AMBIVALENCIA
Por Roquel
Advertencias: Supongo que debo advertir sobre posibles malas palabras, fuera de eso nada que no hayan visto.
Dedicatoria: Para quienes se tomaron la molestia de dejarme un mensajito de apoyo y ánimo.
Navleu: Supongo que me refería a que me gustan las historias desgarradoras con finales "felices", pero lo escribí mal, XD. Oh, me temo que han pasado 20 capítulos para que comenzáramos a ver algo ligeramente shonen ai (al yaoi todavía no me le acerco). La interacción entre los chicos es escasa en este capítulo pero podríamos decir que van luchando poquito a poquito con ayuda de sus bestias bit (que resultan ser terapeutas personales a domicilio). En cuanto a Benzel, lo perdemos de vista un minutito pero ahí anda todavía. Esperemos verlo en el siguiente capítulo
YuriyKuznetsov: También me encanta la forma como ellos se van acercando, como se buscan aunque no tienen muy claro el porqué. En el fondo saben que tiene cosas en común aunque por ahora son compañeros solamente. Y te diré que acertaste completamente en la forma como Rei consigue "dominar" a Bryan.
Yani-Coffe: Gracias por tu comentario. Espero que este capitulo también te guste. Nos estamos leyendo para el siguiente.
Funeral-Of-The Humanity: Los chicos van conociéndose poco a poco, pero parte de su terapia es interactuar con el resto del mundo y no perder la cabeza en ese proceso. El ejercicio les ayuda a distraerse, los cansa y los mantiene cuerdos. En cuanto a la vida normal Benzel se asegurará de que ambos consigan estudios suficientes para volverse autosuficientes, aunque la idea de volver a la escuela esta fuera de toda discusión. Y vemos a Kai, a Rei y la reacción que esto traerá.
Shiroi Tsuki: Si, me he dado cuenta de que tiene más capitulos que dulces, al principio los capitulos eran un poquito más cortos, me acuerdo que los primeros no tenían más de quince hojas, me parece. Han ido alargándose sin darme cuenta, y de cierta forma tienes razón, me resulta más fácil seguirle el hilo a esta historia que esta ambientada en el mundo de hoy. No se si algún día me anime a escribir a Bryan x Rei, pero por el momento aprovecharemos las oportunidades que se presenten. Me he dado cuenta de que me encanta el fuego de Bryan, y Rei siempre ha sido de mis personajes favoritos, así que… mmm… en fin… lo veremos. Saludos.
Darklolita666: Gracias por la paciencia, y por el apoyo. Seguiremos aquí intentando actualizar tan pronto sea posible.
Gabz; Es un gusto volver a saber de ti. No los he olvidado, sigo aquí, lento pero seguro.
Nekot; Bueno, ahí vamos. Sin duda las cosas avanzan, para bien, para mal, ahí van. El mundo de estos chicos va ampliándose, y ello conlleva un sinfín de quebraderos de cabeza. Gracias por los buenos deseos. Seguiremos aquí.
Isiris: No! Diez años! Si pienso en todo el tiempo que lleva la historia me entra pánico. Pero la verdad es que el tiempo se me pasa deprisa. En mi trabajo las actividades me absorben de forma pasmosa… a veces va empezando el año y cuando me doy cuenta estamos ya en julio con los cursos de verano y después viene nuevo año escolar y cuando me doy cuenta ya se terminó el año… Es espeluznante. Me alegra que te vaya gustando la historia… Y no he tardado una semana pero tampoco un año, voy mejorando. XD
Aclaración: La noche en que Bryan y Yuriy se encuentran en la clínica, el pelirrojo reacciona negativamente al nombre de Bryan, así que el pelirrojo se refiere a él con el nombre de Boris. Falborg también lo llama así aunque conoce su nombre real. Kai, Benzel y el resto se refieren a él como Bryan. Es por ello que habrá párrafos y diálogos donde me refiera a Bryan y después me refiera a él como Boris, pero estaré hablando de la misma persona, no se trata de un error ni nada por el estilo. Digamos que Bryan se llama así mismo Bryan porque Benzel así lo llama, pero no tiene problemas en responder al nombre de Boris, y esto es porque tiene dificultades para decidir quién es y quien quiere ser. Al final veremos si vuelve a ser Bryan o decide ser Boris de una vez por todas.
Notas: La primera temporada del anime termina con el torneo de Beyblade en Rusia. En la segunda temporada un grupo de encapuchados ataca a los bladebreakers por separado y los derrota (con excepción de Kai, quien empata con su atacante). Estos chicos son protectores de las bestias sagradas y buscan evitar que su poder caiga en malas manos.
La temporada en general trata sobre como los chicos consiguen demostrar que son aptos para proteger a las bestias sagradas, aprendiendo más sobre el origen de las mismas y de otras que existen. Por lo que he leído (y me acuerdo –vi el anime hace AÑOS-) el siguiente torneo, que corresponde a la tercer temporada, es al año siguiente, sugiriendo así que la segunda temporada sucede en realidad entre ambos torneos con apenas unos meses de diferencia. Es así que los chicos son un año mayor que en el primer torneo.
Pero según mi línea de tiempo la cosa va así:
Noviembre 1999 – Kai escapa de la abadía y es el momento cuando Bryan y Yuriy quedan a merced de Balcov.
Agosto 2000 –Ushakov y Krause se marchan de la abadía, llevándose consigo su prototipo de soldado perfecto. Por su parte Kai ha visto el poder destructivo del Dranzer Negro y se marcha con su abuelo a Japón.
Marzo 2004 – Bajo la coacción de Balcov los chicos asesinan a sus amos. De esta forma regresan a Rusia para formar parte del equipo que participará en el torneo.
Abril 2005 – Torneo deBeyblade. Tras la derrota del equipo ruso la abadía se ve desmantelada. Bryan y Yuriy desaparecen del edificio en llamas. Es la última vez que sus bestias bit se comunican con ellos.
Noviembre 2005 – Benzel e Iliá concluyen su búsqueda al encontrar a Bryan como un boxeador violeto que no recuerda quién es. Al día siguiente el albino encuentra a Yuriy, después de que éste asesinara a uno de sus clientes.
Enero 2006 – El grupo se marcha a San Francisco donde Bryan y Yuriy ingresaran a terapia para controlar sus brotes de violencia y rabia. Es la última vez que Kai sabe de ellos.
Septiembre 2006 – Han pasado ocho meses en la clínica y los chicos deciden continuar por su cuenta.
Diciembre 2006 – En televisión aparece la repetición de una entrevista con Balcov donde habla del torneo de hace dos años.
Verán que en esta historia estoy considerando que los torneos suceden cada dos años. De esta forma, mientras ocurre la segunda temporada del anime, Yuriy y Bryan trabajan en su recuperación para así volver a la tercera temporada con dos años más. Lo hago así para que en el segundo torneo mis chicos tengan dieciséis años cada uno mientras Kai y el resto tienen quince. De esta forma durante ese año cada uno cumplirá un año más y alcanzarán una edad que considero perfecta para luchar por la libertad y la independencia.
Es así que iniciamos con la tercer parte de esta historia:
La primera es cuando llegan a la abadía. Capítulos 1 al 10
La segunda es cuando Bryan y Yuriy se olvidan de sí mismos. Capítulos 11 a 20.
La tercera inicia aquí… ¡Rumbo al segundo torneo de Beyblade!
Ambivalencia: Estado de ánimo en que coexisten dos emociones o sentimientos opuestos.
YYY
CAPITULO 21
REACCIÓN
Reacción: Respuesta que cualquier ser vivo da frente a un estímulo. Acción concreta que una persona despliega como réplica de otra. Conducta que aparece en contrapartida del orden establecido. Consecuencia de una acción en sentido opuesto. Resistencia a una fuerza externa.
Han pasado tres meses desde el abandono de la clínica y los chicos se esmeran por salir adelante. Iliá los somete a un ejercicio constante: Jogging al amanecer, natación por las tardes y flexiones antes de la cena. Benzel los lleva a conocer la ciudad, les enseña a manejar el dinero, los lleva a practicar rapel y los apunta a clases básicas de matemáticas, biología y ciencias. Asisten regularmente a sesiones privadas con su terapeuta, quien se enorgullece de ver que han superado su miedo a la oscuridad.
Aunque es posible que esto último sea gracias a las charlas que sostienen por la noche, encuentros que ni Benzel, ni Iliá, ni la doctora Collins, conocen.
