Antes de cualquier cosa (Y en el fondo de mi ingenuo corazón espero que leerán esto antes de lanzarse al capitulo), quiero disculparme por tardarme tanto. Sé que lo dejé en una parte algo intrigante y fui lo suficientemente cruel como para hacerlos esperar. Y lo siento, definitivamente no fue mi intención, pero han sido semanas ajetreadas... En fin... lo prometido es deuda, y para los que no me conocen, siempre cumplo lo que prometo y siempre (bueno, casi siempre) termino lo que comienzo. Así que aquí les dejo el último capitulo de Break up, el cuál, irónicamente, fue el primer capitulo de esta historia que escribí.
Pero no me despediré ahora, pues aún falta un último y humilde capitulo que será el epílogo. Así que si aún no se cansan y quieren saber como irán las cosas en un futuro cercano, esperen la última actualización.
Ahora sí, no los demoro más. Millones de gracias por sus hermosos reviews y DISFRUTEN!
Capitulo 20
Fuego
Hermione se quedó quieta, estupefacta, incapaz de mover un solo músculo. No era posible. Su corazón se aceleró, así como hace mucho tiempo no lo hacía. Le sudaban las manos y su respiración se agitó hasta que fue fuertemente audible. Con cuidado cerró el libro y comenzó a subir la mirada con miedo. Tal vez había sido su imaginación y no quería volver a pasar por lo mismo. Pero no era así, allí frente a ella, con las manos en los bolsillos, el cabello rojo despeinado por el viento, las mismas pecas rodeando su nariz, las orejas enrojecidas, tal vez por el frío, sus labios rojizos, apetecibles, y por último sus ojos color cielo. Brillaban. Y su corazón saltó. Quiso gritar, llorar, reír, abrazarlo, besarlo, tocarlo… Pero sólo se quedó ahí, parpadeando varias veces. –Hola –Murmuró él. Hermione pensó que se le habían congelado las cuerdas vocales, ya que no se sentía capaz de proferir sonido.
-Hola –Dijo sin saber muy bien como. Comenzó a temblarle el labio inferior y se lo mordió para detenerlo. Hermione decidió dejar su libro a un lado y sólo por hacer algo se puso de pie. Caminó lentamente hasta acercarse un poco más a la casa de los gritos, observándola sin saber muy bien que hacer. De pronto había vuelto en el tiempo a esos días en los que pasaban peleando, y su corazón se aceleraba cada vez que el se acercaba a ofrecerle una disculpa o a hablarle como si nada hubiese pasado. Pero él no tenía nada por lo que disculparse y eso era lo terrible del asunto. Ninguno de los dos había hecho nada mal, sólo había sucedido, lo que hacía que las cosas fueran terriblemente complicadas. Luego de unos minutos las pisadas de Ron se acercaron hacia ella. No muy cerca, ni muy lejos.
-Ha pasado un tiempo –Comentó él. Hermione tragó con fuerza. No iba a llorar, claro que no.
-Sí –Convino. 62 días exactamente.
-Entonces… ¿cómo has estado? –Preguntó y Hermione sonrió levemente. Esto parecía absurdo. Debería haberse colgado a sus brazos, debería haber dejado de pensar así cómo la primera vez que lo besó o cómo la primera vez que hicieron el amor. Pero no… nada estaba resultando claro y eso le daba miedo. Hermione se volteó hacia él, quién seguía con las manos en los bolsillos, con la vista clavada al suelo. Pero cómo si supiese que ella necesitaba mirarlo a los ojos, rápidamente subió la vista. Ella se encogió de hombros y sonrió levemente, mientras sus labios temblaban peligrosamente. La pregunta le parecía irónica, y no se había atrevido a usar palabras para contestarla.
-¿Tú? –Inquirió ella con la voz aguda. No iba a llorar, no lo haría. Ron ladeó una sonrisa y Hermione quiso morir.
-Al igual que tú –Contestó y Hermione lo dudó. -¿Cómo va todo en Hogwarts? –Preguntó y Hermione frunció el cejo.
-¿Estás aquí para preguntarme eso? –Le acusó rápidamente sin pensar. Se lamentó después, pero realmente la incertidumbre se la estaba comiendo por dentro. Ron sonrió nuevamente, cómo si le gustara oírla decir eso.
-Intenté escribir –Dijo cómo si eso respondiera la pregunta de Hermione. Pero ella sabía que se lo explicaría de todos modos. –Pero no sabía que decir exactamente. –Y Hermione se recordó a si misma sentada frente al mismo pergamino en blanco durante horas.
-Suele suceder –Comentó y Ron comprendió el comentario. –Las cosas han estado tranquilas –Mintió Hermione al comprender que no sacaba nada al apresurar a Ron.
-No eres una buena mentirosa –Le acusó Ron estudiando su mirada con minuciosidad. Hermione tragó saliva intentando aminorar el ardor en su garganta. –Sé lo de Pansy… Y también se que te escapaste de Hogwarts. –Dijo girando su cabeza hacia la casa de los gritos. Hermione bajó la cabeza avergonzada, rogando porque no supiese que esa escapada había sido para verlo a él.
-Harry –Murmuró sabiendo perfectamente quién había revelado esa información, aunque más bien debió decir "Ginny", pero era prácticamente lo mismo. Ron sonrió y asintió lentamente.
-¿Por qué? –Preguntó él frunciendo el ceño. Hermione suspiró al sentir una nota de preocupación en la voz de Ron. Pero no debía ilusionarse.
-A veces… -Intentó ella. No sabía muy bien que responder. –Honestamente, no lo sé. –Dijo ella con sinceridad. Ron asintió. –Pero sigo sin creer que esa es la razón por la que estás aquí –Le acusó. Ron volvió a sonreír, fijando sus azules ojos en los de ella por un segundo, cosa que para el corazón de Hermione no pasó desapercibida.
