¡Hola gente que me lee! Ha pasado un buen tiempo, más de un mes si no me equivoco. Lo siento, no hay excusas ¡Lo sé! Aunque empecé las clases y esa podría ser mi excusa, pero bah. Aquí estoy, primero: ¡Muchas gracias por los reviews! Me hacen muy feliz, para serles sincera nunca pensé que éste fic les gustaría, y por ustedes sigo aquí, también agradecer a la gente que agrega a favoritos y alertas. Segundo: No puedo responder ahora mismo sus reviews, pero quiero que sepan que estoy muy agradecida. No puedo responderles, debido a que es más de medianoche y necesito dormir por qué tengo que levantarme a las siete de la mañana para ir a clases. La verdad debería estar durmiendo pero no quería retrasar más el capítulo. Tercero: Lo siento si hay errores pero acabo de terminar el capítulo.

Agradecerles a:

sombraescarlata, XIMEN-ALE, KuroganeNoLoke, sayuki yukimura, ASay20, JessiEvans, DaisyKuro, Neko no me, Fairy-Osphim, Captain Ea Rayos, Paz16, E.S.D.L.M, LuNaShinRa, Ed-Chan121, KarenDragneel, NAZH045, LuFFy Eucliffe (¡Amo con mi alma a Monkey D. Luffy al igual que tú!), Yoko-HDA, Fullbuster Elie Dragneel, Tsuchi-chan, Erypheis, lirilara1993, , Tsuki no Furasshu, PatashifyDragneel, hinatasama03 y Happyfunnygirl.

¡Gracias por sus reviews! Aunque no les pueda responder quiero que sepan que sí leo sus reviews y que sí aprecio que ustedes se den el tiempo de darme su opinión.

Bueno, menos blah, blah y al fic.


Fairy Tail no me pertenece


21. Minerva

Lucy sonrió ampliamente caminando a pasos con ritmos. Después de la historia y el pasado de Juvia, los aires se habían calmado y la habían pasado mejor. Al menos, eso creía la rubia, ya que Juvia después de eso solamente se dedicó a sonreír. Suspiró alegremente mientras se dirigía hacia su infierno. El instituto de varones. Eso significaba ver a ese Dragneel. Su sonrisa se desapareció. Ugh ¡Como lo odiaba! Sí, lo odiaba. Lo odiaba por ser tan lindo. ¿Espera, qué? No, no era lindo. Era odioso.

Y lindo.

No pienses en tonteras pensó Lucy moviendo su cabeza en modo de negación.

.

Lucy abrió la puerta de la habitación, encontrándose con Natsu quién leía una revista con una mueca extraña. Lucy le llamó a eso internamente a que el pelirosado estaba angustiado. O fatigado. Bah, le daba igual. Al menos eso creía.

—Ah, llegaste, al fin mujer —dijo Natsu observándole con una sonrisa de lado. Lucy hizo una mueca enfadada.

— ¡¿Y qué te importa a ti si llego o no?! —le gritó molesta apuntándole con el dedo. Natsu solamente arqueó una ceja y omitió la risa que quería salir.

—U, u. Al parecer alguien anda en sus días.

La cara de Lucy enrojeció a más no poder cuando escuchó que Natsu se había referido a su periodo. —aunque ella no "andaba en sus días"—, aun así, que lo mencionara un chico —y al ser el chico del cual ella estaba confundida—, le hacía sentir una vergüenza absoluta. Lucy era vergonzosa y no era de las chicas que hablaban de esos temas abiertamente, ni siquiera con sus amigas o cercanos. Se podría decir que ella era más cerrada en esos temas.

— ¡Cállate! Y-Y no es cierto —negó cruzándose de brazos, haciendo un puchero y sentándose en su cama.

Natsu se limitó a suspirar.

—Era una broma, no exageres.

Lucy no dijo nada y se recostó en su cama para pensar en lo que había hecho en el día. Sin duda había sido uno de los mejores días, al fin. Al parecer su suerte era buena aveces. Apretó sus puños intentando olvidar el hecho de que su suerte sobrepasaba los límites de la mala suerte. Si seguía pensando así quizás peores cosas vendrían y no quería eso, oh no. Ya tenía lo justo y suficiente.

