Hola a todos…
Primero que nada, las disculpas que se merecen, dije que colgaría un capítulo el día jueves y no lo he podido hacer, honestamente estoy teniendo un problema "logístico" o sea, me he quedado sin Internet, no sé por cuánto tiempo y eso es un gran problema para mí, que estoy acostumbrada ya a poner los capítulos en las madrugadas y todo eso, así que, no sé si leyeron mi perfil (¿alguien lo lee?) y he puesto el nuevo horario de actualizaciones, que serán los domingos al medio día y los miércoles en la noche, sí, arrancamos con dos capítulos por semana, y me da pena que justo cuando vamos a empezar me quede sin Internet… Además decirles que puede que ahora conteste los comentarios más lentamente, si alguna vez se me pasa y no los puedo contestar todos espero me comprendan, esto de andar en los cyber es toda una tortura para mí por la falta de privacidad y todo… pero lo intentaré.
El beteo a cargo de Ahgness Black, un beso para ti, gracias por la ayuda XD
Bien, sin más que decir, los dejo con el capítulo del día de hoy:
HARRY POTTER Y EL FABRICANTE DE POCIONES
SEGUNDO LIBRO: "EL ÚLTIMO AÑO"
CAPÍTULO 21: "GINNY ATACA DE NUEVO"
El enemigo sólo empieza a ser temible cuando empieza a tener razón.
Jacinto Benavente
Abril de 1999, Hogwarts.
Luego del ataque Harry vio a Draco caminando con aquellos pasos seguros y, de alguna manera, altaneros dentro del Gran Comedor, prestó atención en si alguien se acercaba a molestarlo pero nada ocurrió, seguramente porque los profesores estaban allí cerca y nadie se atrevería a molestar. Pese a eso, lo siguió a través del mapa para asegurarse de que llegara con bien a su aula de encantamientos mientras él, junto a Ron, Hermione, Ginny y Sylvia, las cuales se habían auto invitado a caminar junto a ellos, llegaban al aula de Defensa contra las Artes Oscuras.
Comprobó con alivio como Draco entraba al aula de Encantamientos y como se sentaba al fondo, lejos de todos los demás, y por alguna razón no dejó de observarlo hasta que la profesora Loewenthal los mandó al orden para empezar con la clase.
*
El aula estaba en silencio, agradeció al menos no tener clases de transformaciones o ninguna donde tuviera que verle la cara a la Weasley y su pandilla, la había visto conversando junto a Harry en la hora del almuerzo. En el fondo le enervaba que ella anduviera tan pegada al chico y lo peor de todo era que no podía decir nada pues no quería darle ninguna pista de quién o quiénes lo estaban molestando, además en el fondo dudaba que Harry lo antepusiera a los Weasley, los que según le había dicho eran como su familia, y lo defendiera a él, sobre todo con lo mal que él se había portado con ellos en el pasado.
La clase fue más o menos tranquila, varios de sus compañeros de Slytherin, sobre todo ese chico: Pritchard, lo miraban de reojo, Draco no sabía si porque planeaban algo contra él o porque le tenían pena. Ninguna de las dos opciones le gustó en absoluto y trató de concentrarse en la clase y dejar de lado a Harry, los Weasley y planes macabros contra él (además que pensaba que se estaba volviendo paranoico).
Cuando la clase acabó fue de nuevo al Gran Comedor, vio a Harry entrando con sus amigos de siempre y con alguien más, un chico Hufflepuff; y lo recordaba bien: Ackerley, uno de esos a los que le gustaba molestarlo en grupitos. ¿Qué se supone que estaba haciendo con Harry? ¿Caminando junto a él y mirándolo de esa manera tan poco inocente? Y Harry que permanecía junto a él, explicando algo. Conocía bien a Harry y sus gestos, la forma como sus manos se movían o la forma de gesticular, seguro que le estaba explicando alguna cosa. Si no recordaba mal ése era el chico que había hecho avergonzar a Harry en medio de la clase cuando tuvo que aceptar ayudar al grupo de DCAO. Interesante que Harry siempre termine perdonando y haciéndose amigo de la gente que en algún momento lo trató mal.
Harry sintió la mirada fija de alguien sobre él, levantó el rostro y vio a Draco mirándolo de aquella manera tan extraña, quedó congelado en su sitio, haciendo lo único que podía hacer, sonreír, Draco pareció responder el gesto por un instante pero la voz de Ackerley lo obligó a girarse hacia él y romper el contacto con Draco. Se consoló pensando que luego de la cena podrían verse y hablar un poco más, mientras terminaba de explicarle a Ackerley cómo realizar un escudo protector sobre algo o alguien que no fuera uno mismo.
*
Apenas y probó bocado antes de salir a prisas del Gran Comedor, una vez en su habitación se desprendió de la túnica y de la camisa que llevaba debajo y observó la línea rosada sobre su pecho, demoraría un poco más en curar y desaparecer, frunció el ceño ante su imagen, le parecía que estaba un poco más delgado y eso sumado a la horrible marca en el pecho le daban un aspecto poco agradable, o eso pensaba él. Con un par de dedos comenzó a untar la poción sobre el pecho, cuando escuchó los pasos de Harry resonando en el pasillo.
Harry entró a la habitación y por alguna extraña razón ninguno de los dos fue capaz de decir nada, simplemente se quedaron de pie, mirándose durante un instante hasta que ambos a la vez avanzaron la distancia que los separaba y se encontraron en medio de la habitación, sus brazos y manos enredándose en el torso del otro, sus labios encontrándose y reconociéndose, era como si no se hubieran visto en días, quizá meses.
Draco se apoderó de la boca de Harry con fuerza, su lengua explorando el interior cálido y disfrutando ese sabor tan particular mientras lo sentía gemir y apretarse más a él. La tela de su ropa se sentía extraña sobre su piel y aún sin romper el beso comenzó a desabotonarle la túnica mientras Harry ayudaba y se sacaba la corbata y desabotonaba la camisa.
En algún momento esos labios habían abandonado su boca, en algún momento la túnica, la corbata y la camisa habían caído hacia el piso y él había cerrado los ojos y dejado caer la cabeza a un lado mientras sentía los dientes de Draco clavándose en su clavícula, una mezcla de dolor, placer y anticipación bailando en su pecho. Sujetó con más fuerza la cintura de Draco y lo pegó a él, sus erecciones se frotaron haciendo que Draco dejara de morderlo y emitiera un gemido, el primero que le escuchaba desde hacía mucho tiempo.
—Draco… Dios, Draco, no sabes lo que te he extrañado —dijo Harry empezando a morder y besar la pálida piel del cuello mientras sus manos iban hacia delante y se encargaban de deshacerse del cinturón y abrir el pantalón.
—Lo siento… —suspiró Draco dejándose hacer mientras sentía las manos de Harry en el interior de sus pantalones, acariciando uno de los huesos de sus caderas.
