Jueves 16 de marzo de 1048
¿A qué se puede limitar la reparación una pared completa de una casa? Exacto, a una tremenda cantidad de trabajo que se traducía también en sudor. De hecho una gota del mismo paseaba libremente por la frente de Sunset Shimmer, para después caer sobre el piso de madera.
Aquello se parecía tanto a tiempo donde ninguna de ellas conocía su pasado… es decir, pasar tiempo con ellas, hacer cualquier junto con ellas, cualquier cosa: desde bañar a perros, hasta modelar para Rarity, estudiar con Twilight, competir con Rainbow Dash… las mismas actividades podían ser repetidas, aunque no de la misma forma.
El martillo que llevaba entre sus manos, con su peso y su aspecto viejo resultaba, en cierta medida, inquietantes; la habían cansado enormemente todas las acciones requeridas para aquel trabajo, golpear secciones de la pared, desclavijar, quitar tablones de madera, a esas alturas, incluso con los guantes puestos parecía que se había astillado más de un dedo.
- Tomemos un descanso. – Advirtió Applejack poco antes de marchare.
Sí, hace unos meses atrás hacía aquellas actividades con sus amigas, las disfrutaba, no existía tensión ni estaban alejadas. Ahora sin embargo, podía verlas, oírlas, pasar el tiempo con ellas; pero ya no era igual, para nada. No hablaban de la misma forma, de hecho era ella quien tenía que iniciar las conversaciones siempre. Siendo sincera, mentiría si dijera que tendría la certeza de que estaba perdonada. Tampoco conocía la razón exacta ¿Era por mentirles? ¿Por la inconsciente manipulación de sus cuerpos? ¿Era porque en realidad lo que habían considerado magia "buena" era en realidad obscura? ¿O era su naturaleza demoniaca la que generaba un odio irracional en ellas? ¿O habían hecho un cambio repentino de la amistad y el cariño al miedo?
Se había hecho preguntas similares por todo ese tiempo sin poder contentarse con ninguna respuesta; como fuese, al menos ellas no la rechazaban del todo, con diferente dificultad cada una tenía una apertura, un lugar desde donde se las podía abordar; a Twilight, el conocimiento; a Rainbow Dash, la competencia; a Fluttershy, el ayudarla con los animales del refugio; a Pinkie Pie… recordarle quién era con toda sinceridad tras ayudarla a organizar la fiesta de Fluttershy; a Applejack colaborar con la reparación del muro de su cuarto; Rarity tendría que ser abordada desde la moda o el aspecto, tenía la idea general, pero todavía no el plan preciso.
Las conocía demasiado bien como para saber dichos puntos; pero ellas no conocían esa parte secreta de su vida, pese a que lo contó todo… desde el descubrimiento de su naturaleza; hasta los límites donde había tenido que llegar para poder seguir con vida… para mantenerlas a ellas con vida. Pero incluso así, poniéndose en su situación hasta ella podría sospechar. Una demonio, una maldita demonio era su naturaleza, su especie. Ni humana, ni poni… ni siquiera era una demonio pura; sino más bien una hibridación.
- Terminaré el resto luego, puedes irte. Gracias. – Le espetó Applejack de pronto.
Se había sumergido tanto entre sus cavilaciones que apenas había logrado dar atención a la vaquera que la observaba de una forma desconocida; había conocido esa mirada diferente en todas sus amigas, sin excepción.
- Applejack. – Trato de iniciar conversación la pelifuego.
- Déjalo así Sunset, por favor, terminemos bien. – Respondió Applejack de forma firme mientras se levantaba del lugar donde se había sentado, a varios metros de Sunset Shimmer.
- No tiene que terminar así Applejack, sé que eres sincera… sabes que no me odias. – Desesperada, Sunset trataba de apelar directamente a un punto que podría ser o bien su ruina o su éxito.
- No Sunset, no lo hago. Pero nuestra amistad se basó en una mentira. – bajando la cabeza hasta el punto de que el sombrero impedía que la fémina de ojos turquesa tuviera contacto con sus ojos, la vaquera marcaba las distancias.
- Les mentí, lo admito Applejack. Pero fue por buenas razones.
- Egoístas a mi parecer. – Aclaró la rubia de forma brusca, sin realizar contacto alguno de vista.
- Si no mentía, ustedes no habrían podido evitar ayudarme… se habían expuesto a un peligro del que no podría haberlas protegido, ni podrían haber salido… Applejack ni yo ni Wane teníamos que salir con vida de aquello.
Applejack la observó con mayor atención.
- Wane era más experimentado que yo, tenía más conocimientos y sus hechizos eran aterradores, si hubieran tratado de interferir él… no podrían haber tenido éxito. Ni siquiera hubieran podido salir con vida. – La de piel ámbar detestaba recordar todos los eventos de aquellas fechas, casi tanto como aceptar lo que era.
