un niño huérfano que aprendió las técnicas del ninjutsu gracias a un maestro ciego que lo recogió al nacer y lo crío como si se tratase de su hijo. Después de morir fue a estudiar muy lejos y en seguida se convirtió en el quarterback estrella del equipo del instituto, enamorándose así de una preciosa animadora, pero entonces ocurrió la desgracia y decidió apartarse. Estuvo durante años en la marina y el servicio secreto, salvando de esa forma el mundo de la hecatombe en infinidad de ocasiones, pero hace tiempo que decidió abandonar el camino de la violencia y retirarse al hogar que le vio nacer, junto a la hija secreta de su instructor, la cual siempre había sido como su hermana.

Lejos de esta fantasía que se había montado la mente de Mike, la pobre Chikako ya no sabía que hacer para captar su atención, puesto que llevaba todo el rato llamándole y el chico continuaba inmóvil en la posición del loto meditando ante un altar de ese ninja ciego que lo adoptó.

-Mishi, que esto es muy raro, ¿quieres hacerme caso?.- llamaba completamente desesperada.

-Solo por la senda del dolor obtendremos el perdón.- decía el castaño sin inmutarse.

La pelirroja volvió a resoplar abatida, porque era lo que llevaba pasando todo el rato. Parecía que Barton estaba en un mundo aparte, más que eso, era otra persona, por fin, se había montado la película que siempre había deseado.

La hija de Izumi ya no sabía que hacer, porque para ella nada de esto tenía sentido. De repente se había encontrado en una habitación con un altar, con Mike excesivamente musculoso y lo peor de todo, más loco que de costumbre.

¿Sería que habían vuelto al mundo real?, ¿Qué lo habían conseguido? Realmente ese lugar donde estaba tenía el aspecto de su mundo, hasta había una pequeña televisión. Eso le hizo recuperar la esperanza ya que si de verdad habían vuelto, por fin podría enterarse de algo gracias a los noticieros. Se quedó de piedra al encenderlo y ver la noticia que aparecía en pantalla.

-Esto es imposible.- tartamudeó cada vez más atemorizada.

Pero al escuchar el perturbador sonido, MK abrió los ojos al momento, porque la noticia era clara, el mundo estaba en peligro, pero lo que le llegó directo al corazón fue lo otro, "la hija del presidente secuestrada".

-Aiko.- susurró, sumergiéndose en sus pensamientos.

...

Era el partido decisivo del campeonato, el héroe del equipo de futbol MK Van Damme lo tenía todo en su mano. Si conseguía el pase su equipo ganaba y serían condecorados, sino, perderían y no podría volver a mirar a la cara a sus compañeros en la vida.

Sonrió a la animadora que le quitaba el sueño, la anónima por aquel entonces, Aiko Motomiya. Sintió que enloquecía cuando ella le devolvió la sonrisa, pero no todo iba a ser de color de rosa, lo supo cuando vio que se acercaba a ella su rival por el amor de la joven, el malvado Taiyou Yagami. Puede que fuese una alucinación, pero juraría que llevaba una pistola. Sin pensarlo dos veces, arrojó el balón sin mirar, haciendo un pase horrendo y corrió a tirarse contra ese ser despreciable.

-¡Cuidado Aiko!.- gritó mientras se arrojaba, como buen héroe, al cuello de Yagami.- ¡no dejaré que la mates!

Pero en ese momento distinguió lo que e verdad llevaba en la mano, un bastón de caramelo.

-MK, ¿Qué haces?.- le miró con decepción la rubia.

-Idiota.- le apartó de encima suya con desprecio Yagami.

-¡Hemos perdido!.- gritaron con desesperación sus compañeros.

Quedó desolado, les había fallado a todos, sobre todo a Aiko.

-MK, estás loco.- negó yendo hacia Taiyou.- vámonos.

Solo pudo quedarse contemplando como ese chico le arrebataba el amor de su vida y escuchando los lloros de su equipo. Desde entonces no volvió a levantar cabeza, su vida sería su penitencia.

...

-Mishi, ¿lo has escuchado?, ¿por qué ha salido la foto de Aiko, Musuko y Shizuka?, ¡Mishi!.- gritó perdiendo la paciencia y hacer perder la paciencia a Chikako era altamente difícil.

Pero al menos pareció que daba resultado porque el castaño al fin se puso en pie, en su interior sabía que era hora de dejar de huir del pasado y volver a utilizar sus artes de lucha para vencer el mal y salvar algo que para él era más importante que el mundo, a su dulce Aiko.

