Hi!
Estamos una vez más con una actualización de este fic... El último Pov de Ash.
¡Chan!
La verdad para mí fue un gran logro poder terminar esta historia que se me ocurrió junto con "En Mi Vida Otra Vez no" y "Por Amor A Ti" fics que inicié a finales de 2011... con el nombre de "Tú en mi Casa" y que boté porque no me convenció la idea... Luego escuchando una canción antigua (Vida de Laura Miller) quise volver a terminarlo. Lo volví a leer y lo retomé en 2013 pero por problemas volvió a quedar paralizado hasta ahora... ¡Casi seis años tiene este fic en mi cabeza! Es todo un logro sin dudas.
El Pov de Misty está en proceso y bastante adelantado.
Quiero recordarles que el POV Final será de Delia :)
Nos leemos abajo o/
Capítulo X
«PoV ASH»
~Consecuencias~
:….:::.…:::….:::.…:
La corazonada que habíamos tenido con Misty era la correcta. Morgan Déniz, antiguo investigador Pokémon y Biólogo Marino, era quien estaba tras los fenómenos que habían afectado zonas específicas de Kanto con el fin de encontrar un cristal capaz de controlar a los pokémon de Agua a su santa voluntad.
Habia visto el terror en el rostro de Misty cuando su propio pokémon fue controlado por aquella persona que había sido un ejemplo a seguir para ella. Sin dudas, Misty debería estar pasándola muy mal.
Pero, ¿qué hacer? ¡Esos pokémon son libres, ellos no tendrían la culpa si llegaran a atacarnos!
Y para colmo, él tipo sabía muy bien quien era yo y tenía un As bajo la manga. Ninguno de mis ataques eléctricos con Pikachu servirían ante él.
Apreté el puño nuevamente con rabia.
Sin pensarlo, lancé las pokébolas de Charizard y Garchomp para tratar de hacerle frente a aquel sujeto, esperando que en algún momento nos llegue ayuda de alguna forma.
—¿Crees que con esos Pokémon me vas a lograr derrotar? —levantó una vez más las manos, y un par de Pokémon se acercaron a él. ¡Otra vez estaba controlando a los pokémon salvajes de la zona!
—¡No es justo! —protesté— ¡Muestre sus pokémon! ¡Deje en paz a esos pobres e indefensos Poliwag!
Me miró e hizo un gesto con su mano libre de forma burlesca.
—Si fuera a usar a mis pokémon, ¿para qué querría esto? —preguntó indicando el orbe— Te hacía más inteligente Ash —me dijo con una sonrisa ladeada—, ¿Dónde está el Némesis de las organizaciones malignas del mundo pokémon?
¡Rayos! ¡Encima se atrevía a burlarse de mí!
Miré a mis pokémon que me observaban confundidos por la falta de indicaciones, luego a los cinco Poliwag que nos miraban con sus ojos brillando en tono celeste totalmente controlados. ¡Yo debo poder hacer esto! ¡Debo hacer esto! Pero, no puedo… He luchado por dos años para proteger a los pokémon salvaje de la región, no puedo llegar y atacarnos, así como si nada.
—Lo siento —les dije a mis Pokémon y los regresé a sus pokébolas.
—¿Qué es esto? —protestó Morgan, aún sonriendo de forma irónica— ¿Te rindes?
Iba a decirle que nunca, que jamás me rendiría cuando la chica a mi lado se puso de pie y soltó la frase prohibida.
—¡Nos rendimos!
—¿Qué? —dijimos Morgan y yo al mismo tiempo.
—Qué está bien, nos rendimos —no podía creer lo que oía, no podría creer que ella dijera eso.
—Misty... —susurré y vi como apretaba el puño ante la risotada de Morgan, ¿Es qué planeaba algo?
—Pero — soltó dejando a Morgan en silencio, él la miró fijamente—, antes de que lo dejemos escapar, respóndame dos preguntas.
—Bueno, es la última vez que nos veremos, y todo por una gran fan —aceptó haciéndole una pequeña reverencia—. Pregunta Misty...
—¿Cómo sabe que Ash es nieto del dueño de los Hombres G-Pokémon? —buena pregunta Misty, yo también quería saber eso.
