Capítulo 21: Unos Aliados No Tan Inesperados
Plaza de Juegos de Chimiyo
Tras haberme asegurado la lealtad de Izumo Kamizuki, comencé a buscar la segunda mejor fuente de información que alguien en mi posición podía tener.
"Mira abajo de lo de abajo."
Con mi situación actual de un Genin de doce años, era imposible contactarme con aquellos que tenían la influencia más obvia. No tenía ni el dinero, ni los recursos (no iba a ir a robarle a mi padre, no era tan estúpido), e, incluso si lo hiciera, esas personas ya estaban compradas.
"Prodigio" o no, yo estaba al tanto de que había otras personas inteligentes en Konoha. Personas con experiencia. Personas que ya tenían una fuente de poder estable ¿Para qué abandonar tu lealtad hacia algo que, claramente, funcionaba y apostar por un niño? No era un movimiento sabio, y el juego del poder no se ganaba con idiotez. No, me haría valer y comenzaría desde abajo, como todos los demás.
Funcionó para mí, porque no quise poner como objetivo a los peces gordos inmediatamente. El punto de ser "sólo" un Genin era el ser sutil e imposible de notar. Y esto era suficiente como para hacerme avanzar. Yo era un ninja. No necesitaba que las cosas se hicieran oficiales. No tener un papel firmado y estampado no convertía el estado del mundo en algo menos real. Había tantas personas en el mundo que tenían influencia y poder, a pesar de no tener títulos o, siquiera, entrenamiento shinobi. Personas consideradas como poco importantes por los otros. Personas que incluso podrían considerarse de poca importancia a sí mismas. Personas que no sabían exactamente cuánto poder tenía en realidad.
De esa manera, Danzo era inalcanzable, al igual que los otros dos ancianos del Consejo, pero no sus nietos.
- ¿Quién eres? - Konohamaru me fulminó con la mirada, arrugando la nariz.
- Soy Shikamaru. Soy compañero de equipo de Naruto.
Su actitud dio un giro completo tras escuchar eso.
- ¿Conoces a Naruto-nii?
- Sí. Ahora él está entrenando mucho para los Exámenes Chunin.
- Lo sé - Konohamaru suspiró, pateando tristemente una piedra. - Desde que se graduó y convirtió en un ninja de verdad, ya no tiene mucho tiempo para jugar con nosotros.
- Bueno, la vida de un Genin es muy ocupada. Pero, si te gustaría, puedo recordarle que pase rato con ustedes más a menudo.
Su cara comenzó a brillar.
- ¿Harías eso por mí?
- ¡Claro! No te preocupes, él no los ha olvidado. Sólo quiere pasar este examen para volverse más fuerte. Como tú lo quieres hacer ¿verdad?
Konohamaru golpeó su puño en el aire.
- ¡Sí!
- Bien - dije, intentando emular a Iruka-sensei - mientras esperamos que se terminen los exámenes ¿quieres practicar conmigo? Tengo mucho tiempo libre, porque no soy tan bueno como Naruto y no llegué a la tercera ronda. Todos los demás tipos de mi generación están haciendo otras cosas, pero me imaginé, como tú solías seguir mucho a Naruto antes, que deberías saber una o dos cosas acerca de ser un ninja fuerte.
Naturalmente, se lo tragó todo.
- ¡Sí! ¡Vamos! ¡Les apuesto que li podemos vencer! - celebró Konohamaru.
- No lo sé... - dijo Udon, limpiándose la nariz en su manga. - Digo... él ya es un Genin...
- No te preocupes - le dije. - Todos somos ninjas de Konoha aquí. Esto es sólo una pelea amistosa.
Luchar con tres niños de ocho años no era lo más interesante que había hecho, precisamente. Me pregunté si así era cómo Kakashi-sensei se había sentido luchando contra nosotros, tres Genin recién salidos de la Academia, durante esa maldita prueba del cascabel.
