Infinitas gracias a quienes se dan el tiempo de leer esto que proviene de mi trastornada cabeza. Los personajes son de la fabulosa SM. La historia es mía.


Capítulo 19.

Un nuevo secreto.

"Y fue su silencio el que me dio todas las respuestas"Víctor de la hoz.

—¿Siempre es así? —Pregunto Cliff, volteando a verla.

—Sí. — dijo Bella, suspirando. —Para él todo es evasión y secretos.

Cliff no dice nada, tan solo se limita asentir. No necesita ser genio para saber que su hermana se siente incómoda al hablar de Edward. Así que deja la conversación en donde se ha quedado.

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Como todos los años la navidad en casa de los Swan es de lo más esperado. Todos los integrantes de la familia, dejan a un lado sus trabajos y diferencias para tener un momento de paz. Este año les tocaba a los chicos hacer la cena. Por lo tanto Bella, su madre, su hermana y su cuñada; se la pasaron sentadas viendo los especiales de la época. Mientras cuidaban a Román y Kirk.

A las diez empunto la cena fue servida. Charlie Swan cortó el pavo, dando inicio al festín. Cliff, Román, Kirk y April estaban sentados del lado izquierdo de la mesa. Mientras que Raymond, Heather, Bella y Vincent estaban al otro lado.

La cena transcurría en una cómoda plática. En la cual estaban enfrascados los hombres. Mientras que Bella hablaba con Heather y April con su madre. La conversación de vez en cuando cambiaba sin llegar al tema del rompimiento de Bella. Todos incluido Charlie le estaban dando su espacio. No querían verla llorar otra vez. Ya que más de uno la había encontrado en algún punto de la casa echa un mar de lagrimas.

Por que aunque ella no lo reconociera, todos sabían que la ruptura había sido dura. Nadie sabia a ciencia cierta el por que, pero todos asumían que tenia que haber sido algo realmente fuerte. Ya que ella no lloraba de esa manera.

Al terminar la cena se quedaron aun platicando, se habían servido las copas de vino y los niños ya se habían ido a dormir. En algún momento dentro de una buena charla entre todos, el timbre comenzó a sonar. Charlie Swan iba ir abrir. Pero fue detenido por Cliff. Al ver que nadie atendía, Bella se levantó de su asiento para ver de quien se trataba.

Al abrir la puerta se quedó completamente sorprendida. Ahí frente a ella, estaba Alex. Con su metro ochenta y cinco, vestido completamente de negro y su cabello rubio. Si en fotos lucia imponente, en vivo era aún más.

—Es un honor conocerte en persona—dijo Alex, rompiendo el silencio.

Bella parpadeo un par de veces, para salir de su estado de shock.

—Lo mismo digo— murmuro al momento de extenderle la mano.

Alex sonrió de lado antes de aceptarla. Apretó ligeramente para después soltarla.

—Y dime. ¿A que debo el honor de tu visita? — pregunto.

—Vengo a entregarte esto—contesto sacando una caja de color verde, de su gabardina.

Bella lo miro dudosa antes de tomarlo.

—¿Qué hay dentro? — pregunto sabiendo de quien venía dicho presente.

Alex negó.

—Él solo me ha pedido que te trajera esto. No sé más—

Lo examino por todos los ángulos asegurándose de que no hubiera nada raro en él.

—¿Y por qué no me lo ha traído el? —pregunto viéndolo fijamente a los ojos. —Considerando que estamos en la misma ciudad.

Al escuchar eso, Alex sonrió.

—¿Quién dice que él está aquí? —pregunta sorprendido.

—¿No se supone que pasa este tipo de festividades con su familia?

Alex niega en respuesta, mientras sonríe. Ella no sabe nada de su amigo.

—Edward suele irse a las Vegas en estas fechas. —dice el rubio, al ver la cara de confusión de la castaña.

—Pero él dijo…

—Una mentira más— la interrumpe. —Seguro te dijo que las festividades las pasa con su familia. Ya sea con sus tíos o con Rosalie. ¿No? — pregunta mientras levanta una ceja.

Bella no sabe que contestar, así que se limita asentir.

—Es natura en él. Siempre dice cosas así para no hacer sentir mal a las personas. Cuando la realidad es otra. —dice dejando escapar el aire, encogiéndose levemente. —En fin. — murmuro restándole importancia a lo que acaba de decir, ya que una parte de él piensa que está traicionando a su amigo. —Eh cumplido mi deber, así que es hora de irme. —dijo sonriente.

Sin esperar a que ella diga algo, se volteo y comienza a caminar.

—¡Feliz navidad! —grito sin voltear.

