Hola, de regreso después de muchos meses, y he decidido continuar con la historia, no me parece justo dejarla a medias, así que la voy a llevar hasta el final.
Tomoyo
Había estado dándole vueltas todo el día a la mejor forma de iniciar esta conversación, pero aun no sabía como, no tenía más opción que hacerlo, que caso tenía seguir esperando, era el día de la graduación, y lo que más deseaba era disfrutar de el, sin tener este peso encima.
Las ultimas semanas habían sido bastante atareadas, con los exámenes finales, y la culminación del año escolar, me parecía mentira que todo esto estuviera sucediendo, mi estancia en el Colegio había terminado, tenia una relación con Eriol que no estaba muy segura de querer continuar, y mi dilema con Touya, con quien no había podido hablar.
No lo había visto desde el día de mi cumpleaños, al parecer sus palabras que no lo vería de nuevo hasta la graduación eran ciertas, pero estos días sin verlo me había dado tiempo para pensar, ahora estaba segura que detrás de toda esa historia con Akizuki había algo mas de fondo, no sabia si estaba dispuesto a decírmelo, pero intentaría hablar con él, era la ultima medida que podía tomar, si se negaba a decirme algo, simplemente me olvidaría de toda esa historia y seguiría adelante, pero sabia que mientras no aclarara ese hecho, no lograría seguir con mi vida, tenia que lograr que esa noche dejara de atormentarme, y hablar con Touya era la única solución.
No estaba segura de la reacción que él tendría al hacerle esa pregunta, ni siquiera sabia como la iba a realizar, quizá simplemente se negara a decir algo y se alejara, esta era su oportunidad de mandarme a mi al diablo, el problema era que como Sakura lo dijo, apartar las manos de él, no era tarea sencilla, pero quizá si Touya no me ponía un dedo encima lo consiguiera, aunque solo tenia que mirarme de esa forma tan intensa para hacerme estremecer…
Pero por el momento me centraría en el problema más inmediato, y ese estaba a unos cuantos pasos de mí. Tenia que hablar con mamá sobre la decisión que había tomado, había estado retrasándolo, pero no podía hacerlo más, el tiempo se me había acabado, sabia que el decírselo hoy podía arruinar el día, pero no había más que hacer.
Prácticamente ya estaba lista para salir, así que no podía decirme que aun tenia que hacer, suspire profundo y salí de mi cuarto, llame a la puerta de su habitación decidida a contarle mis planes, y lo lejos que estaban de los de ella, en fin, no tenia nada que perder, no iba a dar marcha atrás, respire una vez mas, y toque con más fuerza a la puerta.
—Pase — escuche su voz firme, y por un momento dude que esto fuera lo mejor, pero no iba retractarme.
—mamá, ¿podemos hablar? — estaba frente al tocador terminando de arreglarse —
—Claro pasa — de nuevo me invadió la ansiedad — ¿Qué sucede? — me parecía extraño que se mostrara tan accesible, me miraba a través del espejo, y el sentir sus ojos fijos en mi, de esa manera me hacia dudar en decirle la verdad.
—Mamá yo… — no podía retrasarlo más — mamá, no voy a ingresar a ese convento— solté sin más, y me prepare para todas las represalias que seguramente recibiría.
—Con que se trata de eso — la vi dar un suspiro, se giro para verme de frente, camino lentamente hasta la cama para sentarse en ella, el notar que no estaba gritándome o algo parecido, me dio la fuerza para hablarle.
—así es, eso no es lo que deseo hacer, no tengo vocación para llevar ese estilo de vida, hay muchas cosas que quiero hacer, y ninguna de ellas incluye recluirme en un claustro, quiero ir a la universidad, de hecho hice todo por obtener una beca, y lo logre, así que después de las vacaciones, voy a ingresar a la universidad — estaba segura que ahora si escucharía todo lo que tenia que decirme, y quizá más, pero ya estaba dicho, solo esperaba que al menos no me prohibiera ir a la graduación.
—terminaste o hay algo más que aun tienes que sacar — definitivamente esas no eran las palabras que esperaba escuchar, y algo en la situación le parecía divertido, porque tenia una sonrisa en su rostro ¿acaso no había comprendido lo que dije?
Me miraba, con una expresión que hace mucho no veía en ella, no comprendía lo que estaba pasando
—la verdad esperaba esta explosión hace mucho tiempo, y ya que no tienes nada más que decir, voy hablar yo — se levanto de la cama para llegar hasta donde me encontraba, tomo mi mano y tiro suavemente de mi para hacerme sentar en uno de los sofás, y ella tomo asiento frente a mi, había mucha… ternura en su rostro — nunca fue en verdad mi intensión enviarte aun convento, pero necesitaba una forma de hacerte reaccionar, tal parecía que no eras capaz de comprender los alcances que tenía la actitud que estabas tomando —
Al parecer mamá tenía su propia idea de mi estilo de vida, y cosas que yo creía eran insignificantes.
—Cuando sucedió lo del incendio en el colegio, y te prohibí que hablaras con Sakura, no fue una medida fácil, creí que eso te haría reflexionar, de hecho esperaba que lo hiciera con ambas, sabia que no iba ser algo de mucho tiempo, ustedes se querían mucho y no pasarían mucho alejadas, pero cuando ella tuvo ese accidente apenas unos días después… pensé en el dolor que seria para todos perderla, sobre todo para Nadeshiko, y me vi en su lugar, pensar que tu también podría haber ido en esa camioneta… si no te hubiera prohibido hablar con ella, habrías estado ahí, con ellos, y solo Dios sabe como habría resultado, que tanto podría haberte pasado… lo ultimo que deseaba era perderte a ti, la sola idea me aterraba, por eso tome las medidas que me parecieron las mas adecuadas, sabia que en cualquier momento te revelarías, sobre todo cuando Sakura estuvo en el hospital, cada fin de semana esperaba que vinieras diciendo que irías a verla, y no importaba lo que yo opinara, pero nunca sucedió.
Me quede pensando en lo que ella me estaba diciendo, y recordé que los primeros días después del accidente, siempre me preguntaba si sabia algo de ella, o me decía que había hablado con la tía, pero yo me limitaba a escucharla sin decir nada, estaba demasiado enojada, y no sabia con quien exactamente, si con mi mamá por que me había obligado a ir a un internado de monjas, y me había apartado de toda mi vida social, o con la vida, por haber puesto a mi prima y mejor amiga al borde de la muerte.
—supuse que no deseabas verla en ese estado, que te afectaría demasiado, así que decidí alejarte de ese ambiente, hasta que estuvieras lista para afrontarlo, pero el tiempo pasaba y no sucedía nada contigo — en verdad en esa época no sucedía nada conmigo, actuaba como autómata.
—yo… creo que tenia miedo… no quería imaginar que ella pudiera… morir… pensé que si no estaba ahí, no sucedería…
—me imagine cosas así, note un cambio en ti cuando ella se recupero, y luego cuando llego al colegio, parecías estar regresando a ser la misma de antes, por eso decidí darte tu espacio, pero estoy al tanto de todo lo que ha sucedido.
— ¿todo? — que era exactamente lo que ese "todo" podía implicar.