El asunto es que Bryan y Yuriy fueron instruidos para soportar largas noches de vigilia. Y es una costumbre que resulta difícil de olvidar. Así que por las noches, cuando Benzel e Iliá duermen, Yuriy se escurre hacia el balcón de la alcoba de Bryan, donde ambos charlan sobre el día, se ríen sobre la tarea de matemáticas, o simplemente se hacen compañía mientras el mundo es negro.
Ninguno de ellos menciona esas charlas en voz alta, son conversaciones que nunca ven la luz del día y nunca se mencionan. Nunca acuerdan encontrarse cada noche, nunca se habla del pasado, nunca se habla sobre el miedo. Durante el día cada uno avanza por su cuenta, cada uno aprende y tropieza sin mirar al otro, se ignoran tácitamente hasta que llega la noche y entonces buscan la compañía de aquel que soporta el insomnio sin miedo.
Pese a todo la recuperación parece posible.
Tan posible que Benzel se confía. Se confía porque se cumplen tres meses sin ataques, sin insomnio, sin violencia. Se confía porque van a cumplir un año desde que ingresarán a terapia y el avance ha sido más que significativo.
Y como todo continúa en calma, Benzel se descuida.
Pero no podemos culparlo. El mundo promete un futuro y es imposible predecir cuándo o dónde habrá minas esperando por estallar cuando algo las toque.
El terror duerme dentro de ellos. Espera con calma al detonador adecuado. Y no dejará de ser una amenaza hasta que ellos mismos recuerden y comprendan de dónde viene ese miedo. La violencia se detendrá cuando consigan enfrentar las memorias negras que tienen miedo de ver.
Desde el abandono de la clínica, Benzel procura teñir el cabello de Bryan una vez al mes. El chico nunca protesta y acepta con relativa calma todo el procedimiento. Usualmente Iliá está cerca para entretener al pelirrojo mientras el moreno se enfoca en mojar y decolorar, pero ese día, por desgracia, Iliá debe trabajar y solo se quedan los tres en el apartamento.
Yuriy se sienta a repasar su lección de matemáticas y al verlo trabajar concentrado Benzel se marcha al baño donde Bryan lo está esperando. Lo que sucede después es inevitable.
El pelirrojo termina su trabajo mucho antes de lo que Benzel espera y cuando se aburre encienden la televisión. En realidad no tiene permitido verla si Benzel o Iliá no están con él, pero ciertas reglas están para romperse. Se entretiene yendo de canal en canal hasta que de pronto su cuerpo se paraliza por completo.
En el canal de deportes hay un rostro que le hiela la sangre.
De pronto el mundo entero se oscurece. La habitación tiembla y se deshace. Y todo lo que oye es SU voz.
[Despierta, princesa]
[Feliz cumpleaños, muñeca]
[Tan sólo dime la verdad]
[Hay otros diez regalos esperando por ti]
Y con su voz viene el dolor. La agonía.
…
Cuando Benzel termina de teñir, Bryan hace un par de comentarios sarcásticos sobre las mujeres y el pelo. Benzel le ignora mientras avanzan en línea recta. Bryan camina detrás llevando una toalla sobre la cabeza, es por ello que no ve la tele.
Benzel si lo hace. Por suerte para él en ese momento el entrevistador tiene la palabra así que sin pensarlo Benzel corre hacia el aparato y desconecta el cable de luz. Cuando se gira se enfrenta a un pelirrojo pálido y catatónico. El muchacho tiembla de forma incontrolable y sus ojos no se despegan de la pantalla ennegrecida.
—¿Yuriy?...—Benzel le habla con gentileza—¿me oyes?
Benzel lo llama con suavidad, intentando conseguir una reacción. Ignorante de la situación Bryan llega a su lado y al ver la cara espantada del chico intenta sacudirlo para hacerlo reaccionar. Su mano en el hombro es un gesto inofensivo que tiene como única finalidad borrar esa cara de miedo.
El mero contacto hace sonar las alarmas de Yuriy.
El chico se gira a una velocidad espeluznante y golpea. Con fuerza. Bryan retrocede con la nariz sangrando y una expresión incrédula. El pelirrojo grita. Un sonido agónico. El sonido de un animal acorralado. Respira con dificultad, tiene la mirada desenfocada y sigue temblando aunque no hace frío. No deja de gritar mientras retrocede hasta chocar con la mesa. Cuando lo hace se gira presto a presentar batalla.
No deja de gritar. No deja de moverse.
Benzel sigue acercándose, intenta llamarlo firmeza y después con toda la autoridad que consigue reunir. Cuando se encuentra a una distancia prudencial levanta las manos para mostrarle que no le hará daño, pero el muchacho no es capaz de reconocerlo, cuando lo tiene cerca se lanza hacia él. Lo empuja hasta que cae sobre la mesa de centro.
—¡No!
La voz pertenece a Bryan. El chico se acerca de nuevo e intenta sacudirlo. El pelirrojo no permite que lo toque, lanza otro golpe pero Bryan lo esquiva sin dificultad.
El grito lleno de desesperación continúa.
—¡Sujétalo!—grita Benzel mientras se levanta con esfuerzo y corre hacia el botiquín de primeros auxilios.
Bryan lo intenta.
Se acerca de nuevo y está listo para evadir el golpe que viene. Trata de sujetarlo, pero el pánico del pelirrojo es feroz y aterrador. Yuriy lucha con ímpetu, golpea con la fuerza suficiente para dejar morados. Bryan procura no hacer daño, su único objetivo es inmovilizarlo.
Así que luchan, o mejor dicho Yuriy se debate con la ferocidad de un animal aterrorizado, mientras que un Bryan cuerdo encuentra desconcertante la fuerza y ferocidad de alguien a quien nunca ha visto enfadarse. El pelirrojo embiste contra él, golpea y patea sin remordimientos. Muerde y rasguña cuando Bryan lo sujeta. Ha dejado de gritar pero su expresión es violenta y cruda, no hay señales de reconocimiento en su rostro. En algún momento Yuriy tropieza con el sillón así que Bryan aprovecha su oportunidad.
Cuando se ve sujeto e impedido Yuriy redobla su afán desesperado por escapar, pero Bryan procura no soltarlo sin importar las patadas ni el forcejeo. Benzel aprovecha la oportunidad para administrarle un sedante. El medicamento tarda un momento en hacer efecto pero al final el pelirrojo se desvanece en los brazos de Bryan.
—Por hoy dormirá en tu cama—le explica Benzel en voz baja mientras le hace señas para que lo transporte a la recamara principal—Tu dormirás en la suya.
Bryan frunce el ceño pero no protesta. Su única pregunta es:
—¿Qué diablos paso?
Benzel sacude la cabeza antes de cerrar la puerta y llamar a Iliá.
…
A Bryan le toca sentarse en la sala, sujetando una tolla contra su nariz, mientras los otros dos discuten en la cocina. Cada cierto tiempo su cabeza gira hacia la habitación principal pero no hay señales de actividad ahí. Es la primera vez que ve al pelirrojo romperse de esa forma y siente curiosidad por lo que sea que provocó el derrumbe.
Un rato después Iliá se acerca para conversar. Le toma un momento entender que el albino está analizando su estado, intentando averiguar si el episodio lo afecto de alguna forma.
—Estoy bien—declara con brusquedad.
—De acuerdo—acepta Iliá y con una mirada a Benzel procuran fingir que todo está bien.
Yuriy permanece en cama dos días más. No hay necesidad de sedantes de ningún tipo, el chico se envuelve en sábanas y se olvida del mundo. Nadie consigue sacarlo de su mutismo y en consecuencia Iliá se ve obligado a pedir días libres en su trabajo mientras Benzel procura mantener su rutina con Bryan para no causar conflictos con él.
Las reuniones por la noche también se suspenden y Bryan se pasea impaciente bajo la atenta supervisión del albino.
En el desayuno del cuarto día Yuriy vuelve. Toma asiento en su lugar de la mesa con el rostro pálido y resuelto. Bryan reconoce la expresión. Es la misma expresión que el pelirrojo mostró cuando fumó por primera vez o cuando enfrentó el agua helada. La expresión de alguien que desea comprender su miedo, que desea dominarlo y destruirlo.
Sin embargo ese miedo es aún peor que cualquier otro porque su cuerpo tiembla y su respiración es ligeramente irregular. El miedo es tal que el pelirrojo debe hacer un enorme esfuerzo por hablar.
