Capítulo 17: Diferencia de fuerza

El los únicos sonidos que se escuchaba en el compartimiento especial para Seeds era el ronquido de Zell, durmiendo sobre una de las camas, y el golpear de las ruedas del tren contra las vías, mientras se dirigía hacia ciudad Deling. Quistis se había ido hacia otro compartimiento, al igual que Irvine, y Selphie no se había movido de su lugar en la ventana del tren, observando el paisaje.

-Concentrate.- explicó Squall con tranquilidad.- La energía mágica dentro de tu mente debe estar focalizada en una parte específica de tu cuerpo. El GF que enlazaste debería entender lo que vos querés.

Rinoa asintió, e hizo como Squall le había explicado, concentrándose en la magia dentro de ella. Angelo se encontraba a su lado, observando silenciosamente la escena entre su dueña y el Seed.

-La magia puede ser focalizada en distintos aspectos de tu cuerpo.- continuó Squall.- Fuerza, velocidad, resistencia, reflejos, incluso el poder mágico. Tenés que concentrarte en qué aspecto querés aumentar.

Squall agarró una manzana de la canasta de frutas que tenía en la mesa, frente al sillón.

-Concentrá la magia en tu fuerza física.- dijo Squall, dándole la manzana a la chica.- ¿Sentís la magia?- Rinoa frunció el ceño al concentrarse, y casi inmediatamente su cuerpo se relajó. La chica asintió rápidamente.

-Pudo sentirlo.- murmuró.- Pudo sentir la energía fluyendo en mis brazos y piernas, en cada músculo.

-Muy bien.- contestó él.- Ahora apretá la manzana despacio.

Rinoa asintió nuevamente, y Squall observó atento la manzana. Los músculos en los dedos de Rinoa se flexionaron… Y la manzana quedó aplastada instantáneamente, casi sin esfuerzo.

Zell de repente se despertó, debido al ruido, y golpeó su cabeza contra el borde de la cama. Angelo se sacudió y se echó hacia atrás al ver la manzana explotar. El artista marcial se giró hacia la pareja sentada en el sillón, todavía tocándose la frente lastimada, y observó a Rinoa con los pedazos de manzana en su mano.

-¡Aprendés rápido, Rinoa!- comentó Zell, entendiendo lo que había sucedido.

-S-supongo.- replicó ella en voz baja, todavía sorprendida por lo fácil que había aplastado la manzana.

-Esto es lo básico de los enlaces.- Squall explicó, impresionado por lo rápido que la chica había aprendido.- Concentrando tu magia y centralizándola en cualquier otro atributo, vas a ser capaz de aumentar tu rendimiento físico. Pero tenés que recordar que hay tipos particulares de magias, con diferentes efectos. Magias de curación funcionan mejor para la resistencia y defensa, mientras que magia ofensiva es mejor para aumentar la fuerza y los reflejos.- Rinoa asintió, entendiendo los conceptos, y luego se detuvo al escuchar un anuncio por los altavoces.

"Se les informa a los pasajeros que el tren con destino a Ciudad Deling estará llegando a destino en pocos minutos."

-Podemos dejar las demás lecciones para después.- dijo Squall, levantándose y tomando su gunblade y su bolso.

Selphie, Quistis e Irvine llegaron minutos después al compartimiento, tomando los bolsos y preparándose para salir. El tren entró en un túnel, donde comenzó a desacelerar, hasta detenerse por completo. Los Seed y su cliente ya se estaban moviendo hacia la salida cuando el anuncio de llegada se escuchó a través de los altavoces.

Squall bajó del tren a una larga y ruidosa estación de trenes de Ciudad Deling. Pasajeros, conductores, y personal de la estación se movían alrededor del lugar, iluminado por lámparas amarillas y anuncios de neon. El jefe de equipo guió a los demás fuera de la plataforma hacia la entrada principal.

La estación de trenes de la ciudad se encontraba subterránea, las vías corriendo por dentro de la colina sobre la cual la ciudad se ubicaba. Los Seed y su cliente subieron por una larga y enorme escalera eléctrica, llegando hasta la superficie.

El cielo nocturno de Ciudad Deling brillaba iluminado por docenas de focos. Adelante, bajo una ancha y larga avenida, se encontraba el lugar más famoso de la ciudad, un masivo arco, decorado con estatuas de héroes y criaturas, e imágenes de antiguos soldados galbadianos, rodeando un enorme reloj ubicado sobre el arco, llamado el Arco del Triunfo. Las calles de la ciudad eran ruidosas y activas, con varios autos, camiones, y autobuses rojos de dos pisos. Ciudadanos y soldados se movían alrededor de las calles, congregándose en paradas de autobuses.

Ciudad Deling, más conocida como la Ciudad de Luces Cegadoras, estaba tan viva de noche, o incluso más, que de día.

Selphie y Zell parecían algo desconcertados y confundidos frente a la enorme y ruidosa ciudad, lo que era de esperarse ya que ellos venían de comunidades más pequeñas y tranquilas. Irvine, Quistis y Rinoa, por otro lado, se encontraban más tranquilos, sobretodo el francotirador. Rinoa, sin embargo, a pesar de parecerle familiar lo que veía, aún se encontraba ansiosa y nerviosa.

-¿Irvine, sabés donde vive Caraway?- preguntó Squall. El francotirador solo se encogió de hombros.