—claro que si, que clase de madre seria si no supiera lo que hace mi hija — podía notar en sus ojos, una ternura que creí perdida, pero me alegraba que no fuera así — ahora se que lo que hice quizá no fue lo mejor, pero no encontré otra forma, lo único que yo quiero es que seas feliz, y claro que deseo que vayas a la universidad, tengas una carrera, seas una mujer de éxito, que vivas, admiro que hayas conseguido esa beca, es un merito enorme, y más aun porque la conseguiste sin ayuda de nadie, solo por tu propio esfuerzo, pero creo que podemos dársela a alguien que en verdad la necesite, tu tienes tus estudios más que pagados.
—yo…
—y ese muchacho con el que estas saliendo…
—¿Eriol? — acaso también sabia todo lo relacionado con él.
—creo que seria bueno que lo trajeras a casa, quiero conocerlo, regularmente no elegías jóvenes muy adecuados, así que quiero ver que tal es este — no podía creer que también estuviera enterado de eso, acaso me había estado vigilando — ¿Espero que salgas del shock para que nos vayamos a la graduación? y se que tienen una fiesta luego, así que será mejor que nos vayamos, no quiero llegar tarde.
Sin decir más regreso frente al tocador para terminar de arreglarse, y aunque aun no salía del shock como ella lo dijo, me levante y camine hasta estar frente a ella, me sonrió, y abrazo, como hacia mucho tiempo no lo hacia, quizá porque yo misma no se lo había permitido, yo también había puesto una barrera contra ella, respondí a su abrazo, y fue como quitarme un gran peso de encima, después de todo, no iba a perder mi relación con mi madre.
Pero cuando salí de la habitación no pude evitar preguntarme, si así como estaba enterada de lo Eriol, también sabría lo de Touya, pero de ser así, porque no hizo ningún comentario al respecto, al parecer aun teníamos muchas cosas de que hablar, pero por el momento, había decidido dedicarme a disfrutar de la graduación, ahora que podía hacerlo.
Sakura
Me parecía mentira que esta seria la última vez que estaría en el colegio, cuando llegue aquí, pensaba que estaba llegando a mi peor castigo, y solo deseaba que el tiempo pasara deprisa, y terminar con todo lo más pronto posible.
Recorrí por ultima vez el que había sido mi cuarto por 6 meses, una parte de mi extrañaría esto, después de todo, este lugar cambio mi vida por completo, llegue derrotada y pensando lo peor, y ahora, me iba renovada en muchos aspectos, estar aquí me había permitido recuperar mi amistad con Tomoyo, y hasta agregar nuevas amigas a mi vida, recuperar mi pasión por los caballo, y de alguna manera vencer a los fantasmas internos que me atormentaban, aprender a perdonarme, y lo que menos esperaba que me sucediera en la vida, me paso aquí, enamorarme del hombre más increíblemente atractivo que he conocido, y saber que nunca poder vivir ese amor. Un amor imposible, una pagina que creí que nunca escribiría en el libro de mi vida.
Quería despedirme de todo, incluso de él, aunque no lo hiciera personalmente, no sabia a que enfrentarme luego de nuestra ultima conversación, no quería que cuestionara mi decisión, y no quería seguirme lastimando deseando algo que no podía tener.
No queriendo atormentar más mi mente con esa idea. salí para dirigirme al salón donde se celebraría el acto de graduación, mi familia ya me esperaba ahí, así que me encamine a mi lugar.
Mis padres tenían una sonrisa en su rostro, y me alegraba saber que esta vez había logrado que se sintieran contentos por mi logro, esperaba no volver a decepcionarlos, mucho menos hacerlos sufrir. Por su lado mi hermano no parecía estar precisamente incomodo, tenia a varias de mis compañeras a su alrededor, y sonreía por este hecho, esperaba que esa situación no cambiara cuando mi prima hiciera su aparición, que estaba demorando bastante he de decir, ¿tan mal le había ido en su conversación con su madre? ¿Acaso se había enojado tanto, que no la dejaría participar de la graduación? Esperaba que eso no sucediera, no sería justo.
Pero en ese momento vi llegar a Tomoyo junto con su madre, y me preocupo un poco ver el rostro que traía, note que la tía le dijo algo, y ella se dirigió hasta donde me encontraba, mientras que su madre se dirigía hasta donde estaban mis padres ¿habría logrado hablar con ella y explicarle que no seria monja? Era lo único que podía explicar ese rostro, y todo parecía indicar que no le había ido muy bien.
—¿sucede algo? — Le pregunte cuando estuvo junto a mi — ¿hablaste con tu mamá? — La vi asentir levemente — ¿Qué paso?
—cuando te lo cuente no vas a creérmelo — por su rostro nada bueno podía haber salido de esa conversación
—bueno pues empieza — y cuando inicio en verdad no le creía nada. Mientras me contaba todo lo que había hablado con la Tía, yo miraba hacia donde ella se encontraba, parecía estar muy contenta, departiendo con los demás padres de familia, así que lo que Tomoyo me estaba diciendo tenía que ser cierto.
Que toda esa actitud por parte de la tía fuera solo una forma de hacerla reaccionar me parecía demasiado, pero quizá con ella era la única forma de conseguirlo, Tomoyo siempre había tenido más problemas para aprender de sus errores, y solo algo que en verdad la afectara la haría cambiar de opinión, y esa había sido la jugada de la tía, al final había salido bastante bien.
—Pues me alegro por ti prima, no vas a tener que irte enemistada con tu madre después de todo — la sonrisa regreso a su cara, como si hasta ese momento fuera capaz de comprender lo que había pasado
—Si, es bueno saber eso — su mirada se fijo en ese preciso instante en mi hermano, que seguía conversando animadamente, y la vi dar un suspiro largo.
—bien ahora solo te queda una cosa más por resolver antes de irnos a la universidad — su gesto no parecía precisamente feliz por lo que veía
—si, pero creo que eso será bastante complicado.
—no tanto, solo tienes que decidirte, y enfrentar los hechos —
—si solamente eso— por lo visto mis palabras no la convencieron en nada, ya que siguió con la mirada fija en Touya.
Nuestra conversación tuvo que posponerse, porque hicieron el llamado para que tomáramos nuestros lugares, y el acto diera inicio.
Observaba todo a mí alrededor mientras esperaba por mi turno para recoger el diploma, podía ver al grupo de padres que sonreían y tomaban fotos, entre ellos los míos, junto con mi hermano, pero una persona en especial llamo mi atención, estaba sentado con las maestras, ni siquiera note a que hora había entrado al salón, seguramente lo hizo cuando el acto ya había dado incio, y como si lo hubiera llamado con el pensamiento observo hacia el lugar donde yo estaba, y su mirada se encontró con la mía.
Él estaba ahí, como lo había dicho, podía notar cierta aprensión en su forma de mirarme, y sabia por donde venia, seguramente no le había gustado nada todo lo que le dije en la iglesia, pero no iba a retractarme de nada de eso, dijera lo que él dijera, no me haría cambiar de idea. Pero a pesar de su forma de mirarme con reproche, no podía negar que se veía muy atractivo, era difícil ignorar ese hecho… su mirada era tan cautivadora como su sonrisa, y recordar la primera vez que lo vi, su torso desnudo por el que resbalaban gotas de agua, los movimientos de sus brazos mientras nadaban, y la forma en que se deslizaba en el agua, en verdad seria difícil olvidar todo eso…
Ese escrutinio fue interrumpido por la voz que dijo mi nombre, que me indicaba que era mi turno de recoger el diploma, respire profundo tratando de aclarar mi mente, y me puse de pie para ir a recogerlo.