—¿Cómo se llama?
Iliá y Benzel intercambian miradas. Un gesto que habla de preocupación y duda. Durante los últimos dos días han discutido sobre la posibilidad de que la presencia de Balcov fuera demasiado para él. Parece, sin embargo, que Yuriy no recuerda por completo al hombre que le hizo daño.
—Vamos, Bryan—interviene Benzel en un intento por dejar que Iliá aborde esa conversación en privado.—Salgamos un momento.
—No—es la réplica del otro. Quiere estar ahí. Quiere escuchar; aunque no sabe por qué.
Iliá y Benzel vuelven a mirarse. Discuten, sopesan y acuerdan, todo sin pronunciar palabra. Finalmente Iliá toma asiento frente al pelirrojo. Benzel se sitúa estratégicamente junto a la puerta por si acaso es necesario buscar los sedantes. Ambos se mueven con excesivo cuidado, intentado desactivar la bomba que tienen enfrente.
—¿No recuerdas su nombre?—pregunta Iliá en voz baja.
—No…pero lo conozco… sé que lo conozco… y sé que tú sabes cómo se llama.
—¿Por qué supones eso?
—Sólo lo sé. Lo sabes. Sabes todo sobre mí. Sobre nosotros. Sólo que no lo dices. Esperas que lo recordemos.—el pelirrojo tiembla de forma descontrolada y cuando se da cuenta de que su cuerpo se sacude de miedo se detiene para respirar. Vuelve a hablar hasta que consigue calmar el loco repiqueteo de su corazón.—Sabes la verdad sobre nosotros.
—Sí, la sé; pero aunque te la diga, si tu mente no está lista para ella va a colapsar. Vas a olvidarlo. Si te digo el nombre que me pides es posible que sólo empeore las cosas.
—Sólo dímelo.
—No puedo. La terapeuta ha sido muy clara al respecto. Cuando ustedes decidieron dejar la clínica, ella nos advirtió que no debemos interferir en sus recuerdos. Decirles la verdad, hablar sobre las memorias que ustedes no tienen, provocaría un retroceso. Su mente acepta la verdad que ustedes van descubriendo. Si hace seis meses te hubiera dicho que viviste aquí, no me habrías hecho caso. Lo descubriste tú, por tu cuenta, a tu ritmo. De esa forma debes recordar el nombre de esa persona.
—No quiero recordar su nombre, no quiero recordar nada sobre él… sólo quiero saber quién es.
Ha comenzado a temblar de nuevo y para controlarse el pelirrojo tensa el cuerpo y se aprieta las manos en el regazo; mientras lucha con su miedo, Bryan se percata de algo.
—¿Esto significa que conoces al chico que yo estoy buscando?
—Sabemos su nombre—interviene Benzel en voz baja—Sabemos quién es… pero no lo conocemos personalmente y no sabemos dónde está.
—Podrían localizarlo.
—Lo hemos intentado—miente Iliá en un intento por evitar que Bryan se impaciente.
—Dime quién es.—repite Yuriy sin dejar de temblar.
—No puedo decírtelo… pero, si lo quieres, si te sientes listo, puedo llevarte a un lugar donde es posible que lo recuerdes.
—¿A dónde?
—Volveremos a casa. A Rusia.
Es escucharle y al instante Bryan siente que su cuerpo entero se agita con un escalofrío.
—¿Yo también voy?—pregunta en voz baja, casi sin darse cuenta.
Iliá se gira hacia él.—Sólo si quieres hacerlo. Sólo si te sietes capaz de ir.
No se siente capaz. Tiene miedo. Un miedo enfermizo y primitivo. Un miedo capaz de arrebatarle la cordura y sumirlo en las tinieblas; pero se controla. Porque desea gobernar su miedo. Desea controlarlo y expulsarlo de su cuerpo.
—Benzel y yo hemos hablado sobre esto.—confiesa Iliá cuando el silencio se prolonga demasiado—A partir de aquí sólo hay dos caminos a seguir. El primero es quedarnos aquí. Mantenernos como hasta ahora: Seguirán yendo a terapia, seguirán tomando clases. Hasta que ustedes consigan recordar o hasta que decidan que pueden vivir sin saber la verdad. El episodio que has tenido será sólo eso, una regresión y ya. La doctora ha dicho que son normales y podemos convivir con ellos. Con los años estos episodios irán desapareciendo y con la terapia podrán tener una vida normal.
"La otra opción es sujetar la puerta que se ha abierto y entrar en ella. Tienes dudas y si quieres respuestas tendrás que encontrarlas por ti mismo. Sólo de esa forma podrás enfrentar la verdad. No será un viaje fácil pero estaremos con ustedes en todo el trayecto. Si vemos que es demasiado, pararemos; pero si quieren conocer la verdad ahora y no después, está es la única forma."
—¿Él estará ahí?—pregunta Bryan al pensar en la persona que él está buscando.
—No… pero a dónde vamos también habrá recuerdos tuyos.
—¿Por qué ahora?—pregunta el pelirrojo en voz baja—¿Por qué ahora nos ofreces volver?... ¿por qué no antes?
—Antes no habría sido posible. Hace un año, al ver su rostro, habrías perdido tu lucidez. El hecho de que estés aquí, intentando saber su nombre, nos muestra que has mejorado. El verlo fue un golpe terrible, lo sé, una impresión tan fuerte que incluso te hizo derrumbarte, pero no te quebraste, antes lo habrías hecho. Eso demuestra que aunque sea difícil y terrible puedes enfrentar la verdad, y ésta no te hará trizas. Por eso te ofrezco la posibilidad de encontrar su nombre. Sólo si te sientes listo. ¿Lo estás?
—No…—el pelirrojo aprieta los dientes. El cuerpo le duele de lo tenso que lo tiene. Se obliga a humedecerse los labios antes de añadir—No estoy listo… creo que nunca lo estaré, pero quiero ir. Necesito ir.
—Bien…—el albino se gira hacia Bryan, cuyo miedo vibra con vida propia.—¿Quieres venir Bryan?
El chico mira al pelirrojo. Es como el cigarro, piensa. Sobreponerse al pánico. Enfrentar la oscuridad. Coger la verdad y no dejar que te enloquezca. Es como el mar. Dominar el miedo. Apartar la incertidumbre. Abrir la puerta del pasado.
El chico aprieta los labios y resopla.—Iré.
YYY
Después del repentino escape de Balcov, la abadía es abandonada por sus inversionistas. En ese momento James y Mijaíl se encargan de los huérfanos y al ver las decenas de niños que iban a quedar desamparados, deciden tomar la abadía a su cargo. Gracias a la empresa de su familia Donovan consigue financiamiento para ponerla en marcha de nuevo. Mijáil asume el control total y convierte el lugar en un internado. Con el dinero que Iliá dona se consigue crear un fideicomiso para los alumnos sin familia y permitir así que tengan un apoyo mínimo después de la escuela. Se contrata una plantilla completa de profesores y los laboratorios se reconstruyen para convertirse en nuevas habitaciones y aulas.
Todo el material referente a beyblade es trasladado a un almacén construido especialmente para ello. La escuela incluye al beyblade como un deporte pero no cuentan con un equipo especial ni tampoco tienen intenciones de presentarse al torneo que se avecina.
Ha pasado un año y ocho meses desde la última vez que Bryan y Yuriy pusieran un pie en la abadía; pero cuando Iliá llama a Mijaíl el apoyo que recibe es inmediato y firme. Pese a todo les toma un par de semanas más prepararse para iniciar el viaje. Iliá debe pedir permiso en su trabajo. Benzel debe avisar a la doctora Collins sobre el giro de acontecimientos. Y todo ello sin perder de vista a los chicos que se sientan a ignorase entre sí mientras cargan el ambiente de una tensión densa y negra.
Las pesadillas han vuelto y Yuriy no puede dormir sin ver en sueños el rostro del hombre cuyo nombre no recuerda. Bryan no tiene pesadillas, pero hay un miedo sin nombre que le asalta cada vez que piensa en la palabra hogar.
Arriban a Rusia el veintitrés de diciembre, pero hasta tres días después Yuriy y Bryan consiguen reunir el suficiente valor para visitar la abadía. Es llegar a las puertas del edificio y congelarse por completo.
En algún momento entran. Y se dispersan. Iliá va con Yuriy y Benzel con Bryan. Caminan y observan las instalaciones, buscando recuerdos y memorias enterradas. Hay cierta familiaridad en cada pared y en cada edificio, pero hay tantos cambios que resulta imposible ubicar recuerdos ahí.