Bella agacho la mirada para ver el regalo en sus manos, en seguida la volvió a levantar tan solo para ver como Alex se marcha. Aunque no la dejo hablar, pudo conocer un poco más de Edward. Aunque ya no sirva de mucho.

En cuanto Alex desapareció de su vista, cerró la puerta. Y antes de volver al comedor. Tomo el regalo y comenzó abrirlo. Una parte de ella tenía miedo. No sabía lo que dicha caja podía contener, podía ser desde una bufanda hasta una bomba. Pero la bomba no era lo que le aterraba. Temía más, que en ella hubiera un regalo demasiado profundo como para querer saber de él otra vez.

Tomo una respiración profunda para armase de valor. Y con un sutil movimiento de mano, levanto la tapa. Un papel de color negro cubría el regalo, quitándolo pudo encontrar un libro de pasta desgastada, pero no era cualquier libro. No. Se trataba del el extraño caso del dr. Jekyll y mr. Hyde. Levanto el ejemplar con mucho cuidado. Podía notar como sus manos temblaban. Esta copia se parecía demasiado, a la que en algún momento había perdido. Giro el libro con mucho cuidado, tan solo para comprobar que era el mismo que su abuelo le había dado hace diez años.

Al ver la marca de tinta verde en la parte trasera comenzó a llorar.

Edward lo había recordado. En alguna de sus tantas platicas, le había contado todo acerca de ese libro. Como lo había perdido mientras estaba de viaje en Japón. Lo importante que era para ella, ya que su abuelo se lo había regalado antes de morir.

Tenerlo en sus manos una vez más, le traía tantos recuerdos, que apenas y podía con ellos. Este dichoso libro era como tener un pedacito de su abuelo. Aun cuando él había partido hace años. Entre más recuerdos venían a su mente, más lágrimas se acumulaban en sus ojos. Todo parecía tan irreal. Edward había conseguido, lo que ella había estado buscando desde que lo perdió.

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Cuando las lágrimas comenzaron a cesar, pudo notar el trozo de papel, que ya hacia al fondo de la caja. Sin analizarlo, lo tomo con delicadeza. En él había algo escrito que la hizo llorar aún más.

"Esto te pertenece."

Bella sintió como un nudo se formaba en su garganta. Esta era la forma en que Edward le decía adiós. Le estaba regresando lo último que le pertenecía.

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Así como las horas, los días transcurrieron para formar meses. Y en ellos transcurrieron cuatro, desde que Bella y Edward habían terminado con su relación. Después del regalo que él le envió en navidad, no volvió a saber nada de él. Sus presentaciones en el escenario eran contantes. Mientras que las de la televisión era casi nulas. No tenía ánimos de hablar de su vida privada.

Pero por más que quisieran dejar a un lado lo que tuvieron. Siempre había algo o alguien que los hacia recordarse mutuamente. Cliff con sus incansables llamadas a él. Y el equipo de ella, con un caso grande en Nueva York. En todo ese periodo no se vieron más que una vez, la mañana en que Edward llevo al menor de los Swan a casa. Edward cada que hablaba con Cliff, intentaba con todas sus fuerzas no preguntar por Bella. Lo que más quería era saber como estaba. Pero entendía que no debía hacerlo. Al final de día, cuando uno rompe con una persona lo que menos quiere es verla. Por lo tanto con cada llamada reprimía sus ganas de preguntar.

Desde que Rosalie y Alex hablaron con Edward, el llevo a cabo un plan de rehabilitación acompañado de la doctora Bárbara, quien lo acompañaba a todos lados. Era su sombra, su cuidadora y protectora. Le dio una nueva dieta, desecharon el alcohol y quemaron todas y cada una de las drogas. En pocas palabras el intentaba cambiar. El único día en que no lo acompaño, fue en navidad. Ese día Edward quería pasarlo en total soledad.

Por su parte Bella, comenzó a enfocarse por completo en su trabajo. Dio el máximo en el campo, como en lo teórico. En unas semanas haría su examen para ascender de puesto. Dirigir un equipo era uno de sus mayores sueños y estaba a un examen de conseguirlo, aun cuando la consideraban demasiado joven.

Sin darse cuenta, el veintitrés de marzo llego. Era el cumpleaños de Cliff. Un montón de chicos festejaban en la casa de los Swan. Ya que los padres del cumpleañero se encontraban fuera de la ciudad, sus hermanos le organizaron una gran fiesta. Los amigos de Cliff estaban por todo el lugar, mientras sus hermanos cuidaban desde lejos. De un momento a otro sin esperarlo, Edward apareció por el lumbral de la puerta. Luciendo un pantalón de mezclilla y una camisa negra. Tenía un aire despreocupado que lo hacía verse más joven. Además que sus horribles ojeras estaban cesando.