-Es hora de volver.- dijo con voz ronca.- Aiko, yo te salvaré.

Seguía ido en su mundo, la portadora de la tenacidad lo sabía, pero al menos reaccionaba y eso ya era un gran logro.

De repente como aparecido de la nada, salió el pequeño Yuujou, con un gran gorro como el del tío Sam y diciéndole.

-Just do it.

Y el héroe de esta historia no se lo pensó más y rápidamente se trasladó a Washington DC, evidentemente junto a Chikako y Yuujou, que estaba de lo más emocionado no solo por el gracioso gorro que llevaba sino porque ya hablaba perfectamente inglés.

A las afueras de la casa blanca era donde MK y sus amigos aguardaban, intentando fraguar un plan de rescate.

-¿Hemos vuelto a casa?.- preguntaba el pelirrojo con una pizca de ilusión porque esa casa le sonaba de verla por la televisión.

-Esto es muy raro, hemos aparecido aquí como por arte de magia, no creo que este sea nuestro mundo Yuujou.- comentó Izumi, cada vez más confusa.- Mishi ¿tú que opinas?.- calló al verlo hacer un gesto con la mano.

-Conozco los conductos de ventilación, me colaré por ahí, neutralizaré al enemigo y salvaré al mundo, una vez más y también a mi mundo, Aiko.- dijo esto último de una forma bastante sobreactuada.

-¿Ai-chan está ahí?.- preguntó el compañero de Tsunomon con emoción.

-¡Yo los salvaré!.- exclamó el castaño, en su realidad.

Sin embargo, Chikako no estaba dispuesta a quedarse ahí sin saber que ocurría y por eso lo detuvo del brazo.

-Espera, seguro que todo esto es cosa de Akuma, así que lo mejor será…

Dejó de hablar, al sentir como ese chico la tomaba de los brazos e irremediablemente se ruborizó al ver su mirada, ya que no pudo evitar volver a recordar ese inocente pero romántico beso de hace unos minutos.

-Chikako, sé que me amas, pero entiéndelo, yo nunca podré amarte porque mi corazón ya tiene dueña. Pero no te preocupes, no moriré sin salvarlos, también a ti.

Dicho esto, salió corriendo en dirección a la mansión y Chikako sintió que definitivamente se había vuelto loca. Pero al menos, ella sí regresó al mundo real al escuchar la voz de Ishida.

-Yo también quiero salvar a mi hermana.- pidió con gran determinación en sus palabras.

La compañera de Motimon quedó dubitativa unos segundos, hasta que llegó a la conclusión de que tan surrealista era quedarse ahí esperando, como entrar. De modo que decidió seguir los pasos de Tachikawa, confiando que dentro encontrase a los demás compañeros y lo que más ansiaba, una explicación a toda esta demencia.

El camino era angosto pero para el indiscutible héroe de acción MK, solo era un pequeño contratiempo fácil de solventar hasta llegar al objetivo: el despacho Oval.

Gracias a su gran habilidad física y conocimiento en todas las materias en general, había sido sumamente fácil acceder a los conductos de ventilación. Consideraba que ya había hecho lo más difícil, lo que quedaba era un juego de niños, es decir, lo de siempre: llegar hasta el despacho, neutralizar al captor, su archienemigo desde el instituto Taiyou, desactivar la bomba salvando así a la patria y rescatar a su dulce Aiko que entonces se daría cuenta de cuanto lo amaba y se casarían y serían felices en su casita oriental llena de ponys de Wisconsin.

Pero las cosas nunca son tan fáciles como se planean y MK lo supo al percibir una sombra restregándose por el conducto de ventilación. Había alguien más ahí y algo le decía que no era de los buenos, sino un aliado del malvado Yagami.

-¿Quien esta ahí?.- llamó con autoridad.- ¡entrégate o muere!

Un confuso joven pelilila se asomó, respirando de alivio al ver a uno de sus amigos, aunque fuese con un cuerpo digno de Stallone en sus mejores tiempos.

-Mishi, ¿tú también estás atrapado aquí?.- preguntó gateando hacia él.

-Siervo de Yagami ¡muere!

Como de costumbre cuando pasaba algo ilógico y que por tanto no entraba para nada en sus planes el pequeño Ichijouji quedó paralizado, sin poder hacer nada para evitar que el todopoderoso MK se abalanzase sobre él.