Pero los soporté, porque eran buenos amigos de Naruto. Y también porque vivían en las mismas casas que el Hokage y sus consejeros.
- Tu abuela es Koharu-sama ¿verdad? - le pregunté a Moegi. - He escuchado que hace cosas importantes en la aldea.
- Eh, ella es aburrida - Moegi se encogió de hombros, intentando saltar hacia mi espalda. - Sólo habla de cosas aburridas. Como ayer, ella y el abuelo de Udon no sólo tomaron té y se quejaron acerca de ninjas de Suna, y una cosa de una cola y de Ino-no-sé-quién. ¿Hola? ¿Qué tipo de animal tiene una cola?
- Uy, no sé - dije, fingiendo concentración. Por dentro, mi cerebro estaba procesando. "Así que ese fue el término de la paz. El Ichibi. Su único jinchuuriki e hijo de su antiguo Kage como rehén. Y el padre de Ino está involucrado." - ¿La mayoría?
- ¡E-xac-to!
Por supuesto que esto no era información clasificada; los altos cargos no llegaban a sus puestos siendo idiotas. Apuesto a que el Hokage había estado esperando que esto llegara hasta Iwa o Kumo. Ser capaz de convencer a una aldea para que te diera un bijuu no era una tarea sencilla; algo como esto les haría pensar dos veces antes de actuar. Pero había una diferencia entre un Kage extranjero y yo, un niño. Un amigo cercano de la familia estaba involucrado en esto, pero yo no me hubiera enterado de nada si no se me hubiera ocurrido preguntarles a las personas correctas.
- ¿Y qué tal tú, Konohamaru? ¿Qué ha estado haciendo tu abuelo últimamente?
Esquivar. Patear. Fintar. Mortal hacia atrás.
- Eh, nada nuevo. He estado aprendiendo mucho, pero el viejo sigue estando igual. Quiero decir, me trata súper bien, pero siento que no me toma en serio ¿sabes?
- Sí, te entiendo - dije, sorprendentemente sin mentir. - Incluso cuando eres Genin, los adultos no piensan mucho de ti. Y, la verdad, incluso hay adultos a los que les hablan hacia abajo. Existe toda una jerarquía entre las personas mayores.
- ¿Qué edad tengo que tener para que me respeten por ahí? - suspiró.
- No tiene que ver con la edad. - Me estaba hablando a mí mismo más que a ellos. - El respeto se gana, no se da, así como así. Y hay personas que no entregan nada de respeto en su vida. O lo dan al azar. Sólo hay que lidiar con eso como puedas, supongo. La vida no es ni perfecta ni justa.
Konohamaru bufó, frustrado.
- Hey - le dije - no te enojes. Todos comienzan así. Si quieres ganarte el respeto de tu abuelo, sólo trabaja duro para que volverte más notable. Van a pasar años y años hasta que te sepas suficientes jutsu como para sobrepasar al Hokage, pero simplemente entender las partes aburridas del trabajo es más fácil. Volverse poderoso implica más que sólo vencer a tipos malos.
- Pero es aburrido - se quejó Moegi.
- Eso es lo que hacen los adultos. La diferencia entre los adultos y los niños como nosotros es que los adultos hacen las cosas aburridas, incluso cuando preferirían hacer otra cosa - les expliqué. - Así que, si se quieren ver más maduros y ganar más respeto, averigüen exactamente qué son esas cosas aburridas y entiéndanlas, y ahí los adultos comenzaran a fijarse en ustedes. Mientras más respeto les tengan, les dirán más cosas aburridas (ya sé que son aburrida), pero cuando las tengan, los van a respetar aún más ¿lo entienden?
- Así que las cosas aburridas so un poco como el dinero, pero no tan genial - concluyó Moegi.