—Como mencioné antes, el nombre de tu novio es muy conocido en el lado oscuro del mundo Pokémon. Además, el nombre es poco común por lo que la omisión de su apellido no hace falta para imaginarse quién es. Los Ketchum son contados con los dedos de la mano y todos son familia —sonrió—. Y conozco a ese hombre desde sus tiempos de gloria, cuando era un famoso investigador pokémon, incluso más de lo que es el Profesor Oak ahora. Claro que la muerte de su compañera y esposa, lo convirtió en un ermitaño. Nadie supo más de él, pero si se rumoreaba que dirigía una organización benéfica para ir contra las organizaciones maléficas o personas que atentaran contra los pokémon. Cuando murió el hijo, al menos lo que los conocimos, dimos por hecho que el jefe oculto de los Hombres G-Pokémon era Andrew Ketchum. Bien, ¿cuál es la segunda pregunta?
—¿Dónde encontró el Cristal?
—En Isla Espuma — sonrió observando el Orbe Marino que tenía en su mano— En el santuario acuático que hay allí, detrás de una cascada.
—¡No puede ser! —gritó Misty casi espantada llevando sus manos a la boca.
—¿Qué? ¿Qué? —pregunté sin entender nada.
—¡Si el Orbe Marino es el Cristal de Isla Espuma, todo Kanto desaparecerá!
—¿Qué? —de nuevo la risotada de Morgan hizo que ambos lo miráramos.
—Así es... Este Orbe podrá lograr lo que el estúpido Archie no logró en Hoenn... ¡Convertiré a Kanto en una Región Acuática!
¡Rayos! ¿Dónde se había metido Lance?
—¡No! —gritó Misty, la observé detenidamente. Sus puños estaban blancos de la rabia que sentía, sus hombros tensionados y su cabeza baja, apretando los dientes. Si conocía bien a mi queridísima novia, en cualquier momento iba a explotar ella.
—¡Tú dijiste que ibas a dejarme ir!
—¡Retiro lo dicho! —exclamó tomando otra pokébola— ¡No lo dejaré escapar!
—¡Eso es no tener ética Misty! —le comentó el hombre mayor negando con la cabeza.
—¿Qué tramas? —le pregunté por lo bajo.
—Saca a Garchomp —me pidió, obedecí y le hizo un gesto a Pikachu para que fuera con ella. Entendí inmediatamente, Misty tenía una idea.
—¿Y qué vas a poder hacer? —Morgan le hablaba más al cristal que a nosotros— Todos tus pokémon son de agua.
—No todos —respondió lanzando la pokébola al aire. El pokémon que tomó forma frente a ella me sorprendió tanto a mí como a Morgan. Aquella forma de perro, su pelaje puntiagudo de un amarillo brillante.
—¿Jolteon? —exclamé.
—¡Ja! —rio Morgan señalando el dispositivo que hace minutos atrás había absorbido la energía de Pikachu— ¡No servirá!
—¿Cómo tienes ese Jolteon? —pregunté sorprendido.
—Me lo regalaron para ver si me animaba ante tu partida, y lo evolucioné hace poco con una roca trueno que encontré en tu habitación —me miró sonriendo, como si aquello fuera una travesura que ahora le daría el éxito. Solo podía observarla, retrocedí un paso y la dejé actuar a su voluntad— Cuando te diga, Garchomp usará terremoto, ¿de acuerdo? —afirmé con la cabeza.
—¡No ganaras con eso! —levantó el orbe para que los Poliwag atacaran.
—¡Jolteon, esquiva y salta! —efectivamente, la versión eléctrica de Eevee saltó muy alto en el aire— ¡Pikachu Impactrueno! —quedé confundido ante aquella orden, ella sabía que el dispositivo tras Morgan absorbería el poder, pero al ver lo que hizo caí en la cuenta que no debí subestimarla.
Pikachu lanzó el ataque, pero no tuvo tiempo de ser absorbido por el dispositivo de Morgan, Jolteon lo absorbió completamente manteniéndose en el aire por un par de segundos más, inflándolo de energía.
—¡Ash, ahora! —aturdido, mandé a atacar a Garchomp. El Terremoto desestabilizó todo el campo de batalla— ¡Pikachu salta y Electrobola a Jolteon!
—¿Qué? —soltó Morgan que aún no podía ponerse de pie.
Vi a mi pokémon atacar a Jolteon, para elevarlo aún más en el aire junto a él.