- ¿Y después? ¿Qué justifica que nos hayas mentido por más de medio año? – Cierta furia escondida por parte de Applejack se mostraba, su voz se elevaba, sus movimientos eran un poco bruscos.
- Ahora tú ponte en mi lugar… si lo que más te importa en el mundo pudiera ser salvado con una mentira… ¿La dirías?
- Sunset…
En un análisis veloz de las palabras usadas por la pelifuego, Applejack entro en una observación que apenas había realizado la segunda vez que su amiga de ojos turquesa trató de recuperarlas. La cosa que más le importaba en el mundo eran ellas, todas sus amigas ¿Es eso lo que ella siente por mí? Se preguntó fugazmente. ¿Las amaba? ¿De qué forma exactamente? Era un misterio que probablemente no podría develar. Entonces, percatándose de aquello, Sunset nuevamente comenzó a hablar.
- Escucha, tengo en mi cabeza algo así como un segundo cerebro… los "otros" – entrecomilló con sus dedos para hacer entender que se refería a los demonios – le llamaban subconsciente o conciencia esclava, obedece mis órdenes y puede hacer muchas cosas. Antes de que… madure – Apenas si pudo encontrar palabra para simplificar el complejo proceso por el cual había pasado, agradeciendo que Ocllo no estuviera allí, pues corregiría lo dicho con su voz nada placentera de escuchar al principio – lo hacía todo, mantener mi cuerpo estable, regular mi núcleo, crear algunos hechizos y mantenerme a salvo.
- ¿Y entonces? – Applejack exigió.
- Después de que… cambié mi vida por la que tengo ahora, me uní a ustedes cada vez más; ustedes fueron tan amables, tan buenas conmigo que no pude evitar sentirme como su amiga, empecé a quererlas y a medida que ese sentimiento crecía, también el deseo por protegerlas, enserio me preocupaba de que algo malo les pudiera ocurrir. No sé cómo explicarlo, temía por ustedes porque si las perdía, perdía a las únicas poni… personas en mi vida que realmente fueron buenas conmigo. - Tocándose el pecho, la adolescente recordó aquella aceleración tan vívida que solía generarse al pensar en escenarios completamente adversos en los cuales llegaba a perderlas para siempre; incluso a veces ese temor se despertaba. – Ese cerebro también tuvo esa preocupación, empezó a actuar sin que yo lo supiera… modificó varios hechizos y después comenzó a transformarlas, no cambió sus aspectos; pero si su sistema inmunológico, funciones vitales reforzadas y hechizos que se activarían si ustedes se herían o sufrían accidentes. – Toda esa preocupación se tradujo de forma inesperada en mi segundo cerebro… es por eso que cambió sus cuerpos con mi magia para que nada malo les pudiese ocurrir.
"Plantilla de esbirro demoniaco ser modificado para ser aplicado en organismos amigas" Ocllo lo había dicho de forma tan simple que hasta parecía natural; pero decírselo a sus amigas de aquella forma era perderlas para siempre, así que Sunset optaba por una estrategia alternativa.
- O sea que si me atropellaba un auto. – Empezó diciendo Applejack.
- No morirías… pasaría lo mismo que pasó cuando mi casa voló por los aires… los hechizos curarían todas tus heridas de muerte y tu cuerpo tendría la capacidad para curarse solo; podías aguantar sin agua por semanas, sin comer por meses.
- ¿Y el poder que tengo con el cristal? – Cambió de tema drásticamente la fémina de sombrero.
- Se me ocurrió después de verte trabajar, creí que era el más útil para ti.
- Y lo es… o era. – Admitió Applejack.
Al ver mejor a Applejack, la fémina de ojos turquesa pudo identificar de forma veloz algo que no tuvo en cuenta durante todo el tiempo que habían estado juntas.
- Applejack, no has estado en contacto con tu dije por mucho tiempo… ¿Dónde está? – Preguntó de repente buscando con la vista alrededor de toda la habitación.
Fue cuestión de pocos segundos para que la expresión de la vaquera cambiara, unas ojeras se rebelaban, mientras que sus ojos se entrecerraban, sus manos se empuñaban fuertemente comenzaba a temblar, mas no sentía frio, ni su cuerpo perdía calor, de hecho comenzaba a incrementar. ¡Mínimo debía estar a cuarenta grados! Y ni siquiera pudo percatarse de ello.
Los ojos de la pelifuego tuvieron un cambio inmediato transformados por aquella penumbra a la cual era extremadamente difícil acostumbrarse, de hecho, la vaquera , al verla, no pudo evitar levantar ambas manos, Sunset Shimmer se acercó lo más pronto que pudo. Para retirar las manos de su amiga y aferrarse completamente de sus hombros.
Una cantidad considerable de energía era inmediatamente transferida, la preocupación de Sunset no podía ser diferente; había visto el inicio de la peor parte de la ausencia de magia en el organismo de sus amigas.
