Soy yo, aunque no lo crean, y aquí les traigo el nuevo capitulo.
Los personajes son de la gran Stephanie Meyer, no me enojo si me deja a Edward. La historia es producto de mi loca cabeza. Espero disfruten leyendo la historia como yo lo hago imaginando locas situaciones con nuestra pareja consentida Edward y Bella.
Muchas gracias Lisvette (Guacha) por tu ayuda :)
Hola chicas estoy de vuelta con nuestro León sexy...
Este capitulo va dedicado a todas las chicas que leyeron y me regalaron sus reviews en en capitulo anterior. mil gracias por todas sus palabras y como no quiero dejarlas sufriendo 3:)... por mucho tiempo, les dejo este capitulo más...
Espero les guste... nos leemos.
MUAKS
CAPITULO 19
"Paso ¿A pasito?"
POV Bella
En lo que me pareció una eternidad, aunque en realidad solo habían pasado dos horas y media, Carlisle salió con una sonrisa tranquilizadora.
Para ese momento estábamos todos en el pasillo esperando noticias de Charlie, al verlo me moví entre los brazos de Edward que no me había soltado desde que llegó.
—¿Cómo está Carlos?— preguntó Ma totalmente nerviosa y Carlisle se le quedó viendo.
—¿Cómo está Charlie?— dije mirándolo a los ojos pues no quería que me ocultara nada.
—Muy bien, solo fue un muy mal susto, tuvo un ataque de pánico, su corazón está bien, solo su presión arterial está un poco elevada pero es normal en estos casos. Se le hicieron los estudios necesarios y no hubo daño alguno que muestre algún tipo de problema cardiaco.
Un suspiro colectivo se escuchó ante las palabras de Carlisle y Renee le dio un afectuoso abrazo, yo me limité a sonreírle, aun sentía ese rechazo al contacto físico… con claras excepciones.
—¿Podemos ver a mi papi?— preguntó Alice que estaba refugiada en los brazos de Rose.
—En este momento está sedado, lo dejaremos en observación por veinticuatro horas mínimo, recomendaría que mejor se fueran a casa y se relajaran un poco antes de verlo pues sus nervios están bastante alterados.
—Lo siento Doctor Cullen pero yo me quedo con Carlos, no puedo irme a casa y dejarlo aquí. — la mirada de Ma no mentía, no importaba cuanto insistiera Carlisle, Renee no se movería de este lugar hasta asegurarse por sus propios ojos que Charlie está bien.
—Por lo menos ve a la cafetería y bebe algo para calmarte— dijo en tono conciliador—. Bella encárgate de eso, después me buscan y yo personalmente los llevo al cuarto de Charlie.
—Gracias Carlisle, de verdad, no tengo como agradecerte lo que haz hecho por mi Papá— dije al borde de las lagrimas, de nuevo.
—Con esto no abono siquiera lo que te debo Bella— me guiño el ojo y se fue de allí.
—Vamos pequeña, creo que Renee estará mas tranquila en mi oficina, allí puede pasar al lavabo y lavarse el rostro, yo hablaré al restaurant de la vuelta para que nos envíen algo para que coma y beba.
—Gracias leoncito— sonreí mirando sus ojos que brillaron de emoción.
—Por si no lo recuerdan estoy justo aquí y no pienso comer nada, mi estomago no lo toleraría— me partió el corazón ver a Ma tan triste así que la abracé, con un solo brazo porque mi guardián no me soltó la mano.
—Vamos Ma, si Pa te mira tan descompuesto de seguro se asusta creyendo que las cosas son peores de lo que realmente pasó, además Edward tiene razón, en su oficina puedes relajarte un poco y así estar tranquila para cuando Carlisle pueda llevarnos con Pa.
—No creas que estoy muy contenta contigo eh — señaló a mi león sexy que agachó la cabeza con un gesto de dolor.
—Tranquila Ma, ya te dije que fue un malentendido y lo hemos aclarado, cualquiera en su lugar hubiera hecho lo mismo— un frio atravesó mi cuerpo, no lo podía evitar, ese hombre que me hizo daño no era él… era alguien dolido.
—Pequeña yo…— susurró apenado.
