EN ESTE CAPÍTULO: Por favor, ten en cuenta lo que éste capítulo puede desencadenar. Hay discusiones intensas y flashbacks.

Perdón por la tardanza, espero que este capitulo lo recompense, hasta la próxima actualización.


Capítulo 21

Shelby miraba a su hija caminar lentamente en la habitación, supo que la chica estaba lista para una pelea. Acababa de enviar a Quinn a limpiar para la cena y tomar una siesta. A pesar de que estaba castigada, sabía que tenía que darle a la rubia un poco de espacio. Sabía que sus hijos no eran los mismos que la mayoría. Pero, sólo porque no eran convencionales no significaba que no fueran buenos.

Y ahora necesitaba enfocar su energía en Santana, respiró hondo mientras observaba a su hija mayor colapsada en el sofá tratando de ocultar su ansiedad por la situación.

-San- comenzó Shelby

-No creo que tengamos que hablar más de esto- la morena interrumpió. -No lo volveré a hacer-

La madre entrecerró los ojos. -¿qué no volverás a hacer exactamente?-

La cara de la chica vaciló y agitó los brazos. -No hay nada más que decir, mamá.-

-Está claro que lo hay, San. Nuestra conversación esta mañana demuestra que hay mucho que decir.-

Sacudió la cabeza. -No, mamá, no la hay.-

-Te he hecho una pregunta esta mañana, San y espero que sea respondida.-

Miró a su madre con incredulidad. Esto no estaba sucediendo, simplemente no. -no puedes preguntarme eso-

-Estoy muy seguro de que si- respondió con firmeza.

-No, no puedes!- se puso de pie y comenzó a alejarse.

-No hemos terminado aquí!- dijo rápidamente.

-Sabes qué?- gritó. -Vamos a hablar, pero no vamos a hablar de mí, ¿de acuerdo?-

-San- dijo en una voz que agravaba en su tranquilidad.

-No me hables así, no soy una niña!- Santana se volteó bruscamente y rápidamente golpeó y tiró la lampara con intención. Shelby no se sobresaltó. Este comportamiento era demasiado familiar. Al menos no estaba trepando más por las ventanas, pensó para sí misma evitando la cerámica rota.

-He resistido!- Santana la señaló en su pecho. -He cometido errores, sé que no soy una persona perfecta! Pero no soy una persona perfecta gracias a ti!- gritó. -Estoy tratando con mis malditas cosas. Sí, puedo ser una puta, pero soy una perra puta por tu culpa! Porque nos dejaste!-

-Santana, no eres eso. Eres una chica increíble fuerte, que merece mucho más que-"

-A la mierda esa maldita mierda psicológica, mamá!- grito. -no soy esa niña que dejaste. Tiene que dejar de verme como ella. Nunca lo seré de nuevo.-

Santana se derrumbó en la escalera y cerró los ojos, nunca pensó en ello hasta ese momento. Pero, mientras miraba a la parte de atrás de sus párpados y escuchó los ecos de las cosas desagradables que acababa de gritarle a su madre, una memoria salió.. Fue una que prefería no recordar, pero que se dio cuenta era un momento que cambió algo en ella que nunca podría volver.

...

Ella gritó de dolor cuando la cinta le golpeó la piel por millonésima vez. El dolor irradiaba todo; se sentía como si todo su cuerpo palpitara, gimió un grito cuando sintió la mano en la piel caliente en su parte inferior. Su rostro se volteó hacia el lado en el colchón y las lágrimas ardían.

Oyó el sonido metálico de la cinta. El Miedo confundido en su corazón. Sabía que no podría aguantar mucho más. -Por favor- susurró. -Por favor, detente. Lo siento.- en realidad no recordaba lo que había hecho .Pero, todavía se había lamentado más que nunca. Ellos estaban viviendo con Hiram por apenas dos semanas, y su vida habían resultado ser una pesadilla.

Dio un gemido cuando lo sintió detrás de su espalda. Se inclinó y pasó la mano por su espalda desnuda y luego golpeando su trasero. Hiram siempre insistía en quitarle la ropa. Sabía que era lo mismo para Rachel, pero no estaba segura acerca de su hermano. Se movió por encima de ella y la niña sólo gimió de dolor.

-Voy a hacerte una mujer uno de estos días- susurró con voz ronca. -Pero esta noche- dijo mientras con su mano le separaba las piernas. -Tendremos un poco de calentamiento.-

Gritó y pateó sus piernas cuando sintió su dedo entrar en ella. Utilizó otra mano para golpearla, Lo pateó, no quería esto, no quería esto en lo absoluto. Sintió que lo sacó. Golpeó con su otra mano contra sus mejillas inflamadas y ella gritó cuando sintió que él introdujo dos dedos. Sus gemidos se transformaron en gritos. Él la sujetó con más furia contra el colchón mientras luchaba, los talones de sus pies aún cavaron profundamente en su espalda baja mientras luchaba contra él.

Sintió algo duro empujando contra la parte inferior de su trasero al lado del dolor de sus dedos dentro de ella. Se movía rápido y duro en la parte superior de ella, moliendo en su contra. Gritó y se movió tratando de escapar.

-No! No! No!- gritó. El hombre la levantó por el hombro y la estrelló contra el colchón, con la esperanza de hacerla callar.

-Cállate, Santana! Disfruta esto! ¡Cállate!-él gritó, pero sus movimientos nunca se detuvieron.Sus gruñidos se convirtieron en gemidos. Él continuó moviéndose más o menos entre los muslos doloridos pero ella nunca dejó de patear. Su cuerpo palpitaba pero ella no iba a ceder a él.No Ahora. Ni Nunca. Finalmente, con una sacudida repentina se detuvo.

Él se bajó de ella y San podía sentir el cambio de peso. Ella gruñó ante la liberación. -Coño de mierda- murmuró y salió de la habitación.

No estaba segura, pero ella pensó que estaba llorando. Sus mejillas estaban mojadas por las lágrimas, pero no estaba sollozando. Era como si ella misma se olvidara de llorar, pero sus lo ojos recordaban. Todavía había luz, pero continuó sentada allí, no tenía otro lugar para estar.

-Santana?- Movió los ojos y vio a su hermano de pie junto a la cama, todavía estaba en la cama. levantó la vista. La habitación estaba a oscuras salvo la luz de la lámpara al lado de la cama. ¿Había estado sentando allí tanto tiempo? -Quieres que te ayude?- Sus ojos estaban todavía húmedos.

-No- murmuró la chica. -Yo..Estoy bien.-

Vio como los ojos de su hermano escaneaban su cuerpo. Se preocupaba por ella y Rachel lo suficiente. Eso es lo que hacen los hermanos mayores, especialmente cuando era tan mayor como Noah. Él tendría diez pronto. Una niña en la escuela una vez le dijo que los hermanos que alcanzaban los dos dígitos entraban en un estado de protección rara. Santana estaba preocupada porque su hermano siempre había sido demasiado protector antes de tocar los dos dígitos.

-'Estas.. Estás sangrando...- tartamudeó.

la niña gimió y se sentó. -Estoy bien- miró hacia abajo…lo estaba, sólo era una pequeña cantidad de sangre, como un mal corte de papel...

Se levantó la ropa interior, los pantalones, y evitó las miradas de su hermano. No estaba segura de lo que sentía. No estaba segura de si que era la vergüenza, herida o tristeza. Se sentía como todo. Podría sentir todo eso a la vez? Después de unos momentos ella lo miró a los ojos. Pero Noah, no estaba allí. Estaba temblando, enojado.