Cuando finalmente lo tuve en mis manos fue una sensación extraña, este era un nuevo inicio para mí, toda mi vida cambiaria a partir de este momento, observe a mis padres que me sonreían mientras Touya tomaba las fotografías, a pesar de todo, lo había logrado, me haba graduado de bachillerato, y en un Colegio de monjas, eso era quizá lo más irónico para mi.
El acto siguió con las palabras de despedida, y la entrega de reconocimientos, y finalmente las palabras de la Madre Superiora.
Cuando todo el acto termino, hubo una pequeña reunión, mis padres seguían muy contentos y yo también lo estaba he de decir, charlaba animadamente con varias de las chicas sobre la fiesta de graduación y los vestidos que usaríamos, parecían estar mas que contentas porque hubiera logrado que la Madre superiora nos permitiera realizar esa fiesta, parecían estar bastante agradecidas por eso, y sabían que las chicas de los demás grupos podían estarlo también, ya que podían lograr algo parecido cuando les tocara graduarse a ellas, vi a la madre superiora acercarse hasta nosotras, nos miraba con cierta cautela, como si ella supiera algo que nosotras no.
Pero no me extrañaba en lo absoluto, ella parecía estar más enterada de lo que pasaba a nuestro alrededor que nosotras mismas, a estas altura no pude evitar preguntarme, si ya sabia algo del viaje a la playa, esperaba que no lo suficiente como para impedirlo.
—Muchas felicidades a todas niñas, en especial a usted, Señorita Kinomoto, me alegra ver que logro su objetivo — sonreí recordando la primera impresión que tuve de ella, jamás imagine que se convertiría en alguien importante para mi, mucho menos que me ayudara de la forma que lo hizo. Era como si supiera lo que necesitaba exactamente, y se hubiera encargado de hacerlo posible.
— a mi también me alegra mucho, se que no fue fácil para usted tenerme aquí — sonrió de una manera extraña
— Fue una experiencia… interesante — lo dijo como si estuviera buscando la palabra mas adecuada para describir mi estancia en el colegio
—seguramente, no tendrá muchas alumnas que se agarren a golpes de ahora en adelante — fijo su vista en Mihara, que parecía avergonzada por lo que dije, seguramente recordando nuestro episodio de lucha libre por el suelo del comedor
— es muy probable que no, aunque quien sabe.
—Gracias por todo, Madre Superiora —
—Fue un gusto Señorita Kinomoto — su mirada seguía teniendo ese gesto que ocultaba algo — les deseo lo mejor a todas, ahora sus vidas cambiaran, y espero que sea para bien — nos miro a todas mientras sonreía — las veré en esta noche, y espero que no se excedan en la celebración
—le aseguro que no habrá nada de que quejarse en nuestra fiesta
—Eso espero — dijo como si no creyera que fuera cierto, se alejo y mire con complicidad a las chicas —
— Espero que no hayas preparado una fiesta demasiado aburrida — dijo Omura
— Les aseguro que tendrá lo indispensable, música, comida, chicos… lo único que omití fue el alcohol, por lo demás creo que todo estará ahí — por sus rostros más de alguna comprendieron la razón por la que no habría alcohol en la fiesta, y esperaba que no afectara en nada la celebración
—no creo que las hermanas se queden mucho tiempo, así que esperamos que ellas se vayan para que la fiesta de verdad inicie — Reitero Omura, pero no estaba muy segura que ellas se fueran a ir, y dejaran todo a nuestro libre albedrio.
—No te preocupes si eso no pasa, ya tendremos tiempo en el viaje de disfrutar de una verdadera fiesta — les dije, y sus rostros cambiaron seguramente imaginando quien sabe que tantas cosas
—De varias espero — nuestra conversación giro en torno a lo que tenia planeado para esos días.
Yo también esperaba muchas cosas de ese viaje, y deseaba con todas mis fuerzas, que todos mis planes salieran bien, porque de lo contrario, no solo yo podía salir lastimada. Y como si se tratara de recordarme este hecho, pude ver al Padre conversando con algunos de los asistentes, me parecía que había estado bastante absorto durante el acto de graduación, su forma de mirarme me indicaba que algo no le gustaba, y era muy probable que nunca supiera que era.
De hecho quizá fuera la ultima vez que lo vería, si no aparecía por la fiesta, cosa que dudaba, no me agradaba que esto terminara así con él, pero en fondo sabia que quizá era lo mejor, entre más pronto pusiera distancia entre nosotros, más pronto lo olvidaría, y se convertiría en algún recuerdo oculto en mi memoria, y nada más, la pagina de mi amor imposible, y esperaba que el único en mi vida.
Cuando al final me subí al coche para regresar a casa, no puede evitar sentir cierta melancolía, en serio extrañaría este lugar, ¿Quién lo hubiera pensado? Pero ahora me estaba encaminando hacia un nuevo rumbo, y el mundo regresaría a su cauce.
Tomoyo, me acompaño a casa para prepararnos para la fiesta, necesitaba llegar temprano, y asegurarme que todo saliera bien, por suerte habíamos dedicado un fin de semana de compras para elegir nuestros vestidos, y considerando que en la fiesta estarían las monjas, habíamos tratado de ser lo más modestas posibles en nuestra elección, solo esperaba que ellas pensaran lo mismo.
Después de pasear por muchas tiendas me había decidido por un vestido de gasa con A, sin mangas, con escote en forma de corazón al frente, fruncido en el centro, del cual se despuntaba una falda en forma de A, con correas delgadas que se traslapaban en la espalda, y escote llegaba justo a la cintura, adornos de piedras brillantes en detalle desde el pecho hasta el escote.
A mi me parecía bastante correcto para la ocasión, después de todo le había vendido la idea a la Madre Superiora, que esta era un forma de recaudar fondos para sus obras, al hacer que todos los asistentes pagaran por su entrada, una suma considerable, y también donaríamos parte de todo lo consumido por los asistentes, así que tenia que verlo como un acto benéfico, mas que placentero.
—Creo que ya estamos listas — dijo Tomoyo, viendo el resultado en el espejo de nuestro arreglo.
—si eso parece, si queda algo pendiente podremos superarlo cuando estemos en el Olimpo, quiero llegar antes que todos estén ahí
—bueno en ese caso vámonos ¿tus padre no vendrán?
—llegaran más tarde al local, no creas que nos van a dejar solas, tendremos supervisión toda la noche, ¿tu madre también vendrá?
—pues me dijo que nos acompañaría un rato, habrá que ver…
—Veremos entonces — nos vi una ultima vez en el espejo, jamás imagine que compartiría este momento con Tomoyo, después de todo en el colegio siempre estuvimos secciones diferentes, y yo iba un año delante de ella, pero me alegraba hacerlo — gracias por todo Tomoyo — me miro extrañada por mis palabras
— ¿gracias porque?
—por todo, por hacerme ver que no podía seguir culpándome de cosas que… estaban en el pasado, por ser mi conciencia en muchas otras, por estar ahí.
—yo podría decir lo mismo, estos últimos meses no habrían sido lo mismo sin ti, y también tengo muchas cosas que agradecerte.
