JACOB

La casa de los Cullen estaba en silencio cuando desperté. La última vez que me drogó el Doc la casa estaba llena de vampiros y lobos, estos últimos comían sin parar en el comedor nunca usado casi intacto de los vampiros.

No escuché a nadie, las luces estaban apagadas, excepto una pequeña lámpara a mi izquierda.

Traté de moverme y mi cadera, mis costillas y mi pierna solo pincharon un poco. Ya estaba casi curado.

Estas heridas fueron pocas a las que tuve hace más de diez años en el claro, cuando peleamos con los vampiros de la pelirroja. Aquella vez era todo mi costado el que se quebró.

Miré a mí alrededor sin poder creer que los Cullen regresaron y que no se llevarían a Nessie con ellos. Regresaron para que ella no tuviera que elegir entre su familia y yo.

Carlie es hija de Bella y Edward. Increíble.

Ella es mitad vampira, mitad humana. Es una hibrida, puede comer comida humana y beber sangre.

Es hermosa, fuerte, cálida, inmortal.

Solo tiene diez años y se ve como una adolescente. Sus documentos decían que tenía veintiuno… Un momento, ella le mostro a un oficial de policía documentos falsos.

Esa pequeña delincuente.

Creo que tendré que arrestarla cuando me cure, le pondré las esposas y tal vez juegue un poco con ella, pero tal vez ella puede liberarse con un tirón… y enredar sus dedos en mi cabello…

Mierda, tengo que recordar que Edward puede leer la mente, tal vez cambie de opinión y me mate, o deje a su esposa que lo haga. Pero Nessie me enseñó a su mama practicando con esa vampira del Amazonas, puede extender su escudo y dar privacidad.

Tenía que ir al baño y mi estómago rugía, así que intenté levantarme y logré caminar como un anciano hasta donde recordaba estaba un baño, con la sabana envuelta en mi cintura. Solo estuve en esta casa en la fiesta de graduación de Bella, donde hicimos una tregua y nos aliamos para detener a Victoria.

Me lavé las manos e hice mi camino a la cocina, para mi sorpresa la manada dejó algo de comida y calenté las sobras en el microondas cromado. Era lasaña.

Sabía bien, a pesar del olor a vampiro que quemaba mi lengua y nariz.

Caminé de regreso a la cama y cuando logré subirme y acostarme, Nessie apareció a mi lado.

Ni siquiera la escuché entrar.

-¡Me asustaste!

-Lo siento. Soy sigilosa como un vampiro, las pasadas semanas tuve que hacer un esfuerzo por parecer humana – se encogió de hombros.

-Oh.

-¿Aun te duele?

-No.

-¿No vas a hacerme daño ni llorar como una niñita por mi edad?

La miré sin expresión alguna.

-No - refunfuñé.

-Está bien – se subió conmigo a la cama de hospital y se acurrucó a mi lado y suspiró complacida.

La sonrisa en mi cara no pudo ser más grande. Envolví mis brazos a su alrededor y su cabeza se apoyó en mi pecho.

-¿No te estoy aplastando? – susurró, acomodándose mejor.

-No – suspiré apretándola más contra mí. Con fuerza.

Ella ni se inmutó.

-Me acostumbré a dormir contigo y no podía dormir allá arriba, solita.

-Ya estoy aquí.

-Cuando estés sano y puedas subir, verás la habitación que Alice piensa que te puede gustar. Según ella es elegante y lo suficientemente masculina.

-¿Tengo una habitación aquí?

-Es nuestra, de hecho.

-Um… Sin ofender a los que puedan estar escuchando, pero… no creo que pueda vivir aquí.

-¿No quieres dejar a Billy? – preguntó Nessie con una sonrisa tierna.

-No es eso… No creo que pueda soportar el olor.

Nessie puso los ojos en blanco.

-Tendrás que acostumbrarte, porque yo huelo así.

-No, tú hueles a sol, miel y flores.

-Eso es lo que dice mamá.

-¿Ves?

-Hay que dormir. Tengo sueño.

Me acurruqué aún más en la cama y besé su frente suspirando como un adolescente.