- No, no lo es - estuve de acuerdo - pero también puedes comprar cosas con ellas. Pero, en lugar de cosas como dulces y juguetes, de los cuales ustedes ya tienen bastante, pueden ganar reconocimiento, el cual no tienen.
- Eso tiene sentido - dijo Udon. Yo sonreí.
- Lo más importante es que tienen que saber esas cosas para ser un buen Hokage. ¿Y saben quién también quiere ser un buen Hokage, además de ustedes?
- ¿Naruto? - preguntó Moegi.
- Naruto - confirmé. - Les garantizo que la manera más fácil de lograr que Naruto se junte más con ustedes es que tengan algo que lo pueda ayudar a lograr su objetivo. Ya tenemos un sensei Jonin para que nos enseñe jutsu, pero ustedes tres le pueden dar algo que nadie más le puede dar...
- ¿Cosas aburridas? - gruñó Konohamaru.
- Síp. Aunque ya no las pueden llamar así. Si quieren que los tomen en serio, es "información" o "inteligencia", como esas misiones de rango S.
- ¡Wow! ¿Así que esta es una misión de clase S?
- Claro. Y por eso mismo no le pueden contar a nadie. - La verdad era que no importaba si lo hacían, el Hokage tenían mejores cosas que hacer que lidiar con unos juegos tontos. A diferencia de Kumo o Suna, yo no planeaba ser una amenaza para la aldea. - Excepto por Naruto, claro. Tienen que asegurarse que todo lo que aprendan le llegue a Naruto ¿ya?
- ¡Sí, señor! - declaró Moegi, haciendo un saludo marcial. Dos segundos después, los tres estaban en el piso muertos de la risa.
"Me doy cuenta de por qué las personas se convierten en sensei Jonin," pensé. "¡Son tan tiernos!"
Y, dos segundos después, me di cuenta, con horror. "Oh, cielos, soné como Kakashi-sensei."
Campo de Entrenamiento 8
Gaara aplastó las flores bajo sus pies. Pero no se desintegraron completamente. Así que tomó un poco de su arena y las molió hasta hacerlas pulpa.
Mucho mejor.
Quería matar a algo, pero no le estaba permitido hasta que el plan se llevara a cabo.
Bueno, no personas, por lo menos.
Una ardilla estaba saltando por el borde del bosque. Lo notó y corrió en otra dirección.
"Sólo una... nadie lo va a notar..."
La próxima cosa que supo era que una enorme cosa verde y rosada se lo había tragado y era lo única que veía antes de que todo se volviera negro.
Oficina del Hokage
Las cejas del Hokage desaparecieron bajo el borde de su sombrero.
- ¿Ya? ¿Tan rápido? ¿En serio? Hubiera esperado un poco más de pelea.
- ¡Ey! Puedo ser sigiloso cuando quiero - protestó Jiraiya.
El Hokage se encogió de hombros.
- Bueno, este es el niño que Sunagakure no pudo contener por doce años.
- Es porque no tenían increíbles y mágicos sapos como yo.
- Muy bien, Jiraiya, si tú lo dices. Supongo que el sellado fue por buen camino.
- Tan bueno como se podía. Uno de los pocos casos en los cuales estoy agradecido por los experimentos de Orochimaru; no importa para qué haya diseñado el Sello de los Cinco Elementos, pero sirvió aquí. Pensé que iba a ser más seguro impedirle completamente el acceso a su chakra hasta que esté lo suficientemente cuerdo como para poder controlarse. Para estar seguros, lo estamos alojando en una unidad de ANBU fuera de Konoha - reportó Jiraiya. - Si puedo preguntar ¿cuáles son sus planes para él, Hokage-sama?
- Voy a tratar de alegrarle lo que sea que le quede de su niñez - dijo su antiguo profesor y Jiraiya se sorprendió al ver la amabilidad del viejo asomarse entre su endurecida cara. Había temido que ese hombre hubiera desaparecido. - Sí, va a ser un buen golpe en la cara de esos ninjas de Suna, pero... casi se siente como si estuviera comenzando de nuevo... no quería hacer a Naruto sujeto de este tipo de aislamiento, pero a veces me pregunto si lo hubiera menos al no ser blando del odio de los aldeanos...
