Perdon, perdon, perdon...se que he tardado siglos en actualizar, pero no estaba muy inspirada, a parte he tenido infinidad de examenes, estoy sacándome el carne de conducir y voy un poco estresada, no paro mucho por casa.
Os ruego que me disculpeis por la tardanza.
Y ahora os dejo con el capitulo, espero que lo disfruteis, muchos besos.
Capítulo 21: Descubriendo problemas.
Los días pasaban, convirtiéndose en semanas, y cuando los alumnos se quisieron dar cuenta, solo quedaban tres días para las vacaciones de Pascua.
Sophie, Jenny y Lily estaban con los merodeadores en la sala donde ensayaban. Lily estaba sentada en la alfombra, delante de una mesa de centro bajita, en la cual reposaban infinidad de libros y con la espalda apoyada en el sofá, donde se encontraba James y Sirius sentados. Sophie estaba a la derecha de Lily, sentada también en la alfombra y Jenny y Remus estaban en el otro sofá; la chica estaba semi acostada sobre Remus quien la tenía cogida por la cintura.
-Chicas no podríais dejar los deberes por un rato, lleváis dos horas sin parar.
-En lugar de estar diciéndonos lo que tenemos que hacer podrías estar adelantando tus deberes-le espetó la pelirroja.
-Pero es que no me apetece, solo me queda acabar la redacción de Pociones, pero solo de veros a vosotras que lleváis dos horas ahí se me quitan las ganas.
-Pues mira tú verás lo qua haces, pero si luego necesitas ayuda no nos la pidas-dijo la rubia sin levantar la vista del pergamino que tenía delante.
Tanto la pelirroja como la rubia estaban enfrascadas con su redacción de pociones, la cual Slughorn les había mandado para después de las vacaciones.
-En serio Lily no se por qué la haces tan completa, estoy seguro de que si le entregases al profesor una redacción de treinta centímetro menos te seguiría poniendo un extraordinario- dijo Sirius quien como James y Remus ya habían acabado su redacción hacia una hora.
-Eso no me importa, prefiero hacer las cosas bien-dijo la pelirroja levantando la vista por primera vez del pergamino para mirar al moreno.
Media hora más tarde todos habían acabado sus deberes, incluso Jenny, que con ayuda de sus amigas la consiguió acabar antes.
-Ya queda menos para el partido-dijo James sonriendo.
-Si parece mentira que fuese en navidades cuando Jenny nos dijo que tenía entradas y mira…solo quedan cuatro días.
-Si-dijo la morena-pero hay un problema-todos la miraron interrogantes-donde se supone que vamos a dormir, hemos estados tan ocupados con los deberes que no hemos hablado de eso.
-Creo que yo tengo la solución-dijo la ojiazul-tengo una tía que vive a unos veinte quilómetros del estadio, tal vez ella nos pueda acoger en su casa.
-Estás loca!-exclamó la pelirroja-por si no te has dado cuenta, somos seis personas, no sé yo si a tu tía le hará mucha gracia meter a tanta gente en su casa.
-No creo que eso sea problema, la casa es tan grande como un castillo, si hubo sitio para albergar a todas las personas que acudieron para la celebración de las bodas de plata de mis padres, no creo que haya problema con nosotros seis.
-Tan grande es la casa de tu tía?-dijo sorprendido Sirius
-Con el dinero que tienen me extraña que no la hayan hecho más grande, aunque yo considero que es demasiado exagerado, pues la mitad de la casa no la usan, además tienen un pequeño chalet situado cerca de la piscina, supongo que nos lo podría prestar-dijo tomando un pergamino-le escribiré una lechuza para preguntárselo, además luego para ir al estadio lo tendremos bien, pues mi tío tiene muchos contactos y llegaríamos enseguida.
Dicho esto la rubia escribió la carta y se la envió.
-Bueno pues solo queda que nos conteste que si-dijo Lily levantándose y dirigiéndose hacia los instrumentos.
-Que haces?-preguntó curioso James.
-Hace tiempo que no tocamos-dijo la ojiverde.
-Es cierto, que os parece si tocamos algo, precisamente el otro día compuse una canción y creo que podríamos ver que tal queda-dijo Jenny mientras sacaba unas partituras de su mochila las cuales apuntó con la varita para hacer copias para todos- lo he acomodado a tu voz Lily, espero que te guste, es bastante movida.