-Tal vez me asusta un poco creer que te estás pareciendo a mí. Y yo nunca rompí las reglas de esa manera –Bromeó y de pronto todo pareció demasiado banal cómo para ser real. Bromas, conversaciones desinteresadas… cómo si el tiempo nunca hubiese hecho estragos con ellos. –No es la Hermione que yo conozco –Profirió haciendo que el labio inferior de Hermione volviese a temblar. Parpadeó varias veces para impedir el paso de las lágrimas. Eso era definitivamente preocupación.
-Últimamente no he sido yo precisamente –Expuso ella con la voz algo aguda.
-Ni yo –Convino él, sacando una mano de su bolsillo para rascarse la cabeza.
Se quedaron en silencio durante algunos minutos. Hermione, con la vista clavada en el suelo, con el corazón latiéndole a mil por hora, y un nudo en la garganta que no quería irse. Ron, con ambas manos en los bolsillos, el pelo rojizo al viento y la mirada perdida en cualquier lugar. Seguía pareciendo absurdo, que dos personas quienes simplemente querían ser uno, estuviesen a tan corta distancia, pero sin proferir palabra. Sin decirse todo lo que querían decir. –Así que iniciaste una pelea y te escapaste del colegio… -Murmuró Ron casi sonriendo. Hermione asintió avergonzada.
-No es algo de lo que me enorgullezca –Comentó. Al menos se había dado cuenta de sus errores a tiempo, para volver a ser la de antes.
-Yo no me he quedado atrás –Comentó mientras jugaba con sus zapatos sobre la nieve –Golpeé a un reportero hace unas semanas –Dijo como si el hecho le causara gracia. Hermione alzó las cejas sorprendida. Nadie le había comentado eso, y al abstenerse de cualquier diario o revista informativa, no tenía cómo enterarse. -¿Nadie te lo dijo? –Le preguntó al ver la reacción de Hermione. Ella negó con la cabeza. –Me costó un ojo morado por unos días –Sonrió.
-¿Por qué? –Preguntó ella sorprendida.
-Por las mismas razones que tú tuviste –Explicó. Era cómo si se estuviesen diciendo todo, pero a la vez no estuviesen diciendo nada.
-¿Por qué estás aquí? –Volvió a insistir ella. Necesitaba saberlo con urgencia. Ron buscó su mirada y luego suspiró, formando una estela de vaho que desapareció de inmediato. Las piernas de Hermione comenzaron a temblarle, y tenía el estómago revuelto.
-Realmente no lo sé –Dijo volviendo a desviar la mirada. Ella suspiró desilusionada, mordiéndose el labio inferior para aminorar el temblor.
Tantas preguntas y ninguna respuesta.
-¿Estás saliendo con alguien? –Escupió él abruptamente, sorprendiendo abiertamente a Hermione. Ella tuvo que parpadear varias veces antes de ser capaz de negar con la cabeza. Sin embargo aunque estaba diciendo la verdad, se sentía mal por haber besado a Will, pero prefirió callar. La reacción de Ron la dejó más dudosa aún, y con un terrible miedo de preguntarle lo mismo.
-Lo intenté –Confesó Hermione, pensando que tal vez esa información delataría las emociones de Ron, y se frustró al no ver nada. Por centésima vez en el día y millonésima vez en estos últimos meses, quiso llorar. Ron se quedó mirándola, esperando a que continuara, pero Hermione había caído en su propia trampa. –Pero no pude –Agregó y Ron asintió despacio. Se estaban acercando peligrosamente a aquél tema que podría terminar de destruirla.
-Conocí a alguien –Comenzó despacio Ron y para Hermione ese fue el final. Julia. Apretó los labios con tanta fuerza que dejó de sentirlos, y de pronto casi deja de respirar. Se sintió tonta por haberle dicho lo anterior, delatándose notablemente. Ahora Ron sabía que ella aún moría por él y repentinamente comenzaba a destrozarla sin piedad. –Es graciosa, algo desordenada como yo y tiene bastante potencial como auror…
-Ron, no quiero… -Interrumpió ella, sintiendo como se le llenaban los ojos de lágrimas. Aún, en el fondo, algo de orgullo le quedaba.
-Déjame terminar –Le pidió y tragándose toda la rabia, bajó la mirada dispuesta a dejar que el terminase de romper su corazón. Tal vez así, el dolor sería más intenso, pero la incertidumbre habría acabado. –Salimos…–Continuó –Pero no eras tú. –Concluyó y Hermione volvió a subir la vista. ¿Eso significaba qué…? -Hermione yo… -Siguió él deteniendo el pensamiento de Hermione. Ahí venía todo. Lo que estaba volviendo loca a Hermione se iba a resolver en un segundo, aunque no sabía como iba a resultar. Quiso llorar otra vez. O mejor callarlo con un beso. O simplemente tomarlo de la mano. En vez de eso, se quedó ahí, esperando que continuase. –Hermione –Volvió a decir, y le costó trabajo mantener las lágrimas en su lugar. –Yo puedo vivir sin ti. –Profirió y el temblor del labio de Hermione se hizo incontrolable. Sintió cómo las lágrimas inundaron sus ojos con extrema rapidez, cómo su corazón se apagó de pronto y sintió cómo todo su progreso se había ido a la basura. Ahora quiso golpearlo, gritar, llorar hasta quedarse dormida. O tal vez besarlo, rogarle que por favor lo intentaran de nuevo, que podrían lograrlo, que estaba tan enamorada que no resistiría más tiempo sin él. Pero se quedó inmutable, sólo llorando en silencio frente a Ron, débil una vez más. –He podido hacerlo durante este último tiempo –Agregó y Hermione no se sentía capaz de abandonar aquella tortura. Dolía en lo más profundo, mientras sus lágrimas le recordaban que estaba siendo humillada. –El punto es que no quiero –Dijo y Hermione abrió la boca unos milímetros. Detrás de las lágrimas pudo ver perfectamente los ojos azules de Ron, perforándola, entrando en su alma como antes –No quiero vivir sin ti.
