-demasiado listo- le celebró Aoko con una sonrisa gatuna-¿Acaso se lanzó al agua? ¿Por qué vinimos aquí? – el mago ya no podía más con las dudas- ¿Por qué no le creería? Siempre había confiado en ella ciegamente, nada cambiaba ahora- Solo que ella no sabe que puede confiar en mi- suspiró frustrado.
-Antes prenderé la fogata, no quiero que te resfríes- dijo restándole importancia. La castaña por su parte sonrió con ternura ante el comentario.
-Gracias – le susurró con una sonrisa amable. Kaito alzó sus hombros desinteresado mientras se disponía a buscar leña. Antes de dar un paso, la joven lo tomó tímidamente de la manga- me refiero… gracias por todo, por cuidarme- dijo mientras desviaba sus ojos levemente avergonzada. El mago un poco sorprendido por su arranque atinó a revolverle su ya despeinado cabello en respuesta.
- No tienes que agradecer princesa- con un poco más de energía se dirigió nuevamente al bosque. Mientras esperaba por su compañero se recostó sobre su saco de dormir viendo el cielo de la mañana emerger. Su mente comenzó a vagar entre los recuerdos de hace apenas unas horas, se sentía cansada, pero también muy orgullosa- Tal vez no encontré a Pandora, pero el viaje lo valió de todas formas-sonrió- además lo tengo a él- con esa conclusión en su cabeza sonrió agradecida a las nubes que la saludaban.
-¡Vaya!- una voz la sacó de su paz abruptamente- tal vez también debería darme una chapuzón en el lago, así también tendría esa sonrisa- se burló el joven. Aoko aun desde el piso lo observó por largo rato sin quitarle los ojos de encima. Sin vergüenza detalló con cuidado el rostro del hombre que la acompañaba. Cada vez que lo veía sus facciones cambiaban al igual que su tono de voz y por primera vez desde que eran "amigos" admitió que eso le molestó. Confiaba en él, o eso creía, pero aún así le sabía amargo pensar que no lo conocía tanto como él a ella. Kaito que se hacía la fogata con esmero no se percató de la mirada de su amiga hasta que terminó su tarea. Satisfecho miró a Aoko en busca de aprobación, pero en vez de encontrarse con su familiar sonrisa solo se encontró con sus ojos que lo escudriñaban sin timidez.
-¿Qué pasa?- preguntó con evidente curiosidad mientras se sentaba junto a ella. -¿tengo algo en la cara?- preguntó con diversión. La joven por un segundo se sintió ridícula. Ella misma había marcado la línea que marcaba los límites de su relación y sus dudas solo romperían el trato silencioso entre ellos.
- No estoy segura…¿estará bien?- susurró más para si misma que para él- quiero saber como es él, realmente quiero…- suspiró- no, no lo está- negó rápidamente con la cabeza tratando de quitarse esa dañina idea de su cabeza.
-¿Qué cosa no lo está?- cuestionó el mago mientras veía el rostro de la joven pasar por miles de facetas que claramente evidenciaban su debate interno.- ¿en qué estará pensando?
-nada…nada- contestó la joven aun mirando el vacío sin enfocar su mirada. Kaito no podía dejar de mirarla. La joven aun encerrada en su disputa mental se mordió con delicadeza el labio inferior.
-eso es tan sensual- pensó el mago levemente sonrojado - ¿Acaso no se da cuenta lo que provoca en mi?... claro que no, si lo supiera probablemente me estaría golpeando- vamos Aoko, dime que estas pensado, la curiosidad me está matando – susurró seductoramente en su oído- necesito saber que es lo que está pasando por esa cabeza tuya princesa- Aoko abrió sus ojos desmesuradamente y giró su rostro hasta quedar de frente. Al ver sus ojos a solo unos centímetros se sonrojó hasta la punta de la nariz.
-¿en que momento te acercaste tanto?- preguntó escandalizada. Kaito al ver su nerviosismo sonrió dispuesto a llevar el juego hasta el final.
