XX.
Sin experiencia.
Katarina corrió, rodó y recuperó una de sus dagas, luego lanzó y acabó con el último de los insectos. Aunque estaba segura de haber contado bien, la pelirroja se levantó y observó en derredor verificando su cálculo inicial. Lux y Chispa también habían despachado algunos bichos y ahora ambas se acercaban a ella.
-Son todos ¿Verdad? – indagó Luxanna mientras destapaba la cantimplora y tomara un sorbo.
Katarina espero su turno y también tomó un par de tragos. Le devolvió la cantimplora a Luxanna y empezó a recoger sus dagas de los cadáveres que tenían a lado y lado. Mientras lo hacía, Katarina pensó de nuevo en la carta de su hermana.
De acuerdo a lo que manifestó Cassiopeia la infestación había desparecido poco después de enviar la primera carta. Así que cuando llegó la respuesta y Katarina la instaba buscar y eliminar los nidos de los insectos ella había seguido el consejo al pie de la letra. Contrató unos cuantos mercenarios y les encomendó la tarea, no fue sencillo pues muchos de ellos se pensaban por encima del trabajo y tuvo que pagarles o amenazarlos para que no dejaran el encargo a medias. Con esa medida, los bichos habían desaparecido por más de tres semanas, al cabo de las cuales uno de sus empleados había regresado de una exploración rutinaria de caza con una fea picadura en la pierna.
La picadura había empeorado con el paso de los días, el sujeto tuvo fiebre, vómitos y todos creyeron que moriría, pero al final se curó y cuando estuvo en condiciones llevó a Cassiopeia al lugar dónde había sido picado: a dos días de viaje, justo al pie de las montañas Variu. Allí, Cassiopeia ordenó montar un campamento pequeño y ella misma supervisó las labores de búsqueda. Encontraron su primera colonia poco antes de que cayera la noche y la incineraron tal como sugería Katarina. Buscaron en los alrededores durante un par de días más, encontraron otros tres nidos y también los destruyeron, luego regresaron al viñedo y disfrutaron de casi tres semanas de paz.
Sin embargo, los bichos habían regresado y parecían más agresivos y hambrientos que antes, pero Cassiopeia organizo el grupo para repetir la solución anterior, salvo que en esa ocasión llevó más hombres y se propuso explorar la zona durante al menos una semana. No obstante, el segundo viaje se truncó a medio camino.
Su hermana no lograba explicar del todo bien lo que ocurrió, pero el campamento fue atacado en la madrugada, A ella la despertaron los gritos de los mercenarios y Frederick que la sacó del campamento sin darle el tiempo de informarse. Lo poco que Cassiopeia vio fue un par de hombres mutilados que gritaban. Otros intentando darle muerte a una especie de oruga que parecía engullir una pierna. Una semana después, cuando los heridos ni siquiera se recuperaban del todo una segunda oruga apareció cerca de la plantación, aunque esta era mucho más pequeña que la primera. Frederick logró acabarla sin ayuda, pero la baba del animal era corrosiva y le quemó el brazo derecho.
Katarina había leído el relato con preocupación, Cassiopeia le informaba que había pedido ayuda al general y que, con suerte, enviaría algunos soldados para que lidiaran con esos insectos. Además, había enviado a Lilian a la mansión del Bastión junto a su nana. Por otra parte, también el advertía que no continuara persiguiendo los bichos por su cuenta, tarde o temprano también encontraría una oruga y por mucho que se creyera intocable esa cosa podía matarla o herirla de gravedad.
Esa misma noche, Katarina había guardado algunas cosas básicas en una bolsa y tenía la firme intención de partir a la montaña. Pero se topó con Lux y esta la convenció de aplazar el viaje una noche más, así ella podía escabullirse y acompañarla, por supuesto que la propuesta le pareció extraña a la pelirroja. Luxanna le recordó que también ella tenía interés en los insectos, así que si Katarina viajaba ella podía aprovechar para hacerlo también.