—bueno estamos iguales entonces, y no vamos a ponernos sentimentales ahora, no quiero arruinar el maquillaje
—en ese caso vámonos antes que se nos haga tarde
Salimos de la habitación, y supe que aunque pasara mucho tiempo, nuestra amistad seguiría ahí, y podía contar con ella siempre, igual que ella conmigo, y era bueno saberlo.
Llegamos al Olimpo, y me dedique a revisar todos los detalles pendientes. Pero aun centrándome en los preparativos de la fiesta, y todo lo que había ocurrido este día, no podía apartar de mi mente al Padre, ¿vendría a la fiesta? ¿O esa mirada de reproche seria lo ultimo que vería de él? No me había gustado la forma en que nos habíamos despedido, por así decirlo. Pero si acaso se presentaba a la fiesta, ¿cual seria su forma de tratarme? Quizá debería posponer todos estos cuestionamientos, para cuando él apareciera, si es que lo hacia.
Al final decidí que era suficiente, y me centre en lo que tenía en frente. La gente había empezado a llegar, y he de admitir que la cara que pusieron las monjas cuando entraron era digna de fotografía, esperaba no escandalizarlas demasiado, o que la música no estuviera demasiado fuerte para ellas. Me acerque a la madre superiora para saludarla, pero su rostro a diferencia de las demás no demostraba si estaba enfadada, o escandalizada, tenia una expresión neutra.
— buenas noches madre superiora, me alegro que haya podido venir — dije un tanto algo, para que pudiera oírme sobre la música, por su sonrisa no paso desapercibido, que en ningún momento había pensado en lo contrario
— no iba a dejar que se encargara de todo esto sola, señorita Kinomoto.
— le aseguro que no haremos nada indebido, solo bailar, y divertirnos sanamente — no parecía muy convencida que esto fuera solamente el plan, me examino de arriba abajo, y parecía que tampoco estaba de acuerdo con mi vestuario — les reserve una mesa especial, podrán ver todo lo que sucede, pero esta lo suficientemente apartada, para que no las molesten mucho.
Vieron a su alrededor, y tampoco pareció agradarles mucho la forma de bailar de los presentes, bueno en eso si no había mucho que hacer, y no iba a detener esa parte, ya que yo misma estaba pensando en unirme a ese grupo cuando todos estuvieran ubicados, bailar toda la noche me ayudaría a liberar esa carga emocional que tenia.
Las acompañe a la mesa, y le di instrucciones a uno de los meseros para que las atendiera debidamente. Pero estaba segura que el ruido iba a molestarlas más de lo debido.
Luego me dedique a lo mío, vi llegar al resto de mis compañeras, y parecían estar bastante contentas con lo que se estaba realizando, todo dentro del régimen del recato, al menos dentro de nuestro punto de vista, pero la fiesta de graduación estaba siendo un éxito, las monjas habían terminado quedándose más tiempo de lo esperado, por lo visto no confiaban del todo en mis planes, pero esta vez no iba a salirme del programa, después de todo era un evento de caridad.
Además había suficientes padres como para hacer de esto algo más que sana diversión, era más bien una reunión de despedida con música. Pero como no podía limitarme a algo simple, la música era para bailar, así que eso era lo que iba hacer toda la noche, hasta que ya no pudiera más.
Y como para recalcar ese pensamiento apareció Kotaro, quien de inmediato se dirigió a mí, y como se le estaba haciendo costumbre, me saludo con un beso en los labios. No era que el gesto me molestara, solo que no me provocaba como antes, no me hacia quedar con ganas de más, desear que continuara hasta hacerme perder el control, pero no sentía nada de eso, no sentía nada, y eso era lo que me preocupaba, esperaba que al llegar más lejos de unos besos, algo en mi se encendiera.
—Hola, muchas felicidades — dijo muy cerca de mi oreja, debido a lo alto de la música, era la única forma de comunicarse.
— gracias — le conteste en el mismo tono
— lista para una noche de celebración — por su forma de decirlo tal parecía que no había notado que estábamos rodeados de padres y monjas, que no nos dejarían festejar como nos gustaría.
— bueno, hasta donde las monjas y los padres que vinieron lo permitan — miro a su alrededor y fue como si hasta ese momento comprendiera a lo que me refería.
—pues en ese caso, vamos a bailar, esta noche no pienso dejarte ir — sin más tomo mi mano y me guio hasta la pista de baile, quizá no era mala idea, pasarme el resto de la velada bailando, aunque estuviéramos vigilados, pero durante el viaje de fin de curso, no tendríamos vigilancia, así que las cosas serian muy diferentes.
Por lo pronto me deje llevar por la noche, y me dedique a bailar, y cuando más estaba disfrutando de esto, detuve mi vista en él, estaba ahí parado mirándome fijamente, y quien sabe cuanto tiempo llevaba haciéndolo. A juzgar por su mirada de reproche no era poco, pero no me dejaría intimidar, y no lo hice, seguir como si nada, pero en verdad tenía unas ganas enormes de correr, y hacerlo directamente hacia él.
Trate de centrarme de nuevo en Kotaro, pero fue muy difícil lógralo, lo que si conseguí fue invitarlo al viaje, propuesta que acepto con gusto, así que esa parte estaba lista, solo quedaba plantearle la situación, pero no lo haría en ese momento, ya tendría tiempo suficiente durante el viaje.
Me separe de él para darme una vuelta y asegurarme que todo estuviera bien, sobre todo con las monjas, pero al parecer a pesar de no aprobar del todo mi idea de la fiesta, no había mayores quejas sobre como se había desarrollado el evento, vi a Mei y a Tomoyo sentadas en una de las mesas más alejadas, por lo que supuse que buscaban un poco de tranquilidad, me dirigí hasta donde ellas se encontraban, la verdad yo también necesitaba relajarme un momento, y seguramente ellas habían necesitado un respiro igual que yo.
—Bueno pues parece que todo salió bien — dije al tiempo que me sentaba y ambas me vieron con una sonrisa que dejaba claro que estaba en lo cierto
—Si creo que todo salió muy bien — aseguro Tomoyo
—claro que salió bien, porque no brindamos por tu éxito — dijo Mei levantando la copa que estaba bebiendo
—Sabes que no bebo, pero espero que el refresco sirva igual — ambas asintieron
—Por el futuro — dijo Tomoyo
—por superar el pasado — por sus miradas supe que no les gustaron mucho mis palabras.