-Noah, Noah?-

Él todavía estaba mirando a donde ella estaba sentada. -Él te tocó allí..- dijo. Era más que nada una declaración.

Ella se miró las manos, en una mezcla de vergüenza, ira y resentimiento. -Sí...- dijo en voz baja. De repente, su cuerpo y su mente atrapados entre sí lanzaron un sollozo. -Sí...-

-Lo voy a matar!-gritó. -Lo voy a matar!-

Cállate- dijo entre dientes, mirando la puerta con miedo. -Solo callate.- Se lamió los labios y comenzó a dejar la cama. -¿Dónde está Rachel?-

-Lo voy a matar!- gritó.

-¿Dónde está Rachel?- Santana se rompió.

-Le está cambiando el pañal- respondió aún sacudiendo la cabeza con enojo.

Ella se acercó a su hermano mayor. Cuando uno es joven, los hermanos mayores siempre fueron los hermanos mayores. Siempre parecían más fuertes y más sabios, incluso cuando ni siquiera cumplia los diez. -Estoy bien- respondió la morena secandose las lágrimas con furia.

-Ella no deja de llorar- Hiram interrumpió empujando a una Rachel llorando en la habitación. Santana la levantó con facilidad y evitó la mirada de Hiram. Callala- gritó. -O yo lo haré.-

Podía sentir a su hermana temblando en sus brazos, pero tan pronto a como fue capaz de hacer dos círculos suaves en su espalda, la pequeña niña pareció calmarse. -Sanny te tiene- susurró. Eso es lo que su madre solía decir. Santana quería a su madre para abrazarla en ese momento. -Mami te tiene- se acordó de su madre diciendole en voz baja al oído. Cerró los ojos e imaginó sus brazos envolviendolos, protegiéndolos a ellos.

Hiram entró a la habitación.

-Voy a matarte- Noah siseo apenas como un susurro y cons sus puños cerrados..

-Noah, por favor, cállate- Santana le dio una patada en la espinilla. No estaba segura de si lo dijo en voz alta, pero lo dijo en voz alta lo suficiente. Su hermano necesitaba estar tranquilo. El hombre sólo tenía que irse. Noah la miró. Sus ojos se suavizaron.

Hiram se detuvo. -Qué has dicho?- gruñó.

-Nada- respondió el niño mientras sus ojos seguían fijos en su hermana

-No, estoy muy seguro de que has dicho algo- soltó.

-sólo quería saber si podía hacer algo de comer- la señaló con la barbilla hacia arriba. -Ella podría tener hambre. Tal vez por eso está llorando. Ellas no han comido aún este día.-

Se agarró con más fuerza a Rachel, estaba segura de que la pequeña niña sintió la tensión porque ella sintió el agarre de sus brazos delgados apretándola más fuerte alrededor de su cuello.

-Tienes cinco minutos para encontrar algo en la cocina y hacer lo que sea exclamó. Santana lanzó un alivio suspiro. Hiram miró encima a Santana. -Voy a estar contando.-

Noah lo siguió rápidamente fuera de la habitación, a sabiendas de no perder el tiempo. Intercambió una mirada con la morena. Ella sacudió la cabeza en silencio. Eso había estado cerca. Santana sostuvo con más fuerza a Rachel tratando de alejar su propio miedo y ansiedad. Todavía le dolía todo el cuerpo.

-Sanny?- Rachel murmuró en su cuello.

No, ella era una niña grande, tenía ocho años. No iba a llorar, iba a ser fuerte, al igual que su hermano mayor.

..

-San?- Shelby dijo poniendo su mano en el hombro.

La chica se apartó. -Déjame en paz- Murmuró entre dientes.

-Santana, necesito que respondas la pregunta. Y lo harás- dijo la madre con claridad. -No es una opción. He hecho una cita para tí la próxima semana. Vamos a conseguir que te hagas una prueba. No me importa qué tan segura estás. Estoy casi segura de que no puedes mirarme y decirme la última vez que te hiciste alguna prueba de enfermedades de transmisión sexual-

Santana miró en dirección a su madre, pero evitó sus ojos. Ella estaba en lo cierto.

-Así que puedes decirme el número ahora o hacerlo delante de tu médico- La morena frunció el ceño y miró a su madre con el ceño fruncido.

Ella miró hacia otro lado, no iba a contestar.

-Bien, puedes estar enojada conmigo todo lo que quieras. Te amo. Y lo siento, Santana.-

-Por qué?- Santana espetó.

-¿Crees que no me pregunto todos los días como hubieran sido las cosas si nunca me hubiese ido a Londres.- La sinceridad en la voz de su madre podría haberla causado salir de su caparazón endurecido, pero se negó la oportunidad.

-No, lo sé- respondió secamente. -Pero no pensaste en" como hubieran sido las cosas''–Tu específicamente pensaste de cómo no estaríamos tan jodidos como estamos ahora-

-Santana!"-No Santana!-

-Entiendo que estás enojada, lo entiendo, pero tu mala educación está fuera de lugar.-

-Alejate, mamá!-

-Estás enojada porque no querías que yo lo supiera, no crees que yo no sé eso?. Claro que si, entiendo que usted estes construyendo esta pared con la esperanza de no quebrantarte. Bueno, acostumbrate a ello, amor. Eres mi hija. Te amo y yo no voy a ninguna parte. No estoy decepcionado de ti, Santana. Estoy decepcionado de tus acciones, pero nunca de ti -

Santana se suavizó desinfla. –No- se regañó. No va a suceder, no iba a ceder.

-Bueno, tienes que estarlo- Santana murmuró mientras tomaba un marco de fotografía de la pared y lo tiraba por las escaleras. Ella comenzó a correr de Shelby. La madre la tomó de la mano.

Sofa ahora. Vas a sentarse allí hasta que estés lista para limpiar después. Puedes estar enojada, pero tiene que limpiar. Y porque es de vidrio, es necesario asegurarte de trapear allí también. Estoy segura de que tu tía estará trayendo a su pequeña rata-perro esta noche y no quiero oír hablar de eso de la ingestión de cristal-

Santana frunció el ceño, pero dejó que su madre la llevará al sofá. Se sentía como una niña otra vez. Shelby se sentó frente a ella. -Voy a estar aquí cuando te hayas calmado.-

Por mucho que Santana no quería sentarse con su madre, lanzando cosas, de alguna manera la impulsó a sentarse con su madre.. Era un patrón familiar. Por mucho que quería romperlo, su respuesta era inmediata y no estaba preparada para luchar contra ello. Así que hizo lo único que podía hacer: sentarse.


Quinn se apoyó en la parte de atrás de la puerta. Shelby la había enviado arriba y estaba ansiosa por salir. Respiró hondo y luego se dio cuenta de que estaba respirando pesadamente, como si acabara de correr a través del campo. No podía concentrarse ni pensar. ¿Qué estaba sucedido en la planta baja? no estaba segura en lo más mínimo… Ella suspiró y miró su habitación. Hizo una pausa. ¿Su habitación?

Miró su cama improvisada en la esquina y luego otra vez a la cama normal. Ella le dijo 'jodete' a la única persona en el mundo que alguna vez le dijo: ''Te quiero'' Estaba bastante segura de que las disculpas no iban a ser suficientes, ni las palabras fueran aún suficients. Se mordió el labio. Shelby le había dicho que se durmiera. Se acercó y agarró su cordero y con un aliento, se disculpó de la única manera que sabía: en silencio. Y poco a poco, Quinn se acostó en la cama y se quedó dormida.


