HOLA NIÑAS QUE TAL COMO LES VA, DISCULPE LA TARDANZA CON LA ACTUALIZACIÓN, HE ESTADO UN POCO MELANCÓLICA …. PERO BUENO AQUÍ ESTOY NUEVAMENTE CON UN NUEVO CAPITULO, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, ME HACEN MUY FELIZ, VERDADERAMENTE, QUE LES GUSTE MI HISTORIA… ESPERO QUE ESTE CAPITULO SEA DE SU AGRADO, POR FAAAAA SI TIENEN ALGUNA CRÍTICA QUE HACER, SERÁ BIEN RECIBIDA… JIJIJIJIJIJII

-La vida consiste en aprender, en trabajar, en amar, en dar ejemplo de ella, y en morir. La muerte se lleva todas esas cosas dejando únicamente los recuerdos en otras personas. Si actúas bien serás bien recordado.

-La vida es un viaje interminable de todos nuestros actos buenos o malos, la cuestión es encontrarle sentido a lo que realmente queremos y luchar por ello sin apartarnos de nuestros valores y raíces.

"En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo."

PAULO COELHO

"Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio."

Paulo Coelho

CAPITULO XX

BELLA POV

Vaya domingo para aburrido, me encontraba sola en casa, frente al televisor pero sin encontrar algo realmente interesante, así que cambiaba de canal rápidamente.

Se preguntarán ¿Por qué estoy sola? Pues la razón es que Jake había salido con mi pequeña y con Nessie, con la intención de que compartieran un poco más de tiempo juntos, para que mi ángel aceptara la compañía de ella sin poner carita de molestia.

Mi pequeña había aceptado pero casi a regañadientes, y eso ya porque me tocó sobornarla si como lo oyen, yo sobornando a mi bebé, con un día de compras, para que aceptara ir hoy, lo sé, no fue un método muy acertado, pero quiero que mi pequeña le dé una oportunidad a Nessie, quiero la felicidad de mi familia, y Jacob merece volver a tener a alguien a su lado, así que en eso estuve de acuerdo, y por eso apoye la salida de hoy, me invitaron para ir con ellos, pero no lo creí conveniente, Leah necesita la oportunidad de conocer, y el hecho de que yo estuviera presente supongo que mermaría el chance de que ambas se conocieran.

Estaba sumida en mis pensamientos cuando la vibración de mi móvil me hizo sobresaltar, al mirar la pantalla vi que era Edward así que de inmediato contesté.

-Hola Edward – dije.

-Hola cariño, ¿Cómo estás? – dijo él. Un poco ¿nervioso?

-Aquí en casa, aburrida, Jake y Leah salieron con Nessie todo el día, ya sabes para que mi ángel vaya conociendo más a Vanessa – dije de manera monótona. Al otro lado de la línea escuché algo así como un suspiro de alivio.

-Ok, cielo, entonces, ya no hay motivo para que te niegues – dijo Edward emocionado.

-¿Negarme a qué? – pregunté de inmediato.

-Te invito a almorzar en mi departamento, quiero cocinar para ti – dijo inmediatamente, me sorprendió un poco, osea, por favor, ¿Desde cuándo Edward Cullen cocina?

-¡Vaya! Sin duda con eso sí que me has sorprendido ¡Edward Cullen cocinando! – dije para molestarlo un poco y riéndome un poco ante tal hecho – ese es un espectáculo que sí que merece ser observado, como dicen por ahí ver para creer, así que no digo más y acepto, estaré en tu departamento en poco menos de una hora ¿te parece? – pregunté.

-A decir verdad – dijo un tanto cohibido – estoy cerca de tu casa, así que puedo pasar por ti – dijo un tanto tímido el muchacho.

-Mmmmm está bien, te espero aquí. – dije finalmente.

Cortamos la llamadas después de decirme que estaría aquí en unos 15 minutos, así que me apresuré a darme un baño, elegí un conjunto cómodo, un leggins (pantalón, licra) negro, una blusa strapless roja y una chaqueta de cuero negra, mis infaltables converses, me apliqué un poco de rímel en las pestañas, brillo rosa en los labios sabor a fresa y mi cabello lo dejé suelto, estaba dando las ultimas cepilladas a mi cabellera cuando sonó el timbre, tomé un pequeño bolso para guardar mi móvil, las llaves y bajé.