—¿Por qué lo sientes? —preguntó extrañado Harry levantando el rostro para ver a Draco, ya agitado y sonrojado. Le encantaba tener a Draco de esa forma.
—Por haberte dejado de lado tanto tiempo —contestó Draco antes de lanzarse sobre los labios de Harry nuevamente, no dándole oportunidad a contestar y empujándolo poco a poco hacia la cama.
Harry se dejó empujar sobre la cama y dejó que Draco, besando y acariciando, lo fuera despojando de lo poco de ropa que le quedaba, observó anhelante a Draco deshacerse de los zapatos, las medias y los pantalones, cuando los bóxer salieron volando hacia alguna esquina no pudo apartar la vista de la roja y brillante erección, casi tan necesitada y lista como la suya, inconcientemente llevó una mano a su propia erección y comenzó a acariciarse lentamente, mientras Draco se acercaba a la cama con esa mirada depredadora que tanto le ponía.
—No lo harás solo, Potter —reclamó Draco algo divertido mientras bruscamente apartaba la mano de Harry de su erección.
—Draco… —se medió quejó Harry sintiendo la piel cálida de Draco sobre él —Mira que hace mucho que no…
—Mmm… eso me sonó a queja.
—¡No! —se apuró en aclarar Harry —, no es una queja es solo que… —y Draco no lo dejó terminar, lo besó nuevamente, con ímpetu, de aquella manera que dejaba en claro quién dirigiría las cosas esa noche, y Harry se dejó encantado, mientras esa lengua exploraba cada rincón de su boca, mientras esos dientes aprisionaban sus labios hasta el límite entre el dolor y el placer.
—Te ves increíble —confesó Draco apartándose de Harry, que sólo gimoteó y alzó las caderas en busca de más contacto, sus manos se apretaron más fuerte alrededor de sus brazos y Draco sonrío —y sigues siendo igual de impaciente.
—Te culpo a ti —contestó Harry sintiendo las manos de Draco, con tortuosa lentitud, acariciar su pecho y abdomen.
—¿A mí?
—Tú… eres tan malo que te gusta tenerme así, a punto de volverme loco.
—Oh, ¿ahora soy malo? —preguntó Draco con una sonrisa de aquellas que no auguraban nada bueno, una de aquellas que Harry no había visto en semanas y que estaba feliz de ver, de ver que Draco estaba volviendo a ser el de antes.
—Pues…
—¡Ay, Potter!… no sabes en lo que te metes —susurró Draco acercándose a sus labios, apenas rozándolos, Harry levantó el rostro en busca de un beso que no le fue otorgado, Draco lo soltó y se levantó de la cama, mientras Harry se sentaba y lo observaba atentamente.
—Vamos, Draco… ¿Qué haces?
—¡Ajá! —sonrió Draco triunfante mientras levantaba la corbata del uniforme de Slytherin en alto. Harry abrió los ojos sorprendido e instintivamente retrocedió en la cama.
—¿Draco, qué…?
—Dime una cosa, Harry —interrumpió Draco con voz baja y excitante mientras gateaba sobre la cama hacia Harry —¿Alguna vez alguien te ha atado?
—No —masculló Harry mirando a Draco fijamente, a sus ojos oscurecidos por el anhelante placer, a su boca roja por haberlo besado con tanta fuerza, a sus mejillas sonrojadas y su cabello alborotado —jamás dejaría que alguien me amarre… es que…
—¿Y no confías lo suficiente en mí para dejarme hacerlo? —preguntó atrapándolo al fin por los brazos, sintió la piel de Harry estremecerse bajo su toque y sonrió ampliamente mientras se acercaba al cuello y con su lengua empezaba a recorrerlo lentamente.
—Yo… —Harry cerró los ojos e inclinó el rostro hacia un lado, dándole más espacio a Draco para que jugara con su lengua en aquellas partes de su cuello que lograban estremecerlo de esa manera tan deliciosa —sí —aceptó finalmente.
—¿Sí? —Susurró Draco soplando sobre la húmeda piel del cuello —, no quiero… obligarte —dijo dando otra lamida, esta vez llegando hasta la oreja.
—Yo… yo quiero.
—No quiero que creas que te presiono tampoco —susurró sobre su oreja, antes de atrapar entre los dientes el lóbulo, Harry gimió y se retorció mucho más, sus manos sujetándolo, apretándolo.
—Demonios, ¡sólo hazlo! —pidió Harry cada vez más impaciente… A Draco siempre le gustaba ponerlo así de impaciente —¡Amárrame!
—Solo tenías que pedirlo amablemente, ¿sabes? —se burló Draco apartándose de Harry y empujándolo contra la cama, Harry se dejó recostar y dejó que, entre más besos y caricias, Draco le levantara los brazos y lo sujetara a una de las columnas de la cama. Percibió algo extraña la sensación de la tela de la corbata sobre sus muñecas apretándolo, instintivamente intentó tirar los brazos hacia abajo pero le fue imposible, Draco estaba arrodillado entre sus piernas, mirando satisfecho su trabajo. Y se sintió vulnerable, vulnerable y dominado, a libre disposición de Draco y aquello, no pudo negarlo, le encantó.
Draco sonrió de lado apreciando lo que era tener a Harry amarrado a su cama de esa manera, con las piernas abiertas, ofreciéndose totalmente a él, la sensación de poder que lo invadió rivalizando con la desbordante sensación de felicidad al saberse merecedor de la confianza de Harry, de ser la persona en la que Harry confiaba para hacer algo así.
Se inclinó hacia delante y le dio un beso en la frente, en medio de la cicatriz, su piel entrando en contacto con la tibia piel de Harry —Te quiero —murmuró haciendo un camino de besos, por los ojos y bajando hasta los labios.
—Te quiero —retribuyó Harry sintiendo esos labios ahora descendiendo más, por el cuello y por el pecho. Luchó con la necesidad de acariciar también la piel de Draco, de enredar sus dedos en los cabellos largos y rubios, tiró inconcientemente nuevamente de sus manos y una sensación de ardor en sus muñecas lo detuvo.
—Harry… —sopló Draco dentro del ombligo de Harry luego de haber introducido la lengua, le encantó la forma como las caderas de Harry se levantaron y el grito que soltó —. Sí… eres delicioso —murmuró antes de seguir bajando con la lengua hacia la mata de bellos oscuros.
—Oh… por favor… —gimoteó Harry levantando las caderas para hacerle notar su más que lista erección.
Draco pasó con su lengua sobre el hueso que sobresalía de la cadera de Harry y siguió bajando, repartiendo besos y lamidas a toda la pierna y al muslo interno para luego hacer lo mismo con la otra pierna, obviando por completo la erección de Harry, desesperándolo y disfrutando de tenerlo así, jadeando, tratando de mover las caderas y arqueándose, a su completa merced.
