Hola hermosas! Aqui estoy de regreso lo más rápido que me fue posible y a mi queridisima Annita que tan amablemente me regala un poco de su tiempo para corregir el capítulo. Mil gracias nenas hermosas por sus bellas palabras, y me da alegría saber que les va gustando. Antes de pasar al capítulo quisiera responder sus reviews que tan amablemente me dejan :)
angi: gracias por tus lindas palabras me da gusto saber que te gustó el capítulo, espero no decepcionarte con este saluditos.
Jeceli: Me halagan tus lindas palabras, gracias por considerar que tengo talento, y debo reconocer que en cuanto a redacción y errores ortográficos si me deslizo bastante, pero te aseguro que hago lo posible por checar bien, de cualquier manera de unos capítulos para acá cuento con la ayuda de una maravillosa persona que me esta hechando la mano con eso y muchos mas detalles, y con desarrollarla más... es que como bien dices y me ha pasado hay unos fic´s hermosos que me cautivaban pero conforme pasaban los capítulos le daban laaargas y laaargas a las situaciones, y en mi humilde opinion eso me aburre, y creeme cuando te digo y estoy segura que a muchas de aqui les ha pasado, tienes las ideas en la cabeza pero lo que mas trabajo cuesta es desarrollar el contexto y los dialogos. Pero prometido que trataré de no hacerla ir tan rapido linda ;) espero este capítulo te guste.
Pati: hermosa! gracias por el apoyo y los buenos deseos! y te prometo que prontito tendrás esa entrega de amor que tanto las he hecho esperar. Asi que por lo pronto, aqui te dejo un nuevo capitulo para que lo disfrutes linda! saludos!
Gaby: linda! regresé rapido! jejeje espero te guste el capítulo!
bebeserena:gracias por tus bellas palabras, y aqui tienes la actualizacion, espero me hagas saber que te ha parecido.
: gracias por el apoyo! espero seguir leyendote!
Iris Adriana: linda! mil disculpas por la espera y mira que ya tienes un nuevo capitulo para disfrutar, y con respecto al trabajo, solo fue temporal :( de cualquier manera mil gracias por las buenas vibras! y disfruta el capitulo!
Lady Supernova: Gemita hermosa! como siempre me da gusto leer tus reviews! Y puessss ya veremos que pasará por lo pronto te adelanto que le daré un respiro a nuestro amado y no lo hare sufrir... por unos cuantos capitulos jejjee saluditos linda!
ara: gracias por tus lindos deseos! espero disfrutes el capitulo!
lizz barron: amiga hermosa! puesssss ya veremos que pasará jajajaja y me dirás que te parece linda ;)
Laura Grandchester: Mmmmmm ya veremos que sucederá linda... por lo pronto solo te adelanto que iremos calentando motores. jejeje saluditos
LizCarter: YYY solo te adelanto que este capitulo es solo de estos dos... pero no te me emociones jejejeje saluditos hermosa!
Rubi: es que esa Candy siempre ha ido en contra de lo que dicta la sociedad, pero ya veremos como se arreglan las cosas ;) por lo pronto espero disfrutes el capitulo!
ccc73: hermosa! jejejejej y mas jejejejeje mmmm... te digo... no te digo... jejejjee ok ok perdon linda, esta muy cerca el tan esperado encuentro cercano de nuestra pareja preferida, con respecto a Christopher... mmmm no a el no le pasará nada... y si candy sabrá la verdad... jejejje ya veremos hermosa! saludos!
ingrid quintulen: hermosa! mil gracias por tus bellas palabras y no solo en este fic sino tambien tus otros reviews que tan amablemente has dejado en mis otras historias! mil gracias por tus buenos deseos, espero te guste el capitulo! saluditos!
Rose Grandchester: linda! me alegra saber que te gusta la historia y que me hayas dejado saber tu opinion. Pues como bien dices Candy tiene un gran corazon razon por la cual se mete en cada problema...y solo me resta decirte que aun falta bastantito para que todo quede totalmente claro entre nuestros protagonistas. saluditos y espero leerte pronto!
Eva Mara Hernandez: hermosa! regresé! espero disfrutes el capitulo y gracias por tus bellas palabras.