A medida que la energía obscura regresaba al cuerpo de Applejack, su temperatura se regularizaba; pero había más, muchas cosas más que Sunset no había podido ver a la primera, el sistema nervioso de su amiga había tenido algunos trastornos en la noche, pesadillas: sudor fuera de lo común; anormalidades en el ritmo cardiaco; el sistema linfático era tan irregular que su cuerpo apenas había podido eliminar substancias por estas vías; las defensas habían reducido drásticamente; los nutrimentos básicos no eran digeridos; los glóbulos blancos eran producidos muy por debajo de la cantidad natural, organismos simbióticos que las reforzaban agonizaban confrontando un resfriado común, siendo la última barrera entre la enfermedad que pondría fin a la vida de su huésped y a la suya; los músculos comenzaban a deteriorarse, el calcio de sus huesos había disminuido juntamente con otros compuestos no humanos adicionales que proporcionaba la "plantilla" de Applejack, la médula pronto sería reabsorbida por los mismos simbiontes para producir algo de magia y así, mantener desesperadamente con vida el cuerpo de su huésped. Pocos eran los días que le quedaban a Applejack. Pero… ¿Por qué?
Se supone que la energía de sus dijes podían soportar por semanas si usaban sus poderes constantemente y por meses si no lo hacían, nada de aquello tenía sentido.
- Suéltame Sunset… no… no lo hagas. – Gemía Applejack apenas con energías para tratar de replicar algo a las acciones de su amiga que inmersa en la preocupación cedía toda la energía que hacía falta para restablecer la estabilidad de la de ojos esmeralda.
- ¿Dónde está tu dije? – Cuestionó velozmente la fémina que por las circunstancias llevaba puesta una sudadera violeta.
- No quiero ser esto Sunset… - Fue la petición de la rubia, quien, recuperando fuerzas agarraba a su amiga de los brazos para tratar de levantarse.
Aquella muchacha no solo era de cuerpo fuerte y resistente, también lo era de carácter y espíritu… aquello fácilmente se podía inclinar a ser terca, cosa que Applejack era. Si solo llegaba unos días tarde… su cuerpo habría colapsado, no seguiría allí para hablarle ni pedirle aquello. Sunset comprendió la sensación que causó a Celestia con su fuga repentina. "Niña tonta" dijo para sus adentros "qué haría sin ti…"
- Pero lo eres Applejack, lo eres. – Respondió la pelifuego suavizando el agarre que mantenía con Applejack a medida que ambas se ponían de pie.
- Si hubieras sabido… lo habrías hecho de todas formas.
- Claro que no Applejack. No les haría hacer nada en contra de su voluntad ni les daría la misma maldición que tengo… a veces me pregunto si todo lo que hago no puede hacer que me vean de diferente manera… ¿Ser demonio me hace tan vil?
Applejack finalmente posó sus ojos llenos de vida en la de piel ámbar, para después retirar sus manos de los brazos de ella.
- Claro que no terroncito, tú eres una buena persona. Es solo que, no es fácil para mí entender que todo este tiempo he sido amiga de una, ya sabes, demonio, incluso bromeábamos con eso y todo. – El dolor comenzaba a desaparecer; los ojos de Applejack que tenían un tono amarillento volvían a su nitidez usual y todas sus facciones, en lugar de representar un dolor extremo, ahora se relajaban.
- Lo sé, estuve ahí. – Dijo en tono de broma la de ojos turquesa.
- Oye, ya son las doce, se supone que tendríamos que estar en el colegio a las once y media. – Le espetó Applejack observando un reloj cercano.
- Toma tu mochila y tus cosas, estaremos allá de inmediato. – Fue la respuesta llena de emoción de la de ojos turquesa
La del sombrero vaquero se cambió velozmente de ropa, solo era cuestión de ponerse la falda y cambiarse de camisa… nada complicado, después, sus útiles estaban en su mochila, el resto del día sería bastante más simple que eso.
- ¿Qué harás? – Cuestionó acercándose a Sunset.
- Tomar un atajo. – Le respondió con un destello de luz en su mirada, poco después tomó a su amiga de ojos verdes de la mano.
- No creo que sea.
Applejack pudo sentirlo, al principio era como un empujón que le llegaba hasta la base del estómago, parecía por un breve segundo que estaba flotando en el aire, ante sus ojos, su habitación parecía comenzar a doblarse, curvarse como una ilusión óptica, como esos filtros raros de las fotografías de sus celular, una completa locura. En un santiamén los colores café, gris, blanco, anaranjado y las diversas tonalidades de su colcha fueron reemplazados por un naranja ladrillo, un verde y un plomo… cuando todo volvió a tomar forma que fue en otra fracción de segundo, ya estaba en el patio trasero de la CHS, solo era cuestión de ingresar por la puerta del gimnasio, debido a unos matorrales que bloqueaban la vista, así como las banquetas y una porción de pared del colegio, nadie pudo verlas apareciéndose de la nada.
- No… no lo vuelvas a hacer Sunset. – Se pronunció de forma firme y final.