Harry, pese a la tensión en los hombros por la acción, levantó el rostro hacia Draco para ver la cabeza del chico entre sus piernas, sus manos acariciando sus muslos, sus piernas y sus caderas. Draco pareció percibir su mirada pues se detuvo y levantó el rostro, ambos se miraron un instante y entonces Draco le dio esa media sonrisa que tanto le encantaba, antes de inclinarse hacia su erección y sin ningún tipo de advertencia metérsela en la boca por completo. Harry soltó un gruñido ante la sensación y se dejó caer hacia atrás.
Draco lo recibió por completo en la boca, tratando de acomodarse mientras las caderas de Harry comenzaban a empujarse contra él, jugueteando con su lengua y en algunas ocasiones incluso con sus dientes, cosa que parecía poner a Harry mucho más caliente.
Chupó y lamió cada vez más fuerte mientras sus manos se entretenían acariciando los testículos y rozando insinuantemente más atrás, la pequeña entrada. Sintió a Harry removerse con mayor fuerza, la erección del moreno cada vez más dura dentro de su boca, llenándose de líquido pre-seminal, y los gritos de Harry inundando la habitación.
—Draco… ¡Oh, Merlín! Draco —empezó a balbucear Harry tratando de llamar la atención de Draco, tratando de detenerlo mientras esa boca lo ponía al límite.
Pero Draco no le hizo caso y dejó que Harry se hundiera mucho más profundo en su boca, tratando de relajar su garganta y respirar, sus dedos presionando con un poco más de fuerza los testículos y entonces lo sintió: el cuerpo de Harry tensarse y su erección poniéndose imposiblemente más dura, un gemido largo y profundo mientras su boca se llenaba de un líquido caliente y algo amargo. Lo tragó todo, o todo lo que pudo, mientras daba las últimas lamidas y sentía a Harry resoplando y agitarse debajo de él.
—Dios, Draco… te advertí… —se disculpó Harry sintiendo a Draco subir nuevamente.
—Y te escuché —respondió Draco antes de darle un beso, aprisionando el cuerpo de Harry contra el colchón y con sus manos acariciando sus costados, sus propias caderas refregándose suavemente contra la piel de Harry, su erección demasiado dura ya, sintiendo cierto alivio por el contacto.
—Mmm —suspiró Harry, conciente de la necesidad de Draco —Puedes…
—Por supuesto que lo haré —replicó Draco rápidamente y alejándose un poco de Harry para invocar la varita, en cuanto la tuvo entre las manos la paseó por el pecho y el abdomen de Harry, que respiraba entrecortadamente aún, levantando las piernas un poco para darle más acceso.
Harry sintió la peculiar frialdad y humedad del hechizo lubricante y se mordió un labio, sintiéndose nuevamente excitado y ansioso porque Draco continuase.
Draco le dio un beso más en la boca antes de arrodillarse completamente en la cama y empujar las piernas de Harry contra su pecho para luego hacerle girar la cadera por completo.
—Esta vista realmente, Harry… —murmuró inclinándose un poco hacia delante mientras Harry lo miraba atentamente. Con los dedos de una mano separó un poco las nalgas y se entretuvo acariciando y tanteando cerca de la entrada por un rato, mientras que con la otra se hacía de la semi erección, húmeda por el orgasmo anterior, de Harry y comenzaba a masajearla lentamente.
—Sí… Draco, un poco más rápido —pidió Harry sintiéndose extraño en esa posición, con los brazos sujetos hacia arriba, el cuerpo doblado y aún algo húmedo e ido por el orgasmo anterior.
—Mi pequeño pervertido —le reprochó Draco divertido mientras un dedo se introducía lentamente hacia el interior, Harry se agitó y gimió suavemente, mientras el metía y sacaba ese dedo con lentitud, esperando a que Harry se adaptara poco a poco, llevaban varias semanas sin hacerlo y no quería lastimarlo.
—Soy todo lo que quieras, solo no te detengas —contestó Harry levantando a duras penas el rostro un instante, antes de volver a dejarse caer cuando ése segundo dedo se unió al primero y empezaron a prepararlo con más fuerza y rapidez.
—Todo lo que quiera ¿eh? —dijo con una sonrisa Draco apartando finalmente ambos dedos del interior de Harry y renovando el hechizo lubricante sobre él mismo antes de empujar las caderas de Harry un poco más y hacerse un sitio para entrar.
—Lo que quieras.
—Dime si quieres que me detenga, ¿de acuerdo? —Draco se empujó un poco en el interior de Harry, sintiendo la resistencia del cuerpo y el calor que poco a poco lo envolvía.
—¿Bromeas? —respondió Harry apretando los dientes por la ligera incomodidad, sentía a Draco abrirse camino poco a poco en su interior.
—N… No —suspiró Draco retirándose un poco y empujando nuevamente, el interior de Harry recibiéndolo casi por completo. Levantó la vista hacia Harry, con las mejillas rojas y los labios ligeramente apretados —¿Paro?
—Ni se te ocurra.
Y Draco salió una vez más y se empujó, quedando está vez por completo en el interior de Harry, el calor y la humedad rodeando su carne lo hicieron sentirse mucho más excitado aún, sin embargo se tomó un momento para calmarse y para dejar que Harry se relajara por completo.
—Eres tan caliente… y tan… ¡Oh, Dioses, Harry! No podré soportar mucho esto.
Harry agitó sus caderas en respuesta y Draco comenzó a moverse lentamente al inicio, buscando la comodidad de Harry, que gemía y se retorcía debajo de él, con una mano buscó su erección y comenzó a masturbarlo, hasta que estuvo completamente excitado, entonces empezó a moverse con más rapidez y fuerza, saliendo casi por completo para entrar nuevamente.
—Draco… —gimió Harry entrecortadamente, la incomodidad había sido superada ya y ahora sólo sentía placer cada vez que Draco entraba en él. Sintió la mano de Draco soltarlo de la cadera y soltar su erección un instante antes de ser reacomodado, está vez casi sobre las rodillas de Draco, dándole un ángulo completamente diferente, un ángulo mucho más placentero, en cuanto Draco rozó su próstata soltó un grito agudo y hasta cierto punto vergonzoso.
—¿Mejor?
—Sí, demonios, sí —contestó Harry entre gemidos, sus manos tiraron con más fuerza, tratando de soltarse, de poder tocarse, pero las ataduras no cedieron ni un centímetro, Draco pareció adivinar sus deseos porque pronto una mano había vuelto a masturbarlo, está vez a un ritmo mucho más rápido y desesperado.
Ambos se agitaron, uno contra otro, cada vez más fuerte, gritando y gimiendo sus nombres hasta qué, el primero en llegar fue Draco, con un sonido gutural y apretando tanto la piel de las caderas de Harry que hasta le dejó marca, sin embargo los espasmos y la sensación de paz absoluta no le impidieron seguir acariciando a Harry, solo un par de caricias más bastaron para que también se corriera, con un ronco gemido.