-Las canciones movidas son las que más me gustan-dijo la pelirroja mientras tomaba las partituras y las leía.
Todos se levantaron, James y Sirius se dirigieron a las guitarras, Sophie al bajo, Remus a la batería y Jenny al teclado. Tras practicar un poco con los instrumentos, y dejar que Lily se preparase la canción, decidieron intentarlo todos juntos.
Sophie comenzó a tocar el bajo y dos segundos después Lily empezó a cantar, cara a sus amigos, al mismo tiempo en que Remus empezaba a marcar el tiempo con los platillos de la batería.
Aún recuerdo el momento, un instante en el tiempo, en que tú te acercaste a mítú llenaste de vida, una fiesta aburrida, una noche de un día gris.
Entonces Jenny comenzó a tocar el teclado, mientras que Sophie no paraba de tocar el bajo, y poco después se introdujeron James y Sirius con las guitarras eléctricas, y Remus con la batería
Largas tardes de invierno, compartimos sueños, en paseos por el jardín. Tus miradas sinceras, no hallaban respuesta, porque el mundo me hizo asíAunque no encontré el valor, ya es la hora de que llegue mi revolución... Soy rebelde en libertad, lucharé con la esperanza que pueda sentir mi corazón Soy rebelde en libertad, me traeré de la distancia, coraje y valor, para ofrecerte mi amor...
La pelirroja se puso a bailar, la canción era realmente buena y muy pegadiza, además sus amigos estaban tocando de maravilla y el ritmo de la música era fantástico
Han pasado los años, sentí tus abrazos, y los besos que recibí, me faltó valentía de decirte mi vida, yo te quiero, te quiero a ti. Aunque no encontré el valor (noo), ya es la hora de que llegue mi revolución... Soy rebelde en libertad, lucharé con la esperanza que pueda sentir mi corazón Soy rebelde en libertad, me traeré de la distancia, coraje y valor, para ofrecerte... Mi amor, mi cielo, sin ti yo muero, quiero estar junto a ti... tu eres mi vida, mi adrenalina, pues contigo soy feliz... vencer el miedo, parar el tiempo, soñar y compartir... por eso puedo, a ti te quiero, te amaré hasta morir...
Todos sonreían al ver a la pelirroja cantar y bailar
Na-ra-na-na-ra-na Na ra na na ra na na Na-ra-na-na-ra-na aaa Soy rebeldeehhh)
Los coros los hacían Jenny y Sophie.
Soy rebelde en libertad (libertad, libertad), lucharé con la esperanza que pueda sentir mi corazón Yo soy rebelde, yo soy rebelde, yo soy rebelde en libertad (libertad)... Me traeré de la distancia coraje y valor...para ofrecerte mi amor...
Dejaron de tocar y todos quedaron maravillados con lo buena que era la canción.
-Jenny esta canción ha sido fantástica-dijo la pelirroja
-Sabría que te gustaría, pues la verdad es que te describe un poco como eres-dijo mirando a su amiga.
-Pues es verdad-dijo Sophie.
-Eh!-se quejó la ojiverde-yo no soy rebelde-dijo con fingido tono de incredulidad.
-Claro, y yo no odio a Snape-dio Sirius-reconoce que cuando quieres puedes llegar a serlo pelirroja-todo rieron, y a Lily no le quedó más remedio que darles la razón.
Los días siguientes pasaron muy rápido, y cuando menos se lo esperaron, ya estaban a viernes, y al día siguiente se marcharían a disfrutar las vacaciones de pascua.
La tía de Sophie había contestado a la carta, diciéndole que no se preocupase por nada, y le dijo que podrían quedarse el tiempo que quisiesen. Esa noche al acabar de cenar, los seis subieron a sus respectivas habitaciones para preparar sus baúles y acostarse pronto.
Por fin había llegado el día de partir para disfrutar las vacaciones de pascua. Aunque no se hubiesen dado cuenta, el haber estado en Hogwarts desde septiembre había sido algo agobiante, por lo cual, cuando vieron el tren escarlata en el andén de la estación, sintieron como si un peso se les quitara de encima, al fin podrían cambiar de aires y relajarse fuera del entorno de Hogwarts.
Los chicos entraron al tren y empezaron a buscar un compartimento, que por suerte no tardaron en encontrar.
El viaje fue bastante tranquilo, pues, al contrario de navidades, esta vez no se habían ido todos los alumnos, y el tren iba prácticamente vacío.