- Acerca de eso - lo interrumpió Jiraiya - no estoy muy seguro... bueno, no quiero faltarle el respeto a Inoichi, pero Gaara es diferente a Naruto. Le introdujeron al monstruo con un sello defectuoso antes de que su cerebro siquiera terminara de formarse... puede que sea una causa perdida, sensei.
- Para ti, tal vez - dijo Sarutobi-sensei - pero no para Inoichi Yamanaka. Tenle algo más de fe a sus capacidades y determinación, Jiraiya. No se va a rendir hasta que Gaara lo logre, incluso si tiene que continuar hasta el fin de los tiempos. Te prometo eso.
- ¿Cómo está tan seguro de eso? ¿Y si no funciona?
- Porque Danzo sigue en la lista si Inoichi falla.
Y, de esa manera, el amable viejito se había ido y todo volvió a los negocios fríos.
Jiraiya abrió la boca y la cerró de nuevo. Respiró profundamente y sacudió la cabeza.
- Huh. Eso es... bastante inteligente.
El Sandaime se encogió de hombros.
- La lealtad es lealtad. No me interesa particularmente cómo se obtiene. Por mucho que lo odie, el clásico lavado de cerebro es efectivo. Gaara es un asesino sociópata, pero no tortura a otras personas por diversión.
- Un poco duro ¿no lo cree, sensei? - preguntó Jiraiya.
- Puede que cambie de parecer cuando sea uno de nosotros - dijo el Sandaime. - Intento pensar en las personas como personas. Lamentablemente, cuando la vida de mi ente está en peligro, no soy adverso a pensar que los otros no lo son. Cada cual cuida a los suyos. Pero dudo mucho que lleguemos a eso. Basándonos en los reportes iniciales, todo lo que ha hecho hasta el momento vienen de un macabro y rebuscado sentido de supervivencia. Sus motivos e historia deberían ser fáciles de descifrar para Inoichi.
Jiraiya sabía que las raíces de sus incomodidades tenían razones mucho más profundas. Siendo una de ellas el hecho de que Suna se había asociado y dado techo voluntariamente a Orochimaru, en lugar de intentar atraparlo y entregarle su cabeza a los reguladores de los Libros Bingo, como lo debería haber hecho un buen aliado. Ya esperaban una traición, eventualmente (las alianzas en el mundo shinobi nunca duraban mucho), pero dolía igual. Tanto su estudiante como las personas que se supone que era sus "amigos". Y ahora su joven jinchuuriki estaba pagando por algo que ni siquiera había sido su elección.
Por mucho que su sensei pretendiera que no le importara, Jiraiya lo sabía. En algún lugar debajo de ese sombrero, túnica y sonrisa vacía, estaba el idealista que todavía creía en el trabajo en equipo, el amor y la amistad. Por lo que cada vez que esto sucediera, le iba a doler.
- Preferiría que estuviera del lado de Konoha por su "propia decisión", si se le puede llamar así - dijo el Sandaime, suavemente - es la razón por la cual tomé a Inoichi como primera opción. El arquetipo de "soldado sin mente" es sólo un plan de apoyo. Por suerte, tenemos algunas armas secretas bajo nuestra manga para asegurarnos de que nunca se llegue a eso.
- ¿Y cuáles son?
El Sandaime se encogió de hombros.
- Amabilidad.
- Amabilidad - repitió Jiraiya, no muy complacido.