—Tú y yo hemos hablado y hablaremos mucho más ¿Ok?, pero es asunto nuestro y precisamente por eso solo tú y yo podemos decidir que hacer de ahora en adelante pero no es ni el momento ni el lugar, en este instante vamos a llevar a Ma para que se relaje un poco y después iremos a descansar.
—Sin palabras señorita— rió y mi corazón saltó de alegría al escuchar su hermosa risa.
—Eres digna hija de tu padre— sonrió Renee y caminamos los tres hacia la dirección del hospital.
Al entrar, Edward puso la cafetera y le indicó a Ma dónde estaba el lavabo.
—¿Estás bien pequeña?— susurró acercándose con cautela.
—Tan bien como se puede estar en estos casos— sonreí tendiéndole la mano la cual aceptó gustoso y me jaló para sentarnos juntos en el sofá.
—¿Fue porque le contaste lo de Angela?— asentí y se me hizo un enorme nudo en la garganta.
—Sabes que cuentas conmigo para desenmascararla pequeña, sé que tengo mi gran cuota de culpa en lo que pasó pero ella estuvo envenenando mi cabeza con sus cosas, y de estúpido le creí— lo silencié poniendo mi dedo índice en sus labios y sintiendo inmediatamente una descarga electica desde la zona conectada y que invadió todo mi cuerpo.
—Ya hablaremos leoncito— susurré en un tono de voz totalmente desconocido, muy ronco.
—Cuándo y dónde quieras, solo dilo… pero por favor que no pase mucho tiempo ¿Si?— sonreí ante su última suplica.
—¿Qué te parece que sea en cuanto den de alta a Charlie, por la tarde en tu departamento?— asintió emocionado y me abrazo besando mis cabellos, yo hundí el rostro en su pecho llenando mis pulmones de su olor.
—Será como digas pequeña— sentí la sonrisa en su voz, pero además de sentirla quería verla, la había extrañado tanto estos días.
Levanté el rostro para verlo a los ojos y al estar él inclinado quedamos tan cerca que pude oler su dulce aliento mentolado, literalmente se me hizo agua la boca, más que cuando ponen frente a mi una selección exclusiva de chocolates.
—Pequeña yo…— sus ojos estaban fijos en mis labios, y se movían hacia mis ojos en una pregunta silenciosa. Yo no estaba diferente, mis labios picaban por sentirlo. Cuando fije mi vista en su boca y lo vi acercarse, cerré los ojos en un invitación silenciosa que, aunque no supe quien cerró la distancia primero, logró que nuestros labios se unieran en un dulce roce, seguido por otro, otro y otro más. Sus boca se unió a la mía demorándose un poco moviéndose con tiernas caricias que arrancaron suspiros a mi corazón que estaba hiperventilando de la emoción mientras mi cuerpo vibraba totalmente idiotizado.
Sus manos estaban en mi espalda mientras las mías aferraban su camisa en puños, poco a poco fueron cobrando vida y con temblorosos movimientos subieron hasta rodear su cuello, lo sentí suspirar mientras me pegaba más a él, cosa que en lugar se incomodarme me encantó.
Su lengua salió tímidamente delineando mi labio inferior, jamás nos habíamos besado así, a mi mente quiso llegar el recuerdo de aquella noche y su brutal respuesta pero lo bloquee porque ese no era mi león sexy, este si… Lentamente abrí la boca permitiéndole acceso y comenzó a acariciar mi boca con su lengua, conociéndola, saboreando cada rincón.
No sabía lo que hacía pero imité sus acciones e iniciamos una batalla por querer saborear la boca del otro, esto sin duda era el paraíso. Nunca me había besado así y mi cuerpo estaba respondiendo de una extraña forma, como si de pronto estuviera envuelta en lenguas de fuego que me consumieran. Me dio miedo y él lo sintió porque fue bajando la intensidad del beso hasta que fueron roces suaves.
—Eres tan hermosa— susurró uniendo nuestras frentes y reí tontamente.
—Tienes cerrados los ojos leoncito— susurré y él rió conmigo.
—No necesito tener abiertos los ojos para verte, estás tatuada en mi mente— me derretí completamente casi escurriendo entre sus brazos que aun me tenían cálidamente prisionera.
—¡Vaya! No conocía tu lado cursi— bromee dando un piquito en sus labios y él me apretó contra su pecho riendo.