Y entonces, sin saber como, acortó la distancia y lo abrazó con fuerzas, hundió las manos en su pelo, inhalo el perfume de su cuello y a su vez se dejo abrazar por los protectores brazos de Ron y cómo si ya nada más importara en el mundo se lanzó a llorar con fuerzas. Lloró como aquellas noches en su cama, en las que el agujero en el pecho no la dejaba dormir. Lloró por los meses que pasó separada de él, por las hirientes palabras que se habían dicho, por el cruel hecho que los separó, hecho que los había llevado a pensar que tal vez nunca debieron estar juntos. Pero quizás ellos eran la excepción a la regla que dice que, cuando dos personas quieren cosas distintas, toman caminos separados. Porque desde el principio habían sido diferentes, desde el principio sus personalidades habían chocado e irónicamente se habían enamorado.
Y comenzó a nevar. Y nuevamente a Hermione no le importó el frío, no le importó el viento, no le importó Julia, no le importó nada.
Se separó de él para quedarse con una perfecta visión de su rostro. Estaba cansado, pero sus ojos brillaban. Y si se miraba de cerca, un círculo débilmente violeta rodeaba su ojo derecho. Ella sonrió, sonrió con real alegría y él se le unió. Acarició su mejilla con delicadeza y acomodó los mechones rebeldes que caían sobre su frente, atrás de su oreja.
Y esa llama que la había abandonado en cuanto Ron y ella terminaron, volvió a arder fuerte en su pecho. Allí estaba ese exquisito fuego ardiendo dentro de ella, por y para Ron.
-Te he extrañado –Dijo ella y Ron siguió sonriendo.
-Gracias a Merlín que lo hiciste –Bromeó y ella golpeó con suavidad su pecho –Lo digo en serio… temía que tal vez algún otro sarnoso hubiera llegado… -Dijo y Hermione se rió despacio. Aún debía llegar al asunto de Will, pero no estaba muy segura de cómo hacerlo.
-Creo que nos tomamos nuestro tiempo –Dijo ella.
-Así es –Convino –Pero ahora en este momento, creo que ha valido la pena. –Dijo suspirando. -Realmente no me importa si tenemos intereses distintos, siempre los hemos tenido… Te amo de todas formas y quiero que estés a mi lado cuando me convierta en un auror y yo quiero estar contigo cuando revoluciones el ministerio… Quiero que me cuides si alguna vez alguna misión sale mal… supongo que siempre habrán riesgos y no quiero perderte por culpa de ellos… -Hermione lo miró sorprendida, y acarició su mejilla sonriendo.
-Lo haremos funcionar esta vez –Dijo ella poniendo toda su confianza en ello.
-Claro que sí –Convino él y sintiendo que ya no tenían nada más para decirse, acortaron la distancia y entre los finos copos de nieve que se mezclaban entre ellos, se besaron. Suave y tibio como siempre, lento y dulce, haciendo desparecer todo el dolor que habían sentido durante el último tiempo. Ahora ya no importaba el por qué de su separación, no importaban las dudas, los miedos. Lo harían funcionar, porque ellos eran la excepción a la regla.
-Merlín, cómo extrañaba esto –Susurró Ron muy cerca de sus labios, apretándola por la cintura con más fuerza. Hermione soltó una risita, y luego un delicado copo de nieve se poso sobre la nariz de Ron, derritiéndose instantáneamente. Hermione subió la vista al cielo, sonriendo ampliamente. Ron besó su mandíbula reiteradas veces, para luego buscar nuevamente sus labios. Sus labios volvieron a reconocerse, a encontrar su lugar. Sus lenguas exploraron sus bocas, y sus manos se acariciaban recorriendo los mismos caminos que hace tiempo no recorrían.
Se separaron nuevamente, pero era como si realmente nunca se hubiesen separado.
-¿No te encantan las reconciliaciones? –Preguntó él sonriendo. Hermione lo fulminó con la mirada.
-No si ha pasado tanto tiempo –Se quejó ella. Aunque ahora que lo pensaba, aquél tiempo separados si le había servido. Le había servido para darse cuenta de que no quería estar separada de él.
-Pero no he dejado de pensar en ti ni un solo segundo –Rebatió él, haciendo sonreír a Hermione. –La chica de la que te hablaba, Julia… -Dijo él, haciendo que Hermione prestara toda su atención en lo que él tenía para decir. –Salí con ella hoy, hace un rato de hecho. Fue cuando me di cuenta de que no quería estar sin ti –Dijo haciendo que Hermione volviese a dejar caer unas lágrimas. –No me regañó por comer con desesperación, ni se enojó cuando le comenté que no había hecho mis deberes e incluso me felicito por golpear a aquél reportero… No eras tú. Y eres tú a quién yo quiero. –Hermione volvió a lanzarse con rapidez a los labios de Ron, atrapándolos con voracidad, adueñándose de ellos, quemándose a pesar de estar bajo la nieve. Se sentía tan bien… Juntos, como siempre debió ser.
-Te amo –Murmuró ella bien cerca de sus labios. Y las palabras sabían a gloria.
-Creo que quedó más que claro que yo también lo hago –Sonrió él y Hermione también se lanzó a reír. Era feliz otra vez, después de meses de estar en un oscuro abismo.
