A la vista de lo mucho que lo han solicitado, aquí os traigo el epilogo, espero lo disfrutéis nos vemos en otro fics;)

Epilogo:

Sentir sus manos por mi cuerpo y saber que no será la última vez, sino que será una de muchas más, me hizo sonreír.

Abrí mis ojos y los fijé en los verdes que me miraban nublados por el deseo:

-¿Qué me enseñarás esta noche profesor?

Susurró contra sus labios, mientras él sonreía y la hacía incorporarse lo suficiente para quedar sentada a horcajadas sobre él:

-A tomar el control.

Susurró a su vez, a la par que la besaba con amor mezclado con un deseo desenfrenado.

Ella rió divertida ante sus palabras y se separó lo justo para decir:

-Pero eso hace años que lo sé.

Él enarcó una ceja:

-¿Seguro?

Preguntó de forma incrédula, por toda respuesta, llevó sus manos a la corbata de este y lentamente se deshizo de ella, apresó con sus dientes el labio inferior de este y seguidamente lo besó de forma hambrienta.

Él respondió con la misma intensidad, y ella cogió sus manos sin dejar de besarlo, lo incitó con su lengua a preocuparse por domar el beso y movió su cuerpo contra el de él.

Cuando lo escuchó gemir de placer sonrió.

Se separó lo justo de él para acercarse a su oído:

-Quiero darte tu regalo.

-¿Regalo?

Lo escuchó preguntar, y ella tan solo se separó de él y se puso en pie, él gruño en forma de respuesta e iba a cogerla, cuando se percató de que esta le había atado ambas manos con la corbata a la pata de la cama.

-¿Qué?

Ella sonrió para sí y llevó una de sus manos hasta la horquilla que tenía en su cabello para quitarla y dejar así su cabello suelto, este cayó por sus hombros desnudos:

-No sabía que regalarte, y luego pensé que el mejor regalo era yo misma, pero ¿cómo hacer que desesperaras para tener tú regalo?

-Estás de broma.

Sonrió ampliamente y negó:

-He deseado mucho poder volver a estar contigo, pero ya no quiero un profesor, ahora quiero pasar mi examen final, y para ello, te demostraré todo lo que he aprendido.

¿Y qué mejor que hacerlo esta noche?

Dejaremos atrás todo, pero sobre todo esa faceta de profesor alumna.

Lentamente se llevó una mano a la cremallera del vestido que portaba, una que Harry le había dicho que deseaba quitarle él mismo:

-La gracia de los regalos es desenvolverlos uno mismo.

Soltó una risa divertida al verlo enfurruñado:

-Créeme, no lamentarás ese hecho.

-Te lo digo en serio pequeña, quiero ser yo quien te quite ese vestido blanco.

Negó divertida:

-Lo siento profesor, pero no acataré sus órdenes, además, estoy obedeciendo otra que me dio en la tarde, le mostraré lo que estuve haciendo en las tardes con Ginny.

Nunca pensé que sería una profesora tan buena.

Lo vio fruncir el ceño, sin duda se estaba preguntando qué demonios le había enseñado esta.

En cuanto lo vio enarcar una ceja sonrió pícaramente, sonrisa que él imitó.

-Sabes que cuando me suelte no podrás escapar.

-Todo sea que puedas soltarte.

Se giró para quedar de espaldas a él y dio unos pasos hacía la minicadena, una vez prendió la misma y la música impregnó el lugar, miró por encima de su hombro, al ver la cara de sorpresa de Harry sonrió:

-Un striptease, ¿en serio?

Preguntó este sin llegar a creerse lo que estaba viendo.

No le respondió con palabras, simplemente comenzó a moverse lentamente de espaldas a él, cerró los ojos dejándose llevar por la música y recordando todo lo que Ginny le había dicho.

Recordando que debía mover las caderas, que sus manos una vez liberada de su vestido no debían quedarse quietas, recordando que debía desvestir a Harry y torturarlo, llevarlo al límite de sus posibilidades.

Enloquecerlo.

Había esperado cinco meses para poder estar con él así, esa había sido la única condición que su padre había puesto para dejar a Harry estar con ella, que este demostrara que no la quería solo por diversión.

Harry había contestado a esa provocación por parte de su padre con un anillo de boda, y una fecha para la misma, su padre se había sentido conforme, pero le había pedido que hasta después de la boda no volviera a estar con ella.

Le había odiado lo indecible, a él y a su padre, y ahora haría sufrir a Harry, y al día siguiente a su padre.