- Está bien, pero cuando quieras un aventón rápido solo avísame… después de todo, qué es tener toda esta magia si no la puedo usar de vez en cuando. – Sostuvo como una defensa poco creíble la de cabello bicolor. – Vamos, tenemos muchos pasillos que cruzar antes de llegar con las demás. – Aclaró seguidamente tomando de la mano a su amiga vaquera.
Mientras caminaban por los pasillos Sunset no pudo evitar tener la curiosidad por todo lo que había posibilitado que Applejack estuviera cerca de ingresar en la última etapa de aquel proceso que era una condena segura.
- Con respecto al dije… dónde está.
- Lo enterré detrás de mi casa, no quería tener algo que viniera de un origen tan… desconocido. – Advertía Applejack controlando sus palabras como pocas veces solía hacer, pues, extrañamente, no deseaba lastimar los sentimientos de su amiga de piel ámbar.
- Pero Applejack, ese dije te mantiene con vida ¿Entiendes? Yo estoy buscando una forma de volverlas a la normalidad; pero hasta entonces debes usarlo mínimo quince minutos al día ¿De acuerdo?
- ¿Es enserio? – Applejack se sintió fuertemente atraída por la idea de volver a la normalidad.
- Sí, investigaré y haré todo lo que esté en mis manos para quitarles todos los cambios que les hice. – Ganándose finalmente una sonrisa por parte de la vaquera, la de ojos turquesa supo que había recuperado una gran amistad.
- Sunset, tu hermano… ¿Cómo es? – Cambió de tema nuevamente Applejack, dejando el tono defensivo que a veces solía tener desde que la verdad tras la identidad de Sunset le fue revelada.
- Oye… una regla de chicas es no interesarse por el hermano de tu amiga.
Applejack puso una cara de pocas amigas ante la mala ocurrencia de Sunset, quien con una sonrisa para tratar de calmar los ánimos de la vaquera comenzó a rebuscar sus palabras; la petición de Applejack encerraba algunas dificultades, entre ellas el no poder definirlo sin usar términos negativos, realmente no consideraba a Wane como un hermano, menos como familiar. Por mucho que el sentido común le dijera lo contrario. Eran organismos completamente diferentes, no tenían un parentesco genético como Big Mac y Applejack o Rarity y Sweetie Belle; lo suyo era mucho más complicado porque el "creador" de ambos era precisamente eso un "creador" no un padre ni una madre, no había intercambio de genes, ni reproducción de una secuencia genética. Solo la construcción de una en el caso de Wane y un robo en su propio caso, robo de la secuencia genética de una familia de ponis de Equestria.
En sentido estricto, sus padres eran los ponis que se habían reproducido generación tras generación y de los cuales había robado información genética durante siglos para producir un híbrido como era ella, no tenía un padre demonio ni nada por el estilo… extraño, perturbador en cierto sentido; pero muy cierto.
- Sunset, te has vuelto a bloquear. – aclaró Applejack levantando una ceja extrañada por la actitud que ultimadamente su amiga adoptaba al hablar de esos temas complicados.
- Lo siento Applejack, Wane es un poco… no lo sé… intuitivo, no lo van a conocer como yo lo conocí. Pero sé que ha cambiado, lo he visto yo misma.
Al llegar al acceso del colegio, donde yacía la vitrina exponiendo los trofeos de competencias ganadas, ambas pudieron ver al resto de sus amigas sentadas en las graderías, esperando.
Con una puntualidad casi exorbitante, un bus llegó de quién sabe dónde, al llegar a la parada frente al colegio, Sunset ya sabía quién bajaría del mismo. Abrió la puerta de cristal haciendo que sus amigas se percatasen de su llegada, primero la vieron a ella, después, cuando los ojos de Sunset se fijaron en el bus que volvía a ponerse en marcha, imitaron aquel gesto.
Cuando el bus partió, dejó a un sujeto con una polera blanca dentro de una camisa negra, unos pantalones poco apretados y zapatos cafés, de aspecto poco estético pero increíblemente cómodos. El parecido era algo que no existía entre ambos, Wane tenía una piel que parecía ser un combinado entre un gris con un rojo tenue, un cabello negro con líneas violetas, una altura promedio, un rostro para nada horripilante, eso sí, con un aspecto de veinticinco a treinta años y definitivamente lo único que tenía en común con Sunset eran esos ojos turquesa.
Mientras se acercaba, todas tomaban nota del aspecto, la forma de caminar, incluso de la expresión del sujeto que tendía más hacia una seriedad que a cualquier otra cosa; tenía aspecto de ser algo fornido; pero no en exceso, es decir, un tipo ideal en cuerpo. Finalmente llegó donde estaban todas, incluida su hermana. Ambos se reconocieron casi de inmediato, Sunset Shimmer no supo cómo hacer aquello, ¿Seguiría la forma común y corriente? Este es Wane, mi hermano, el tipo que intentó liquidarme en el pasado y al que le quité la vida para salvar la mía. Vaya discurso que podía sostener con aquello.