Tras comer, dormir, jugar y hacer bromas, comenzó a anochecer y pronto llegaron al final del trayecto.
El tren comenzó a reducir la marcha y los chicos comenzaron a bajar los baúles mientras que las chicas arreglaban un poco el desastrado compartimento.
El tren se detuvo, y los seis jóvenes bajaron una vez James y Lily hubieron comprobado que no se quedaba nadie dentro.
Al pisar el andén, pudieron ver a una mujer de unos cincuenta años, con un reluciente pelo rubio y unos expresivos ojos azules, propios de todo alemán, que se iluminaron al ver a Sophie.
-Señorita Taylor!!-exclamó emocionada la mujer.
-Sarah!!-dijo Sophie abrazándola-como estas?
-Muy bien, y por lo que veo usted también-dijo mirándola-cada vez que la veo está más guapa.
-Muchas gracias, Sarah, pero por favor no me trates de usted, sabes que no me gusta-dijo sonriendo- llámame Sophie-la anciana asintió-bueno, te presento a mis amigos, estos son James Potter, Sirius Black y Remus Lupin-dijo mientras señalaba a los merodeadores-y estas son mis amigas, Lily Evans y Jennifer Addams.
-Es un placer conocerlos a todos, estoy segura de que la señora estará encantada de tenerlos en su casa-dijo sonriente.
-Por cierto, donde esta mi tía?
-Se quedó en casa, Alphred está de viaje de negocios y hasta mañana no vuelve, pero ya basta de tanto hablar, el coche que nos llevará hasta el aeropuerto nos espera fuera.
-Aeroque!?-dijeron James y Sirius a la vez.
-Aeropuerto-volvió a decir la anciana-su tía no consideraba correcto que tomasen un traslador, últimamente están pasando cosa muy extrañas, y es mejor optar por los métodos muggles que por los mágicos, pero no se preocupen, el viaje a penas dura una media hora, irán en el jet privado que se compraron sus tíos hace poco, es realmente rápido.
Los seis salieron de la estación guiados por Sarah. Llegaron a un coche, o más bien, una limusina negra.
-Vaya tu tía nos ha recibido a lo grande-dijo Sirius.
-Pues espera a ver el jet, yo aún no lo he visto, pero conociendo a mi tía…y luego espera a ver la casa-dijo la ojiazul mientras montaban todos en la limusina.
Veinte minutos más tarde, los chicos se encontraban sentados en un lujoso avión privado, el cual tenía todas las cosas que pudieses desear, televisión, bar, cómodos sillones… pero lo que más llamaba la atención era que desde fuera parecía un simple y viejo avión igual al resto, pero por dentro, y gracias a la magia, era el doble de grande, espacioso y lujoso.
-Quién diría que es tan grande visto desde fuera-dijo James.
-Los señores lo hicieron para que no destacase de entre los demás, por eso optaron por dejarlo por fuera como el resto de los aviones del aeropuerto-explicó Sarah mientras les servía algo de beber-no les he puesto nada de comer porque tardaremos unos diez minutos en llegar.
-Pero a donde se supone que aterriza el avión?-preguntó Lily curiosa.
-Alphred decidió crear una pequeña pista de aterrizaje a unos dos quilómetro de la casa, la cual está protegida para que no se oigan los motores del avión y por supuesto es invisible a la vista de todo el mundo, incluso para los magos.
-Pero porque tantas medidas de seguridad?-pregunto Jenny
-Últimamente, como les he dicho antes, se están produciendo extrañas desapariciones, no se habla de asesinatos, pero se sabe que hay un mago oscuro detrás de todo, y los señores aplican todo lo que pueden para poder protegerse, no corren muy buenos tiempos-Sarah se dio media vuelta y se dirigió hacia la cabina del piloto.
Los chicos se miraron sorprendidos por lo que les acaba de contar la anciana.
-Qué extraño-dijo entonces Lily-no he leído nada en el profeta sobre todo esto.
-El profeta solo publica lo que los del ministerio quieren que publiquen, no quieren hacer ver a la gente que hay ciertas cosas que no pueden controlar-dijo James-mis padres me comentaron algo en la última carta que recibí de ellos, solo algunos aurores y poco más conocen lo que realmente ocurre fuera.
-Bueno chicos fuera esas caras!!-exclamó Sophie-estamos descendiendo, no creo que tardemos en llegar.