ADRIANA: espero leer pronto tu opinion de los capitulos linda! saluditos!
Sra. Grandchester: gracias por tus lindas palabras! espero estos nuevos capitulos sean de tu agrado hermosa! y prometido que le daré un respiro a nuestro amado.
nila: tus lindas palabras son halagadoras! y con tantas ideas revoloteando mi cabeza te aseguro que abrá "falsas impresiones" para largo asi que espero disfrutes el capitulo hermosa!
anaalondra28: linda aqui hay un nuevo capitulo! solo me queda decirte que lo bueno esta por venir.
Nena abril: gracias por seguir este fic! saluditos!
gadamigrandchest: jajjja yo tambien los detesto! pero prometido que tendrán su merecido! saluditos hermosa!
R.G Grandchester: linda! creo que muchas al igual que tu estan de acuerdo que Terry ha sufrido bastante y eso entre comillas eh! porque bien que se da sus escapadillas con sus amantes, jejejje pero prometido que ya le daré sus momentos con la pecosa!
Darling eveling: amiga! te aseguro que poco a poco todo irá tomando forma, por lo pronto disfruta el capitulo hermosa! saluditos!
Y gracias a todas las hermosas personas que me leen desde el anonimato, espero algun dia se animen hacerme saber su opinion. Como siempre, mil gracias por el apoyo.
que toda su vida este llena de las mejores vibras! nos estamos leyendo prontito! xoxo
aahhh! antes de irme... a las seguidoras de "la trampa fallida de Elisa" quisiera decirles que... ya ando escribiendo el capitulo, solo que he de confesar que se me cruzan las ideas, pero prometido que lo actualizaré prontito!
"Las oportunidades son como los amaneceres, si esperas demasiado tiempo, las pierdes"
Capítulo 19
Hacía una semana que Christopher se había marchado, y a pesar de contar con la compañía de Roger, Candy no podía evitar echar de menos a su querido amigo.
—Candy, querida, ¿no te apetece ir al club? No sé cómo soportas estar aquí encerrada. Ve a cotillear un poco con esas señoras y señoritas "de bien"—sugirió Roger con una sonrisa.
—La última vez que platiqué con esas damas "de bien", la plática giraba principalmente en saber si tú y yo compartimos algo más que el mismo techo, querido.—respondió Candy.
—Anda vamos, ahora que la pequeña Rosie casi no depende de su nodriza, puedes darte más libertad de pasear con la pequeña.
Era cierto que desde su nacimiento, la pequeña Rose Mary necesitó de una nodriza, razón por la cual Candy en raras ocasiones podía salir con ella, y cuando lo hacía siempre iba acompañada de todo un séquito de gente, pues no sólo se trataba de llevar a su pequeña y a la nodriza, también llevaban al hijo de ésta, así como las ropas de ambos bebés y los carritos en los que se les paseaba.
Pero ahora que el alimentarse de leche materna era poco a poco sustituido por papillas y biberones, el tiempo que Candy pasaba con su hija era cada vez más largo, permitiendo estrechar más el lazo entre madre e hija.
—Tienes razón, la pobre también necesita ver otros rostros que no sean los nuestros, le pediré a Dorothy que prepare las cosas.
Las vacaciones de verano estaban próximas a iniciarse, ya que en el Club se podía percibir claramente un ambiente festivo. Paseando por los salones del mismo, no sólo se podían ver a las damas y caballeros que generalmente frecuentaban el lugar, sino que ahora acudían con sus familias.
Las pláticas que Candy escuchaba a su alrededor eran acerca de los lugares a los cuales irían cada uno de los presentes. La muchacha hizo una mueca al ver lo abarrotado que se encontraba el lugar, y el maître no paraba de disculparse al no poder brindarles una mesa a tan importantes clientes como lo eran la señora Jefferson-Andrey y el señor Lancaster. Candy no pudo evitar hacer un mohín de fastidio al escuchar el incesante parloteo del maître. Muchos de los ahí presentes, al reconocerlos les ofrecieron compartir su mesa, pero Candy y Roger declinaban de manera amable y cortés la invitación.