- Sunset, no lo vas a presentar. – Dictaminó finalmente Rarity poniendo a un lado las dudas de la fémina de cabello bicolor.
- Claro… chicas, este es Gloom Wane, mi… - No, no podía usar aquella palabra sin más, no era simple ni era fácil, ni siquiera podía reconocerla como un apelativo con el cual referirse a ese sujeto que estaba frente a ellas.
- Su hermano… - Completó Wane para terminar con la formalidad.
- Un momento… tú eres el cazatalentos que vino el año pasado. – Suscitó de repente Rainbow Dash con una exaltación que ni siquiera ella podía creerse.
- El que tenía una hija… el que me dio dinero para hacer un vestido de quince años. – Como si el recuerdo repentino de la deportista fuera compartido por todas en general, Rarity también se acopló al recuerdo conjunto.
- El que se llevó a un perro de la perrera… - Afirmó Fluttershy al unísono.
Sunset, quien apenas tenía idea de lo que estaba pasando pronto articuló el pasado no muy remoto entre Wane y sus amigas, ciertamente, las había conocido y puesto como fichas en el tablero de un juego que nunca deseó jugar, el juego de todo o nada.
- Precisamente soy el mismo que hizo todo aquello. Seguramente desean saber por qué.
Adelantándose a cualquier expresión que Sunset pudiera dar, Wane continuó hablando con una sinceridad que hasta podría tacharse de cinismo.
- Bueno, la verdad es que necesitaba realizar un pacto con cada una de ustedes. Tergiversé el fin de los contratos que les hice firmar a cada una de ustedes. – Comenzó exponiendo el hombre con una simpleza tremendamente cínica.
- Así que fue así como lo conseguiste. – Sunset, entre levantarse y propinarle una buena bofetada y mantenerse quieta. Empezó a observarlo con un resentimiento que solo ella podría sentir en ese instante.
- Sí, el pacto es tanto un hechizo como un maleficio, dependiendo de cómo se haga y se siga. Al darme sus firmas en aquellos papeles, aceptaban el pacto y en todos estipulaba que si yo dejaba de vivir, pues… ustedes también lo harían y Sunset no podría haberlas salvado a todas; por eso mi plan era que ella me diera su núcleo con la condición de que yo jamás les haría daño alguno.
- Pero, no que ustedes ya saben… sin su núcleo – Cuestionó Pinkie a sabiendas de que la respuesta era afirmativa. Obteniendo como única respuesta la afirmación con la cabeza de Wane.
En ese instante, todas se mostraron receptivas ante el valor que Sunset tuvo al afrontar a ese sujeto durante un tiempo considerable, y para lo peor, durante todo ese tiempo, la amiga pelifuego había mantenido su forma de ser habitual. Nunca se hubieran percatado de ello si no se los hubiese dicho.
- Y entonces ¿Qué pasó? – Cuestionó Rarity intrigada de sobremanera, puesto que tanto uno como la otra y las tres amigas señaladas del grupo seguían ahí, es decir con vida.
- Sunset se negó y me enfrentó; no pude comprender por qué lo arriesgo todo… solo después supe que su plan era destruir el pacto que realicé con ustedes, las cosas se complicaron y no le importó que el precio fuera su existencia y la de toda nuestra especie. – Continuaba a modo de reprimenda contra una Sunset Shimmer a la que tan siquiera le importaba aquel aspecto.
- Tu podrías venir por ellas, sin mi núcleo también estaban perdidas y tu pacto no era inverso, si ellas perecían a ti no te pasaba nada. No creas que fui tan tonta como para creer tu buena voluntad. – Agregó de repente Sunset Shimmer, sus ojos comenzaban a iluminarse por sí solos; Wane levantó las manos a la altura de su pecho y cerró los ojos. – Sí, realmente fui un… - La voz del sujeto de ojos turquesa cambiaba al ritmo del momento, con una sincronización perfecta de lo que Sunset esperaba. – lo que importa es que ahora soy diferente; tampoco es como si pudiera enfrentar a Sunset, las cosas han cambiado drásticamente.
Las muchachas, calladas, procesaban dentro de sus mentes toda la información que Wane acotaba, cómo podían cambiar sus percepciones de Sunset solo con aquellos hechos ahora traídos a la luz. La calor del medio día era obstruida por el techo de hormigón, las principales preocupaciones de las muchachas sentadas alrededor de aquel hombre extraño apenas se suscitaban. El silencio, dicen algunos, es incluso más expresivo que un parloteo y al mismo tiempo es un castigo para el que quiere escuchar más palabras. El tiempo para volver a clases sería pronto, todas eran conscientes de ello.