Harry dejó caer las piernas a los lados y Draco se dejó caer sobre él, ambos respirando agitadamente, disfrutando de la soltura de sus músculos y de la sensación de dulce paz que había en el ambiente.
Draco dio un par de besos más sobre el pecho y se apartó, con algo de pesar, de Harry para soltarlo por fin —Por mí y te tengo atado a mi cama siempre… pero creo que sospecharían de tu desaparición.
Harry soltó una pequeña carcajada y envolvió a Draco entre sus brazos, ambos recostados sobre la cama.
—Tal vez me puedas tener atado a tu cama durante mucho tiempo… durante días enteros, cuando terminen las clases nadie notaría mi ausencia.
Draco le dio un beso en el pecho y prefirió evitar el tema, el qué harían luego de la escuela era algo de lo que no habían hablado mucho, o casi nada, y no era algo que le apetecía hacer en ese momento —¿Estás bien?
—De fábula.
—¿Te…? Ya sabes, ¿Te lastimé, o te duele?
—Dolor, un poco… nada que vaya a matarme.
—Te enseñaré el hechizo.
—Oh, sí el hechizo… —suspiró Harry recordando que Draco le había hablado de el la primera vez que había estado arriba —Cuánto me hubiera gustado saberlo antes…
—Me imagino que sí —Draco suspiró y cerró los ojos, aún era temprano y era jueves, un día en que no se quedaban a dormir juntos, sin embargo le provocó descansar aunque sea un poco con Harry, se sentía agotado.
—¿Tú…? —Harry acarició con una mano el cabello rubio —Tú debes estar agotado… ¿podríamos dormir un poco?
—Ya estoy durmiendo —replicó Draco con burla, pero se levantó un poco para darle un beso en el pecho a Harry antes de volver a cerrar los ojos, Harry no habló más y poco a poco se fue quedando dormido.
Para cuando salió eran ya cerca de las once de la noche, casi a tiempo para llegar a su sala común antes del toque de queda, Draco y él se habían quedado dormidos por un rato y luego hecho algunos avances en las tareas, sabiendo que el fin de semana tendrían que emplear más tiempo en estudiar, pero contento por la noche que había pasado.
Avanzó contento por los pasillos, como todavía era temprano no se preocupó por ponerse la capa de invisibilidad, y tan concentrado iba en poder llegar a su cama y dormir que no se dio cuenta de los ojos castaños que, desde la misma columna, seguían vigilándolos.
*
La semana siguiente llegaron los formularios y solicitudes de todos los que postulaban a diferentes escuelas y universidades, hubo un gran revuelo en la sala común de Gryffindor, la profesora Hooch los reunió en pequeños grupos de alumnos, de acuerdo a las carreras que finalmente habían escogido para ayudarlos a llenar sus solicitudes. Hermione repasó unas diez veces su solicitud para entrar a "La Escuela de leyes Barberus Bragge", según descubrió Harry, la escuela de leyes más conocida y prestigiosa de Inglaterra mágica, antes de entregarla.
Descubrió también que además de él, Elías Vance, un chico un año menor que él, que también cursaba el séptimo año quería postular a la escuela de Aurores.
El formulario no fue tan complicado de llenar como había esperado y luego de eso sólo les quedaba esperar la fecha del examen, que según la profesora Hooch, sería la semana siguiente a los EXTASIS.
Esa semana Draco también descubrió que en su formulario para la beca aparecía ya la fecha para su examen teórico-práctico: el diez de Junio.
Harry lo miró entre divertido e impaciente mientras Draco replanteaba todo su horario de estudio, el profesor Monroe además se ofreció a ayudarlo a practicar las diferentes pociones que aparecían en la lista de posibles preguntas, así que ambos tuvieron que ajustar aún mucho más sus tiempos, viéndose cada vez menos, pero ambos sabían que era algo inevitable, que a tan sólo dos meses de los EXTASIS no se podían ya descuidar con los estudios.
Para su siguiente entrevista en el Ministerio, Draco preguntó a la profesora McGonagall y a los aurores si había alguna noticia sobre el ataque a su madre, pero nadie le supo dar razón al respecto, en el fondo él sabía que aquel misterio tal vez nunca sería revelado, menos con las pocas intensiones de los aurores por resolverlo.
Draco consultó a su reloj una vez más, eran cerca de las diez de la noche y Harry aún no aparecía. Por lo general los sábados Harry llegaba alrededor de las nueve, luego de ayudar al grupo de estudio de DCAO y juntos se quedaban estudiando hasta casi la media noche, Harry se quedaba con él esas noches y, luego de estudiar, disfrutaban de un tiempo juntos, sin embargo el que Harry no apareciera le parecía extraño y, por qué negarlo, ponía cierta desconfianza en él, sobre todo porque no podía hacer mucho más que esperarlo en su habitación, prácticamente encerrado.
Minutos después Harry apareció agitado, entrando casi corriendo por el pasillo, Draco se giró y le dio una mirada que quiso parecer desinteresada antes de continuar repasando el libro de Transformaciones.
—Se me hizo tarde —explicó Harry algo agitado aún y dejando caer la mochila en el suelo.
—Eso veo.
—Empezaré con mis tareas —comentó Harry acercándose a Draco y removiéndole el cabello, lo cual era algo por lo que Draco siempre protestaba, sin embargo esta vez ni se inmutó, lo cual le dio la señal a Harry de que algo pasaba. Rodeó el escritorio y se inclinó para darle un beso en los labios, uno que no fue tan entusiastamente recibido como había esperado.
—Ve a estudiar, aún me quedan un par de horas más con esto.
—¿Qué pasa?
—Tengo que estudiar, Harry, eso es lo que pasa.
Harry frunció el ceño —Ya sé, y yo también, pero por lo general parece que te alegra verme, en cambio hoy…
—¿Qué te demoró tanto? —interrumpió Draco cerrando el libro de golpe, Harry dio un respingo por el gesto tan rudo —¿Por qué tan tarde?
—La profesora Loewenthal insistió en que me quedara a ayudar a Stewart Ackerley a practicar el patronus, es que no lo conseguía y ya ves, todos están volando con el tiempo.
—Claro… Ackerley, ¿no es el mismo chico que siempre te anda pidiendo ayuda con los hechizos de defensa?
—Sí, ese mismo —contestó Harry cada vez más extrañado.
—¿Y que más te ha pedido ese chico? —preguntó Draco convencido de que no podría seguir estudiando, estaba demasiado desconcentrado y además ansioso de Harry, habían pasado muy pocas noches juntos, ya no podían entretenerse tanto como antes. Se puso en pie y tomó a Harry de los hombros, acercándolo más a él.
—¿Qué más? —parpadeó Harry asombrado por la actitud de Draco.
—Sí, ya sabes, qué más, siempre lo he visto rondándote, incluso en el Gran Comedor un par de veces… —Draco se inclinó hacia delante y le dio un beso en los labios, uno fuerte y demandante, dejándole en claro lo que necesitaba en ese momento y sobre todo que no aceptaría un no como respuesta.
