Bien, digamos que soy un monstruo y una malisima persona, no he subido nada en meses y LO SIENTO, LO SIENTO de veras, no sabeis lo que me fastidia que tarden en subir historias que estoy leyendo, pero es que la imaginación no me venía por ningún lado, era como si la inspiración hubiera desaparecido y los exámenes la repelían, no he sido capaz de escribir nada hasta ahora, así que sorry sorry sorry... intentaré subir antes la próxima vez, lo intentaré.
Bueno sorry de nuevo, espero que a pesar de tardar tanto sigais leyendolo^^
Espero que os guste...
La posibilidad de que dos seres perfectos de corazón y espíritu hallen la forma de encontrase es tan imposible como que las hojas no cubran el suelo en otoño.
Porque la luz no existe sin la oscuridad
Porque el bien no existe sin el mal
Eso no tenía ningún sentido, nada que ver con lo que había pasado en mi sueño…
Suspiré, no me había pasado nada en las anteriores tres páginas, veamos la cuarta…
CAPIUTLO XXI, LO QUE LLEVA A PENSAR DEMASIADO
Nada más pasarla, me encontré más letras que en seguida empecé a leer, pero volvieron a marearme y al cabo de unos segundo consiguieron que perdiera la conciencia
Me desperté en el mismo prado que siempre y el dragón estaba ahí observándome, pero esta vez se trataba del negro, tenía la pata izquierda apoyada sobre la esfera de luz y me miraba ladeando la cabeza.
"Miku ¿por qué no acabar con lo que nos está matando?"
- ¿Nos? Te recuerdo que eres tú el que quiere acabar con la otra parte de mí.
"¿La otra parte de ti? Noooo te equivocas…" fruncí el ceño "Yo siempre he estado contigo, esa esencia ha aparecido de repente, oprimiéndome…"
- Tampoco es que tú hayas hecho mucho para parar…
"No tenía elección, me habría matado y en consecuencia a ti"
- Pero si acabo con la otra esencia también moriré y en consecuencia tú.
"Pero no tienes que matarla, tienes que echarla de aquí"
- ¿Echarla? ¿Puedo hacer eso?
"La esencia espiritual, es una esencia humana" dijo como si no hubiera oído mi pregunta. Cambiando completamente la conversación "y como humanos solo piensan en ellos mismos, la esencia cuando llegó aquí quería hacerse con tú cuerpo, sin importarle si morías o no"
- Eso no es verdad
"¿No me crees?"
- No sé si creerte o no, pero lo que acabas de decir es una estupidez.
"¿Una estupidez?" el dragón se rio "Yo no lo veo así" Cogió la esfera con a boca.
- Venga ya ¿otra vez? – pero antes de que oyera una contestación una luz inmensa me envolvió.
Pasé a través del momento en el que Kikio casi mató a Inuyasha sellándolo al árbol sagrado, cuando le pidió que se convirtiera en humano. También me mostró me mostró seres humanos que solo pensaban en ellos y mataban sin importarle las consecuencias que tuvieran, incluyendo toda la historia de Unamuno.
- ¡Basta!
Pero las imágenes siguieron pasando una detrás de otra, humanos matando a otros, tanto demonios como los de su misma especie.
- ¡Basta! – entonces una luz igual de potente como la que me había envuelto llenó mi campo visual - ¡No es verdad! ¡Los seres humanos tienen cosas buenas!
"Pero para ellos, no para seres como nosotros" Antes de que pudiera quejarme volvió a mostrarme otra imagen…
Era mi padre, Inuyasha, aparentando no más de cinco años, corría para salvarse de algo. Luego saltó a otra imagen, Inuyasha la primera vez que conoció a Kikio, intentando matarle. Y luego me fue mostrando todas y cada una de las veces que seres humanos había torturado o rechazado los medio-demonios que mi madre había conocido en el Sengoku. Cuando terminó de mostrarme todo aquello, tenía lágrimas en los ojos y bastantes ganas de gritarles a aquellas personas que estaban equivocadas y que eran unas hipócritas.