Después de todo lo que habían tenido que pasar y tras el maldito juicio, no estaba para nada contenta con la decisión de ellos, más después de que Sirius hubiese salido herido al coger a Riddle escapando del ministerio, menos mal que no había sido nada grave y sobre todo que este había conseguido cogerlo y ahora se encontraba en un hotel muy a su medida llamado Azkaban.

Sonrió traviesamente y se giró, el vestido de novia se encontraba ya a sus pies, agradeció a Luna el conjunto de seda azul que le había regalado para ese día.

Luna, era una compañera de Hogwarts, una que había cazado a su ex-novio y mejor amigo, Lavender había resultado no ser el gran amor de su pelirrojo amigo, y cuando la encontró con Seamus en términos para nada calificados como tolerables, había aparecido Luna.

Quien resultó ser la media naranja de Ron, se compenetraban a las mil maravillas, ella cocinaba, él devoraba, él hacía chistes malos, ella los reía, ella decía cualquier barbaridad, él preguntaba y la creía, él hacía cualquier insinuación y ella la respondía acertadamente y a veces con escenas demasiado subidas de tono, algo que había supuesto más de un problema para Ron.

Pues su novia no era de cortarse mucho.

Vamos, que ambos eran lo que el otro necesitaba.

-Recuérdame que mate a Ginny cuando la vuelva a ver.

Sonrió triunfante al escuchar la voz ronca de su ahora esposo, el cual la miraba fijamente mientras se movía al sonido de la música para él y comenzaba a deshacerse lentamente de las medias y las ligas.

Una de ellos se la tiró a él mientras recordaba, que Ginny y Draco habían decidido irse unos días, Ginny no se había equivocado al decir que Harry desearía vengarse de ella.

Esos dos después de su boda habían faltado del mundo durante un mes entero, en el que se habían perdido y decidido que no querían saber nada de nadie, ni una sola carta ni llamada durante todo el mes.

Algo que trajo de cabeza a Harry y a todos los Weasley, después de todo ella estaba embarazada.

Pero a su regreso, y tras muchas broncas, ambos había ocupado sus puestos como padrinos de bodas.

Habían sido ellos, porque había habido una gran disputa entre sus padres y los de Harry y ambos habían terminado decidiendo que querían que el matrimonio ocupara esos puestos por la salud de sus respectivos padres.

Pues había descubierto a su madre intentando hacerse con algunos artilugios de los hermanos de Ron para darle a los padres de Harry para que no pudieran asistir a la boda y así ser ellos los que ocuparan los puestos privilegiados.

Ni siquiera ofreciendo que su padre fuera el padrino y la madre de Harry la madrina habían accedido.

-Hermione.

Lo escuchó decir, y ella negó mientras bajaba lentamente los tirantes de su sujetador sin terminar de bajarlo, lentamente se agachó hasta estar a su altura y y gateando se acercó a él, este la miraba fijamente:

-Ahora es tu turno de no tener nada encima.

Harry se esperaba que para quitarle la camisa lo soltara, más no se imaginó que tanto la camisa como la chaqueta serían desvanecidas con la varita, gruñó al darse cuenta de que pensaba torturarlo más.

La vio comenzar a quitarle los zapatos y calcetines, para después posar ambas manos sobre sus piernas y comenzar a subir las mismas.

Gruñó cuando esta acarició su entrepierna con ambas manos y comenzó a pelearse con el cierre del pantalón.

Una vez desabrochado el mismo tiró de estos y con una lentitud que lo desesperó esta se los quitó, la miró para percatarse de que lo miraba fijamente:

-Veo que estás bastante listo.

-Suéltame y te demostraré hasta qué punto.

Gruño entre dientes, ella rió traviesamente y gateando se acercó hasta él, lo besó introduciendo su lengua en su boca y provocándolo, sintió las manos de ella sobre su pecho y peleó para soltar sus propias manos sin conseguirlo, cuando sintió como ella dejaba sus labios y comenzaba a besar su pecho se mordió el labio inferior, en serio, ¿por qué mierda Hermione lo estaba torturando así?

-Hermione en serio esto no es. …-gimió al sentir la lengua de su ahora esposa jugando con uno de sus pezones, siseo al sentir sus dientes: -Pequeña no sabes lo que estás haciendo.

-O sí, sí que lo sé.

La escuchó decir mientras sentía como sus manos se introducían en el interior de su bóxer negro de seda, y comenzaba a retirarlo, en cuanto estuvo fuera y se sintió libro de la presión se centró en deshacerse de la maldita corbata, odiaría siempre a su madre por no haberle permitido al señor Granger cortar la misma como era tradición.

Ahora entendía las razones del padre de Hermione.