YYY
Yuriy vaga por los pasillos sin rumbo. Ve niños de todas las edades correr y alborotar sin descanso; sus voces se convierten en ecos de un pasado que no consigue recordar. Durante un terrible momento siente que ese sonido despedazara la realidad y lo sumirá en las tinieblas. Está temblando. Las palmas le sudan. El corazón martillea fuerte y sin ritmo dentro de su pecho. Un ligero zumbido repiquetea en sus oídos.
En varias ocasiones se detiene, sin aire, presa de una súbita claustrofobia. En cada ocasión Iliá lo conforta. Le habla con calma y lo insta a permanecer cuerdo. Durante horas caminan por largos pasillos, visitan el comedor, el gimnasio, las aulas. Están listos para ir a los dormitorios cuando Yuriy se detiene frente a las escaleras que conducen al piso inferior. El mundo se desdibuja. Siente náuseas y pánico.
No puede saber que antes de la remodelación las escaleras conducían a los laboratorios de Balcov—a las celdas de contención—, pero algo en su mente reacciona y la sola idea de bajar, lo aterra. Se siente inestable sobre sus pies. Los escalones se burlan de él. Todo conspira en su contra.
Al ver su estado jadeante y pálido, Iliá no tiene más opción que sacarlo a la superficie. Cuando salen al exterior Yuriy se desprende de su agarre y se tambalea lejos para vomitar. El albino permanece a su lado, sin decir nada.
—¿De verdad viví aquí?—pregunta el pelirrojo mientras se limpia la boca.
—Durante un tiempo.
—No fue un buen hogar.
—¿Por qué lo crees?
—Porque cada pared, cada sombra, cada maldita escalera, me aterroriza… no tuve amigos aquí, ¿cierto?
—Según Benzel, no.
—Lo suponía… Cuando entro me siento solo. Me siento amenazado.
—El pasado no puede hacer daño.
—No… pero el pasado que se olvida, se olvida por una razón.
—No estamos aquí contra tu voluntad, Yuriy. Si decides darle la espalda será tu decisión. Si decides avanzar, dependerá de ti. No sabrás la verdad hasta que recuerdes. Es posible que te arrepientas. Es posible que piensas que la verdad es peor y que al saberla no te sientas capaz de avanzar. Pero eres fuerte. Sé que podrás salir adelante. Sé que por muy difícil y muy aterradora que sea esa verdad, conseguirás ponerte de pie y avanzar.
—¿Por qué estás tan seguro?
—Porque sobreviviste.
—¿Sobrevivir a qué?
—A todo…
—Suena horrible cuando lo dices así.
—Pero es la verdad. Estás aquí, ahora. Es todo lo que importa.
El pelirrojo se endereza.—Será mejor que nos vayamos.
—De acuerdo. Volveremos mañana.
—¡No!, maldita sea… no quiero volver.
—¿Estás seguro?
—Este lugar me enferma. Es horrible. Creí que podría enfrentarlo pero no es así. No puedo quedarme un minuto más. No consigo recordar el nombre que estoy buscando. En lo único que puedo pensar es en el miedo que siento al caminar por esos pasillos. No quiero estar aquí.
Está listo para salir de ahí y nunca volver. Quiere huir y escapar el miedo que siente cada vez que entra. Debo irme, piensa con el pánico de un chiquillo. Reconoce no ser capaz de enfrentar el pasado que habita en ese lugar; está dispuesto a marcharse sin mirar atrás… hasta que lo oye: Un breve susurro proveniente de algún punto a su derecha.
A un par de metros un lobo blanco le mira con una calma sobrenatural.
Es un animal tan glorioso que Yuriy olvida su miedo. Está a punto de preguntarle a Iliá de quién es la mascota cuando lo escucha: Vuelve.
—¿Qué?
—Te estoy diciendo que me esperes aquí—la voz del albino le distrae—Buscaré a Benzel para informarle que nos vamos.
Iliá le mira pero Yuriy ya no presta atención, busca al animal que no está por ninguna parte.
—¿A dónde se fue?
—¿Quién?
Yuriy está a punto de contarle la verdad pero la sola idea de hablar sobre animales que se esfuman en el aire lo ha sentir loco e inestable—Te espero—murmura con desgana
Iliá duda un momento pero se marcha y justo cuando entra en el edificio principal la voz se oye de nuevo.
Vuelve
Yuriy se gira y distingue con claridad al lobo que lo espera unos metros más lejos que la vez anterior. El animal se endereza y se aleja. Se detiene y lo mira. Se aleja hasta desaparecer.
Sin pensarlo demasiado, el pelirrojo lo sigue.
YYY
Bryan comienza por inspeccionar el gimnasio. Hay un grupo en clase de defensa personal, pero los niños no hacen caso de los espectadores que tienen. Bryan se entretiene mirando la práctica hasta que uno de los alumnos se emociona con el ejercicio y consigue romperle la nariz a su contrincante. En seguida el maestro está con ellos verificando el daño.
Pero para Bryan la sangre en el suelo lo transporta al pasado. Durante un momento se ve a sí mismo—golpeado, magullado, sangrando—de pie en medio del gimnasio mientras lucha con alguien. No consigue ver el rostro de la otra persona pero hay algo que distingue con toda claridad.
Pelo de color rojo.
Bryan trastabilla y retrocede espantado. La ilusión ha sido tan clara, tan nítida, que casi puede verse a sí mismo con la nariz rota y con los nudillos pelados. Casi puede recordar la enfermiza locura que sintió en ese día. Bryan huye mientras su corazón late con desenfreno.
Benzel va tras él pero no lo llena con preguntas, no lo interroga sobre lo que vio ni le pregunta cómo se siente. No lo presiona. No intenta sacarlo. Permanece a su lado sin pronunciar ni una sola palabra: Leal, paciente, inquebrantable. Es ahí cuando una verdad llega a Bryan.
—Tú y yo estuvimos aquí.
—Sí.—responde Benzel con calma.
—¿Nosotros somos…?
—Eres mi hermano, Bryan. Tal vez no por sangre pero si en todo lo que importa.
—¿Nos conocimos aquí?
—No... Llegamos juntos aquí.
Bryan cierra los ojos y se apoya en la pared. Quisiera recordar a Benzel, recordar cómo lo conoció, cómo llegaron ahí… pero esos recuerdos se hallan lejos, enterrados bajo capas de terror y miedo.
—¿Es por eso que estás conmigo?
—Somos familia, pero incluso si no lo somos te debo mi vida y mi libertad. Tú me ayudaste a escapar y siempre me sentiré culpable por dejarte atrás.
—…
—No importa si no lo recuerdas. Eso no cambia nada.
—Quisiera poder recordarte. Quisiera ser el Bryan que esperas que sea… pero no creo que alguna vez vuelva a ser él. ¿Eso te importa?
—Cuando crecemos el cambio es inevitable. Lo único que me importa es tu libertad y tu cordura. Quiero que puedas tomar tus decisiones, quiero que controles tu vida. Quiero que vivas sin miedo. Bryan o Bryan, no tiene importancia cómo te llames, quiero que la persona que eres sea libre. Eso es todo.
Bryan lo medita durante largo rato, finalmente cabecea en aceptación y retoman su marcha. Inspeccionan aulas y clases, pero hay ciertos lugares a los que Bryan no se atreve a entrar. Lugares que por alguna razón lo irritan y lo obligan a retroceder.
Cuando avanzan por uno de los pasillos con ventanas hacia el patio Bryan se detiene. Escucha una risa, suave y lejana, que se pierde casi de inmediato. En ese mismo instante Iliá les da alcance.
Benzel y él charlan en privado, mientras Bryan intenta ubicar el origen de esa risa. El sonido es intermitente, aparece y desaparece de la nada, el sonido es pegajoso y llamativo. El sonido lo llama y el chico lo sigue, sin detenerse a pensar en nada
Cuando Benzel se da la vuelta para consultar las cosas con él, se encuentra con un pasillo completamente vacío.
YYY
Hay un almacén, de reciente construcción, en una de los patios traseros de la abadía. Mide cerca de tres metros de largo, cuatro de ancho y unos dos y medio de altura, no posee ventanas y el polvo indica que hace mucho nadie lo limpia. Frente a su puerta Bryan se detiene completamente seguro de que la risa proviene de ahí. Por curiosidad intenta botar el candado que mantiene la puerta cerrada pero ni siquiera consigue abollarlo.