Pronto, su mirada se desvió hacia Natsu quién otra vez tenía esa faceta preocupada. A Lucy le picó la curiosidad, o quizás no era curiosidad sino preocupación.

—Hm… esto… —la rubia balbuceó ganándose la atención del chico más odioso del mundo—. Ah… ehm… —las palabras incoherentes no se apartaban de su boca. ¿Cómo decirle? ¿Cómo preguntarle a alguien como él? Sin embargo, debía armarse de valor—. ¿Te sucede algo? —interrogó finalmente jugando con sus dedos de manera nerviosa.

Natsu dejó su revista al lado y observó a la chica. Al sentir el contacto visual de parte de Natsu, Lucy desvió la mirada. Natsu le preguntó suavemente:

— ¿Por qué preguntas?

Lucy se quedó paralizada ante su pregunta. ¿Le preocupaba? Bueno, si era así, tampoco quería que él se diera cuenta de eso. Aunque la rubia sabía que estaba siendo obvia. Por supuesto que estaba preocupada. Por algo había preguntado. Sin embargo los hechos que habían pasado antes, y lo mucho que había llorado por el Dragneel, hacían que rechazara cualquier pensamiento afectivo hacia él. Por qué Natsu sólo la confundía más y eso no le gustaba.

—No, soy una chica curiosa, eso es todo —lo negó de inmediato, sabiendo que era mentira.

—Si claro, como si te creyera —contraatacó Natsu rodando sus ojos—. Estas preocupada por mí, ja —sonrió de lado haciendo que en las mejillas de Lucy se volvieran rojo oscuro.

— ¡N-No estoy preocupada por ti, tonto! —le gritó apartando la mirada para que el pelirosado no viera su sonrojo. Intento fallido. Él chico ya había visto las mejillas de la chica, por lo tanto sabía que se había sonrojado.

—Sí, lo que tú digas, rubia.

—Eres insoportable.

—No más que tú.

— ¿Te pegaste en la cabeza y por eso eres tan idiota?

—Al menos no soy tan idiota como para infiltrarme en un instituto de hombres, dah.

— ¡No soy idiota!

—Si lo eres. Eres la chica más estúpida, terca y tonta que he conocido en toda mi vida.

Lucy iba a responderle —de manera agresiva, por cierto—, pero el sonido de la puerta hizo que mirara hacia donde venía el sonido.

— ¿Eh? —Lucy se levantó de su cama y se acercó para abrirla—. Oh —fue lo único que salió de sus labios.

—Hola, Lucky —saludó Gray con una sonrisa—. Eh… ¿Puedo pasar? Necesito decirle algo al idiota.

Lucy carraspeó para después añadir:

—Sí, claro —afirmó poniendo su tono de "hombre" y abriendo más la puerta y dándole paso para que Gray pudiera ingresar.

Natsu al ver la "visita" que le esperaba solo rodó los ojos hastiado.

—Créeme que para mí tampoco es muy agradable verte la cara —aseguró el Fullbuster al ver el gesto poco amable de parte del Dragneel—. Pero necesitaba decirte algo, y es algo breve no te preocupes, tampoco es mi intención quedarme aquí, contigo. Eso sería desagradable.

—Habla entonces, compartir el mismo aire contigo me hace sentir enfermo.

Lucy observaba en silencio la pelea que tenían ambos. Aun no sabía cómo podían mantener ese tipo de relación. Y aun así muy en el fondo eran amigos. Era casi como la relación que tenía ella con Natsu, solo que mil veces peor.

Gray suspiró intentando controlarse y no darle una paliza al Dragneel ese. Solo decirle unas cuantas palabras e irse, eso era todo. Decidió hablar:

—No podré acompañarte.

La cara de disgusto de Natsu —la cual siempre tenía cada vez que hablaba con Gray—, cambió a una de preocupación y angustia.

— ¿Qué? ¿Por qué no? —preguntó levantándose de su cama y caminó hasta quedarse enfrente del pelinegro.