El primer día e viaje no fue difícil, simplemente caminaron en silencio, sin encontrar ningún bicho o dificultad. Entrada la madrugada, Luxanna estaba demasiado somnolienta por lo que la pelirroja decidió que era prudente detenerse hasta el amanecer. A la mañana siguiente, encontraron algunos restos de garrapatas y los siguieron durante un par de horas, tal como la primera vez que se aventuraron juntas más allá de las cercanías a la Liga. A medio día pararon para comer, Katarina había llevado cecina, agua y pan seco para el viaje, en tanto que Luxanna cargaba en su maletín algunas frutas secas, un par de trozos de queso, algo de carne cruda para preparar y también para Chispa, un par de cacerolas, una manta para el frío, ropa interior, dos camisetas y una toalla para asearse apenas tuviera la oportunidad.
Katarina había aprovechado la segunda noche de su viaje para molestar tanto como pudo, pero mientras iba sacando todos los haberes de Luxanna de su mochila, se daba cuenta de lo poco preparada que había estado para la expedición. Las dos cacerolas de Luxanna les permitieron tener algo de alimento caliente y hervir agua de un riachuelito sin arriesgar un dolor de estómago.
Esa noche, Katarina había dormido junto a la rubia a pesar de sus intentos por quitarle la manta y rodar lejos de su alcance. La noxiana no lo había permitido y se le pegó como sanguijuela besándola cada vez que la chica trataba de alejarla. Al final, Luxanna se rindió y utilizó a Katarina como almohada de modo que tuvo una excelente noche de descanso.
Caía ya la noche del tercer día y regresaban a su improvisado campamento en una cuevita cerca a otro riachuelo. Había pasado la mayor parte del día limpiando el área de garrapatas, pero por si no bastaba con su limpieza habían juntado madera suficiente para mantener fuego hasta la mañana siguiente.
Cuando llegaron, Chispa se echó a un costado y agachó la cabeza sobre las patas delanteras, no pasó más de un par de minutos para que el animal se quedara dormido. Katarina creyó que Lux haría lo mismo, pero la rubia organizó los maderos en pequeños grupos, según sus cuentas tenían diez montones, lo que debía durarles ocho o nueve horas. Y en tanto Lux atisbaba el fuego colocando el primer montón, la pelirroja se tumbó contra la roca cruzándose de brazos. Solo tuvo que cabecear un par de veces antes de quedarse dormida.
En tanto Chispa y Katarina dormían, Lux encendió el fuego, tomó un poco de agua en la taza y la ajusto en el escaparate de madera sobre el fuego para preparar un poco de infusión. Luego, sacó de su mochila la toalla, un cambio de ropa interior y un poquito de jabón que había traído consigo. Se recogió el cabello para evitar mojarlo, se acercó al agua y empezó a desnudarse. Sumergió el cuerpo de a pocos, soportó el contacto del agua fría y se zambulló hasta los hombros.
Cuando se acostumbró a la temperatura del agua, Lux tomó el trocito de jabón y se enjabonó lo mejor que pudo, froto su piel con paciencia, como había extrañado Luxanna el bañarse durante esos últimos días. El sol de verano era sofocante en Valoran, no había briza y la humedad del ambiente la ponía sudar mucho más de lo que estaba acostumbrada. En tanto Lux se relajaba con el aromita del jabón y- el apacible fluir del agua por su cuerpo Katrina había despertado y al ver lo que Luxanna hacía, fue muy silenciosa al despojarse de su ropa, luego caminó con extremo sigiló y se zambulló justo a su espalda.
Luxanna se levantó de inmediato pero las manos de Katarina sorbe sus pechos calmaron parte del sobresalto que había sentido. La rubia no opuso resistencia cuando Katarina aplicó presión para que se sumergieran nuevamente, y tampoco se quejó cuando sintió los labios de Katarina sobre su cuello, llenándola de besos a la vez que sus dedos empezaban a trabajar sobre sus pezones.
Llevaba dos semanas teniendo sexo con Katarina, así que en parte ya se había acostumbrado a que la tocara. Por supuesto que no fue sencillo, pero si resultó más fácil de lo que imaginó los primeros días. Luego de superar la sorpresa inicial de no tener la voluntad para negarse a las caricias y avances de la pelirroja, Luxanna aceptó que sentía una fuerte atracción por Katarina y que esta era capaz de interpretar a la perfección las incongruencias entre sus palabras y las reacciones de su cuerpo.