—Eso es lo que mas necesitas, aunque si te soy sincera no creo que tengas mucho más que superar — me dijo Mei
—estoy segura que aun me quedan muchas cosas por superar, pero sigo por ese camino
—ya debes dejar de torturarte, deja ir el pasado, no tiene ningún sentido que sigas pensando en eso — sabia que tenia razón pero era algo que no podía evitar, por mas que lo había intentado, algo no me dejaba seguir y olvidar, al menos lo poco que había en mis recuerdos
—supongo que a pesar de todo aun no logro perdonarme del todo, el peso es menos, pero hay algo que no me deja avanzar, de hecho creo que ya solo me quedan las pesadillas, eso aun me atormenta. Quizá haya perdido de mi memoria para siempre ese día, y al parecer las pesadillas estarán ahí para recodármelo
—el tiempo también borrara eso, Sakura — me aseguro Tomoyo, y aunque era algo que deseaba creer, muchas veces no me era posible
—eso espero… — vi los ojos de Mei desviarse, y fijarse en algo que al parecer estaba detrás de mi, y como si algo instintivo se tratara, sabia quien era la persona que debía estar parada justo a mi espalda, al girar mi vista y verlo ahí parado, mil cosas pasaron por mi cabeza, que tanto podría haber escuchado de nuestra conversación, por que su expresión me decía que algo había escuchado
—buenas noches, creo que no había tenido la oportunidad de felicitarlas — dijo dirigiéndose a mi y a Tomoyo —
— Muchas gracias — dijo mi prima, y por alguna razón yo solo me limite a seguirlo mirando sin decir una palabra — me alegra que se haya tomado el tiempo de venir a la fiesta también
—si, la verdad que te hacia falta que salieras a distraerte un poco, espero que ahora no salgas directo de aquí a encerrarte al seminario — las palabra de Mei sonaron a acusación
—no es exactamente el plan que tengo… pero voy a regresar pronto — no me gusto esa idea, y el pensar que regresaría al seminario, fue como un golpe, como si en todo este tiempo, hubiera estado esperando que algo pasara y lo hiciera cambiar de idea, pero me daba cuenta que no era así
—entonces vas a quedarte al resto de la fiesta
—no, me temo que no voy a quedarme mucho más, aun tengo algunas cosas que hacer… ¿puedo hablar con usted, antes de marcharme, señorita Kinomoto? — no le veía el caso, no teníamos nada más que decirnos, y era justamente eso lo que pensaba decirle…
—Claro que puedes — dijo Mei, antes que yo pronunciara una palabra — por nosotras no te preocupes, vamos a bailar Tomoyo, creo que tu novio te esta buscando — Tomoyo no parecía estar muy de acuerdo en irse, y dejarnos solos, pero Mei la halo del brazo, y no le quedo más remedio que seguirla, las vi alejarse hasta que se perdieron en la pista, y vi a Eriol tomar a Tomoyo, para llevarla a bailar, centre mi atención de nuevo en el Padre, que aun permanecía de pie detrás de mi, y a juzgar por su mirada sabia que se preguntaba cuanto sabían mis amigas de nuestra "relación" si se podía llamar así, a todo lo que había pasado entre nosotros.
Camino hasta quedar frente a mí, y tomar asiento, me miro fijamente sin decir nada, y el silencio se hizo pesado, no quería que siguiera por más tiempo, se estaba volviendo incomodo.
—Para querer hablar conmigo, no esta diciendo mucho — fue como si mis palabras lo hicieran recordar que era lo que hacia ahí
—Solo trato de ordenar las ideas — dijo mientras sonreía levemente, y yo pude evitar notar lo atractivo que se veía con esa sonrisa, su rostro cambiaba cuando lo hacia, me parecía ridículo que un simple gesto me provocara tanto
—y le va a tomar mucho tiempo hacerlo — sabia que esta conversación no iba a gustarme, y quizá lo mejor era evitarla.
—no lo creo, solo debo iniciar por lo importante
—pues lo escucho — le dije como si me dispusiera a tomar una clase, y él me miro fijamente, al parecer esto iba a ser mas serio de lo que esperaba.
—se que es su vida, y no tengo ningún derecho a interferir, pero… creo que aun debe reflexionar sobre algunas cosas, en cuanto a las decisiones que ha tomado — sabia que la conversación iba a derivarse a ese tema, ahora lamentaba haber hecho ese comentario, aunque solo hubiera sido para molestarlo.
—y a usted le preocupa una en particular
—sigo creyendo que no debe precipitarse, y pensar mejor lo que va hacer, tomo esa decisión en un momento que no era el adecuado, y luego puede arrepentirse de las consecuencias
—sabe, sobre ese asunto ya no hay nada que discutir, le dije el otro día que no era un acto de rebeldía, o algo que hiciera por despecho, o para fastidiarlo, es algo que ya decidí hacer, y no tengo porque seguirlo justificando, menos ante usted — algo en lo que dije pareció no gustarle mucho, porque me miro de una forma diferente.
—no quiero que tome una decisión apresurada, o guiada por un sentimiento equivocado…
—le aseguro que no es así, la verdad no debí comentar con usted nada de eso, podríamos habernos evitado esta situación, por de mas incomoda — dio un largo suspiro, como si quisiera controlarse, y no decir lo primero que le viniera a la cabeza. Cosa que quizá yo hubiera agradecido, era más fácil discutir con él, que tratar de parecer tranquila cuando no lo estaba, y tenía muchas dudas sobre lo que iba hacer.
—se que es incomoda, pero solo quiero que no se apresure a tomar una decisión de la que se puede arrepentir
—no creo que eso suceda — lo dije más segura de lo que estaba, ya que me preocupaba mucho que eso en verdad sucediera — tal parece que usted es el único que hubiera sentido arrepentimiento por hacer algo así, al menos conmigo — esperaba que mis palabras no sonaran con tanto reproche, porque a final de cuentas era eso lo que me molestaba, que se sintiera tan mal por la forma que había reaccionado en nuestros encuentros, como si fuera la peor abominación del mundo
—Parece que jamás lograra entender mi posición, de hecho creo muy difícil que alguien lo entienda — el silencio volvió a formarse entre nosotros, era como si los dos temiéramos decir algo, y que no sonora apropiado.
Pero aun así sus palabras me hicieron pensar, que quizá, estuviera cansado de tantos reproches por la profesión que había elegido, y estuviera luchando contra eso.
Yo aun tenia muchas cosas que podía decirle, pero no sonarían bien, sobre todo si todas estaban enfocadas, a que me había sentido rechazada, y que su forma de vida me parecía una cobardía, pero no parecía buena idea mencionar nada de eso, menos después de su último comentario.
—Tal parece que nuestras conversaciones se agotaron — pero si esa era la ultima vez que tendría oportunidad de hablar con él, aun tenia una duda que deseaba aclarar, y quizá ahora lograra despejarla — solo hay una cosa que aun me gustaría saber, y quizá así pueda entender su posición como usted mismo lo dice, si no hay inconveniente en que realice una pregunta.
—Bueno hágala, y veré si no hay "inconveniente" en contestarla — el ambiente aun estaba tenso, pero su expresión ya no era tan severa.
—no es una pregunta en si, más bien quisiera escuchar de usted la historia de porque decidió ser sacerdote — algo en su forma de sonreír me dijo que no iba precisamente a tratar de evadir el tema, pero no me contaría mucho
—no es una historia que tenga algo interesante, y no creo que eso le ayude mucho a entender mi decisión de tomar los votos, y si a esas vamos, porque mejor no me cuenta usted, que es lo que hay en sus pesadillas— bueno eso respondida a mi duda, y efectivamente había escuchado algo de mi conversación con Mei y Tomoyo.
Si la historia de cómo decidió ser sacerdote no era interesante para mi, tampoco lo seria mucho para él mi accidente y la forma como me había afectado, era la ultima persona con la que hablaría de ese día, y sus consecuencias, no quería que supiera lo que sucedido esa noche, seguramente pensaría lo peor de mi, pero por un momento me sentí capaz de expresar todo lo que sentía, de contarle todos mis miedos y frustraciones causadas por el accidente.