La rubia observó curiosa al apreciar el cambio de actitud de su compañero de habitación y a eso agregarle, la curiosidad que sentía por saber de qué estaban hablando. ¿Acompañar a Natsu? ¿Dónde? ¿Ellos juntos? ¿Los dos? ¿No que se llevaban mal? ¿Natsu quería que Gray lo acompañara? Muchas preguntas que necesitaban una respuesta, pero ella simplemente no se atrevía a preguntar —después Natsu la molestaría por toda su vida diciéndole "Quieres saber cosas de mí, te preocupo" o algo así—. Y no, no quería eso.

La voz de Gray Fullbuster interrumpió sus pensamientos.

—Surgieron asuntos imprevistos, necesito salir, no puedo acompañarte esta vez.

— ¡Sabes que no me gusta ir solo allá! —exclamó Natsu completamente molesto.

—Bueno, esta vez no puedo acompañarte, eso es todo. ¿Tan difícil de entender? —preguntó Gray cruzándose de brazos—. Además, te estuve haciendo ese favor de acompañarte a ese lugar por mucho tiempo. Que te falle una vez no debería molestarte tanto, tsk —el Fullbuster expresó molesto, su faceta enojada cambió cuando se le ocurrió una idea—. Pero vamos, hay alguien todavía disponible que te puede acompañar, ¿no?

—… ¿Alguien? —preguntó Natsu no entendiendo a quién se refería—. No quiero decirle a nadie más sobre ese lugar. Si te lo dije a ti esa vez es porque estaba angustiado.

—Oh vamos, Natsu —Gray sonrió de lado—. Estoy seguro que confías en tu amigo Lucky.

Lucy se sobresaltó a escuchar su apodo. Inmediatamente observó a Natsu quién también la estaba observando. La rubia comenzó a sentirse extremadamente nerviosa al sentir como también Gray la observaba.

— ¿E-Eh? —Lucy balbuceó sin entender.

— ¿Ir… con él? —Natsu se desordenó el cabello no sabiendo que hacer.

—Claro, además estoy cien por ciento seguro de que confías más en Lucky que en mí, ¿no?

—No estoy entendiendo —afirmó Lucy inquieta al no obtener una explicación coherente. Pareciera que hablaran en códigos.

—Lo entenderás pronto. Natsu necesita que lo acompañes a un lugar que a él no le gusta asistir solo. Eso es todo, no es nada malo… para mí. Para él si —explicó Gray acercándose a la puerta y tomando la manilla—. Que les vaya bien —se despidió abriendo la puerta y cerrándola desapareciendo del lugar.

Natsu se quedó mirando el piso y Lucy solo tenía una expresión de duda en su rostro. ¿De que estaban hablando? ¿Acompañarlo? ¿Dónde?

—Vamos —dijo Natsu suspirando y tomando su chaqueta—. No te quedes ahí, vamos, acompáñame —expresó molesto al observar de que Lucy no salía de su trance.

— ¿E-Eh? ¿Dónde? —preguntó confundida, arqueando una ceja.

—Ya te diré, ¿Ahora nos podemos ir? —dijo impaciente y se sobresaltó cuando su celular vibró debido a que había recibido un mensaje. Metió su mano al bolsillo y sacó su celular para leer el mensaje. Suspiró pesadamente y lo guardó después de leerlo—. Vamos, no hay tiempo —informó tomándola bruscamente del brazo y obligándola a caminar.

— ¡Auch! Ya entendí, ya entendí —se zafó sobándose el brazo del dolor—. Okay... vamos.

….

Lucy iba tras de Natsu, no queriendo ir a su lado. Iban caminando hacia las afueras del instituto, Lucy prefería caminar mirando el suelo, era algo de lo cual se había acostumbrado. No se dio cuenta cuando Natsu detuvo sus pasos, chocando su rostro con la espalda del chico más alto.

— ¿Pero qué demonios? —preguntó Lucy sobándose su cara—. ¡Hey idiota! ¿Por qué te detienes? —interrogó poniendo sus manos en sus caderas y frunciendo el ceño. Pero Natsu no respondió—. ¿Natsu? —preguntó dudosa al no obtener respuesta.