-¿Qué haces?.- logró articular, no por mucho tiempo, porque en seguida quedó inmovilizado y sin poder respirar gracias a la llave "MK-muerte", la cual había ido perfeccionando nuestro protagonista en todos estos años de retiro.- me as… fi… xio.- balbuceó poniéndose cada vez más morado, pero el castaño no detuvo su ataque, para él era un enemigo y debía pagar por sus actos.

Menos mal que ese escandaloso forcejeo fue escuchado por los otros chicos, que desconcertados, empezaron a mirar para arriba, el lugar de donde venían los gritos y los golpes.

-Parece que viene del conducto de ventilación.- teorizó Tenshi, observando y escuchando por donde se intensificaba la pelea.

Salió hasta el pasillo y ahí pudo comprobar que sus suposiciones eran correctas, ya que de donde más ruidos salían era de una rejilla del techo.

-Seguro que es Akuma que ya ha llegado hasta aquí.

Comentario tan pesimista, era obvio que tenía que salir de Kido.

-O igual es Mishi y por fin salimos de toda esta locura.- vio las cosas con más optimismo Shizuka.

-O mi hermano.- apresuró a correr Minako, para situarse justo debajo de la rejilla.- ¡Osamu!, si estás ahí ven aquí ahora mismo.

-Pero si eres Akuma, no hace falta que salgas.- se atrevió a añadir Makoto.

Al escuchar esas voces, MK suavizó un poco su llave mortal.

-¿Conoces a la secretaria de la primera dama?.- inquirió sin dejar de agarrarle.

El pobre Ichijouji, con lágrimas en los ojos, mientras trataba de recuperar la respiración, le dio un ligero empujón.

-Estás loco, ¿es por Chikako?, ¿quieres matarme por ella?

Pero no sabía que esas palabras iban a volver a desencadenar la furia americana.

-De que conoces a la hija de mi maestro, ¿Quién eres?

-¡Hermano que te he oído!, ¿quieres bajar de una vez?, maldito enano molesto

La inconfundible voz de Minako hizo que Osamu empezase a pedir auxilio como un desquiciado, en cambio, para MK su significado fue mucho más profundo. Por fin, tras toda su vida sin saber quien era, las piezas empezaban a encajar.

-¿Eres mi hermano secreto?

El portador del conocimiento quedó totalmente blanco, sintiendo más temor que cuando trataba de matarle y sin más preámbulos empezó a aporrear la rejilla.

-¡Sacadme de aquí, que se ha vuelto totalmente loco!

Y entre que el héroe de acción trataba de abrazarlo, mientras le buscaba en el brazo una marca de nacimiento lo cual era lo único que recordaba de su perdido hermano y que Ichijouji no paraba de forcejear, la rejilla cedió y ambos cayeron sobre el "presidente" y sus guardaespaldas.

Fue un momento caótico, por lo menos eso pensó Chikako cuando junto al "tío Yuujou" llegaron hasta ellos.

La pelirroja apresuró a ir hasta Shizuka que era la única que no tenía a nadie encima.

-Menos mal que estáis aquí, esto es muy raro, Mishi está más loco que de costumbre, por lo visto mi padre es un chino ciego que le enseñó a ser ninja, ¿le encuentras lógica?.- soltó a todo correr, para luego mirarla con detenimiento.- por cierto, ¿es verdad que eres la primera dama de EEUU?

Iba a contestar, pero calló al ver al pequeño que se colaba entre ellas.

-¿Y Ai-chan?, quiero enseñarle mi gorro nuevo.- dijo todo ilusionado, tirándoselo para abajo.- aunque me gusta más el de mi mamá.

En ese momento todo era un auténtico caos. MK no paraba de intentar abrazar a Osamu, porque en efecto, tenía la marca de nacimiento que había estado buscando, mientras el niño se escondía en su hermana con apuro, Tenshi y Musuko, intentaban un imposible, que MK entrase en razón y Makoto miraba con desconfianza el agujero por donde habían caído, ya que según él, Akuma todavía podía salir de ahí.

-Creemos que estamos atrapados en el deseo de Mishi.- explicó Shizuka lo que habían deducido.- se concentró tanto para abrir la puerta que ahora estamos en su realidad.

La pelirroja miró a su alrededor con cierta decepción, siempre se había imaginado el mundo de los deseos más colorido y divertido. Y lo bueno de Izumi, era que siempre tenía grandes ideas y Shizuka empezó a sonreír esperanzada cuando, como cual Vicky el Vikingo, hizo su gesto característico de pensar: una palmada ilusionada, acompañada de un infantil saltito.

-¡Ya lo tengo!, si estamos en el mundo de los deseos, nuestros deseos se harán realidad, así que, solo tenemos que desear salir de aquí y ya está.