Comienza a buscar otra forma de entrar y al rodear la estructura se encuentra con un pelirrojo subido al techo que lucha por sacar la ventila del cobertizo.
—¿Qué hay dentro?—pregunta Bryan al ver que el pelirrojo no le hace caso.
—Ni puta idea—responde el chico sin detener su labor.
—Y quieres entrar porque…
—No tengo nada más que hacer.
Bryan asiente en aceptación. Utiliza el muro para escalar hasta el techo del almacen, una vez ahí se une al pelirrojo en su intento por botar la pequeña ventila del aire acondicionado. Juntos consiguen quitarla, dejando un hueco por el cual Yuriy puede deslizarse sin dificultad. El pelirrojo se sujeta por los bordes hasta que todo el cuerpo queda colgando al vacío y se suelta, cayendo hacia la oscuridad.
Bryan tiene más problemas para deslizarse por el pequeño agujero. Se lastima un brazo al intentar encajar, pero al final consigue caer junto al pelirrojo. Se quedan quietos, uno junto al otro, ofreciendo un conforte silencioso. El pequeño hueco del techo provee una escasa luz al almacén, que de otra forma se encontraría a oscuras. Durante un momento la oscuridad parece terrible y voraz…, por desgracia no hay forma de dar marcha atrás
Hay un eco que se desvanece en el aire. Un susurro que los llama por su nombre. Yuriy se estremece, Bryan aspira con fuerza.
Conforme su vista se acostumbra a la oscuridad, distinguen varios objetos singulares: Una vitrina llena de rocas, algunas alfombras enrolladas, varias computadoras apiladas en la esquina, un par de libreros a medio llenar.
Montones y montones de cosas cubiertas por sábanas llenas de polvo.
Finalmente Bryan toma la iniciativa y se interna en el almacén, se mueve con cuidado de no tocar nada y buscando el origen de esa voz que lo llama. El origen parece ser la mesa junto a la vitrina. En ella hay cuatro urnas de vidrio, dos de ellas astilladas.
—¿Qué son?—pregunta Yuriy cuando se para a su lado.
—Chocolates—replica Bryan con todo el sarcasmo del que es capaz—¿Cómo diablos quieres que lo sepa?
Yuriy lo ignora mientras remueve la urna que tiene a la izquierda. La voz en su cabeza guarda silencio pero hay cierta ansiedad brotando de esa cosa. En cuanto la urna deja de proteger el pequeño dije una fuerza descomunal golpea al pelirrojo con fuerza. El mundo se oscurece y sus piernas se doblan.
Bryan emite un gruñido de sorpresa cuando el pelirrojo se desvanece a un lado suyo, pero se mueve lo suficientemente rápido para sujetarlo antes de que llegue al suelo y sin ninguna delicadeza lo zarandea hasta que el pelirrojo despierta.
Cuando abre sus ojos Bryan siente un escalofrío. De cerca puede observar con detalle los ojos zafiro a los cuales nunca ha prestado atención, hasta ese momento.
Siente que son familiares. Aterradoramente familiares.
—¿Dónde estamos?—la voz de Yuriy lo hace reaccionar.
—¿A qué te refieres con dónde? Estamos…
La palabra almacén muere en sus labios porque cuando mira a su alrededor no hay almacén. Solo un mundo blanco y frío. Bryan se endereza de inmediato sin dejar de mirar a su alrededor.
—¿Dónde diablos estamos?—pregunta con ira mientras intenta evitar el pánico.
"En mi hogar."
Quien habla es el lobo blanco que se halla a un par de metros de distancia. Se ha materializado de la nada y los observa con atención. Su voz, suave y femenina, resuena directamente en su cabeza.
—¿Quién diablos eres?—inquiere Bryan en el mismo tono.
"Tengo intención de hablar con Yuriy, muchacho. No ha sido mi intención traerte a este lugar pero era inevitable. Falborg logró que Yuriy volviera con vida y por ese favor debo enviarte con él"
Antes de que Bryan consiga decir nada el poder del lobo lo borra del mundo y lleva su consciencia hasta el mundo de Falborg. Yuriy queda atrás, demasiado desconcertado para comprender.
—¿Quién eres?
En respuesta el lobo se transforma. Deja atrás la imagen de la bestia para convertirse en la viva imagen de la belleza. Una pequeña mujer, aparentemente indefensa, engañosamente inocente, pero en cuyos ojos brilla el poder de las eras. Basta mirar la fuerza que habita en sus ojos, la eternidad que reluce en ellos, para comprender que se trata de un dios.
"Soy Wolborg, dios del inframundo, gobernante de la sombra. Soy la Señora del Invierno y Dueña de la Larga Noche. Y tú eres mi protegido, el único ser humano que ha conseguido canalizar mi poder sin perder la razón."
—No te conozco.
"Fuimos uno durante un tiempo. Luchamos contra el poderoso Dragón, bestia sagrada del mundo superior, Señor de los Cielos y la primavera. Estuvimos a punto de vencerlo. Nuestro poder combinado era superior, pero tu mente se quebró durante la lucha. Contemplaste tu pasado y cuando fuiste incapaz de aceptar esa verdad, preferiste escapar"
—No entiendo…
"Y no lo harás mientras mantengas la puerta de tus recuerdos cerrada con llave."
—No quiero recordar.
"Porque en el fondo de tu corazón sabes que esos recuerdos no son bellos, no son gratos, y no te harán feliz. Tienes miedo de recordar que ellos te hicieron esclavo. Te aterra pensar que te marcaron, te humillaron, y después se olvidaron de ti…"
—No quiero saber nada sobre ellos. No quiero pensar en mi pasado.
"El miedo proviene de la ignorancia. Ignorar tu pasado es temerle. Si le temes, cualquier cosa que hagas en tu vida terminará en fracaso. Ignorar el pasado es caminar a ciegas. Temer al pasado es negar tu libertad. El pasado te convirtió en lo que eres, gracias a él eres más fuerte, gracias a él estás aquí. No importa que hubiera dolor en el proceso, ya no puede hacerte daño"
—¿Por qué te importa mi vida?
"Soy un dios arrancado de su mundo, soy prisionero y esclavo de esta realidad. Tú eres mi lazo con el mundo, sin ti volveré al limbo. Sólo con tu ayuda podré recuperar la libertad que me fue arrebatada"
—¿Por quién?
"Por el hombre cuyo nombre no recuerdas"
Yuriy sacude la cabeza, intentando retroceder.
"No tengas miedo, Yuriy. Me tienes a mí. Eres mi protegido y juntos haremos trizas a quien trate de hacernos daño. Conmigo conseguirás tu venganza. A mi lado nunca volverás a sentirte desesperado."
Yuriy tiembla de ansiedad. No más miedo, piensa con cierta esperanza.
"No dejaré que la violencia se apropie de ti otra vez, Yuriy. No permitiré que vuelvas a perderte… Conseguiremos una vida sin pánico"
Sin miedo, sin duda. El dios le ofrece protección. Le ofrece libertad y esperanza. ¿Cómo rechazar su oferta?
YYY
Bryan se ve arrastrado por un torbellino de nieve. Cuando abre los ojos el mundo blanco no existe y en su lugar se divisa una extensión de tierra seca. No hay un sol en el cielo de color rojizo, no hay árboles ni plantas de ninguna clase. El mundo entero está caliente y seco, como un gigantesco desierto infinito.
—Bienvenido de vuelta, Boris.—Bryan se gira tan deprisa que el extraño se ríe. Es alto, delgado, joven y poderoso, pero no es en absoluto humano. En las cuencas de sus ojos refulge un poder divino—Has crecido excesivamente, y casi no te reconozco… menos aún con esa expresión tan extraña. ¿Qué es? ¿Miedo?... ¿pánico? Me resulta desconocida en ti.
—¿Quién eres?
El extraño se carcajea, el sonido es agudo y terrible—No puedo creer que no sepas quién soy, Boris…, veamos que tienes en la cabeza para haberme olvidado.
La bestia husmea en sus recuerdos, como si hojeara un libro. Memorias de Benzel, de Iliá, de la clínica. Su expresión cambia radicalmente cuando se topa con el rostro del pelirrojo…
—Siempre creí que era una joya.
Bryan espanta las imágenes como quien intenta apartar a un bicho molesto; pero hay una en particular que brilla en su mente con una claridad abrumadora: Un muchacho de ascendencia oriental, y dueño de unos increíbles y deslumbrantes ojos ambarinos que destilan fuego y fuerza.