-No muy lejos.- contestó Rinoa, hablando con voz nerviosa.- Hay que tomar el autobús numero ocho. La parada está justo al salir de la estación.

-Sabés bastante sobre Deling.- comentó Quistis, a lo que Rinoa asintió.

-Aunque estuve con los Búhos del Bosque durante muchos años, yo nací y me crié en Galbadia.- explicó la chica lentamente.- En esta ciudad, a decir verdad.

Squall asintió, para luego guiar al grupo fuera de la estación. Mientras los otros salían a la calle, inundada por el ruido de los autos, alguien agarró por el brazo a Squall y lo obligó a detenerse. El Seed se giró inmediatamente, encontrándose cara a cara con Rinoa.

-Squall…- comenzó ella, con la mirada baja y la voz dudosa. Squall levantó una ceja, confundido.

-No me dejes en esta ciudad.- finalizó Rinoa, sin levantar la vista y hablando con tono nervioso y un poco asustado.

El jefe de equipo se quedó de pie donde estaba, totalmente confundido, mientras Rinoa se alejaba de él y comenzaba a guiar al grupo hacia la parada. Sin poder llegar a una conclusión sobre tan extraño pedido, Squall decidió alcanzar a los demás en la parada de autobuses.

Al empezar a caminar por las calles de Ciudad Deling, un pensamiento llegó hasta la mente del Seed.

¿Se encontraba Laguna allí?

Esa pregunta estuvo molestándolo durante la espera del autobús, y durante todo el trayecto hacia la mansión del General Caraway. ¿Estaba Laguna en Ciudad Deling ahora? Y si así era¿qué significaba¿Qué pasaría si los Seeds se encontraban con el soldado? Parecía casi imposible, pero el destino tenía una manera muy extraña de arreglar los encuentros.

Squall borró esos pensamientos en el momento en que el vehículo subía una pequeña colina, y una serie de enormes mansiones aparecieron a la izquierda. No podía estar pensando en cualquier cosa, había una misión por delante.

El autobús se detuvo y el conductor anunció la llegada al barrio residencial de Ciudad Deling. Rinoa se levantó y guió fuera al grupo. Unas cuadras más adelante los Seeds y su cliente llegaron frente a una mansión, una de las más grandes del barrio.

-Acá estamos.- anunció Rinoa, señalando la mansión del General Fury Caraway. Squall asintió y tomó el mando, dirigiendo al grupo hacia la enorme puerta. Mientras caminaba, el jefe de equipo intentó recordar algo sobre el general galbadiano. Uno de los más altos miembros del ejército de Galbadia… ¿por qué estaba encargado de la operación¿Podría ser que estuviera buscando más poder?

Squall descartó de inmediato esa opción. La reputación del general era la de un hombre honorable, no la de uno que intentaría un golpe de estado. Se suponía que tenía familia. Si no se equivocaba, la esposa de Caraway había muerto doce años atrás, y habían tenido un hijo. El hombre era leal al bien de Galbadia, si se encontraba al mando de una operación militar para derrocar a Deling, debía ser por el bien del país.

Los Seed y su cliente alcanzaron la puerta, y fueron de inmediato abordados por una patrulla de soldados galbadianos, armadura y equipo completo. El líder del escuadrón, mostrando la insignia de teniente sobre el uniforme, levantó una mano, deteniendo al grupo.

-Disculpen.- dijo el soldado.- ¿Tienen negocios que atender con el general?

-Venimos del Jardín de Galbadia.- explicó Squall sinceramente.- Tenemos una reunión con el general. Creo que le han informado de nuestra visita.

-¿Jardín?- preguntó el teniente, hablando para si mismo, y luego asintió.- Si, efectivamente. El general Caraway fue avisado, pero… todavía no los podemos dejar pasar.

-¿Todavía?- preguntó Squall, conteniéndose de protestar. Las condiciones de la visita probablemente necesitaban que los Seed probaran que realmente lo eran.

-Tenemos órdenes de no dejarlos pasar, hasta que prueben sus habilidades.- explicó el soldado.

-¿Probar nuestras habilidades?- gruñó Squall, intentando contener el enojo pero dejando escapar algo. ¿Qué mierda era todo eso¿Pensaba el general que ellos eran caballeros que debían probar sus habilidades ante un Señor?- ¿Qué quiere que hagamos?

-La Tumba del Rey Sin Nombre.- contestó el soldado.- Se encuentra al noreste de la ciudad, sobre la península Gotland, cerca de la costa. Hace algunas semanas, un alumno del jardín se adentró en la tumba, para investigar cierto rumor sobre monstruos. Nunca lo volvieron a ver, pero dejó atrás su identificación y su arma. Encuéntrenlos y tráiganlos.

-Este es un mapa de la tumba.- dijo un soldado, acercándose y entregándole un rollo de pergamino.- Una vez que encuentren el arma y la identificación, tráiganlos de regreso. Simple.- Squall frunció el ceño pero asintió, tomando el mapa.

-Buena suerte.- les deseó el teniente, para luego darse vuelta y alejar a su patrulla. Squall se giró hacia su grupo, y luego observó el pergamino, desenrollándolo. La tumba se podía describir como una serie de pasillos entrecruzados e intersecciones. Parecía suficientemente fácil para los Seeds.

-¿La Tumba del Rey Sin Nombre?- repitió Irvine.- Está bastante lejos como para ir caminando, unos ciento cincuenta kilómetros.