Miré por la mirilla de la puerta y ahí estaba el hombre que me movía el piso como no tienen idea así que me apresuré a abrir.

-Hola nuevamente – dije con una sonrisa en los labios, que él inmediatamente correspondió.

-Hola cariño, estas hermosa – dijo inclinándose, puso sus brazos en mi cintura y me dio un casto beso en los labios – ¿nos vamos?

-Síp – contesté de inmediato.

Nos dirigimos hacia su coche, el me abrió la puerta del copiloto, como siempre, todo un caballero, por lo menos eso no lo había perdido con el tiempo, luego se subió él y puso el coche en movimiento, en el trascurso del camino a su departamento fuimos hablando de todo un poco, así que el camino se nos hizo corto.

Subimos hasta su piso y se apresuró a abrir la puerta. Dejándome en completo estado de shock. Lo miré interrogante, él me sonreía nervioso, y luego volví a poner mi vista en el salón.

Frente a mí, tenía la sala del departamento de él, pero totalmente arreglada para una cena romántica, una mesa para dos en el centro del salón, los muebles habían sido apartados un poco, la iluminación era perfecta, a pesar de ser aún de día, había logrado hacer que la iluminación fuera un poco tenue, dándole un aire romántico al ambiente, velas aromáticas, colocadas en lugares estratégicos, estaba observando todo cuando empezó a sonar una melodía muy conocida para mí: QUE ME ALCANCE LA VIDA de SIN BANDERA, a un volumen bajo, pero sin embargo fácil de escuchar, lo volví a mirar, le sonreí nuevamente, pasé mis brazos por su cuello y lo acerqué a mí.

-Todo está perfecto, muchas gracias por la invitación – y acto seguido lo besé, demostrando los sentimientos que tengo por él.

-Es poco en comparación a lo que te mereces – dijo una vez terminamos el beso pero sin alejarse mucho de mí, ingresamos, y nos dirigimos a la mesa, me acercó la silla para sentarme, y así lo hice. Luego él se dirigió hasta la cocina, y trajo la comida que había preparado.

-Pido disculpas si no es comida preparada por el mejor chef, pero soy sincero al decir que hice mi mayor esfuerzo para que quedara bueno – dijo colocando los platos, y sentándose frente a mí. Puse mi mano sobre la suya y lo miré.

-Lo que vale es el detalle, y créeme que está valiendo mucho para mí. – dije sinceramente, porque era verdad, Edward estaba demostrando una personalidad mucho más madura de la que conocía y éste nuevo Edward que estaba conociendo me estaba gustando mucho.

Seguimos conversando en el transcurso de la cena, sobre trabajo, rutinas diarias, de mi pequeña, de la nueva relación que estaba intentando tener Jake, de nuestra familia. Cuando terminamos de comer recogimos todo, y aun en contra de su voluntad, le ayudé a dejar todo limpio en la cocina, que la verdad la tenía hecha un desastre, con razón no quería que entrara, pero por lo menos la habíamos dejado totalmente limpia. ¡Hombres! Pueden cocinar y todo, pero la mayoría termina dejando la cocina peor que barco a la deriva, totalmente llena de platos sucios. Me causó gracia que hasta hubiera empleado utensilios que ni al caso venían con la preparación de lo que comimos hoy, pero bueno, a pesar de todo, estuvo muy buena eso no lo puedo negar.

Tomó mi mano y nos dirigimos hacia el salón nuevamente, esta vez el equipo de música estaba reproduciendo otra de mis melodías favoritas: TE SOÑÉ de ALEX SINTEK, sin duda Edward tenía todo muy bien preparado. Me acercó a su cuerpo y empezamos a balancearnos al son de la canción, nuestras miradas estaban conectadas, queriendo expresar todo lo que nuestras bocas silenciaban en ese momento pues sobraban las palabras, poco a poco nos fuimos acercando y nos fundimos en un beso en el cual dejábamos en claro lo mucho que nos amábamos, lo sé, porque de esa forma me sentía con aquel beso.

Él terminó el beso y volvió a mirarme, pero esta vez con determinación en los ojos.