Desolación total para Hida.

-Ya lo hemos probado y no funciona, de ahí que utilizase antes el verbo "atrapados".- comentó totalmente abatida, porque si fuese tan sencillo en estos momento estarían sumergidos en un bol de fideos gigante, como había sido el deseo de Musuko.

Estaba claro, todo dependía de MK, como siempre que el mundo necesitaba un héroe. Si se daba cuenta de que esto no era real, saldrían de esta prisión que era estar atrapado en una americanada cutre de tiros, explosiones, llaves imposibles y un héroe nacional, sino, quien sabe cual sería su destino.

-Venga Mishi.- lo intentó por enésima vez Motomiya, pero el castaño se revolvió molesto.

-¡Es MK Van Damme, stupid!

Todos sonrieron al escucharlo, porque sin duda, esa era una frase muy de "Mishi", ¿despertaría por fin de su fantasía? De todos modos, ese era el camino.

-Claro que sí y yo soy tu líder.- siguió Musuko.

-Por supuesto que sí….- aseguró el muchacho con convencimiento. Los chicos ya empezaban a abrazarse entre sí, todo hacía indicar que estaba a punto de volver a la cordura, teniendo en cuenta lo que significaba cordura en la mente de Mike. Pero cayeron desolados cuando el chico continuó hablando.- eres el presidente de mi patria.- asintió, llevándose la mano al corazón y entonado su himno nacional, mientras una bandera de barras y estrellas hondeaba a su espalda.

-¿Pero de donde ha salido esa bandera?.- se quejaba Kido. Esto cada vez era más absurdo.

-Encima ahora se nos pone en plan patriota.- se llevó la mano a la cara Tenshi.

Y esa fue la palabra clave para que Yuujou, como poseído, se plantase delante de MK y señalándole con el dedo, le repitiese:

-Just do it.

El chico asintió, no era el momento de recuperar el tiempo perdido con su "hermano", el mundo le necesitaba y también su princesita Ai.

-¡Lo haré!

Dicho esto empezó a correr como si no hubiese mañana, lo hizo tan rápido que a los demás les costó reaccionar, pero finalmente le siguieron, eso sí, bastante aturdidos.

-¿Just do it?, ¿eso no es de "Nike"?.- preguntaba Minako, dejando claro cual era su máxima preocupación.

Tenshi se encogió de hombros.

-Es la mente de Mishi, ¿Qué esperabas?, ¿un Haiku?

Con la más absoluta de las facilidades, el gran MK tiró la puerta abajo de una patada, liberando así a los cautivos Aiko y Taiyou, aunque este último no sabía que le había tocado ser el malo de la historia.

-¡Mishi!.- llamó Aiko ilusionada, más al ver como detrás venían todos sus demás amigos.- ¡Yuujou!

En dos segundo el pequeño Ishida ya le mostraba todo feliz el gorro a su hermana, mientras el castaño no le quitaba la vista de encima a Yagami.

-No te preocupes princesa Ai, ya no te hará más daño.

Ella puso cara de extrañeza, también el portador de la amistad, que acabó resoplando mientras se llevaba las manos a la nuca. Estaba claro que se trataba de una de las fantasías de su amigo. Con tranquilidad iba a salir, pero al pasar por al lado de MK, este le detuvo con la mano.

-¿Qué haces?

Apenas acabó de preguntar cuando el chico le dio un tremendo puñetazo en la boca, tirándolo al suelo y llenando de pánico a todos.

-Eres idiota.- se quejó el moreno, llevándose la mano a la boca, para darse cuenta de que estaba sangrando.

Con furia iba a levantarse y arrojarse contra él, pero no pudo hacerlo debido a la evidente superioridad de fuerza de MK, que no dudó, en sentarse sobre él y empezar a practicarle la llave "MK-muerte".

Fue al ver esa horrorosa escena, cuando sus amigos trataron de separarlo y hacer que entrase en razón, pero era inútil, en esta realidad era tan fuerte que no podían hacer nada contra él.

-Maldita sea Mishi, como tu presidente te ordeno que lo sueltes.- trataba de persuadir Motomiya, sin ningún éxito.

-Tranquilo señor presidente, este cerdo no volverá a molestarte nunca más.- continuaba inmerso en su papel.

-Mishi, ¡que le vas a matar!.- se arrojó hacia él Aiko, totalmente angustiada, pero como sus compañeros tampoco pudo hacer nada.