—¡Vozarrón a todo poder a Morgan! —pidió Misty elevando su puño.
El ataque de sonido golpeó de lleno al hombre frente a nosotros, y en eso comprendí todo haciéndome correr hacia el villano de turno. Pikachu aprovechó para caer con un giro sobre Morgan y atacar su mano. ¡Iban a hacerlo soltar el orbe! Y funcionó, nuestro enemigo soltó, gracias a la cola de acero de Pikachu, el cristal que cayó, gracias al cielo, en mi mano.
—¡No! —gritó Morgan tratando de quitarme el cristal.
—¡Misty! —exclamé y se lo lancé. Por suerte nuestra buena sincronía no fallaba. El Orbe Marino cayó en mano de Misty y ésta lo elevó en su mano derecha. Ahora los pokémon le obedecían a ella.
—¡Diablos! —protestó Morgan, pero antes de que pudiéramos hacer nada. Las fuerzas especiales de los hombres G-Pokémon llegaron al lugar.
—Parece que está vez sí, Lance podrá atraparte —solté, cuando mi antiguo jefe se acercó a esposar a Morgan Déniz de una vez por todas.
—Nos encargaremos de él —me dijo Lance, iban a llevárselo, pero Misty se puso frente a nosotros con las manos extendidas hacia los lados.
—¿Cuándo quitó el orbe de Isla Espuma con exactitud? —le preguntó a Morgan, pero éste no respondió, le iba a exigir una respuesta, cuando mi compañera le dio un pisotón en el pie, si de esos que ella suele dar y con suerte, no quiebra los dedos.
—¡Oye mocosa! —protestó Déniz, con rabia.
—Ya no le tengo nada de respeto así que me da igual, responda mi pregunta —le ordenó. Lance que lo tenía esposado desde la espalda, le dio un sacudón.
—Ok, fue dos días después del terremoto en isla Fucsia.
El día del terremoto de ciudad Fucsia fue cuando me reencontré con Misty, la pelirroja estaba seria haciendo cálculos y sin decirme nada, salió corriendo del lugar seguida por Jolteon y Pikachu.
—¡Misty! —solté y antes de que pudiera salir tras ella, Morgan se rio— ¿eh?
—No me importa si estoy en prisión para el momento del caos en Kanto, después de todo, voy a estar en altura.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Solo quedan horas para que el agua se retire de las costas y regrese con toda la fuerza destructiva para inundarlo todo —con su última risotada, Lance se disculpó con un gesto de la cabeza y se llevó al viejo con lo demás agentes.
Guardé a Garchomp y salí tras Misty. Cuando la alcancé, estaba hablando con Gyarados.
—¡Tenemos que ir a Isla Espuma ya mismo! —me informó.
—¿Es por lo de la inundación?
—¡Sí! —afirmó— Tenemos que volverlo a su lugar original y evitar el caos en la región. ¡Vamos!
Regresó a Jolteon a su pokébola y nos montamos sobre Gyarados.
—Misty —temía preguntar por su mirada seria, pero no quería quedarme con la duda— ¿Cómo?
—Desde niña me han gustado mucho las leyendas sobre los pokémon de agua, ¿recuerdas? —traté de hacer un poco de memoria, de nuestros viajes, y recordé… ella siempre hablaba de cosas que le habían contado, de relatos, de mitos o lugares— Una de mis leyendas favoritas era la del Orbe Marino, aquel cristal de azul profundo que era capaz de convertir a su poseedor en Maestro Pokémon de Agua. Una vez comenté que quería ir por él cuando saliera de viaje, y uno de los marineros de ciudad Celeste me dijo que no me atreviera, que decían que ese cristal mantenía sereno el mar de Kanto. Que, si alguien osaba poner sus manos sobre él, las aguas lo inundarían todo.
—Wow —fue lo único que pude soltar.
—Tenemos que volverlo al santuario. ¡Debemos arreglar esto!
Cuando llegamos al santuario de isla Espuma, nos sorprendió el hecho que la entrada que por lo general -según Misty- está cubierta de agua, estaba despegada de dicho elemento y tenía una plataforma de arena muy grande alrededor. El agua había empezado a desaparecer.