Hermione tembló bajo los brazos de Ron, mientras varios copos de nieve se mezclaban con su cabello. La temperatura había descendido abruptamente y probablemente se avecinaba una tormenta. -¿Se te antoja una cerveza de mantequilla? –Ofreció él con una sonrisa.
-Ahora sí –Contestó ella soltándose del abrazo de Ron. Caminó sonriendo hacia la roca para recoger su libro y con un brazo lo sujetó contra su pecho. Luego Ron se incorporó y la abrazó por los hombros, mientras Hermione no podía dejar de sonreír. Aquella mañana se había levantado dispuesta a volver a ser la misma Hermione de antes, y en unas cuantas horas había vuelto en todo su esplendor sin mayor esfuerzo. Todo gracias a Ron. Su hermoso, perfecto, sincero, fiel, paciente y oportuno Ron.
-Sigo sin poder creer cómo demonios fuiste capaz de enfrentar a Pansy Parkinson –Comentó él mientras se dirigían lentamente hacia el pueblo. Hermione soltó una risita. -¿Y como es que está en Hogwarts?
-Es una larga historia la verdad, pero está de vuelta y sólo bastó que dijera las palabras erróneas y todo el trabajo lo hizo mi varita –Comentó en tono de burla. Nunca pensó que aquél suceso le fuera a parecer gracioso, al haberle costado varios puntos, una enorme herida a su ego, la mirada de decepción de sus profesores, la tutoría y su suspensión de un mes de la prefectura.
-De todos modos me alegra que hayas puesto en su lugar a esa estúpida pe…
-Ronald –Le interrumpió de inmediato Hermione. Y él rápidamente depositó un fugaz beso en su cabeza.
-Sólo comprobaba que volvieras a ser la misma –Dijo. -¿Y que fue lo que dijo exactamente?
-Honestamente Ron, sé que hay muchas cosas de las que debemos hablar, entre ellas los detalles de mi comportamiento, que de seguro sé que te gustarán, pero creo que tenemos tiempo suficiente por delante, ¿no? -Profirió ella, mientras a lo lejos ya era divisable la gran cantidad de niños y jóvenes que se divertían a costas de la nevazón.
-Más que suficiente –Convino Ron apretándola con más fuerza contra su cuerpo.
Caminaron en silencio el resto del camino, sólo disfrutando del calor de sus cuerpos y de la condenadamente perfecta sensación de estar juntos. Eso, hasta que los susurros y las miradas de los estudiantes volvieron a caer sobre ellos.
"Es Ron", "Míralos", "¿De verdad habrán vuelto?" Eran parte de las cosas que eran audibles. Ellos, sin embargo, siguieron caminando, intentando ignorar las miradas y los susurros, sin dejar que nada les arruinase el momento.
Y de pronto, cuando casi les faltaban unos metros para llegar, la puerta de las tres escobas se abrió, saliendo Harry y Ginny tomados de las manos con semblante serio y algo preocupado. Caminaron unos pasos sin mirar hacia adelante, mientras Ron y Hermione se había separado para mirarse con una sonrisa en el rostro. Se tomaron de las manos y salieron a su encuentro. Ginny fue la primera en levantar el rostro, para verlos allí, sonrientes y con las manos entrelazadas. Abrió los ojos y luego la boca, para que después se le formará una pequeña sonrisa. Golpeó con sutileza a Harry en el brazo y éste, luego de darle una mirada de confusión a Ginny, fijó la vista en el frente. Negó con la cabeza sonriendo y ambos siguieron caminando hasta quedar a frente a frente.
-Ustedes dos son unos completos imbéciles –Sonrió Ginny, agachándose para formar una rápida bola de nieve y se la lanzó a Ron. Éste soltó la mano de Hermione para defenderse, pero la bola de nieve ya le había dado de lleno en el pecho.
-¡Oye! –Se quejó Ron.
-¿Tienen idea de lo terrible que fueron estos meses para nosotros? –Continuó Ginny, mientras Hermione sonreía. –Siempre tienen que hacerlo todo tan complicado…
-¡¿Complicado para ustedes?! –Ironizó Ron
-Creí que iba enserio lo de seguir adelante –Dijo Hermione y Ginny la asesinó con la mirada.
-Era la única manera en la que se darían cuenta de que tienen que estar juntos… y si yo lo digo es porque tiene que ser verdad –Dijo Ginny y Hermione se sorprendió un poco. Así que había sido una especie de sicología inversa y ella no había sido lo suficientemente brillante para notarlo. –Somos un equipo genial, ¿no cariño? –Le preguntó a Harry alzando su mano, mano que Harry chocó con la suya propia en señal de éxito.
-Así que Will fue a propósito –Acusó Hermione.
-Para nada -Se defendió Ginny –Tu lo conociste primero y en cuanto el comenzó a hacerme preguntas sobre ti, supe que algo bueno podríamos sacar de él. No te preocupes, en el fondo él siempre supo que nunca ibas a olvidar a Ron…–Dijo Ginny y Hermione negó con la cabeza. –Nada fue planeado, las cosas se dieron y yo supe aprovecharlas –Se explicó Ginny, pero Ron parecía estar perdido en sus pensamientos.
-Entonces Julia… -Murmuró Ron, acusando a Harry con la mirada. Harry sonrió. - ¡Por eso me presionabas para salir con ella! ¿¡No vas a decir nada!?
-Lo siento amigo, jamás me he entrometido en su interesante relación, pero si tan sólo te hubieses visto…
-Deberían agradecérnoslo –Dijo Ginny.
-Más te vale mantener alejado a ese tal Will de mi chica –Amenazó Ron y Hermione lo miró desafiante. –No me mires de esa manera, lo digo enserio.
-No tienes de que preocuparte hermanito.
