Capítulo 21

La noticia de que Lily y James estaban juntos corrió como la pólvora por todo el colegio. A la gente le gusta hablar de lo que no le concierne, pero poco les importaba a los chicos. La gente que te quiere y a la que quieres es la que más te importa y de la única que necesitas opinión. Obviamente los amigos de ambos estaban encantados con la noticia.

-Genial- dijo Sophie cuando se encontraban en la habitación charlando- Ahora Sirius tendrá que estar conmigo todo el rato porque sus amigos estarán con vosotras. Nos haremos cada vez más amigos y al final no tendrá más remedio que caer en mis brazos... o dejar que caiga yo- la chica puso cara pensativa.

Las chicas se rieron ante los planes malignos de Sophie.

La verdad es que aunque hablara en broma, sí pensaba que tenía que hacer algo. Se acercaban los exámenes finales y pronto sería el baile. Ir con él sería impresionante. Ya había adoptado la actitud de vivir el presente y no pensar en el futuro, lo que pasa es que cuando él estaba cerca eso no funcionaba mucho y no se dejaba llevar tanto como ella quisiera. Había pensado pasar más tiempo con él, ahora que estaba todo el mundo de parejitas, pero claro... se acercaba el fin de curso y con él no sólo los exámenes, también los partidos de quidditch. Entre entrenamiento y entrenamiento, y estudio y estudio, no había manera de estar un rato con Sirius Black.

Una tarde algo lluviosa, Sophie se encontraba en la torre de Gryffindor. Todo el mundo se preparaba para uno de los partidos más importantes del año, la final entre Gryffndor y Slytherin. Aquella noche habría una celebración tremenda si ganaban, y si perdían seguramente iba a ser muy deprimente. Pero nadie pensaba en eso. Todo el mundo se pintaba la cara con sus colores, se ponían sus sombreros y terminaban las pancartas mientras decoraban la sala común. Estaba visto que perder no entraba en los planes de ningún Gryffindor.

El partido fue bastante reñido. Bajo la lluvia jugar era mucho más complicado, y el juego sucio de los Slytherin siempre era bastante duro y difícil de sancionar. Uno de los estudiantes de Gryffindor, un chico de quinto curso, se calló de su escoba, lo que sacó de quicio al resto del equipo, que contraatacó salvajemente y consiguieron ganar el partido en cuanto James atrapó la pequeña Snitch dorada en las narices del buscador contrario.

Los leones estaban absolutamente extasiados. Casi todos los estudiantes corrieron al campo a celebrarlo con los chicos del equipo. Los jugadores gritaban y se abrazaban bajo la lluvia y recibían palmaditas en la espalda de todos sus compañeros.

Cuando subieron todos a la sala común, Sophie entró en la habitación y miró directamente a Sirius, que también la miraba, y se acercaba a ella apartando a la gente. Entonces la chica rodeó el cuello de Black con los brazos y le besó en los labios en medio de la multitud. Él se la llevó a una zona más tranquila fuera de la sala común y le dijo algo que ella no esperaba.

-Te amo Sophie. Desde el primer día que hablé contigo...

Bueno, en realidad todo esto no pasó de verdad. Únicamente en la cabeza de Sophie mientras subía pesadamente las escaleras hasta la torre de Gryffindor, a dónde todo el mundo había llegado ya hacía un rato. En este punto de la ensoñación se preguntó de qué parte de su cabeza había salido un Sirius tan cursi.

Estaba calada hasta los huesos, no le había servido de mucho el chubasquero que llevaba. Cuando llegó frente al retrato de la señora gorda, no podía con su alma. Eran magos, pero tenían que subir cientos de escaleras todos los días. La vida está llena de paradojas.

Nada más abrir la puerta Sophie tuvo la sensación de que la habitación emitió un tremendo rugido. Aquel sitio estaba totalmente lleno de gente gritando, cantando, saltando, bebiendo... todo el mundo celebraba sin cortarse. La chica buscó a sus amigas, pero no vió más que a sus respectivos novios. También miró por si veía a Sirius mientras se acercaba a las escaleras que llevaban a su habitación. Le vió rodeado de gente que le felicitaba por el gran partido, entre ellos unas cuantas chicas que le ponían ojitos y a las que él respondía con su magnífica sonrisa de anuncio de pasta de dientes muggle. Sophie no pudo hacer más que poner cara de poker sin dejar de mirarle. Alli estaba, totalmente empapada y cansada por haber ido a verle jugar a él, y el chico sólo tenía ojos para las chicas que tenía a su alrededor admirándolo. Antes de que Sophie subiera a su habitación, Sirius la vió a lo lejos y la saludó con un gesto de la cabeza y un guiño, que Sophie contestó con un lánguido saludo con la mano.

