KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.


Capítulo 21: Ultrasonido Revelador

La situación empeoraba con el pasar de los días ya que notaba la actitud que todos estaban adoptando en su contra... sin duda eso debía ser obra de esa ardida de Aria, aunque… si era sincera consigo misma, realmente fue la culpable de romper ese enlace matrimonial porque ella fue quien lo sedujo pero bueno… el pasado era el pasado y ahora debía enfocarse en su nuevo problema ya que ese día le habían notificado que la mujer que habían conseguido murió ya que al parecer algunos de los hombres de su padre se emocionaron con la mujer violándola sin parar ocasionaron que ella sufriera un aborto y al no tener ya un bebe la dejaron morir… se maldijo internamente ya que eso significaba que nuevamente regresaba al inicio donde no tenía algún mocoso que presentarle a los Vongola, necesita encontrar una nueva embarazada para que le pudiera robar a su hijo y rápido.

Dejo escapar un suspiro tratando de esta forma de liberar toda la frustración que sentía en esos momentos... a veces deseaba que todo eso fuera una maldita pesadilla para así despertar y tener de nuevo todos sus privilegios como la señora Vongola... y ahora que lo pensaba había algo extraño en su supuesto encierro y la salida del imbécil de Giotto... es decir, él a veces salía para verse con algunos aliados pero jamás había tardado tanto tiempo ya que como líder de la familia no debía ausentarse por tanto tiempo e igual cada que salía siempre le acompañaba por ser su esposa con el detalle de que el Noveno siempre los apuraba para que regresaran rápido por cualquier cosa… pero este no parecía ser el caso porque no parecía importarle a nade el hecho de que Giotto lleve ausente más de un mes, en eso sus pensamientos fueron interrumpidos por la melodía de su teléfono móvil, el cual tomo con pereza y miro el mensaje que le habían mandado, el cual era simple: llámame urge, papá; mensaje que provoco que rodara sus ojos en señal de fastidio, pero cumplió el pedido del mensaje y le marco a su padre.

- ¿Y ahora qué quieres? espero que ya tengas a la nueva... - empezó a hablar fastidiada.

- Precisamente de eso quiero hablarte... – hablo la voz al otro lado de la bocina haciendo una pausa - ya no hay más mujeres embarazadas que coincidan con el tiempo que necesitas

- ¡Que! – dijo impresionada - ¿es una broma verdad?

- No hija… no lo es – dijo de forma seria - mujeres que coincidan con el tiempo y fecha de nacimiento exacta que necesitas, ya no hay... al menos no aquí en Italia.

- Tch... – se quejó la peli naranja – eso no me sirve ya que será obvio el engaño si el mocoso sale con un rasgo físico diferente al de un italiano.

- Perdón...

- Nada de perdón… - le regaño – es que en serio no podían secuestrar a alguna puta de alguna esquina para jugar en vez de usar a esa mujer... – dijo de forma desesperada - ¡ah… maldición! esto me deja peor que al inicio y ahora ¿qué voy a hacer…?

- Sobre eso quería hablarte.

- ¿Y ahora qué?

- Solo existe una persona más en Italia que coincide con el tiempo y las fechas que necesitas…

- ¿Y porque no me dices eso primero? ahs… ya me habías asustado.

- Porque es un doncel y está esperando gemelos.

- … - ante esa información Kyoko hizo una mueca de asco.

- Si no lo habíamos tomado en cuenta porque se lo qué opinas de los donceles, hija.

- Esos son los seres más asquerosos que pueden existir – menciono con rencor – pero supongo que por esta vez puedo hacer un gran sacrificio y tener que aceptar a uno de esos mocosos para hacerlo pasar por mi hijo.

- No es tan sencillo como parece.

- ¿A qué te refieres?, tu eres el mejor cuando se trata de secuestrar y vender personas.

- Eso es porque escojo bien a nuestros objetivos ya que estos siempre: no tienen familia que les extrañe, provienen de una familia humilde o son de familias que no tienen los recursos para hacer algo en nuestra contra – dijo con orgullo la voz masculina – pero… con este doncel las cosas son diferentes – dijo de forma seria.

