Buenos días, buenas tardes, buenas noches, buenas madrugadas, depende de la hora en que me lean.
Primero, Yu-Gi-Oh! Es propiedad de Kazuki Takahashi, partes importantes de la trama de este fanfic son a base de su obra original pero también vuelco parte de mi imaginación a base de una teoría que creé hace mucho rato.
Segundo, contador de palabras.
Total de palabras: 2177
Tercero, espero que lo disfruten
Mientras el ladrón comía rodeado de cadáveres y sangre, en el templo de Udyat el señor Aknadin estaba mirando hacia las tablas de los Dioses protectores, pensando seriamente en tantas cosas cuando alguien le llamó. Salió de todos sus pesares y giró el cuerpo, encontrándose con Seto quien le dio un respetuoso saludo. Notificó la captura de veinte personas con un Ka bastante productivo además de informarle dónde estaban, alegando que el faraón jamás los encontraría.
Aknadin le suplicó que les dejara ir puesto que no era tarde para arrepentirse de su cruel acto de arrestar a algunos inocentes en la búsqueda de Ka. Le contó qué pasaría al cometer ese pecado a escondidas del faraón y de todo el mundo pero Seto solo le ignoró, diciendo que había encontrado a un Ka lo suficientemente fuerte como para competir contra los dioses, guardianes del templo y solamente respondiendo al Ba de Atem.
Lo sorprendió. El anciano se sorprendió ante las palabras del joven castaño.
—Ahora es como un feto cuyo corazón acaba de comenzar a revolotear pero con el tiempo los latidos del corazón se convertirán en un impulso poderoso que hará temblar los cielos —sonrió, pensando en ese posible futuro, pensando en lo que le haría a Bakura de poder tener ese poder en sus manos—. Quien sostiene ese Ka es una mujer… Ella es muy débil, así que estoy dejando que descanse —la sonrisa se ensanchó, teniendo muy pegada en la cabeza el sufrimiento que causaría al ladrón—. Tan pronto como recupere su fuerza, tengo la intención de encontrar una manera de atraer la mayor cantidad de poder que forma su Ka —soltó una pequeña carcajada, pensando más y más en lo que haría—. Voy a usar a los presos de la ciudad para investigar la mejor manera de hacerlo. Los torturaré de cualquier forma —dio la vuelta, abandonando al anciano, acercándose a los escalones para bajar del santuario—. Volveré cuando pueda mostrárselo.
Bajó rápidamente, perdiéndose en la salida, dejando a un Aknadin bastante aturdido. Estaba pensando en el dragón blanco. No aguantó demasiado y cayó de rodillas, pensando en lo que estaba haciendo el joven castaño. Repitiendo su pecado de antes, sintiendo la tentación del Sennen Eye, tuvo que aguardar largo rato antes de moverse.
Sin embargo, pensaba en su hijo Seto.
Más tarde, en lo que el sacerdote Aknadin pensaba en cómo detener a su sangre, el ladrón Bakura estaba en las afueras del palacio, escondido de los guardias con el Sennen Ring. Iba a atacar tal y como un ladrón debía atacar: por la noche. Más de cien soldados estaban allí, cuidando la entrada para prevenir todo. Sin embargo, esos hombres serían incapaces de detenerle. Usando el poder del artículo para darle ese poder a su Diabound se hizo invisible para el ojo aunque sus pisadas eran demasiado ruidosas.
Los guardias se pusieron al pendientes al escucharle, buscando el origen del mismo. No pudiendo encontrarlo.
Bakura estaba feliz con eso. Eludiría lo que quisiera gracias al sacerdote idiota que lograría su cometido. Una vez del otro lado, donde la guardia era muchísimo menor, se quedó pensando en su último ataque, a sabiendas de los errores que había cometido. No fue al palacio a buscar a los sacerdotes y retarlos para obtener sus artículos, fue al Santuario de Udyat lo más sigiloso que debía ser.
Una vez allí, logró encontrarse con el portador más viejo que quedaba con vida. Aknadin pudo sacarse las dudas de lo que había pasado en la tumba. Intentó llamar a un monstruo de lápida pero esta fue destruida sin siquiera permitirle convocar nada. En su distracción, no notó que el ladrón estaba frente a frente.
Aquello le sorprendió y mucho más cuando Bakura lo lanzó hacia otra lápida, rompiéndola por el choque, soltando un quejido por el dolor. Estaba muy viejo como para tener que soportar eso.
Bakura le dio la elección de vivir o morir.
Mientras, en la torre de aislamiento, el sacerdote Seto entró para conocer el estado de la mujer que había llevado. Los guardias le reportaron que no hubo cambio alguno en ella, continuando dormida desde el momento en que llegase. El castaño entró y la observó mientras pensaba en lo que haría con tal de obtener todo el poder que residía en ella, importándole muy poco si debía sacrificarla o no.
En palacio, Atem estaba sintiendo muchísima opresión proveniente del Rompecabezas. Lo tomó de la cuerda con la que estaba sujeto, apretándola con fuerza, pensando en todo lo que había escuchado en los últimos días desde la muerte de su padre hasta ese momento. ¿Qué significaría?