—¿Lo recuerdas a él pero no a mí? Me ofendes, Boris.
Le arrebata el recuerdo y lo materializa. Una imagen, un espectro, de un joven desconocido y encantador.
—Por otro lado sólo puedo admirar tu buen gusto.
—¿Sabes quién es?
—El protegido de Drigger. Luchamos contra él, estuvimos a punto de vencerlo. Iba a ser nuestro... Iba a devorarlo en la oscuridad.
—No…
—Oh, sí.
—¡Basta!—su grito iracundo desvanece la imagen.
—Vaya… no eres el mismo que se fue. ¿Qué pasa Boris?, ¿por qué de repente la mojigatería?, ¿acaso te han castrado?
El extraño lo incita, le muestra imágenes de placer y agonía, imágenes que extrae de sus recuerdos. Mujeres cuyos rostros no consigue recordar, todas ellas le miran con deleite y encanto.
—¡Basta! … ¡¿Me dirás quién diablos eres o me dirás como rayos puedo salir de aquí?! ¡No me quedaré escuchando estás estupideces!
Hay algo en su ira que detiene la burla del extraño.—Muy bien, Boris. Esa es la ira que recuerdo de ti. Esa es la fuerza que aparta el miedo y te permite seguir adelante.
—¿De qué rayos estás hablando?
—Tu libertad es la mía, Boris, desde el mismo momento en que aceptaste mi fuerza, nos convertimos en uno.
—¿Qué?... ¿cuándo hice…?
—El que no recuerdes nuestro primer encuentro no lo hace menos real. Soy Falborg, Señor de las Catástrofes y gobernante del fuego demoniaco. Soy Dios del Inframundo. Y tú eres mi protegido, mi ancla en el mundo. Sin ti me hundiré en el olvido.
Boris retrocede con ganas de reírse de pura histeria.
—No huyas, Boris… Conmigo tendrás el poder de enfrentar el pasado que te niegas a mirar. Con mi ayuda recuperarás tu libertad.
—No quiero saber nada de ti.
—¿En serio?—el dios sonríe, victorioso—¿Ni siquiera si te llevo con el protegido de Drigger?
Bryan detiene su marcha, se gira para mirar al dios. Sus ojos indecisos estudian con fijeza el rostro divino.
—Te diré dónde está. Te diré dónde encontrarlo… ¿no lo quieres?... porque desde aquí puedo ver la agitación que su presencia despierta en ti. Lo quieres y no entiendes por qué. Siento pena por ti, pero si lo deseas yo puedo decirte la razón… ¿quieres saber porque ese muchacho despierta la violenta ansiedad que no puedes controlar?
—No sabes nada de mí.
—Sé que quieres apropiarte de su fuerza, la misma fuerza que te hizo comer polvo. Quieres gobernar el fuego que brilla en él. Quieres hacerlo pedazos como castigo por su victoria. Quieres poseerlo. Quieres que sea tuyo. Quieres verlo suplicarte. Quieres verlo dominado.
"Si no te interesa encontrarlo, si deseas seguir solo, adelante, ve y enfrenta el miedo sin ayuda. Es tu decisión… Pero yo te conozco. Sé cómo piensas. Sé de la violencia que existe en ti, sé del dolor que habita en el fondo de tu corazón. Puedo verlo. Puedo sentirlo. Y conmigo los mantendrás a raya. Puedo ayudarte a canalizar tu fuerza. Puedo alejar el miedo, sólo tienes que llevarme contigo"
Bryan no necesita meditarlo, ¿quién más podría llevarlo ante el protegido de Drigger?
YYY
Los dioses ejercen una influencia positiva en ambos. Cuando las pesadillas vuelven, están ahí para consolarlos en medio de la oscuridad. Son voces amigas que susurran consuelo y ofrecen consejo. Son voces del pasado que charlan sobre la forma como se conocieron, sobre el Balcov que los aprisionó, sobre un torneo perdido.
Son aquellos que conocen el miedo y el pánico que vive dentro de ellos. Conocen el dolor que existe en el fondo de sus recuerdos y por ello pueden mantenerlo bajo control. Ellos devuelven la luz a un mundo oscuro.
Son ellos quienes recuperan las piezas de lo que Bryan y Yuriy solían ser.
YYY
Cuando Rei y Max deciden formar su propio equipo para participar en el siguiente torneo, es cuestión de tiempo antes de que Kai haga lo mismo. La única opción que se le ocurre es acudir al viejo grupo en Rusia. Sabe que Ian y Sergei aún practican el beyblade así que no le queda más opción que volver a buscarlos.
Lo sorprendente del asunto es que cuando se instala en casa de Mijaíl la noticia que recibe es que Boris y Yuriy han vuelto a la ciudad.
—Llevan tres meses aquí.—le explica James en la cena de esa noche—Iliá trabaja como tutor de inglés en la abadía, y Benzel nos ayuda como asistente en las clases de economía.
—¿Y ellos que hacen?
—Benzel los obliga a tomar clases para presentar su examen de educación básica e Iliá los exhorta a ejercitarse con él, fuera de eso han instalado una sala de entrenamiento en el almacén que tenemos en el patio exterior. Pasan ahí todo el tiempo, entrenando beyblade.
Kai guarda silencio pero anota mentalmente el visitar a sus antiguos compañeros. Cuando a la tarde siguiente se aparece por la abadía no pierde tiempo en entrar a los edificios, enfila directamente hacia el patio trasero desde donde oye el roce de metal con metal.
Desde la puerta Kai contempla con ligero asombro a sus ex-compañeros de equipo. Han crecido. Tal vez demasiado. Yuriy es delgado y con una figura estatuaria, de piel alabastrina, dedos largos, boca firme, y una mata de cabello rojo que contrasta exquisitamente con esos ojos color zafiro. Bryan en cambio tiene un cuerpo definido y firme. Brazos torneados, hombros anchos, cintura estrecha. Es alto—altísimo— y con una delgadez saludable y enérgica. Sus extremidades parecen interminables y su expresión destila fuerza pura.
Kai se queda observando la forma como luchan. Danzan uno al lado del otro, sin tocarse durante largos intervalos, estudiando su forma de moverse. Cuando están listos atacan, apenas pronuncian palabras pero sus blades chocan con ímpetu inaudito.
Entonces Kai lo comprende.
—Bestias bit.
El sonido es apenas un murmullo débil, pero los afinados oídos de ambos reaccionan de inmediato. La lucha se detiene y casi al instante se giran para mirar al recién llegado.
Kai no puede saber que las personas que le estudian no son las mismas que llegaron a la abadía tres meses antes. No sabe que gracias a sus bestias las memorias han vuelto, no por completo pues aún existe un espacio negro en su cabeza que ni los mismos dioses se atreven a mostrar, pero recuerdan quien fue Krause y Ushakov; recuerdan el último torneo en el que participaron. Recuerdan al Balcov que los recluto para conformar a los Demolition Boy, el hombre cuyo rostro despierta su ira y odio, aunque no tienen en claro el por qué su nombre evoca pánico y desesperanza.
Lo único que Kai ve, es a dos luchadores que transmiten seguridad, fuerza y confianza.
—Bienvenido de vuelta, Kai.—Yuriy lo recibe con una expresión desdeñosa. Recuerda al Kai Hiwatari que fue su compañero de equipo, al capitán malcriado, huraño, y traidor, pero en sus memorias no existe el niño que conoció en la abadía, el niño que intento salvarlo.
—¿Qué te trae aquí, príncipe?—el que se mofa es Bryan que recuerda a un Kai arisco e intratable, el hijo predilecto de Balcov pero ha olvidado al niño que le prometió la libertad.
Cuando Kai mira no distingue la violencia, no vislumbra sombras ni oscuridad, así que sonríe.
—Necesito un equipo para luchar—anuncia con deliberada indulgencia y sabe que lo tiene cuando los chicos le sonríen de vuelta.
Hay fuego en ellos, ímpetu y seguridad. La locura es esconde lejos, junto al miedo y el terror.
YYY
El anuncio sobre el equipo liderado por Kai que se integrará al torneo de ese año hace eco en todos los medios de comunicación. Benzel es el único que se muestra reticente con la idea del torneo en general pero Bryan desdeña sus preocupaciones y al final le prohíbe acompañarlo.