-¿Sabés algo sobre esa tumba?- preguntó Squall. Irvine puso un dedo sobre su mentón.

-Monstruos, algún tesoro muy bien escondido, e incluso una leyenda sobre un espíritu.- contestó el francotirador.- La mayoría de los rumores son inventados, pero hay una leyenda sobre dos monstruos, mitad hombre mitad toro.

-Cientp cincuenta kilómetros es mucho para que vallamos a pie.- comentó Quistis, soltando un suspiro.

-¡Por qué no alquilamos un auto!- propuso Selphie, dando saltitos de alegría.

-¿Tenemos el dinero para eso?- preguntó Squall, dudando. También dudaba de la propuesta de su compañera; el auto podría resultar peligroso en las manos de Selphie.

-Podríamos ponerlo en la cuenta del jardín, como los boletos para el tren.- dijo Quistis.

Squall sintió, y al pasar el siguiente autobús, el grupo subió y siguió hasta la zona comercial de la ciudad. Durante el viaje, Squall pudo notar que Zell parecía muy enojado, frunciendo mucho el ceño. El Seed le dirigió una mirada interrogativa, que el artista marcial devolvió.

-¿Qué?- preguntó Zell.

-¿Pasa algo?- preguntó Squall, a lo que su compañero frunció más el ceño y cerró un puño.

-¿Quién carajo se cree que es ese Caraway?- replicó Zell, temblando de furia.- ¿Una prueba de valentía?

-Bueno, es un poco tonto.- comentó Quistis.- Pero no tenemos opción. Mejor que lo hagamos rápido.

-Si, callate Zell.- se quejó Selphie. La pequeña Seed levantó un puño.- ¡Sos un Seed¡Esto es una aventura!


El viaje no duró tanto como habían esperado, debido a que Selphie estaba manejando el vehículo rentado. La camioneta 4x4 cruzó las llanuras en dirección noreste, pasando los suburbios de la ciudad hasta llegar a campo abierto.

Tomó casi una hora y medio hasta llegar a la Tumba del Rey Sin Nombre, a pesar de que Selphie manejaba a más de cien kilómetros por hora en algunos momentos. Zell, por supuesto, no disfrutó del viaje.

Sacando las constantes protestas del artista marcial, la camioneta cargada con los cinco Seed y su cliente llegó a salvo hasta la antigua tumba. Selphie se detuvo a un costado de la construcción, cerca de una abertura en la enorme y gruesa pared que rodeaba la tumba. El grupo se dio cuenta enseguida de que no eran los únicos en el lugar; otro auto estaba estacionado cerca de la entrada.

Pasando a través de la pared, el grupo se encontró con una enorme ruina, platas y arbustos entremezclados sobre columnas y caminos de piedra azul. Unos pocos metros más adelante se encontraba una masiva estructura de piedra, cubierta con runas, imágenes y grabados. Un pequeño río pasaba entre la estructura y la sección externa, con un puente sobre el agua. Pasando el puente estaba la entrada a la tumba, una puerta profunda y oscura a las profundidades del sepulcro donde descansaba el antiguo y desconocido rey.

Squall guió al grupo hacia el agujero abierto que permitía entrar en la tumba, y se giró hacia su equipo. Rinoa e Irvine parecían dudar un poco de entrar, mientras Selphie, Quistis y Zell se encontraban listos.

-No nos separaremos, es mejor no tomar riesgos.- dijo Squall, y el grupo asintió.

-Acabemos con esto de una vez.- propuso Zell, hundiendo un puño en su palma.

Squall asintió y puso una mano en la empuñadura de su gunblade, desenvainándolo y guiando al grupo dentro. Pensó que sería buena idea prender una antorcha, pero ni bien dar unos pasos dentro de la estructura, descubrió que había una luz dentro. ¿Tal vez algún sistema antiguo de iluminación? Con cuidado, Squall guió hacia delante a los demás.

Ni bien entrar en la cámara, el grupo fue recibido por un débil aroma. No era el olor a humedad y polvo como alguien esperaría, sino el aroma de la tierra fértil. Aquel sepulcro cumplía todos los requisitos de ser un lugar para el descanso eterno, pero sin embargo poseía una extraña energía vital. Las paredes estaban decoradas con más imágenes y escrituras, y un par de canales corriendo entre las paredes y el piso llevaban agua a lo largo de la tumba hacia un lugar desconocido.

Al avanzar más adentro en la tumba, Squall pudo descubrir las fuentes de iluminación; rayos de luz solar que se filtraban por grandes agujeros en el techo. Por donde la luz brotaba, pequeñas raíces y hojas se aferraban a la piedra.

El grupo inmediatamente tuvo que apartarse del camino al llegar a la primera intersección, cuando un par de alumnas vestidas con el uniforme del Jardín de Galbadia pasaron corriendo, expresiones de terror sobre sus caras. Las dos alumnas desaparecieron antes de que alguien pudiera decir algo, pero para el grupo fue suficiente ver las expresiones de terror. Algo andaba muy mal. Angelo parecía notarlo, caminando muy cerca de Rinoa.

-¿Por dónde?- preguntó Rinoa. Squall observó el mapa en sus manos, inseguro.

-Seguro no por ese lado.- comentó Irvine algo nervioso, señalando hacia la derecha, por donde las dos alumnas habían salido. Squall asintió. Si continuaban hacia delante, encontrarían un callejón sin salida después de otra intersección. El pasillo de la izquierda guiaba hacia un túnel para luego girar hacia otra intersección. El de la derecha era igual.