-Creo que te acostumbraste rápidamente a mi presencia Aoko- sonrió arrogante el joven sin quitarle los ojos de encima. Ante su mirada la joven se sintió pequeña y por primera vez en la mañana se sintió desaliñada y con una gran necesidad de asearse.
-No digas tonterías- dijo inflando sus mofletes- mientras tomaba sus cosas- necesito hacer mis cosas aclaró mientras trataba de tomar distancia.
-¿ahora eres tímida? Hace un rato no te molestó cambiarte justo al lado mío- la siguió molestando con esa sonrisa gatuna que tanto le recordaba a su amigo de la infancia.
-ahora que lo pienso, tú y Kaito tienen otra cosa en común- el mago cambio su semblante a uno de sorpresa- ambos comparten esa sonrisa felina que es una completa molestia- exclamó molesta mientras se aleja y dejaba a un perplejo mago.
-Di lo que quieras Aoko, pero tarde o temprano nos amaras, tanto al adolescente como al ladrón. - prometió el joven mientras también se disponía de hacer sus cosas antes de iniciar el viaje de regreso.
Después de desayunar comenzaron su viaje de descenso entre bromas y anécdotas. Kaito feliz escuchaba como en más de una de las historias de su amiga él era uno de los protagonistas. Aoko siempre narraba con evidente alegría cada una de sus travesuras y en cada una de sus palabras había un cariño oculto que el mago descubrió sin problemas.
-¿Lo quieres?- soltó sin pensarlo dos veces. Aoko pestaño repetidas veces haciendo entender que no entendía a quien se refería- a tu amigo el mago ¿lo quieres? - la joven lo miró con curiosidad, pero sin esperar más tiempo respondió.
- creo que querer es poco- dijo finalmente con una sonrisa llena de amor- él lo es todo para mi- cuando se dio cuenta de sus palabras se sonrojo brutalmente y tratando de corregir lo que dijo continuó- él y mi padre obviamente. Son mi familia y lo que más amo en este mundo- sonando más confiada y ocultándose en las sombras de su gorra respiró buscando la calma para su corazón- es normal, después de todo crecimos juntos como hermanos- mentalmente agradeció la diferencia de altura que le permitió esconderse tras su gorra. A su vez el mago pasó por todas las emociones posibles, desde la vergüenza y sorpresa hasta la decepción y la compresión. Por lo menos lo quería y profundamente, de eso estaba seguro.
-estoy seguro que él también te aprecia- le respondió atreviéndose a mirarla por primera vez-¿Cómo es que se ve tan calmada, mientras que yo soy un manojo de nervios?
-Yo también lo creo…a su forma, pero lo hace- concluyó con una sonrisa divertida.
-¿Qué quiere decir eso?-
-¿alguna vez te han dicho que eres extremadamente curioso? Eres agobiante- se desesperó
- ¿alguna vez te han dicho que eres demasiado enigmática? Lo que es frustrante- se quejó despeinándose el cabello. Aoko lo miró y se carcajeó en su rostro- no te rías- le pidió en una súplica- hablo completamente en serio, no entiendo porque simplemente no me respondes, aliviarías mi dolor así Aoko.
-eres muy dramático- concluyo la joven alzando una ceja- déjame aliviar tu dolor- le sonrió con descaro- ¿Qué quieres saber mago curioso?.
- ¿esto me costará un par de preguntas?- preguntó con sospecha.
-Solo por esta vez no- le dijo tomando una de sus mejillas y dándole un leve tirón cariñoso- además, debo admitir que siento curiosidad por saber que es lo que tanto te inquieta- Kaito la miró con la boca abierta- y si la pregunta no me gusta puedo elegir no responderla- finalmente el mago esbozó una sonrisa traviesa en su rostro.
- Acepto- exclamó feliz- Prepárate Aoko, esto será largo- la joven se contagio de su felicidad y simplemente lo dejó ser. Kaito quiso aprovechar esta oportunidad al máximo. Como su amigo de la infancia no se atrevería a preguntarle estas cosas por vergüenza, pero como kid el conquistador podría.
-¿Cuáles son tus flores favoritas?- era una pregunta simple y sin importancia desde el punto de vista de Aoko.