—¡Hay pequeña! me volví un cursi por culpa de las dos mujeres mas hermosa que existen— susurró seductoramente en mi oído y me estremecí al sentir su aliento en mi cuello.
—A ver si me las presentas— mi voz salió entrecortada y en ese extraño tono ronco.
—Una es pequeña, cabello rubio y lacio, unos ojos hermosos entre azul y verde, es toda vitalidad y se ha robado mi corazón… creo que si me dice que me tire de un acantilado y que busque a Nemo soy capaz de hacerlo y unirme a Doris y Marlín— reí con todas mis fuerzas ante sus ocurrencias—. No te rías pequeña, es verdad…— suspiró depositando un beso en mis labios—, y para presentarte a la otra solamente necesito poner un espejo frente a ti, tu y mi monstruito son las que me han transformado.
Sonreí totalmente idiota, este hombre me mataría de tantas cosas que provoca en mi, cielos en este momento estoy derretida por sus palabras y ardiendo por sus besos.
—No sé como eras antes pero me encanta como eres ahora— dije sinceramente.
—Aún me falta mucho pero lucharé para merecer estar a tu lado y de nuestra hija— suspiró y sus ojos reflejaron un gran dolor. Acaricie su rostro con ternura, me dolía el alma ver sus facciones tan perfectas manchadas por ese sentimiento de culpa y remordimiento.
—Nadie es perfecto, todos cometemos errores algunos mayores que otros, pero lo que hace la diferencia es la actitud que se toma frente a ellos, se pueden tratar de ocultar sumando error tras error o luchar por rectificar… esto último es lo que hace que las personas realmente valgan la pena— sin previo aviso me dio un beso lleno de sentimiento, aunque no nos hemos dicho la palabra de cuatro letras de forma clara, en este beso ambos estábamos dejando claro lo que sentíamos por el otro.
—Definitivamente no volveré a ver una telenovela— la voz de Renee nos sobresalto y nos separamos totalmente sonrojado ¡Se veía tan tierno todo rojo!
—Ma, me asustaste— dije con el corazón latiendo a mil y estoy segura que el de Edward estaba igual que el mío.
—Tranquilos ustedes sigan— dijo haciendo un ademan restándole importancia mientras comía una galleta y se bebía un trago de café. Estaba de lo más quitado de la pena, sentado frente a nosotros comiendo y bebiendo—. Sigan que es mejor que ver la telenovela— rió y nosotros también.
—Lo siento Renee, no quise faltarte al respeto— se disculpó caballerosamente mi leoncito pasándose repetidas veces la mano por su cabello, señal de que estaba nervioso.
—Tranquilo, no sé qué pasó entre mi hija y tú para que se separaran pero veo que es muy grande lo que sienten y si ellas te reciben en sus vidas yo no soy nadie para oponerme, además estoy segura que con esto pronto tendré de nuevo en casa a la Bella y la Vanesa que tanto amo.
—Lucharé para volver a ganármelas Renee— dijo solemne, estremeciéndome por completo.
—Si la forma como se devoraban Bella y tú hace un momento no significa que te ha aceptado estas jodido— se burló Ma de nosotros provocando que nos sonrojáramos de nuevo.
—Hablando de comida— dijo mí león sexy guiñándome el ojo—, es hora de que traigan algo para que comas.
—Tranquilo Edward, yo con esto tengo— levantó el paquete de galletas casi vacío y la taza de café—, no creo que mi estomago tolere nada más.
—Como gustes pero cualquier cosa por favor pídela con confianza— ofreció Edward rápidamente.
—Lo que más quiero es estar con Carlos— suspiró Ma con tristeza.
—¿Carlos?— dijo confundido Edward.
—Una larga historia que algún día te contaré— dijo Ma con la vista fija en la puerta.
—Si no te molesta me gustaría escucharla, sirve de que hacemos tiempo en lo que Carlisle llama.
—Ok— suspiró con la mirada perdida y una sonrisa apareció en sus labios cuando se perdió en sus recuerdos—. Carlos es mexicano, cuando "salió del closet" también lo hizo de su casa porque lo echaron por maricón. Y bueno yo soy español y mi nombre es Renato— miró amenazante a Edward—, si lo repites tendré que matarte— mi leoncito asintió acomodándose de forma que quedé recostada sobre su pecho mientras él acariciaba distraídamente mi brazo.