-Izquierda.- dijo el jefe de equipo, encogiéndose de hombros. Buscó dentro de la bandolera que cargaba en el lado derecho de la cadera y sacó un pequeño cuchillo llamado kunai, que servía como arma arrojadiza, y lo clavó en el medio de la intersección, como marca.

El grupo giró hacia la izquierda y avanzó por los túneles externos de la tumba, y luego de varios minutos llegaron hasta una cámara, bloqueada por un gran muro de piedra. Squall observó por unos momentos la pared, para luego girarse y guiar al grupo por donde habían venido.

Los Seed y su cliente continuaron recorriendo los túneles exteriores, no queriendo entrar aún en el sepulcro hasta confirmar que el equipo del cadete había quedado en alguno de los pasillos. Tiempo después, encontraron otra cámara, también bloqueada por un muro. Sin otra alternativa, el grupo regresó, ahora hacia el camino por donde las dos alumnas habían aparecido. Inconscientemente, los sentidos de los Seed se agudizaron al avanzar por el túnel, moviéndose con cuidado.

Ningún tipo de amenaza apareció mientras el grupo avanzaba por el túnel. A pesar de esto, algo no se encontraba bien, y lo que fuera que fuese ponía alerta al grupo entero. Angelo se había vuelto más receloso, y el nivel de nerviosismo de Zell aumentó bastante. Los otros también mostraban signos de ansiedad, aunque no tan obvios: alguna sacudida de vez en cuando o voltear la cabeza hacia atrás para comprobar los alrededores.

El grupo llegó hasta otra cámara al final del túnel, y sorpresivamente se encontraba abierta. Squall guió cautelosamente a los demás dentro, encontrándose en una habitación sin luz, solo un leve resplandor azul, aparentemente saliendo del piso. El resplandor podría haber sido más poderoso, si en el medio de la cámara no habría habido una enorme estatua de un Minotauro, una gran bestia mitad hombre y mitad toro. La estatua se encontraba sobre un pedestal, y la poca luz remarcaba rasgos muy reales, la piel pintada de azul oscuro, cuernos rojos, colmillos, una armadura cubriéndole el pecho, y un gigantesca mazo con puntas afiladas en sus manos. La cara de la estatua parecía más un perro feroz que un humano, y miraba con ojos furiosos a quienes entraban.

Los seis humanos observaron alrededor de la cámara, pero sacando la estatua y las imágenes grabadas en las paredes, no había nada importante en aquel lugar.

-No hay nada.- comentó Squall, para luego guiar al grupo afuera. Selphie se había quedado atrás, observando el Minotauro.

-Si que es fea.- comentó la pequeña Seed, observándola.- Y estúpida¿quién la pondría aquí?

En ese momento, la estatua parpadeó.

Squall se giró de inmediato al escuchar el estruendoso rugido del Minotauro, el cual cobró vida y levantó su enorme martillo sobre su cabeza, dispuesto a aplastar a Selphie. Irvine se lanzó hacia delante a toda velocidad, logrando sacar del camino a la chica. El martillo destruyó el suelo donde antes se había parado Selphie, enviando escombros en todas las direcciones.

-¡Guardián!- gritó Zell. El Minotauro se había girado hacia Irvine, pero este ya había desenfundado su rifle, disparando dos enormes proyectiles a la cara de la bestia. El Guardián retrocedió al recibir los dos impactos al mismo tiempo, casi cayéndose del pedestal, rugiendo de furia. Selphie ya se había alejado, deteniéndose junto a Rinoa, quien ya estaba convocando un hechizo.

Squall y Zell cargaron juntos, mientras Quistis se movía detrás de ellos dos, lista para atacar con su látigo a la criatura. El Guardián de la Fuerza rugió una vez más, blandiendo su mazo desde el costado derecho, disparándose hacia delante en el momento justo en el que los dos Seed alcanzaban la distancia del Minotauro. Zell saltó y Squall se agachó, ambos esquivando al mismo tiempo el ataque y contraatacando. Squall lanzó una poderosa estocada ascendente en dirección al brazo derecho del Minotauro, quien logró esquivarlo, solo para recibir una destructiva patada de Zell, el pie del artista marcial chocando contra el hocico de la bestia. El Guardián se echó hacia atrás, pero no cayó. En contraataque, el Minotauro logró atrapar a Zell por el pie con su brazo izquierdo y arrojándolo hacia atrás. El Seed cruzó la cámara hasta chocar con fuerza contra una de las paredes, agrietándose donde él había golpeado.

Squall volvió a agacharse al segundo ataque, un giro del enorme mazo que destruyó parte de una pared arriba del Seed. En ese momento, una poderosa bola de fuego y un igualmente poderoso trueno explotaron en la cara del GF, cortesía de Rinoa y Selphie. Seguido de los conjuros, dos proyectiles del rifle de Irvine golpearon a la bestia en el cuello. El látigo de Quistis llegó un momento después, la pesada punta en el extremo de la cadena abriendo un profundo corte a un costado de la cabeza del GF.

Rugiendo de furia y dolor, el Minotauro se lanzó del pedestal, cargando contra Selphie y Rinoa. No logró llegar lejos, otros dos disparos de Irvine impactándole en la espalda lograron sacarlo de balance, y luego Squall llegando hasta el costado derecho del monstruo, enterrándole su gunblade y apretando el gatillo al mismo tiempo. El poderoso disparo de Revolver hizo que el GF perdiera su equilibrio y cayera.

