Moon-9215: Pues lo dejo anotado como idea. Algo podrá salir de ahí :P

A.L.L.Y: Espero que realmente valiera la pena, fue realmente difícil escribir algo así. Y no, no he visto Teen Titans, me están acumulando a recomendar series, y no doy para más.

Lilium: gracias. Tomo nota de tu idea. Pero si me defines "suave", mejor, no sea que lo escriba muy "hardcore".

Aquí otra petición que me habéis hecho, un yuri entre Sissi y Yumi. No había mejor pareja para ellos, ¿no? De ahí el título. Enjoy.


Rivales

—Yumi… Yumi… ¡Yumi!

La japonesa estaba absorta en sus pensamientos. Aelita logró hacerla reaccionar.

—¿Se puede saber en qué piensas? Llevas todo el día distraída y apenas has comido.

Y era cierto. Ulrich la miró con preocupación. Ella le sonrió. Aunque ya no estaban juntos, el alemán continuaba siendo su amigo. Y sólo él sabía que los motivos de Yumi para cortar con él era que a la japonesa le gustaban las mujeres. A ojos de sus amigos, simplemente, habían "perdido la magia".

De hecho, Yumi se había dado cuenta de ello por culpa de Sissi. Dos semanas antes, sin saber cómo, había terminado teniendo sexo con la hija del director en el almacén de objetos del gimnasio. Luego… bueno, luego, había salido corriendo sin hablar con ella.

De modo que no sabía qué hacer ahora. Ulrich ya le había dicho que hablara con ella, fuera a su habitación, o algo así, que al menos les permitiera saber qué había ocurrido. Y Yumi sabía que debía hacerlo, pero no encontraba el momento. O más bien, ninguno le parecía el apropiado. Notaba que la otra chica había estado evitándola.

No obstante, el alemán iba a ayudarla sí o sí. Después de comer, la tomó de la mano.

—¿A dónde me llevas? —le preguntó.

—Al dormitorio de Sissi.

Yumi entonces intentó resistirse. Pero su propio cuerpo se debilitaba inconscientemente, de forma que Ulrich no tuvo dificultades para lo que pretendía. Él llamó a la puerta, asomó la cabeza, y luego, empujó dentro de la estancia a Yumi antes de cerrar la puerta e irse. Yumi miró a Sissi y tuvo que desviar la vista, ya que la hija del director sólo tenía puesta la camiseta y las braguitas, sin pantalón. La tensión creció en microsegundos.

—Eeeeh… —empezó Yumi— Sissi, yo… siento lo del otro día…

—¿El qué sientes? ¿Qué hayamos tenido sexo, o lo de irte sin decir nada? —le preguntó ella con expresión neutra.

La japonesa tragó saliva. No se iba a sentir cómoda admitiendo que…

—Lo de irme sin decir nada. El sexo… estuvo muy bien. Sorprendentemente bien. Ni con Ulrich había tenido semejante orgasmo…

Se mordió la lengua. Había hablado más de lo que hubiera querido. Sissi, no obstante, sonrió, se levantó y besó a la japonesa, quien correspondió el beso. Cuando se separaron, Sissi le hizo un gesto para que se sentara. Yumi accedió. Cuando se sentó, la hija del director se situó tras ella y empezó a masajearle las piernas desde su posición.

—Supongo que te preguntarás qué ocurrió… y bueno, había leído acerca de la seducción, y probé suerte.

—Pero, ¿por qué conmigo? Si tú y yo siempre…

—Quizá por eso me atraes. Al principio, me molestaba mucho el acercamiento que tenía con Ulrich porque me gustaba él. Y ahora me molesta el acercamiento que tienes con él porque me gustas tú. El roce… Por eso hice lo que hice. Y me alegro de haberlo hecho, o no estarías aquí. ¿Te apetece volver a experimentarlo? —le preguntó sin cortarse.

Yumi apretó los puños. Pues claro que quería, pero no sabía cómo decirlo de manera que no desvelase que tenía muchas ganas de ello. Sin embargo, Sissi no se molestó, y empezó a masajear de una forma más lenta.

—Podemos hacerlo de otra forma… puedes dejarme hacer… y si no me detienes, es que efectivamente, quieres hacerlo.