-¿Y que hay sobre Julia? –Preguntó Hermione sin querer parecer demasiado celosa. Harry soltó una risa.
-Estará bien. –Dijo Ron.
-Y cómo dijo Ginny nada fue planeado –Reiteró Harry.
-¿No habría sido más fácil que simplemente me dijeras que lo buscara? –Le preguntó Hermione a Ginny y ésta chasqueó la lengua.
-Sin ánimos de ofender, cuando te hablaba parecía hablarle a una pared –Comentó ella y Hermione bajo la vista. Si, probablemente había sido difícil comunicarse con ella. –Así que espero que de ahora en adelante hagan las cosas bien –Amenazó. Hermione sonrió y atrapó entre sus dedos la mano de Ron. Lentamente Hermione subió su mirada y se encontró con los celestes ojos de Ron. En el fondo agradecía la compañía de Ginny en sus momentos difíciles y se lo haría saber más tarde.
-Me estoy intoxicando de amor aquí… -Bromeó Harry y todos se lanzaron a reír. Abruptamente todo había vuelto a ser perfecto.
-Entonces les haremos un favor y nos largaremos –Dijo Ron tirando del brazo de Hermione.
-¿Qué? –Rebatió Hermione -¿Y la cerveza de mantequilla?
-Tengo una idea mejor –Dijo él haciéndola avanzar por la nieve.
-¡No se preocupen por nosotros! –Reclamó Ginny -¡Supongo que pasaremos tiempo juntos más adelante!
-¿A dónde vamos? –Inquirió Hermione cuando pudo acompasarse a los pasos de Ron.
-Creo que te debo el día de San Valentín –Sonrió y ella se mordió el labio. Casi había olvidado el terrible día de San Valentín que había pasado. Y entonces recordó a Julia aquél día saliendo de Grimmauld place, pero no quiso decir nada. -Creo que aún puedo compensártelo.
-Ron, no es necesario –Comentó ella.
-No lo es, pero quiero hacerlo de todos modos –Dijo encogiéndose de hombros.
-¿Qué hiciste para San Valentín? –Preguntó ella. No quería decirle aún que se había escapado para verlo a él, pero sentía una inmensa curiosidad por saber que hacia Julia allí.
-Estuve enfermo. –Dijo. –Mis amigos de la Academia se quedaron conmigo mientras Harry venía hacia aquí. –Explicó.
-¿Julia también? –Inquirió.
-Sí, ¿por qu…? ¿Estás celosa? –Inquirió sonriente y Hermione bajó la vista. Por ahora prefería que Ron pensara eso. -¡Estás celosa! –Exclamó casi feliz. –No te preocupes, te lo compensaré todo ahora. –Sonrió y Hermione también lo hizo.
Así que Ron había estado enfermo. Y Julia solo formaba parte del grupo de chicos que habían estado en Grimmauld place ese día. Dios, si que se había comportado como una idiota.
Caminaron en silencio entre los copos de nieve, hasta detenerse a las afueras del salón se té de Madame Pudipié. Hermione se quedó estática y miró a Ron con el ceño fruncido. Ron tragó saliva y miró tímidamente por la ventana. Hermione se le unió y pudo observar cómo adentro todo estaba decorado con corazones rosas, lazos y moños. Se echó hacia atrás y continuó observando a Ron con curiosidad. El se volteó y la miró de manera divertida, y Hermione recordó aquellas miradas que el le daba cada vez que se avergonzaba, cuando aún eran amigos.
-Ron, definitivamente este no es tu estilo –Bromeó Hermione al ver la mueca de incomodidad de Ron.
-Me alegra que hayas dicho eso –Dijo él aliviado. –Pero no se me ocurrió donde más ir, ya sabes… nunca hemos tenido una cita real…
-Sí las hemos tenido –Replicó Hermione.
-Pero nunca te he invitado, formalmente… ya sabes, a cenar y a esas cosas… pensé que hoy podría hacerlo… -Dijo medio avergonzado. Hermione acortó la distancia y posó sus manos en ambas mejillas de Ron, y lo miró con ternura.
-No necesito que hagas eso –Le explicó –Disfruto cada momento que estoy contigo, no me importa el lugar.
-Quiero hacer las cosas bien esta vez –Dijo él subiendo sus manos hasta acariciar las de ella.
-Ron… -Comenzó Hermione cuando la nevazón comenzaba a intensificarse. –Lo que paso antes… yo… debería disculparme –Dijo sin saber muy bien porque estaba diciendo eso. Ron la miró con curiosidad y ella bajo las manos y suspiró. –No hiciste nada mal, de hecho todo iba condenadamente bien… y cuando tuviste ese accidente me asusté mucho, comencé a dudar si podría vivir sabiendo que en cualquier momento algo malo podría pasarte y la situación se salió de control y… ya viste como terminamos… Lo siento, de verdad. –Dijo bajando la vista.
-Oye –Dijo Ron acariciando su pelo, aprovechando de difuminar los copos de nieve que caían sobre su melena. –Sólo paso… ¿sí? Tú creíste que sería muy difícil manejar una relación siendo yo un auror y yo creí que tú preocupación se había transformado en obsesiva paranoia. Pero creo que las cosas funcionarán ahora, porque pase dos malditos meses sin ti y no me gustó para nada.
-A mi tampoco me gustó –Murmuró Hermione esbozando una leve sonrisa, observando cómo los copos de nieve se mezclaban con el rojizo cabello de Ron.
-Aunque debería confesarte algo –Dijo Ron y Hermione lo miró expectante. –Pues… ¿recuerdas la noche de navidad? –Preguntó y Hermione asintió ruborizada. Fue una noche desastrosa. –Pues… podría decirse que te mentí…
-¿A que te refieres? –Inquirió ella ceñuda.