Inmediatamente el Guardián se puso de pie, blandiendo su mazo horizontalmente hacia Squall, intentando aplastarlo. El Seed se agachó nuevamente para esquivar el enorme mazo por poco, una de las puntas cortando unos pocos cabellos. Squall se lanzó hacia delante, su gunblade llegando desde el costado derecho en un corte horizontal hacia el estomago descubierto de la bestia, la hoja cortando profundo y disparando dos veces. El GF tembló y se echó hacia atrás. Otra bola de fuego y un bloque de hielo chocaron en la espalda de la bestia, el látigo de Quistis golpeó nuevamente, Irvine volvió a disparar hacia el Minotauro y Zell ya se había levantado, dispuesto a entrar otra vez en la lucha.

El Minotauro no tenía idea por dónde empezar con tantos enemigos rodeándolo, así que simplemente optó por huir. Se giró, saltando sobre Selphie y Rinoa, y escapó de la cámara a toda velocidad. Antes de desaparecer por completo, envió un rugido amenazante.

-¡ESTO NO SE TERMINÓ!- dijo la voz del Guardián. Squall envainó su gunblade y observó a cada miembro de su grupo. El único herido realmente había sido Zell, aunque solo habían sido unos pocos golpes. El artista marcial estaba más que listo para continuar luchando.

-¿Vamos detrás de él?- preguntó Zell, enojado por no haber podido entrar mucho en la rápida batalla.

-Estamos en una misión.- replicó Squall, negando con la cabeza.- Nuestro objetivo es encontrar la identificación y el arma de ese cadete, no derrotar un Guardián de la Fuerza.- No le gustaba decir eso. Habrían podido derrotar al Minotauro fácilmente como equipo y ganar sus servicios, pero no tenían tiempo para estar buscándolo por toda la tumba. Sin nada más que hacer, Squall guió a su grupo fuera de la cámara, regresando a la búsqueda.

Sin embargo, si se encontraban de nuevo, Squall estaba determinado a terminar la pelea con el Minotauro.


La búsqueda no había dado resultados hasta el momento. Los Seed y Rinoa no habían encontrado nada parecido al equipo del cadete, aún habiendo buscado por todos y cada uno de los pasillos de la tumba. Después de casi una hora de recorrer los corredores, el grupo llegó a la conclusión de que el equipo no estaba en los túneles. Además, habían tenido numerosos encuentros con cosas desagradables, como monstruos hechos de una especie de gel celeste, apareciendo por todos lados durante el camino. Matar a las bestias se había vuelto fastidioso. Squall estaba considerando buscar en las salas bloqueadas cuando descubrió un punto que todavía no habían registrado: el centro de la tumba, una única estructura de piedra rodeada por agua. La cámara era el sepulcro propiamente dicho, donde descansaba el antiguo rey, pero eso no era lo más inquietante del lugar. Durante la hora en la que el grupo había estado dando vueltas por los túneles, el Minotauro no había aparecido. Los Guardianes de la Fuerza siempre permanecían en sus dominios, así que el GF continuaba por ahí. El único lugar posible donde se encontrara el Guardián era en el mismísimo sepulcro.

No había más opción que buscar en la estructura central. Squall guió a su grupo hacia un punto donde, según el mapa, había un puente cruzando el lago que rodeaba al pilar central, conectando los túneles y la tumba. Encontraron el puente al poco tiempo, encontrándose frente a un gran lago y el enorme pilar de piedra ubicado en el medio del agua. El lugar no parecía para nada siniestro, pero los Seed estaban más que listos.

El grupo cruzó el puente y entró en el sepulcro del rey. La habitación era grande y luminosa, las plantas se enganchaban a las grietas de las paredes y del piso, y al fondo se ubicaba un enorme ataúd metálico. Un rayo de luz solar se filtraba desde el techo alto, iluminando la tumba del rey. A un costado del ataúd reposaba una espada, junto con los restos de un uniforme del Jardín de Galbadia, sin duda el del cadete que se había internado en la tumba semanas atrás.

Todos los detalles de la habitación pasaban a un segundo plano, reemplazados por la figura parada sobre el ataúd. El Minotauro gruñó ante los humanos, apretando con fuerza su mazo. Observaba de arriba abajo a los Seed y Rinoa, quien había obligado a Angelo a esperar en la entrada de la tumba. El perro había sido leal, pero no era oponente para un GF.

-¿DE NUEVO ACÁ?- rugió el Minotauro, sus ojos brillando de furia.- ¡FUE FÁCIL LA OTRA VEZ, PERO NO AHORA!- el espíritu apunto con uno de sus dedos hacia el grupo de humanos, intentando parecer amenazador. Los Seed permanecieron inmóviles e indiferentes ante las palabras. Al parecer el GF había olvidado cuán fácil lo humanos habían ganado el encuentro anterior. Squall no creía que algún Guardián fuera estúpido, pero aparentemente estaba equivocado. El Minotauro hacía pensar en Raijin, de alguna manera.

-¡ESTA VEZ, MI HERMANO MAYOR ESTÁ CONMIGO!- el espíritu gritó hacia sus enemigos.- ¡ES SU ÚLTIMA OPORTUNIDAD PARA CORRER!