Si moría en ese instante, moriría feliz. Virgen, pero feliz de tener a mi Nessie junto a mí.

Para siempre.

Me desperté ante el sonido de una garganta aclarándose.

Abrí los ojos y me encontré a Edward con los brazos cruzados.

-¡Hey, chupasangre! – me restregué los ojos y me di cuenta de que ya podía mover mi brazo sin dolor, el otro estaba envuelto en Nessie, que seguía dormida.

-¡Vistete! –me lanzó ropa a los pies de la cama-. Y aleja esa cosa de mi hija – señaló a tienda de campaña bajo la sabana.

-¿Y si no lo hago? – me acurruqué más cerca de Nessie, burlándome de él. Esto de ser el yerno del chupasangre podría ser divertido.

-Te la arranco y te la doy de comer – masculló con una expresión sombría.

-¡Bien! – refunfuñé separándome de Nessie con cuidado de no despertarla y me bajé de la cama.

Edward me dio la espalda.

Y una vez vestido con jeans y una camiseta me giré para ver a Nessie despierta y comiéndome con la mirada.

Me hizo sentir como un simple objeto sexual.

Me gustó.

-¿Ya estas decente?

-Um, ¿sí?

Nessie volvió a cerrar los ojos.

¿Cómo es que Edward no leyó…? El escudo de Bella.

¡Gracias suegra!

-Renesmee – Edward acarició las mejillas de su hija,despertándola.

-Mmm.

-Vamos, tenemos que hablar – susurró cariñosamente antes de besar su frente.

Era raro verlo actuando como un padre cariñoso, el tipo tiene diecisiete. Bueno, tiene más de cien años, pero se ve de diecisiete y su hija de igual manera. Si ellos quieren se pueden hacer pasar por gemelos en la siguiente escuela a la que vayan.

Nessie siguió con su numerito de estar dormida. Parpadeó aclarando sus ojos y sonrió al verme.

-¿Ya estas mejor? – preguntó genuinamente.

-Sí, eso parece.

-Increíble – se incorporó en la cama y se acercó a mí, ignorando a su padre, tomó mi brazo y lo inspeccionó, las vendas en las costillas aun las traía, cuando me duche me las quitaré.

-Vamos al comedor, necesitamos hablar – dijo Edward.

Pero ambos lo ignoramos y nos envolvimos en un abrazo apretado. Todo su pequeño y cálido cuerpo estaba pegado al mío y aun así no era lo suficientemente cerca.

La pegué más a mi cuerpo y ella pegó su nariz y labios a mi cuello e inhaló profundamente.

He querido hacer eso por una eternidad – habló en mi mente.

Me tomó desprevenido y casi la lanzo al otro lado de la habitación, cuando la separé de mi.

¿Cómo es que ella puede hacer eso?

-Hay que ir a hablar con tu familia – murmuré como una excusa de cómo la alejé de mí.

En el comedor Esme y Carlisle nos esperaban en la cabecera; Alice y Jasper a la derecha, frente a ella descansaba una gruesa carpeta blanca; Emmett y la rubia a la izquierda; Edward se sentó junto a Bella quien estaba junto a la Barbie. Nessie y yo nos sentamos frente a sus padres.

-Oh, oh. Esto es serio, están utilizando el comedor – murmuró Ness con burla.

-De acuerdo, primero que nada, Jacob, que bueno que ya te sientes mejor.

-Aun duele, pero se pasará en unas horas, gracias Doc.

-De nada. Ahora bien… Hablamos con Sam y el consejo y ellos están felices por ti y por Bella y Nes… Renesmee –se corrigió de inmediato al ver la mirada de su nuera-. Vieron que ambas no son un peligro para la Reserva y los humanos de Forks. Si estaban un poco molestos porque Ne… Renesmee no dijo en un principio quien era y básicamente rompió el tratado al cruzar a su territorio, pero al ser tu impronta todo eso queda nulo, lo cual nos lleva a cerrar el círculo y vuelven a estar felices por ti. Como ya sabemos, las improntas son intocables, Nessie lo es y por ende nosotros por ser su familia, siempre y cuando nos atengamos al tratado de no beber de humanos y hasta el momento no tenemos intención de romperlo.