La japonesa asintió entonces. Sissi, complacida, le retiró entonces la camiseta, y continuó masajeándole la espalda despacio, acariciando cada poro de su piel. Yumi dejó escapar un "mmmmm". Sissi se liberó de su propia camiseta, y pegó su cuerpo al de Yumi. Ésta notó entonces que su compañera no llevaba sostén. Sissi empezó a acariciarle por el vientre, y luego, por los pechos, por encima del sostén.

—Sissi… qué bien… se te da esto… —murmuró.

—Eso es lo que intento —respondió ella, y empezó a besarla por el cuello.

Las manos de Sissi se deslizaron al pantalón de Yumi, y lentamente, se lo retiró, al tiempo que le acariciaba las piernas. Luego, al subir, le acarició la parte interna de las piernas. La japonesa se estremeció al notar las manos cerca de su sexo.

—Ni que fuera la primera vez que toco por aquí —comentó Sissi, con una risita.

Puso sus piernas sobre las de Yumi, y se las separó un poco más. Yumi echó la cabeza hacia atrás. Qué bien se sentía aquello. Sissi le desabrochó el sujetador, lo dejó a un lado, y con su mano derecha le acarició un pecho. Su mano derecha se dedicó a acariciarle su sexo, deslizándose por debajo de las braguitas para ello.

Yumi estaba muy excitada. Y deseaba probar el cuerpo de Sissi. Se había dejado hacer, pero le apetecía moverse. Se echó hacia atrás, e hizo que Sissi se tumbara en la cama. Se quitó con cierta prisa las braguitas, y se puso encima de Sissi, apoyada en sus piernas y sus manos.

Esa imagen de Yumi encima de ella provocó la excitación de Sissi. Sintió ganas de aferrarse a ella al estilo koala, pero Yumi bajó por su cuerpo. Antes había disfrutado ella, tenía que hacer lo mismo con Sissi. Empezó a acariciarle alrededor de su sexo, y directamente, atacó con su lengua.

Una ola de placer recorrió a Sissi al sentir la lengua de Yumi dentro de su sexo. Tendría que haber hablado antes con ella, joder. Aunque inexperta, la japonesa la estaba dando un placer inmenso. No pudo evitar bajar una mano hasta la cabeza de Yumi. Sin embargo, ella no hizo nada al respecto, y continuó con ello.

—Yumi… por favor… vamos a terminar… —le suplicó.

Ah, no. Iba a torturarla un poco. Lu lengua empezó a moverse más despacio. A cada súplica de Sissi, bajaba aún más la velocidad. Sólo cuando ella misma notó que su cuerpo también le pedía movimiento, se detuvo, y subió para besar a Sissi.

—Qué mala eres —dijo Sissi, fingiendo tristeza.

—Eso por no haberme dicho lo que sentías por mí en lugar de asaltarme en el almacén del gimnasio —respondió Yumi—. Pero bueno, no creo que puedas quejarte… y yo tampoco.

Pasó una pierna entre las de Sissi, y juntó sus sexos. Empezó un movimiento de roce. El placer no tardó en hacerse presente. Sissi se agarró con cuidado a las caderas de Yumi, y esta se apoyó sobre sus manos mientras continuaban. Sissi empezó a moverse también, multiplicando las sensaciones.

Ambas tenían el orgasmo muy cerca, y se besaron para ahogar sus gritos cuando alcanzaron el clímax. Yumi se intentó quitar de encima de Sissi, pero ella la retuvo, haciéndola quedar encima.

—Me gusta sentirte encima de mí… —le dijo Sissi.

—Creo que va a ser algo que se va a repetir con frecuencia —respondió Yumi.

Volvieron a besarse, y quedaron un rato tendidas, entre caricias.


¿Qué tal este?

Bueno, ha sido difícil escribir, me hallo de vacaciones en el pueblo, y aquí no dedico tanto tiempo en el ordenador como en casa. Por no hablar de que incluso teniendo ordenador, no siempre puedo conectarme al WiFi, así que lo he podido publicar de milagro.

Bueno, atenderé la última petición "acumulada" que tengo, un threesome (aparte del que me llegó de Lilium hace poco) así que podéis ir pidiendo mediante vuestros teclados si queréis más historias. Aunque estoy pensando en cerrar estos fics "independientes" y hacer otro 'casando' unos episodios con los otros, de forma secuencial. Ya veré lo que hago.

Con esto, me despido hasta el próximo fic. Lemon rules!