—En fin ese es otro cantar— sonrió— lo nuestro fue amor a primera vista, ambos trabajábamos en el mismo lugar y bueno antes de que alguien lo ganara lo tomé para mi— guiñó y nosotros reímos—, nos entendimos muy bien desde un principio, teníamos los mismos gustos, aficiones y aspiraciones por lo que no se nos hizo difícil acoplarnos como pareja, pero la vida en si era algo muy diferente, nuestra relación la mantuvimos en secreto por muchos años por que no queríamos que dañaran eso tan bonito que teníamos con malas intenciones, por lo que por año solo fuimos compañeros de piso para los demás y cuando logramos conseguir los créditos y juntamos nuestros ahorros para adquirir el local pues éramos "socios", cuando decidimos decirles a nuestros trabajadores que éramos pareja, muchos nos miraron con asco y otros hasta nos tiraron el trabajo en la cara diciendo que un par de maricones, mariposones, jotos, etc. no les darían órdenes. Fue muy difícil pero ya no peligrábamos de que nos quitaran el trabajo y los pocos que se quedaron con nosotros siguen siendo nuestros amigos hasta la fecha— sonrió con ternura.
—Es hora de que vayas a ver a Charlie le pasó el sedante antes de tiempo y como le he dicho que fue solo una crisis nerviosa se quiere ir a casa— Carlisle entró sin tocar la puerta buscando a Ma con la mirada.
—Después te sigo contando "leoncito"— se burló del sobrenombre de Edward provocando las risas de Carlisle y mías. Lógicamente él nos fulminó con la mirada "molesto"—, voy a calmar a ese hombre que no fue poca cosa el susto que me dio como para que quiera hacer de las suyas.
—Ve tranquila, yo llevaré a Bella a su casa— Edward se puso de pie llevándome con él.
—Quisiera ver a Pa antes— le dije a Carlisle tratando de imitar la carita de mi hija y con un suspiro resignado asintió, al parecer lo he aprendido.
—Entonces voy con ustedes— Edward y yo salimos después de Renee.
Mientras avanzábamos las miradas de todos estaban puestas en nosotros. La razón, íbamos abrazados como una pareja de enamorados —Eso son tonta— me reprendí mentalmente y sonreí como la tonta enamorada que soy, levante la vista para verlo y el volteó a verme también con una sonrisa de esas que tanto me encantan y luego besó el tope de mi cabeza provocando que suspirara queriendo acabar con el oxigeno del planeta.
—Aquí es pequeña— señaló la puerta pero cuando quiso abrir no lo dejé y mejor toqué la puerta, no quería un trauma de por vida.
—¿Precavida?— dijo divertido.
—No quiero traumarme— me estremecí.
—Adelante— escuché la voz de Ma.
—Hola Pa— saludé asomando la cara por la puerta—. ¿Cómo te sientes?
—Como si…— entré con Edward tomado de la mano y se le notó el desagrado al vernos juntos—. ¿Qué haces con él?— dijo con voz dura y el Holter se alteró, señal de que estaba furioso.
—Estamos ¿Ok?— no quise ser grosera pero en ese momento de angustia que estaba pasando Edward fue mi sostén, además ya estuvimos separados por estúpidos malos entendidos y no pensaba dejarlo ir, a menos que él quiera lógicamente.
—No quiero que sufras— susurró Pa dolido por mi respuesta.
—Te espero afuera pequeña— susurró león sexy y asentí Charlie no estaba para corajes.
Esperé a que Edward cerrara la puerta para ver a mi padre que tenía la vista fija en el rostro de Renee con desconcierto ¿Qué le estaría diciendo?
—Pa, no debiste ser tan grosero con Edward, él ha estado pendiente de nosotras— aseguré acercándome a su lado.
—No quiero verte como estabas— dijo con los ojos aguados.
—Pa, sé que ustedes sufrieron junto con Vanesa y conmigo esta separación pero él es mi felicidad y si no quieres que esté así no lo alejes de mí, no te comportes de esa forma con él porque es como si lo hicieras conmigo.
—Amor, Bella tiene razón si ella que fue la directamente afectada y lo ha perdonado, nosotros no debemos cerrarle las puertas— me quedé sorprendida con las palabras de Renee y le sonreí agradecida.