—Creo que lo mejor es que regresemos a casa, no falta mucho para darle de comer a Rosie —murmuró Candy.
—Tienes razón… aunque ahora mismo estoy viendo una mesa con un solo comensal, tal vez no le incomode compartir su mesa si se lo pedimos amablemente—dijo Roger con una dulce sonrisa, mientras Candy lo miraba con desconfianza.
—No sé por qué tengo el presentimiento de que tramas algo. Anda, ve tú, en caso de que acepte hazme llegar la respuesta con algún mesero.
—Anda, vamos y acompáñame, que estoy seguro que al verte aceptará nuestra compañía—al ver que Candy no se movía, agregó de manera amenazadora: —no quiero armar un espectáculo mientras te arrastro por todo el comedor, así que levántate de ahí y acompáñame.
Al ver la amenazadora mirada que Roger le dirigió, Candy se levantó del sillón en el que se encontraba y lo siguió por todo el comedor mientras a su paso recibían miradas mal disimuladas cargadas de curiosidad. Candy no reconoció a la persona que estaba detrás de aquel periódico, así que recordando las enseñanzas del colegio, esbozó una pequeña sonrisa una vez llegaron a aquella mesa.
—Señor Grandchester, que alegría verlo—saludó Roger como si de un viejo amigo se tratara. Mientras la sonrisa se congelaba en su rostro, Candy pudo ver el desconcierto de Terry al bajar el periódico y mirar a su interlocutor—me preguntaba si nos permitiría sentarnos a su mesa.
Como todo un caballero, Terry se levantó de su silla, saludando a Roger y Candy, sin más remedio, estiró la mano que tenía libre para que Terry depositara un beso en ella, provocando que un escalofrío recorriera todo su cuerpo.
—Es muy amable de su parte, señor Grandchester, ya que como puede ver, todo el club es un caos…—Roger parloteaba sin cesar, hablando como si él y Terry fueran grandes amigos. Al ver la manera tan diplomática en la que Terry respondía, Candy se dio cuenta de que no sólo había crecido físicamente, sino que atrás había quedado aquel rebelde tosco, dando paso al caballero que ahora era—Oh por Dios, pero que memoria la mía!—dijo repentinamente Roger, provocando que ambos jóvenes se sobresaltaran—Tengo que enviar un telegrama urgente. ¿Sería muy atrevido por mi parte aprovecharme de su caballerosidad y pedirle que escolte a la señora Jefferson hasta su casa? Sé que bien podría pedir que la llevase un auto de alquiler, pero dado que usted es tan buen amigo del señor Andrey, es por eso que me atrevo a pedirle tan importante favor.
Candy miraba estupefacta a Roger, "te podría matar por esto", pensaba Candy mientras miraba suplicante a Roger en un intento de hacer que se retractara, mientras rezaba porque Terry se negase a ello.
Terry no podía dar crédito a lo que escuchaban sus oídos, "este hombre está loco de remate", y es que en la mente de Terry no había mejor manera de describir a aquel extraño hombre. Para empezar, la manera en la que pidió, mejor dicho exigió, el permitir que los dejara sentar a su mesa y luego aquella plática como si de viejos amigos se tratara. Toda esa extraña situación y la repentina petición, hicieron que Terry no pudiera pensar con claridad.
—¡Sabía que podía contar con usted, señor Grandchester! No todos los días uno se encuentra con caballeros como usted—agregó rápidamente sin darle oportunidad de negarse ante la mirada atónita de ambos. Roger se puso de pie mientras que de manera autómata Terry lo imitó—gracias señor Grandchester—Roger estrechó la mano del aún sorprendido Terry—querida, te veo más tarde—hizo un guiño en dirección a Candy, mientras besaba las sonrosadas mejillas de la pequeña Rose.
Los corazones de ambos latían incontrolables ante lo extraño de aquella situación. De pronto, los manoteos sobre la mesa de la pequeña Rose Mary exigiendo más comida, los sacó de su estupor.