-Bella, - dijo susurrando – sé que dije que iría a tu ritmo, pero si nos estamos dando otra oportunidad, quiero hacerlo bien – yo lo miré interrogante, animándole a continuar, me daba curiosidad lo que tenía que decir – yo te amo, y aunque en el pasado cometí un grave error, te quiero en mi vida, eso lo sabes, te lo he dicho, pero tampoco quiero acelerar mucho las cosas así que de momento… - se detuvo un momento, estaba nervioso, lo podía ver, iba a decirle que continuara pero volvió a hablar - ¿Quieres ser mi novia… de nuevo?

Me quedé viéndolo, sin duda no era una pregunta que esperaba, la verdad, no me había planteado ponerle una etiqueta a esta relación, no consideraba que hiciera falta hacer eso, pero, pensándolo bien, él tenía razón, eso si no había cambiado en él, supongo, querer hacer las cosas bien, y pues supongo que si había aceptado darle otra oportunidad a esto, tampoco estaría mal…

-No quiero que te sientas forzada a aceptar… - dijo interrumpiendo mis pensamientos – solo es… algo que… qu… quería… - balbuceaba nerviosamente.

-Sí, Edward – corté su monologo – si quiero volver a ser tu novia – dije segura de mi respuesta, y con una sonrisa en mis labios, la cual Edward correspondió, se volvió a acercar a mí, y antes de que sus labios y los míos se encontraran murmuró: gracias, te amo, y nos fundimos en un beso apasionado, delineó mis labios con su lengua pidiendo permiso para profundizar más el beso y se lo concedí, no podía negar que lo había extrañado, no teníamos muchas oportunidades para estar de esta manera.

Sus manos empezaron a dejar caricias en mi espalda, poco a poco el beso se fue tornando mucho más apasionado y sin ser consciente, caímos sobre el sofá, pero no por eso nos detuvimos, sus manos acariciando cuanto tenían a su alcance y las mías no se quedaban atrás, cuando el aire empezó a faltarnos, su boca abandonó la mía para dejar besos en mi cuello, yo afiancé mis manos en su cabello, incitándolo a continuar, la verdad es que deseaba estar con él, ya había pasado mucho tiempo sin sus caricias, Edward se dio cuenta de mis intenciones, levantó su rostro, y a pesar de tener la respiración acelerada preguntó.

-Es..tas segura…no quiero presionarte – dijo entrecortadamente.

-Sí, quiero que… me hagas el amor, te… deseo – dije con seguridad. Él tomó mi rostro entre sus manos y me besó ardiente y desesperadamente, luego, inesperadamente me tomó entre sus brazos, logrando que yo jadeara ante tal súbita acción, nos llevó hasta su habitación, poco admiré los detalles de ésta, en estos momentos quería concentrarme solo en el hombre que tenía a mi lado.

Edward me dejó en el suelo y nuestras caricias hicieron aparición nuevamente, deslizó sus manos bajo mi blusa y la deslizó por encima de mi cabeza (como adivina había elegido un conjunto de lencería negra) se quedó viéndome un rato y luego volvió a deslizar sus brazos por mi espalda, consiguió llegar al broche de mi brassier y lo quitó inmediatamente, dejándome desnuda en la parte de arriba ante su mirada, pero yo no me quería quedar atrás, inmediatamente le quité su camiseta, y me dirigí hacia el botón de su pantalón, realmente necesitaba sentir su piel desnuda contra la mía, en cuando él se terminó de quitar sus jeans, me envolvió entre sus brazos y sus labios tomaron los míos, caminamos hacia la cama sin separarnos ni un milímetro, me recostó suavemente y se puso sobre mí, sus labios bajaron a mi cuello y luego hacia mis senos, con una mano empezó a masajear uno mientras el otro era atendido magistralmente por su boca, miles de oleadas de placer se instalaron en mi bajo vientre, luego repitió la misma acción con mi otro seno, mis pezones estaban totalmente erectos gracias a todo el placer que Edward me estaba brindando.