Wolborg y Falborg tienen sus razones para entrar en el torneo, desean combatir contra sus iguales y demostrar que su fuerza no ha menguado, así que convencen a sus protegidos de practicar y practicar sin descanso. Yuriy lo hace con la intención de volverse tan fuerte que pueda enfrentar el rostro de Balcov sin desmoronarse. El incentivo de Bryan es distinto, él no ha visto a Balcov en años así su meta es más mundana: Su único deseo es reencontrarse con el protegido de Drigger, es en lo único en lo que puede pensar. A veces sueña con él, a veces despierta sudando, erecto, sintiendo que los dedos le tiemblan de ansiedad.
Es así que los tres, junto con Sergei, enfilan rumbo al torneo de ese año, donde procuran ignorar al resto de sus contrincantes. Yuriy y Bryan desbordan sarcasmo y desprecio por todos ellos y no suelen prestar atención a sus rostros. El torneo da inicio y los combates se suceden sin mayor obstáculo, hasta el momento en que Kai y Rei se enfrentan en el plato.
Lo cierto es que Bryan no mira demasiado a sus oponentes, no siempre le toca luchar así que prefiere sentarse a mirar el despliegue de bestias bit. Le gusta mirar como Yuriy apalea a sus enemigos y siempre se ríe de lo fácil que todos caen ante él, pero cuando el contrincante de Kai sube al estrado, el mundo entero se sacude pues distingue con toda claridad una coleta de cabello negro.
Ese pequeño detalle hace saltar sus alarmas.
Es entonces que presta atención—verdadera atención—al rostro del líder enemigo. "Es el protegido de Drigger" le susurra Falborg al sentir su alteración, pero Bryan no necesita el susurro del dios para saber que es él: El dueño de un rostro sin nombre, poseedor de un par de ojos deslumbrantes y un porte rebosante de orgullo. Es un par de años mayor, pero sigue siendo atlético, delgado y extremadamente bonito.
Tan bonito y suave que Bryan siente la tentación de tocarlo y hacerle daño.
"No pierdas la cabeza" susurra Falborg con apremio.
Pero Bryan le ignora, porque el mundo entero se desdibuja ante él. La lucha comienza sin que Bryan preste atención, solo tiene ojos para ese rostro que se enciende con la fuerza de la batalla. Es aún mejor de cómo lo recuerda: Fuerte y enérgico, valiente e incansable. Bello e indestructible.
Falborg le susurra con furiosa necesidad, lucha por anclar su cordura con palabras y razones… pero todo es inútil. Bryan sueña despierto, sueña con venganza y dolor, con agonía y placer. Sueña con sujetar a ese chico y someterlo a su voluntad.
Y es curioso que sea Kai quien consiga que Bryan recupere un poco de su autocontrol. Lo consigue al declararse vencedor del combate.
La lucha es muy pareja, la fuerza de ambos se asemeja en demasía, el propio Kai admite y reconoce los esfuerzos de su oponente, sin embargo el ruso lucha hasta sus últimas consecuencias y consigue superar a Rei. Está victoria consigue calmar la ansiedad de Bryan.
Al ver la derrota del chino algo despierta en Bryan y el mundo recupera un poco de estabilidad. Sigue ahí la necesidad de sujetarle y tocarle y someterlo… pero ya no es una necesidad imperante y destructora.
Su único deseo ahora es acercarse y ver qué pasa cuando consiga ponerle las manos encima.
YYY
Tras la derrota, Rei se marcha con su equipo a los vestidores. Es el final de sus aspiraciones a convertirse en el mejor beyluchador de la historia pero no siente tristeza ni arrepentimiento, pues en el fondo le satisface saber que su derrota fue a manos de Kai, una de las pocas personas que considera apta para luchar por el título.
Lee y el resto recogen sus cosas con calma, entre charlas y anécdotas en las cuales Rei vagamente participa, y están listos para marcharse cuando se percatan de que su líder no ha terminado de empacar su maleta. Se ofrecen para ayudar pero Rei los despide sin mayor ceremonia.
—Vayan al hotel—les pide con voz cansada—Los alcanzare en un rato. Quiero un momento para pensar.
Ellos protestan, quieren quedarse con él para animarlo pero Rei es firme en su decisión. El equipo termina por marcharse con palabras de ánimo y promesas para el futuro. En cuanto salen la sonrisa de Rei se borra, deja que el cansancio lo invada por completo mientras cierra los ojos y se recarga en la pared.
La lucha con Kai lo ha vaciado por completo, tanto física como mentalmente. Ha sido un combate brillante y perfecto. La clase de combate que le recuerda la fuerza a la que aspira tener, y aunque le satisface ver que sus habilidades han mejorado no piensa conformarse. Debe mejorar y ser digno de Drriger.
Ha comenzado a dormirse en el banco cuando escucha que la puerta del vestidor se abre. El sonido de pisadas lo alerta pues no le son familiares, pero no hay tiempo para reaccionar pues al instante siente como alguien lo levanta del banco y casi al mismo tiempo un tirón en la base de su nunca lo fuerza a echar la cabeza para atrás.
Su atacante es altísimo, fuerte y con una expresión aterradora. Tiene una mano sujetando con fuerza su ropa a la altura del pecho mientras la otra presiona con fuerza la parte posterior de su cabeza. El sujeto sonríe, una mueca nada amigable, y se inclina hacia él.
Durante un segundo—un cortísimo y breve segundo—Rei se queda en blanco.
Cuando reacciona lo hace con todo el ímpetu de su juventud. Lanza un golpe directo contra el rostro de su atacante. El extraño lo suelta, ligeramente aturdido por el puñetazo en su oreja, pero inmediatamente se recupera y vuelve a la carga. Rei se defiende con una fiereza natural. Es ligero, ágil, fuerte y extremadamente hábil. Bryan aparta sus golpes con maestría y contraataca con una fuerza apabullante.
Se machacan sin piedad entre las pequeñas paredes del vestidor. Hacen gala de una serie de complicadas llaves y golpes, cuya única finalidad es reducir a su oponente.
Desde pequeño Rei se ha instruido en las artes marciales de su pueblo. Gracias a ello no sólo ha conseguido desarrollar su fuerza interior, sino también fortalecer su cuerpo a un nivel profesional. Tiene el ímpetu, la energía y la concentración para hacer frente a un Bryan voluble y brutal, entrenado en el muay thai.
Al final es la estabilidad interior de Rei lo que le da la victoria, ya que puede pensar con una claridad abismal mientras Bryan se deja llevar por la locura. Rei consigue un golpe directo al torso de su contrincante, a la altura de su esternón. Golpea con la suficiente fuerza para dejarle sin aire. Bryan cae de rodillas, luchando por respirar mientras Rei retrocede con la respiración entrecortada.
—¿Quién rayos eres?—es la primer pregunta que hace cuando consigue calmar el frenético latido de su corazón.
Bryan tose a cuatro patas intentando recuperar la compostura. Lo primero que escapa de sus labios cuando habla es una maldición, seguida de una serie de blasfemias poco aptas para oídos recatados, al final consigue articular una sola pregunta incrédula:
—¿Cómo puedes pegar tan fuerte teniendo el tamaño que tienes?
La adrenalina, la falta de aire, tal vez el dolor, ha conseguido lo que parecía imposible: que la locura de Bryan se desvanezca. El chico se levanta con dificultad, sujetándose con fuerza el esternón.
—Mierda… te mueves muy rápido.
Suena cuerdo, sorprendido y ligeramente encantado. Cuando se levanta sigue siendo altísimo pero en un sentido menos aterrador, tiene un rostro fuerte y decidido, pero no hay violencia ni crueldad en él. Sonríe ligeramente, una mueca mordaz pero complacida, y su expresión es imposible de describir… carajo, el chico es aterradoramente guapo.
—Con ésta ya me has vencido dos veces.
Rei se siente un poquitín desubicado en la conversación.
—¿De qué hablas?—pero antes de que el otro pueda responder, Rei consigue reconocer a su atacante.—¿No eres el compañero de Kai?
—Por tu expresión debo suponer que no te acuerdas de mí.—suena ofendido e irritado, cosa que molesta a Rei.
—Lo siento…—escupe el chico con sarcasmo—veo tanta gente loca que se lanza contra mí que me resulta difícil recordarlos a todos.
—Te daré una pista: En el torneo anterior me derrotaste.
Rei entrecierra sus ojos, buscando en su memoria. Tarda un rato en ubicar ese par de ojos acerados.
—¿Eres Boris?