"¿Ves? Yo solo estaba defendiéndome"
- Pero…
"Tienes que acabar con esto Miku, si no acabará con todos nosotros" inspiré profundamente y cuando espiré me encontraba de nuevo en el mismo prado y el dragón negro se había transformado en un perro negro "Tienes que hacer algo" se acercó y puso su cabeza debajo de mi brazo para que lo acariciara "no puedes dejarme morir" le rasqué las orejas y antes de que pudiera contestar todo se desvaneció.
Me desperté de nuevo en mi habitación, las luces estaban apagadas, el libro estaba cerrado a mi lado derecho de la cabeza y alguien me había arropado. Seguramente mamá pensaba que me había quedado dormida… miré el reloj, las dos de las mañana.
Me giré, arropándome más y cerré los ojos intentando volver a dormirme, pero lo que el dragón negro me había dicho seguía dando vueltas en mi cabeza como un tiovivo "tienes que hacer algo"… " me habría matado y en consecuencia a ti"… "Tienes que echarla"… "No puedes dejarme morir"… en esto tenía razón, tenía que hacer algo al respecto. No podía dejar las cosas como estaban… pero… ¿en serio tendría que echar la energía espiritual? No sabía cómo hacer eso… y de todas formas no sabía si eso sería bueno… pensé que ambas esencias eran ahora parte de mi cuerpo, pero… ¿Y si realmente podía echar a una? Y si podía y esa era la única solución ¿a cuál echaría?
Volví a girarme; esto era demasiado complicado. Tenía que relajarme e intentar dormir… relajarme y… pero… Tenía que terminar pronto con esto, porque como Shippo había predicho eran dos esencias con el mismo poder y no podrían matarse a no ser que yo decidiera, pero…
- ¡Aaggh! – grité sin hacer mucho ruido, esto era demasiado complicado… no iba a conseguir volver a dormirme… me senté en la cama y me revolví el pelo. Tenía que relajarme, darme tiempo para pensar, tenía… tenía… definitivamente tenía que salir de esas cuatro paredes.
Me levanté, me puse unos pantalones negros con infinidad de bolsillos, la primera camiseta que encontré y una sudadera negra y las deportivas. Cogí el Ipod y el móvil y salté por la ventana, con la esperanza que estuvieran dormidos.
Aterricé sobre el suelo sin hacer el más mínimo ruido, miré a ambos lados y tras colocarme los cascos y poner el Ipod en el bolsillo de la sudadera empecé a andar. Escaleras abajo, en dirección hacia la ciudad.
Cualquier chica de mi edad, altura, peso y capacidad para resaltar no se habría ni atrevido a pensar en meterse en medio de Tokio a andar sin dirección alguna, sin nadie que supiera que estaba allí y completamente sola a las dos de la madrugada, era prácticamente una misión suicida, como en toda capital que se preciara… pero a mi me importaba tres cromos del coyote, si alguien aparecía intentando violarme, matarme o atracarme se iba a llevar una sorpresa, porque tenía unas ganas enormes de pegar algo.
La canción cambio a " Your Guardian Angel" de The Red Jumpsuit Apparatus, suspiré hondo y volví al tema que me llevaba comiendo al cabeza… bueno que me llevaba comiendo entera desde que se me había ocurrido morirme ¡Que genial idea Miku! ¿Es qué no prestaste atención en clase? Morirse no es algo bueno, pueden pasar cosas malas… pero claro nadie me avisó de lo que pasaría, por eso de que nadie ha vuelto de la muerte ¡dos veces! ¡Dos jodidas veces!
Respiré hondo… tenía que relajarme tenía que… ¿Se puede saber dónde me había metido? Estaba en una calle más viene estrecha, no reconocía el sitio y… algo no me daba buena espina. Pero tampoco me importaba mucho, seguiría andando hasta que algo me sonara… me había perdido otras veces en Tokio, no me importaba mucho.