Shelby miró a Santana a como la chica apretó la mandíbula y estaba retorciendo sus manos. Ella respiró hondo. Había tantas cosas que quería decir y saber más pero así con la morena no pudo llegar a ninguna parte, conocía a su hija y ella no estaba de humor para escuchar, hablar o comunicarse. Sería destructivo, en lugar de constructivo.

Ella volteó por encima del hombro y vio a su hijo todavía fregando platos en la cocina, como si no hubiera oído los gritos. Volvió a mirar a su hija. Habían estado sentadas allí por casi veinte todavía estaba sentado. Pero, Shelby notó su frente se había suavizado.

-Santana?, Santana?- La chica movió la cabeza, pero no hizo contacto visual. -Cuando esté lista, puedes empezar a recoger esto-

Asintió con la cabeza, como siempre lo hacía, pero siguió sentada allí. No iba a ceder. No en el tiempo de su madre. Ella decidiría cuándo levantarse, siempre decidía. Con los labios apretados, después de unos cinco minutos de estar sentada se levantó, apretó la mandíbula y se acercó, cogió una escoba que todavía estaba en el fondo de las escaleras desde el momento en que la utilizaron en los baños de arriba.

-Gracias por tomarte el tiempo- dijo Shelby con calma.

-Su psico-balbuceo no funciona en mí- murmuró.

-San, considérate afortunada entonces. Porque si bien no he decidido el tema de tu otro ensayo. Mañana estarás escribiendo uno sobre la historia del vidrio.-

Santana gruñó, pero comenzó a limpiar, cogió el bote de basura y empezó a deshacerse del vidrio. Ella había roto tantas cosas que era una experta de la limpieza de objetos afilados como el cristal, suspiró y levantó el marco destrozado. Escuchó a su madre caminar en la cocina. No estaba segura de que era la adrenalina del momento la que se había ido, o que estaba aliviada de no tener que decir nada. Se sintió más tranquila. -A veces sólo tienes que gritar- su padre le decía cuando era pequeña. Ella no gritó tanto cuando él estaba cerca, sabía que lo que había dicho no era muy amable, pero se dio cuenta de que estuvo en lo cierto.¿Verdad? pensó con más intensidad, cerró los ojos. Era cierto para ella, no para su madre. Las madres no eligen ver a sus hijas de esa manera. Miró por las escaleras. Tal vez todas pero no la de Quinn. Hizo una pausa. Había un montón de gente mala por ahí que no se ajustaba al estándar de buenos padres. - ¿A quién estaba engañando? -Ella debía saber eso.

Ella respiró hondo antes comenzó a caminar hacia la lámpara rota, pero se detuvo cuando se dio cuenta de que no sabía cual era la imagen. le dio la vuelta y se suavizó. Había sido tomada hace unos cinco o seis años, poco después de que se mudaran a Lima. Los tres estaban acurrucados y durmiendo juntos. Rachel estaba sentada en el regazo de Santana y apoyando la cabeza en el hueco del cuello de la niña mayor. Una mano estaba en su regazo mientras que la otro fue capturado en el pelo un poco largo y desordenado de Santana. Santana dormía con la cabeza apoyada en el hombro de Noah. Tenía un brazo firmemente alrededor de Rachel y luego la otra lánguidamente en su regazo al lado de la pequeña niña. Ella lucía un yeso azul en el brazo. Dio una pequeña sonrisa antes de que llegara ese estúpido peinado mohawk. El gran pelo de su hermano era grande, grueso y ondulado. Santana heredó el pelo de su padre, que estaba seco e incluso rizado y desordenado cuando era joven, y lo demostró en esta foto. Mientras tanto, Noah y Rachel consiguieron el pelo ondulada de Shelby.

Su sonrisa se desvaneció un poco. Todos se habían quedado dormidos a causa del mal día en la escuela. Ella frunció el ceño al recordarlo. Ella había amenazado con salir huyendo e intentó escalar por la ventana por cuarta vez desde que se mudaron a Lima, pero esta vez, ella falló en el árbol y cayó, por lo tanto tuvieron que ponerle yeso. Frunció el ceño. No mucho después de que su madre tuviera las alarmas puestas. Había sido hace mucho tiempo. había estado enojada entonces, y todavía aún, frunció el ceño; Ya no tenía ninguna ventana para escapar. Extrajo la foto del marco roto y se lo puso en el bolsillo.


Somos la realeza Quinn- dijo Finn con una sonrisa. -Estamos destinados a estar juntos para siempre.-

Ella era una estudiante de primer año. Él era de segundo. Estaban muy bien juntos, tuvo que admitirlo, pero no era porque fueran poderosos o buenos, era solo porque se miraban bien juntos. Se mordió el labio y forzó una sonrisa. Ayer por la noche su padre había tomado algo de ella tan sagrado que se sentía como si estuviera flotando en pedazos y no hubiera manera de que pudiera ponerse de nuevo juntos. Se quedó mirando a su tonto novio. Se dio cuenta de su boca en movimiento. -Mierda, Quinn- se dijo a si misma. –Escucha-

-Y algún día voy a tener la tienda, niños impresionantes y te voy a hacer un gran mac y queso...-

Quinn pudo haber frunció el ceño ante lo ridículo de sus declaraciones, pero después de la noche que tenía cuando su padre se subió encima de ella, le cubrió la boca y por primera vez hiz... Sus pensamientos se apagaron. Niños, Finn había dicho niños. Sintió la bilis en la garganta. -Oh, Dios mío, ¿y si estuviera...

Miró a Finn con ojos determinantes. -Mis padres están en club. Después de la escuela puedes venir-

-Qué?- le preguntó con una cara que parecía más como si estuviera tratando de hacer caca, pero no pudo.

Ella hizo todo lo posible para relajarse y sonreír. -has estado esperando algo de mí. Y esta noche, estoy sola, tienes que venir.-

La rubia lo vio sonreír en la realizació, necesitaba que viniera. Ella no lo quería; no sabía mentalmente cómo podía obligarse a sonreír y aguantar la situación. Sintió temor, pero, como se obligó a sonreír y darle un beso en los labios, se recordó a sí misma que tenía que hacerlo. Tenía por muchas razones, pero para la más importante: su padre no había usado condón.

Quinn se despertó sobresaltada y miró alrededor de la habitación. El sol estaba bajo, pero todavía estaba fuera de sí, se dio cuenta de dónde estaba y miró la cama.

Se levantó y se metió en la pila de manta en el suelo. Ella había intentado, realmente lo intentó.


-Noah?- Shelby preguntó mientras entraba en la cocina.

Estaba limpiando una olla con vigor en el fregadero. -¿Sí?-

-Noah- dijo la madre caminando hacia él -Las ollas están limpias... no necesitan estar raspadas-

-Mamá, esto es lo que pediste que hiciera- respondió tirando la olla. -Lo siento.- Él negó con la cabeza. -Pero nada de limpieza va a arreglar cualquiera de esta mierda.-

-Noah- susurró con una respiración profunda. -sé que estás molesto.-

-En realidad, realmente no, mamá- respondió molesto -Todo esto es...es...- Hizo un gesto con las manos en el aire. -es... No lo sé. Es sólo que no va bien...- negó con la cabeza. -No puedo hablar de esto contigo. Lo siento, soy yo... tú... Debes saber que soy yo. Pero... no puedo limpiar ollas, mamá... no puedo. "

Shelby lo miró. -Noah, necesito que me escuches, y que entiendas por qué, esto no está bien y no sólo porque fuiste capturado-

-lavar malditas Ollas no me van a enseñar nada!-

Shelby puso las manos en alto. -Noah. Cálmate. Si necesita ve y golpea algunas ollas o ten algún tiempo con el saco de boxeo del sotano, tú-"

¡Mamá!- gritó. -No puedo hablar contigo de esto!-

-Sé que esto parece abrumador, cariño-

Estaba apoyado con sus brazos en el fregadero. Él la miró lentamente. -Mamá, todo el día hoy ...ayer, y la noche anterior fueron abrumadorores…. Es insoportable. Así que por favor, no voy a hablar de de esto contigo.-

El chico salió de la habitación y bajó al sótano. Todo era demasiado para él.