- Yo no veo el problema, digo si me estás diciendo que esa "cosa" es de familia adinerada pues usamos la táctica del secuestro con extorción y así además de ganar dinero buscamos quitarle a uno de sus mocosos y asunto resulto, lo regresas a su familia con o sin el otro bebe – dijo de forma relajada – digo todo dependerá de cómo se comporta ya que podría dejarle vivir a uno de sus hijos pero si no coopera matamos al otro y listo, para que aprendan que no se pueden meter con nuestra familia.

- Si ese fuera el caso, hoy mismo lo secuestraría para ti cariño... – opino de forma divertida - pero ese doncel es el único hijo de Diego Hibari.

- ¿Ah? ¿y ese sujeto es…? – pregunto desconcertada ya que no entendía porque su padre le tendría miedo a un civil corriente.

- Si serás pendeja... – le regaño - ese sujeto es quien ha acabado con varias mafias y hasta ha tenido roses con tu suegro – menciono – ese sujeto es considerado uno de los peores enemigos de toda la mafia.

- ... - Kyoko no dijo nada, ya que no pensaba que existiera alguien así, ni mucho menos que hasta Vongola lo considerara enemigo.

- Por lo visto ya comprendiste la situacion – dijo la voz masculina dejando escapar un suspiro - de todos modos, estoy haciendo que mis hombres sigan buscando en las ciudades vecinas a ver si encontramos algo que nos sea de utilidad.

- No papá, espera – indico Kyoko, quien ahora tenía una sonrisa arrogante adornando su rostro - yo creo que lo mejor sería tomar a ese doncel.

- ...

- Piénsalo… es decir, si tú le haces daño al gran enemigo de los Vongola conseguirás el respeto de otras familias importantes lo cual sería benéfico en tus planes porque conseguiríamos el apoyo de todos los que desean derrocarlos y te reconocerán como su líder – dijo con seguridad – y así les haremos pagar a esos imbéciles por no haberme dado toda su fortuna, la cual por derecho me pertenece e igual que paguen por tenerme en este maldito encierro según por el bien del heredero.

- Je… por lo visto no eres tan estúpida hijita, al fin escucho que usas tu cerebro – se burló la voz masculina - está bien empezare a mover a esos idiotas para planear el secuestro de este chico.

- Gracias papi, por eso te quiero – dijo con voz melosa Kyoko antes de terminar la llamada.

Y ahora se le podía notar feliz, ya que nuevamente sentía que tenía el control de la situacion y ahora se sentía orgullosa de sí misma porque con ese plan mataba 2 pájaros de un tiro, ya que no solo tendría un mocoso para presentar a los Vongola si no que eso beneficiaria a su padre y obtendrían más aliados para derrocar a esos idiotas.

- Je… al fin, pronto todos ustedes caerán y se arrepentirán por dudar de mí y quitarme mis privilegios – menciono con burla Kyoko al verse al espejo, para después girarse e irse a recostar en su cama.

Era un nuevo día en la bella Italia: el cielo estaba despejado, el sol brillaba y había algunas cuantas nubes blancas acompañándole… si, hacia buen tiempo para alguna actividad al aire libre o para dar un paseo… aunque para cierto carnívoro embarazado ese día le tocaba su sexta cita mensual con el ginecólogo.

De cierta forma estaba un poco intrigado por el extraño comportamiento de sus padres, desde esa noche que llego tarde a la casa al día siguiente se notaba que tenían ganas de preguntarle algo, pero parecía que se auto reprimían el impulso de hablar… algo que hacían muy mal ya que eran demasiados obvios a su parecer, pero prefería pasar de ellos ya que jamás les entendió y para él… ellos eran personas con las que solo compartía un techo y eran quienes le pagan su escuela, en su momento… fuera de ello no existía otra razón para interactuar con sus "padres".