Los recuerdos de la primera noche que tuvieron relaciones eran difusos, Luxanna recordaba estar esperando por la pelirroja porque había escuchado decir que la Liga estaba considerando reforzar el campo de energía para que tampoco animales pudieran acercarse. Deseaba proponerle a Katarina que siguieran una corazonada suya, pero cuando la noxiana finalmente apareció Lux no tuvo la oportunidad de decir nada. La pelirroja la había empujado contra el tronco más cercano, empezó a besarla y le desacomodó la ropa liberando sus pechos para ocupar sus manos en ellos. Luego, Lux recordaba vagamente como Katarina había abandonado su boca y se había dedicado a sus pechos, la sensación de los dientes de Katarina cerrarse sobre sus pezones y la presión al succionar todavía le producía un delicioso escalofrió. Después, Lux recodaba estar aferrada al cuerpo de la noxiana mientras esta seguía besándola y colaba su mano diestra entre la tela de su ropa interior, ni siquiera supo en que momento había desabrochado su pantalón o con que fuerza la mantenía suspendida con un solo brazo aferrado a su cadera. Tampoco podía precisar en momento exacto en que Katarina la había penetrado y su siguiente memoria era ella misma moviéndose contra los dedos de Katarina totalmente perdida en un mar de sensaciones nuevas y placenteras.
Pero esa primera experiencia no acabó allí, mientras Luxanna se desplomaba aturdida por la intensidad de su primer orgasmo, Katarina se había desnudado y la había obligado a levantarse solo para recostarla sobre su ropa descartada. Después, Lux había sentido el peso de Katarina descender sorbe su rostro y como la noxiana cubría su boca con su sexo húmedo, entendía lo que la pelirroja pretendía y empezó por aventurar su lengua contra el clítoris endurecido, al sentir como el cuerpo de Katarina descendía mas sobre su boca Lux continuó su labor. Desafortunadamente, justo cuando la rubia creía estar entendiendo la dinámica, Katarina se había levantado para reacomodarse sobre su cuerpo. Luego, la pelirroja tomó una de sus manos e hizo con ella lo que su inexperta boquita todavía distaba mucho de lograr.
Al terminar, Katarina se quedó tumbada sobre ella unos minutos, después se levantó, se vistió y se acercó cuando también ella estuvo e pie. En tono jocoso, le dijo que era muy mala, pero también la beso y dijo que ya mejoraría, que se encargaría de cambiar eso. Y, fiel a su palabra, Lux había mejorado notablemente, si el par de veces que había logrado hacerla terminar en su boca eran evidencia contundente.
En fin, Lux dejó que Katarina la tocara y se recostó contra su cuerpo para facilitarle el acceso a su entrepierna, la pelirroja no tardó mucho en introducir sus dedos en ella. Luego sintió como los dientes de Katarina se cerraban sobre la piel de su cuello y succionaba despacio, esta vez no tenía que preocuparse porque la noxiana le dejase un moretón, disfrutó del placer que Katarina le daba y la siguió cuando salió del agua. Recogió su ropa, la dejó cerca del fuego y se tendió sobre la noxiana que ya la esperaba, Katarina fue más suave que en otras ocasiones.
Mientras Luxanna terminaba de vestirse, Katarina alimentaba el fuego y repartía un poco de comida en los dos platos que había traído la rubia. Al principio, la pelirroja se había reído, pero conforme avanzaban los días agradecía que la demaciana fuera tan delicada de traer cosas como esas que les facilitaban un poquito la existencia. Cuando la noxiana regresó con la comida, le tendió una ración a Lux que antes de tomarla despertó a Chispa con suaves caricias sobre su lomo y le dio de comer los últimos restos de carne.
Mientras cenaban, las dos guardaron silencio. Katarina tenía la mente en los bichos, no pasaba por alto el incremento en número y el cambio de comportamiento que tan bien predijo Luxanna. Ahora comprendía un poco mejor porque a los noxianos les costaba tanto deshacerse de la pequeña nación, aunque muchos de sus soldados eran como Garen, aquellos que ocupaban las posiciones estratégicas debían ser un poco como Luxanna y la rubia probaba cada vez tener una mente prodigiosa. Y, a pesar de que era algo debilucha en combate Katarina empezaba a admirarla.
-¿Por qué estamos aquí? – preguntó Lux mientras tomaba la taza para beber un poco del té.
La pelirroja no contestó, continuó atizando el fuego hasta que la pila de madera se integró por completo a la fogata.