—Así que escucho nuestra conversación — no parecía especialmente preocupado por el hecho de escuchar conversaciones ajenas
—No era mi intensión hacerlo, pero no pude evitarlo —formo una sonrisa extraña, como si el hecho de haber escuchado tuviera algo gracioso
—tampoco es una historia interesante, y no me siento lista para hablar de eso — parecía que iba a seguir cuestionándome, pero fue como si cambiara de opinión, la verdad esperaba que no insistiera mucho, porque, por alguna extraña razón, sentía que con él podría hablar del accidente libremente, pero eso también incluía contarle como había ocurrido, y no deseaba que se enterara de esa parte de mi vida.
—Comprendo — se limito a decir, pero en ese instante se me ocurrió que quizá podría sacar algo más de esto.
—hagamos un trato, el día que me cuente porque decidió ser sacerdote, yo le contaré sobre mis pesadillas — sonrió levemente, como si mi propuesta de verdad le hubiera gustado, no estaba muy segura que fuera aceptar
—Parece un buen trato — no parecía un trato en si, más bien era como si fuera un reto, como si jugáramos a ver quien cedía primero, pero considerando que no lo vería más, quizá se veía demasiado seguro, como si diera por hecho que le contaría que me sucedía con las pesadillas — así será… — dijo mientras me extendía la mano, la tome y pude sentir el calor que transmitía, y eso fue suficiente para hacerme estremecer, ¿como una caricia tan sutil podía lograr más que besos apasionados? retire mi mano, no quería delatar como me hacia sentir, así que esperaba que no fuera evidente —
Agradecí en ese momento que las luces fueran bajas, porque el calor en mi rostro me decía que podía estar sonrojada, y me sentí una tonta por esto, porque hacia mucho que no me pasaba.
—Supongo que esta es la despedida — le dije tratando de no verlo fijamente a la cara.
—no lo creo, la vida da muchas vueltas, estoy seguro que volveremos a encontrarnos, por ahí…
—Si, es muy probable que suceda — conociendo mi suerte seguramente me lo encontraría cuando ya fuera sacerdote, quizá hasta en alguna de las obras de caridad a las que mi madre asistía
—a pesar de nuestro mal inicio, me dio gusto conocerla — sus palabras me sorprendieron, sobre todo porque sacara a colación el pasado, pero no pude evitar sonreír, al recordar esos primeros instantes y todas las cosas que pensé de él, buenas y malas
—puedo decir lo mismo, luego que no resulto ser el ogro amargado que imagine al principio — soltó una leve carcajada, y su rostro cambio por completo con esa sonrisa, se veía más atractivo, había que contenerse mucho para no írsele encima.
—pues, es bueno reconocer que usted no era tan caprichosa y mimada como lo pensé cuando la conocí
—supongo que ambos nos equivocamos y nos apresuramos a juzgarnos mal
—si, y es un error que espero no volver a cometer — esta vez el silencio no era incomodo, sabia que al igual que yo, pensaba en todo lo que había pasado entre nosotros, y quizá era mejor dejar las cosas hasta aquí, no merecía la pena que me siguiera haciendo daño a mi misma, deseando algo que nunca iba a tener.
—bueno, creo que los dos aprendimos algo en este tiempo
—yo aprendí más de lo que imagina — no podía quedarme más tiempo con él, si me sonreía de esa manera, era demasiado para mi autocontrol, sobre todo porque me sentí tentada a preguntarle que tanto había aprendido de mi, si es que a eso se refería su comentario.
—bueno en este caso no nos queda más que esperar hasta que la vida vuelva a juntarnos
—si, estoy seguro que eso pasará — su mirada reflejaba algo parecido a la de la Madre Superiora, como supieran algo más, pero no me iba a quedar averiguarlo.
—hasta entonces… Padre — no pude resistirme a llamarlo así, mientras le extendía mi mano a manera de despedida
—hasta entonces Señorita Kinomoto — tomo mi mano y fijo su mirada en mi rosto, fue una despedida larga, no quería que me soltara, no quería irme de su lado, pero no iba a seguir más con eso, necesitaba alejarme de él, olvidar todo lo que estaba sintiendo con el simple hecho de tomar su mano
—debo regresar con mis amigos — dije mientras me soltaba lentamente, por un momento me pareció que a él también le costo soltarme, como si al sostener mi mano evitara que me fuera, pero debían ser imaginaciones mías
—Claro — me levante y me dispuse a buscar a alguien para alejarme de ahí lo más pronto posible.
—Señorita Kinomoto — me detuvo su voz, y me gire a verlo — aun espero que piense mejor las cosas, en cuanto a sus decisiones, sobre todo, porque no son solo sus sentimientos, los que esta poniendo en juego, y si falla, puede que no sea solo usted la que salga herida, piense bien lo que va hacer
—Quizá lo haga — me di la vuelta y me dirigí hasta donde estaban Mei, quien no se había alejado mucho del lugar, y tenia una extraña sonrisa en su rostro.
Y no pude evitar preguntarme, porque le había dado a entender que pensaría mejor mis decisiones, cuando no tenia intenciones de hacerlo, tal vez para que tuviera una mejor imagen de mi, que no iba arrojarme al agua sin saber nadar, pero me decía que eso era precisamente lo que iba hacer, sobre todo porque dijo algo en lo que no había pensado, que tal si terminaba hiriendo a Kotaro.
Cuando llegue donde estaba Mei, me veía como si estuviera dispuesta a sacarme toda la información posible, pero no logro hacerlo, ya que Kotaro llego hasta nosotras, y de nuevo me llevo a la pista de baile, pero esta vez, no pude céntrame solamente en él como lo había hecho.
Pase mis ojos por el salón, buscándolo entre los asistentes, aunque probablemente ya se hubiera marchado, pero no fue así, lo encontré conversando con las hermanas que ya se retiraban de la fiesta, parecía bastante relajado en comparación a la ultima ve que había estado aquí, no podía creer que seria la ultima vez que lo vería, y esa extraña conversación que habíamos tenido fuera la ultima, me preguntaba si este seria un adiós definitivo, o de verdad la vida se encargaría de juntarnos de nuevo como lo había dicho, esperaba que no fuera así, porque un encuentro con él era más que suficiente para toda mi vida, y no me gustaría encontrármelo cuando ya fuera sacerdote, aunque contaba con poder olvidarme de lo que sentía, sabia que el verlo con sotana, me afectaría, pasará el tiempo que pasará.
Tomoyo
Había sido una noche de muchas emociones, bueno todo el día lo había sido, pero justo en este momento me sentía abrumada, como si no fuera suficiente con las dudas que tenia sobre mi relación con Eriol, ahora se había auto invitado al viaje de fin de curso, por mas que intente decirle que era un viaje de chicas, no pareció convencido, y se "aparecía en nuestro viaje para que celebráramos mejor." Esa palabras aun resonaban en mi mente, y no estaba muy convencida que su presencia me ayudara a celebrar. Mire mi rostro en el espejo, necesitaba tomar un respiro, y por suerte el baño estaba prácticamente vacio, pero no podía tardarme más.
Definitivamente seria muy difícil lograr que Eriol no fuera al viaje, pero quizá tuviera la oportunidad de decirle realmente lo que pensaba de nuestra relación, no me sentía nada cómoda con la situación, sobre todo porque, toda la noche sus insinuaciones sobre lo que podía esperarnos en el viaje derivaban en que yo terminara acostándome con él, y era algo que mi miente no podía procesar, simplemente no podía imaginarme en esa situación con Eriol, era como si no fuera correcto.