-Las rosas blancas, me recuerdan a mi madre- respondió mientras seguía caminando por el sendero.
-¿Cuáles son tus tres lugares favoritos en el mundo?.
-La torre del reloj, el jardín botánico y la casa de mi abuela.
-¿El jardín botánico?- preguntó con evidente curiosidad. Los otros dos lugares los entendía, pero no ese.
-si- aclaró- me recuerda a mi padre- al ver que el mago aún tenía dudas prosiguió- después de la muerte de mi madre estuve muy triste por mucho tiempo, por lo que mi papá decidió que mudarnos sería lo mejor para nosotros. Mi papá no sabía muy bien que hacer por esa época.- una sonrisa llena de añoranza se formó en sus labios- Exactamente un día antes de conocer a Kaito, mi padre me llevó al jardín botánico para ver las rosas y hablar de mi madre- miró el camino fijamente- fue la última vez que lo escuché hablar de ella por voluntad propia y con tanto amor- finalizó la joven con una sonrisa.
-yo…yo- el mago no sabía que decir.
-no lo sientas por favor- pidió la joven con una sonrisa amable- fue uno de los mejores días de mi vida- lo miró fijamente esperando que le creyera. El mago al ver sus ojos llenos de seguridad sonrió feliz por ella- ¿siguiente pregunta?- el joven dudo por unos segundos antes de continuar.
-¿ese chico Hakuba es el que te gusta?
-¡oh por dios! Claro que no- exclamó media asustada media divertida por las conclusiones del mago. Kaito realmente sorprendido por la reacción de su amiga abrió sus ojos anonadado.
-¿y por que no?
-no me vas a decir que tras la máscara eres Hakuba – preguntó divertida por un segundo-¿verdad?- exclamó levemente asustada por el silencio de su compañero.
-Claro que no. Nos has visto juntos antes ¿recuerdas? - Aoko afirmó silenciosamente mientras Kaito hacia una mueca graciosa de repudio ante la insinuación de la castaña.-¿entonces…?- la joven bufó.
-es un buen hombre, amable, honrado y muy inteligente….- la joven enumeró las cualidades de su amigo- pero…
-¿pero….?- la instó a seguir con el discurso.
-…es bastante aburrido y sin imaginación. Lo único que lo apasiona son los misterios y francamente, no es algo que compartimos- finalmente lo soltó- es tan correcto y bondadoso que me recuerda a un príncipe azul de cuentos, pero lamentablemente no es el tipo de príncipe que yo espero en mi vida.
- eso no me lo esperaba. Si él supiera estaría muy desilusionado.
-¿Por qué dices eso?
-claramente a él le gustas- Aoko se sorprendió por el comentario.
-¿Cuánto de tu tiempo le dedicas al espionaje? Ya me estas asustando- dijo frunciendo su ceño. Kaito se atoró con el trago de agua que bebía, debía ser más cuidadoso con sus palabras- te equivocas- finalmente se decidió a hablar de nuevo- él está confundido, lo que siente por mí es un enorme cariño ya que se siente cómodo a mi lado, pero no es amor.
-¿Cómo estas tan segura?
- simplemente lo sé. Tarde o temprano se dará cuenta a quien le pertenece su corazón y créeme, no es a mí- dijo aceptando la botella de agua que le ofrecía el mago- es increíble que siendo tan observador no se de cuenta de sus propios sentimientos- se rio la joven al recordar a cierta bruja de su escuela. –
- ¿Crees que ama a otra persona? ¿estas seguras que no eres tú? – aun escéptico la cuestionó. La joven solo sonrió reafirmándole lo que creía- vaya ¿y quién es? - aún dudoso la miró.
- Eso no me corresponde decirlo- explicó solemnemente – ¡Mira! Ya veo el pueblo, en unos minutos llegaremos- Kaito sonrió en respuesta ante el entusiasmo de su amiga.
-¿Cuál es tu mayor sueño en esta vida?-
-vivir- fue lo que primero pensó, pero no creía buena idea decirlo ya que tendría que dar muchas explicaciones. - hay dos cosas que me gustarían mucho- confesó sonrojándose.