- El corazón humano es bastante cerrado, es capaz de sentir afecto, incluso amor en algunas circunstancias; pero le es extremadamente difícil perdonar. Bueno, tampoco habrían podido evolucionar si no tuvieran una memoria como las suyas. – Agregó Wane – Incluso tú. – Añadió, señalando a Sunset, cosa que todas vieron – Tienes esa furia guardada contra lo que fui; a tal grado que jamás podrás llamarme hermano.
Una brisa repentina agitó el cabello de la fémina señalada, su preocupación principal era que sus amigas se enteraran de quién era Wane y ya lo habían hecho; pero este, en un giro inesperado se mostró más agresivo, en un nivel que no se esperaría jamás.
- No somos hermanos Wane, ni genética, ni afectivamente; eso lo has decidido tú en el pasado. –Fue la respuesta directa de Sunset; comenzaba a darse media vuelta cuando Twilight la tomó del hombro.
- Hey, al menos despídete de él. – Le instó Rarity, desde luego, alguien que creía firmemente en los modales, cosa que sonó a obligación para Sunset.
- Lo haré; pero antes háganlo ustedes. – Condicionó Sunset, esperando que estas no lo hicieran.
El timbre de la escuela finalmente sonó, aliviando la tensión que solo iba en incremento.
- Adiós. – Dijo Dash, apartándose a toda velocidad.
- Chao – Dijo Pinkie Pie imitando el gesto con la mano.
- No fue un gusto ciertamente. – Le instó Rarity marchándose con una expresión de pocos amigos.
El resto no dijo nada, simplemente se retiró; las causas principales eran obvias. Nadie podría tolerar otra historia de esas ni a su antagonista principal. Por mucho que fuera el hermano de Sunset Shimmer. Un minuto de silencio se produjo entre ambos, afortunadamente las amigas de la pelifuego ni se dieron cuenta que los dos se quedaron el uno frente al otro.
- Qué clase de presentación fue esa. – Cuestionó algo molesta Sunset, no se esperaba expresiones como las que usó Wane.
- Trataba de ayudarte a volvértelas a ganar. – Arguyó con inocencia el de ojos turquesa.
- ¿Haciendo que te desaprueben por completo? – Inquirió la de ojos turquesa con una falta de entendimiento sobre el extraño comportamiento que Wane estaba adoptando, parecía ser cada vez más diferente a medida que pasaba el tiempo.
- A mí no me importa; a ti sí. – Le respondió el demonio con aquella sonrisa tan estrambótica que presentaba su rostro ante la mirada de Sunset Shimmer. – Tómalo como un favor si quieres.
- No gracias. – Le respondió la fémina de forma directa. - ¿Y bien? ¿De qué quieres hablar?
- Sígueme. – Alegó el demonio transportándose de pronto.
Sunset sintió la presencia de Wane al otro lado del mundo… miles y miles de kilómetros lejos de su ubicación actual ¿Qué se traía entre manos? Con una duda demasiado alta como para no ir preparada para una sorpresa, la pelifuego finalmente se transportó siguiendo el rastro que Gloom Wane había dejado.
Ni bien llegó, pudo reconocer un clima distinto, más húmedo, con sonidos distintos al entorno de la escuela. Unos colores vivos por todo el lugar, cierta obscuridad abundaba por el lugar, además de una gran cantidad de verde azulado, madera… estaba en una especie de bosque o algo así.
- Demoraste mucho, ¿Desconfiaste de mis intenciones verdad? – Cuestionó entretenido el demonio.
- Digamos que no eres la personificación de la bondad. – Le respondió de forma seca la adolescente. – Dónde estamos.
- Deberías poder decírmelo tú Sunset, después de todo tú creaste este lugar.
- ¿Qué yo qué? – Cuestionó la de ojos turquesa tratando de recordar.
- Como lo oyes, este lugar tiene la presencia de una magia particularmente obscura, todo este lugar está infestado de ella. – Aclaró Wane poco antes de que sus ojos tuvieran la transformación que mantenía esa bruma obscura y un brillo singularmente idéntico al de Sunset, esta imitó el gesto.
Tenía razón, todo el lugar estaba impregnado por magia obscura. Tan siquiera pasó un segundo para que volteara la vista hacia el demonio en clara señal de acusación.
- A mí no me culpes Sunset… vine hasta aquí porque revisé algunos datos interesantes en internet. Los humanos tienen una percepción bastante… escandalosa de la palabra demonio; bueno, mil ochocientos años de religión han cultivado el desprecio a lo que esa palabra representa para ellos.
Ahora Wane se iba por las ramas, a dónde quería llegar precisamente, había una clase de matemáticas a la que debía asistir si no quería tener serias riñas por parte de la directora Celestia.
- Para qué me trajiste hasta aquí. – Volvió a cuestionar la adolescente, exigiendo esta vez una respuesta definitoria.
- Estamos en el bosque de Tulivia, un lugar que se ha hecho famosísimo por ser el lugar donde ha surgido una nueva secta religiosa, iré directo al grano, aquí están pasando muchas cosas que los humanos pueden definir como "milagros".