-A que bueno, estaba un poco de acuerdo contigo con todo ese asunto de no pensar en lo que el otro quería, pero realmente no pensaba que fuese un argumento tan poderoso… -Explicó. –Simplemente dije que tenías razón porque te veían tan confundida y destruida que solo quise hacerte las cosas más fáciles… No quería que pensaras que te estaba atando a mí, cuando tú no querías estarlo…
-Ron… -Murmuró Hermione al borde de las lágrimas.
-Por favor no digas nada… se que tal vez aquello fue un error pero… ¿Qué sería de nosotros sin nuestros problemas de comunicación? –Bromeó y Hermione soltó una sonrisa. No iba a enfadarse por eso. No se iba a dar el lujo de enfadarse con el por un gran tiempo. –Lo que importa es que estamos juntos nuevamente y todo lo demás puede quedar en el pasado. –Sentenció.
-Pues entonces yo también debería hacerte una pequeña confesión –Dijo Hermione, restregándose las manos con nerviosismo. –Pues cuando me preguntaste si estaba saliendo con alguien te dije que no y es cierto –Se apresuró a decir. –Pero Will me besó… -Soltó sin mayor preámbulo. –Fue solo un beso y lo detuve inmediatamente. Y yo…
-Hermione… -Interrumpió Ron y ella temió. Se veía notablemente molesto. –No hablemos más del tema, ¿sí? –Pidió. –Gracias por decírmelo. –Dijo. –No es que me encante la idea de que otro chico se te haya acercado ni mucho menos que te haya besado, pero tampoco puedo quejarme. Estábamos separados y ya fue. Punto. –Dijo Ron y Hermione asintió. –De todos modos ya sabía de su existencia… -Confesó Ron de todos modos.
-Y yo de la de Julia… -Dijo Hermione y ambos se quedaron mirando con curiosidad.
-¿Cómo…? –Preguntaron ambos al mismo tiempo. –Es complicado –Volvieron a responder al unísono y se largaron a reír.
-Vamos a olvidarnos de eso –Propuso Ron.
-Estoy de acuerdo.
-No más Will, Ni Julia, ni Viktor, ni Lavender, ni Cormac, ni nada… -Dijo Ron.
-Absolutamente de acuerdo –Volvió a convenir Hermione. –Deberíamos olvidarnos de todo lo pasado en estos dos meses. -Agregó
-Exacto, deberíamos olvidarnos de eso –Dijo él acercándose sugerentemente a los labios de Hermione.
-Eso me gustaría –Sonrió, para enredar las manos en el cabello de Ron mientras se besaban una vez más. Y es que era impresionante cómo el aún podía provocarle una descarga eléctrica que recorría su cuerpo frenética, despertando los sentidos de cada milímetro de su ser. –Es el mejor regalo atrasado de San Valentín –Murmuró cuando se separaron.
-Y se pondrán mejor con los años –Comentó él cogiendo su mano. Y a Hermione le sonó gloriosamente bien aquella frase. –Y eso no es todo –Agregó Ron metiendo la mano en su bolsillo. Hermione esperó expectante mientras Ron revolvía probablemente más cosas de las que su bolsillo permitía. –Ten –Dijo Ron tendiéndole la mano cerrada en un puño. –Hermione extendió su mano y se quedó mirando curiosa como un redondo y metálico objeto cayó sobre su palma –Quiero que tú lo conserves. –Sentenció Ron.
"Weasley es nuestro Rey"
Hermione se quedó mirando aquél objeto de metal que ahora estaba bastante oxidado y mal cuidado. Luego subió la mirada lentamente hasta quedarse mirando los ojos de Ron con curiosidad. No entendía que estaba sucediendo.
-Lo recuperé hace un tiempo y lo guardé porque me recordaba a ti. –Dijo sonriendo tontamente, y parecía avergonzado de decirlo.
-¿A mi? –Preguntó Hermione incrédula. Aquél objeto no le traía muy buenos recuerdos precisamente. Ron asintió enérgicamente y dejó salir una estela de vaho de su boca antes de continuar:
-No te dije esto antes, pero tú fuiste la última persona en la que pensé antes de quedar inconsciente –Confesó. –Pensé en ti y en que tú era una de las razones por la que me esforzaba al máximo para sobresalir… Y entonces recordé los días en Hogwarts, cuando estaba aterrado antes de jugar un partido… recordé como siempre confiaste en mí… eras una de las pocas personas que siempre creyó en mí, creyó que yo podría hacerlo bien… Siempre has sido la razón por la cuál me esfuerzo por ser mejor… y quiero que te quedes con esto –Dijo tomando la mano de Hermione y cerrándola alrededor del broche. Hermione no se dio cuenta de que estaba llorando hasta que bajó la mirada para observar las manos de Ron rodeando la de ella. –Quiero que te lo quedes para que recuerdes que todo lo que hago, lo hago por ti. –Sentenció y Hermione sonrió entre lágrimas. Las palabras de Ron le habían tocado en lo más profundo del corazón. Era afortunada de tenerlo a su lado, más que afortunada.
-Es lo más hermoso que me han dicho jamás –Dijo ella limpiando sus lágrimas con su mano libre. Ron sonrió algo ruborizado. –Y es el mejor regalo. Gracias. –Dijo emocionada y Ron chasqueó la lengua con modestia.
–Aunque no me importa lo que digas, te debo una cena de todos modos. –Agregó.
-Bien –Sonrió Hermione –Me gustará ver como resulta eso –Bromeó.
-Te sorprenderás.
-Sé que lo haré –Convino ella y la poca luz que hubo en el día, se esfumó por completo. Los faroles de las calles se encendieron por arte de magia (cómo si eso fuese algo extraño), y los copos de nieve brillaban cada vez que la luz los iluminaba.