—¿Cómo lo encontraremos? —le pregunté al momento que un par de Seel y Krabby nos cortaron el paso— ¡Necesitamos pasar! —les dije. Pero solo nos miraban amenazantes.
—Tienen miedo —susurró Misty sacó del bolso que tenía amarrado a la cintura, el orbe marino.
—¿Misty?
—No tengo opción Ash —me dijo desesperada y elevó la mano derecha, poniendo los ojos de los pokémon en un tono azul celeste brillante— Lo siento pequeños… —balbuceó con los ojos cerrados— ¡Necesito llegar al santuario, guíenme! —les pidió.
Acto siguiente, los pokémon giraron sobre sus patas y nos guiaron por la cueva, la luz que emitía el orbe Marino nos servía para poder ver el lugar por el que andábamos. Definitivamente, se podía ver que caminábamos por un sitio donde antes abundaba el agua, las algas y las piedras lisas lo confirmaban.
Cuando llegamos al lugar. Habia un letrero hecho de piedra con letras antiguas en una figura de un pokémon desconocido. Misty cerró los ojos y aspiró profundo. Subió los pequeños escalones y deposito el orbe en una pequeña base también de roca. En cuanto la soltó, las letras de la tablilla de piedra brillaron en un tono calipso y terminaron iluminando la esfera de cristal, el choque de luz contra ella generó que toda la cueva se iluminara en todo su esplendor. Luego de eso, una pequeña cascada surgió de la nada desde el techo protegiendo tras su manto de agua, una vez más al Orbe Marino.
—Ya está —le dije a Misty.
—Sí —me dijo, y cayó arrodillada al suelo, agotada—, lo logramos.
Nos quedamos ahí observando como el agua y los pokémon de agua iban recuperando su lugar sagrado con el correr de los segundos. Misty estaba feliz y tranquila a la vez.
Habíamos terminado, todo había terminado. Los terremotos ya no sucederían y la región estaba a salvo.
Ahora… apreté los labios… ¿Qué pasaría con nosotros?
—¿Vamos? —le pregunté. Ella se levantó del suelo y me afirmó con la cabeza. Avanzamos hacia la salida por unos pequeños pasillos de arena que no fueron invadidos por el agua. Nos despedimos de los pokémon que nos ayudaron a llegar al santuario y salimos. La brisa del mar nos pegó en el rostro y agitó nuestros cabellos.
Ahora que nuestros problemas habían terminado, las dudas sobre el futuro sobre nosotros golpearon con fuerza mi cabeza. ¿Qué pasaría? ¿Se quedaría conmigo? ¿Tendríamos que separarnos? ¿Tendría que dejarla ir a vivir su vida sin mí? No podía con mi propia mente, así que me acerqué a Misty y la abracé.
—¿Ash? —soltó sorprendida.
—Abrázame por favor —le pedí—, solo abrázame un momento.
…
Tras recuperar nuestras cosas en isla Canela, volvimos a la villa de la meseta Añil para informarle a mi jefe del final de la misión.
Cuando llegamos al edificio varias personas nos saludaban por un gesto de sus cabezas, según parecía el rumor de que habíamos logrado atrapar a uno de los más buscados ya estaba entre todos los miembros.
Subimos al decimoquinto piso, entramos a la oficina de mi jefe, pero al parecer estaba en modo abuelo, porque en cuanto me vio me dio un abrazo con varias palmadas en la espalda.
—¡Ash mi muchacho! —exclamó— ¡Eso fue maravilloso! —se separó de mi con una gran sonrisa— ¡Gracias! —luego miró a Misty y con una sonrisa le preguntó si podía abrazarla antes de hacerlo— ¡Gracias a ti también!
—Ella hizo todo el trabajo —le conté cruzándome de brazos.
—¿De verdad? —preguntó mirándome y luego buscando las corroboraciones en Misty.
—No es para tanto —comentó ella, pero no iba a dejar que se quitara tanto el mérito.
—Ella me dio la información de Morgan Déniz, ella habló con Blaine para obtener información extra de su ubicación, ella desarmó a Morgan y encima regresó el Orbe Marino —informé orgulloso de ella.
—¡Ash! —protestó.
—¡Wow! —mi jefe dio un par de aplausos— ¿Estás segura que no quieres quedarte y ser parte de las filas de los hombres G permanentemente?
Ante aquella frase mi sonrisa murió automáticamente, ¿es que él sabía algo de lo que yo no tenía idea?