- A qué te refieres. – Wane hablaba todavía de forma demasiado críptica.
- Aquí pasan cosas maravillosas, los humanos recuperan la salud de forma veloz, recuperan energías, mágicamente este lugar calma los nervios, entiendes por dónde voy. – Explicaba el hombre levantando los hombros y moviendo una ceja para dar a entender a lo que se quería referir.
- Están entrando en contacto directo con la magia. – Concluyó Sunset empezando a captar el meollo del asunto.
- Exacto, pero su relación es diferente a la de tus amigas, aquí es más limitado y temporal, por no decir que no realiza cambios mágicos en sus cuerpos; solo los cura, es decir, los reestructura según su información genética.
- Pero cómo.
- Es lo interesante, este lugar está siendo alimentado por una fuente de magia que no la crea, pero la almacena.
Nuevamente el demonio se transportó, Sunset esta vez no debitó en seguirlo, el lugar se hallaba en el corazón de todo el bosque que debía tener una extensión de al menos 700 kilómetros cuadrados, cerca había una montaña… en ese instante Sunset pudo reconocer a la perfección todo, más bien, recordarlo todo. En aquella montaña sus poderes se habían descontrolado a causa de una arranque de furia, deseó por ese entonces poder destruir la demonio que conformaba parte de ella. ¿Incluso ella no podía soportarlo? Un recuerdo doloroso, porque incluso Wane era diferente en ese entonces. Durante ese tiempo odió con todas sus fuerzas lo que era, y ahora que lo aceptaba, sus amigas despreciaban lo que era.
- Eso de allá. – Señaló Wane mostrando con el dedo una enorme gema blanca de al menos un metro de tamaño, clavado férreamente sobre una especie de lagunilla, las orillas yacían pacíficamente en calma, el movimiento era mínimo; varios animales comenzaron a aparecerse de todas las direcciones.
Todos los seres mantenían la vista fija en Sunset Shimmer, esta, al ser despertada del recuerdo y también de un paseo por emociones que no deseaba volver a sentir, se mostró entonces sin palabras para describir la extrañeza del momento, todos esos animales, de aspecto extraño, con formas que no conoció ni en Equestria ni en ese mundo mantenían sus ojos fijos en ella, desde los de piel escamosa, hasta los que tenían alas o simplemente flotaban.
- Reconocen a su creadora, reconocen la energía que proviene de ti… estos animales son algo así como un producto de tu conciencia esclava Sunset, por alguna razón, la tu consciencia esclava accedió a un hechizo que los demonios no solemos hacer.
Sunset cerró los ojos para tratar de concentrarse, una serie de pensamientos y recuerdos comenzaron a fluir por su mente. Aquello era un hechizo bastante tétrico a su parecer, aquella gema era una especie de corazón y cerebro al mismo tiempo, los animales de aquel confín e incluso las plantas estaban conectadas a aquella gema. Sus vidas dependían de que la gema tuviera energía, al igual que sus amigas ¿No bastaba con ellas? Ahora también esas criaturas. Pero ahí no acababa la cuestión, esa gema tenía cierto pensamiento, cierta conciencia de lo que era; y también de lo que Sunset era, según aquel hechizo, todas las formas de vida de aquel lugar eran modificadas o creadas por un hechizo secundario, tan complejo que se desarticulaba en cientos de hechizos.
De las aguas de aquella lagunilla comenzó a emerger una criatura, de dos patas delanteras y una cola… la constitución recordaba a una hidra, pero en lugar de tres cabezas, solo poseía una y un sinfín de placas alrededor del cuerpo.
- Interesante, las mutaciones de alta resistencia a golpes están siendo exitosas. – Aclaró Wane.
- Se supone que este hechizo fue realizado para que los demonios de la quinta generación experimentaran con la vida y la evolución; no debería estar aquí. – Arguyó inmediatamente la adolescente.
- Concuerdo contigo Shimmer; pero hay un pequeño inconveniente.
Otra vez Wane desapareció del lugar para aparecerse a doscientos kilómetros del lugar, Sunset desde luego, no tardó en acercarse. Ante ambos se mostraba un lugar de muros blancos de acero y hormigón, con bastante espacio como para ser una simple casa en medio del bosque. La fémina comenzó a caminar al interior del lugar, dentro, todo era un completo caos; computadoras en el piso, cristal, plástico, el piso presentaba colores diferentes; habían símbolos químicos, pequeñas jaulas y peceras… microscopios, corredores, quince minutos le llevó recorrer una parte de aquel complejo lugar.
- Qué es este lugar. – Cuestionó la fémina preparándose para cualquier inconveniente.
- No estoy seguro Sunset; pero no es difícil darse cuenta de que aquí se estaba haciendo ciencia de algún tipo, quizás biología, física, química… hay armas en el ala derecha de este complejo…
- O sea que…
- Aquí estaban bajo peligro de algún tipo y al mismo tiempo las investigaciones debían permanecer en completo secreto.