- En el mundo shinobi, todo y cualquier cosa es un arma, incluida la amabilidad. Amabilidad, amor, amistad, compañerismo... para aquellos que no los comprenden, esas son virtudes que no tienen lugar en una guerra. Pero ambos sabemos, Jiraiya, que las emociones son lo que motiva a un hombre mucho después de que su cuerpo se rinde. - El Sandaime se inclinó hacia atrás con una sonrisa. - ¿Y qué otra aldea, aparte de Konoha, ha aprendido a utilizar la amabilidad como arma?
- La amabilidad como arma. Vaya idea - murmuró Jiraiya. "Debí haberme esperado eso. Claro que Konoha convertiría todo en arma, incluso la amabilidad. Incluso la puta amabilidad no se escapa de convertirse en una herramienta de guerra."
El Sandaime sonrió con ironía.
- No creerías qué increíbles cosas pueden pasar cuando una persona completamente carente de amor toma un poco en sus manos. Mira, Jiraiya la cosa es que, idealmente, en unos años, Gaara sea lo suficientemente estable como para controlar sus propios poderes. Y, cuando lo haga. Suna va a ver que les hace falta y lo va a demandar de vuelta. ¿No sería genial tener un jinchuuriki leal a nosotros, la aldea a la que asocia con amabilidad, por sobre su propia aldea, a la que asocia con el odio? ¿Qué mejor manera de arruinarles la moral y a unidad que mostrarles que incluso uno de sus peores preferiría una aldea rival?
- Supongo que es verdad... Y te creería, si Konoha no hubiera sido tan miserablemente mala en darle amabilidad a su otro jinchuuriki.
- Tú también lo has sido.
- Estaba afuera, en misiones que tú me asignaste...
- Y nunca te molestaste a venir de visitar, dejándome a mí, un viejo con una familia propia y una aldea de la que hacerse cargo, y a un Chunin para que cumpliéramos tus deberes como padrino. Y a Kakashi, por supuesto, era un chiquillo de catorce años, intentando matarse en ANBU y que era aún menos estable mentalmente que ahora, alguien perfecto para criar a un infante. Quedemos de acuerdo en que todos les hemos fallado a Naruto de alguna manera y que tenemos suerte de que no nos haya mordido en el trasero, a diferencia del Yondaime Kazekage, quien intentó asesinar a su propio hijo. En repetidas ocasiones. - Inhaló de su pipa. - Vamos a mantener a Gaara lejos de los civiles hasta que esté claro que ya está bajo control. En ese punto, a las personas se les habrá olvidado que era un psicópata y podrá comenzar desde cero. Puede que termine un poco socialmente inepto, pero es precio muy pequeño que pagar.
Jiraiya lo consideró. ¿Hubiera Suna intentado aferrarse al Ichibi si su recipiente hubiera sido más fácil de querer? ¿O lo hubieran entregado inmediatamente igual, sin importar su salud mental? El chico era hijo del difunto Kazekage y hubiera sido una posesión valiosa para su aldea, fuera como un arma sino como una persona...
Comparó eso con Naruto, quien tenía una manera especial de agradarle a las personas. El punto era que, a pesar de su solitaria niñez, Naruto estaba en un mejor estado que la mayoría de los jinchuuriki.
Nunca podrían tratar a Naruto como estaban tratando a Gaara. No cuando los fantasmas de Minato y Kushina estaban sobre sus cabezas. Y, por supuesto Kakashi no lo podría soportar. Los haría pedazos. Eso de los Exámenes Chunin que el viejo Sarutobi había hecho ya lo había llevado al límite. Jiraiya había conocido a Kakashi desde antes de las mierdas de Sakumo, Obito, Rin y Minato, cuando el chico era sólo un niño... no normal (nunca lo fue), pero sí había sido un niño. Un niño ridículamente talentos y demasiado serio, pero igual. Un niño.
Habían tenido una discusión estúpida acerca de sapos y perros y, por supuesto, Jiraiya terminó recibiendo la venganza del Genin de cinco años una semana después. Para resumir, no fue bonita. Jiraiya seguía siguiendo pesadillas acerca de... bueno, prefería no hablar de ello.
