Capítulo 20

Mi premonición se había convertido en una realidad. Después de su salida del hospital, los primos Vulturi prácticamente se habían mudado a la residencia Cullen. En realidad, no sabía quién tenía más mérito, si Heidi, que perseguía a Edward por todos lados de esa enorme casa, con todas esas escaleras, aún con la pierna rota; o Demetri, que era capaz de localizarme al momento casi haciéndolo parecer una casualidad. Repito, casi. No podía evitar sentirme frustrada. No era solo el hecho de tener a Heidi enseñando las uñas por Edward, ojalá solo enseñara las uñas, sino tener a Demetri todo el tiempo a mi lado. ¡Así no había forma de dejar fluir la creatividad!

Aunque él me animaba a pintar, tratando de incentivarme a olvidar su presencia, era imposible. En alguna que otra ocasión, en la que mis nervios estaban tan tensos como las cuerdas de una guitarra, pensaba en irme a dibujar a casa, pese a que Edward era mi principal fuente de inspiración, pero no tardé en darme cuenta de que, los ataques de Heidi, cuando yo estaba presente iban más dirigidos a mí que a él. Eso quería decir que no me quedaba otra que quedarme allí. Al final, Tanya y Heidi no eran muy diferentes, una mordía y la otra envenenaba, pero ambas eran serpientes por igual.

Tenía unas ligeras ideas acerca de lo que pintar, pero al final todo se quedaba en borradores. La presencia de los primos diabólicos, aparte del ataque de Tanya, me tenían lo suficientemente deprimida como para alejarme por completo de la idea de luz. De vez en cuando Edward me lanzaba comprensivas miradas de ánimo, pero antes de que pudiera decirle nada volvía Heidi a lanzarse a su cuello.

Alice y Emmett trataban, con todo su esfuerzo y buena voluntad, de animarme, pero para ellos la situación también resultaba bastante frustrante e incómoda. Solo cuando Jazz y Rose estaban la casa se animaba un poco, menos mal que coincidíamos la mayoría del tiempo. Los chicos habían decidido no salir con sus respectivas parejas para no dejarnos a Edward y a mí sumidos en la pesadilla que se había convertido el hogar de los Cullen. No sé si temían que en cualquier momento uno de los dos cometiera una locura, como que Edward le rompiera la nariz a Demetri de un puñetazo o que yo robara la pistola de Charlie para pegarle un balazo a alguno de los dos primos... La verdad es que aún no sé cuál de los dos me saca más de mis casillas. Teniendo en cuenta que mis propios amigos pensaban que ambos estábamos tan desesperados como para eso, ya todo el mundo se puede hacer una idea de la situación.

Si la cosa era así de alegre cuando estábamos todos, no quiero ni imaginarme como sería cuando solos quedaban los Vulturi y los Cullen. Quizás la presencia de Carlisle y Esme tranquilizara un poco las cosas. Después de todo, Carlisle siempre ejercía un efecto tranquilizador en la gente, casi hipnótico, mientras que el alma maternal de Esme enternecía a cualquiera.

Lo único bueno que había tenido esa horripilante semana era que no había vuelto a recibir ningún ataque, ni siquiera sentía las punzantes miradas de odio clavadas en mi espalda cuando avanzaba por los pasillos. Quizás Tanya, después de haberse dejado llevar por un loco impulso, se había dado cuenta de las consecuencias de sus actos y se había asustado más ella que yo. Aunque aún los chicos no me dejaban sola en ningún momento, por si acaso, ellos también podían percibir el ambiente más relajado.

También había que admitir que el instituto se había convertido en nuestro oasis personal, el único lugar en el que podíamos respirar en calma sin la insistente compañía de Heidi y Demetri.

Ese jueves, después de los días libres que se habían tomado para atender a sus primos y que se encontraran cómodos en Forks, los chicos volvían a tener su primera práctica desde lo que parecía una eternidad. Alice, Rosalie y yo nos quedamos en las gradas observando el entrenamiento. No creo que nadie pueda imaginarse la sorpresa que nos llevamos cuando empezamos a escuchar gritos desenfrenados a nuestro lado. La voz era melodiosa y potente, pero estaba tan harta de escucharla en los últimos días que puse mala cara desde que mi cerebro registró de quien era la voz. Heidi.

- ¡Hola chicas! - Nos saludó acalorada mientras se sentaba dejando las muletas a un lado. - Acabamos de volver del centro médico y pensamos en aprovechar la oportunidad de ver vuestro instituto. ¡Oh! ¡Sigue así Edward! ¡Estás guapísimo!

Sus gritos podían escucharse en todo el campo. Edward alzó la cabeza, sorprendido, pero la hundió rápidamente avergonzado ante las burlas de sus compañeros. Con lo que le gustaba a Edward este tipo de publicidad gratuita, sobre todo viniendo de Heidi...