Y así era, cinco minutos más tarde el avión tomaba tierra y al bajar del avión volvieron a toparse con una limusina negra a los pies de las escaleras esperando para llevarlos a la casa de la tía de Sophie.
El trayecto fue bastante corto, y cuando quisieron darse cuenta, ya se encontraban en el camino que había hasta la puerta de la gran mansión de los Andersen, el cual estaba iluminado por pequeños faroles. Aun siendo de noche, pudieron apreciar la gran extensión de los jardines y lo bien cuidado que estaba y la gran variedad de flores y árboles que había. Al fondo del camino, la mansión se alzaba imponente, iluminada con farolas de forja negras. La fachada estaba acabada en piedra, de un tono gris, con miles de ventanas con los marcos en blanco. Justo delante de la casa había una fuente que ocupaba una pequeña redonda, que el coche giró para dejar a la vista dos grandes puertas de madera, enmarcadas por dos columnas blancas que sostenían dos faroles para iluminar la entrada.
-Esto es enorme, muchas veces me pregunté si existiría una casa igual de grande que la de James, creo que he encontrado la respuesta-dijo Sirius fascinado.
-Me alegro de que le guste señor Black-dijo Sarah sonriendo, al tiempo que abría la puerta.
El recibidor era bastante amplio, con las paredes en color crema, y un aparador de madera en color cerezo con un espejo encima, a la izquierda había un perchero, donde Sarah colgó su abrigo e invitó a los chicos a que hiciesen lo mismo, y enfrente se encontraban las escaleras para subir al segundo piso.
-Por sus baúles no se preocupen, Stuart los llevará a su lugar.
Entonces de una puerta situada a la derecha una mujer alta, delgada, con unas facciones finas y bastante guapa, con unos preciosos ojos grises y el pelo negro azabache, salió a su encuentro.
-Sophie cielo!!-dijo la mujer abrazando a su sobrina-Merlín esta guapísima y muy alta, que tal va todo?
-Muy bien tía, y tu como va?-la mujer ladeo la cabeza.
-Últimamente Alphred no para mucho en casa, tiene mucho trabajo, pero no me puedo quejar-entonces la mujer se fijó en los chicos-no me los piensas presentar?-le dijo a su sobrina
-Si claro, estos son James Potter, Sirius Black y Remus Lupin.
-Vaya James no te veía desde que eras un bebe-el chico se sorprendió-supongo que no sabrás quien soy, tus padres son buenos amigos míos y de Alphred, trabajan muchas veces juntos.
-Oh!-dijo el aludido-pues no tenía ni idea-sonrió.
-Y tú debes ser el famoso Black-Sirius sonrió triste-no te preocupes, si hubiese sido tu yo habría hecho lo mismo, eres muy valiente para haberte enfrentado a tu familia-dijo la mujer al tiempo que Sirius sonreía feliz-y tu eres Remus Lupin, un placer conocerte.
-Bueno y estas son Lily Evans y Jennifer Addams.
-Encantada de conoceros, no sabéis lo bien que habla Sophie de vosotras dos-dirigió una mirada a Jenny-como van tus padres Jennifer, hace tiempo que no les veo, desde el fin de año pasado-Jenny se sorprendió, esa mujer conocía mucho de ellos-oh! Pero que maleducada soy, no me he presentado, soy Julia Andersen…
Pero la mujer no pudo seguir porque un par de gritos la cortaron.
-Sophie!!!-se oyó que gritaban dos voces provenientes de la escalera central, por la que aparecieron dos niños, un chico y una chica, de unos cinco años, ambos rubios y con los ojos gises al igual que Julia. Los niños corrieron hacia su prima y esta se agachó para abrazarlos.
-Como están mis peques-dijo esta sonriendo.
Los niños se separaron y la miraron con el entrecejo fruncido.
-Nosotros no somos pequeños-se quejó el niño-somos muy mayores.
-Si, ya tenemos cinco años-apoyó la niña. Los merodeadores y las chicas rieron divertidos con la escena.
-Oh! Ya veo-dijo Sophie mientras se ponía de rodillas, entonces los cogió y empezó a hacerles cosquillas-sois unos renacuajos muy listillos, eso es lo que sois-les decía mientras que los niños reían sin parar.
-Niños no saludáis?-les preguntó su madre, Sophie paró de hacerles cosquillas y los ayudó a levantarse.
-Hola!!-dijeron al unísono, entonces la niña se acercó a Sirius y le sonrió-Soph este chico como se llama?-preguntó curiosa.