Dejo escapar un suspiro mientras terminaba de acomodarse su camisa para así ya poder salir, en eso miro a ver el calendario que estaba colgado a un lado de su escritorio… cierto dentro de poco seria su cumpleaños, a veces no entendía porque los herbívoros hacían tanto revuelo por ese día… para él era un día más y ya… aunque si era sincero consigo mismo, de pequeño si le hacía ilusión la llegada de esa fecha pero igual recordaba que siempre se quedaba solo mirando hacia la puerta principal de la casa con la ilusión de que en algún momento llegaran sus padres a felicitarle y con un regalo en mano o simplemente que pasaran el día con él… pero al final nada de eso ocurría y solo recibía una tarta de cumpleaños que los de la servidumbre le hacían.

Sacudió su cabeza y dejo escapar otro suspiro… eso de estar embarazado le estaba afectando y le hacía recordar cosas innecesarias, por lo cual se concentró mejor en terminar a arreglarse ya que podía escuchar como la omnívora lo apuraba.

Termino de vestirse y salió de su habitación notando que la omnívora ya lo espera en la entrada para acompañarle e igual que habia pedido un taxi, así que cuando ella le apuro para subirse al vehículo y así partir rumbo al hospital. Al llegar al lugar Elena se retrasó un poco en lo que pagaba el transporte y esperaba su cambio, al girarse a buscar a su hijo noto que este ya tenía compañía… algo que sorprendió mucho a la rubia por lo que con cautela se fue acercando hasta donde estaban ellos para escuchar su plática.

- Alaude – le saludo alegre llegando mientras corría a su encuentro - jeje, hola ¿cómo estás? parece que llegue a tiempo para acompañarte – indico parándose a su lado.

- ¿Qué haces aquí herbívoro?

- Buu… que malo eres, se dice: hola a ti también Giotto – indico con algo de diversión notando, pero su sonrisa se borró al notar que su comentario enojaba al doncel – am… bueno ya sabes quería acompañarte y… - empezo a decir algo apenado y nervioso.

- Oh, Giotto que sorpresa – le saludo alegre Elena, haciendo acto de presencia y notando que eso sorprendía, al contrario.

- ¿Eh…? am… hola Elena, no sabía que vendría igual – dijo algo apenado.

- ¿Y porque no vendría?

- Am…

- Herbívoros dejen de perder el tiempo – les hablo fastidiado Alaude mientras caminaba para ingresar al interior del hospital.

Tras esa pequeña y extraña platica los 3 ingresaron, aunque de cierta forma Elena disfrutaba de la vista ya que apropósito se habia quedado atrás solo para observar de cerca la forma de actuar de su hijo ya que era curioso ver como en tampoco tiempo Giotto se habia hecho de un espacio al lado de su hijo… algo que pensaba imposible ya que tras notar el daño que le habían hecho ella y su esposo, pensó que este se quedaría solo porque notaba que siempre prefería la soledad en vez de buscar la compañía de alguien… pero ahora no parecía ser el caso, al parecer el rubio era un caso especial.

Llegaron al consultorio, donde fueron recibidos por el nuevo medico quien les saludo cortésmente al ingresar a la habitación lo cual le pareció encantador a Elena. Por obviedad lo primero que se realizo fue una rápida revisión verbal por parte del médico donde buscaba preguntarle sobre cómo se habia sentido en ese mes, si los mareos seguían presentándose o si habia algún síntoma nuevo que se le hubiera presentado. Tras terminar el pequeño interrogatorio los 4 pasaron a la sala continua del consultorio para empezar la revisión con el escáner y así poder ver a los gemelos.

Era curioso y tal vez era algo curioso… aunque le dolía que su hijo no le contaba mucho sobre lo que hacía o dejaba de hacer; a su punto de vista ese par estaba actuando como una verdadera pareja en esos momentos ya que noto como Giotto se paró al lado de Alaude y ambos prestaban atención a las imágenes de la pantalla donde se podía apreciar la felicidad en sus rostros al poder observar por la pantalla a los pequeños… ante ese pensamiento sonrió divertida por su curiosa conjetura pero si era sincera la verdad deseaba que ese pensamiento fuera verdad ya que en esos instantes el rubio parecía ser la persona indicada para estar al lado de su hijo y de sus nietos… pero conociendo el carácter de su hijo mejor se guardaría sus propios deseos y pensamientos y se limitaría a ser una mera observadora de los hechos en la espera de que pasara lo que debiera pasar y si ellos terminaban juntos que se diera de forma natural.