Se separó un poco de mí y lentamente fue bajando mi leggins junto con mis bragas, dejándome así totalmente desnuda a sus ojos, nuestras miradas se volvieron a conectar y me sentí dichosa de tener a este hombre, lo amaba, lo amaba inclusive mucho más de lo que lo había amado hace años atrás, aun cuando eso fuera imposible de pensar siquiera. Los jadeos iban en aumento a cada segundo que pasaba.

Empezó a besar mis muslos, tiernamente, luego mi vientre plano, dejando caricias suaves en él, así hasta que alcanzó mis senos nuevamente con su boca, mientras que con su mano izquierda masajeaba mi clítoris, encontrando aquel punto de placer, aumentando así rápidamente el grado de excitación que ya sentía, introdujo dos de sus dedos de un solo golpe.

-¡Edw…ard! - grité ante su acción, dios este hombre me iba a volver loca – por fa… vor.

-Que an…siosa am…or – susurró jadeante en mi oído.

Sus dedos continuaron haciendo maravillas en mi interior, hasta que no aguanté más, y un maravilloso orgasmo me invadió, probando que mi cuerpo poco a poco se fuera relajando.

Dirigí mi mirada a él y pude captar cuando él introdujo a su boca los dedos que habían sido los causante de tan magnifico placer, y eso acción de él me excitó rápidamente, llevé mis manos a su cuello y lo atraje a hacia mis labios, saboreando mi propio sabor en su boca.

Se posicionó en mi entrada, tomó mi rostro entre sus manos, y mirándonos, me penetró lenta y placenteramente, esperó unos segundos a que mi cuerpo se acostumbrara a su visitante y cuando empecé a moverme hacia él, empezó el vaivén de nuestros cuerpos, sus estocadas empezaron lentas pero poco a poco la velocidad fue incrementando.

-Ahh… si… Edwa…rd más… fuerte – jadee clavando mis uñas en sus hombros.

-Te amo… bebé – susurró en mi oído aumentando el ritmo de su penetración, dándome lo que le pedía.

En pocos minutos y unas cuantas estocadas más sentí que mis paredes apretaban su miembro que estaba imposiblemente más duro y poco después estaba alcanzando el clímax que solo Edward había provocado en mí, y a los poco segundo sentí que Edward también alcanzaba su orgasmo.

Sin separar nuestros cuerpos él colocó su cabeza en mi pecho y así que nos quedamos entrelazados recuperando nuestras erráticas respiraciones. Después de unos minutos, se recostó a mi lado y me atrajo hacia su cuerpo.

-Eres hermosa, no sabes cuánto te amo, gracias por permitirme volver a entrar en tu vida Bella – dijo tiernamente, acariciando mi espalda suavemente. Levanté mi rostro de su pecho y lo miré.

-Edward, no tienes que agradecerme nada, a pesar de todo lo que nos pasó hace años, soy feliz ahora de estar así contigo, lo dije en serio cuando te prometí intentarlo si, pero soy feliz ahora amor – contesté, acariciando su mejilla, en cuanto terminé de hablar, sus ojos se iluminaron aún más.

-Cariño, me emociona, cuando me tratas de esa manera, no lo haces con mucha frecuencia – dijo con una sonrisa en los labios.

-Lamento si no lo he hecho amor, pero eso cambiará un poco a partir de ahora no te preocupes. – dije volviendo a poner mi cabeza sobre su pecho.

Nos sumimos en un cómodo silencio, Edward iba a tomar la iniciativa pues sus besos se estaban tornando eróticos y yo estaba correspondiéndole de igual manera cuando el sonido de mi celular me alertó.

-Mmmm no contestes – dijo Edward haciendo un puchero y continuando con sus besos.

-Tengo que hacerlo cariño, es mi bebé quien llama – reconocí el sonido que le había designado al celular de mi pequeña. Edward suspiró y me soltó.

Así que me levanté y rápidamente me coloqué la camiseta de Edward que era la que tenía más a la mano. Y fui a la sala por mi bolso. Efectivamente, era mi bebé quien llamaba.

-Hola mi princesa – dije alegremente - ¿Cómo te lo estás pasando?

-MA…MI – dijo mi pequeña entre sollozos. Me asusté al escucharla llorando.

-¿Qué pasó mi niña por qué lloras? – pregunté rápidamente.