-Creo que nos agarraremos un buen resfriado –Comentó Hermione, pero realmente no le importaba. Sería el resfriado que llevaría con más orgullo en toda su vida.
-Creo que puedo manejarlo –Bromeó Ron y comenzaron a caminar en dirección al castillo. –Supongo que ya es hora de que te vayas… -Comentó.
-Sí –Respondió Hermione, guardando el broche en el bolsillo de su chaqueta. –Pero tengo el presentimiento que desde ahora las cosas comenzarán a mejorar…
-¿Batiremos nuestro récord de cartas esta vez? –Bromeó Ron.
-Eso espero –Sonrió Hermione. –Pero más te vale no distraerme con los EXTASIS, tengo una reputación que reivindicar.
-No se me ocurriría por nada del mundo –Dijo Ron –Y hablando de reputación… ¿me contarás los detalles de tu lado rebelde?
-Ron… aún nos quedan las vacaciones de pascua, de seguro que saciaré todas tus dudas para entonces.
-¿Por qué me torturas de esta manera? Realmente quiero saber cómo pasaron las cosas… creo que imaginarte atacando a Pansy es endemoniadamente sexy. –Comentó y la baja visibilidad no le permitía a Hermione observar la expresión de Ron en todo su esplendor. Sonrió.
-Bueno… ese será tu castigo por golpear a un reportero. Tendrás que aguantarte la curiosidad. ¡Cómo se te ocurre hacerle eso a un pobre hombre que sólo hacía su trabajo! –Le reprendió y abruptamente sintió los labios tibios de Ron sobre los de ella. Primero se sorprendió un poco, pero luego detuvo su caminar para dejarse llevar.
-Demonios, como te extrañaba –Dijo él volviendo a tomar su mano con naturalidad, para volver a caminar. Hermione tuvo que tomarse un minuto para recobrar la compostura, pero no fuer capaz de volver a lucir enojada. No si Ron la besaba de esa manera tan de improviso.
Unos pasos más allá, se encontraron con la caravana que volvía a Hogwarts, y rápidamente ubicaron entre la multitud a Luna, Neville, Harry y Ginny, y se les unieron.
Hermione no podía dejar de sonreír y se sentía maravillosamente bien. Se sorprendía de cómo cambiaban las cosas, cómo se podía depender de alguien para ser feliz. Años atrás había jurado que jamás sería de esas chicas que se echan a morir cuando no son correspondidas o cuando son abandonadas, que jamás dependería de un hombre y que su felicidad sólo dependía de ella. Pero ahora, que había vivido en carne propia lo terrible del estar separada de la persona que amas, ya no se sentía capaz de juzgar a nadie por su actuar. Sí, Hermione era fuerte. Había seguido con sus estudios impecablemente, cumpliendo responsablemente con sus tareas, pero casi sin notarlo una nueva Hermione había aparecido, una furibunda, conflictiva e impulsiva. Si bien su tristeza no se había manifestado deteniendo sus responsabilidades, sí que había afectado su comportamiento. Pero gracias al cielo, siempre llegaba Ron, su héroe, a rescatarla. Siempre.
En la entrada al castillo, Filch se encontraba fiscalizando que todos los alumnos hubiesen vuelto, y puso los ojos como platos al ver acercarse a Harry hacia él.
-¿Algún problema con que pasemos a dejar a nuestros amigos a las puertas del castillo? –Preguntó Harry con una falsa autoridad. Sabía que estaba disfrutando de intimidar a Filch. Él negó fuertemente con la cabeza y Harry asintió complacido.
El resto del trayecto transcurrió en sólo burlas por la expresión del pobre celador de Hogwarts.
En la entrada, Neville y Luna se despidieron de Harry y Ron, y entraron charlando animadamente. Ginny sin preámbulos se lanzó a besar a Harry y Ron mecánicamente miró hacia otro lado.
-Nada de respeto por los presentes –Murmuró Ron, mientras decenas de estudiantes evadían a la pareja para poder entrar en el castillo. Y a ellos, poco les importaba.
-Sólo démosles un minuto –Sugirió Hermione, caminando unos pasos hacia el lado, permitiendo que los estudiantes pasasen con un poco más de libertad hacia el castillo, mientras Harry y Ginny continuaban besándose.
-Eso es más que un minuto –Comentó mirando con asco.
-Tengo la solución para eso –Dijo Hermione para luego besarlo con entusiasmo. Se besaron durante algunos minutos, con dulzura y ternura. Se acariciaron lentamente, sintiendo la piel gélida del otro y sus cabellos húmedos por la nieve. –Sé amable con Julia –Dijo ella al separarse unos centímetros. Ron la miró ceñudo.
-Ni siquiera la conoces –Sentenció Ron.
-Lo sé, pero de todos modos se amable… no tan amable –Clarificó. –Sabes a lo que me refiero.
-Claro. Aunque lamento no poder decir que seas amable con ese tal Will. –Sonrió él acariciando la mejilla de Hermione. –Debo irme ahora… mañana será un día ajetreado en la academia y definitivamente no aguanto escuchar cómo Harry besuquea a mi hermanita. –Hermione sonrió negando con la cabeza y le dio un fugaz beso en los labios a Ron.
-Te amo –Le dijo Ron rozando su nariz con la de ella.
-Yo también te amo –Correspondió ella, para volver a besarse con lentitud.
–Definitivamente… -Dijo Ron entre pausas. -…me alegra… haber… vuelto contigo… -Sentenció entre besos, para profundizar aquél roce de labios que estaban teniendo. Hermione lo besó con ganas, entrelazando sus lenguas con fervor, mezclando sus labios con suavidad, devorándose como si su vida dependiera de ello. Ron se separó con las mejillas y orejas rojas, probablemente porque habían llegado muy lejos y no era el lugar apropiado para ello. Pero cómo se habían extrañado. Hermione también se ruborizó, pero creyó apropiado besar suavemente por última vez en los labios a Ron. Él sonrió y carraspeó con fuerzas antes de voltearse. –Hora de irnos Harry.