Zell río abiertamente ante las palabras del Guardián. El Minotauro rugió encolerizado, y luego levantó la vista.

-¡HERMANO!- rugió la bestia, sacudiendo las paredes. Una ráfaga de luz inundó la cámara, cegando por unos segundos a los Seed hasta que el destello desapareció. Desde la luz emergió una replica casi exacta del Minotauro, con la diferencia de que era mucho más pequeño y sus cuernos de color amarillo.

-¿Si, hermano?- preguntó el mayor n un tono muy bajo y calmado, evaluando a los intrusos.

-¡SACRED, HERMANO, ESTOS ENTRARON EN LA TUMBA!- se quejó el Minotauro.- ¡Y ME ATACARON!- el pequeño GF rió entre dientes al escuchar lo último, para luego girarse hacia los Seed y mirarlos con un poco de respeto.

-¿De verdad?- dijo Sacred, casi despreocupado.- ¿Te derrotaron? Nada mal… para ser humanos.

-¿Este enano es el hermano "mayor"?- se burló Zell.- ¡Y menor es un idiota!

-¡HERMANO, SE BURLAN DE NOSOTROS!- rugió el Minotauro. Sacred asintió, frunciendo el ceño hacia los enemigos y preparando su mazo.

-Humanos idiotas.- dijo Sacred, mientras que el Minotauro bajaba del ataúd y se ubicaba junto a él.- Vamos a enseñarles a no juzgar un libro por su tapa.

-Yo voy por el pequeño.- dijo Zell, moviéndose frente a Sacred. Squall asintió.

-Mantenelo ocupado.- replicó Squall, y Zel levantó un pulgar en un gesto positivo.- El resto, concéntrense en el Minotauro, acábenlo rápido.- Rinoa, Quistis, Selphie e Irvine asintieron.

-¡VAMOS!- rugió el Minotauro, y los hermanos cargaron. Squall se encontró con el hermano menor, agachándose ante un gran giro horizontal de su mazo, mientras que Zell cargó contra Sacred, empezando con una patada voladora. El Guardián interpuso su mazo en el ataque, el poderoso pie del Seed chocando contra el gigantesco martillo. El enorme brazo izquierdo de Sacred se disparó hacia delante, atrapando al artista marcial por el cuello de su remera, y luego girando y arrojándolo igual que en la lucha anterior. Zell cruzó volando la cámara hasta estrellarse contra una de las paredes, fuera de la lucha con un solo ataque.

Squall saltó sobre su enemigo mientras el Minotauro pulverizaba el suelo con un poderoso golpe descendente de su martillo. El Seed levantó su gunblade sobre su cabeza, cayendo con un poderoso corte descendente en dirección a la cabeza del Guardián. Este, sin embargo, logró levantar su mazo y bloquear el golpe con la larga empuñadura del arma. Squall tocó el suelo y saltó hacia atrás cuando otro giro horizontal del mazo llegó hasta él, buscando su cabeza.

El Minotauro rugió de dolor cuando dos poderosos cartuchos se incrustaron en su costado izquierdo, para luego recibir tres impactos de fuego, hielo y electricidad en la cara. Otros dos disparos penetraron en su espalda, y Squall regresó más fuerte, su gunblade lanzando una destructiva estocada y atravesando la armadura que cubría el pecho del enemigo, los disparos de Revolver explotando en el pecho del Guardián. El Minotauro retrocedió, y abría caído rápidamente si Squall no hubiese necesitado bloquear un ataque de Sacred, un amplio giro de su mazo en dirección a la cabeza del Seed, que este evitó con un hábil bloqueo.

Sacred sonrió y volvió a atacar. Squall lo siguió, su gunblade chocando contra el mazo, para luego girar sus manos y obligar al mazo a bajar, haciendo que chocara contra el suelo. El arma bajó, y Sacred avanzó, poniendo su hombro por delante para golpear a su enemigo con el torso. Squall, todavía enganchado con el arma de su oponente, no podía detener al Guardián a la distancia que estaba, así que simplemente saltó hacia atrás, aterrizando sobre sus pies y volviendo a cargar al instante. Revolver bajó en un corte diagonal hacia el lado derecho de la cabeza de Sacred, pero el Guardián logró detener el ataque, retrocediendo y blandiendo su mazo para encontrar la hoja de su enemigo. Squall disparó en el momento del choque, y la explosión sacudió el arma de Sacred, quien tuvo que aplicar más fuerza a su agarre.

-Muy fuerte… para ser humanos.- comentó Minotauro, un poco sorprendido.

El Minotauro logró recuperarse rápidamente al no tener a Squall encima. Sus cortes, quemaduras y agujeros simplemente se cerraron, los Guardianes de la Fuerza eran espíritus casi indestructibles. El Guardián levantó su mazo y cargó a toda velocidad, recibiendo directamente impactos de hielo, fuego y electricidad, pero aún así avanzando en dirección a Quistis. La ex instructora esquivó el giro horizontal del martillo con un salto, solo para recibir el hombro del Minotauro impactando fuerte contra su estomago. La Seed cayó varios metros hacia atrás, golpeando el suelo.

El Minotauro no pudo continuar su ataque, recibiendo el destructivo impacto de otro par de cartuchos en la cara, que lo obligaron a retroceder. El espíritu guardián se giró y cargó hacia Irvine. El francotirador rápidamente sacó dos granadas de su abrigo y las cargó al rifle, alejándose de su enemigo. En el momento en que el mazo comenzó a bajar, listo para aplastar a Irvine, este rodó a un costado, giró y disparó.