Al verlo, Cliff corrió hacia él. Por otro lado, Vincent y Raymond esperaban la reacción de Bella, la cual aún no veía a su exnovio. Ya que ninguno quería actuar sin la orden de su hermana.

—¡Viniste!— grito Cliff sobre la música.

Edward le sonrió antes de darle un breve abrazo y entregarle el obsequio que llevaba.

—No debiste molestarte— murmuro el cumpleañero al ver el presente.

—No es ninguna molestia. —le aseguro. — Es solo un pequeño regalo. Para un gran amigo.

Ahora fue el turno de Cliff para sonreír. Lo alagaba infinitamente, que Edward lo considerara su amigo.

—Por cierto. ¿Gustas algo de beber? —pregunto el anfitrión.

Edward negó.

—Vengo de rápido.

Cliff asintió melancólico. El quería presumirle a todo el mundo su amistad con Edward. Pero por otra parte entendía que él tuviera otras cosas que hacer.

—Pero prometo verte en otra ocasión. —le sonrió y abrazo una última vez. —Que tengas un gran día. —le susurro antes de soltarlo lentamente.

En ese momento, al otro lado de la casa. Bella bajaba las escaleras acompañada de April. La castaña les iba a preguntar que veían a sus hermanos. Pero las palabras murieron en su boca al verlo. Ahí estaba él. Aun lado de su hermano. Sonriendo como si nada. Ajeno a su mirada.

No supo en que momento sus piernas tomaron la decidiendo de caminar. Lo único que noto, fue que de pronto estaba frente a él. Con un ligero empujón hizo a Cliff a un lado. Ninguno de los dos podía creer que se estuvieran volviendo a ver. Él le intento sonreír. Pero al ver el rostro de ella, tan frió e inexpresivo; entendió que lo mejor que podía hacer, era irse de ahí.

Sin decir nada, se dio la media vuelta comenzando a caminar hacia la salida.

Al ver que se iba, Bella decidió caminar detrás de él. Comenzó a seguirlo. Tenía un par de preguntas que hacerle. Necesitaba hablar con él de un tema que los involucraba demasiado a los dos. Pero al llegar a la entrada, vio como una mujer rubia tenia a Edward tomado de las manos. Ambos estaban de frente y se miraban fijamente. Ella le decía algo mientras que el asentía. Sin previo aviso, ella lo abrazo. El no actuó en seguida. Primero se quedó estático, para después devolverle el abrazo de manera torpe.

En cuanto vio eso. Bella entendió que había llegado tarde. Al parecer él ya había seguido adelante. Los vio subirse a un BMW plateado. Ambos iban en la parte de atrás. Mientras se iban, pudo notar que Edward en ningún momento miro hacia atrás.

Sin darse cuenta se llevó su pequeña mano a su vientre.

—Al parecer estamos solos en esto. — le murmuro al pequeño bulto en su vientre.

—¡Claro que no!— gruñeron Ray y Viny al mismo tiempo.

Bella se giro para ver a sus hermanos. Ambos le sonreían, aunque en su mirada se podía ver que estaban enojados.

—El tiene que saber— murmuro Ray. —Tiene que hacerse cargo de lo que a echo.

—Ray tiene razón— secundo Vincent.

Bella negó. No sabia que hacer. Al verlo había decidido contarle todo. Pero cuando lo vio con la rubia, supo que algo en el había cambiado. Ya no se veía como el mismo Edward. Ya no tenia esa cara de perdido. Sus ojeras había disminuido, igual que cuando estuvieron juntos. El había por fin logrado dormir. Mientras que ella, se pasaba las noches en vela debatiéndose por decirle o no.


Nota de la autora.

El libro que Edward le regresa a Bella, es una lectura obligada. Créanme.

Ahora si.

¡VOLVI! (o al menos eso intento) Es una actualización en modo de regalo, ya que viene navidad y tenia que darles algo, por ser un s excelentes lector s :)

Se de sobra, que me merezco todos los crucios que quieran lanzarme, no me defenderé xD. Por otro lado, cabe mencionar que los deberes muggles me acaban, estoy estudiando, trabajando y patinado. Por lo tanto no me queda tiempo para nada. A demás que al hacerse grande, Uno tiene más responsabilidades, de las que algún día creyó tener.

La mentó esto meses sin actualización, pero pondré como propósito de año nuevo, actualizar más se guido. (Palabra de Mortífago.)

Por ultimo, estaré mas que feliz, de leer sus "dulces comentarios" Se aceptan de todo tipo.

Les mando un fuerte abrazo, esperando que se la pasen muy bien, que Santa les traiga todo lo que han pedido, pero sobre todo. Mucha Paz Y Amor.

¡Felices fiestas! Z.