-Estoy esperándote desde hace un rato –Se burló Harry y Ron lo fulminó con la mirada. Hermione se acercó a Harry, mientras Ron abrazaba con fuerza a Ginny.
-No te había felicitado por tu gran logro enana –Dijo. – ¡Felicitaciones Arpía! –Se burló.
-Gracias, idiota. –Contestó Ginny.
Harry y Hermione se sonrieron mutuamente y se dieron un abrazo.
-Realmente lo siento –Se disculpó Hermione –Yo nunca debí…
-No importa –Le dijo Harry. –Sabía que algún día ustedes dos serían algo así como inseparables, así que estás perdonada.
-Gracias –Sonrió Hermione avergonzada –De todos modos quiero que sepas que jamás me olvidé de ti, que eres…
-No hace falta, enserio –Le detuvo Harry. Hermione asintió y lo besó en la mejilla. –Y deja de leer ese libro. –Indicó apuntando con su dedo al libro que Hermione aún llevaba bajo su brazo. Hermione rió, y luego de dedicarle una profunda mirada a Ron, las chicas entraron en el castillo, y las puertas se cerraron tras ellas. Hermione suspiró profundamente y se abstuvo de mirar a Ginny. Había sido un día extraño y probablemente Ginny querría saberlo todo.
-Día intenso, ¿no? –Preguntó Ginny adivinando sus pensamientos.
-Algo –Murmuró Hermione pensando en alguna excusa para zafarse de su amiga. Deseaba un minuto a solas para asimilar lo ocurrido.
-Casi olvidaba lo que era verte sonreír –Indicó Ginny y Hermione se atrevió a mirarla.
-Gracias, ya sabes… por aguantarme… -Le agradeció con sinceridad. Ginny se había comportado excelentemente con ella.
-No sería tu amiga realmente si no lo hiciera –Sonrió y Hermione le imitó.
-Señorita Granger… -Profirió una voz a sus espaldas. Las chicas se voltearon y se encontraron con la mirada severa de la profesora McGonagall. Ginny miró a Hermione con algo de compasión antes de decir:
-Te veo en la sala común –Sentenció para alejarse de allí. Hermione se sintió terriblemente avergonzada. Había decepcionado a su profesora favorita y ahora no sabía muy bien que decir.
-Espero que dadas las circunstancias, haya vuelto a su comportamiento ejemplar –Dijo como si supiese todo lo que había ocurrido en la tarde. Hermione tragó saliva y asintió débilmente. –Me he visto decepcionada de usted por primera vez en sus siete años de perfecto rendimiento académico e intachable comportamiento, pero creo que eso ya se lo he dicho. –Recalcó con frialdad. Hermione bajó la vista y volvió a asentir.
-Lo siento –Murmuró débilmente, y luego se armó de valor para levantar la vista hacia ella y disculparse como toda una Gryffindor. –Sé que la decepcioné y lo lamento mucho. Le prometo que nada así volverá a ocurrir y espero pueda darme una nueva oportunidad para demostrar que sigo siendo la misma chica de siempre –Sentenció. Pasaron unos segundos en los que el rostro de la profesora McGonagall seguía siendo severo, pero luego se curvó una pequeña sonrisa en su boca y asintió. Hermione asintió también y se volteó para marcharse.
-Señorita Granger… -Volvió a llamarla la profesora Mcgonagall.
-¿Si profesora? –Preguntó Hermione volteándose nuevamente.
-Todos pasamos por momentos difíciles que nos hacen cometer errores –Comenzó –Hay heridas que son más profundas y que van más allá del razonamiento intelectual. Lo sé. –Sentenció y a Hermione se le oprimió el pecho. –Y se requiere mucha valentía y humildad para reconocer los errores, y más aún para reponerse de los malos momentos. –Concluyó y Hermione asintió con una sonrisa, agradecida.
-Gracias –Murmuró despacio. La profesora Mcgonagall había entendido perfectamente por lo que ella había pasado, y se sentía agradecida por su apoyo implícito.
-Me alegra que haya vuelto –Sonrió –Por cierto… mándele mis saludos al señor Weasley. –Agregó para darse la vuelta y marcharse. Hermione sonrió abiertamente y se dio la vuelta en dirección a la torre de Gryffindor. La profesora McGonagall había sabido todo ese tiempo que Hermione estaba pasando por un mal momento y probablemente sabía cuál era la razón principal. Siempre lo supo aunque ella no hubiese dicho ni una sola palabra. Y volvió a sonreír. Haría que la profesora McGonagall se sintiera orgullosa de ella cuando recibiera su diploma.
Así que, en resumidas cuentas, Hermione había sobrevivido a su primera ruptura emocional con el chico que creía sería el amor de su vida. Había peleado con una chica y había violado más de ciento sesenta reglas al fugarse del castillo la noche de San Valentín. Había abusado de su poder como prefecta, y había perdido más puntos de los que podía ganar probablemente en un año.
Y entonces Hermione se alejó caminando lentamente, pensando en todas las cosas que había vivido en tan sólo unos meses, en las locuras que había cometido, en los terribles momentos que había pasado. Y sí algo bueno de todo eso había sacado, era que estaba más que cien por ciento segura que amaba a Ron por sobre todas las cosas y que difícilmente querría vivir sin él.
Lu Grint: Muchas graciaaaas y realmente aprecio tu interés por mis historias :) Muchos besos!
tulipanpan: Muchas muchas gracias!