-¿Cuáles son?- preguntó acercándose más.
- tal vez…bueno no lo sé…no estoy segura- divagó antes de responder.
-vamos Aoko, no puede ser tan difícil.- la motivó
-quisiera estudiar medicina- Kaito la miró con incredulidad- hace un tiempo lo decidí y …me gustaría enviar solicitudes a diferentes universidades, entre más lejos mejor- confesó entusiasmada.
-ella ya tiene tu vida planeada …y yo no estoy en ella- pensó con tristeza – es increíble …pero no te da miedo estar lejos de tu familia ¿qué dirían ellos?
-Ya lo hable con mi padre y honestamente no le hizo muy feliz la idea de irme- confirmó con una mueca- solo me queda hablar con Kaito, quisiera saber que hará él cuando terminemos el instituto…- suspiró con pesadez- aunque ….- su mirada se tornó triste.
- ¿Qué sucede?- preguntó con el mismo tono desolado.
-Kaito es un gran mago…es simplemente maravilloso- el joven sonrió con cariño al escucharla – y por eso merece ser visto, su alegría debe ser compartida con todo el mundo, merece brillar y ser reconocido, es una de las cosas que mas quiero para él- dijo con un entusiasmo que solo duró un segundo- y es por eso… es por eso que sé que después del instituto cada uno tomará diferentes caminos y me da miedo preguntarle que quiere hacer con su vida por temor a que no me guste la respuesta.- finalmente confesó. De pronto unos brazos la envolvieron por la espalda y la dejaron sin respiración.
Kaito realmente no sabía como responder, pero la comprendía completamente, cada una de sus palabras le llegaron al corazón- te prometo que siempre estaremos juntos. Es una de las cosas que mas quiero en mi vida
-¿Qué…?- Kaito la soltó y comenzó a caminar de nuevo con una brillante sonrisa en su rostro.
- No deberías preocuparte tanto. Si yo fuera Kuroba y tuviese una amiga tan linda como tú, no la dejaría ir tan fácilmente – le sonrió gatunamente al ver su sonrojo- estoy seguro de que seguirán juntos aunque la vida los separe momentáneamente. – le susurró con cariño mientras le acariciaba la mejilla. Aoko aun mostraba evidente duda en su rostro- bueno, si te tranquiliza…si Kuroba se va, siempre tendrás al ladrón de luna a tus pies. – trató de calmarla besando su mano con cariño.
- gracias, eres muy dulce- agradeció dándole un apretón afectuoso a su mano que aún no la soltaba. - siempre creí que eras un fanfarrón arrogante- kaito casi se cae al escucharla
-oyeee- se quejó
- creo que tus fans se enamoraron de ti por las razones equivocadas- confesó soltando sus manos mientras entraba al pueblo.
-¿a que te refieres?- preguntó con gran interés.
-ese hombre dulce que vi hoy es realmente quien merece admiración- lo miró con ternura- creo que podría enamorarme de un hombre como tu- finalizó con sinceridad.
-¿de verdad?- preguntó con entusiasmo y lleno de esperanza. Aoko solo rio feliz.
-aún tenemos 40 minutos antes que pase el tren, compremos algo de comer y luego vayamos a estación- dijo ignorando la pregunta- de verdad lo haría si ya no estuviese enamorada- pensó mientras caminaba dejando atrás a un confundido mago.
Kaito la siguió en silencio hasta que abordaron el tren, estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que la joven sentada enfrente a él lo miraba expectante. Aoko no dejaba de sorprenderlo, todas las chicas con las que se encontraba amaban al mago lleno de talento. Aoko por su parte quería al juguetón, travieso y torpe adolescente y admiraba al amable y atento ladrón de luna. En ambos casos ella vio al verdadero Kaito y no solo al talentoso mago que todos buscaban.
-lo siento – finalmente dijo ella.
-¿Por qué?- atinó a decir, sin entender de que hablaban al estar distraído.
-Por lastimarte de alguna manera … no sé que fue exactamente…- la chica parecía culpable por alguna razón.