Terminaron de escuchar las indicaciones del médico y salieron del consultorio para ir rumbo a la farmacia del hospital para comprar las nuevas vitaminas que le recetaron a Alaude. En eso la rubia noto que sus acompañantes actuaban de forma extraña ya que de un momento a otro ambos se pusieron serios.

- ¿Qué tal si ahora vamos a la cafetería? – sugirió Elena para buscar animar un poco el ambiente, mientras el encargado le entregaba una bolsa con las medicinas que estaban enlistadas en la receta.

- Si me parece… - empezo a hablar Giotto, pero de repente se quedó en silencio y su semblante cambio ya ahora se notaba algo molesto.

- ¿Pasa algo? – pregunto extrañada Elena.

- … - Alaude no dijo nada, solo miro de reojo a donde observaba el herbívoro… alguien los estaba siguiendo, desde hace rato.

- Elena será mejor que ustedes… - empezo a decir Giotto, mientras metía su mano derecha entre sus ropas listo para sacar su pistola pues notaba como el sujeto que les seguía buscaba acercarse de forma rápida hasta ellos con las intenciones de atacarlos, pero justo cuando estaba por encararle se escuchó el ruido de una detonación y luego algo caer de forma estrepitosa al suelo.

Al girarse notaron esa persona que estaba a punto de atacarles ahora estaba tirada en el suelo con una herida de bala en la rodilla y en esos instantes una persona con pistola en mano procedía a arrestarlo para después pisarle la espalda y sus manos para infringirle más dolor mientras que la mirada de este reflejaba un odio puro hacia la persona que tenía sometida.

- Di… Diego – Elena fue la primera que reacciono, al reconocer a su esposo ya que el disparo causo mucho alboroto y habia hecho que todos los que estaban cerca guardaran silencio y observaran atentamente lo que ocurría - ¿q… qué está pasando? – pregunto asustada, ya que nunca lo habia visto de esa forma.

- Tranquila, todo está bien… ahora – indico de forma calmada el pelinegro, haciendo énfasis en la ultima palabra mientras ejercía más presión en su pisada y le sacaba un grito de queja al cuerpo que estaba debajo de su pie.

- … - Giotto estaba en shock, ya que estaba impresionado por la escena que trascurría ante él… era verdad que ya conocía en persona al señor Diego, pero esta era la primera vez que lo veía de esa manera… ahora entendía porque todos en la mafia tenían cuidado de no llamar la atención del oficial Diego Hibari ya que los rumores se quedaban cortos, porque ese sujeto de un disparo fue inmovilizado y podía notar que el disparo fue perfecto ya que perforo el hueso de la rodilla provocando que callera inmóvil su víctima, dándole el tiempo necesario para esposarlo y aun así lo seguía sometiendo ahora… en verdad que era una persona temible y entendía porque se ganó el rencor de la mafia. En eso fijo su vista en el pobre diablo que estaba siendo sometido y noto algo alarmante… ese sujeto era uno de subordinados del padre de Kyoko… por lo cual miles de preguntas surgieron en su cabeza, pero las importantes eran ¿por qué los estaba siguiendo? y ¿con que fin?