—Vaya pues. Llamen al mariachi para que amenice la fiesta— dijo sarcástico—, traigan las banderillas y las veladoras para San Edward— decir que estaba molesto era poco.
—Pa, por favor— supliqué dolida por la actitud que estaba tomando.
—No, lo siento cielo pero no acepto que ese hombre esté en tu vida— mi pecho se quebró ante sus duras palabras.
—Pa, mejor hablamos mañana porque no estás pensando con claridad— el nudo en mi garganta se hacía cada vez mas grande.
—No voy a cambiar de opinión, ese hombre te hizo daño y no lo quiero en nuestras vidas ¿Quién te asegura que no habrá mas "malos entendidos"— hizo comillas con sus dedos— y te va a dejar más destruida aún?
—Porque no dejaremos que haya, además no "estamos"— imité su gesto de las comillas— como novios, pareja o lo que sea, aún tenemos mucho que hablar pero desde este momento te digo que si él me pide volver le diré que si.
—No te doy permiso.
—NO te estoy pidiendo permiso, te estoy avisando que estaré con él le guste o disguste a quien sea— suspiré, en ese momento mi padre lo que menos necesitaba era sobresaltos ni disgustos—. Pa, yo amo a Edward, tu y Ma mejor que nadie conoce mi historia y saben que jamás me había sucedido algo así, pero estoy segura que todo esto que siento por el es amor y estoy dispuesta a arriesgarme con él, no sé si tengamos un futuro juntos como pareja o no y tampoco puedo prometer que no sufriré durante la relación porque eso es imposible— tomé una fuerte bocanada de aire—. Pa, ¿Recuerdas la primera vez que bailé y el terror que tuve a ser tocada?— me miró confundido pero asintió.
—Por eso mandé instalar las cajas de Cristal para ti— aseguró.
—Allí si pudiste hacerlo Pa, encerrarme en una caja de Cristal para que no tuviera miedo y no corriera peligro. Pero esto es la vida Pa y no puedes envolverme en papel de burbujas o una caja transparente para solo ver, aquí los golpes van y vienen y hay que enfrentarlos y salir adelante.
—No quiero que sufras— la voz le salió ronca y extendió su mano hacia mí. No me limité a coger su mano sino que me acurruque en su pecho.
—Es imposible que puedas evitar eso— deposité un beso en su mano—. ¿Tienes idea del terror que pasé cuando te pusiste mal y creí que morirías entre mis brazos?— susurré con las lagrimas bañando mis mejillas, no podría soportar perderlo.
—Es distinto— siguió aferrado.
—No lo es Pa ¿Te separarías de Ma porque tuvieron un malentendido y saliste herido?— ambos negaron frenéticamente—, eso mismo me pasa a mí y no toleraría estar lejos de él de nuevo.
—¿Te he dicho que eres demasiado madura para tu edad?— ahora sus labios estaban con una sonrisa y sus ojos rodeados de esas arrugas que siempre se le hacen cuando sonríe.
—Algunas veces— bromee.
—Pues lo eres— suspiró y me supo a triunfo—, está bien pero vamos a hacerlo sufrir un poco—guiñó y yo gruñí—. Ok, dile que es bienvenido de nuevo pero si te hace sufrir lo cazaré y le cortaré las bolas para después hacerlo picadillo.
—Gracias Pa, te amo— salté feliz llenando su rostro de besos y después haciendo lo mismo con Ma.
—Ve a casa Bella, ve con Vanesa y si se queda a dormir ese— señaló la puerta—, que se porte bien.
—Nos vemos pues, ya me corriste— besé su mejilla sonoramente—, te amo aunque seas un gruñón— él rió y me devolvió el beso.
—Cuídate cielo y por favor no dejes que se queden los novios de tus hermanas o tendremos que mudarnos muy pronto— dijo Ma con una mueca.
—No seas exagerada— reí besándola también.
—Se nota que estuviste ausente, esos se la pasan como conejos en primavera ya tienen quebradas varias cosas de la sala y de las recamaras de las chicas además de la batidora y el horno de la cocina— me quedé mirando a Renee sin entender ¿en serio lo hicieron?