Joanne terminó de enjuagar los platos y Rachel los cargó en el lavavajillas. El teléfono interrumpió su tranquila rutina. La mujer se secó las manos y se inclinó sobre su sobrina para contestar el teléfono.

-Hola?-

-Hola- respondió Shelby con un suspiro cansado. -Rachel esta bien?-

Joey miró a su sobrina que ahora estaba tirada en el sofá con Bear y el perro. -está bien, el el pastel?, le dije a Melody en la panadería que podríamos necesitar una pastel de una plancha y pues no''-

-Esa última cosa en mi mente ahora mismo, Jo,- dijo en voz baja. -Necesito hablar con Bear.-

-Qué pasa?-

-Bear. El teléfono ahora por favor-

Joanne suspiró y le pasó el teléfono a su esposo. Ella lo observó como una mirada pensativa y luego se dirigió a la cocina

-Sí, ya iré- le oyó decir. Colgó el teléfono y miró a su mujer y en voz baja dijo. -Tengo que hablar con Noah- Ella frunció el ceño, el hombre continuó.-Al parecer las cosas no van bien y tengo que tratar que Noah no se rompa de nuevo la mano en el saco de boxeo.-Miró hacia atrás a Rachel que estaba tocando las orejas de Charlie y los veía confundida. -Tal vez deberías tener una plática con ella.-

-Acerca de Charlie?- Joanne preguntó mientras se asomaba por la esquina para tener una mejor visión de su sobrina.

-No, de no sé. Cosas.- Frunció el ceño. -Siempre hemos sabido que hubo un montón de cosas pasando en su cabeza, pero nunca he estado tan preocupado por eso. Así que... sí.-

-¡Fuera de aquí- respondió la mujer con una sonrisa. -Eres el mejor padre, esposo y tío lo sé. Y dile a Shelby que voy a llevar el pastel y la cena. Es evidente que ella no se ha percatado de nada-

Bear frunció el ceño. - no voy a meterme en eso.-

-Bear, Bear!- Joanne lo llamó. Cuando él desapareció de la vista, Joanne notó que Rachel fruncía el ceño hacia ella desde el sofá. -Es una salida fácil.-

-Él es el jefe. Así que por supuesto es un policía- Rachel respondió y volvió al perro.


Noah golpeó la bolsa con vigor. Tenía que sacarlo. No podía hacerlo. El solo -

-Noah.-

volteo la mirada y su tío estaba de pie allí. Dio un suspiro y se secó la frente. -Ella te llamó para que vinieras aquí, ¿no?-

El hombre alto asintió con los labios fruncidos y arqueó las cejas. -Bastante.-

-Bueno, te diré lo que le dije- respondió simplemente. -No necesito una conferencia. Sé que metí la pata.-

-Bueno, hombre, lo hiciste. Y me alegro de que lo sepas, pero todavía charlaremos- Bear detuvo el saco de boxeo. -Vamos-

El chico frunció el ceño. -Detente- dijo finalmente después de unos momentos de buscar algo en los ojos de su tío. -no necesito esto de ti tampoco.-

-Necesitar qué?- Preguntó Bear. -Sólo vine aquí para escuchar. Noah, lo entiendo. El sexo es una buena manera de desahogarse.-

Puso sus manos sobre su cabeza y gimió. -Por favor, no puedo hablar de esto! No voy a quedar atrapado de nuevo. Dios mio, ni siquiera tengo relaciones sexuales, pero seguro que no puedo hablar de ello contigo ni con nadie."

-Noah, no se trata de sexo. ¿Verdad?-

-¿Por qué tiene que ser así- dijo. -Se trata de todo. Es de mí tratando de romperle las bolas a cada chico que se acerque a San. Es acerca de mí haciendo mi mejor esfuerzo para no quemar la prisión con Russell en ella. Es el hecho de que asusté a Rachel. Es todo! -

-Comprendo que esto es duro. Y también que no es lo que esperabas en tu cumpleaños, pero tu familia te ama. Te amo. Jugaste un fabuloso partido anoche. Vas a salir de Lima, hacer cosas maravillosas y vamos a apoyarte al 100%. El peso de todo esto no tiene que estar en tus hombros, hijo -

-No tiene que serlo, pero así es... ¿Y quién dijo que quiero salir de Lima?.-

-Noah no sólo eres un buen jugador, sino un jugador estadounidense de todo ¿No has estado prestando atención a los directores y selección de personal que han llegado al juego? han estado babeando por la oportunidad de que vengas a visitar sus programas ahora cuando rechazaste la oportunidad de incluso escuchar al equipo de Michigan cuando llamaron hace poco, yo no dije nada, pero Noah, Ohio State, Notre Dame, Vanderbilt y Michigan, todas esas escuelas están en los 10 primeros lugares de fútbol de la universidad y tienen tus ojos en tí, por supuesto-"

-No me importa- respondió Noah con un movimiento silencioso de la cabeza. -No lo entiendes. No es que crea que no me pueda ir…Yo no quiero. He cometido un error con Whitney. Lo sé. He hecho cometido de errores. No puedo hablar de esto contigo-

-Bueno, entonces vas a hablar de ello? ¿Eh, Noah?- Bear preguntó mientras se acercaba a él. -¿Vas a salir y tener sexo con otra chica?-

-Cállate- gritó. -Cállate! No yo...estuve con Whitney por más de un año. Más de un año de mierda! No me hagas ser ese chico! No me hagas ser ese hombre!-

Bear no estaba seguro de si el chico que se lo repitió así mismo. -Hice mi mejor esfuerzo con Whitney, no la amaba y no la quiero. Sí lo hicimos, pero ella es la que siempre lo pedía, nunca la presioné-

El hombre frunció el ceño. -Nunca dije que lo hiciste, amigo.- Se mordió el labio. -no eres él. Está bien? ¿Me oyes? Está bien tener impulsos y aun sin ser malo-

Noah lo miró fijamente. Él le sostuvo la mirada por una eternidad. Por último, sin quebrantarse el chico habló. -Cuando eres el hombre en esta casa, con las hermanas que tienes... Él negó con la cabeza. -No puedo tener esos impulsos. Porque lo soy si lo hago... La gente habla de que los adolescentes no son capaces de controlarse como un loco rabioso, animal.- Noah señaló el suelo con un gesto enojado. -Eso es lo que era. No podía controlarse a sí mismo! No podía hacerlo!- Golpeó la bolsa con ferocidad. -¿Sabes lo que es tener a tu hermanita diciendo que el sexo es informal? está herida, tanto que ni siquiera puede verlo. No puedo pude- negó con la cabeza. -Ella... No lo sé.- Él se acercó a su tío. -San dice que es sólo algo físico….Pero cuando eres un hombre, en esta casa, los impulsos no son sólo físicos- Él miró al suelo, dándose cuenta de repente que sus mejillas estaban mojadas con lágrimas de rabia. -Ese bastardo tuvo relaciones sexuales con Rach hasta que no pudiera moverse, respirar o mantenerse despierta.- Bear como el muchacho se derrumbó delante de él. -Santana no me va a decir lo que le hizo a ella- negó con la cabeza. -Pero lo sé...- Lo señaló con dureza en el pecho, golpeando con su dedo índice. -Lo sé...- Sacudió la cabeza otra vez y golpeó la bolsa. -Y Quinn...sé que nadie ha dicho nada sobre eso tampoco, pero no hace falta ser un genio para averiguar lo el papá le hizo, va con la terapeuta de Rachel por el amor de Cristo, que se especializa en esa mierda!- Noah se movió el mohawk con las manos. -Así que no puedes venir aquí y decirme que mi 'impulsos' son normales.- señaló hacia las escaleras. -Debido a esos impulsos, esos mismos mierderos impulsos son los que arruinó todo para ellas.- Pateó la silla en la esquina. -Y es por eso que no puedo hablar de esto.-

Bear miró al muchacho.. Él respiró hondo había estado en la sala del tribunal cuando mostraron el daño que se había hecho, también cuando las imágenes de su sobrina menor fueron entregadas a los miembros del jurado como folletos de escuela.