La primera granada explotó en el pecho del Minotauro, lanzándolo hacia atrás. Indiferente ante el ataque, levantó su arma nuevamente, solo para recibir la segunda granada, esta explotando directo en su ojo izquierdo y acompañada por dos explosiones mágicas de Rinoa y Selphie. Los hechizos Fira y Thundara, junto con las granadas de Irvine, hicieron que el Minotauro retrocediera y rugiera de dolor, cegado por los ataques. Quistis se había recuperado del golpe, lanzando un tercer hechizo a la cara del enemigo para luego sacudir su látigo, la cadena enrollándose en el pie de la bestia. La Seed tiró con toda su fuerza aumentada por los enlaces, logrando que el Minotauro cayera de espaldas. Irvine no perdió más tiempo en recargar su rifle con otro par de granadas, y apuntando a la cabeza de su enemigo. Pero antes de poder disparar, el guardián levantó las manos en gesto de derrota.

-Me rindo.- murmuró el espíritu.- Perdón, hermano…

Sacred desvió un segundo golpe del gunblade de Squall, apartando la hoja hacia un costado y contraatacando con un amplio giro de su mazo, obligando a retroceder a su enemigo. El Guardián se preparó para cargar nuevamente contra Squall, pero un sonido detrás llamó su atención.

Zell se había levantado de donde se encontraba, alrededor de un montón de rocas y escombros de la pared destruida. Cólera se relejaba en la cara del Seed mientras apretaba los puños.

-No juzgues un libro por su tapa.- gruño Zell, luz brillante formándose a su alrededor.- ¡Y no hagas enojar a un Seed!

La luz brillante alcanzó su punto máximo, y Zell cargó hacia Sacred, inhumanamente rápido. El Guardián no tuvo tiempo de levantar su mazo en una postura defensiva, una patada derecha ascendente alcanzándolo con increíble fuerza en la mandíbula. La pierna izquierda del artista marcial se disparó hacia delante en una patada giratoria, impactando contra el pecho, obligándolo a retroceder. Zell continuó con un potente gancho en la mandíbula del Guardián, logrando levantarlo en el aire. El Seed atrapó a su enemigo en el aire, golpeándolo con su codo en la frente, y luego enviándolo al suelo con un golpe descendente. Sacred chocó contra el suelo, y en el instante en el que se puso de pie, fue recibido por una rápida sucesión de golpes y ganchos en la cara y el pecho. Antes de que el espíritu pudiera recobrarse de los ataques, Zell lo aplastó con una segunda patada descendente, su talón levantándose casi 180 grados y chocando violentamente contra la frente del Guardián de la Fuerza.

Otra patada giratoria impactando en el pecho mandó a Sacred a cruzar toda la habitación, impactando con toda la fuerza contra la pared, pero nunca tocando el suelo. Zell ya había llegado antes de que su enemigo cayera, volviéndolo a levantar en el aire con una patada izquierda ascendente, para luego saltar también y lanzar en el aire otra serie de golpes, todos chocando contra la cara del espíritu, y después de seis potentes golpes, finalizar su ataque con un implacable cabezazo, que envió a Sacred a chocar contra el suelo, escombros y rocas volando en todas las direcciones.

Zell aterrizó sobre sus pies, y luego cayó sobre una rodillas, exhausto pero victorioso.

-¿Los Hermanos… derrotados?- murmuró Sacred, en voz baja y débil. Observó primero a Zell, luego a Squall, y finalmente al resto del grupo, cerca del Minotauro. Este se puso de pie, sus heridas regeneradas, y después de unos segundos Sacred lo imitó.

-Poderosos humanos.- dijo Sacred al grupo victorioso.- Las antiguas reglas dictaminan que debemos servir a los vencedores del combate.- Sacred volvió la mirada a Minotauro, y ambos asintieron, levantando una mano al mismo tiempo. De cada mano salió un pequeño rayo de luz, formando frente a los dos guardianes una esfera luminosa de color gris, la cual luego flotó hasta Squall. El Seed tomó la esfera entre sus manos, sintiendo su energía, y asintió. Los dos hermanos devolvieron el gesto, para luego desaparecer rodeados por una ráfaga de luz cegadora.

Finalmente, la prueba en la Tumba del Rey Sin Nombre había terminado.


-¿Señor presidente?- dijo uno de los soldados galbadianos, acercándose hasta Vinzer Deling, quien caminaba por un pasillo rodeado de sus asesores. El presidente galbadiano abandonó la charla que tenía con uno de ellos, volviéndose hacia el soldado.

-¿Si?- preguntó Deling, molesto por la intromisión del soldado.

-La Hechicera desea hablar con usted, señor.- contestó el hombre. Deling frunció el ceño y luego asintió.

-Perdón, Hozz, vamos a tener que discutir el nuevo plan económico en otro momento.- dijo el presidente hacia uno de sus asesores, despidiendo a sus asesores y siendo guiado por el soldado hacia el cuarto piso de la Residencia Presidencial.

El cuarto piso era el nivel más alto de la enorme mansión que servía como Residencia Presidencial, aunque la mayor parte de la estructura se encontraba bajo tierra. Había sido construida de esa manera para evitar los ataques de la poderosa artillería y flota aérea de Esthar durante la Guerra de la Bruja. El cuarto nivel estaba reservado para las funciones sociales, discursos presidenciales y prensa, pero una de las habitaciones había sido tomada recientemente por la nueva… aliada, de Deling.