—¿Qué sucede? —pregunté. Misty no me miró, pero mi abuelo sí. Algo raro se dibujó en su rostro. ¡Sí! ¡Él sabía algo! Pero, ¿qué? No me dieron tiempo a volver a preguntar porque él siguió hablando.
—Morgan tenía una gran recompensa. ¿Qué harán con ese dinero?
—¡Misty debería quedárselo! —asumí, logrando que ella volviera a mirarme— ¿Qué?
—¿Cuántas veces tengo que decirte que no quiero dinero de esta organización?
—Pero legalmente es tuyo, te lo ganaste —le respondí.
—¡Quédatelo tú! —me pidió, por no decir que sonaba más como una orden.
—No lo haré, es tuyo.
—Deberían repartirlo a la mitad —comentó mi abuelo, pero no le hicimos caso.
—¡Ash no tomaré dinero de esta organización!
—¡¿Cómo tan obstinada?!
—¡Ah! ¡¿Cómo que tú no lo eres?!
Llegamos a un punto donde ninguno de los dos iba a parar. Nos conocemos demasiado bien, pero olvidamos que estábamos con mi jefe presente.
—Si no están seguro, les aconsejo que lo donen a alguna institución de protección pokémon. Hay varias que se dedican al cuidado de pokémon y les cuesta financiarlos—nos aconsejó. Y con Misty llegamos a la conclusión que era una buena opción— Por cierto, Ash —me dijo y señaló a Misty—, ¿Podrías dejarnos unos minutos a solas?
No estaba muy seguro si quería hacer eso, pero afirmé con la cabeza y salí de la oficina. Esperé un poco en el mismo cuarto con la secretaria de piso, pero me estaba sintiendo incomodo con su mirada de que quería preguntarme algo, pero no se atrevía. Acaricié a Pikachu y bajé mejor hasta la reserva de pokémon que había en el lugar. La intriga de lo que ellos estuvieran hablando me carcomía los sesos.
No sé cuánto tiempo paso hasta que Misty se paró a mi lado, tenía un ramo de flores en los brazos.
—¿Y esas flores? —le pregunté.
—Me las dio tu abuelo —me informó con una sonrisa, pero luego ésta desapareció y me miró seria—. Tenemos que hablar Ash.
Me lo temía, temía este momento y al parecer al fin había llegado.
Salimos del edificio hacia la cabaña, en el camino Misty me tiró el baldazo de agua helada que estaba esperando.
—Me voy —su voz sonó tan fría que congeló mis pasos. Me quedé paralizado en mi lugar, sin poder seguir avanzando.
—Ya veo —fue lo único que pude decir bajando la mirada.
—Tengo que abrir el gimnasio Celeste, volver a acondicionarlo a mi gusto y empezar a aceptar desafíos una vez más.
—Sí, lo entiendo.
—Además dejé muchas de mis cosas en casa de tu mamá en pueblo Paleta, mis maletas, mi ropa, hasta mi computador…
Misty hablaba y hablaba, cada palabra que pronunciaba era como un golpe en la cabeza que iba hundiéndome en la tierra. Recordándome que así estaba para mi círculo más cercano, enterrado bajo tierra.
La escuché pronunciar un «lo siento» y luego se alejó. Levanté la mirada para ver como con pasos apresurados se había adelantado hacia la cabaña.
Cuando llegué la puerta estaba arrimada, la terminé de abrir para entrar, pero no pude dar ningún paso hacia el interior. Por las escaleras bajaba Misty con la mochila con la que llegó a ciudad Verde lista para marcharse. ¿Es qué esto lo planeó desde un principio? ¿Desde que nos fuimos a Isla Canela ella tenía planeado dejarme de esta forma? Sé que no tengo que quejarme que tengo lo que merezco, pero… duele tanto.
—¡Pikachu! —la escuché nombrar y el llanto de mi pokémon también se hizo presente— Tranquilo, sabes que puedes visitarme cuando quieras en el gimnasio Pokémon, eres mi pokémon legalmente.