-¿En serio, solo así? ¿No están enojados ni nada, no temen que me descontrole y me coma a medio estado? – cuestionó Nessie, incrédula.

-No, ¿por qué deberían? Ellos convivieron contigo estas semanas y saben que no le harás daño a nadie. Lo que si les sorprendió es que Sue y Charlie lo supieran y guardaran el secreto durante años. Pero no hay rencores ni rencillas. No tienes de nada de qué preocuparte Nessie – la tomé de la mano bajo la mesa.

-Renesmee – corrigió Bella con la mandíbula apretada.

-Ahora otro tema a tratar. Nessie es la impronta de Jacob y esa unión es igual o más fuerte que la unión entre vampiros, así que Alice tiene la palabra – concluyó el Doc.

-Genial, estaba pensando en invierno –abrió su carpeta blanca-. Si lo planeo como si fuera para alguien más, podré ver el día exacto y la hora exacta en la que nevará de nuevo para que a esa hora sean los votos y parezca un cuento de hadas. Todo en blanco, azul pálido y lila. Será hermoso, lo juro. Tu traje será blanco, te verás guapo… No hablaremos del vestido, porque el novio no debe ver a la novia, pero tal vez Jacob se quiera casar en su traje de gala de la Fuerza… Las damas vestiremos de azul, estaba pensando en terciopelo. El menú estará a cargo de…

-Un momento. Espera, tranquila, toma aire y explícame de que estas hablando – pidió Nessie con los ojos muy abiertos.

-De su boda, duh.

Rosalie parecía que iba a vomitar. Pero el resto de la familia, incluso Bella y Edward parecían emocionados con los parloteos de la psíquica.

-¡WOW! ¿Qué? ¡No!

-¿Como que no? – cuestioné cruzándome de brazos.

-¿Están hablando en serio? Hace cuarenta y ocho horas ni siquiera sabían de qué Jacob puso la impronta en mí, aun pensaban que era peligroso y ¿ahora están planeando nuestra boda?

-Si – Alice replicó sonriendo. Casi saltaba de felicidad.

¡Me voy a casar con Nessie! Ella será mía por todas las leyes y voy a poder foll…

-¡TENGO DIEZ AÑOS!

-Pero ya me explicaste que eso no tenía nada que ver – contesté saliendo de nuestra luna de miel.

-Ese no es el punto… ¡Nunca he salido del continente! Hay tantas cosas que quiero hacer y ver antes de… Bueno, jamás imaginé que me casaría y mucho menos que terminaría siendo la impronta de un lobo y… No sé. Me están volviendo loca. He vivido aterrada estas semanas de que pasaría si Jacob se enterara de la verdad, luego estaba histérica cuando me encontró aquí en la casa, después se enteró y mamá lo golpeó y ahora estamos aquí, planeando mi boda, la manada contenta y ustedes también. Es difícil seguirles el paso – Nessie se puso de pie y salió de la habitación.

Ninguno nos movimos.

Sabíamos que teníamos que darle tiempo. Estaba abrumada.

Era mucho para asimilar y si lo pensaba, me sentía igual que Nessie. Pero lo único que me importaba es que ella no me dejaría, se quedaría conmigo para siempre.

Los vampiros me miraron.

-¿Qué?

-¿No piensas seguirla? – preguntó Emmett, muy confundido de que yo seguía ahí.

-Bueno pues. Yo le quería dar su espacio – salí de la habitación y supe enseguida que ella ya no estaba en la casa, a pesar de que no hizo ruido al salir.

Tenía que acostumbrarme que ella fuera sigilosa como un vampiro y rápida como uno. Así que solo seguí su rastro, lentamente, aún estaba sanando.

Camine y cojeé por el bosque hasta que la encontré casi un kilómetro río abajo. Sentada en el suelo, con los brazos rodeando sus rodillas.