Cerré los ojos con el comienzo de la canción de "Numb" de Linki Park. No me apetecía nada tener que decidir, no estaba decidiendo decidir a que universidad ir, porque aunque decidiría mi futuro, de una forma u otra se podía cambiar; pero ahora tenía que decidir lo que yo iba a ser, lo que… lo que me definiría, como ser o persona.
¡Auch! Ya estaban a la carga de nuevo, la cabeza me estaba empezando a hacer papilla las neuronas y mi estómago dolía tanto que pensé que en algún momento me había comido una cuchilla. Señor… ¿algún día acabaría todo esto?
- Parece que esta ratita se ha perdido – pude oír por encima del ruido de mis cascos. Me di la vuelta y me encontré con dos hombres… no, espera, eran tres, mierda la cabeza me dolía. Me quité los cascos para escuchar mejor – Ey Nick ¿Por qué no le enseñamos el camino a casa? – yo respiré hondo, concéntrate, si no piensas en el dolor no te acordarás, tienes que mantener la cabeza despejada.
- Sí, ven aquí muñeca – cerré los ojos y me esforcé en pensar en otra cosa, pegar, pegar, pegar; si, eso me ayudaría a disipar el dolor. Partirles la cara a esos dos era lo que más me apetecía en este momento. Lancé una patada a la cara del primero, pero sorprendentemente la paró y me sujetó la pierna aprisionándola entre su antebrazo y su cuerpo – parece que tiene genio; nosotros no vamos a hacerte nada malo – era muy relativo lo que ellos entendían por malo.
- Suéltame – dije con un tono bastante amenazador, que de hecho, hizo retroceder al que más alejado estaba. Sin embargo el que me estaba sujetado sonrió aún más de una forma que de no haber estado en la posición en la que estaba le habría volado la cabeza.
- Tu debes ser la famosa chica de pelo blanco – ahora mi cara era un cuadro… ¿De qué estaba hablando? – Tú fuiste la metió en la trena a Jack y sus hombres – lo volví a mirar como si no supiera de que me hablaba.
- ¿De qué coño me estás hablando? ¡Devuélveme mi pierna! – Él sonrió y empezó a sobármela. Eso fue la gota que colmó el vaso. Apoyándome sobre la pierna que me sujetaba pegué un salto girando paralela al suelo y reventándole la cara con el otro pie. Me soltó al instante y yo caí bocabajo, pero paré con mis manos a pocos centímetros de darme con la cara.
- Sí realmente eres tú, no puedes ser otra – me puse de pie y lo vi levantándose con un mano en la boca de la cual le salía un buen chorro de sangre que empapaba parte de sus dientes – Jack, era el jefecillo de una de las bandas que rondaban el barrio de al lado; desde que su novia lo abandonó se dedicó una temporada a violar por las noches a chicas que se la parecieran; hasta que una madrugada una llamada telefónica anónima llevó a la pasmas hasta donde estaba todo su grupo atado y medio inconsciente – ahhhh, entonces ese tal Jack era el gilipollas al que pateé el culo el día que conocí a Shippo - y aunque él alegó que fue un grupo de más de veinte armarios los que los dejaron KO; tengo mis fuentes y corre el rumor de que una sola chica de pelo plateado y ojos dorados acabó con todos ellos – puse cara de: aahh… que interesante.
- Pues me parece muy bien ¿y?
- Te he estado buscando desde que oí aquello.
- Bien, ya me has encontrado, ahora vas a dejar que me vaya y así todos felices – él sonrió como si le acabara de contar un chiste – lo digo en serio; estoy de muy mala leche, no respondo de lo que pueda hacer.
- Perfecto – miró a los otros dos – cogedla, voy a divertirme esta noche – ambos sonrieron de forma macabra.
- Yo he avisado – se abalanzaron sobre mí, sin embargo pegué un ligero salto, di una graciosa voltereta en el aire; me posé detrás de ambos hombres y con un gesto de muñeca los tiré al suelo, sin embargo uno de ellos tenía un cuchillo escondido que me lazó y me pasó rozando el hombro. Sin ni siquiera darme cuenta solté un rugido y lancé al hombre contra la pared más cercana dejándole completamente inconsciente. Eso le bastó a otro hombre, que no había visto, para ponerme una cadena al cuello y tirar de mi hacia atrás.