—Tanto tiempo ha pasado, joven amo. ¿Cómo ha estado? —escuchó una voz de un hombre, sin embargo no podía verlo. Se apartó de Natsu para ver lo que estaba pasando. Abrió sus ojos a más no poder al apreciar lo que estaba frente suyo. Una limusina. Y un hombre uniformado quién estaba haciendo una reverencia.

Espera… ¿Qué? pensó Lucy no entiendo nada de lo qué estaba pasando ahí. ¿Joven amo? ¿Quién?

—He estado bien —respondió cortante caminando hacia el auto de lujo. Lucy quedó en shock y no se movió de su lugar. ¿Natsu era el "joven amo"? ¿Natsu? ¿Él? ¿Ese idiota? El "joven amo" frunció el ceño al observar a Lucy totalmente en shock. Casi se podía imaginar lo que ella estaba pensando. Y eso le molestaba—. Oye, oye. ¿Piensas quedarte todo el maldito día ahí? —preguntó de mala gana haciendo que la chica saliera de su trance.

—H-Huh ¡No! —replicó rápidamente trotando hacia el lado del chico.

El mayordomo le abrió la puerta trasera a Natsu y a Lucy. Lucy subió primero y después siguió Natsu.

La cabeza de Lucy estaba llena de pensamientos mientras el auto andaba. ¿Natsu era una persona con dinero? ¡Nunca se le había ocurrido! Observó a Natsu quién miraba distraídamente el paisaje a través de la ventana. No quería preguntarle, sentía que no era algo de su incumbencia. Sin embargo las dudas eran muchas, pero tampoco quería incomodar al chico —ni menos hacerlo enfadar—.

El trayecto hacia el lugar donde iban —por qué Lucy no tenía ni idea—, fue totalmente silencioso, "maldito incomodo silencio", pensó Lucy. Pasaron unos veinte minutos cuando el auto se detuvo, Lucy no podía identificar mucho el exterior debido al vidrio polarizado que tenía el auto de lujo.

—Hemos llegado, joven amo. Siempre es grato tener su visita —habló nuevamente el hombre mientras se bajaba del auto para abrirle desde afuera a Natsu y a Lucy.

Lucy fue la que salió primero, mientras que Natsu no dijo nada ante las palabras de su "mayordomo". Lucy quedó anonadada con lo que vio. Una casa enorme. No, espera ¡Una mansión! Wow, ¿En verdad ésta era la casa del Dragneel? Natsu no se veía como un chico rico. De un momento a otro la rubia se tensó recordando algo. Movió la cabeza de un lado a otro intentando sacar ese pensamiento.

—Para mí no es muy grato estar aquí —respondió el pelirosado honestamente cruzándose de brazos. Lucy quiso golpearlo por ser tan insolente con un adulto. Pero, al fin y al cabo era el mayordomo de Natsu—. Tsk, ¿Qué haces ahí parado, Lucky? Quiero irme pronto de aquí, apúrate —dijo Natsu de mala gana tomándola del brazo bruscamente, Lucy iba a protestar, pero notó como la mano de Natsu temblaba y como él le brindaba una mirada angustiada, nerviosa y se notaba que él no quería entrar a esa casa, aumentando la curiosidad y preocupación de la rubia.

—Okay… seré más rápida y estaré más atenta a partir de ahora… —susurró mirándole preocupada y él lentamente le soltó el brazo. Natsu asintió lentamente y comenzaron a caminar hacia dentro del hogar. Lucy miró asombrada los grandes árboles y el lugar en sí. Era impresionante, había una pileta y muchas flores, la mansión era enorme. En fin. Lucy no sabía cómo describir lo impresionante que era ese lugar, de pronto, la inspección al lugar fue interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose. Apareció otro mayordomo desde adentro quién hizo una reverencia hacia Natsu y agregó:

—Joven Natsu, bienvenido —saludó cortésmente a lo que Natsu solo asintió con la cabeza y pasó al lado de él sin siquiera dirigirle una palabra, sólo tomó la muñeca de Lucy para arrastrarla hacia dentro del lugar.