Candy se apresuró a alimentar a la pequeña dirigiéndole dulces palabras y mimos, mientras Terry miraba embelesado la escena. Repentinamente, los pequeños ojos oliváceos de la niña centraron su atención en él. Terry, poco acostumbrado a convivir con niños pequeños, le sonrió ampliamente a la pequeña, mientras ésta rápidamente escondía el rostro en el brazo de su madre.
—Creo que la has impresionado—murmuró Candy, palmeando la espalda de la pequeña.
—Madre e hija tienen eso en común—dijo Terry brindándole esa sonrisa de medio lado que hacía que Candy se quedara sin aliento, sin poder evitar el sonrojo que cubrió todo su rostro. Terry, al verla tan abochornada, rió sonoramente—no era mi intención abrumarla… señora.
Decidiendo ignorarlo, Candy se dedicó a jugar con la pequeña, pero sus esfuerzos por mantenerla quieta fueron en vano, ya que quería tomar todo lo que había sobre la mesa y no sólo eso, extendiendo sus bracitos también en dirección a Terry.
—¿Puedo cargarla?—preguntó Terry después de un rato de observar la batalla que sostenía Candy con su pequeña.
—Si de verdad lo deseas…—al ver la decisión en el rostro de Terry, Candy extendió a la pequeña Rose a sus brazos, brindándole la pequeña hermosas sonrisas y balbuceos, mientras Terry la miraba embobado tratando de jugar con la niña de la misma manera en la que vio hacer a Candy. La rubia reía ante los intentos fallidos de Terry por complacer a la pequeña; cualquiera que no los conociera y mirara en su dirección, pensaría que se trataba de una hermosa y feliz familia. De pronto, Rosie derramó un vaso de jugo que había a su lado y se escurrió por el mantel, yendo a parar encima del pantalón de Terry.
—¡Oh, lo siento tanto!—se disculpó de inmediato Candy. Tomando una servilleta, se apresuró a limpiar el jugo que había manchado el pantalón de Terry, sin darse cuenta de lo que su inocente toque estaba provocando en el castaño.
—Gracias Candy, creo que lo puedo limpiar yo—dijo entre dientes Terry, mientras que la abrasadora mirada que le dirigió a la rubia, provocó que Candy palideciera al darse cuenta demasiado tarde, de lo que había hecho.
—De haber sabido antes que te gustaba jugar a la familia, con gusto habría participado en el juego—una afilada voz bastante conocida para Terry, interrumpió la escena—¡señora Jefferson! Que gusto verla—dijo Danielle al reconocer a Candy.
—Señorita Blanc, es un gusto verla—saludó cortésmente Candy.
—Disculpa mi comentario querida, solo quería gastarle una broma al caballero.—Danielle hizo un guiño—de haber sabido que se trataba de ti, créeme que no hubiera dicho nada.
—Te aseguro que no me ofendí—respondió tajantemente Candy—estoy segura que ambos tienen muchas cosas de que hablar, así que me retiro. Fue un gusto verla de nuevo, señorita Blanc, espero que envíe mis saludos a Catherine.
—De tu parte, querida—expresó Danielle sentándose en la silla contigua a donde se encontraba Terry—espero que me hayas extrañado, querido.
—Ni un solo minuto lo dediqué a pensar en ti, querida—dijo Terry, siguiendo con la mirada los pasos de Candy—así que si me disculpas…
—¿Así que ahora quieres jugar con mujeres casadas, eh?—Danielle siguió la dirección de su mirada—tú te lo pierdes, cherrié. Pensé que sería una buena idea recordar los viejos tiempos, ya que mañana parto hacia Europa. Pero por lo que veo, tienes mejores cosas en las que ocupar tu tiempo.
—Espero que te diviertas, Danielle—se despidió Terry poniéndose de pie, ignorando por completo a la castaña.
Terry apresuró sus pasos en busca de Candy. Para su buena fortuna, la muchacha no había caminado mucho, así que absorbió cada detalle de ella del que fue capaz.
Candy caminaba erguida sosteniendo en una de sus caderas a su pequeña hija, la cual se divertía enroscando en sus deditos los rizos dorados de su madre. Podía ver el impacto que Candy provocaba no sólo en los hombres, los cuales algunos discretos, otros no tanto, la miraban con el deseo grabado en sus ojos. También podía ver la envidia reflejada en el rostro de muchas de las mujeres presentes en el salón, pues Candy, a pesar de vestir de manera más sencilla que ellas, irradiaba una extraña luz que provocaba que todos se sintieran atraídos como moscas a la miel.