Estaban viviendo el momento más terrorífico desde que empezase la batalla, porque era horrible como ese chico bueno y alegre miraba con tanto odio a uno de sus amigos, como en su mundo de fantasía intentaba matarlo y algo les decía que si lo mataba aquí, moriría en su mundo real.

Un terrible presentimiento se adueñó de Tenshi en ese momento, más que un presentimiento, una presencia, porque toda esa maldad solo podía provenir de un ser. Él estaba aquí.

-Es Akuma.- masculló con rabia.- seguro que esto es cosa suya.

Musuko que estaba a su lado se sobresaltó. En su interior le daba miedo que ese ser ya hubiese llegado a su refugio, pero fue un alivio saber que el instinto asesino de "Mishi" se debía a él, por lo que había una posibilidad de devolverlo a la normalidad.

-¿Has oído Mishi?, no eres tú, ese monstruo te está utilizando.

"Acaba con él, es tu enemigo"

Escuchó el castaño en su mente solapando cualquier cosa que le dijese Musuko y cualquiera. Para él, las cosas estaban claras, Taiyou era el enemigo y acabaría con él.

El chico ya se estaba quedando sin aire y nadie podía hacer nada por detenerle. Los ojos de Mishi emanaban auténtico odio, ira, maldad y la maquiavélica voz de Akuma no paraba de retumbarle en el interior, convenciéndole de que lo que estaba haciendo era lo correcto, pero entonces, por un segundo, sintió algo que no sentía desde hace demasiados días. Justamente era una presencia de uno de los seres que más amaba.

Sacudió la cabeza pensando en que era una alucinación, pero aflojó un poco su agarre al escuchar su voz.

-Michael Kiyoshi, suéltalo, él no es tu enemigo.

Solo existía alguien en el mundo que lo llamaba por su nombre completo. Con confusión lo buscó con la mirada, dándose cuenta de que todos sus demás amigos lo estaban mirando esperanzados. Sin duda esta era la señal de que en el interior de MK, todavía quedaba algo de "Mishi".

-Ta… ¿Tanemon?.- susurró con incredulidad.

Ese momento de consternación fue aprovechado por Taiyou para escapar.

-Es Tanemon, Mishi ha deseado que aparezca, puede que no esté todo tan perdido como pensábamos.- dijo Shizuka, apresurándose a resguardar a su recién liberado primo bajo el brazo.

El portador del emblema de los deseos, todavía de rodillas en el suelo, escaneó con cierto recelo a su compañero digimon.

-Michael Kiyoshi, luchemos juntos contra el verdadero enemigo.- saltó con felicidad hacia su compañero.

Observó todos sus movimientos sin fiarse demasiado, pero entonces la odiosa voz de Akuma volvió a retumbar en su interior, tratando de continuar manipulándolo.

"Tú eres el héroe, esta es tu realidad, acaba con todos tus enemigos."

Frunció el ceño y se levantó con agresividad.

-Yo acabaré con mis enemigos. Tengo que salvar el mundo.- dictaminó, volviéndole a dedicar una mirada inhumana a Yagami.

-¡Claro que sí!, tienes que hacerlo, ¡pero el enemigo no es Taiyou sino Akuma!.- explicó Tenshi.

MK lo miró un segundo con desprecio.

-¿Akuma?, ¿Qué clase de terrorista enemigo de la patria es Akuma?.- inquirió con firmeza.

-¡Es un monstruo, no dejes que te hable!.- volvió a repetir el rubio claramente afectado.

Quedó dubitativo unos segundos, los chicos permanecieron a la expectativa, pero se temieron lo peor cuando lo vieron negar.

-¡Sé bien quienes son mis enemigos!.- apuntó con el dedo a Yagami.- ¡el monstruo que ha secuestrado a la hija del presidente!

-Mishi, por favor, despierta de una vez, mi papá no es Musuko ni es el presidente de nada.- suplicó Aiko desesperada.

-¡Eso es!.- prosiguió Izumi.- y mi papá no es un maestro ninja ciego, ¡ni tú eres huérfano!

-Mammy.- pronunció el castaño de forma inconsciente.

-Escucha a tu corazón Mishi, porque estoy seguro que dentro de tu corazón yo no soy tu enemigo, sino tu amigo.- habló Taiyou con tanta madurez que asombró a todos sus compañeros.

Se sentía cada vez más confuso, por cada palabra que le decían esos chicos un recuerdo invadía su mente, y sobre todo, un sentimiento cálido afloraba en su corazón.

-Ánimo Michael Kiyoshi.- se subió Tanemon al hombro de su compañero.- ¡deseemos juntos!