Después de decenas de comentarios de la infancia de Edward que ni siquiera me molesté, ni en un primer momento, en registrar en mi memoria, me harté y me dirigí a la salida haciéndoles un simple gesto de despedida a Rose y a Alice. Lo pillaron al vuelo. Salí del gimnasio y caminé tranquilamente a la sala de arte. Estaba ejerciendo todo mi autocontrol en ese momento, porque mi mayor deseo era darle con una de sus pesadas muletas a Heidi en toda la cabeza. Fue realmente difícil, pero una vez que hube entrado en la clase, el olor a temperas me llenó de paz. Aunque ese sentimiento no me duró mucho, porque no tardé en verme envuelta en una mala sensación, que se vio confirmada cuando sentí que alguien sujetaba mis manos contra mi espalda. AL voltearme, esperaba ver el rostro amenazante de Tanya, pero no pude evitar la exclamación de sorpresa que salió involuntariamente de mis labios al descubrir tras de mí a Jessica. Cerrando la puerta estaba Lauren, que actuaba ante la atenta mirada de Tanya, que se encontraba en la otra esquina de la habitación.

- Vaya, has tardado, pero por fin nos encontramos a solas. - Dijo Tanya con una sonrisa confiada, podría decirse que incluso dulce.

- No sé qué defines tú por a solas, pero un tres contra uno no es "a solas".- Espeté con sarcasmo.

Sentí como el agarre de Jessica se encrudecía a la par de que decaía la sonrisa de Tanya.

- ¿Te crees muy brillante por estar relacionada con los Cullen? No eres más que la novedad, pronto se cansarán de ti.- Afirmó con un aire de suficiencia, haciendo un gesto con la mano que me sacó de mis casillas.

- ¿Y crees que volverán contigo cuando se cansen de mí? - Usé el plural aposta porque sabía que a ella no le interesa Edward, sino los Cullen en general.

- Sinceramente, no.

Su escueta y, sorpresivamente, franca respuesta me descolocó un momento. Me acababa de perder un poco.

- Un momento, ¿si sabes que Edward no va a volver contigo, entonces...?

- ¿Por qué estoy haciendo esto? - Preguntó cortando mi pregunta a la mitad.- Bueno, llegados a este punto, es evidente que Edward no querrá empezar conmigo de ninguna de las maneras, menos teniendo a esa caliente prima italiana a sus pies. Pero eso no evita que tu y yo tengamos asuntos pendientes.

- Tú y yo no tenemos ningún nexo entre nosotras.- Afirmé con rotundidad.

- ¿En serio? ¿Y no puede ser el hecho de que Edward haya roto conmigo por tu causa uno de ellos?

- Él no rompió contigo por mí, sino porque tú le pusiste unos cuernos del tamaño de todo Forks.

- ¡Oh, vamos! Ni que fuera esa la primera vez...

- ¿Como qué...? ¿Cómo que la primera vez? - Pregunté sin entender nada.

- Pero bueno, ¿no te enteras de los chismes que circulan por aquí? El hecho de que le he sido infiel a Edward es un rumor que circula desde que empezamos a salir juntos, prácticamente. El problema es que Edward se lo tomó siempre como eso, rumores. Pero cuando tú apareciste, le diste una razón a Edward para comprobar si lo que se decía de mí era verdad o no. Rompiste por completo las aspiraciones de futuro que me suponía salir con un Cullen, aparte del ridículo al que me sometisteis. Cambiarme por algo tan insulso como tú, ¡es increíble!

- Hablas de Edward como si fuera una mercancía, ¡estás loca!

- Puede que sí, pero cuanto más loca esté, peor será para ti.

En ese momento Tanya hizo un gesto con la cabeza y Jessica puso mi mano sobre la mesa. Me resistí, pero Lauren no tardó en acudir a su rescate para prácticamente aplastarme contra el tablero.

- Solo voy a pedírtelo una vez. Rompe con Edward de la manera más dolorosa que se te ocurra y vete a vivir con tu madre.

En ese momento levantó algo del suelo cogiéndolo entre sus dos manos. El mensaje estaba claro, o hacía lo que me decía, o me reventaba la mano con una piedra del tamaño de medio balón de fútbol. Cerré mi boca, negándome en rotundo a que cualquier sonido saliera de mi boca, tampoco lloré. En realidad estaba aterrada, se me cerraba la garganta, tenía el cuerpo tensionado y los ojos me picaban terriblemente. Pero no iba a permitirle a Tanya saber eso, ni mucho menos darle el gusto de descubrir lo que su amenaza provocaba en mí, así que permanecí callada obligándome a mantener relajada mi respiración. Me quedé observando sus ojos, oscurecidos por la rabia, sin pestañear.

Fue evidente cuando se cansó de mi mutismo y de la presión de mi mirada porque su rostro expectante se convirtió en una mueca de rabia. Tanya alzó la piedra, determinada a estrellarla contra mí.