—Me pregunto… ¿Cómo pensabas llegar hasta tu casa?—la voz de Terry a su espalda la sacó de su ensimismamiento.
—Eso es algo que no te incumbe—respondió Candy exhalando ruidosamente.—Por mi parte, puedes seguir recordando viejos tiempos con tu "amiga".
El tono afilado en el que habló Candy, no pasó desapercibido para Terry, el cual rió estrepitosamente.
—¿Acaso está celosa, señora Jefferson?—Terry levantó su ceja sonriendo de medio lado.
—¡Por favor, no digas tonterías!—Candy respiraba agitada, manoteando con la mano en un intento de restarle importancia.
—Por el tono en el que hablas y tu manera de actuar, dejan mucho que pensar—murmuró Terry con voz sedosa muy cerca del oído de la rubia, provocando que a ésta se le erizara la piel.
—Eres… eres… ¡ay, no se ni por qué me molesto en buscarte un adjetivo!—Candy se alejó rápidamente, sintiéndose caminar sobre arenas movedizas, mientras la pequeña Rose Mary balbuceaba sin parar—tranquila pequeña, pronto llegaremos a casa.
—Yo las llevaré Candy, después de todo le di mi palabra al señor… Lancaster—Para Candy no pasó desapercibida la manera en la que arrastró las palabras al mencionar a Roger—prometo portarme bien.
Al ver su mirada azul llena de auténtica sinceridad, Candy esbozó una pequeña sonrisa mientras la pequeña Rose Mary estiraba sus brazos en dirección a Terry, el cual sin pedir autorización a su madre, la tomó para satisfacción de la pequeña.
—Esta pequeñita tiene muy buen gusto, deberías aprender de ella—dijo el castaño riendo al ver la mirada retadora de Candy—está bien, me retracto de lo dicho… señora.
—Eres un caso perdido—dijo Candy con un bufido, provocando nuevamente la risa del castaño, el cual de manera repentina guardó silencio. Hacía muchísimo tiempo que no reía de esa manera, no desde los tiempos del colegio San Pablo, en Londres. Esto lo hizo sentirse extraño y a la vez realmente feliz, como hacía mucho tiempo que no se sentía. Este descubrimiento lo paralizó totalmente.
—Terry, ¿te encuentras bien?—preguntó bastante preocupada la rubia al verlo parado.
—Sí—respondió Terry con una sonrisa—anda, caminemos que mi auto está cerca de la entrada.
Caminaron por un par de minutos hasta llegar al automóvil. Como buen caballero, Terry abrió la portezuela del copiloto para que Candy tomara asiento y una vez acomodada, le entregó a la pequeña Rose Mary. El camino del Club a la zona residencial no era demasiado largo, pero Candy se sorprendió cuando Terry, en lugar de seguir el camino recto, tomó la desviación que llevaba al conjunto residencial en el que él tenía su casa.
—Ese no es el camino a mi casa—susurró Candy.
—El señor Jefferson dijo que te llevara a casa, más nunca especificó a qué hora—Terry le hizo un guiño, el cual provocó que el estómago de Candy se contrajera.
El trayecto hasta su casa fue bastante corto. Una vez que Terry estacionó el auto, ayudó a Candy a salir del mismo. Escuchando los frenéticos latidos de su corazón, Candy entró en la casa aferrando con fuerza a Rose Mary entre sus brazos.
—¿Quieres un poco de agua?—le ofreció Terry, a lo cual Candy sólo respondió con un asentimiento de cabeza.
—Tu casa es muy bonita—dijo Candy, admirando cada detalle de lo que la rodeaba.
—Y aún no has visto las puestas de sol que se alcanzan a ver desde la pequeña playa. ¿Por qué no damos un paseo? Porque puedo ver que esta pequeñita no toma mucho el sol—expresó Terry mientras le daba un ligero pellizco a la mejilla de la pequeña.