-MA…MI MEN A CA…SA POR FA – dijo mi pequeña nuevamente y su llanto se incrementada.

-Cariño, tu papi está cerca de ti – pregunté, mi pequeña respondió con un apenas audible – pásamelo por favor. – dije inmediatamente. Escuché un suspiro antes de que mi amigo contestara.

-Bells – dijo en tono afligido.

-Jake que pasó, por qué la niña está llorando – lo cuestioné.

-Mmmm Bella donde estás – preguntó en el mismo tono de voz.

-Estoy con Edward, pero dime qué le pasa a mi pequeña – volví a insistir, en eso me sobresalté al sentir unos fuertes brazos en mi cintura, miré a Edward, susurró un ¿Qué pasa? Y yo solo me encogí de hombros.

-Hay Bells, lo que pasa es que en un descuido de mi parte pues besé a Nessie y Leah nos vio, y se puso a llorar – dijo mi amigo tristemente. Y ahí comprendí el por qué mi ángel estaba llorando.

-Mmmmm Jake cuanto lo siento, no te preocupes enseguida salgo para la casa. – dije inmediatamente, pues mi pequeña me necesitaba a su lado, dios, porque le tenían que pasar estas cosas a mi amigo.

-Lamento interrumpir, Bells, no fue mi intención – dijo mi amigo apenado.

-Hay Jake no te preocupes, en un rato estaré contigo – dije y corté la llamada.

-¿Tienes que ir? – preguntó Edward con un deje de tristeza en la voz. Asentí.

-Sí, tal parece que Jake tuvo un inconveniente con mi pequeña – me apresuré a comentarle lo que Jacob me había contado que había sucedido y que mi pequeña estaba llorando.

-Está bien, - dijo resignado – nos arreglamos y te llevo a casa – dijo, dejó un casto beso en los labios y ambos nos apresuramos a su habitación por nuestras prendas. Antes de salir de su departamento, me agarró de la cintura y me besó ferozmente, y después salimos rumbo a mi casa. Pude ver que ya estaba anocheciendo, definitivamente el tiempo pasa rápido cuando lo disfrutas al máximo.

Edward me dejó en la puerta de mi casa, y en cuanto Jacob abrió la puerta se despidió y se fue.

-¿Dónde está la niña? – pregunté nada más entrar.

-En tu habitación, creo que lo ha convertido en su refugio, cada que no quiere hablar conmigo, porque sabe perfectamente que respeto tu espacio – dijo mi amigo con la cabeza gacha.

Me acerqué a él y lo abracé, definitivamente se encontraba en un buen dilema. Tomé su rostro entre mis manos y lo obligué a mirarme.

-Entiendo que esto es muy difícil para ti, trataré de hablar con ella para ver si la puedo hacer entender, así que no decaigas, sabes que tu hija es mucho más celosa contigo, quizá solo sea cuestión de tiempo y costumbre para que se haga a la idea, así que si realmente quieres a Nessie, no desistas de esa idea ok, por lo menos no aun. – dije tiernamente, el me miró con lágrimas en los ojos, asintió.

Me dirigí hasta mi habitación esperándome encontrar a mi pequeña envuelta en llanto, pero no fue así, estaba en mi cama, pero se había quedado dormida, la imagen que me brindaba era hermosa, a pesar de poder ver en su carita el rastro de las lágrimas que había derramado, fui a su habitación y cogí su pijama, la cambié y la acomodé en la mía para que ambas pudiéramos dormir, mi charla con ella debía esperar hasta mañana.

Me recosté a su lado y empecé a dejarle caricias en su cabello, eso la calmaba bastante. No sé en qué momento de la noche me quedé dormida. Cuando desperté eran poco más de las 6y30 de la mañana, mi pequeña aun dormía, me levanté despacio para no despertarla, me duché y me cambié de ropa.

Al bajar, mi amigo estaba ya despierto en el sillón le comenté que no había podido hablar con la pequeña y que iba a salir a comprarle sus donas favoritas, para así hablar más tranquilamente, mi amigo asintió nuevamente resignado, tomé las llaves de mi coche y me dirigí hasta la pastelería más cercana a la casa.

Al llegar no había gente así que me atendieron inmediatamente, pedí las donas, un jugo de naranja y unos capuchinos para Jake y para mí.