-Este es Sirius-dijo Sophie riendo.
-Aaaa-dijo la niña volviendo a mirarlo-es guapo-todos miraron de golpe a la niña, sobretodo Sirius, a quien el comentario le había sorprendido mucho-podrías ser su novia-Sophie enrojeció y Sirius sonrió-yo ya tengo novio sabes?
-Y se puede saber porque una niña tan pequeña tiene novio ya?-pregunto divertida la rubia, a lo que la niña contestó con un encogimiento de hombros.
-Es un placer conoceros a todos-dijo mirándolos-mi nombre es Jane y mi hermano se llama Kevin.
-Venís a jugar con nosotros?-dijo Kevin emocionado.
-Cielo-atajó su madre-acaban de llegar de un viaje muy largo y tienen que descansar, además vamos a cenar dentro de una hora, subir vosotros y yo les llevaré a sus habitaciones-los niños asintieron y subieron corriendo las escaleras-son unos demonios en miniatura-dijo riendo la mujer-os he arreglado la casa de la piscina para vosotros, he pensado que estaríais mejor.
-Gracias tía.
-No hay de que, venir, os mostrare.
Los chicos salieron al jardín de atrás y se toparon con un gran porche blanco, con una mesa rodeada con diez sillas y un balancín; un poco más adelante estaba la piscina, cosa que maravilló a todos, excepto a Sophie, pues era realmente grande y climatizada. Un poco más adelante pudieron ver una casa mucho más pequeña que la principal, con la misma fachada y ventanas, muy bien iluminada. Julia abrió la puerta y entraron en un hall, con parque y un aparador a la derecha sobre el que descansaba un espejo. Enfrente estaban las escaleras, situadas en el centro que al llegar arriba se dividían en dos.
-Esta casa tiene muchas habitaciones, pero he supuesto que querrías dormir en la misma habitación, por lo tanto la que queda a la derecha nada más subes es la de las chicas y la de la izquierda la de los chicos-explico-los baños están dentro de cada habitación y hay otro en el pasillo, segunda puerta a la derecha-entonces fue hacia la izquierda-esta puerta comunica con la cocina, por la comida y demás no os preocupéis, por la mañana os traerán el desayuno y el resto de comidas serán en la mansión, si no hay inconveniente claro-todos negaron-bien, esta puerta de aquí es la biblioteca-dijo señalando una puerta justo enfrente de la cocina- y allí-dijo señalando dos puertas detrás de la escalera-la de la izquierda es la sala de juegos y la de la derecha el salón comedor, y esta puerta de aquí-al lado de la biblioteca-es otro baño, en la parte de arriba solo hay habitaciones y un despacho al fondo, espero que estéis a gusto.
-Como para no estarlo-exclamó Jenny maravillada-ahora entiendo la perrera que cogiste con que nos lleváramos el bañador-todos rieron.
-Bien, los baúles ya están en vuestras habitaciones y la ropa colocada en los armarios, os dejo para que exploréis la casa, dentro de media hora cenaremos, nos vemos-todos se despidieron de Julia.
-Esto es genial!!-exclamó Sirius-una sala de juegos vamos a verla-dijo emocionado.
Todos le siguieron y al entrar la luz se enchufó y pudieron ver al fondo una chimenea, en esos momentos apagada, pues no hacía frío. En aquella habitación había de todo, billar, ajedrez, un caballete para pintar, instrumentos de música…infinidad de cosa que se esparcían por la inmensa habitación.
Decidieron subir a sus respectivas habitaciones para ver donde les habían guardado todo y al llegar arriba se dividieron, chicas a la derecha y chicos a la izquierda. Las habitaciones eran iguales, tanto de tamaño como decoración. Había tres camas adoseladas, una al lado de la puerta, otra cerca de la ventana y la otra situada cerca del baño, los baúles descansaban a los pies de cada cama, y los armarios situados a la derecha de cada una contenían la ropa colgada y plegada perfectamente. Las paredes estaban pintadas de un color gris piedra claro, y había un escritorio al otro lado de la puerta. No poseía gran cosa, pero lo suficiente para estar cómodos.
Media hora después se sentaron a cenar con Julia, Jane y Kevin.
-Cuando vuelve el tío Alphred?-preguntó Sophie.
-Mañana a primera hora, por suerte para pasado mañana que es el partido si que estará y os acompañará-dijo sonriendo-pero no entiendo como habéis conseguido las entradas.