El despiste y lo rápidos que eran aquellos individuos fue lo que me costó que me dejaran atada de pies y manos, sin tener en cuenta el hombre de la cadena que me estaba medio ahogando. Levanté las piernas y le romí la nariz al que intentaba sujetarme los pies.
- Joder con la niña - ¿me habían llamado niña? Sí, si lo habían hecho. Le di un cabezazo al que tenía detrás consiguiendo que me soltara el cuello, pero perdí el equilibrio y me caí al suelo golpeándome la cabeza.
Volvieron a cogerme, me pusieron una caperuza negra y tras varios intentos acabaron noqueándome.
Me desperté en una sala hecha completamente de metal, pequeña y con una puerta delante de mí. Me habían desatado y dejado sobre una mesa. Me senté sobre ella y miré a mi alrededor con curiosidad, ¿Qué demonios era aquel sitio? La puerta se abrió y entró un hombre con una carpeta, se sentó en la silla que había delante de la mesa y me miró. Yo le devolví la mirada y ninguno de los dos dijo nada durante un largo rato.
- "Dejad ya de jugar" – sonó una voz por los altavoces y el hombre delante de mí suspiró.
- Miku ¿verdad? – levanté una ceja – dime ¿Qué relación puede tener una chica como tú con la mafia japonesa?
- ¿Quién es usted?
- Capitán de policía Yamato, hemos interceptado la furgoneta en la que una gran cantidad de droga estaba siendo transportada y tú estabas en ella.
- Aaahh ¿Ha dicho la mafia Japonesa? – el hombre asintió.
- Sí, los hombres que la transportaban en la furgoneta pertenecía a una de las bandas que pertenecen a la mafia. Dime ¿qué hacías tú allí?
- ¿Y yo que sé? Estaba tranquilamente paseando cuando esos hombres me atacaron; acabaron por dejarme inconsciente y a partir de ahí no se nada.
- ¿Paseando? Una chica de tu edad, a estas horas… solo estaba paseando.
- Sí, ¿algún problema? Que yo sepa no es ningún delito.
- ¿Y qué pasa si no te creo? Dime al menos tu nombre completo
- ¿no lo saben? Pensaba que la policía tenía registros de todos.
- Los tenemos, pero si nos dieras el nombre completo agilizarías el trabajo – abrí la boca en forma de Oohh.
Se abrió la puerta y apareció un chico más joven con unos papeles en la mano.
- ¡Jefé! La tengo – se levantó y se acercó al joven que le susurró algo al oído mientras le señalaba los papeles.
- "Sus huellas coinciden con las que había en las cuerdas que dejaron atados a Jack y su banda, aquellos que fueron arrestados hará cosa de dos semanas; su voz coincide y la descripción coincide con la de misteriosa chica de la que se lleva hablando desde entonces. Su nombre es Miku Higurashi" – Se volvió hacia mí y yo sonreí, como si no hubiera escuchado nada.
- Señorita Higurashi…
- Vaaya, parece que ya tienen mi nombre ¿eso quiere decir que me puedo ir?
- No, digame ¿reconoce a este hombre? – me enseñó una foto del hombre de hace una semana.
- Un capullo
- ¿De qué le conoce?
- Ustedes ya lo saben – dije mirando a las hojas que había dejado sobre la mesa - ¿Para qué me preguntan?
- Solo responda a mi pregunta y podrá irse cuanto antes.
- Volvía a casa desde la de mi tío y me puse a pensar y me equivoqué de calle, ese y sus hombres me rodearon, algunos iban bastante bebidos y simplemente me defendí, luego me acordé del aviso de captura que había salido en los periódicos esa misma mañana y simplemente llamé a la policía.