Estaba esperando mi pedido cuando la puerta de entrada del local se abrió y por ella entró un hombre de más o menos mi edad, me sonrió, y e hizo su pedido también.

-Este es un excelente local, los aperitivos de aquí son exquisitos – dijo el extraño.

-Sí, así es – contesté sin darle mucho chance.

-Soy nuevo por el sector, pero ya llevo varios días viniendo a este local, definitivamente me voy a subir de peso en poco tiempo por comer tantas cosas dulces – continuó su conversación, yo medio le sonreí, la verdad es que no tenía ganas de ponerme a conversar con extraños, pero al parecer él entendió mi renuencia, volvió a sonreírme y me extendió su mano – por cierto mi nombre es James Connor, soy arquitecto.

-Un gusto, Isabella – dije presentándome a mi vez. En eso apareció el dependiente y me entregó mi pedido, eran varias bolsas, las iba a coger cuando James las tomó, lo miré extrañada y un poco molesta por ese atrevimiento.

-Te ayudo con las bolsas, mientras espero mi pedido – dijo de manera dulce y un poco tímido a su vez.

-No es necesario que se moleste, yo puedo con ellas – dije firmemente, no quería ser descortés pero tampoco me gustó su atrevimiento.

-Mi madre se enojaría mucho si dejo mi caballerosidad a un lado ante tan hermosa señorita, además no es ninguna molestia – dijo haciéndose a un lado para que pasara, lo dudé por un momento pero al final accedí, mientras más rápido llegara a mi coche más rápido me iría. Asentí y salimos del local.

Al llegar a mi coche me dirigí hacia el lado del conductor, para abrir la puerta, cuando sentí un fuerte golpe en mi cabeza, y después todo se oscureció completamente, pero antes de caer en la oscuridad total, sentí que unos fuertes brazos rodearon mi cuerpo, de ahí no sentí más.

Me desperté bruscamente al sentir que era bañada de golpe con agua helada, corrección, con agua muy, muy, muy helada, intenté moverme, pero algo me lo dificultaba, estaba tendida en el suelo, miré mis manos y mis muñecas estaban amarradas, cada una a una columna de cemento diferente al igual que mis pies, no había manera que pudiera desatarme, enfoqué mi mirada en el lugar pero estaba muy oscuro.

Empecé a recordar lo que había pasado, la pastelería, mi pedido, la llegada de James, la conversación con él, y después nada, escuché un ruido cerca de mí. Y enfoqué mi vista hacia el lugar de donde procedía, alguien arrastraba lo que suponía era una silla.

-Vaya, vaya, por fin despertó la princesa – dijo alguien, era la voz de una mujer pero no alcanzaba a divisarla, estaba intentando enfocar mi vista en la silueta de la persona que tenía a mi lado izquierdo cuando la luz de una lámpara me cegó. Cerré los ojos inmediatamente hasta que la luz se apagó de nuevo, escuché como se reía, estaba asustada, no sabía por qué me estaba pasando esto a mí, sentí que las lágrimas empezaban a caer por mis mejillas.

-Oh, querido, pero mira si hasta llora la mujercita esta – dijo nuevamente esa mujer, abrí mis ojos nuevamente.

-¿Quién eres, por qué me tienes aquí? ¿Qué es lo que quieres? – les grité, estaba asustada.

-Te dije que te ibas a arrepentir, y yo siempre cumplo mi palabra, tarde o temprano la cumplo – dijo fieramente la mujer, escuché cómo avanzaba hacia algún lugar y luego la luz de la habitación se encendió.

Pestañee un poco acostumbrándome a la luz, cuando pude ver sin dificultad, recorrí la mirada hasta que di con la persona que me tenía aquí, mi respiración se me quedó atorada en la garganta, no podía ser, esto debía ser un sueño, esto no me podía estar pasando a mí…

-Tú… susurré…. – sentí como la sangre huía de mi rostro… estaba perdida.

UY… LAS COSAS SE COMPLICARON… SERÁ QUE HABRÁ PASADO… QUIEN LE QUERRÁ HACER DAÑO A NUESTRA BELLS… ESPERO SUS COMENTARIOS CON ANSIAS…