Había logrado alejarme de él, porque necesitaba respirar, y meditar mucho sobre que le diría exactamente para romper, porque era algo que había decidido hacer, no tenia caso seguir con esto.
Suspire profundo y me dispuse a regresar a la fiesta, salí del baño y no había dado un par de pasos, cuando vi a Touya parado delante de mi, con la mirada fija en algún punto en el horizonte, ¿estaría buscando a alguien entre los invitados? era lo más probable, las chicas no lo habían dejado libre en toda la noche, parecía que no les importaba que acababan de salir de un colegio de monjas, prácticamente se habían arrojado a sus pies, pero quien podía culparlas, yo misma había caído en ese encanto, y aun no había logrado superarlo.
Iba alejarme de ahí, antes que notara mi presencia, pero algo me hizo detenerme, se supone, que estaba buscando una oportunidad para aclarar las cosas con él, y considerando mi agenda no tendría muchas, no podía perder esta ocasión, tenia que hablar con él, solo esperaba que estuviera dispuesto a escucharme, o contarme lo que necesitaba saber, me arme de valor y me encamine hasta donde él se encontraba, sin saber que esperar.
—Hola Touya — dije cuando estuve a su lado, se giro lentamente, y como siempre su expresión era inescrutable, como podría saber si lo había sorprendido, si no mostraba ninguna emoción
—Hola, Felicidades — me dijo con voz ronca
—Gracias — esta vez no había sarcasmo en su felicitación, así que supuse que era sincera, podía notar algo diferente en él, no estaba muy segura de que era, pero su mirada tenia algo que no podía identificar — también quería agradecerte el obsequio, es muy lindo, me gusto mucho, elegiste bien — sonrió de medio lado, esa sonrisa parecía ser algo tan típico de él, se acerco más a mi, lo que hizo que mi corazón empezara a brincar enloquecido
—pues me alegra saber que a veces acierto — podía decirle que en esta ocasión había acertado mucho más de lo que imaginaba, que me había encantado, y que deseaba saber si había hecho todo eso pensando en mi, si de verdad me había escuchado todas esa veces que conversamos.
Pero ninguna de esas preguntas salió de mi boca, de hecho solo había una cosa que me interesaba saber, y ahora no estaba muy segura de cómo abordar el tema, sobre todo porque era muy probable que esta vez fuera él quien me mandara al diablo, y no quisiera darme ningún tipo de explicación
—Yo… esperaba encontrar el momento de verte, porque, necesito hablar contigo de algo importante — al parecer no estaba muy emocionado por esto, pero no pensaba echarme atrás
—creí que todo había quedado dicho entre nosotros, la ultima vez que hablamos — solo recordar nuestro ultimo encuentro me hizo estremecer, no habíamos conversado mucho que dijéramos, más bien fue una sesión de besos que me hizo perder el control por completo, incluso me hizo olvidar que recién había aceptado ser la novia de otro hombre, y estaba segura que si lo hacia de nuevo, pasaría exactamente lo mismo, así que era mejor no remover ese pensamiento.
—para mi no, hay muchas cosas que aun quiero saber — su mirada cambio de nuevo, a una de reproche, y eso no me gusto, quizá si era demasiado tarde después de todo, pero aun así, tal vez… si conocía la verdad podría seguir adelante, y dejar todo eso de lado, solo esperaba que él quisiera ayudarme a logarlo.
—¿Qué puede interesarte lo que yo tenga que decir?
—Mucho — dude si debía preguntarlo de frente y sin rodeos, o solo insinuarlo y que surgiera de él lo demás, pero sabia que eso no funcionaba para Touya, lo mejor era ser directa — se que tal vez a estas alturas no quieras saber nada de mi, pero yo… necesito saber… que fue lo que sucedió hace dos años, con Akisuki —
Su expresión lo dijo todo, pareció desconcertado por un instante, pero se recobro muy rápido, y de nuevo su expresión no delataba nada de lo que sentía, bien podría darse la vuelta y marcharse, o decirme que ya no tenia caso hablar de algo que carecía de importancia, era capaz de decir cualquier cosa.
—¿Qué puede cambiar el que lo sepas ahora? entonces me habría importado explicártelo, pero ahora…
—se que para ti probablemente no tenga importancia, pero yo necesito saberlo, es una forma de cerrar un circulo — se quedo mirándome fijamente, y me preguntaba que tanto podría estar pensando, era como si estuviera analizando un sin fin de posibilidades.
Suspiro profundamente y camino unos pasos hacia atrás, algo entre los invitados llamo su atención, y pareció tomar una decisión, me miro nuevamente, y ahí fue cuando me di cuenta que en verdad había algo detrás de todo lo que paso esa noche con Akizuki, y que definitivamente si lo hubiera escuchado ese día, todo habría sido diferente. Parecía que iba a decirme algo, pero se detuvo y de nuevo miro hacia los invitados, que tanto había ahí que podría interesarle, quizá algunas de las chicas del colegio… o alguien más, me acerque a él para observar que era lo que evitaba que me dijera lo que fuera que estaba pensando.
—parece que tu novio te busca — pero no imagine que lo que tanto lo inquietaba fuera ver a Eriol, observando hacia todos lados, era más que evidente que estaba buscándome, pero yo tenia mejores cosas que hacer en ese momento.
Me gire a verlo, pero el no parecía dispuesto a enfrentarme, seguía mirando hacia los invitados, bueno hacia Eriol específicamente, podía notar que había algo que lo inquietaba, pero no parecía querer hablar al respecto.
—Eso puede esperar — suspiro y por fin se giro a verme, se acerco más y sus ojos examinaban mi rostro como si buscara alguna señal
—quizá si, pero creo que no es el momento para que hablemos
—Touya, por favor, de verdad necesito saber… — coloco su dedo sobre mis labios y sentí un hormigueo recorrerlos lentamente, ese tacto se volvió una caricia sutil, que descendió lentamente por mi mejilla hasta mi cuello y se detuvo para tomar el dije que llevaba, sonrió como si lo complaciera que me lo hubiera puesto, y de nuevo regreso la mirada a mi rostro. Y empezó a bajar su cabeza lentamente.
—pues ya sabes donde encontrarme — susurro muy cerca de mi rostro, y no pude evitar cerrar mis ojos, como si con eso pudiera retener mejor las sensaciones, y sentí sus labios posarse en mi mejilla, y seguir un recorrido hasta mi barbilla, lenta y pausadamente, como si su intensión fuera atormentarme, y eso era más que suficiente para poner mi mundo de cabeza, lo sentí alejarse y abrí mis ojos, su mirada oscura estaba fija en mi, solo tenia que moverme unos centímetros y podía tocar sus labios con los míos — por ahora será mejor que me vaya, antes que se me olvide que tienes novio — no sabia que era exactamente lo que esperaba lograr con esa palabras, pero no fue precisamente desanimarme, podía ver el deseo en sus ojos, y había también algo más, ¿furia?, no era mucho más profundo, pero con esa mirada era yo la que iba a terminar olvidando que tenia novio, y era algo que no me importaba mucho en ese momento, después de todo tenia pensado terminar con él
—necesito que hablemos, es importante para mi, por favor — suspiro y sus manos tomaron mi rostro
— Ah… Tomoyo si supieras… — no comprendí que quiso decir con eso, pero se alejo y me miro largamente sin decir nada, era como si estuviera tomando una decisión, y yo solo esperaba que fuera contarme lo que necesitaba saber — no creo que este sea el lugar adecuado para hablar, pero como te dije, ya sabes donde encontrarme
Retrocedió unos pasos y se alejo de mi, no supe exactamente como tomar sus palabras, no me había dicho que no me contaría lo sucedido, solamente que… lo buscara para hablar, y el único lugar donde podía encontrarlo, era el rancho, pero que tan buena idea era buscarlo en el rancho, podían pasar muchas cosas si me decidía hacerlo, el había arrojado el guante, dependía de mi tomarlo o no, pero yo haría cualquier cosa por saber que paso ese día, y si lo que pretendía era amedrentarme, no lo lograría, claro que era capaz de ir a buscarlo al rancho, hacerlo que me contara lo sucedido, y salir de ahí, no podía ser tan difícil, y estaba segura que iba a lograrlo.