-Noah, sólo porque te sientes de alguna manera no te hace una mala persona. Sí, muchos hombres tienen impulsos sexuales, pero lo que separa a los hombres de todo, son las decisiones que toman-

-No- respondió moviendo la cabeza de nuevo. -No se trata de decisiones. Es lo mismo en todos los hombres.-

Bear se acercó y tomó su rostro. Noah era alto pero Bear aún más. -Sí, es la decisión y nunca va a ser ese hombre. Lo que sientes no es malo, Noah. No te hace el monstruo.-

Noah siguió sacudiéndose la cabeza, incluso con las manos de su tío ahuecándolo en ella. -todavía me siento como eso-


Rachel abrió la puerta trasera de su casa y vagó. Era tranquilo. Siempre estaba tranquilo cuando la gente estaba en problemas, pero esto estaba incluso extra silencioso para eso.

-Hola?- ella pregunto.

-Rach- Joey la llamó a sus espaldas. -Por favor, ayúdame aquí.-

Los niña, miró sobre su hombro y su tía se balanceaba sacando bolsas, una caja de pizza, el bolso de Mary-Poppins, que estaba lleno de interminable cosas, y una pastel.

-Estoy sosteniendo al perro- respondió seriamente. -No debería tocar la comida.-

Joey entrecerró los ojos. –hay Rach- respondió mientras ponía las cosas en el mostrador.

-Shelby! Niños! La cena!- Joey gritó, la niña la vio con una mueca. -Qué?-

-¿Qué trajiste?- Santana preguntó entrando en la cocina. Quinn y Shelby siguieron detrás de ella con un aspecto agotado similar.

-ya sabes- ella se encogió de hombros. -Pizzas, tres grandes ensaladas, alas de pollo, porque tenía un antojo.- Rachel le lanzó una mirada. -Pero no después de una larga platica con la señorita Rachel sobre los molinos de pollo, pero de todos modos, sabemos que estas son las mejores alas de pollo en la ciudad y la pasta, porque es evidente que también necesitamos un poco de pasta.-

Shelby negó con la cabeza. -Esto es ridículo, ¿como esta tu metabolismo Jo?- será porque sé qué tú y Bear comen esto por lo menos cinco veces a la semana..-

-Lo hemos reducido a tres días- Joey le admitió e hizo un gesto a las chicas para que la ayudaran a tomar las cosas de las cajas. -Vamos a llevar las cosas al comedor está bien?-

Santana tomó suavemente a Rachel a su lado mientras, hurgó en las bolsas con una mano. Miró a Quinn que parecía estar perdida en el espacio.

-¿Dónde está Noah?- le preguntó en voz baja.

-Él estará aquí en pocos minutos- respondió Shelby capturando los ojos de su hermana. -niñas, llevan esto al comedor por favor.-

Poco a poco las tres salieron.

-Qué?- Shelby preguntó mirando a su hermana.

Joanne suspiró mientras agarraba tres cervezas de la nevera. -Sé que tienes muchas en tu plato en este momento- se burló.

-¿Pero?- Shelby dijo molesto.

-Rachel ha estado diciendo algunas cosas que tú realmente deberías hablarlo con ella-

Shelby frunció el ceño. -Qué quieres decir?-

-Estábamos haciendo cosas y estaba divagando sobre Quinn y lo mucho que le agradaba pero estaba enojada con ella todavía, pero sabe lo mucho que tienen en común.- Joanne miró a los ojos a su hermana. -Y esta tarde estaba hablando de cómo ella no es virgen y cómo se adelantó a las niñas de su clase. No sé lo que está pasando en esa cabecita, pero creo que necesitamos hablarle- Ella respiró hondo. -Estoy empezando aunque creo que ella se acuerda más de lo que hemos asumido.-

Shelby miró por encima del hombro a las chicas, que ya estaban en la mesa. Mierda, no necesitaba esto.


Los platos y cubiertos sonaron juntos en la mesa. Rachel seguía mirando a su hermano y no dejaba de observarlo. Santana mantuvo mirando a Rachel. Quinn estaba mirando su comida como si estuviera teniendo una conversación con ella.

-Bueno, excelente el juego del viernes, ¿eh?- Joey trató de romper la tensión. Falló.

-Estoy un poco lleno- contestó Noah mirando su pizza.

Shelby suspiró. Por supuesto que no comerían.

-Noah?- Rachel dijo en voz baja. -Hicimos un pastel.- Lo dijo de tal distancia que casi sonaba como una pregunta.

Forzó una sonrisa débil. -Gracias.-

-Yo lo traeré- Bear levantándose y yendo a la cocina.

-Feliz cumpleaños, amigo- Shelby exclamó con una sonrisa mientras Bear ponía el pastel en frente de él. -Podemos cantarte si quieres.-

Noah se quedó mirando las velas. -No- dijo en voz baja. -Está bien.-

Él las apagó. Continuaron de nuevo sentandose en silencio allí y comiendo el pastel.

-Mira, ni siquiera puedes decir que es vegano- Rachel le susurró a Quinn quien hizo todo lo posible para asentir con un trozo en la boca.

-¿Puedo retirarme por favor?- Noah preguntó de repente. -¿Hemos terminado aquí?-

Rachel miró su obra apenas tocada Ella frunció el ceñ chico miró hacia otro lado y se echó atrás en el pastel. Rachel tomó un bocado y la tragó con un vaso de leche.

-Disculpa- murmuró. -Gracias por el pastel, Rach-

-Noah- Shelby respondió. -tienes que quedarte aquí. Lo siento. Todavía estás castigado, así que no te puedes ir-

Otra manta de tensión cayó sobre el comedor. Noah seguía de pie detrás de su silla.

-Estás bromeando?- preguntó.

-Siéntate- respondió Bear con una voz que rara vez aparecía. Era su voz policía. -Ahora-

Noah negó con la cabeza, pero se sentó. Feliz cumpleaños a mí, pensó para sí misma.

Rachel lo vio hundirse. Había pensado que el pastel podría hacerlo un poco mejor, pere dio cuenta de que estaba equivocada.

Unos veinte minutos más tarde, Rachel y Santana estaban limpiando la mesa en el comedor. Quinn estaba en la cocina con Noah, Bear, Joey y Shelby. Rachel dejó una leve mancha en la mesa mientras limpiaba.

-Rach, falta allí- respondió recogiendo el último de los manteles.

-Por qué te importa?- Rachel preguntó fruenciendo el ceño

Santana se rió de sorpresivamente divertida. -Porque me pasé todo el día limpiando esta estúpida casa.-

- no es mi culpa- respondió aún en el mismo estado

-…ok, ¿qué pasa?-

-¡Nada!-

-¿Es sobre tu pastel?- preguntó suavemente.