Cuando la había soltado Lucy abrió su boca a más no poder al apreciar lo hermoso que era el lugar. No habían palabras, pudo haber seguido inspeccionando el lugar pero Natsu interrumpió sus pensamientos.

—Ugh, dejemos las inspecciones de lado y apurémonos ¿Si?

— ¡S-Si! —respondió rápidamente siguiendo a Natsu quién subía las escaleras principales.

El sonido de unos zapatos de taco alto que golpeaba el piso al caminar, hizo que Natsu se detuviera en seco —y por lo tanto que Lucy chocara con su espalda, otra vez—. Natsu apretó sus puños y cerró sus ojos con impotencia al saber quién iba a aparecer. Sin embargo, Lucy solamente observó curiosa como una mujer de pelo negro, largo y lacio, aparecía enfrente de ellos con una gran sonrisa en la cara. Algo le decía a Lucy que esa sonrisa era maliciosa, pero quiso pensar que era solo su imaginación.

—Vaya, Natsu ¿Por qué tan apurado, eh? —preguntó la mujer posando una de sus manos en su cadera—. ¿No pensabas saludarme?

—…Hola —dijo secamente comenzando a caminar—. Vamos, Lucky.

— ¿No piensas presentarme a tu amigo? —interrumpió nuevamente la mujer sonando divertida.

Lucy guardó silencio esperando a que Natsu respondiera sin embargo no lo hizo. Ella sintió que debía salvar la situación de éste incómodo momento.

— ¡Y-Yo soy Lucky! ¡A-Ah un gusto en conocerla! —se presentó nerviosamente haciéndole una reverencia a lo que ella solo sonrió de lado.

—Un gusto Lucky, me llamo Minerva.

—Vamos —la tomó del brazo bruscamente haciendo que Lucy alegara bajito. Natsu parecía muy enfadado y ella no sabía el por qué.

Cuando ya estaban en el segundo piso, caminaron por un largo pasillo hasta que Natsu se detuvo, sacó una llave y la introdujo para poder abrir la puerta, Lucy observó impresionada la linda habitación. Cuando ya estaban dentro, Natsu cerró la puerta. Apretó los dientes con furia y gritó:

— ¡¿Por qué mierda hablaste con ella?! —le encaró enfadado tomándola de los hombros.

— ¿Q-Que? —Lucy susurró desentendida no entendiendo que pasaba y el por qué él estaba tan furioso—. ¿Hice algo malo, acaso? —preguntó frunciendo el ceño y no gritándole de vuelta debido a qué estaba en una casa ajena. Lo empujó para qué la soltara.

—Sí, no te dije que hablaras con ella.

— ¡Es cosa de educación, Natsu! ¡Debía presentarme!

— ¡Pero no debiste!

— ¿Qué tiene de malo, eh? ¿Quién es ella en todo caso?

Natsu iba a gritarle nuevamente, pero se calmó, cerró los ojos y suspiró. Lucy observó sorprendida como el rostro de Natsu reflejaba, dolor y tristeza.

—Minerva es… —comenzó hablando para después susurrar—… mi madrastra.


NOTA: En este fic Minerva es mayor que Natsu, no tanto, pero es mayor.

No sé que les parezca el final del capítulo, pero bueno al menos actualicé (?). Bien, creo que esté fic va a la mitad. Aun quedan cosas que revelar y no he pensando bien el final de este fic. Aunque, hay una idea en mente, y si esa idea, la elijo, puede que este fic tenga una segunda parte, es decir, una secuela. Nada está decidido aún, pero puede que sí. Aunque les aviso inmediatamente que la secuela obviamente no se trataría de lo mismo y a lo más tendría unos 10 capítulos o quizás menos.

¡Ah, se me olvidaba! Fairy Tail, uff el anime y el manga me han hecho sufrir. (El anime sobretodo, leí por ahí que podrían cortar el anime pero al parecer no, según un tweet de Mashima. Al parecer eran solo rumores aunque... no sé). Y el manga cada vez me sorprende más, aunque me gusta y me intriga como va todo esto. En fin, no spoiler para los qué no leen el manga así que mejor me callo.

¡Muchas gracias por leer y nos vemos!