Una vida de perder seres queridos, junto con una tendencia de acumular sentimientos negativos hasta explotar, era el perfecto caldero para la creación de pedazos de mierda vengativos.
¿Pero qué tanto peor hubiera Konoha tratado a Naruto si este no hubiera sido tan alegre y feliz? ¿Y si Minato hubiera fallado en el sello y Naruto hubiera terminado enloqueciendo por el odio del Kyuubi? ¿Lo hubieran abandonado tan fácilmente, como Suna había abandona a Gaara?
La respuesta sincera, por mucho que Jiraiya odiara admitirlo, era que sí. Sí, lo hubieran hecho.
Uno tenía que sentirse mal por él. Por ambos, la verdad. El mundo no era ni un lugar justo, ni uno amable, menos aún para los niños que no tenían con quién defenderse. Si tan sólo su sistema en sí no fuera tan imperfecto. Si tan sólo su forma de vida fuera una completamente diferente. Una que no se basara en mentir, pelear, matar y todas esas cosas que los padres no deberían enseñar a cómo hacer mejor, sino que no deberían hacerse.
Hiruzen Sarutobi pareció saber en qué estaba pensando y le dio una sonrisa triste.
- Qué mundo tan cruel en el que vivimos, Jiraiya. Konohagakure no es la aldea más amable. Pero somos los mejores en dar la ilusión del libre albedrío.
Oh, claro, eran los mejores en eso. Todos en Konohagakure no Sato creían que vivían en el lugar más feliz de la Tierra. Todos, excepto por las personas a las que verdaderamente deberían cegar con el filtro, como Orochimaru.
Y, hablando de Orochimaru...
- ¿Qué vamos a hacer acerca de los sellos malditos, sensei? - preguntó Jiraiya, suavemente. - Kabuto está muerto, pero eso no significa que Orochimaru no tenga otras puertas-trampa. ¿Qué vamos a hacer, rastrear y matar a todas las personas con sellos malditos e incinerar sus cuerpos?
- No lo sé - admitió el Sandaime.
- Bueno, más le vale decidirse, sensei. Lo has excusado por demasiado tiempo. Él ha herido a demasiadas personas. No puedes dejar que siga - le dijo Jiraiya firmemente.
- Hablaremos más de eso después. Por mientras, tengo una misión para ti. - El Sandaime sacó un pergamino de su escritorio; Jiraiya todavía podía oler la tinta fresca proveniente de él. - Será bastante difícil y doloroso, pero sé que puedes hacerlo.
- He lidiado con Hanzo la Salamandra y estoy lidiando con una organización criminal llena de forajidos de clase S. Sólo dígamelo, sensei ¿qué tan malo puede ser?
Hiruzen Sarutobi sonrió.
- Encontrar a Tsunade.
La sonrisa de Jiraiya se desvaneció.
- No puedo rechazarla ¿verdad?
- No, perote voy a dar un acompañante para facilitar las cosas.
- Oh, bueno. ¿Quién va a ser?
- Kakashi.
La cabeza de Jiraiya tocó el piso.
Campo de Entrenamiento ANBU 96-2
- Así que conocía a Kakashi-sensei ¿eh? - le preguntó el chico frente a él.
Yamato, también conocido como Kinoe, Tenzo, Sujeto de Pruebas #4223, entre otros nombres, miró de nuevo al niño. Su nombre era Naruto. Naruto Uzumaki. Kakashi le había pedido que entrenara al niño para las finales de los Exámenes Chunin. Yamato no podía decirle que no a eso. En primer lugar, Kakashi era un muy buen viejo amigo suyo, por el que haría cualquier cosa; en segundo lugar, él era una de las pocas personas en la aldea que sabía exactamente qué tan malo era el estado físico de Kakashi en esos momentos; y, en tercer lugar, entrenar a un Genin por un mes no era nada comparado con otras cosas que había tenido que hacer...