Bajé la mirada con los labios apretados. ¿Por qué no podía decirle nada? ¡Quería decirle tantas cosas! Quería hablarle de estos sentimientos que tengo hacia ella, estos sentimientos de los cuales aún no había podido hablarle como se debía. Habia demasiado «quería» en mi corazón, pero en mi mente era consciente de que ninguno de ellos los iba a poder llevar a cabo, porque no estaba en condiciones de tomar responsabilidades; sobre todo, porque Misty se iba y nuestros destinos se separarían en dos otra vez y esta vez para siempre.
—Ash —me llamó, levanté la mirada tratando de mantenerla, pero era muy difícil, apreté muchos los puños para no cometer una locura— cuídate por favor.
—Lo haré —contesté con la voz quebrada.
—Vive bien —me pidió y cuando estaba por irse, mi mano inconscientemente se apegó en su brazo— ¿Ash?
Tenía la cabeza a mil por horas, pero no pude evitarlo, tenía que hacerlo para poder vivir con este instante el resto de mi vida. Tomé a Misty del rostro con ambas manos y la besé hasta que sentí sobre mis pulgares la humedad de un par de lágrimas, me separé un poco de ella y dejé juntas nuestras frentes.
—Lo siento, realmente lo siento tanto Misty —le repetí muchas veces.
—Lo entiendo Ash, me costó, pero te juro que lo entiendo —sé que decía eso para calmarme, pero era algo imposible de hacer. No en ese momento.
—Misty —le di un beso en la frente y la abracé—. Mi Misty…
Ella no dijo nada, solo me abrazó fuerte, muy fuerte.
—Lamento todo el tiempo que perdimos…
—Yo también —y con esa frase se volvió a separar de mí— lo lamento Ash, pero ahora debo irme…
—Está bien.
Yo me quedé ahí parado, bajo el marco de la puerta observando como mi amiga, como mi compañera de aventuras y el amor de mi vida se montaba en su motocicleta para alejarse de mí y ya no volver.
Regresé al interior de la cabaña y cerré la puerta de un golpe. La presencia de ella estaba tan marcada en cada rincón del lugar que su ausencia física era demasiado pesada. Me dejé caer en el sillón blanco del living y lancé mi cabeza hacia atrás.
Estas eran las consecuencias de mis actos.
Estuve ahí un par de minutos, realmente no sé cuánto tiempo pasó hasta que el timbre de la casa me hizo pararme de golpe en segundos. ¿Sería que Misty había vuelto por algo?
Me apuré en llegar hasta la puerta, pero al abrirla mi sonrisa de ilusión murió al ver a mi abuelo frente a mí.
—Abuelo —respondí con un movimiento de mis cejas.
—No quería venir tan cerca de la partida de Misty para no generarte expectativas, pero veo que falle —comentó, me corrí de la puerta para dejarlo entrar confundido.
—¿Usted sabía que tras la misión me iba a dejar?
—Si —afirmó sin titubeos y se sentó en el sillón donde hace unos segundos estaba yo—, lo sabía. Pero no vine por eso, vine porque tenemos que hablar de algo importante Ash.
—¿Sobre qué?
—Sobre tus futuras responsabilidades para con los hombres G-Pokémon.
Lamentablemente así era, las únicas responsabilidades de las que podía hacerme cargo en mi vida eran sobre la organización que mi abuelo presidia, y de nada más.
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El Rinconcito de Sire:
Voy a ser sincera con ustedes, la verdad si me dio mucha pena escribir esto ;o; La separación, dejar a Ash separado de Misty fue demasiado penoso xD Terminé con los ojitos empañados de mi propio escrito [si no me creen preguntenle a Pikarito (?)] xD
Pero bueno, esas son las consecuencias de sus actos.
El motivo de que lancé primero el pov de Ash y no es el de Misty, fue porque como verán, con la escena de este capitulo hay dos escenas de Misty con el abuelo de Ash que quedaron en la nada... y se verán en el pov de Ella y si lo hacia al reves jodia la emoción xD
¿Por qué ella salió con las flores? ¿Por qué el viejo sabía que ella se iba? ¡Pues todo eso para el proximo capitulo :)!
Quería dejarles un saludito especial a los que me dejaron sus reviews. Mil Gracias por sus palabras, por darse el tiempo de comentar y dejarme sus animos :) Se agradece enormemente!
-armandoaaron
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-jbadillodavila
¡Gracias mil a todos, hasta los que leen y no comentan!
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Nos estamos leyendo en el pov de Misty o/
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Sire~