De repente lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas, no pudiendo evitar abrazarlo con fuerza contra sí. Por fin había entrado en su corazón.

-Te he echado de menos.

Todo empezó a cambiar a su alrededor, su ropa volvió a ser la que llevaba durante toda la aventura y también la de sus amigos, el labio de Yagami dejó de sangrar y lentamente el despacho Oval se fue difuminado, apareciendo por fin en el verdadero mundo de los sueños, aquel en el que estuvieron sus padres hace tantos años.

-Este sí que es bonito.- comentó Chikako, mirando a su alrededor entusiasmada.

-¿Entonces ya no soy presidente?.- se miró Musuko sus ropajes con algo de decepción.

-Por fin hemos salido de esa locura.- lloriqueó Minako, estrujando a Osamu entre sus brazos. Desde que perdió a Poromon, su pobre hermano era la inocente víctima de sus histéricos achuchones.

El castaño miró a sus amigos, sonriendo con fuerza y todos le devolvieron la sonrisa, porque sus ojos volvían a reflejar esa inocencia y fantasía que solo podía trasmitir ese chico tan soñador. Aunque la sonrisa desapareció cuando se topó con Yagami.

-Lo siento.- susurró bajando el rostro, notablemente avergonzado.

El moreno estaba serio, normal, al fin y al cabo en su realidad era un despiadado asesino, pero Mike lo miró al escuchar su tono divertido.

-Menudo traje hortera me pusiste.- sonrió el compañero de Koromon, demostrando que su amistad estaba por encima de cualquier rencor.

Era un momento alegre y emocionante, pero todos callaron y la seriedad volvió a sus rostros cuando una sombra se les apreció en frente. No había duda, era Akuma.

-Ya está aquí ese pesado.- bufó Musuko.

-¿Estás listo?.- preguntó Tanemon a su compañero. Este asintió con convencimiento.- entonces, ¡deséalo!

-¡Lo deseo!.- gritó con fuerza.- ¡para que nunca perdamos la fe en nuestros sueños!

Fue milagroso como ese potente brillo salió de su emblema.

-Tanemon… Yokubou-shinka… Lotosmon.

Impresionados, todos contemplaron al recién aparecido digimon.

-Que buena está.- susurró Motomiya.

-Waa… Musuko, si he echado de menos hasta tus babosadas y todo.

Sonrió feliz al escuchar esa frase en su oreja y ver al pequeño Chibimon.

-¿Lo hacemos?.- preguntó el muchacho tomando su emblema en la mano.

-Ni lo preguntes.

-¡Para que el valor haga brillar nuestros corazones!

El resplandor, esta vez anaranjado, penetró de lleno en el pequeño digimon azul.

-Chibimon… Yuuki-shinka… ¡Slayerdramon!

-¡Es mi turno!.- dio un paso al frente Yagami, pegándose en el pecho.

-Llevo toda mi vida esperando este momento.- dijo Koromon, apareciendo delante del chico.

Sin poder controlar su alegría, sacó el emblema.

-Por nuestros amigos, ¡para que siempre permanezcan vivos en nosotros!

-Koromon… Yuujou-shinka… ¡ShineGreymon!

Ahora fue Makoto, el que temeroso, se atrevió a invocar su emblema.

-No creo que esto funcione.- susurraba con apuro.

-¡No seas tan cobardica!.- gritó, el recién aparecido Bukamon.- ¡puedes hacerlo mejor que todos!

-¿Tú crees?.- cuestionó él sin poder controlar su emoción.

-¡Demuestra lo que vales!

-¡De acuerdo!.- gritó con convencimiento.- ¡para que nunca renunciemos a nuestros sentimientos más sinceros!

El emblema de la sinceridad se activó al momento.

-Bukamon… Sejitsu-shinka… ¡Marsmon!

-Oye, tu primo ya activó su emblema.

Minako empezó a llorar con intensidad al darse cuenta de que su querido Poromon también había aparecido.

-Poromon.

-¿Es que vamos a ser menos?

-¡Eso nunca!.- gritó sacando su espíritu guerrero y competitivo.- ¡por un mundo lleno de inocencia!

-Poromon… Junshin-shinka… ¡Eaglemon!

Viendo todas esas maravillosas digievoluciones, fue Osamu quien se llenó de ilusión, más porque empezaba a aparecer Minomon.

-Vamos Osamu, por ti voy a convertirme en el digimon más alucinante que hayas visto nunca.

