No morí, pueden estar tranquilos.

Ya sé que tardé un poco más de lo que normalmente lo hago. ¡Pero adivinen! ¡Me castigaron otra vez! ¿Por qué no siguen el fic de alguien menos problématico? Se evitarían varios días de espera.

Bueno, no los hago esperar más y que comience el capítulo! (Ni idea de por qué dije eso)


El Plan de Akaito.

— ¿Akaito-kun, qué haces? —preguntó Len Kagamine siguiendo al pelirrojo subiendo las escaleras.

Maiko y Luka también lo siguieron, curiosas de saber qué era lo que planeaba el fanático del chile.

— Voy a enseñarles mi plan... —contestó no dando muchos detalles, retomó su camino.

Fue a una habitación, más precisamente la que usaban de biblioteca. Ahí, entre los muchos estantes fue al tercero, y comenzó a mover algunos libros de manera vertiginosa.

Al pobre rubio comenzó a marearse sólo de verlo, ¿cómo Akaito lograba alcanzar esa velocidad? ¿Era que al fin podía exponer un buen plan y estaba algo emocionado?

Y el librero comenzó a moverse hacia abajo, como si se estuviese hundiendo. Revelando un pasillo.

— ¿Cómo lograste hacer eso? —preguntó la de pelo blanco, escéptica de que el pelirrojo lograra hacer algo similar.

—Lo descubrí por accidente, encontré algunas cosas que pueden servirnos ahora —le contestó Akaito, era lógica. El chico de cabellos rojos no podía hacer algo así.

— ¿Oigan, qué hacen? —preguntó Miku llegando junto con Mari y Rin.

—Akaito-kun tiene un plan —contestó Luka.

— ¡¿No incluye explosivos, verdad?! —preguntó algo alarmada el Master.

—Sólo unos cuantos —respondió el pelirrojo adentrándose a la oscuridad de ese pasillo esbozando una sonrisa nada confiable para los otros chicos. Siniestra, así se le podría describir.

Akaito, lógicamente no podía ver en la oscuridad, pero con su celular alumbraba perfectamente. Bueno, sólo a él. Pero no importaba, conocía casi como la palma de su mano éste lugar.

Llegó al fin al lugar que estaba buscando, encendió la luz.

Lo que reveló la luz, fue algo que definitivamente nadie esperaba y al mismo tiempo no les sorprendía que Akaito tuviera esto en su poder.

—A- Akaito-kun —tartamudeó Len —, ¿de dónde conseguiste tantas armas?

Correcto, Akaito Shion guardaba en ése salón todo tipo de armas de fuego imaginables.

—Ya venían con éste sitio, ¿crees que soy un criminal? —preguntó.

Nadie habló, en su lugar, los grillos le hicieron saber que nadie tenía la intención de contestar su pregunta.

—Ok, ya entendí la indirecta —dijo indignado —. Pero bueno, éste es mi plan.

Akaito tomó una hoja de papel y varias crayolas que se encontraban en una mesa y comenzó a trazar algo.

—Paso número uno: Nos armamos hasta las bolas —explicó mientras mostraba su dibujo terminado de un arma de fuego muy mal dibujada.

—Eh, Akaito-kun, yo tengo una pregunta —interrumpió Mari.

— ¿Cuál es? —le atendió.

—No sé si lo habrás notado, pero exceptuando a Rinto-kun, Len-kun y a ti no hay ningún otro hombre aquí así que para nosotras nos sería imposible armarnos hasta las "bolas" —le expuso su duda.

—Eh, ¡no lo sé! ¡Ármense ustedes hasta las te...! No mejor no, considerando que ni Master-sama ni Rin-chan tienen, ¡ustedes busquen! —le respondió, ganándose una mirada fulminante de parte de la Kagamine y de la castaña.

— ¡¿Por qué todo el mundo me recuerda siempre mi falta de desarrollo?! —se preguntó de manera dramática la rubia.

—Bien —dijo Akaito alargando la "i" y tomando de nuevo las crayolas y el papel.

—Paso número dos: Vamos y le pateamos el culo a los idiotas de Kiku y Taito —explicó la segunda fase de su plan mostrando un dibujo mal hecho de él mismo enfrentándose a un muy mal dibujado Taito que, por el globo de dialogo que mostraba, estaba diciendo "Soy tan gay que me violé a Kaito-nii cuando no estaban viendo"; a Kiku, también muy mal dibujada, diciendo "Soy una zorra" y al fondo se podía apreciar al Master gritando "¡Encontré las esferas del dragón, perras!".

— ¡Oye! ¿Y yo por qué estoy gritando eso? —volvió a interrumpir el Master la explicación.

—Porque lo gritas todo el tiempo —le respondió Akaito. De los pocos días que llevaba el Master viviendo ahí ya la había escuchado gritar esa frase mínimo unas dieciocho veces.

—Es mi frase característica —se excusó cruzando los brazos en un puchero. Akaito giró los ojos y volvió a retomar sus dibujos.

—Paso número tres: Los encerramos en el Espejo Inverso y acabamos con toda esta mierda de una buena vez —dijo mostrando su otra "obra maestra". Esta vez de Taito y Kiku siendo absorbidos por el Espejo inverso. Taito se encontraba gritando "¡No, aún no me violaba a Len!"

Len, al ver eso, sintió un ligero escalofrío.

— ¿Qué les parece mi plan? —preguntó el pelirrojo, los demás se quedaron pensando.

Aunque de la manera en que la presentaba Akaito sonaba como un plan pésimo, no era tan malo de hecho. Si les restamos la pésima calidad de los dibujos, que ni Taito ni Kiku dirían tales cosas y la mala explicación del pelirrojo, no sonaba tan mal.

—Podría funcionar... —comentó el menor de los Kagamine.

—Muy bien, porque eso es lo que haremos les guste o no a los cerebritos. Si no tienen los suficientes cojones como para hacer esto yo iré solo —les advirtió Akaito, dando a entender que haría esto con o sin su ayuda.

¿Akaito yendo solo? ¡Eso sería un suicidio para él!

Habían sido cruelmente chantajeados.

—Bueno, ¡que tengas buena suerte, Akaito-kun! —le deseó Mari empujándolo suavemente a la salida del lugar —. ¡Me saludas a Taito y Kiku! ¡Oh, ya estaremos planeando tu funeral!

Todos los presentes se golpearon la frente.

— ¡Yo sí iré! —exclamó Rin Kagamine —, ¡mi aplanadora y yo estamos listas!

—Si onee-chan va yo igual —la acompañó en su decisión su gemelo.

—Sería peligroso ustedes tres yendo solos, yo iré también —se unió Luka.

—Decidido, mañana iremos —decidió la castaña.

— ¿Y quién dijo que tú podías decidir cuándo iremos? —le preguntó Akaito a la chica de lentes.

—Me lo dijeron tres personas: Yo, yo misma y la chica genial, o sea yo —respondió con todo el ego que podía albergar en ella.

Len estaba algo pensativo, si podían salvar a Kaito. Claro que lo haría.

— "Kaito-kun, te salvaremos..." —pensó el rubio hundiéndose en sus pensamientos.

Aunque, él ignoraba por completo que no sólo se enfrentarían a Taito y Kiku. Sino que los Kagene, Aluka Negarine y Neiko Zekime harían también su aparición.

Y si lograra encontrarse con Kaito, no sería precisamente algo bueno...


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Akaito: ¿Cómo no les van a gustar? ¡Soy todo un artista!

Sí, claro... (Sarcasmo)