Rachel la empujó. -¡Cállate! Y no! No es mi culpa que estés en problemas por algo que ni siquiera sé lo que hiciste esta vez!-

La chica mayor puso las manos en alto. -Cálmate, Rachel. Está enojada porque no quería comer tu pastel?-

Frunció el ceño y se suavizó cuando vio los ojos feroces de Rachel llenándose de lágrimas. -No es el pastel!- la niña gritó. -Mamá me sacó de la escuela -!-

Santana frunció el ceño. -Qué?-

Rachel no pareció oírla. Continuó -Y luego estoy excluida de lo ocurrido aquí, porque todos están mal! Nunca me dieron la oportunidad de hacer nada! Soy como Charlie!-

-¿Cómo está eso de que eres como el perro?-

-No importa. Déjame en paz, simplemente no lo entiendes-


Joey vio a Quinn moverse con cuidado alrededor de la cocina. Su ritmo era tan familiar.

-Jo, ¿me puedes pasar esos platos?-

La discusión del comedor se abrió camino en la cocina. La familia parecía mirar adelante. Shelby suspiró y entró.

-Qué pasa?- ella preguntó.

-que no puedes entender?- Preguntó Santana.

-¡Todo!- la niña replicó

-Rachel, estás cansada, sólo tienes que ir a dormir- Santana dijo agitando la mano.

-Entonces, ¿cuál es tu excusa? ¿Eh? Estas enojada con todos, pero nunca conmigo. Enojate conmigo, San!- los puños de Rachel se cerraron a su lado. -Eres la del medio y no dices la verdad, me sobornas con cosas para mantenerme feliz cuando tú no lo eres-

Santana solo podía mirarla. No estaba segura de que era esta persona la que le gritaba a ella. No entendía a que venía esto.

-Gritame!, Vamos hazlo! Lo haces con Quinn, Noah, y con mamá, hasta con la señora de la tienda de café. ¿Por qué no yo?-

Santana la miró con el ceño fruncido y con la boca ligeramente abierta. Rachel estaba suplicándole. Y todo lo que podía hacer era estar allí.

-Rachel, es suficiente- interrumpió Shelby. -Sube las escaleras por favor, voy a estar en tu recamara en unos pocos minutos.-

La niña negó con la cabeza y dejó que las lágrimas cayeran a como salía de la habitación.

-Santana?- Preguntó Shelby. La chica estaba de espaldas a ella. -Santana?-

-Estoy bien- dijo entre dientes dirigiendose a la cocina.


Bear caminó hacía la habitación de Noah.

-¿Vas a verme dormir también?- el muchacho le preguntó en un tono frustrado.

-Oye, no seas tan inteligente- respondió divertido.

-¿Por qué me sigues aquí?-

-¿Prefieres que traiga a tu madre o a Joey?- El muchacho no respondió. -¿Has estado a salvo?- preguntó finalmente.

-Qué?- Noah preguntó.

-Cuando uno está con las chicas ¿Has estado a salvo?-

-Por supuesto- respondió.

-En serio?- Bear preguntó

Noah asintió. -..Sí.-

-¿Ha habido mucho?- preguntó cruzando los brazos y apoyándose contra el marco de la puerta.

-Por qué importa eso?- Noah espetó.

-Sí, en realidad, Noah, es importante. Yo ya conozco las fiestas, sé que tienes sexo. Cada chico tiene esos momentos cuando están descuidados y son... bueno... Grotescos! Pero, Noah, tienes tanta ira en ti que yo no quiero que esa ira se convierta en un niño en nueve meses que necesite amor y cuidado por el resto de su vida- Noah miró a su tío por un momento y luego miró hacia otro lado. -Se te permite estar enojado, hijo, pero no puedes permitir que tu necesidad de expresar tu enojo se convierta tan grande a un problema.-

-Lo sé- Soy cuidadoso. Confía en mí. Whitney y yo fuimos a la clínica para obtener el control de la natalidad y yo incluso...-

Se calló. Bear frunció el ceño. -Incluso, ¿qué?-

Miró a su tío. -No es mi cosa que contar.-

-Lo es si estuviste involucrado- replicó.

Noah buscó sus palabras y, finalmente, las sacó. -Me aseguré de que San estuviera a salvo también.- Miró a su tío. -No es necesario que me dieras las largas charlas de los bebés, Yo se la di a San.-

Bear se mordió el labio. Él dio un profundo suspiro. Odiaba que él no estuviera más sorprendido.


-Rach?- Shelby dijo mientras se sentaba junto a su hija en la cama. Su hija la miró y luego se volteó lejos de ella. –Rachel-

-Lamento lo que le dije a Santana- murmuró.

-No te disculpes conmigo, tú necesitas disculparte con ella.- Shelby se sentó junto a ella. -La tía Joey me habló de una conversación que tuviste con ella y Bear.-

Rachel se volteó de espaldas y miró a su madre. -¿Sobre qué? ¿Por qué?-

Shelby suspiró y miró a su hija. Trató de no ver a la joven que lucia con su pelo rociado sobre su almohada y sus ojos cansados mirándola. Tomó aire y se acostó junto a su hija. Envolvió su brazo alrededor de ella y Rachel instintivamente puso a su lado. Shelby dio una suave sonrisa. Rachel siempre se dejó acurrucarse.

-Tu tia me dijo que tuviste un mal sueño pero también, estás molesta porque crees que te quería fuera de la casa, solo por la charla que tuve con los otros chicos-

-La charla del sexo- respondió la morena casualmente en el lado de su madre.

La madre asintió. -Rachel, necesito que me hables de tus pesadillas últimamente.-

- no quiero ponerte triste- dijo en voz baja. -Sé que estoy bien, una vez que me despierto.-

Shelby sintió que su corazón se rompía. -Cariño, el hecho de que estés teniendo pesadillas me pone triste. Quiero oírte hablar de ello-

La niña buscó los ojos de su madre. Finalmente, habló. –es variado, pero en su mayoría son de él llevándome a la habitación.-

Shelby frunció el ceño. -La habitación? ¿Quién te lleva allí?-

-Hiram- susurró, se acercó a su madre, pero acomodó ligeramente y tiró de sus rodillas al pecho. -Había una habitación donde nos quedabamos. Solía decirle a Noah y San que me estaba cambiando el pañal- Hizo una pausa. –Yo...yo ...Recuerdo esa habitación.-

Shelby se congeló, tuvo largas conversaciones con Elyse. Habían llegado a la conclusión hace mucho tiempo de que Rachel no recordaba eso. Noah le había dicho a Shelby y más tarde la corte acerca de cómo Rachel siempre reaparició en esa habitación llorando y más tarde se descubrió que tenía pañales sangrientos. Hiram la había estado violando en esa habitación. Él admitió ante el tribunal que era "simplemente con las manos u otras cosas." En ese momento, cuando lo admitió en el stand, Shelby tuvo que salir de la sala del tribunal. Tuvo que salir no sólo porque era insoportable oírlo, sino porque tenia ganas de vomitar y lo hizo en el pasillo.

La madre miró la parte posterior de la cabeza de su ahora hija de once años. Se sentó.

-¿Cuánto recuerdas de esa habitación?- Shelby logró preguntar.

-Él fue muy malo conmigo- dijo en voz baja. -Él me gritaba y me tiraba cosas. Entonces venía por mí y me acostaba en la mesa de café.-

Shelby entró en la conversación sabiendo que sería difícil pero su corazón y estómago estaban en nudos, no esperaba esto. -Anímate- se dijo. Su hija había vivido, podía soportar oírlo.