-Alucinante.- fue lo que dijo él, tomando el emblema entre sus manos.- ¡por qué nunca renunciemos a nuestro espíritu curioso!

El haz de luz era morado y el emblema que se reflejó el del conocimiento.

-Minomon… Chishiki-shinka… ¡Fujinmon!

-¡Yo también quiero luchar!.- pidió Aiko eufórica.- ¡Yokomon!

-Estoy aquí, Aiko.- saltó feliz la digimon en la cabeza de su compañera.

-¡Pues adelante!, ¡para que los lazos de nuestro amor sean todavía más fuertes!, ¡irrompibles!

La milagrosa luz penetró en la compañera de la orgullosa portadora del amor y un nuevo digimon apareció.

-Yokomon… Aijou-shinka… ¡Valkyrimon!

Seguidamente un pequeño digimon rosa fue el que se le apareció a Chikako.

-Cuanto antes acabemos con esto, antes podremos volver a nuestra tranquilidad.- dijo Motimon.

La niña asintió con decisión.

-¡Luchemos siempre por nuestro ideales con firmeza!

El emblema de la tenacidad brilló de forma majestuosa.

-Motimon… Konjou-shinka… ¡TigerVespamon!

La siguiente en compartir la alegría de sus compañeros por reencontrarse con su camarada digimon, fue Shizuka.

-Upamon, te he echado mucho de menos.- susurró la chica, sin poder controlar sus lágrimas.

-Yo también Shizuka.- correspondió el abrazo el pequeño Upamon.- venga, ¿preparada?

-Siempre.- confirmó la muchacha.- luchemos por un mundo mejor ¡lleno de bondad!

-Upamon… Yasashisa-shinka… ¡DinoRexmon!

El pequeño pelirrojo del grupo miraba asombrado y también un poco asustado todo su alrededor, como poderosos digimons iban uniéndose a la lucha. En ese momento deseó que su querido Tsunomon estuviese ahí y por eso su cara se llenó de alegría al verlo saltando a su lado.

-Hola Yuujou.- saludó dejando que su cariñoso amigo lo cogiese, como había hecho desde que tenía memoria.

-Tsunomon, sabía que estabas bien.- dijo mientras juntaba su cara al cuerpecito de su amigo.

-Claro que sí Yuujou y ahora es momento de que me veas en todo mi esplendor.- dio un saltó adelante.- solo tienes que desearlo.

El niño asintió con emoción. No veía el momento de ver en que poderoso digimon se transformaba su amigo, ¿sería más bonito todavía que UltimateSeimon?

-¡Para que la esperanza se mantenga en nuestro corazones!

-Tsunomon… Kibou-shinka… ¡AncientGarurumon!

-Como mola.- susurró alucinado, sin duda, AncientGarurumon sería su nuevo mejor amigo y digimon favorito.

Y el último que quedaba era Tenshi, que miraba todo su alrededor con regocijo. No había duda de que esta era la crónica de una victoria anunciada, porque era imposible que Akuma pudiese luchar contra tan poderosos digimons a la vez.

Sonrió con más fuerza y lágrimas resbalaron por sus mejillas cuando sintió una pequeña presencia apoyándose en su gorro.

-Tenshi, ¿machacamos a ese idota de una vez?.- preguntó el pequeño Tokomon.

Takaishi llevó la vista hacia arriba, para encontrarse con su querido compañero.

-No lo digas dos veces.- asintió con seguridad.- ¡para que la luz siempre brille, aún en la mismísima oscuridad!

Y el último emblema brilló y su resplandeciente luz se apoderó del pequeño Tokomon.

-Tokomon… Hikari-shinka… ¡SlashAngemon!

-Slashangenífico…- se inventó un nuevo adjetivo, anonadado.

Los imponentes once digimons tomaron posición de ataque, rodeando sin escapatoria a esa detestable sombra que era Akuma, y los niños, con más ganas de luchar que nunca, dieron un paso al frente.

-¡Akuma, te vas a cagar en los pantalones!.- anunció Motomiya, dejando a los demás un poco descompuestos, ¿su gran frase de la batalla final que pasaría a la historia iba a ser esa?

Porque así era, esta iba a ser la última batalla contra ese ser, sin duda la más difícil para los digidestinados, pero al menos, el final se veía más cerca y por suerte se veía con un poco más de luz porque tras tantos sufrimientos, habían conseguido reunirse con sus queridos compañeros y hacer brillar de forma mágica sus emblemas.

.