Ella se alejó de él y cuando la vio moverse para él nuevamente se quedó quieto, no sabía cuántas canciones tenía el maldito cd, pero como fueran demasiadas volearía el cacharro por la ventana.

Cuando Hermione dejó a la vista sus pechos deseó poder probarlos del mismo modo que cuando la había tenido por primera vez entre sus manos.

O incluso podría enseñarle algunas cosas que la enloquecerían, pero primero debía conseguir deshacer ese maldito nudo.

Cuando su pequeña comenzó a acariciar sus muslos un escalofrío lo recorrió, pero ni punto de comparación a cuando miró sus ojos y comprendió lo que pretendía hacer.

Sintió sus finos y pequeños dedos acariciar su erección y cerró los ojos cuando una oleada de placer lo recorrió, ella cerró su mano sobre la misma y comenzó a jugar con él.

No supo cómo, quizás había sido cosa de magia involuntaria, o que tras tanto luchar había conseguido aflojar el nudo, el caso es que consiguió soltarse y lo primero que hizo fue coger a su esposa de la nuca y con un gemido de placer apresó su boca.

Ella ahogó una exclamación de sorpresa, no le dio tiempo a que reaccionara, ahora iba a saber lo que había provocado.

Consiguió que ella lo soltara y de un rápido movimiento la volvió a tener sobre él. Sin considerar que la prenda era nueva y pertenecía a un conjunto se deshizo de la única que cubría a su esposa y una de sus manos viajó certeza hasta su interior.

La sintió estremecerse y separó sus labios de los de ella:

-Pequeña, te voy a demostrar todo lo que aún no sabes.

Lentamente la tumbó en el suelo, esa noche la tomaría allí mismo, quizás después la pasaría a la cama, o incluso le mostraría las posibilidades de la enorme bañera que había en el baño.

Acarició su intimidad con exquisita lentitud, viendo como ella comenzaba a desesperarse y cuando la vio estremecerse se detuvo, recibió una mirada de reproche por su parte y sonrió:

-Voy a devorarte lentamente pequeña.

Sus besos comenzaron por debajo de su pecho, y comenzó a descender, llevó uno de sus dedos a su zona más sensible mientras seguía descendiendo con sus besos, la sintió revolverse bajo sus labios y sonrió, no sabía lo que le esperaba.

En cuanto deposito el primer beso cerca de donde sus dedos estaban proporcionando tanto placer, sintió como se detenía en seco, desde su posición miró a su esposa a los ojos, esta lo miraba sonrojada y sintió que la sangre se le agolpaba con mayor fuerza.

-¿Qué vas a…?

-Tomar el postre.

Antes de que ella pudiera pronunciar una palabra más, su lengua se abrió paso al interior de ella y sus palabras quedaron ahogadas en un gemido lleno de sorpresa y placer.

Entre su lengua y sus dedos la llevó a perder la cordura, cuando esta estalló y cayó rendida con la respiración entrecortada se reunió con ella y apresó sus labios, esta le devolvió el beso sin dudar un segundo:

-No te relajes pequeña, que aún no hemos terminado.

Lentamente comenzó a besar sus pechos y a disfrutarlos, succionó uno mientras sus dedos pellizcaron el otro, no le dio tregua alguna, y en cuanto comprobó que ella estaba lista, se percató de que él mismo no podría aguantar mucho más, por lo que la cogió entre sus brazos y sentándola a horcajadas sobre él apresó sus labios y entró en ella.

Hermione lo recibió sin mayor problema y lentamente la incitó a moverse, cuando ella comprendió lo que deseaba no tardó en tomar el control de la situación.

-Eso es pequeña, así.

Susurró al ver como ella subía y bajaba, ella se aferró a sus hombros y lo besó en el momento en que ambos llegaban juntos a lo más alto.

Cuando descendieron, entre besos, ambos susurraron las mismas palabras:

-Te amo.

Tras recuperarse Harry la abrazó contra él y le susurró al oído:

-¿Lista para la siguiente lección?

Hermione se aferró a él y rompió a reír, sin duda parecía que él tenía muchas cosas que deseaba mostrarle, besó a este en los labios:

-Algún día seré yo la maestra.

-Pero para eso deberás hacer muchos, muchos ejercicios.

En cuanto cayeron en la cama, Hermione descubrió que ni mucho menos le molestaría que le pusiera deberes a diario.

Fin.

Bien, pues aquí tenéis el epílogo que tanto queríais, realmente hasta ahora no había sido capaz a escribirlo, lo lamento espero que os guste, nos vemos en otros fics buybuy y hasta la próxima.