- Sin embargo, en la llamada decía que había habido una pelea en esa calle, no mencionó que usted los hubiera dejado inconscientes ¿por qué?
- ¿Qué más da quien haya sido? No hice nada malo
- Es verdad no hiciste nada malo; sin embargo no diste tú nombre, ni siquiera señalaste que hubieras sido tú quien había acabado dándoles una paliza. ¿Por qué querrías preservar el anonimato? ¿Acaso es porque quieres esconder algo?
- ¿Quién es usted realmente? – dije ya bastante molesta por todo este teatro. El hombre se quedó bastante sorprendido por mi pregunta.
- Ya se lo he dicho señorita.
- No, me has dicho el nombre que tú quieres que yo sepa, no el de verdad. Por la composición de la celda estaremos en una nave industrial, por la humedad cerca de la costa, en algún puerto de la zona sur-este de Tokio y por el tatuaje que llevas tú has de ser algún rival del grupo que ha conseguido dejarme inconsciente; la verdad, debéis de habéroslo currado mucho porque tenéis pinchados todos los datos de la policía, pero sinceramente sois penosos actuando – el hombre sonrió y soltó los papeles para coger una pistola que se encontraba debajo de la silla.
- Y tú debes de trabajar para la inteligencia especial – me apuntó con la pistola y yo de una patada le estampé contra la pared.
- Fallaste, solo soy una chica de quince años que tiene que ir al instituto así que si me permitís – cogí una silla la tiré al techo rompiéndolo y salí por ahí. Estaba en el tejado de los almacenes que están cerca del puerto. Caminé por ellos con cuidado, quedándome con el número de este, en cuanto dejé atrás todo aquello llamé a la policía dando el número del almacén y caminé hacia casa.
Ya no me dolía la cabeza, pero era increíble en la cantidad de problemas en los que era capaz de meterme yo sola, en una única noche, en menos de dos horas; y todo por los idiotas aquellos que me tocaron las narices más de la cuenta. Al menos la aventurilla me había despejado la cabeza y ahora ya podía pensar más o menos con claridad. Me puse la capucha y caminé hasta casa, tardando poco más de una hora, para cuando llegué ya eran las cinco.
Me quité la ropa, me di una ducha para relajarme y me vestí tranquilamente. Gracias a mi gran capacidad para perder el tiempo, cuando estuve lista ya eran las seis y media y mi madre se empezaba a levantar. Fui a mi habitación, recogí las cosas, metí los libros del lunes, que ya se me había olvidado cuales eran, y bajé a desayunar.
- ¿Qué tal has dormido? – pegué un salto cuando mi madre habló desde la nevera.
- Me has asustado.
- oh… ¿en serio? – levanté una ceja y me senté a la vez que me dejaban un bol, cereales y la leche delante de mí.
- Gracias – asintió a la vez que aparecía Inuyasha bostezando vestido solo con los pantalones del kimono – bueno días – me lo quedé mirando mientras mi madre se acercaba y le posaba un beso en los labios, no podía negar que mi padre era bastante atractivo y estaba bueno… aunque claro, mi padre ahora mismo aparentaba tener mi edad así que, tampoco era raro que me pareciera bastante guapo… mamá iba a tener un serio problema. En cuanto me terminé el desayuno… – me voy – y con eso salí de allí, me lavé los dientes, cogí mi bolsa y en cuanto cerré la puerta tras de mí respiré tranquila. No se habían dado cuenta de que me había pasado gran parte de la noche fuera, y era un alivio porque no me apetecía tener que explicar nada.
Caminé tranquilamente dejando que el fresco de la mañana me despejase aún más la cabeza y me relajara. Todavía era pronto, la ciudad empezaba a despertarse, ya había algunos coches, sin embargo casi no había gente en la calle, lo que hacía el paseo más o menos agradable, si no te importaba el ruido de los motores.
Sin embargo lo de llegar a tiempo al instituto era una especie de prueba en mi contra, porque por mucho que saliera pronto nunca llegaría a mi hora, había vencido a la muerte en diversas ocasiones, pero parecía que no podría evitar nunca entrar en clase después de que hubiera sonado el timbre; aunque fuera por una diferencia de milésimas de segundo.