-Me las regaló mi hermana-dijo Jenny-las compró hacia tiempo porque el plan era irnos con mis primos y mis padres, pero a mis padres les salió trabajo y mis tíos no nos podían acompañar y no me dejaron hacerme cargo de tres niño-dijo sonriendo la morena.
-Míralo por la parte buena-dijo Sophie-vamos los amigos juntos.
-Si, gracias a ti nosotros no nos hemos quedado con las ganas de venir-dijo James.
-Será divertido-dijo Sirius.
-Y cuanto tiempo se quedarán?-preguntó Julia-tengo entendido que este año disponen de dos semanas de vacaciones.
-Pues no lo sé-dijo Sophie-no lo he pensado, la verdad es que no tenemos nada mejor que hacer.
-Pues quédense las dos semanas, un día antes se van a Londres, yo les pago un hotel para que no lleguen tarde al siguiente día a la estación.
-No queremos molestarle-dijo Lily por primera vez.
-No es molestia querida, decidido, se quedan aquí y la última noche de vacaciones les pago un hotel en Londres.
-Muchas gracias señora Andersen, es muy amable-dijeron Lily y Jenny a la vez.
-Por favor no me llaméis señora, decidme Julia-las chicas asintieron-bueno y que tal van las cosas por Hogwarts?
-Muy bien-dijo Sophie- Lily y James son prefectos, y lo que son las notas todos vamos muy bien, sobretodo Remus y Lily-ambos se sonrojaron un poco ante el comentario de la rubia-pero yo no me quejo de las mías, gracias a ellos he mejorado bastante.
-Me alegró-dijo su tía sonriendo-y vosotros dos?-preguntó a James y a Sirius.
-Nosotros no estudiamos tanto, porque la verdad es que tenemos bastante facilidad para memorizar, solemos sacar las mismas notas que Remus-dijo James orgulloso.
-Eso sí que es suerte, cuando yo estudiaba en Hogwarts era un suplicio-dijo Julia divertida.
-Tu también estuviste en Hogwarts?-preguntó Lily.
-Si, quedé en Hufflepuff, aunque siempre quise ir a Gryffindor, pero bueno, no se puede tener todo.
Media hora después ya habían disfrutado de los postres, y tanto Jane como Kevin se habían ido a dormir.
-Tía que está pasando en el mundo mágico?-preguntó intrigada la chica.
-Las cosas no andan bien, se están produciendo muchas desapariciones y los que desaparecen no vuelven, no sabemos con exactitud qué es lo que está pasando, por eso Alphred viaja tanto últimamente, y está en contacto permanente con los aurores que trabajan a escondidas del ministerio, pues este no quiere aceptar lo que está pasando-miró a los chicos-no sé si te habrás dado cuenta, pero la seguridad de esta casa ha aumentado, y por eso decidimos comprar el avión, para disminuir la probabilidad de que ocurra algo-dijo triste-pero no es momento de preocuparse por eso, hay que disfrutar, y vosotros estáis de vacaciones, deberías volver al chalet, es muy tarde ya.
-Si creo que sería buena idea-dijo Sophie reprimiendo un bostezo.
Los chicos le desearon las buenas noche a la señora Andersen y se encaminaron a la casa, con la intención de meterse en sus camas y descansar, el viaje había sido agotador, y el sueño les vencía por momentos.
Hola de nuevo, espero que les haya gustado, y vuelvo a pedri disculpas por la demora.
Decir que la canción es Rebelde en libertad de Natalia, por si quieren bajarsela, es muy buena.
Finalmente agradecer los reviews a Lily Evans de Potter, que me deja siempre algún comentario y me alegra muchísima que lo hagas, me alegra ver que te gusta mi fic.
Agradecer también a black.bella y a Dramione Black, muchisimas gracias por vuestros comentarios, me ayudan muchisimo.
Cambiando un poco de tema, me gustaría pediros una ayudita, pues mi imaginación no anda muy bien ultimamente, y no se que puedo poner en el fic sobre Voldemort y tal. Si se os ocurre alguna idea, por favor decirmela, os lo agradezco mucho, cualquier ayudita es buena.
Bueno, ahora si, me despido y muchos besos y abrazos a todos los que leeis mi historia, dejeis o no reviews, y nos leemos en el proximo capítulo.
Espero vuestros reviews, chao.