-No he ido a la universidad aun… -dijo cuándo me senté a su lado-. Ni siquiera me he hecho pasar por una adolescente una sola vez… en alguna escuela en un pueblo en medio de la nada. Tal y como lo hicieron ellos cientos de veces. Mamá dijo que algún día, incluso ella entraría conmigo… Quiero que sea algún día. Quiero todas esas experiencias y ellos me las quieren quitar casándome…

-Auch – mi corazón se hizo una bola.

-No, no me mal entiendas –sus grandes ojos color chocolate me miraron-. Te quiero, te amo… tanto que… Solo que… he vivido escondida toda mi vida, sé que así se supone que tiene que ser, pero, yo no tengo por qué esconderme como ellos a la luz del día.

-¿A qué te refieres?

-Nunca me has visto bajo el sol – susurró alejando la mirada de mí y se concentró en la corriente del río.

-No.

-Brillo, pero no como ellos… -me miró con una sonrisilla-. Mi piel se ve como el maquillaje de moda, como si se me hubiera pasado un poquito la mano el iluminador. Solo así. No me veo como un diamante al sol… o una bola de disco… o una hada del bosque –bromeó y yo me reí hasta que me dolieron de nuevo las costillas-. Quiero ir allá afuera, quiero ver tantas cosas y probar tantas más, ahora que como comida humana –volvió al tono serio-. No creo estar preparada para ser… una esposa, Jake – susurró bajando la mirada.

Y yo acaricié su mejilla, para que me mirara de nuevo.

No quería que se ocultara de mí de nuevo, quería que fuera sincera aunque eso me doliera.

Pero ella aún no ha entendido la impronta. Cuando tú la ves, ya no es la tierra quien te sostiene, sino ella, que pasa a ser lo único que importa. Harías y serías cualquier cosa por ella, te convertirías en lo que ella necesitara, ya sea su protector, su amante, su amigo o su hermano.
Lo único que necesito de ella, es que no me aleje de nuevo. No podré soportarlo.

-Me veo como una adulta, pienso como una, siento como una… pero no me siento así.

-No tenemos por qué casarnos. No aun.

-¿De verdad? – sus ojos se iluminaron.

-Sí. Solo… quédate a mi lado, para siempre. Solo eso.

-Kwop kilawtley – susurró y mi corazón se detuvo.

-¿De dónde sacaste eso? – susurré sin aliento.

-Lo murmuraste una y otra vez mientras estaba dormido con la morfina – explicó sonriéndome tímidamente.

-Quédate a mi lado, Nessie -supliqué-. No huyas. Te seguiré a donde tú quieras. ¿Te puedo acompañar? – pedí en un susurro, preparándome para su rechazo, pero si eso es lo que ella quería, si quería irse y explorar el mundo, lo haría y la esperaría.

Pero yo no quería esperarla, quería ir con ella. Yo tampoco he salido, no he vivido. No he dejado el estado o el país de forma humana, he corrido hasta Canadá en mi forma lobuna. Solo quiero estar con ella. Solo eso.

-¿Dejarías la Reserva?

-¿Por ti? –tomé su pequeño rostro de porcelana entre mis manos-. Dejaría el planeta, si decides que ya lo recorrimos todo y ahora quieres explorar el lado oculto de la luna… o Marte… estudiaré todo lo que se tenga que estudiar, ingresaré a los programas de la NASA y viajaremos a Marte… Incluso estudiaré como hacer patatas de popo.

-¡EEEEEWWWWW!

-Si Matt Damon lo hizo, ¿por qué yo no?

-Lo siento, se nos acabó el tiempo*.

Los dos nos reímos y luego ella me miró raro.

Se movió como las leonas en África acechando a su presa en Animal Planet.

Se puso de pie y mi instinto me dijo que hiciera lo mismo. Se quedó muy quieta. Mis ojos no dejaban de ver los suyos, estaba hipnotizado.

Luego, saltó.

Saltó hacia mí, me tomó de los hombros y por un instante volamos en el aire y ella aterrizó en el suelo conmigo sobre ella, evitando que me golpeara. Ni se inmuto sobre mi peso.

-Wow.

-Si – sonrió hundiendo sus manos en mi cabello antes de besarme.

Si besarla antes era alucinante, este beso me dejó con el cerebro hecho papilla.