-Matar bichos.
Luxanna terminó su cena sin buscar iniciar conversación de nuevo. Katarina aún confiaba en ella para revelarle la verdadera razón para emprender ese viaje y, con el temperamento volátil de la pelirroja, era mejor no insistir. Se recostaron lado a lado pero sin tocarse. Y durmieron tranquilamente un par de horas hasta que los gruñidos de Chispa las levantaron.
El lince no paraba de gruñir, pero su posición era defensiva y, de hecho, parecía que deseaba huir del lugar. Katarina se levantó primero y fue rápidamente en la dirección que marcaba el felino. Tuvo que caminar algunos metros rio abajo, pero finalmente divisó entre las rocas algo que iba escalando con cierta dificultad. Lux llegó a su lado con un trozo de madera llameante en una mano y su daga en la otra, el resplandor de la llama reveló la criatura cuando estuvo lo suficiente cerca y Katarina sonrió al ver exactamente lo que había estado buscando.
Frente a ellas, estaba la misma cosa deforme y nauseabunda que su hermana describía en la correspondencia. Con el tamaño de un perro mediano, la cosa tenía el cuerpo de una oruga, pero poseía también un diminuto par de patas regordetas con las cuales se desplazaba, un enorme agujero lleno de dientes con una lengua tubular al medio. Sus ojos estaban esparcidos en pares por todo el perímetro de su boca y un par-de antenas babosas completaban la fea fisionomía de la criatura.
-¿Qué es eso? – preguntó Luxanna.
-El bicho que vinimos a matar – contestó Katarian sacando sus dagas y lanzándose a la batalla de inmediato.
A pesar de lo que podía sugerir su apariencia, el bicho era lo suficiente ágil para esquivar las afiladas armas de la noxiana y aquello frustraba a Katarina. Aun así, la pelirroja continuó atacando mientras Lux procuraba acorralar la criatura con su antorcha improvisada. No parecía que iban a tener demasiado éxito, pero Katarina no se rendía fácil y en una serie de movimientos veloces encadenó un par de shumpos para aparecer justo encima del bicho y abrirle lo que parecía ser la cabeza en dos. No obstante, lejos de caer derrotado el insecto escupió una sustancia oscura y viscosa que al contacto con la ropa de Katarina empezó a disolver el material.
La noxiana se alejó y se quitó la chaqueta evitando quemarse la piel por muy poco. Entre tanto, Lux aprovechó para blandir la antorchar contra la bestia que chilló esquivando el fuego. Fue ese el momento que Katarina eligió para regresar al ataque, corrió y clavó su arma en lo que parecía ser el abdomen del bicho, luego utilizo toda su fuerza para hacerle un corte transversal que provocó un nuevo chillido, pero esta vez de dolor, la noxiana vio como Luxanna introducía la antorcha en la boca del animal y ambas se alejaron cuando este se encendió.
Se alejaron lo suficiente para verlo arder, pero al cabo de algunos segundos, se apagó por completo. Intrigadas, se acercaron nuevamente. Pero de los restos medio calcinados de la bestia surgió un segundo insecto, más pequeño veloz y feo. Chilló y se abalanzo contra ellas, no parecía que pudieren esquivar a tiempo y Lux levantó ambas manos formando una barrera justo antes de que el bicho explorara y cubriera todo con sus entrañas.
Katarina miraba los restos resbalar. Cuando la barrera desapareció y las entrañas cayeron al suelo, la noxiana giró para ver cómo Luxanna bajaba ambos brazos, todavía era visible un pálido resplandor en la palma de sus manos. Sin embargo, fue la rubia quien habló primero.
-¿Por qué estamos aquí? – preguntó una segunda vez ignorando el hecho de haber revelado parcialmente su gran secreto.
-Matar bichos.
Repitió Katarina con una enorme sonrisa en el rostro mientras pateaba un trozo de la criatura y se colocaba frente a Luxanna.
-Oye ¿Puedes levitar?. Tengo un par de ideas.
-.-.-.-.-.-.-.-
Este capítulo era un poquito diferente en mi cerebro, no salió del todo como esperaba pero hay partes con las que estoy muy satisfecha. Espero que les haya gustado.
Ahora, vienen algunos de los capis que más ganas tenía de escribir.