Por motivos que ignoraba completamente el profesor aún no había llegado lo que me dio tiempo para sentarme al lado de Sakura y sacar las cosas para aparentar que al menos hacía algo por si el uso dicho elemento entraba por la puerta. Y efectivamente no mucho más tarde ya estaba pasando lista.
- Señorita Higurashi.
- Presente
- Aunque tarde, la he visto entrar después de la hora.
- Y usted también – el hombre levantó la ceja.
- ¿Quiere hacerle una visita al director? – lo miré entrecerrando los ojos y cuando iba a abrir la boca Sakura me pegó un codazo – ya me parecía a mí. Bien… - y siguió pasando lista, lo que me dio tiempo a hablar con mi amiga.
- Miku – me dijo al cabo de llevar un tiempo sin prestar atención a la clase - ¿Cuándo vamos a poder…?
- Señorita Sakura ¿está hablando? – dijo el profesor sin apartar la mirada de mí.
- No – fue la rápida contestación de mi amiga mientras yo levantaba las cejas.
- Eso creía yo, bien. Señorita Miku.
- ¿Sí?
- ¿Ha hecho los deberes? – que ganas tenía de pillarme este hombre.
- ¿Qué deberes?
- Los que mandé el viernes; pero como supongo que lleva toda la semana última haciendo pellas no le habrá interesado preguntar que habíamos hecho en clase.
- No he estado haciendo pellas, hemos tenido que resolver unos asuntos familiares que no son de su incumbencia.
- ¿Y le ha ocupado toda la semana? – este hombre me estaba empezando a irritar a pesar de ser el tipo de pullas que solía mandarme en clase, pero estaba cansada y eso me hacía tener los nervios a flor de piel.
- Sí, de hecho he estado fuera de la ciudad.
- Ya – no tenía mucha pinta de creérselo - necesitaré una justificación de su madre – cuando parecía que ya se iba a olvidar del asunto… - aun así eso no la exime de hacer los deberes.
- Es la primera vez que me los pide y no los tengo – siempre me las apañaba para tener el ejercicio que me preguntaría.
- segunda, si no recuerdo mal; a la tercera le hará una visita al director.
- Por supuesto – como si alguna vez fuera a mandarme pensé.
El resto de la clase acabó por vencerme y me quedé dormida en diversas ocasiones a pesar de los intentos fallidos de los profesores por mantenerme despierta en las diferentes clases. Hasta que finalmente, cerca de la última hora me gané mi primera visita al director. Caminé con los ojos cerrados con ganas de quedarme dormida en cualquier esquina, pero hice un esfuerzo por llegar hasta mi destino ya que hacía tiempo que no veía al director y no creía que se fuera a enfadar mucho.
- Vaya, que sorpresa Miku, hacía mucho tiempo que no te pasabas a verme – dijo a modo de saludo cuando abrí la puerta tras haber llamado. Me senté en el sillón que estaba delante de su mesa y cerré los ojos - ¿Qué te trae por mi oficina?
- Me he quedado dormida en clase.
- Eso puedo suponerlo, por el aspecto que tienes parece que vas a quedarte dormida en frente mía –abrí los ojos y lo miré, más por el respecto que le tenía que por querer estar despierta - ¿En cuantas clases?
- Supongo que en todas – lo que le hizo suspirar.
- ¿Acaso no has dormido bien? – yo negué la cabeza.
- Lo que pasa es que no he llegado ni a dormirme. He estado dando vueltas toda la noche.
- ¿Por algo en especial? ¿Hay algo que te preocupa? – primero negué la cabeza, pero no merecía la pena mentirle; me conocía casi tanto como mi madre ya que me había pasado horas y horas enteras entre aquellas cuatro paredes hablando con él en mi época "difícil", así que asentí.
- es todo lo que ha pasado últimamente; me ha dejado con un dolor de cabeza impresionante y con muchas cosas sobre las que pensar.