Dos guardias entraron, provocando el Atem dejara sus pensamientos. De pronto se acordó de lo que estaba haciendo: un papiro para que fuera inscrito en su tumba. No le dio verdadera importancia a eso, después de todo, el anciano aún no le informaba más allá de los arreglos que estaba teniendo. Los dos hombres que habían irrumpido le anunciaron de la masacre en una taberna, destrozados, asumiendo que era obra de Bakura. Su primer reacción fue el de sorprenderse puesto que había sido relativamente reciente ya que la sangre seguía caliente. Luego se puso serio, pensando que estaba cerca.
Mandó a los guardias a que buscaran nuevas órdenes de sus superiores y ambos obedecieron. Él guardó el papiro entre las pocas cosas que tenía.
Atum, esa cosa que padre carga no me trae un buen presagio.
¿Puedes explicarte?
No
Tomó su cabeza entre las manos, suprimiendo cada una de esas voces. No era momento de que aquel espíritu le siguiera, fuera un demonio o fuera un dios. Ya no importaba nada el descubrir la procedencia de esos susurros, en aquel momento solo importaba mantener a su pueblo a salvo.
Salió de su habitación, pensando en lo que haría después. Caminó por los largos pasillos del palacio.
Mientras, en el templo de Udyat, Bakura se regodeaba de lo fácil que sería arrancarle su artículo. No obstante, comenzó a pensar en la posibilidad de hacerle un peón que sirviera a él y a su Dios Oscuro muy a pesar de los intentos de Aknadin por convencerle y convencerse de su lealtad al faraón y de convocar a un monstruo de piedra quien, a pesar de haber salido, fue destruido por el Diabound del ladrón de manera instantánea al estar harto de pelear con debiluchos.
Bakura comenzó a decir un montón de torturas que podría realizarle al sacerdote pero ninguna le convencía para reparar el daño hecho a Kul Elna. Aknadin reaccionó de inmediato al nombre por lo que el ladrón continuó torturando su mente, recordándole los gritos de aquellos ladrones mientras eran hervidos con vida para dar paso a los artículos que la realeza portaba.
Prometió que aquel pueblo se ahogaría en sangre, como su perdida villa lo hizo y el primero en derramarla sería aquel anciano decrépito que tenía enfrente.
Un grito proveniente del templo fue lo que llamó la atención de los guardias que pasaban cerca y del mismísimo faraón quien estaba por un balcón. Corrió hasta el mismo, viendo la inquietud de los soldados que se movían lo más rápido para ir a atender lo que pasaba. Sin embargo, todos lo vieron: a Bakura, corriendo sobre las columnas que tenían del otro lado del palacio, sonriéndole a su majestad asesino.
Por la posición de Isis1 es que pudo notar la mancha de sangre que corría entre las manos del ladrón por lo que Atem se fue corriendo para buscar algún caballo, intranquilo y furioso con aquel sujeto.
Mientras, algunos guardias fueron a avisarle al sacerdote Seto de la situación con Aknadin una vez revisado el templo. Los que se quedaron le llevaron de inmediato a sus habitaciones, otros fueron hasta el joven castaño y otros más fueron hasta los médicos reales para que atendiera la gravedad que tendría.
Otro pelotón de guardias fue a los establos, buscando sus caballos y, cuando los encontraron, decidieron salir en busca del ladrón, pensando que ya les llevaría una enorme ventaja. El capitán tuvo un presentimiento por lo que giró el rostro, encontrándose con el ladrón quien cayó encima de su transporte, golpeándolo, tirándolo del mismo y huyendo, riéndose a carcajada limpia.
En las habitaciones del sacerdote, Shada, Seto y Kalim revisaban al sacerdote en lo que el médico llegaba. La herida más grave que tenía era la del Sennen Eye puesto que de allí era donde la mayor cantidad de sangre manaba. Todos estaban confundidos, ¿por qué no se habría llevado el artículo si lo que deseaba era obtenerlos todos? Seto salió de allí, gritando a todo el mundo que fuera a atrapar a Bakura.
—¡Tú, ahí! ¡Detente ya! —exclamó un encolerizado faraón, provocando más risas aunque, esta vez, discretas del ladrón.
Bakura llevaba muchísima ventaja sobre el patético faraón y los intentos de guardias que trataron de detenerle. Gracias a su Diabound los destrozó, matándolos y dejándolos como los hombres de la taberna a la que había ido antes. Había pensado que con su monstruo Ka nadie se atrevería a seguirle el paso pero cuán equivocado estaba al escuchar un caballo relinchar. Volteó y vio a Atem perseguirle.
Sonrió de lado, pensando que aquella noche sería bastante fructífera.
En su ira, el joven rey llamó a un monstruo: El Santo Dragón de Osiris. En el palacio, muchísimos quedaron asombrados de la activación de una tabla y volvieron a susurrar. La bestia roja comenzó a seguirle en lo que él ganaba velocidad. Bakura mandó a su Diabound a decir hola usando la habilidad del Mago de las Ilusiones de Mahad, sorprendiendo a Atem de saber la verdad tras esa habilidad.