Harry se dejó besar encantado, aunque con la mente algo confusa; las manos de Draco comenzaron a desvestirlo con avidez, tirando de su túnica con algo de brusquedad mientras lo iba mordiendo cada vez más fuerte en el cuello.
—¿Draco? —jadeó Harry sujetándolo por los hombros.
—Shhh —Draco se inclinó y lo volvió a besar con fuerza, mordiendo está vez su labio inferior. Harry presionó con más fuerza sus hombros y lo trató de apartar.
—Espera… —Draco se apartó de él y le dio una mirada resentida —¿Por qué estás enfadado? No me gusta hacerlo así, como una manera de que te desfogues… peor no sabiendo la razón.
—¿No te gusta hacerlo así? —reclamó Draco —¿Acaso crees que te uso para desfogar mis broncas?
—Por lo general no, pero hoy estás enfadado, dime por qué —pidió Harry avanzando hacia él —¿Te han molestado de nuevo?
—No.
—Bien, entonces… ¿Hay algo en ese libro que no entiendas y…? —Harry se detuvo ante la ceja levantada de Draco —, claro, no hay casi nada que tú no puedas entender…
—No, casi nada.
—Presumido… —Harry lo rodeó con sus brazos y lo jaló para darle un abrazo —, entonces… estás enfadado porque llegué tarde.
—Algo —admitió Draco dejándose abrazar, sintiendo ahora su rabia como algo ligeramente ridículo.
—¿O por qué me demoré por ayudar a Ackerley? —tentó Harry, sintió a Draco ponerse tenso bajo su abrazo y removerse un poco, sin embargo no lo soltó —. Oh, Draco, no me digas que en verdad estás celoso.
—Yo no estoy celoso, no tengo porque estarlo… ¿o sí?
—Por supuesto que no, no seas tonto.
—Yo, Potter, no soy tonto. He visto a ese chico darte vueltas y estar pegado a ti como una babosa, razones no me faltarían.
—Pues acabas de admitir que sí estás celoso.
—No lo hice.
—Lo que sea, Ackerley no es gay, y no me interesa en lo más mínimo.
—Por supuesto que lo es, ¿no ves como te mira? El tipo te idolatra y babea por ti.
—No creo que tú seas muy experto en eso de reconocer chicos gay, no me descubriste a mí.
—Eso era diferente.
Harry se apartó de él para mirarlo a la cara finalmente, se sintió algo poderoso al ver a Draco sonrojado, por lo general, fuera del sexo, Draco no se sonrojaba casi nunca.
—Draco…
—No molestes, Potter —se quejó Draco sabiéndose sonrojado y sintiéndose tonto y vulnerable ante la mirada de Harry. Trató de apartarse de Harry, pero éste no se lo permitió.
—Lo siento, no te digo nada, sólo que no tienes porque sentirte así, y no digo celos —advirtió ante la mirada enfadada de Draco —sino a lo que sea que estés pensando o sintiendo —claro que Harry entendía que eran celos, pero si Draco no quería reconocerlos como tal no podría obligarlo, porque Draco era demasiado terco para algunas cosas —no creo que Ackerley sea gay, y si lo fuera pues no tiene nada que ver, a mí solamente me gusta un mago gay y es rubio, sabiondo y muy guapo…
—Jo, jo, que cómico.
—Y además lo quiero, y mucho… —Harry le dio un beso en la frente y sintió a Draco suspirar bajo su beso.
—Yo también te quiero…
—Y además —continuó Harry con una sonrisa y apartándose finalmente de él por un instante para luego jalarlo de la mano hacia la cama —, hay algo que quiero preguntarte, o mejor dicho de lo que quiero que hablemos… desde hace días que le doy vueltas a esto y pienso que es el momento oportuno.
—Pero… tenemos que estudiar —se quejó Draco algo preocupado y ya sabiendo más o menos por donde iba la conversación, aquella que no quería tener en realidad.
—Estabas dispuesto a aplazar tus estudios por tener sexo, ¿No lo puedes hacer porque quiero hablar contigo un par de minutos?
Draco suspiró vencido y asintió —lo siento, dime.
—Cuando acabe la escuela, sé que la beca a la que postulas incluye un lugar en el campus, la Academia de aurores también es un internado, sin embargo, tenemos algo así como dos fines de semana al mes para ir a casa y me gustaría que durante esos fines de semana… o mejor dicho, me gustaría y me sentiría mucho más tranquilo si tú te quedaras en casa en lugar de la universidad, o que al menos pasaras los fines de semana que yo tengo libres allí.
—¿Es muy complicado, no crees? —preguntó Draco pareciendo desconcertado.
—No, no lo es —Harry frunció el ceño y se cruzó de brazos —, sería vivir juntos pese a los internados, intentarlo al menos, acomodar nuestros horarios; ya sabes, como una pareja.
—Aún no me han dado la beca, Harry.
—Pero te la darán, y luego, cuando terminemos la escuela podremos pasar al menos dos semanas en casa, decidiendo como acomodarnos. Sé que requerirá mucha coordinación y que nos veremos poco, pero lo prefiero a no verte nunca y…
—¿Qué pasará si alguno de tus amigos apareciera por allí de improviso? —preguntó Draco interrumpiéndolo —, o Andrómeda y Teddy.
—Mis amigos saben que soy gay, y además se los diría, les contaría acerca de nosotros.
—Harry… —Draco suspiró y tomó las manos de Harry, mirándolo a los ojos —, te quiero, y por eso no dejaré que te precipites, aún nos queda mucho camino por recorrer y el imponernos un horario tan ajustado, el decirle a tus amigos y todo eso, pues, es demasiado.
—No lo es. Yo pensé que luego de la escuela seguiríamos juntos y solo quería… —Harry se detuvo y se soltó de Draco bruscamente, al fin comprendiendo —tú no pensabas seguir con esto después de la escuela.
—¡Yo no he dicho eso! —se defendió rápidamente Draco volviendo a tomarlo por las manos.
—¿Entonces que estás diciendo Draco?, porque por Dios que no te entiendo.
—Tenemos los exámenes y las pruebas de admisión encima, no nos apresuremos, luego tendremos un par de semanas libres, podremos hablar y ver qué hacer. Eso es lo que creo que deberíamos hacer.
—¿Lo pensaras al menos? —preguntó Harry, parecía mucho más esperanzado —, ¿Entre todo lo que estudias te darás un tiempo para pensarlo?
—Sí, lo pensaremos juntos, no te apresures ni te enfades, solo que no es el momento para hablar de esto… ¿de acuerdo?
Harry asintió lentamente, en el fondo algo descorazonado por la respuesta de Draco —De acuerdo.
Draco le sonrió y le dio un beso en los labios antes de ponerse en pie.