Arriba en la habitación sus amigas se cambiaban de ropa, tal y como ella iba a hacer. Todas estaban entusiasmadas porque lo pasarían bien esa noche, celebrando con sus chicos, y ella estaría sola intentando echarle morro durante toda la noche para intentar hablar con Sirius.

La chica no bajó hasta que la fiesta se calmó un poco y la euforia del principio dió paso a una alegría más relajada. Sus amigas subían a visitarla de vez en cuando para animarla a que bajara hasta que lo consiguieron. La gente charlaba animadamente. Ella decidió tomarse una cerveza de mantequilla (que no sabía cómo habían hecho para llevarla al castillo sin que se la requisaran) y se sentó a hablar con alguna compañera que tenía en el equipo, que comentó las jugadas que había ido haciendo durante el partido.

Eve, Lily, Sophie y Alice bailaron, se rieron de alguna tontería que hicieron los payasos de Gryffindor, que eran siempre los mismos, y felicitaron a sus compañeros. Luego Lily se fué con James y Alice con Frank. Eve decidió irse a dormir, porque estaba muy cansada, y Remus hizo lo mismo. Sophie no tuvo ganas de irse a la cama. Sirius seguía hablando, esta vez con tres chicas de quinto que lo miraban extasiadas mientras él contaba todas las piruetas que había tenido que hacer durante el partido y cómo estuvo a punto de caerse de su escoba, asi que Sophie decidió salir de la sala común a tomar un poco el aire. Encontró un pequeño rincón no muy lejos en el que había un pequeño banco de piedra al lado de un ventanal, y allí decidió sentarse.

Al poco rato oyó unos pasos. Pensó que sería un profesor, asi que decidió levantarse para ir de nuevo a la sala común, como seguramente le dirían que hiciese. Pero entonces no vió más que a un chico moreno de ojos grisáceos vestido con el uniforme de quidditch de Gryffindor. Sirius Black se acercó a ella.

-¿Cómo es que estás aqui?- preguntó él.-Deberías de estar ahi dentro en la fiesta.

La chica se encogió de hombros y se volvió a sentar, girándose para mirar por el gran ventanal. El chico se sentó a su lado.

-Vaya partido. ¿Lo has visto?- preguntó Sirius.

"Claro que lo he visto, he ido contigo hasta el campo" pensó la chica, pero sólo acertó a asentir con la cabeza. Los dos se quedaron en silencio.

-¿Por qué nunca salen las cosas como uno planea?- preguntó entonces la chica sin dejar de observar el cielo.

-Supongo...- comenzó él- que muchas veces las cosas que planeamos no nos van a hacer felices en realidad.- Sophie se giró y le miró con interés- ¿No te ha pasado nunca que te ves en una situación que nunca habías imaginado, haciéndo algo que nunca habías deseado, y has descubierto que te encanta? Supongo que así son las cosas.

-Si... hay veces que las cosas no salen como uno quiere porque supongo que no es así como tiene que suceder.

-O porque lo que tanto deseas en realidad no es más que una cabezonería porque las cosas sean como tu quieras.

Los dos se quedaron pensativos en silencio.

-¿Problemas?- preguntó él entonces.

-Creo que me he empeñado en algo que no puede ser. No sé si lo que falla es la forma que tengo de hacer las cosas o... -Sophie dejó la frase sin acabar. Sirius no sabía exactamente lo que le pasaba a la chica, pero de verdad deseaba que no tuviera que ver con él.

-¿Hay alguno por ahi al que deba pegar para defender tu honor?- dijo entonces divertido para romper el silencio. Sophie se empezó a reir.

-Hombre, por ahí hay unos cuantos que se merecen una como la que Lily le dió el otro día a Liam Baker... Pero creo que no voy a necesitar que le des un susto a nadie, de momento- los dos se rieron.

Entonces Sirius se levantó y le ofreció un brazo a su amiga.

-¿Se vuelve a la fiesta a tomarse algo conmigo, milady?

Sophie se cogió del brazo del chico sin dejar de reir. Ese final era sin duda bastante mejor que el que ella había imaginado. Más real.


Gracias a todos los que estáis siguiendo el fic, espero que os esté gustando. Me gustaría pediros que os animéis y me dejéis algún review, que siempre mola, aunque os parezca que la historia es malísima, aunque sean críticas, por lo menos sabré que lo que escribo causa cualquier tipo de reacción. Si os da pereza escribir un comentario, lo entenderé (yo soy una persona más bien vaga) pero si os veis con ganas, aunque sean unas poquitas, ya sabeis dónde está el botón de reviews ;)