—No me mires así, hice que repusieran todo pero no creo que haya cuenta bancaria que aguante estar renovando casas solo porque les gana su lado salvaje.
—Ok, yo les digo que se limiten a destrozar sus respectivas recamaras y el resto de la casa está vetado.
Afuera me esperaba Edward recargado en la pared con los brazos cruzados y la mirada fija en la puerta, al salir me hizo un escáner de pies a cabeza erizando mi piel hasta el último poro.
—Nos vamos— susurré con voz temblorosa.
—Ven aquí— dijo seductoramente estirando su mano hacia mí y por supuesto acepte más que encantada.
Me envolvió en sus brazos y unió nuestros labios en un beso que empezó suave pero luego se convirtió en una batalla de lenguas, nos separamos hasta que nuestros pulmones gritaron por falta de oxigeno— ¿Quién piensa en oxigeno con semejante hombre?
—Ahora si vamos— dijo besándome en la frente y pasando su brazo por mis hombros mientras que yo rodeaba su cintura enganchado mi dedo en la pretina del pantalón. No nos importaron las miradas recelosas ni los cuchicheos pues estábamos de lo más felices envueltos en nuestra burbuja.
El camino a casa lo hicimos hablando de cosas superficiales, la verdad teníamos una platica seria pendiente pero ninguno de los dos quería romper la magia adentrándose en temas serios.
—Servida señorita— dijo cuando llegamos a la puerta de mi casa.
—¿Quieres pasar?— no quería separarme de él y que se esfumara como si el tiempo que estuvimos juntos fuera humo.
—¿Quieres que pase?—susurró cerca de mi rostro golpeándome con su delicioso aliento.
—S… si— la voz apenas me salió.
—Vamos— rió como niño que se gana un chocolate.
Abrí la puerta y escuchamos las risas de todos y fuimos hacia la sala donde tenían un campamento liderado por mi hija.
—¿Nos invitan?— pregunté y todos voltearon a vernos, algunos como Ivana y Félix que estaban confundidos, Tanya con una enorme sonrisa, mi hija corrió a los brazos de Edward quien la cargó como si no pesara, Alice y Rosalie lo fulminaron con la mirada mientras que Emmett y Jasper levantaron los pulgares en aprobación.
—Ven papito tu y mi mamita siéntense conmigo estamos viendo tierra de osos y acaba de empezar— dijo señalando la pantalla donde se miraban unos cayac.
—Nosotros nos vamos amourx, mi gordo y yo tenemos muuuuchas cosas pendientes— Tanya movió las cejas sugestivamente.
—Si estos se van yo también porque me vine con Félix— Ivana se levantó con la vista clavada en mi novio y desee sacarle los ojos—. Tranquila Cris— sonrió—, sé que es tuyo y las pertenencias de una amiga son sagradas— suspiró nostálgicamente—, tendré que ir a ese hospital porque puro buenorro trabaja allí.
—Mi papito es de mi mamita y mío Ivana y no te doy permiso de ponerte coqueta porque te las veras con nosotras ¿verdad mamita?—dijo mi niña colgándose del cuello de "su papito".
—Este es mío nena así que voltea para otro lado— dijo Rose dándole a Emmett un beso nada apto para menores de edad y Vanesa escondió el cuello en el rostro de Edward.
—Lo siento señorita pero esta mujer que ve aquí es la dueña de este caballero— dijo Jasper con un acento algo extraño.
—Vale, entendido y anotado— estallamos en carajadas por las expresiones de Ivana— como sea, mañana vengo a ver como sigue el mostacho sexy.
—Cuídense chicos y no hagan nada que yo no haría— dijo mi amiga guiñándonos.
—Lo siento lesbi, paso, orgias no son lo mío— bromeo Rosalie.
—Ni se nos voltea— secundo Alice.
—Ustedes se lo pierden perras— gritó cerca de la puerta dándoles palmadas en el trasero a Félix e Ivana.
Ellos se fueron riendo y nosotros nos quedamos igual, con mi amiga era imposible estar aburrido o triste.
—Nosotros también nos vamos a dormir— dijo Rosalie pícaramente.
—Creo que es buena idea— Alice se levantó y jaló a Jasper.
—Antes de que se me olvide les mandan decir Renee y Charlie que por favor los destrozos se limiten a sus respectivos cuartos.