-no has hecho tal cosa- aseguró seriamente
-¿entonces en que estas pensando?- preguntó confundida.
- Aoko, he tomado una decisión- le dijo con una sonrisa victoriosa inclinándose hacia ella- te voy a enamorar – dijo seguro de sí mismo sin quitarle los ojos de encima.
-¡¿Qué?! ¿es que acaso no me has escuchado? A mi me gusta…- su tono de indignación se hizo notar.
-alguien más- termino por ella la frase- lo sé. Pero tú misma dijiste que él no te correspondía, eso significa que tengo una oportunidad. - exclamó feliz mientras Aoko suspiraba resignada negando con la cabeza- te prometo que no me rendiré hasta que me ames.- su determinación era notoria.
-creo que mal interpretaste todo lo que dije- exclamó alarmada
-No te preocupes. Lo de hoy solo reafirmó lo que ya sabia, nada más- le aseguró con tranquilidad mientras se apoyaba en el respaldo y suavizaba su semblante.
-Ni si quiera me conoces, no de verdad…yo a penas te conozco – exclamó aún levemente exaltada.
-Eso se puede arreglar- Aoko deformó su rostro hasta más no poder y anticipándose a su queja él habló- no te diré mi identidad, eso también te lo prometí, de hecho…- ahora su tono de voz era diferente y vibraba por la emoción-… te desafío Aoko.
-De que estas hablando- ahora un poco más tranquila- ¿te volviste loco?
- te desafío a que descubras quien soy realmente – no apartó su mirada ni un segundo- te lo advierto, no será fácil.
-¿Por qué demonios haría eso?- sonaba molesta
-Honestamente, no se me ocurre una razón para aceptes hacerlo. Personalmente solo quiero saber si eres lo suficientemente inteligente.- la joven lo miró furiosa.
- escucha con atención tonto- dijo cruzando sus brazos- lo único que prometo es que si descubro quien eres, te entregaré con la policía y no lo dudare ni por un segundo ¿realmente quieres eso?.
- No si te enamoras antes de mí antes- cantó de forma santurrona mientras en una arrebato tomó con firmeza las manos de la chica entre las suyas- quiero que sepas quien soy realmente Aoko y deseo que tú quieras saber quién soy- exclamó cambiado su tono de voz a uno más profundo- Yo estoy seguro de mi elección, pero no te puedo obligar a que tomes esta decisión.- la joven se sorprendió profundamente con las palabras del mago- si quiero que este loco sueño de que estemos juntos se haga realidad, debes saber mi identidad y llegar a amar mis dos caras por elección propia. Si por el contrario prefieres seguir en la incertidumbre, lo respetaré y te prometo que nada cambiará entre nosotros, seguiremos siendo amigos y compañeros en el crimen- después de su discurso soltó sus manos y se dispuso a analizar el rostro de su amiga que no dejaba ver ninguna expresión.
-Aunque debo confesar que realmente quiero que sepas quien soy Aoko- susurró ahora avergonzado mientras desviaba su mirada a la ventana.
-ya veo…- finalmente la joven se atrevió a hablar- ¿estas realmente seguro de esto? Si descubro tu identidad no sé si realmente podría vivir con el secreto, no podría ocultárselo por mucho tiempo a mi padre.
-estoy seguro- escupió con velocidad.
- Soy más lista de lo que parezco, tal vez no te guste el resultado de este juego.
-yo soy más seductor de lo que parezco, tal vez a ti no te guste el resultado de este juego- ambos se miraron con desafío.
-Tengo una regla- Kaito esperó expectante- Jamás te disfraces de mi padre, de Kaito o de mí.
- Puedo prometer eso sin esfuerzo princesa- dijo con una sonrisa despreocupada.
-entonces tenemos un trato- alargó su mano solemnemente. Kaito en respuesta se la estrechó siempre con una sonrisa.
- es mi gran oportunidad de enamorarte y no la desaprovecharé- el mago lleno de esperanza comenzó a crear elaborados planes en su cabeza, mientras que la joven que aún cargaba con un enorme cansancio producto de todas las experiencias de la última noche se durmió sin si quiera darse cuenta.