-Me golpeó y entonces me empujó hacia abajo y que me hizo daño... allí... mucho.-Siempre me duele ahí abajo- murmuró Rachel todavía en una voz suave y distante. -He estado soñando con esa habitación últimamente.-

Por qué no había dicho nada acerca de esto antes? ¿Por qué ocho años más tarde? Rachel había dicho algo de lo que admitió alguna vez de vivir con Hiram pero sobre todo de cómo él se enojó y la golpeó y cómo ella tenía miedo, pero nunca habló con ellos acerca de la "otra cosa". Ellos supieron lo que sabía sobre la violación, pero sólo lo sabía, en realidad no lo recordaba.

-¿hay algo diferente que necesito saber sobre? Cualquier cosa que pienes Rach que podría provocar estos sueños?"-

Rachel se quedó en silencio por un tiempo. Ella estaba mirando sus manos. Shelby no podía ver sus ojos. -Rachel?- le preguntó después de unos momentos.

-¿Te dolió mucho porque... él entró en la casa?-

Shelby sintió una punta hasta la bilis en la garganta. Rachel miró hacia arriba y vio la mirada de su madre. Su cabeza cambió de inmediato. -Lo siento. Lo siento. Lo siento- respondió apresurada. -¿Ves? Es por eso que nunca dije nada, te pongo triste. Lo siento.-

Rachel se levantó y corrió hacia la puerta, la abrió y vio a Santana de pie al otro lado de la misma con una mirada similar. Ella lloró con más fuerza y empujó a su hermana.

-Lo siento- gritó mientras corría por el pasillo. Bear entró al el pasillo de la habitación de Noah y Rachel prácticamente corrió hacia él. -Lo siento- dijo de nuevo. Él la cogió con cuidado y no luchó en sus brazos. -no quiero- susurró mientras enterraba su cara en el cuello de Bear.

-Está bien- susurró. -Esta bien.-

Rachel sintió dos manos debajo de sus brazos y se estremeció.

-Se acabó, bicho- susurró Shelby. -Lo siento, no estaba preparada para esa pregunta. Voy a respondértela y podemos hablar más sobre esto si quieres.-

Rachel se volteó y se acercó a su madre quién la llevó de vuelta a su habitación. -Lo siento- murmuró a su madre.

-No, bicho, lo lamento, no tienes nada que lamentar-

Llevó a su hija de vuelta a la habitación, pero no antes de enviar a su hija mayor una leve sonrisa y a su hermana mayor una mirada suplicante. Joanne llegó y se acercó a san.

Shelby se relajó con Rachel y la abrazó con fuerza de nuevo.

-Lo siento, reaccionar de esa manera, bicho, es sólo que no estaba preparada.-

-Lo siento. Lo siento- Rachel murmuró repetidamente, no pudo evitar preguntarse cuántas veces la niña había sollozado cuando Hiram le decía que "había sido mala."

Shelby la meció suavemente. -No tienes nada que lamentar. Fue mi error. Puedes hablar conmigo- Ella frunció el ceño. -¿esta es la razón por la que nunca me has dicho nada antes? Porque tienes miedo de cómo voy a reaccionar?- Rachel se encogió de hombros. -Cariño ¿puedes mirarme un momento?- Rachel miró por encima del hombro y luego miró lentamente a su madre. - necesitas saber que puedes venir a mí cuando tengas miedo. Siempre que tenga pesadillas esto es lo que sueñas?-

Rachel asintió. -Estoy bien, cuando me despierto- dijo ella buscando los ojos de su madre. -Yo vengo a ti cuando estoy asustada o San. Sé que puedo hablar contigo... yo solo...- Ella frunció el ceño y miró a sus manos. -Simplemente no lo hago.-

-¿Por qué no hablaste de ello con Elyse?-

Rachel se encogió de hombros. -Porque yo... estaba...- Shelby vio lágrimas por sus mejillas. -La gente sabe lo que pasó...estoy... estoy en Google... veo cómo las personas me miran. Pensé que tal vez quería procesarlo en mi cabeza... y yo... todavía estoy procesándolo-

-no tienes que procesarlo sola, bicho- respondió mientras peinó el pelo hacia atrás con la mano y le limpió las lágrimas con sus pulgares.

-..Pero lo hago..- susurró. Miró a Shelby con los ojos llorosos. -Todo el mundo lo sabe ..Pero yo ... yo quiero averiguar...Lo que... Lo que sé. ¿Eso tiene sentido?-

Shelby la observó con temor y preocupación y la besó en la frente. -te amo. Si tiene sentido. Pero me gusta mucho si compartes conmigo lo que estás procesando, no tiene que hacerlo, pero me encantaría que me dieras una oportunidad y podamos trabajar juntas-

Rachel miró hacia otro lado y a sus manos. -Yo... no me di cuenta hasta hace poco... No sé... siempre...sabía, ¿sabes? Pero... se trata de nuevo en pedazos...no sé qué decir... yo solo...- Miró a su madre. -Me acuerdo de él encima de mí... creo... creo que eso es cuando estaba... pero me recuerdo llorando y estaba... encima de mí...- Sus ojos brillantes miraron hacia su madre. Shelby se aferró a cada fibra de su ser, de no mirar hacia otro lado y llorar. -Eso realmente sucedió, ¿no?-

Shelby miró a su pequeña niña y respiró hondo. Su hija la necesitaba así que tenía que ser fuerte. -Sí, Rachel.-

Ella la miró con sus grandes ojos. –Oh- dijo mirando sus manos. -Es que... no estaba... yo sólo quería comprobarlo.-

Ella se echó hacia atrás en su madre y Shelby se la llevó de forma segura en sus brazos. Nunca pensó que iba a tener una conversación como esta. Shelby sabía que tendría que hacerlo eventualmente. Podía prepararse para ello, pero en realidad no pudo. Sobre la base de lo que ella había hablado con Elyse en los últimos ocho años, llegaron a la conclusión de que no recordaba mucho y que no iban a empujarla. Supo que recordaba algo, pero no todo. Cuando Shelby estaba en la cama con su niña se dio cuenta de que ella y Elyse no tomaron en cuenta los sentimientos de Rachel, no sobre el trauma, sino en lo demás. Incluso cuando era una bebé fue la más atenta en la familia. Ella se sentaba en el suelo, en el parque infantil, o en algunos brazos, sólo viendo, estaba en silencio solo escuchando todo. Shelby se inclinó y besó la parte superior de la cabeza de Rachel mientras ella pasó los dedos por el pelo largo y grueso. Rachel nunca dijo nada de todo lo demás, porque vio cómo reaccionarían. Y Shelby se sintió una vez más como una mala madre. ¿Cómo podía no haber visto eso? ¿Cómo se perdió lo que estaba pasando en la cabeza de su hija? Lo sabías, se regañó. Sabías que sus pesadillas se debían haber discutido, pero estabas demasiado asustada para empujarla. Ocho años pueden parecer mucho tiempo para la gente en el exterior. Ese tiempo trajo el cambio en muchas áreas, pero también se detuvo en la mayoría de ellos. Sus problemas seguían allí, esperando su turno para ser atendidos. Esto fue sólo el comienzo. Tal vez Quinn había tenido razón. Estuvo tratando a Rachel como si estuviera quebrantada. Tal vez debería avanzar más….


Santana se quedó a las puertas de su hermana. Podía oír el murmullo de sus voces.

-San, vamos a tu habitación- dijo Joey con su mano en el brazo de su sobrina.