Osiris esquivó cada uno de los ataques, siendo demasiado rápido para el ladrón muy a pesar de destruir al pueblo que debía proteger. Bakura soltó un bufido al ver la velocidad con la que se protegía.
El rey mandó un ataque para probarle la fuerza con la que protegería a Egipto. Sin embargo, falló por olvidar una cosa: las múltiples habilidades especiales que tenía Diabound. Este atravesó el suelo en un punto cualquiera y comenzó a aparecer, rompiendo el suelo tras el caballo del faraón quien, al recordarlo y pensar claramente en lo que pasaría de no atreverse a imaginar donde aparecería, comenzó a zigzaguear pero le atrapó en un costado, mientras se alejaba, espantando al animal.
Soltó un bufido al ver la monstruosa evolución que estaba teniendo. Bakura le mandó una orden: matar. Y la bestia acató la orden. No obstante, Osiris desvió el ataque, salvando a Atem y al caballo que había logrado estabilizar antes de que le tumbara.
Aquel ataque sí le llegó a Bakura, hiriéndolo a la altura del pecho. Una vez confirmada la fuerza del Dragón de los Cielos, se puso más serio, olvidando ya que no jugaría con quien se enfrentaba al tener tan colosal poder. Se adelantó y mandó a su bestia a que volara lo más bajo posible, preguntándose a cuántos inocentes sería capaz de salvar.
El rey mandó a Osiris para proteger a todos cuando se dio cuenta de la baja altura a la que volaba Diabound. El ladrón comenzó a carcajearse con los pocos pueblerinos que estaban fuera y les dijo que el Señor Rey había llegado para saludarlos por lo que exigía respeto.
Los ignorantes que estaban demasiado cerca de Bakura, cayeron al suelo producto de la cola de Diabound. Él retó a Atem a un juego a muerte, preguntándole a cuántos salvaría antes de que su Ba se acortara demasiado.
En el pueblo, algunos tenían un Heka lo suficientemente desarrollado como para ver a los monstruos pero otros —y era un enorme porcentaje del pueblo— eran incapaces de ver el peligro que corrían.
Bakura ordenó a su Diabound a destruir toda la ciudad a su paso y la magia del Mago de las Ilusiones se lo permitía, hiriendo a algunos, matando a otros y provocando enormes daños materiales a las viviendas de los que huían con tal de protegerse. Osiris interceptó los siguientes ataques, dañando a su usuario a gravedad. Una vez terminados los ataques de Mahad, se le ordenó a la bestia usar su Spiral Wave por lo que Atem, pensando lo más rápido que podía, ordenó que su Dios lanzara un Lightning Strike para darse la vuelta y ordenó otro para atacar a Diabound, siendo muchísimo más rápido. Una vez evitado el ataque, con la cola ató una de las manos del monstruo de Bakura y lo elevó a los Cielos, el elemento predilecto del dragón rojo.
Los gritos entre ambos enemigos fue audible, sabiendo que en Nut2, Osirirs sería más fuerte, cada ataque aumentaría el daño que recibiría Diabound. No obstante, el controlar los cielos no le daba la ventaja al Ka de Atem puesto que el de Bakura controlaba la noche, la oscuridad, camuflándose gracias a ella.
Ya le era difícil enfrentarse a ese enemigo, ahora le resultaba imposible, había una masacre de inocentes, niños, mujeres. El faraón no sabía cómo detenerlo. Estaba en problemas, en unos muy grandes.
Agregándole el hecho de que Diabound atacara a Osiris.
1. Isis era la Luna según los antiguos egipcios.
2. Ya lo puse en muchísimos capítulos anteriores pero lo refresco: Nut es el cielo. Sí, puse nuestra palabra y luego ésta pero les pido perdón, andaba bastante atareada, son casi la una de la mañana y ando terminando esto. Tal vez me confundiera antes pero bueno, con forme encuentre tiempo lo corrijo.
*Llora* ¡Siento que quedó fatal! ¡Ya no me vuelvo a quedar hasta la una de la mañana escribiendo porque sí afecta! (¿?)
¿Qué más? Pues, cabe decir que si sigo a este ritmo de escritura rápida mientras no me distraiga, fácil me hago 30 capítulos (o más) y ¿qué creen? No terminaría. Voy terminando el capítulo 25 y apenas voy cuando Atem sale de la cueva con Hassan pero es bastante diferente al anime en el manga.
Otra cosa, agradecer los reviews de "Una chica con Internet" en fanfiction, a "DanyNeko" en Amor-Yaoi y a "MelanieSantosOspitia" en Wattpad x3 sus comentarios son los que más me animan a que no deje de subirlo xD porque podría dejar de hacerlo xD escribir y terminar pero no subirlo (como lo hizo el tío Atem (Atem Okazaki de DarkAtemNoFansub quienes son los que nos traen el manga de Yu-Gi-Oh! En español) en cuanto a las memorias del faraón (que necesito con urgencia en español pero tendré que terminarlo del inglés)).
En fin, ¿algún comentario?
Nos leemos~