Pensándolo bien, debía eliminar esa última. Kakashi-senpai le había puesto en sus notas a Yamato que este era impredecible.
Viniendo de Kakashi-senpai, esas palabras eran algo preocupante.
- Sí. Él y yo estuvimos en el mismo equipo cuando estábamos los dos en ANBU - dijo Yamato.
- Genial - dijo Naruto, columpiando sus pies. - ¿Qué vamos a hacer en este mes? ¿Aprender jutsu nuevos? ¿Entrenamiento súper-secreto de fuerzas especiales?
- La verdad - dijo Yamato - sí.
- Wow ¿en serio? - los ojos de Naruto se pusieron grandes como platos... y después los entrecerró. - ¿No estás bromeando conmigo?
Yamato suspiró.
- No, no lo estoy. Desde los... problemas causados por Suna y... Orochimaru... y Kumogakure, el Hokage y tu sensei quedaron de acuerdo en que hay unos aspectos muy específicos de tu entrenamiento que ya no se pueden postergar. Especialmente ahora que hay alguien más como tú en Konoha.
- ¿Como... yo? - Sus manos se fueron inconscientemente hacia su estómago. - ¿Era... ese tipo...?
- ¿Lo has visto antes?
- Creo.
- Bueno, eso me hace las explicaciones mucho más fáciles. Sólo digamos que él es...
- Por favor, no lo llame monstruo - susurró repentinamente Naruto. - No lo haga.
El abrupto cambio en el alegre comportamiento de Naruto hizo pausar a Yamato. Yamato notó que había una gran parte de él que no era el bromista tonto y de buen corazón que todos lo creían.
- No. Claro que no - respondió rápidamente. - No, no de esa manera. Sólo me refería a tu situación. Ambos nacieron con ciertas responsabilidades y no es su culpa.
Esto pareció relajar un poco a Naruto.
- Oh, bueno.
- Él está bajo el cuidado de otro ANBU por mientras - le dijo Yamato. - Tiene tu edad, pero su vida ha sido mucho menos estable que la tuya. Planeamos contenerlo hasta que se pueda controlar a sí mismo.
- ... El Viejo tiene miedo de que su trasero peludo explote y destruya a Konoha - dijo Naruto - Y necesita a mi trasero peludo para detenerlo si lo hace, porque todos los demás sólo serían aplastados
Yamato pestañeó.
- Esa es una forma muy creativa de decirlo, pero estás en lo correcto. Por supuesto, las posibilidades de que eso pase son ridículamente pocas. Jiraiya ya le selló todo el chakra. Esto es sólo una precaución. Uno nunca puede estar demasiado seguro en lo que respecta a bijuus.
Naruto tragó.
- ¿De verdad vamos a hacer esto? ¿Qué pasa con los Exámenes Chunin? Quiera aprender algo de jutsu de viento o algo... estoy contra Tenten y no quiero quedar hecho un anticucho...
- Sé que no estás muy feliz acerca de esto, pero piénsalo de esta manera - dijo Yamato - Tus habilidades con ninjutsu ya son más que suficientes como para luchar contra Tenten. Incluso si pierdes, te van a dar reconocimientos por lo bien que lo hiciste... y Maito Gai nunca dejaría que uno de sus estudiantes hiriera a otro ninja de Konoha. Pero el zorro... vas a tener que enfrentarlo tarde o temprano, Naruto. Está perfectamente bien, y probablemente es incluso mejor para ti, que nunca elijas llamar a su poder. Pero, aunque sea por tu seguridad y la de todos los que te rodean, debes aprender a controlarlo ¿sí?
Esto pareció tener su efecto deseado en Naruto, porque volvió inmediatamente a tener su mirada de determinación.
- ¡Entonces, todos me reconocerán y seré el próximo Hokage!