-No quiero hablar contigo, así que por favor no trates-

-San, vamos a tu habitación.-

La morena caminó delante de ella y se sentó en su cama. Podía ver a Quinn sentada en el suelo a través de las puertas del baño abierta.

-Qué quieres?- le preguntó -Porque, sinceramente, estoy muy cansada para importarme-

-calma tu actitud- dijo Joey. -Hay que dormir un poco.-

-No quiero estar aquí hablando contigo, yo no..-

-Deja que tu mamá tenga algo de tiempo con ella- susurró Joey suavemente.

-No, yo pertenezco allí también.-

-San, Quédate aquí, por favor.-

-No lo entiendes?- Santana replicó con un movimiento de cabeza.

-En realidad, Si. He estado aquí- dijo Joey.

-no maldición- respondió pasando junto a ella y al dormitorio a través del pasillo, a donde realmente necesitaba.

Abrió la habitación de su hermana y vio a Rachel, adormilada con su madre. Shelby la miró con comprensión. -A dormir aquí, San, pero eso es todo.-

La chica le dio una sonrisa de agradecimiento y se metió en la cama de su hermana.

Joanne dio un profundo suspiro y miró al cuarto de baño contiguo. Quinn estaba sentada en el suelo con las manos cruzadas, con una mirada que decía que tenía que escapar.

-Quinn?- Joey preguntó mientras entraba en la habitación. La chica se sobresaltó

-Qué?- respondió con una máscara de fiereza.

-Es hora de ir a la cama.-

-Bueno, no estoy cansada-

-tarde para eso- dijo Joey sentado a su lado. -Ni yo.-

La adolescente rubia la miró con disgusto. -no vas a acostarte conmigo, no?-

-Tal vez- dijo Joey con un encogimiento de hombros.

-He cambiado de idea- respondió Quinn. -Estoy cansada. Por favor, vete-

Joey trató de ocultar su sonrisa en la demanda de la chica. Ella se puso de pie. -Bueno, entonces buena noches, Quinn.-


Quinn se quedó en la cama mucho tiempo por un propósito. Ella fingió estar dormida cuando Shelby vino a verla, también cuando escuchó a Joey decir que confirmaría que estuviera 'dormida'. La rubia esperó que la casa estuviera completamente en silencio, hasta que estuvo segura de que todos durmieran. Se puso de pie y en silencio caminó por el pasillo, hizo su camino por las escaleras y salió por la puerta principal, sin darse cuenta de que alguien estaba despierta en el sofá.

Vagó por las calles de Lima, la cual estaba muy familizarida, la oscuridad de la noche nunca le dio miedo, había otras cosas las cuales si. Dejó que sus pies la llevaran alrededor de los barrios hasta que encontró el lugar que se sentía segura. La única cosa que había sido consistente. Ella se sentó y se zambulló en la oscuridad en el columpio y se dejó escapar.

-No deberías haberte ido- dijo una voz suave.

Quinn miró hacia arriba. Su corazón estaba fuera de su pecho por la naturaleza.

-Hola, iba a volver. ¿Vas a decirle?-

-Tengo que, pero sabía que ibas a volver. Además... podría decirle a Shelby que nos fuimos a dar un paseo.- Se sentó junto a la chica en el columpio. -¿Sabías que Shelby y yo crecímos en Lima?"

Lo dijo con tanta indiferencia.

Quinn asintió. -Sí, de hecho-

Joey se rió. –A tu madre no le agrado-

La rubia asintió. -Oh, lo sé, ella decía muchas cosas terribles sobre ti y tu marido.-

Joey asintió. -¿Alguna vez te dijo que éramos amigas?-

Quinn frunció el ceño. -Qué?-

-Éramos amigas... Tu mamá y yo, ella y Shelby nunca se llevaron bien, pero tu mamá y yo, sí- Joey se rió. Había algo en la risa de la mujer que podría iluminar una habitación, o un parque oscuro. -nos metíamos en tantos problemas.-

la rubia frunció el ceño. -sé que te odia, siempre hablaba de la vergüenza que tú y tus ideales liberales fueron a esta comunidad-

-También fueron una vez sus ideales también.-

-Bueno la gente crece, y cambia sobre eso- se quejó.

-Lo sé- dijo Joey seriamente.

La adolescente rubia negó con la cabeza. -No vas a darme alguna conmovedora conferencia sobre cómo la vida y malas decisiones se encontraron con mi madre y lo que llegó a ella, ¿verdad?- Joey miró a la chica, pero Quinn no podía adivinar esa mirada. Ella continuó. -Porque estoy muy segura de que la mujer que conozco y la mujer que tú piensas que conoces, son dos personas muy, muy diferentes.-

-Pero en realidad no lo son Quinn- dijo Joey. -La Judy que conozco está en alguna parte.-

Estoy muy seguro de que la " bondad "de mi madre murió hace mucho tiempo- frunció el ceño y negó con la cabeza. -Yo se lo dije.-

Joey dejó de balancearse en el columpio y la miró. –Qué?-

-Le dije. Le dije lo que él me hizo. Ella lo sabía, sabía cómo me iba a golpear con el cinturón y, a veces incluso ella lo hacía. Pero yo le dije que él..., le dije lo que hizo cuando tenía catorce años...- miró a Joey en la luz de la luna pálida. -¿Sabes lo que hizo?- Quinn negó con la cabeza. -Pensé que me iba a abofetearme. Pero en cambio, ella se rió y entonces empezó a golpearme. Esas marcas que en ese informe policial hablaron? Mi padre no me hizo esas, todavía podría tener un poco de esperanza para mi madre acerca de otras cosas, pero... no la hagas ser una chica de la escuela perdida, un perdedora de Lima que quedó varada en una mala situación. Yo no necesito que luches por ella".

Joey vio a la chica. Millones de pensamientos chocaron en su mente. Sabía donde estaría la mujer y que iba a volver porque la mirada de los ojos de Quinn era demasiado familiar a la amiga que perdió hace décadas. Quinn la miró a la espera de una pelea.

-Está bien- dijo Joey. -No lo haré, pero te voy a decir esto, tú me tienes a mí. Sé que no me conoces y yo no te conozco, pero te prometo que voy a luchar por ti.-

La rubia negó con la cabeza. ¿Por qué?"

Joey la miró suavemente con una sonrisa que era más genuina la cual Quinn tuvo jamás escena. -Porque soy la mejor maldita abogada alrededor y," dijo con un suspiro. -Por qué no?- Ella alzó la vista hacia la luna. -no sabes esto todavía, pero mereces que las personas luchen por ti, no sólo yo.-

Quinn la observó en la oscuridad sin saber sus intenciones. La mujer se quedó mirando la luna y recordó la última vez que hizo la promesa y cómo lo había fracazado en ello. Había hecho la promesa a una joven Judy Garner quien más tarde se convertiría en el infame Judy Fabray. Esta vez, Joey se dijo a sí misma, lucharía con más fuerza.

-no lo necesito- respondió la animadora poniéndose de pie. -No soy alguien para salvar sólo porque no pudiste seguir siendo amiga de mi madre. No voy a ser tu segunda oportunidad. ¿Podemos irnos por favor?-

Joey la miró y, para sorpresa de la animadora, sonrió. -Sí, podemos irnos, Y si quieres, y necesitas, te voy a dar mi apoyo, Quinn.-

La chica frunció el ceño mientras observaba a la mujer Corcoran yendo hacía al coche, la rubia se quedó inmóvil. -Vienes?-

-Supongo, que si- Quinn murmuró y siguió a Joey a través de la oscuridad del parque hacia el coche.