—Bien, ahora a estudiar, que tenemos un horario que cumplir.
—Pero… —se empezó a quejar Harry, Draco giró y levantó una ceja —pensé que habías dicho que no te podías concentrar y…
—Sí, pero ahora sí puedo y ya te dije, hay que seguir con el horario, de nada servirán tus maravillosos planes si es que no pasamos las pruebas.
—Claro, sargento —se burló Harry sacando la lengua hacia Draco y levantándose para tomar su mochila y empezar con las tareas.
—¿Sargento? —Draco ladeó la cabeza y frunció el ceño —Eso no está en el libro de Estudios Muggles.
—Es… ¿Te lo explico luego?
—De acuerdo —aceptó Draco sentándose nuevamente tras su escritorio para empezar a repasar el libro de Transformaciones que había dejado de lado, aunque no completamente concentrado, dándole vueltas a la conversación que había tenido con Harry y tratando de decidir algo.
*
Los días siguieron pasando, cada vez los alumnos estaban, sobre todo los de séptimo, más estresados y preocupados por los exámenes, algunos como Ron, que no postularían a las universidades o escuelas eran los más relajados, aunque Hermione se encargaba de que Ron de todas maneras se preocupara y estudiara tanto como ella.
Harry se juntaba con ellos casi todas las noches, luego de pasar tiempo con Draco, a repasar algunas cosas e intercambiar notas y conceptos, Hermione decía que estaba muy orgullosa de lo mucho que estudiaba y de lo bien que estaba manejando las tareas y clases. Insinuó más de una vez que si aquello se debía más que nada a aquel chico misterioso con el que estaba saliendo. Harry respondía orgullosamente que sí, que "su chico" era muy estudioso y casi tan mandón como ella y más de una vez estuvo tentado a decirles que se trataba de Draco, pensando que tal vez sus amigos no se lo tomarían tan mal sabiendo la buena influencia que estaba surtiendo el rubio en él, sin embargo se desanimaba a última hora, pues Draco aún no le había dado ninguna respuesta sobre su propuesta y no quería apresurarse y crear problemas en su relación con él.
Durante uno de esos días se desató una gran discusión en la sala común, entre Ron y Ginny, el primero le increpaba a su hermana el haber descuidado tanto las clases, pues la chica se la pasaba más tiempo fuera de la sala común, haciendo quién sabe qué y con quienes y eso era algo que desagradaba a Ron y a sus padres, que ya habían recibido noticias de sus malas calificaciones. Hermione y Harry observaron desde una de las esquinas más alejadas la discusión:
—Ron tiene razón, ella lo sabe —comentó Hermione mirando de reojo a los hermanos.
—Pero también ella en que ya es grande y que es su problema…
—Sí, pero parece que está entretenida en otras cosas en lugar de hacer las tareas…
—Tal vez en molestar a Malfoy —tentó Harry —he escuchado a su grupo reír mucho de cómo lo molestan.
—No lo creo —negó Hermione con la cabeza —, Ginny no andaría por allí molestando a Malfoy, no es de su estilo. Además, según tengo entendido ya los ataques han cesado, ya no han vuelto a aparecer esos letreros tan horribles.
Harry bufó molesto recordando como dos noches antes había visto a Draco lastimado por un golpe y claro, como siempre, Draco se había negado a darle los nombres de los atacantes —Me refería a los ataques verbales y los golpes.
—Oh, esos son cuentos. Si alguien atacara a Malfoy ya se sabría, al final Malfoy, queriéndose hacer la víctima, hubiera hablado.
Harry frunció el ceño y se cruzó de brazos, conteniéndose por no contestar.
—Y además, creo que la culpa de la distracción de Ginny es Oliver Lusk, ellos han estado viéndose mucho últimamente.
—¿En serio? —preguntó Harry algo esperanzado —¿Son novios?
—Así parece. Aunque yo que tú no me alegraría mucho, ya ves que en el pasado ella ya salió con alguien para causarte celos.
—Era diferente y eso parece que pasó hace siglos, espero que haya madurado un poco al menos.
—Creo que todos lo hicimos, pero hay cosas que no cambian.
En ese momento Ginny dio un último grito hacia Ron y caminó hacia fuera de la sala común. Ron, sonrojado y con los puños apretados caminó hasta ellos y se dejó caer en una silla junto a Harry.
—¡Mujeres!
—¡Ron! —se quejó Hermione mirándolo ofendida.
—¿Qué? Son tercas y obstinadas y…
—Mejor calla, compañero, no quiero ver una pelea más esta noche.
Ron pareció reparar recién en Hermione y en que era mujer y se irguió completamente.
—Lo siento, no lo decía por ti, sino por todas las demás mujeres.
Hermione negó con la cabeza y le pasó un libro de estudios muggles.
—Mejor sigue repasando los peligros de integrarte a la comunidad muggle sin estar completamente protegido y toda esa sarta de tonterías que nos enseñan.
—No creo que lo sean —murmuró Ron hacia Harry que negó con la cabeza, recordando a Draco y su miedo por lo que ese libro decía.
—Pues, pienso que sí… exageran.
*
A sólo dos semanas ya para los EXTASIS Draco caminaba molesto hacia la biblioteca, por lo general no se dejaba ver por el castillo los sábados en la noche, pero la escuela parecía estar totalmente concentrada en los estudios y los libros escaseaban, tenía que pedirlos por adelantado y comprometerse a entregarlos en determinadas horas, así que cargando un par de libros de runas antiguas se dirigía hacia la biblioteca para devolverlos, de acuerdo a lo prometido y a recoger uno más de herbología, cuando sintió el primer empujón, trastabilló hacia delante y los libros salieron volando, mientras se giraba esperó que realmente los libros no se maltrataran, Madame Prince era demasiado quisquillosa con eso.
—Malfoy —dijo Nott con una sonrisa burlona —, tanto tiempo sin verte ¿Dónde te has estado escondiendo?
—Piérdete —contestó Draco viendo que con Nott venían además Zabini y Malcolm Baddock. Casi ya estaba listo para lo que pasaría luego.
Nott hizo una seña a los otros chicos y pronto ellos lo tuvieron sujeto por los brazos, Draco trató de patear y defenderse, pero el primer golpe en el rostro le hizo dar contra la pared y lo dejó medio mareado.
—Esto es para recordarte lo que eres —dijo Zabini soltándolo, Draco fue a dar contra el piso y se aovilló rápidamente, tratando de protegerse el rostro, ya conocía a ese grupo, se divertían dándole de golpes por un rato y luego de insultarlo se iban felices.
—Sí, no te creas que ya la gente se está olvidando de que eres un mortífago —agregó Malcolm Baddock antes de lanzar una patada sobre sus costillas.
—Y maricón además —completó Nott, los golpes se repitieron y Draco trató de no soltar ni un solo sonido hasta que finalmente los chicos, luego de seguir diciéndole maricón y mortífago se aburrieron y se fueron riendo.