El presidente de Galbadia caminó a través de las cortinas blancas y entró en la cámara de la Hechicera. El poder mágico de la bruja se podía sentir en toda la habitación, radiando desde el interior de la mujer. Un increíble e implacable poder que hacía temblar hasta al presidente galbadiano. Vinzer Deling era un hombre peligroso y de temer, pero hasta él mismo temblaba al sentir el poder de este nuevo arma, el arma más peligrosa que podría existir.

Por primera vez, Deling dudaba de la prudencia e inteligencia de haber hecho alianza con el mismo tipo de persona que había comenzado la primer Gran Guerra, confrontando a Galbadia y Esthar.

Y ahí estaba ella, sentada de espaldas a la entrada y frente a una gran puerta doble que daba a un balcón sobre las calles de la ciudad, donde el presidente daba sus discursos. Todavía tenía puesto su largo vestido negro y púrpura, y la máscara con forma de pico en la cara, cubriendo sus rasgos. Lentamente, Deling se acercó.

-Solicitaste mi presencia.- dijo el presidente, autoconvenciéndose de que eran aliados, que él no estaba por debajo de ella. Por alguna razón, no lograba estar completamente convencido.

-Efectivamente.- replicó la mujer en voz baja, sin girarse hacia el dictador.- Hay una pregunta que quiero hacerle personalmente.

-¿Y eso es?- replicó Deling, sabiendo de antemano la naturaleza de la pregunta.

-¿La han encontrado ya?- preguntó la Hechicera.

-No.- contestó el presidente.- Mis redes de inteligencia y agencias de investigación están buscando frenéticamente por ella. Entendeme, toma tiempo buscar a una sola mujer.

-Créame, yo sé que es difícil encontrar a una sola persona.- replicó la bruja con tranquilidad.

-¿Qué es tan importante en esta mujer?- preguntó Deling, molesto por la constante pregunta de la mujer.

-Con el tiempo, lo verá.- respondió ella.

-Eso no me sirve, si somos aliados tengo que saber.- replicó el presidente, gruñendo.- Necesito a mis hombres analizando información sobre el Jardín, Esthar, y muchos otros grupos que sirven para nuestros planes. ¡No puedo seguir gastando tiempo y recursos en encontrar a una sola mujer, a menos que me des una maldita razón para hacerlo!

-Fe.- contestó la Hechicera, regresando la vista hacia el dictador, quien retrocedió un poco ante su mirada.- Mantenga la fe. Hoy, durante la ceremonia, todo será revelado.

-¡No me vengas con idioteces!- rugió Deling.- ¡Decime¿Qué tan importante es ella?

-Más importante de lo que usted se imagina.- replicó la bruja, su voz al mismo tiempo suave y peligrosa.- Una mujer podría darnos poderes inimaginables, o destruir todo lo construido, mi Presidente.

-Estoy cansado de los enigmas.- gruñó Deling.- Más vale que me digas lo que te proponés durante la ceremonia.

Sin decir más palabras, Vinzer Deling se giró y abandonó la habitación. La Hechicera rió en voz baja, divertida por la ingenuidad de ese hombre. Dominio mundial, no, ella buscaba algo más grande, algo que un hombre tan simple como Deling no podía siquiera imaginar.

-Esta noche, hombrecito.- susurró la mujer, sonriendo bajo su máscara.- Esta noche...

Entre las cortinas, manteniéndose invisible ante la vista de Deling, otra figura se movió. Él también sonrió.

Muy pronto.


-

Uff, tardó un poquito en llegar, pero acá estamos. Ahora son solo unos pocos capítulos hasta el final!

Esos dos párrafos, si, es el límite de Zell, Kiai. Para los que les interesa, el Kiai es un concepto que se usa en las artes marciales (kendo, karate, por ejemplo) y que quiere decir algo así como "reunir energía". Básicamente es un grito por el cual se libera la energía en el momento de aplicar un golpe, en karate, o en el momento en que la espada hace contacto con el oponente, en kendo.

En este capítulo hay un par de escenas Squall/Rinoa y Irvine/Selphie, también. Me gustó agregar eso como un vistazo hacia próximos momentos entre estas dos parejas, en los siguientes capítulos seguramente van a ser más profundas. La escena entre Deling y la Hechicera me parece que quedó muy bien para cerrar este capítulo, como una predicción al final que se acerca.

La batalla contra los Hermanos resultó complicada, ya que todo el grupo debía enfrentarse a un único oponente, y creo que por eso terminó tan corta. Lo que más destaco es el límite de Zell, y los disparos de Irvine. Irvine va a usar diferentes municiones a lo largo de la novela, pero no se si voy a añadir si límite. Tal vez si, todavía lo estoy viendo.

Como última nota, Réquiem para los SeeD va a sufrir una segunda transformación, ahora que tengo el argumento completamente definido. Me di cuenta de que primero tengo que terminar con esta novela, para luego seguir con mi propia continuación de la historia. Además, encontré miles de errores en la novela que tienen que ser eliminados, y la única manera es destruir la actual novela y reescribirla por completo.

Bueno, eso es todo. Espero que les haya gustado el capítulo, dejen sus reviews deciéndome lo que les gustó y lo que no les gustó.

Hasta el próximo capítulo...