N/A: vale, capítulo largo, lo sé, (creo que el más largo de lo que voy) y lo peor ¡absurdo!, también lo sé (sin duda el más absurdo de lo que voy) Pero que sepáis que la idea del mundo de los deseos la tenía desde que empecé el fic, en un principio iba a hacer que cada uno apareciese en su deseo, pero era más rollo, más largo y no tan divertido, así que se me ocurrió, que como "Mishi" fue quien abrió la puerta gracias a su emblema, pues que el deseo que se cumpliese fuese el de él y que todos estuviesen atrapados en su paranoica fantasía. Sí, se me fue la pinza lo reconozco, fue una pseudo parodia cutre de las típicas americanadas, pero que le vamos a hacer, MK es así y luego ya si el pobre estaba siendo medio manipulado por Akuma, pues apaga y vámonos.

En fin, que por fin aparecen los digis bebés, bueno no es que hayan resucitado, son los deseos de sus compañeros por eso pueden aparecer y en cuanto a las digievoluciones, pues me volví medio loca para encontrar digievoluciones chulas y que no se alejasen demasiado de la línea evolutiva de los personajes (agradecimientos una vez más a DMA digi-dex). Digamos que es una digievolución especial que les permite alcanzar su máximo nivel (creo que puse todos mega, igual alguno se me coló). No le busquéis demasiada lógica, que no la vais a encontrar, pero sí los podeis encontrar… (que bien enlazo los temas)… en mi recién estrenado y no por eso menos cutre ¡blog! (enlaces en mi profile)

Y ahora es el momento del… ¡Ranking!

1- Yuujou Ishida y Tenshi Takaishi (12 puntos): poco le ha durado tener el oro en solitario al benjamín del grupo, pero es que el rubio Takaishi también se lo ha ganado y tiene derecho a disfrutar de ese primer puesto, ¡enhorabuena!

2- Taiyou Yagami (10 puntos): lo bueno de este capi, que ha subido un puesto, lo malo que sigue teniendo a los "Ishida" por delante, ¿Cómo se las apañará para llevarse el oro?, ¡ánimo Taiyou!

3- Kibou Hayashiba (6 puntos): tercer puesto y por tanto bronce para el chico al que, si esto fuese una película y cobrase por líneas, me habría salido el más barato. Tienes mucho mérito Kibou, no defraudes a tus fans, ¿o sí? (insertar aura misteriosa que envuelve a este personaje)

4- Aiko Ishida y Michael Kiyoshi "Mishi" Barton (5 puntos): con un capítulo dedicado a sus delirios de grandeza, estoy segura que subirás más alto cowboy, aunque yo creo que él está muy bien ahí, con su princesita, pensé que nunca me tocaría decir estas palabras pero… ¡arriba la pareja Ishida-Tachikawa!

5- Musuko Motomiya, Pschymon, Osamu Ichijouji y Minako Ichijouji (4 puntos): pobre ex-goggle boy la que le viene encima teniendo a Minako en el mismo puesto, pero es que la chica con los pulmones más potentes del grupo se lo ha ganado y como diría su madre… ¡Bingo!

6- Chikako Izumi (3 puntos): la chica que ha recibido su primer beso sigue estancada en los tres puntos desde que viajó a Witchelny, tendré que darte más líneas Izumi, ¡no te desanimes!

7-Patamon, Yuuto Hayashiba, Shizuka Hida, Makoto Kido (2 puntos): ¡Sí!, me alegro mucho de que este capi haya servido para que Shizuka y Makoto puedan escalar un puesto ¿y quién sabe?, tal vez hagan una remontada espectacular. ¡A por todas que los cautos también son héroes!

8- Gabumon, V-mon, Tentomon, Yoshi Ichijouji, "?" Yagami, Gatomon y Leomon (1 punto): y el grupo pintoresco sigue siendo el último; un bebé, un feto de meses, digimons varios y entrada del rey de la Isla File, ¡Leomon!, solo puedo decir, ¡larga vida al rey! ¿o no?...

Como siempre 3 nombres y 3 razones. Siempre digo que se acaba y se alarga porque mi número de capis se alargan conforme los escribo, pero creo que esta vez puedo dar cifras y estimo que el concurso estará abierto como mucho los próximos 4 o 5 capítulos… así que, ¡animaos!

Me despido, gracias por leer, más por comentar, seguir mi juego, criticarme y animarme, y advierto que los próximos capítulos van a ser mucho más intensos y dramáticos (espero). Este fue como un break antes de la gran batalla.

Un saludo, nos vemos!, Ou, se me olvidaba… chananana… chanana…

Publicado: 8/05/2011