Eriol
Creía haber estado ganando terreno con Tomoyo, después que aceptara ser mi novia, pero no todo había resultado tan fácil como lo imagine, me estaba constando mucho trabajo llegar más allá de los besos, tal parecía que ella no estaba dispuesta a dejarme llegar más allá, pero no era el primer reto con el que me encontraba, y ahora tenia la oportunidad de estar con ella en un lugar donde no habría intervenciones de colegios, o personas del pasado.
Este viaje tenia que resultar bien, porque pensaba consolidar nuestra relación, pero estaba visto que tendría que librarme de algunas cosas antes, había perdido de vista a Tomoyo desde hacia un rato, y debo decir que no me esperaba encontrarla tan cerca de Kinomoto, al parecer tenia que mover mejor mis piezas, y yo que pensaba que el juego había terminado, pero aun tenia cierta competencia, lo que lo hacia más interesante.
No me agrado nada verlos tan cerca, pero si creía que seria fácil confundirla de nuevo estaba muy equivocado, al parecer las palabras de la otra vez no había sido suficientes, pero aun podía hacer algo más.
Lo vi alejarse de ella, y trate de seguirlo, no fue muy difícil, al parecer pensaba marcharse, quizá ella le había pedido que se marchara, si era así, podía ayudar un poco a que se alejara definitivamente, al menos hasta que lograra que ella y yo estuviéramos juntos, y eso iba a costarme aun algún tiempo, no iba a dejarle tan fácil que lograra confundirla, no, esa mujer en verdad me interesaba y no iba a dejarla escapar.
Lo alcance a la salida del establecimiento, aun no había notado mi presencia, se veía bastante ofuscado, y bruscamente se dio la vuelta, como si pretendiera regresar, y se detuvo de golpe al verme ahí frente a él, no parecía muy contento de encontrarse conmigo, y su mirada destellaba fuego, y sabia que iba dirigido a mi, pero no dejaría que me amedrentara.
—parece que aun sigues dispuesto a sufrir, no creí que fueras un tipo masoquista — su rostro no cambio en lo absoluto, no sabia que pensaba, pero aun se notaba que si pudiera me exterminaría con su mirada — porque no la dejas en paz, es más que evidente que Tomoyo y tu, no tienen nada que hacer juntos
Se acerco más a mi, pero no retrocedí ni un paso, sabia que las palabras adecuadas podían logra más que llegar a los golpes, que evidentemente lo que él deseaba, pero si alguien iba a lanzar el primer puño, no seria yo, y eso seguramente me daría puntos con ella, yo seria quien había pedido hablar y él quien me había golpeado, pero fue como si lo reflexionara mejor y simplemente me miro de arriba abajo, y se dio la vuelta.
No permitiría que se fuera así nada más, era claro que él quería a Tomoyo, y no tan tonto como para no darme cuenta que tenían su historia y ella podía caer en sus brazos si Kinomoto insistía lo suficiente, pero por alguna razón el no estaba dando la pelea, y no dejaría marchase sin lograr algo, lo que fuera.
—te lo dije la otra vez es mejor que te alejes de ella, sobretodo porque se que no te agrada verla conmigo, pero que le vamos hacer, es bastante difícil mantener las manos alejadas de ella, tu debes saber a que me refiero.
Se detuvo pero no se giro a verme, lo vi apretar los puños fuertemente, solo tenia que empujar un poco más y caería.
—o quizás no lo sepas tan bien como yo — aun seguía sin voltearse — ella es mía, Kinomoto — le dije con convicción y lentamente para captara el significado de mis palabras — completamente mía, como jamás lo ha sido de ningún hombre, pero no creo que quieras escuchar los detalles de nuestra intimidad — no tuve tiempo para reaccionar, ni siquiera fui lo bastante rápido para retroceder, el golpe de su puño contra mi cara me hizo caer al suelo, sin poder hacer nada para evitarlo, quede bastante aturdido, en verdad tenia una mano dura, me levante bastante aturdido, y fije mi vista en su rostro, lleve mi mano a mi mandíbula, eso iba a dejar una buena huella, pero seguramente no iba a ser el único golpe que lanzara
—En verdad eres un imbécil – se acerco a mi, suspiro profundamente y se dio la vuelta pero no lo dejaría irse sin escuchar una ultima cosa–
— ¡admítelo Kinomoto! Yo gané, el mejor hombre ganó, es conmigo con quien ella se va a ese viaje a la playa, es a mí a quien quiere – logre que de nuevo se girara a verme, pero mantuvo la distancia, como si con eso lograr controlarse, pero sabia que si por el fuera yo estaría tendido en el suelo sangrado profusamente
—pues entonces hazla feliz — esa no era la respuesta que esperaba — solo te recuerdo que esto jamás fue una competencia, y ella no es un trofeo que se tenga que conseguir, — sonreí ante sus palabras, todo indicaba que lo que sea que había hablado con Tomoyo, lo había hecho desistir de intentar algo con ella
—Y lo dice el perdedor, no hay nada que no pueda conseguir en este mundo, ni a quien tenga que enfrentar para lograrlo, al final siempre gano, y soy yo el que va a disfrutar de ella por completo – lo vi apretar los puños con más fuerza, sabia que mañana me dolería más los golpes que recibiera, pero valía la pena por ver su cara de derrota — duele ¿verdad? Mucho más que este golpe, por lo que puedo ver — dije mientras me sujetaba la mandíbula, donde me había golpeado, y espere por otro más pero no llego.
Simplemente se dio la vuelta y se fue, y por alguna razón, esa manera de marcharse, me hacia pensar que no todo estaba dicho, aunque él dijera que no había competencia sabia que aprovecharía cualquier oportunidad para acercarse a ella nuevamente, peor no iba a permitirlo, no hasta que ella en verdad fuera mía y estuviera tan enamorada de mi, que todo lo que pudiera sentir por Kinomoto, no fuera más que un simple recuerdo sin importancia.
Continuara…
Hola, bueno pues habiendo decidido continuar con la historia, estoy trabajando en el siguiente capitulo, había dejado de escribir así que espero encaminarme de nuevo, y poder darme tiempo de dar seguimiento a varias historias que tengo iniciadas, después de terminar con esta, así que espero estar mas seguido por aquí.
Gracias por su paciencia y por continuar leyendo, así me tarde mucho en actualizar. Espero no tardar tanto en subir el siguiente, así que pendientes. Ya saben cualquier duda, comentario o sugerencia pueden hacerlos.
Saludos