- Sigue, sigue, esto quedará precioso en la televisión del juzgado.- Dijo repentinamente una voz masculina.

Tanya se detuvo de golpe y todas nos volvimos en dirección a la procedencia de dicha voz. Demetri se encontraba apoyado en la puerta, filmando la escena con su móvil. Las chicas palidecieron del susto, mientras que yo estaba confusa de la sensación de alivio tan grande que me invadió.

- ¡Deja ese móvil ahora mismo! - Prácticamente rugió Tanya, perdiendo por completo el toque sensual que la caracterizaba.

Tanya, fuera de sí, se encaminó casi corriendo hacia Demetri, más que dispuesta a agredirle, pero Demetri fue más rápido y sujetó sus muñecas con su mano sana.

- Ni aun teniendo ambas manos rotas podrías hacerme nada muñequita.- Le susurró Demetri sujetándola con fuerza, provocando en ella un gemido de dolor.

Y era una realidad. Tanya no era menuda, como yo o Alice, sino que tenía la altura de una modelo de pasarela, por lo que casi podía alcanzar el metro noventa que medía Demetri, pero la musculatura de Tanya, por muy ejercitada que estuviera por los ejercicios acrobáticos de las animadoras, no podía compararse a la de Demetri, que era tan amante de los gimnasios como Emmett.

- Escúchame bien, porque solo lo voy a decir una vez, si no dejais de hacer tonterías y desaparecer, yo también empezaré a actuar y, créeme, entonces sí que nos vamos a divertir tú y yo.- Dijo Demetri con tal expresión y tono de voz que recordaba a la de un asesino en serie de una película surcoreana.

Las palabras estaban quedando grabadas, una a una, en la mente de Tanya, porque se había puesto de un blanco verdoso y parecía estar a punto de vomitar en cualquier momento. También ayudaba el hecho de que parecía que Demetri estaba a punto de romperle el brazo en cualquier momento. Después de lanzarles una amenazadora mirada de advertencia a todo el grupo, por fin soltó a Tanya, y todas se fueron corriendo como alma que lleva el diablo, aunque me pareció escuchar unos cuantos derrapes y tropezones mientras se alejaban por los pasillos. Yo debía parecer la representación de "El Grito", porque aún sentía el miedo que había reprimido y la reciente tranquilidad bullendo en mi interior, reflejándose finalmente en mi rostro y haciéndome temblar sin parar. Me costó un par de minutos y respiraciones profundas tranquilizarme, pero finalmente lo logré. Cuando todo volvió a estar en completo silencio, crucé mi mirada con la de Demetri. Él aún tenía un poco de furia asesina en sus ojos, pero esta desapareció a la par que surgía una pícara sonrisa burlona en su cara.

- De nada.


¡Hola a todos! Aquí os traigo el capítulo 20 de este fic. Espero que os haya gustado a todos.

Paty4Hale, muchas gracias por el elogio. Me alegro que haber estado escribiendo como una loca para los exámenes haya dado sus frutos jajajajaja. Gracias a ti he aprendido dos términos nuevos, porque desconocía tanto lamebotas como hala bolas. Gracias por enriquecer mi diccionario ^^ Respecto a Heidi y Demetri, digamos que tienen en vena una de las malas famas de los italianos: son muy pesados hasta conseguir frungir con quien quieren jajajajaja.

Robmy, pues sí, la temática sería básicamente el género. Puede ser terror, drama, comedia, suspence, acción, fantasía, etc. Bueno, por ahora puedes empezar a ver hasta qué punto se les viene encima jajajajaja.

TataXOXO, el punto de este tipo de historias es convertir en tu himno la canción ¿Qué será, será? El tiempo me lo dirá jajajajajajajaja Bueno, Demetri y Heidi son dos personajes muy especiales, así que muy quietos no se van a quedar jajajajaja Muchas gracias por tus buenos deseos, la verdad es que creo que me fue bastante mejor de lo esperado. Lo único malo es que este cuatrimestre también me están fundiendo a trabajos, así que tiempo libre tengo bastante poco, pero se hará lo que se pueda jajajajaja.

Janalez, como se suele decir, hierba mala nunca muere.

BellAMCullen, quizás tanto como lo peor... Lo que tienen es la característica pesadez italiana, porque no todos son italianos calientes e interesantes como en las películas, también hay algún que otro que está para meterlo en un frasco y estudiarlo jajajajaja. Voy a intentar escribir más seguido, más que nada porque escribir me permite desconectar de la Universidad y me relaja, pero no prometo fechas porque si no pasa una cosa pasa otra y bueno...

Muchas gracias por los reviews y también a todos aquellos que leen este fic. Espero que este capítulo os haya gustado a todos y, por supuesto, vuestros reviews.

¡Hasta el capítulo 21!