—Muy bien, precioso.
—¿Precioso?—Rei sacude la cabeza incrédulamente.—¿Qué diablos haces aquí?... ¿Intentas vengarte?
—No exactamente.
—¿Y entonces?
—No lo tengo claro la verdad.
—¡¿Qué no lo tienes claro?!... pues parecías tremendamente seguro hace un momento.
—Deberás disculparme por eso, no estaba pensando con claridad.
—¿Y ahora lo haces?
—Suelo tener… estos momentos negros, si quieres llamarlos así. Reacciono antes de darme cuenta y no siempre termina bien… pero te felicito: Me trajiste de vuelta. De no haberlo hecho no sé qué habría pasado.
—¿Te das cuenta de que suena como si estuvieras terriblemente MAL?... En plan, mal, mal, mal…
—Lo estoy… pero trabajo en ello.
Rei se queda mirándole sin decir nada hasta que consigue recuperar el habla.—De acuerdo, esta es la conversación más surrealista que he tenido nunca. ¿Quieres ser tan amable de explicarme que rayos está pasando?
—Es difícil de explicar.
—Inténtalo.
—Muy bien, pero escúchame antes de decir nada, ¿de acuerdo?—Rei cabecea en aceptación y se aparta mientras Bryan se deja caer en el banco más cercano. —¿Por dónde empiezo…?
—Por el principio tal vez.
—¿Sabes qué? Tu actitud no está ayudando en nada.
—Pues perdóname, pero fuiste tú quien entro aquí intentando romperme la cabeza.
—Y tú prometiste que guardarías silencio hasta que yo terminará de hablar.
Rei se enfada pero no interrumpe.
—La cosa es que cuando te veo tengo está especie de necesidad… está urgencia… por tocarte.
—¿Quieres pegarme?
Bryan se ríe—No exactamente…
Rei tarda en captarlo pero lo hace. Tal vez sea por la sonrisa condescendiente y predadora en los labios del chico. No puede evitar sonrojarse.
—Debes de estar bromeando.
—No lo hago.
El moreno respira con calma, queriendo llevar un poquito de cordura a esa conversación. Cuando habla de nuevo su voz es templada y lógica, exuda calma y armonía.
—¿Estas insinuando que tú, la misma persona que me puso en una cama de hospital hace dos años, y que ahora entra aquí con intenciones casi homicidas, en realidad no tiene intención de hacerme daño sino que quiere… qué? ¿Qué quieres de mí?
—No tengo ni la más remota idea… pero hay algo en ti que me vuelve loco.
—No en un buen sentido.
—Posiblemente no, pero es algo que no puedo evitar.
Rei se masajea el puente de la nariz. Una nariz pequeña y redondita en la punta. Bryan la contempla con admiración.
—Tienes una bonita nariz.
Rei detiene el masaje y mira con desaprobación al ruso. Sus ojos ambarinos son grandes y brillantes, repletos de suspicacia y reproche.
—Y unos bonitos ojos.
—¿Me estás tomando el pelo?
—No… pero también creo que tu pelo es genial. En general creo que eres muy bonito para tu propio bien. Cuando te miro quiero hacerte daño, quiero sujetarte con fuerza, quiero que supliques…
Rei no le deja terminar, en apenas dos segundos se desplaza hacia el frente y le atiza con fuerza en la cabeza.
—Yo no voy a suplicar nada, ¿entiendes?—sentencia el chino con férrea calma.
Bryan se ríe porque la fuerza del chico lo estimula.
—Lo entiendo… ¿puedo tocarte?
La petición toma tan desprevenido a Rei que el chico reacciona riéndose. El sonido es tan claro, tan espontaneo y dulce, que Bryan comprende por fin el origen de su necesidad.
—Me voy—anuncia Rei después de calmarse.
Bryan no piensa rendirse.—¿Podemos ser amigos al menos?
—No quiero ser amigo de alguien que intenta hacerme daño.
—Prometo no hacerte nada que tú no quieras que te haga.
El tono predador hace sonrojar a Rei por segunda vez.
—Quiero que borres esa sonrisa. Quiero que te olvides de lo que sea que estés pensando. Quiero dejar claro que si pierdes la cabeza cuando estés cerca de mí, voy a patearte el trasero tan fuerte que lo pensarás dos veces antes de acercarte de nuevo.
—¿Eso es un sí?
—Lo siento, pero si quieres ser mi amigo debes ganártelo.
—Puedo intentarlo…
Rei se rinde ante semejante necedad, está listo para marcharse cuando Bryan se levanta del banco. Inmediatamente el chico se pone en guardia, pero el ruso no luce amenazante ni fiero.
—¿Y ahora qué?
—Me gustas.
Y antes de que el moreno pueda responder, Bryan reduce el espacio, se inclina hacia él y le besa.
Continuará…
n/a
¡Hola!
Hasta a mí me sorprende la actualización de este día. Desde el mismo momento en que publique el capítulo anterior me he puesto a escribir, por desgracia me ha tomado cerca de un mes poder terminado. Tenía la intención de publicarlo el 14 de Febrero pero fue imposible… hubo visitas, trabajo, y vino. Mucho, mucho vino.
He de admitir que lo he subido sin revisar, así que el capítulo es una sorpresa también para mi queridísima beta, y que espero este complacida por él y no se enoje por no enviárselo primero. Después de que lo corrija subiré la nueva versión.
Con respecto a esta historia les digo que desde el primer capítulo indique que las parejas serían sorpresa, aunque nunca he negado que mi intención es lograr que Bryan y Yuriy terminen juntos. Por el momento podemos ver que ambos se conocen, se respetan y que en situaciones de estrés se ignoran por temor a estallar entre ellos, pero no creo que estén listos para embarcarse en una relación juntos, no ahora que se hallan un poquitín rotos…, antes de que eso pase considero sensato y lógico que cada uno aprenda sobre estabilidad emocional y afecto.
Con Bryan lo veo relativamente claro. El chico se ha acostado con mujeres mientras vivió con Krause, sabe seducirlas y recuerda el placer de dormir con ellas. Es el macho alfa cuya ferocidad consigue conquistar a las féminas y las cautiva con su decisión. Para él sus conquistas representan una victoria, y nada más.
La derrota ante Rei es una ofensa que no puede olvidar. Creo que la obsesión que tiene con el chico no solo representa una afrenta a su hombría, hemos leído que desea gobernarlo hasta recuperar su posición como dominante, pero Rei no es una chica que se deje hacer. Es un joven fuerte, determinado y autosuficiente… así que Bryan se enamora de él, casi sin darse cuenta… y creo que es así como se enamorará de Yuriy, pasará cuando deba pasar sin que el sé de cuenta de ello. En mi mente el carácter de Bryan lo inclina para amar con una intensidad devastadora y avasallante. Pienso que sus enamoramientos serán apoteósicos. Será fuego y exigencia. Será pasión y ansiedad.
En cambio con Yuriy me cuesta trabajo ver las cosas con claridad. Ya veremos con le va… pese a todo, vamos avanzando, a un ritmo despacio tal vez, pero constante.
En fin, ¿qué me queda por decirles? Bueno, me he inscrito al travelfest del Drarry… puedo adivinar lo que están pensando: ¡no! ¿por qué?... no tienes tiempo para las historias que tienes y ahora te embarcas en otros proyectos… ¡no lo hagas, no puedes dejarme con la incertidumbre de lo que pasará!... lo sé… me imagino muchas reacciones la verdad, pero me gusta el fandom de hp y desde el año pasado (cuando me decidi finalmente a participar y conseguí escribir dos historias de Harry) me he prometido a mí misma diversificarme ya que esto me ahorra bloqueos y dudas.
En fin, después de las excusas, les cuento que tengo que entregar mi historia para mayo, así que si consigo terminar rápido ese pedido podré ponerme a otro capítulo de ambivalencia y/o dulces espiritus. Por desgracia, después de inscribirme, me han informado que estaré trabajando a tope lo que resta de febrero, marzo y posiblemente abril. Y esto se junta con el hecho de que por esas fechas retomo los cursos a los que estoy inscrita… así que todo apunta a que será una época extenuante. Las buenas noticias son que si todo sale bien tendré tiempo libre después de abril y posiblemente hasta agosto.
Crucen los dedos por una temporada libre. Esperemos que las cosas salgan como las he previsto. En fin, muchos saludos. Feliz día —atrasado— de san Valentín. Cuídense y nos estamos leyendo.