- Supongo que será personal – asentí, ya que no quería contarle nada por eso de que me metiera en un manicomio – ¿lo has hablado con tu madre?
- Sí, por supuesto que sí, pero no tiene nada que ver con ella, es cosa mía – él asintió – no se preocupe, es algo que solo yo puedo resolver.
- Y estoy seguro de que lo conseguirás. Bien, te dejo ir; pero tendrás que venir a verme todos los días a última hora para que yo vea como te encuentras – asentí
- Por supuesto – con eso me despedí de él y volví a caminar hacia clase, pero cuando llegué preferí quedarme sentada en el pasillo hasta que sonara la campana. Y antes de que pudiera darme cuenta ya estaba dormida de nuevo.
Un fuerte golpe sobre mi cabeza del peso de mi mochila me despertó y vi a Sakura a mi lado con el ceño fruncido y muchas ganas de irse a casa. Cogí la mochila y me levanté.
- Venga arriba, que tienes que irte a casa a dormir, para tu gran alivio las clases ya han terminado por hoy – caminé a su lado, pero no parecía dispuesta en dejarme dormitar en el camino de vuelta - ¿Qué hiciste ayer por la noche?
- Dar un paseo – noté sobre mí la mirada preocupada de mi amiga al ser conocedora de mis "paseos nocturnos" y los lugares por los que era capaz de perderme sin darme cuenta. Pero se relajó al no ver más rasguños que el labio roto, ya que la herida del hombro no era visible.
- Deberías tener cuidado.
- Lo se, lo intento – con aquello terminó la conversación sobre aquel tema.
Cuando llegué a casa no había nadie, ni mi padre, ni mi madre, ni un solo almas rondaba por los alrededores; tampoco es que me importase mucho ya que nada más tocas la almohada me desmayé.
Mientras tanto Kagome estaba afrontando males mayores. Había ido al hospital.
Otra vez, sorry sorry sorry, no sabéis lo mal que me siento por no haber subido más cosas antes, sorry.
Bien, ya empeiza a quedar menos, calculo que en no más de tres capitulos esto habrá terminado y vuestro suplicio de tener que esperar a que suba más terminará^^ Así empezaré con más historias que tengo en mente; pero no sé por qué tengo la necesidad de terminar esta antes de nada^^
REVIEWS:
Yaelinuyasha
Jajaja, Sí, la escena de Inuyasha protegiendo a Miku a mi también me gustó mucho escribirla xD aunque ese no será el mal mayor. Bueno a Miku le va a trompicones como puedes ver y no he sacado a Shippo en este capitúlo, aun escasea la inspiración, pero ya verás^^
Maria
Jajajaja, no te preocupes, review corto o largo me hace ilusión que lo escribas^^. Sorry haber tardado tantísimo, no era mi intención... intentaré subirlo más rápido la próxima vez^^
Shinku Koe
Jajajaja, no sabes lo que me divirtió tu review cuando lo leí xD a ver expliquemos todo^^ emmm... Sí, hice lo de los dragones por eso de Ying y el Yang, pero lo transformé en perro cuando vuelve a despertar por el hecho de ser la esencia demoníaca de Miku, como si el libro se adaptara a la persona que lo lee. Y bueno, ya se que se hacen una idea, pero para Inuyasha es como si acabara de tener a su hija, la acaba de conocer y Kagome sigue siendo su madre y no puede evitar sentirse sobreprotectora; además, me apetecía escribir una cosa así xDhehe. La verdad es que a mi también me dan por un caso perdido cuando empiezo a hacer cosas raras leyendo, me pasó el otro día leyendo El Capitán Alatriste, en una de las múltiples veces que Quevedo habla, xD. O también cuando leo fics y los escritores hacen una llamamiento tan bueno a la personalidad del personaje que no puedo evitar reírme xD.
MayuxSango
Por fin! hahaha tu puedes con ello^_^
Espero que os siga gustando el fic^^ escribiré en cuanto pueda^^ promise^^