Le costó algo de trabajo sentarse y calmar el temblor en sus músculos por los golpes, cuando finalmente lo hizo pudo levantarse, recoger los libros y apretando los dientes por el dolor, llegar a la biblioteca y entregarlos, para su suerte los libros no habían sufrido ningún desperfecto, aunque la bibliotecaria le dio una mirada preocupada al ver la forma en que caminaba y el estado en el que traía el uniforme.
Regresó hasta su habitación arrastrando los pies y pensando que al menos no tendría ya que salir de allí hasta el lunes, y que además era sábado y que Harry se quedaría a pasar la noche con él.
Ese fue el momento que Ginny escogió para finalmente poner en marcha su pequeño y, según ella pensaba, magnífico plan: la confrontación, aprovechando que la profesora Loewenthal se entretendría mucho más tiempo del normal al plantear los repasos de hechizos y que Harry demoraría en llegar.
Conocía ya de memoria toda su rutina y estaba enfadada porque, por la rutina de Harry, sobre todo quedándose a dormir con Malfoy los fines de semana, era obvio que Ron y Hermione sabían de sus escapadas y no hacían nada por detenerlo, era como una traición, una más sobre la de Harry, hacia ella.
Miró a ambos lados del pasillo un momento y luego acomodándose la túnica caminó hacia el cuadro de "El Hada Hermosa" y susurró:
—Paz.
*
Draco levantó la mirada cuando sintió los pasos en el pasillo, esperando ver aparecer a Harry, sin embargo se sobresaltó cuando en lugar de eso sus ojos se encontraron con la pequeña y menuda figura de Ginny Weasley, que lo miraba de esa forma tan común en ella últimamente, como si se creyera superior. No parecía nada sorprendida de encontrarlo allí.
—Weasley… ¿quién te dejó entrar aquí? —preguntó Draco algo confuso poniéndose de pie, el dolor en el lado derecho lo hizo sentir una pequeña arcada, apenas y había tenido tiempo de llegar hasta la habitación y dejarse caer sobre la silla, tratando de apartar un poco el dolor que se producía al moverse, sin embargo su orgullo lo hizo levantar el rostro y mirarla de manera desafiante.
—Harry, por supuesto, él me dijo como entrar —respondió ella mientras inspeccionaba el lugar con mirada de asco, sus ojos se detuvieron sobre todo en la cama, hizo un mohín de descontento y se cruzó de brazos mirando a Draco atentamente —, pero ¿quién diría como terminarían las cosas, no?
—Las cosas no han terminado —le dijo Draco apretando los dientes.
—Creo que para ti sí, pero no es de tu futuro inexistente de lo que te quiero hablar, es de Harry.
Draco sintió sus músculos tensarse, en parte por el dolor que le causaba estar de pie y también por el hecho de que la ex novia del que era ahora su novio estuviera delante, es decir que sabía lo que pasaba, que sabía acerca de Harry y él y no sabía como sería eso posible, pero no le preguntaría, no le daría el gusto.
—Tú y yo no tenemos absolutamente nada de que hablar, mucho menos de Potter y su futuro.
—¡Oh vamos! —sonrió Ginny mientras tiraba su cabello hacia atrás, dejando en el ambiente un olor a madera y hierbas que a Draco le pareció desagradable —, ¿Realmente crees que no lo sé? ¿Qué él no me lo contó nunca?, es decir soy su novia y esas cosas no se ocultan —explicó con aire de superioridad.
Draco arqueó una ceja y medio sonrío, rivalizando la actitud petulante de Ginny.
—¿Su novia? ¿En serio? Sí, he visto eso en "El Profeta"…. —caminó hasta el otro lado de la habitación y se apoyó en la pared, logrando mitigar el dolor en algo al menos —, aunque lo cierto es que no lo creo, hay cosas que se notan a leguas… y por último, sigue sin ser asunto mío.
—Bueno… si es que pretendes hacerte el que no sabe de que estoy hablando es tu problema, igual te diré lo que vine a decirte —contestó ella acercándose a él. Draco se apretó un poco más contra la pared, lamentando el haberse movido tanto y esperando que la conversación terminara antes de que el dolor le ganase la batalla.
—Si el escucharte hará que finalmente te largues…
—Soy una persona comprensiva, Malfoy, entiendo que Harry pudiera sentir cierta lástima por ti, entiendo que él haya querido experimentar todo lo que dice que ha experimentado contigo…total, si te le regalas de esa manera, no puedo esperar que se niegue, después de la guerra y todo lo que vivió no le puedo culpar y siempre lo he alentado a que haga todo lo que quiera, pero el curso ya termina y debes entender que has sido la diversión del curso para Harry, así que si sabes sumar dos más dos puedes saber que este jueguito ya ha llegado al final, él tiene un futuro, una carrera que seguir, una familia que formar y...
—Y supongo que la formara contigo ¿no? —interrumpió Draco sonriendo presuntuoso —, aunque claro, para eso primero debes ser novia de Harry o si quiera parecer algo atractiva o elegible para él y según sé yo, eso no va pasar.
Ginny sonrió.
—¿Cómo crees que entré aquí?, ¿o qué sé lo que hay entre ustedes?, Malfoy, para ser un Slytherin creo que estas perdiendo la maña, Harry y yo hemos estado tal vez alejados, pero no hemos terminado jamás, todavía pasa demasiadas horas en mi cama, él me habló de ti desde el inicio y se lo permití porque soy una novia comprensiva, aunque claro, entiendo que no quieras dejarlo, es decir… él es tan bueno en tantos aspectos… —suspiró profundamente, como si recordara algo muy agradable —un amante muy entregado ¿no?… pero tu tiempo con él ha terminado, así que ve haciéndote a la idea —ella se dio la vuelta y caminó hacia la salida, Draco sin embargo la detuvo con sus palabras:
—Tú no significas nada para Harry, él ni siquiera se ha acostado contigo ¿cierto? No puedes lograr eso en él, por mucho que te le andes ofreciendo.
Ginny se giró con la mirada centellante y las mejillas algo coloradas, Draco se sintió mucho mejor en tenerla en ese estado.
—Harry siente pena por ti, es lo único que puedes lograr en él, lástima… y sí, tal vez lo convenciste con toda esa patraña del niño obligado y amenazado por Voldemort, pero Harry tenía un plan de vida ¿sabes?, el tenerte como … amante— Ginny imprimió la mayor cantidad de desprecio en la última palabra —solo lograra que su vida se arruine, sabes que él no tiene ya mucho oro como para mantenerte, si es que eso es lo que buscas, no me extrañaría con tus costumbres de ser un niño rico y mimado, pero Harry gastó casi todo lo que tenía durante los meses que estuvo tras Voldemort, tiene lo necesario para poder estudiar en la Academia de aurores y luego cuando empiece a trabajar se casará conmigo, ¿ves, tú no estas incluido en ninguno de sus planes? Nunca lo estuviste.