—Que aburridos— Emmett hizo un mohín bastante gracioso.
—Lo siento pero son los que mandan en esta casa— me encogí de hombros.
—En mi departamento no hay limites preciosa— Jasper abrazó a Alice por la espalda y ella se restregó en él.
—En el mío tampoco— secundó Emmett.
—No podemos dejar a Bella sola— dijeron las chicas aunque se notaba que morían por ir.
—Vayan, nosotras estaremos bien— aseguré.
—¿Segura?— preguntó Rosalie quien miraba con desconfianza a Edward, lo bueno que no soltó algunos de sus mordaces comentarios.
—Sí, estoy segura— afirmé.
—¿Segura, segura?— insistió Alice.
—Ya dije que sí.
—¿Segura, segura, segura?— Jasper miraba el rostro de Alice al momento de preguntar.
—Que sí, estoy segura de que estaremos bien.
—Segura, segura, segura— Emmett contaba con los dedos— segura, es que seguían cuatro.
—¿Cuatro que Emmett?— no entendí a que se refería.
—Mira, Rosalie dijo una vez ¿segura?— hizo un intento de imitación de la voz de ella— Alice dijo dos veces y Jasper tres así que a mi me tocaba cuatro, a Ed le toca cinco y… bueno peluchosa como ya se durmió no le toca nada.
Efectivamente Vanesa estaba profundamente dormida aferrada al cuello de Edward.
—Vayan que estoy segura— señalé a Rose— segura, segura— ahora lo hice con Alice— segura, segura, segura— ahora fue el turno de Jasper—. Segura, segura, segura, segura— reí viendo que Emmett contaba con los dedos cuantas veces decía—, y para no seguir repitiendo la palabra la voy a escribir y ponerla con pegamento en mi frente para que la lean.
—Ya entendimos gruñona— bromeó Alice arrastrando a Jasper hacia la puerta.
—Cualquier cosa me llamas, no importa la hora ni lo que interrumpas vendré enseguida— Rosalie seguía mirando con desconfianza a Edward.
—OK.
—Vamos a acostar a Vanesa— sonreí a Edward quien asintió y me siguió a mi cuarto.
Abrí las mantas para que la recostara pero no lo soltó, por mas que intentaba separarse estaba totalmente aferrada a él, señal de que no estaba tan dormida como aparentaba.
—Monstruito debo irme para que descansen, mañana vengo, te lo prometo— susurró Edward en su oído pero ella negó con la cabeza y entonces vimos que las lagrimas mojaban sus ojitos.
—Edward, ¿Podrías quedarte?— estaba igual que Vanesa, no quería que se fuera.
—¿Estás segura pequeña? No quiero incomodar.
—Por favor— rogué.
—¿Aun tengo pijama aquí?— preguntó con una enorme sonrisa.
—Sí, siguen donde mismo— señale mi closet dónde había desocupado una gaveta y tenía ropa suya, estuvo cerrado y nadie lo tocó mientras estuvimos separados, la verdad es que solo Vanesa, Ta y yo sabíamos de ello.
—Iré a cambiarme— hasta entonces Vanesa lo soltó y se acurrucó en la cama.
Mientras él entraba al baño de mi cuarto yo fui abajo y preparé un poco de comer pues recordé que ninguno de los dos había comido nada. Solamente hice unos emparedados y un vaso de leche para cada uno, estaba demasiado cansada para hacer algo mas elaborado.
Subí cargando la bandeja con la cena y suspiré al verlo salir del baño con sus bermudas y musculosa puestos además de sus pantuflas de monstruo cortesía de Vanesa.
—Traje algo de cenar— dije tímidamente mientras ponía las cosas sobre el escritorio de mi cuarto.
—Hasta que vi la comida sentí hambre diferente— guiñó coqueto acercándose a mi.
—Ce… cenamos— titubeé.
—Cenemos— rió sentándose al borde de la cama y palmeando su costado no sin antes tomar la bandeja con la cena y colocarla sobre sus piernas.
La verdad no sabía que tuviera tanta hambre hasta que desaparecimos en un santiamén todo lo que había preparado.
—Yo voy a dejarla— dijo antes de que la tomara.