- Bien ahora habla y dime ¿porque seguías a mi familia? – pregunto Diego frunciendo el ceño. En verdad agradecía haberle hecho caso a su esposa de que ese día los acompañara… era verdad que al principio no estuvo muy interesado y se fue al trabajo, pero las palabras de su mujer no lo dejaban concentrarse por lo que simplemente salió de su oficina para tomarse el día libre y pasar tiempo con ellos, así que se dirigió al hospital pero al bajar noto algo curioso: un automóvil estacionado en la esquina opuesta del lugar y las personas que estaban en el parecían sospechas ya que a cada debes en cuando miraban en todas direcciones, como si estuvieran vigilando el área… obvio que eso capto su atención y rápidamente le mando un mensaje a su primer oficial para que mandara agentes encubiertos para vigilar a esos sujetos, al terminar de mandar el mensaje ingreso al hospital, donde para su mala suerte noto como su esposa, su hijo y ese chico que frecuentaba su casa ingresaban al consultorio del médico, al principio quiso apresurarse para igual entrar y así poder participar en esa consulta pero su vista se fijó en un sujeto que igual miraba de forma atenta la puerta del consultorio y hablaba en clave por teléfono… clave que obviamente reconoció ya que era común de parte de la mafia hablar en clave por teléfono en lugares públicos para así despistar a los civiles… ante eso busco esconderse y observar a esa persona. Noto que espero los 38 minutos que duró la consulta y justo ahora su familia salía por la puerta y comenzaba a caminar rumbo a la farmacia… e igual ese sujeto comenzó a caminar siguiéndoles, por lo que no lo dudo e igual lo imito siguiéndolo a una distancia prudente, claro que al notar que este sacaba de entre sus ropas una pistola ColtM1911 no dudo en sacar la propia y dispararle.

Obvio que con el ataque más el ruido del disparo capto la atención de todas las personas que estaban alrededor así como de la seguridad interna del hospital, quienes al llegar notaron lo ocurrido pero se limitaron a observar ya que conocían al carácter del pelinegro ya que en varias ocasiones se habían suscitado ese tipo de eventos en los hospitales del país donde tenía que intervenir la policía para buscar atrapar a algún mafioso que entraba al lugar en busca de rehenes o una forma de escapar… pero todo intento terminaba frustrado ya que eran arrestados por el actual Directo de operaciones encubiertas.

- No diré nada… - dijo con rencor el sujeto apresado, ya que por dentro maldecía al estúpido e imbécil de su espía, ya que nunca les informo que Diego iría a ver a su familia… se supone lo tendrían vigilado para que la misión sea algo más sencilla… aunque el hecho de secuestrar a un Hibari ya se consideraba una misión resgosa y algo suicida, pero su queridísimo jefe quería correr ese riesgo ¿y todo para que…? todo para consentir a la puta que tenia por hija, sinceramente el ya habría cambiado de bando de no ser porque tenia una deuda monetaria que pagar, pero justo ahora ese seria el menor de sus problemas porque ahora mismo comprobaría en carne propia lo sádico y cruel que era el Director Hibari a la hora de los interrogatorios.

- Eso lo veremos – le dijo con rencor el pelinegro.

Justo en esos instantes se escuchaban pasos apresurados hacia su dirección y a los pocos segundos aparecieron un grupo de oficiales quienes le informaron a Diego que habían detenido a los sospechosos que habia reportado, así como arrestado a un miembro de la familia Sasagawa que se habia colado a sus oficinas. Ante ese dato el pelinegro se enojo y miro a ver con odio a ese sujeto mientras miles de dudas y suposiciones empezaban a surgir en su mente mientras miraba de reojo a su familia… tal vez debería empezar a tomar algunas medidas de seguridad más drásticas.

Tras darle un breve informe a su superior los demás oficiales se llevaron al mafioso arrestado para que comenzaran el interrogatorio al mismo tiempo que le pedían a la gente que guardara la calma y que regresaran a sus actividades normales.

- Diego ¿estas bien? – pregunto Elena acercándose a su esposo.

- Tranquila, mas importante ¿ustedes están bien? – pregunto mirando a ver a su hijo.

- Hmm… - se limitó a contestar Alaude mientras guarda entre sus ropas sus esposas.

- Pero… no entiendo porque… - Elena aún se sentía algo sorprendida, ay que era la primera vez que presenciaba algo así, era verdad que sabia en que estaba metido su esposo, pero jamás lo habia visto en persona y eso la tenía algo asustada – pero lo bueno es que estabas aquí para protegernos – indico intentando sonreír.

- Bueno, aunque no estuviera aquí creo que nada les habría pasado – dijo de forma calmada el pelinegro.

- ¿Eh…? – Elena miro a su esposo sin entender sus palabras.

- Tienes buenos reflejos chico – dijo mirando a ver a Giotto.

- … - Giotto lo miro con algo de duda, pero en eso noto que él tenía su pistola en mano – ah… bueno, yo… - estaba algo nervioso y busco guardar rápidamente su arma.