Ninguno era cuidadoso con el otro, yo no tenía que medir mi fuerza para no aplastarla ni arrancarle un puñado de cabello. Ella ya no era tímida, era toda dientes, lengua y manos explorando partes de mi cuerpo que nunca tocó; en cambio yo tenía mis manos amasando su trasero, pegándola más hacia mí.

-Hay que detenernos, Ness.

-No quiero – lloriqueó pasando la lengua por el pulso de mi cuello y emitió un sonido que me hizo poner los ojos en blanco. Entre ronroneo y gemido.

Quería escucharla hacer ese sonido una y otra vez, conmigo dentro de ella.

-Yo tampoco, pero mi primera vez no va a ser en medio del bosque, donde cualquiera puede vernos.

-¿Que dijiste? – sonrió alejando mi cara de sus senos.

-Todo el mundo puede vernos… Bueno, no técnicamente, pero…

-No… lo otro.

-Ah, eso. Si – me alejé de ella, sentándome a horcajadas sobre sus caderas, con la cara ardiendo de vergüenza, como una colegiala.

-Eres… -soltó una risita-… eres… - se rió a carcajadas.

-¡No te rías!

-Es que… ¿En serio no has tenido sexo?

-No.

-¿Nunca? ¿Con nadie?

-No.

-¿Ni contigo mismo?

-Eso si – ¿quién no?

-¿Crees que pueda ver? – se mordió el labio.

-¿Ver qué?

Bajó la mirada a donde se abultaba mi pantalón y me miró de nuevo.

-¿Quieres verlo? Yo te enseño el mío si me muestras el tuyo – sonreí levantando una ceja, tratando de verme sensual.

-No… Quiero verte.

Contuve el aliento.

-¡Eres una pervertida! –posé mis manos a cada lado de su cabeza, enjaulándola con mi cuerpo-. ¿Dónde quedó esa linda Carlie, tímida de mejillas sonrojadas que quería esperarse hasta el matrimonio?

-Carlie nunca existió. Ahora, bájate los pantalones.


*"Disculpas a Matt Damon, se nos acabó el tiempo" es la frase que dice Jimmy Kimmel al final del programa Jimmy Kimmel Live. Todo inició cuando Kimmel después de un programa con invitados no tan famosos, estaba deprimido por que su show no tenía invitados de la Lista A y la primer celebridad de dicha lista que se le ocurrió fue Damon. A partir de ese momento Jimmy dijo la célebre frase al final de su programa y hasta la fecha aún la dice al cierre de la transmisión; el equipo de Matt se enteró y llamó a Jimmy para decirle que era gracioso y continuara con la pequeña broma.

Un día, Matt si fue invitado, pero se acabó el tiempo con la larga introducción que el conductor hizo, donde mencionó todo el currículo del actor. En venganza, él y la entonces novia de Kimmel, Sarah Silverman, hicieron el famoso video I'm Fucking Matt Damon. Y como respuesta, Jimmy hizo el también famoso I'm Fucking Ben Affleck, con la ayuda de una larga lista de celebridades de la Lista A, incluyendo a Harrison Ford y Brad Pitt. El video fue idea de Jennifer Garner, esposa de Affleck.

La pelea de ambos ha dado graciosos resultados, que incluyen el secuestro del Jimmy Kimmel Live, Matt Damon condujo el programa con Kimmel atado y amordazado ahí mismo en el escenario; han asistido a terapia de pareja e incluso en el especial después de los premios Oscar del 2016 Ben Affleck metió a Damon de contrabando, antes de que se presentara el sketch de las escenas eliminadas de Batman v Superman.

Todo está en YouTube, es altamente recomendable.


HOLA LITTLE PERVERTS!

Creo que este es el final. Hasta que se me ocurra algo mejor que lo que tengo escrito... este es el adiós.

Espero que les haya gustado esta pequeña historia y si quieren leer más Jassies (mi nombre a los fanfiction de Jacob y Renesmee), solo den click en mi nombre y saldrán más de ellos. Si ya los leyeron... GRACIAS!

Kisses and Love
Mother Pervert