- Debe haber algo en los computadores. – Afirmó la pelifuego ingresando al complejo.
- Probablemente, pero de documentos escritos no hay nada en absoluto, al parecer este lugar sufrió también de un incendio. – Recalcó el demonio observando las paredes negras teñidas de un negro irregular y el olor que el lugar expulsaba era prueba más fiel que la vista.
Sunset mantenía la vista fija en todas las direcciones, era como estar en una de esas películas de misterio pos apocalípticas que tanto le gustaban a Rainbow Dash; todo el lugar estaba envuelto de incógnitas.
- Los humanos son bastante sencillos en la forma en que hacen y deciden las cosas, pero son complejos en las razones de sus acciones Shimmer; temo que en este lugar se trataba de entender lo que estaba pasando aquí.
- ¿Y? – Cuestionó la adolescente mientras pensaba en las posibles implicaciones.
- La gema, es consciente de que los secretos de este lugar deben permanecer ocultos, de alguna manera sabe reconocer los estudios humanos. Pero lo interesante es que no veta el acceso a humanos, estas criaturas tranquilamente podrían acabar con la vida de un humano, pero todo lo que hacen es capturarlos y llevarlos a una ubicación donde hay unas plantas que pueden eliminar memorias por completo.
- ¿Me estás diciendo que este lugar sabe lo que pasa?
- Hasta cierto punto, depende de ti darle energía cuando la que posee se agote, lo que pasará en unos cuantos meses. – Aclaró el hombre con un desdén poco evidente.
- Pero, ¿Por qué no acabar con todo ahora?
- Algunos humanos sin recursos acuden a este lugar para mantenerse con vida; como te dije, las aguas de esta laguna tienen un concentrado de hechizos mágicos y microorganismos modificados, entre sus funciones, algunos pueden reconstituir tejidos, otros puede estabilizar cadenas genéticas.
- O sea que puede curar casi cualquier enfermedad. – Finalizó la fémina de ojos turquesa.
- Exacto, varios humanos vienen aquí a pedir un milagro a la gema y esta se los concede. Claro que estoy hablando de forma figurada. Es tu decisión dejar esto o quitárselos. Pero hay un segundo problema.
- ¿Cuál?
- Tiene que ver con las instalaciones, mira, los humanos hacen todo con dinero y el dinero requerido para tener estas instalaciones no es poco, pocos son los que pueden costearse una investigación como la que parecía llevarse aquí.
- ¿A dónde quieres llegar?
- Podría haber una corporación, transnacional o gobiernos que desean saber qué está pasando aquí; llevas más tiempo que yo entre humanos, sabes que su capacidad bélica es demasiado alta. – Exclamó preocupado el hombre.
- Mmmmm… ¿Qué tienes pensado Wane?
- Si lo que digo es correcto, y conociendo los pocos escrúpulos que tienen los humanos, será cuestión de tiempo hasta que den contigo, conmigo y con Equestria y como seguramente sabes bien, hay que evitar que los humanos sepan de todo esto.
- Sí, ¿Cómo lo haremos? – Cuestionó Sunset. – No podemos mostrar nuestros poderes, tampoco podemos enfrentarlos.
- Primero hay que investigar, podemos hacerlo entre los dos o puedes dejarme el trabajo a mí; tengo que ocupar mi tiempo en algo después de todo. – Ajustó Wane con un tono de sarcasmo, incomprensible para Sunset Shimmer.
- No lo creo… dejarte la seguridad del secreto de Equestria y de nuestra existencia sería… - Wane levantó una de sus manos en señal de que la fémina le concediese algunos segundos para explicarse mejor.
- Antes de que sigas, soy un demonio inferior a ti en poder, los humanos podrían vencerme con mucha mayor facilidad que a ti. Pero también soy más experimentado en aprehender de otras sociedades.
- No lo sé Wane… lo pensaré. – Afirmó Sunset.
- Nos vemos la semana que viene ¿De acuerdo? – Cuestionó Wane antes de que Sunset desapareciera del lugar.
- Por cierto, ¿Qué seguiría al paso de investigar?
- Tomar parte en sus esferas de poder, con los humanos es más fácil, son criaturas sencillas en sus voluntades, el dinero y el aspecto hacen la mayor parte del trabajo. No costará vidas ni mucho esfuerzo dominarlos.
- Oye, un paso a la vez. Bien, tú tienes el trabajo de investigar, después nos vemos.
La demonio desapareció para presentarse a sus clases, Wane por su parte, se quedó pensativo. ¿Cómo podía tener todo ese poder y no desear el dominio?
Por fin, luego de una ausencia puede continuar este fanfic, lamento la discontinuidad; todo autor sabe lo terrible que pueden llegar a ser – principalmente por la pérdida de lectores y olvido de algunos detallitos importantes dentro del argumento - ; no obstante, no es nada que no se pueda reparar. Estoy contento de poder continuar con escribiendo, nos leemos pronto.