Draco sonrió con petulancia.
—No te equivoques, Weasley, yo no necesito que nadie me mantenga, a diferencia tuya no ando buscando ser la esposa de un héroe. Harry no es un niño, ha probado que sabe muy bien lo que hace, no necesita de tu intervención ni de tus magníficos planes a futuro.
—La Academia de aurores no lo recibirá si es que él es… si él admite tener una relación con otro hombre, ni siquiera si pretende que solo son amigos; amigo de un ex mortífago, por más libre que hayas quedado.
—Ya veo, tienes miedo de que finalmente decida que no le importan los demás y se establezca por ejemplo… ¿conmigo? De que todas esas noticias que andas colando a "El Profeta" se desmientan con una noticia de ese tipo… que quedes como la pobre niña que no pudo mantener al "Gran Héroe" a su lado, la pobre a la que se lo quitó un mortífago —sonrió Draco con suficiencia.
Ginny le dedicó una mirada de odio antes de contestar.
—No, lo que temo es que arruine todo su futuro y su vida, sabes perfectamente que el mundo no acepta a los que son de tu… clase, homosexuales —hizo una mueca de asco ante el término antes de continuar —. Harry no podrá siquiera a llegar a Auror, lo cual es uno de sus más grandes sueños, y ¿por qué? por un cretino egoísta como tú, estoy segura de que pronto te aburrirás y te desharás de él, pero entonces ya será muy tarde para Harry…
Draco bufó —No me hagas reír, no quieras hacerme creer que eres una ex novia tolerante y engañada, no eres más que una arpía que pretende conseguir a Harry a cualquier precio, aunque déjame decirte que Harry ya ha cambiado un poco sus gustos.
—No es que haya cambiado sus gustos, es que está enfermo, al igual que tú. Yo podría curarlo y ayudarlo a ser una persona normal, a diferencia tuya, yo solo busco su bien, ¿no crees que ya ha sufrido lo suficiente en esta vida como para tener que seguir haciéndolo por alguien como tú? —contestó ella dirigiéndose a la salida nuevamente —, y el que yo permita que ande jugando contigo por allí no quiere decir que te lo dejaré permanentemente.
Draco arqueó una ceja —No es una mascota de la que hablas, y tú no le permites nada… —replicó Draco, Ginny se giró furiosa —, tal vez deberías preguntarle directamente porque le da tanto asco acercarse a ti y no a mí.
Ginny no contestó, simplemente se dio la vuelta y pronto sus pasos se dejaron de oír en el pasillo y luego de un momento más Draco se dejó caer, resbalando por la pared, hasta quedar sentado en el piso, el dolor en su costado era mucho más fuerte y le costaba algo respirar, sin embargo, pese a que sabía que debía moverse no encontraba las fuerzas para hacerlo, su mente no podía dejar de dar vueltas a las palabras de Ginny, ¿realmente estaba siendo demasiado egoísta con Harry, arruinándole su brillante futuro? ¿Poniendo en riesgo una felicidad que el chico merecía después de todo lo que había pasado?
*
Cuando Harry llegó una hora después, encontró a Draco sentado sobre la cama, con un par de libros abiertos y leyendo atentamente.
—Lamento la tardanza —dijo en cuanto entró, acercándose a darle un beso.
—Está bien, supongo que tanto entrenamiento te servirá al momento de tu evaluación para la Academia de aurores.
—Sí… eso espero yo también —Harry se sentó a uno de los lados de Draco y sacó un libro de pociones para leer mientras Draco terminaba con sus estudios.
No pasaron más de quince minutos antes de que Draco dejara los libros de lado y se lanzara sobre él besándolo con fuerza y desesperación.
Cuando Harry logró despojarlo de su camisa vio con lástima y furia que tenía un gran golpe en el pecho, sin embargo no comentó nada, simplemente lo siguió besando y acariciando como si nada hubiera pasado, aquella noche Draco se dejó amar y Harry aceptó gustoso el pedido, besándolo y acariciándolo, no dejando ni un solo rincón de su cuerpo sin explorar, amándolo poco a poco, con calma, con mucho cariño, con esa delicadeza que hacía a Draco estremecerse hasta los huesos, por lo que significaba, por los sentimientos que implicaba.
Finalmente ambos se dejaron caer sobre la cama, agitados y satisfechos, envolviéndose automáticamente en un cercano abrazo y permaneciendo en silencio durante mucho rato. Hasta que fue Draco, todavía demasiado pensativo acerca de la visita de Ginny, el que habló:
—Harry… ¿Te puedo preguntar algo?
—Si es la lección de pociones, no estoy de humor —replicó Harry sin abrir los ojos.
—No, no, no es eso —Draco suspiró y se acomodó un poco más sobre el pecho de Harry —. Si por alguna extraña razón del destino no pudieras ser auror ¿Qué es lo que harías?
—¿Por qué no podría ser auror?
—No lo sé… es sólo una suposición. Anda, contesta.
—Pues… no lo sé, no lo he pensado nunca.
—¿No tienes un plan alternativo?
—¿Tú sí?
—Pues…
—Ya, obvio que sí, eres Draco Malfoy, no me sorprendería que tuvieras hasta tres planes alternativos —lo interrumpió Harry con voz divertida mientras le acariciaba lentamente la espalda.
—¿Y bien?
—Supongo que me gustaría enseñar… creo que lo puedo hacer bien.
—¿Defensa contra las Artes Oscuras?
—Pociones definitivamente no.
—Pobres niños, no se merecerían algo así, sin contar al pobre Snape, retorciéndose en su tumba.
—Ya, que no es para tanto… creo.
—Ya, lo siento, maestro entonces… —suspiró Draco imaginando que si no le permitían ser auror menos le permitirían ser maestro. Harry no notó su mirada triste, solo lo sintió abrazarse a él con más fuerza mientras las luces iban bajando poco a poco.
—¿No seguirás estudiando?
—Esta noche no, quiero estar contigo, solo eso.
—Oh… pues, genial —contestó Harry algo confundido pero disfrutando de la perspectiva de seguir abrazados y disfrutando de la noche.
Draco se quedó despierto mucho rato más, disfrutando el aroma de Harry, su calor y el estar entre sus brazos, de sus suaves caricias, de todo lo que Harry era y significaba, simplemente de tenerlo allí en ese momento. Ya había tomado su decisión.
*
Gracias por leer…
Y bien, ya tienen lo que hizo Ginny finalmente con la información que tenía acerca de Draco y Harry, sé que asusté a muchos y esperaban una confrontación de otro tipo, pero la chica es lista, sabe que a golpes no va tambalear lo que hay entre Harry y Draco, así que optó por algo muy diferente…
El siguiente capítulo: "EXTASIS Y EXAMENES DE INGRESO"
Un beso a todos y espero que tengan un lindo fin de semana, el domingo al medio día prometo actualizar.
Zafy.