—Iré a ponerme otra pijama— dije señalando mi atuendo, sí, había estado todo el día en el hospital con pijama y pantuflas besándome y abrazada con mi, espero pronto, novio y hasta ahorita me di cuenta, este hombre me tiene más que loca.
Entré al baño y me di una ducha rápida, pero olvidé totalmente meter pijama, ¿Dije que este hombre me tiene completamente loca?, asomé la cabeza y noté que no había vuelto, lo mas seguro es que se hubiera puesto a limpiar el desastre que deje en la cocina sumado al que ya había. Ni Rosalie, ni Alice eran amantes de limpiar.
Salí rápidamente y cogí un juego de blusa y short de tiritas que era lo que estaba a la mano, lo mas seguro es que mis pantaloncillos de yoga, todos, estaban en este momento en el cuarto de lavado.
Al tiempo que me giré para entrar al baño escuche el ruido de la puerta y me apresuré a entrar aunque escuché cómo tragaba en seco.
Tardé mas de lo esperado poniéndome cremas con todo cuidado y secando mi cabello con la secadora, cuando ya no hubo pretexto salí muerta de la vergüenza.
—¿Vamos a dormir?— dije con voz temblorosa mirándolo recargado en la pared al costado de la puerta.
—Deja me cepillo los dientes— susurró caminando hacia el baño.
Vanesa estaba a la orilla por lo que me acosté en el medio dejando espacio para que Edward se acostaría a mi lado.
Tardó bastante en salir y cuando se acostó a mi lado ambos estábamos rígidos, esta noche sería demasiado larga si no nos relajábamos.
—Edward, ¿Puedes abrazarme?—susurré rompiendo el silencio tenso.
Escuché como suspiraba y se ponía de costado haciendo cucharita conmigo y recargue mi peso en él.
—Buenas noches ovejita— besó mis cabellos.
—Buenas noches leoncito— bostecé jalando su mano y depositando un beso en ella para después ponerla de nuevo sobre mí estomago.
Por primera vez en mucho tiempo logre dormir sin pesadillas, ni mías ni de Vanesa…
Me removí tratando de despertarme, mi vejiga pedía a gritos que la desocupara pero estaba completamente anclada a la cama con Edward abrazándome por la espalda y Vanesa con la cabeza en mi brazo.
Me moví para hacer lugar y poder levantarme pero ambos estaban profundamente dormidos, insistí en mis movimientos para zafarme de su agarre y poder ir al baño. Logré mover a Vanesa apoyándola en una almohada pero Edward era otro cantar, entre más me movía más fuerte me apretaba contra él.
De pronto me di cuenta de algo, cuando estuve un poco más despierta… Edward estaba totalmente excitado y cuando me moví gimió moviendo las caderas… oh, oh… esto no estaba bien ¿O sí?
Aunque no lo crean ya van en camino... no soporto que estén separados jejejej
Muchas gracias por su paciencia chicas, espero acomodar mejor mis tiempo para poder actualizar mas seguido.
Gracias por leer ésta historia chicas y por regalarme sus reviews Maya Masen Cullen**yasmin-cullen**Vanerk**jakie94**princesitajane**Madriguerita**Lady Etain Engel**vanecullenciprianogrey**V1V1**Narraly**ETERNOAMANECER**Gretchen Cullen Masen**Angie M. Cullen**Mon De Cullen**katyms13**nadiia16**ludwikacullen**tattadevia**BETH**ashleyswan**susykstorena**JadeHSos**yolabertay**lupin410**Liz Cullen Mason**Kady Belikov Cullen**Karlie7**emma**Andrea**IkucSwan**Gretchen CullenMasen**VictoriaMasenCullenVulturi **sacurav21**vivvianithaarooz**SallyLuna**Tina**Paola**Schatzie0713**salma amghar sak**Kristen Pattinson swan**crucitaegr**Tecupi**Melania**Mary de Cullen** Guacha**Tina**crepusculototal**flexer**naye15**namy33**salyluna**dulcesito**thequeenredforever **danigoich**JENNIFER**Ptmarfa21**DoriisAriias**rokergirl661**Melania**INDI02**cavendano13**jhanulita**p**Reviews anónimos y lectoras silenciosas.
No olvido a quienes nos han regalado sus favoritos y alertas.
Besotes chicas.
Nos leemos pronto.