- Es curioso, es la segunda Liberty 100 colt que veo, ya que es un arma muy rara – menciono frunciendo ligeramente el ceño – la primera se la vi a…

- … - Giotto se sentía algo nervioso ya que el rumbo de la conversación podría terminar mal, ya que el usaba esa arma en honor a su madre porque ella usaba esa… al mismo tiempo que recordaba todas esas veces que su tío le regañaba y le decía que la cambiara porque era un arma muy rara de ver en esos días y podría delatar su identidad.

- Diego que te dije de molestar a Giotto con tus rarezas – le interrumpió Elena, captando la atención de todos – mejor ya que estas aquí invítanos a comer – indico colgándose del brazo de su esposo.

- Eh… ah sí claro – indico Diego mirando a ver a su esposa, ya que sus acciones le sacaron de sus pensamientos ya que estaba buscando recordar a la persona que usaba esa arma - ¿a dónde quieren ir? – le pregunto mientras comenzaba a caminar en dirección a la salida.

- Deja de temblar herbívoro – Giotto salió de sus pensamientos y noto que Alaude seguía parado a su lado y veía como sus padres se empezaban a alejar de ellos.

- Am… perdón – se disculpó – por un momento pensé que…

- Solo cálmate y a la próxima usa otra arma – le indico empezando a caminar para seguir a sus padres.

- Si… - dijo algo apenado Giotto mientras comenzaba a caminar, aunque ahora tenía demasiadas intrigas, pero la más importante era ¿porque la familia de Kyoko quería atacar a los Hibari…? si todos buscaban evitar a ese sujeto e igual debía recordar ser más cuidadoso con sus acciones cuando él estuviera cerca.

Por otra parte, un par de ojos observaba de forma atenta a Giotto quien ahora caminaba al lado del rubio platinado, para después observar atentamente a ese doncel.

- Es raro que tu estés aquí – escucho que le hablaban por lo que al girarse se topó con alguien conocido.

- Lo mismo digo, aunque supongo que debía imaginarme que estarías aquí Verde – le menciono esa persona sonriendo de lado.

- Bueno al final un hermano mayor debe cumplir los caprichos de su hermanita sin importar la edad – dijo algo resignado – pero no evadas la pregunta, ¿qué haces aquí Ricardo?

- Quería verlos de cerca – dijo girándose para observar al par de rubios salir del hospital.

- Lo bueno es que ese idiota atrajo la atención de Diego o en verdad estaríamos en problemas – menciono Verde cruzándose de brazos.

- Si verdad… - dijo con algo de ironía – pero Reborn tenia razón, ese doncel no es como él – menciono adoptando un semblante serio.

- Ciertamente, eso lo hace una persona adecuada para estar en nuestro mundo.

- Eso lo veremos, aunque si me gustaría poder platicar un rato a solas con él ya que existen algunas cosas que deseo preguntarle.

- Curioso, pensé que en estos momentos harías un drama o buscarías matarle y separarlo de Giotto mas por lo que ese hizo – menciono de forma sería el peliverde.

- Y lo pensé… y tal vez aun una parte de mi desea alejar a Giotto de esa familia e igual cobrar venganza…. pero luego recordé que ella odiaba esa parte vengativa de mí, por eso quiero darle un beneficio de la duda a su hijo y juzgarlo por cuenta propia.

- … - Verde sonrió al mismo tiempo que cerraba los ojos – y para que me estés contando esto significa que debo ayudarte.

- Bueno ayudar a Vongola es algo que debes hacer ya que somos aliados y familia – comento sonriendo con ironía.

- De acuerdo, pero ya que mencionas familia que harás con tu ex familia política.

- Yo nada, esa parte divertida se la dejare a mi otra familia sádica porque ni loco me meteré entre ellos y su diversión – hablo divertido Ricardo antes de colocarse unas gafas oscuras y empezar a caminar hacia la otra salida del hospital.

- Cierto, nadie en su sano juicio le quitaría su diversión a mi hermana y su esposo – menciono Verde mientras seguía al pelinegro para así ir a su propio vehículo.