—Está bien—aceptó Candy.
Mientras Terry preparaba una canasta con un pequeño refrigerio, Candy se dedicó a asear a la pequeña Rose Mary.
—¡Que hermosa vista tienes!—dijo Candy cuando llegaron a la playa. Terry extendió una manta con cuidado, en la cual ambos se sentaron con la pequeña Rose acurrucada en su regazo—los atardeceres han de lucir hermosos desde aquí.
—No creo que superen los que se vislumbran desde tu casa—expresó Terry señalando con la mirada la imponente mansión que estaba al otro lado de la bahía, en lo alto de aquel pequeño risco.
—Sí, lucen realmente hermosos, pero nada se compara con tener la playa tan cerca y poder sumergirte cuando se te antoje—suspiró Candy—se hacen realmente tediosos los diez minutos de camino que se recorren de la mansión a la playa.
—Diez minutos no es mucho tiempo, además, no creo que sea tan malo caminar.
—Me refería en auto, caminando se hace aproximadamente el doble o un poco más. Que suerte la tuya el poder pasear por la playa cada vez que se te antoje.
—Cuando gustes puedes venir aquí… mi casa es tu casa—Candy se sonrojó ante lo dicho por Terry, así que decidiendo ignorar el comentario, platicaron de cosas banales. Poco a poco el ambiente se fue relajando entre ellos, llegando así a sacar a flote detalles que pocas personas sabían. Terry le contó acerca de ese pequeño sueño de ser en un futuro director y productor de obras teatrales, pero para ello tenía todavía mucho camino que recorrer y aprender aún más. Candy le dijo lo feliz que le haría ver una obra completamente dirigida y producida por él, asegurándole que seguramente se trataría de un éxito total, lo cual hinchó de felicidad el corazón del castaño ante la confianza que le brindaba la rubia.
—¡Sólo a ti se te ocurriría subirte a un auto e intentar manejarlo sin saber conducir!—dijo Terry con un tono de sorpresa, una vez Candy finalizó su relato acerca del fallido intento de manejar un automóvil.
—Sólo fue una vez, y ni siquiera había gente alrededor a la cual pudiera causar ningún daño. Después de ese incidente, se me ha prohibido intentar manejar—para ese momento, Candy estaba recostada sobre su estómago, con el rostro recargado en las palmas de sus manos—Roger ha intentado convencer a Christopher de que es necesario que yo aprenda a manejar, pero él se ha negado rotundamente.
—Que generoso por parte del señor Lancaster—expresó en tono cortante Terry, mientras Candy sólo rodaba los ojos en su dirección. Así que para evitar entrar en otra discusión, Candy decidió ignorar su comentario, a la vez que giraba para posicionarse sobre su espalda, con ambos brazos detrás de su cabeza.
La brisa soplaba suavemente sumiéndolos en una grata relajación, tal y como lo fue en el pasado. Entre ellos no había necesidad de llenar los silencios, ambos disfrutaban de la compañía del otro y eso era suficiente. De manera inconsciente, Candy cruzó su rodilla derecha por encima de la izquierda meciéndola pausadamente; el vestido se subió ligeramente por encima de la rodilla, el cual se mecía con cada movimiento de la pierna, sin saber el efecto que eso estaba provocando en el actor.
—Si lo deseas, yo puedo enseñarte a manejar—ofreció repentinamente Terry, provocando que Candy abriera los ojos de golpe.
—¿Estás seguro de ello? No quisiera quitarte tu valioso tiempo, ni mucho menos que… alguien se enojara por ello—respondió con fiereza Candy, recordando el encuentro con Danielle.
—No te preocupes, que no hay nadie que se moleste por el tiempo que dedique… a ti—Terry acarició con la mirada el cuerpo de la rubia, deteniéndose finalmente en sus verdes ojos—y tú, ¿tienes a alguien que se pueda molestar?
—Si te refieres a si tengo un amante… La respuesta es no. Nunca he tenido un amante—esas palabras tenían más significado del que Terry podía percibir, así que con una sonrisa de satisfacción al haber escuchado eso y el ver la sinceridad en las verdes pupilas de Candy, fue que cerraron el trato.