- Sí, sí, te convertirás en Hokage. Pero esto va primero. Por tu propia seguridad, vamos a mantener este entrenamiento en secreto ¿lo entiendes?
Naruto pareció que iba a protestar, pero después de reevaluar la naturaleza malévola del zorro demonio, asintió, se acuerdo.
- Cierra tus ojos y busca a la bestia.
- ¿Y qué pasa contigo...?
- Oh, estaré bien - Yamato sonrió, juntando las manos. - ¿Crees que me eligieron a mí al azar, entre todos los ANBU?
Era raro que Yamato pudiera lucirse, pero la mirada completamente asombrada de Naruto al ver un círculo de árboles brotar del suelo valió completamente la pena.
Base de Otogakure
- Orochimaru-sama está muerto - informó Kimimaro a sus subordinados con solemnidad - y Suna se rindió sin dar pelea.
- ¿Qué demonios? - escupió, con rabia, Tayuya. - ¡Esos cobardes! ¿Y a qué te refieres con que está muerto?
- Odio estar de acuerdo con ella - dijo el gordo con cara de pocos amigos - pero Orochimaru-sama es indestructible. Su poder supera a todos los demás.
- Su cuerpo fue destruido antes de que pudiera poseer a otro - explicó Kimimaro.
- Eso es lo que dije. Él es indestructible. ¿Cómo puede ser destruido?
- Los rumores dicen que fue el Copy no Ninja - dijo Kimimaro, cortantemente.
- Eso es basura; ¡Hatake es un pedazo de papel comparado con Orochimaru-sama! Se tiene que estar escondiendo o algo...
- ¿Qué te dice el Sello Maldito en tu hombro? - explotó Kimimaro. - Puedes sentir su energía debilitándose. Orochimaru-sama, el cuerpo principal, ya no existe. Su poder ahora está sólo entre nosotros. No podemos contactarlo hasta nuevo aviso. Por el momento, tenemos que buscar una manera para revivirlo.
- Sí, bueno, no tenemos a ese doctor raro - dijo Tayuya - así que no podemos.
- Existen otros con conocimiento de Edo Tensei. Simplemente tenemos que encontrarlos - intentó Kimimaro, pero fue interrumpido nuevamente. Malditos bárbaros.
- ¡Oi! ¿Quién se murió y te hizo el jefe?
Los otros se dieron vuelta para mirar a Sakon como si fuera estúpido. Y lo era.
- Er, perdón.
Kimimaro intentó controlar su temperamento.
- Claro que lo vamos a hacer.
- Pero...
- No voy a escuchar más de sus estupideces - dijo Kimimaro cortantemente. - Vamos a separarnos y a reagruparnos después. No tiene lógica en seguir sin Orochimaru-sama.
- ¿Qué sucede con nosotros? - preguntó uno de los experimentos sin nombre.
- Busquen otro lugar para esconderse y esperen instrucciones. Si Konoha ha capturado a Kabuto, estarán aquí muy pronto. - Kimimaro se sentía un poco culpable acerca de abandonarlos, pero Orochimaru-sama era prioridad. Las palabras de su maestro eran ley, pero la existencia de su maestro superaba incluso eso, pues era la existencia de Orochimaru-sama la que dictaba la suya propia. Así que, mientras que Orochimaru-sama estuviera vivo, Kimimaro seguiría sus deseos. Pero, mientras estuviera muerto, Kimimaro haría todo en su poder para salvarlo.
N/T: No sé si lo notaron, pero Jiraiya alterna el "tú" y el "usted" cuando le habla al Hokage. Decidí dejarlo así porque, por un lado, Sarutobi es una persona que, tanto como profesor, como superior, infunde mucho respeto; pero el "tú" viene de un Jiraiya que puede ver los defectos de su maestro y al que le guarda cierto rencor al repartir culpas.
Por favor, dejen sus comentarios sobre la historia/traducción y mándenme mensajes si tienen alguna duda
